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domingo, 22 de mayo de 2022

Crítica de la Razón Pura. El manga (La Otra H, 2021) Immanuel Kant


        Kant (1724-1804) era uno de esos filósofos que en mi etapa de estudiante en la Secundaria, se nos atragantaba a todos con su “Crítica de la Razón Pura”. El S.XVIII tenía por un lado a los empiristas británicos de Hume (experiencia, sentidos…), y a los racionalistas alemanes (la razón como centro de todo), y Kant venía a proponer una nueva vía a través de tres  preguntas que iban a ser la base de sus meditaciones: ¿Qué puedo saber?, ¿Qué debo hacer? y ¿Qué me cabe esperar?


        “Crítica de la razón pura. El manga” (La Otra H, 2021) recoge, a través de una clase de filosofía impartida por una profesora japonesa a sus alumnos los principales aspectos de la filosofía kantiana, incluyendo la “Crítica de la razón práctica y Crítica del Juicio”.


        El cómic es interesante, pero tengo que reconocer que no me he llegado a enterar de la mitad de lo que cuenta (como será el tema, que hasta los propios protagonistas del manga lo reconocen en sus últimas páginas, supongo que para no dejar al lector en mala posición…). No porque lo cuente mal, sino porque me ha parecido un galimatías de cuidado (debido, seguramente, a mi bajo intelecto). De la parte que me he llegado a enterar, me ha resultado didáctica, y por ello, lo recomiendo… Aunque lo siga teniendo atravesado.

martes, 12 de febrero de 2019

Pequeño tratado de las grandes virtudes (Paidós, 2005) André Comte-Sponville



            En mi búsqueda de libros interesantes, relacionados con la filosofía de andar por casa, llegué, por las buenísimas críticas a este “Pequeño tratado de las grandes virtudes (editado por Paidós, en castellano, en 2005) de André Comte-Sponville (filósofo francés, racionalista y humanista). No encontré ni un solo “pero” a este libro, y durante tres semanas me he enfrascado en sus páginas…
(Te has lucido macho, no sé si volveré a leerme algo tuyo...)

           Y, la verdad sea dicha, me ha defraudado mucho. Y, posiblemente, si buscas por internet, esta será la única crítica negativa que vas a leer de esta obra, pero, de verdad… Desde “La princesa prometida” creo que ningún libro me ha defraudado tanto, y se me ha hecho taaaaan cuesta arriba. Tostonazo supremo.

          En cualquier web leía lo que los lectores habían disfrutado de este magnífico libro, un canto a las virtudes como la fidelidad, la prudencia, la pureza, la humildad… A mí me ha parecido un pozo personal, reflexivo, del autor, que se pierde por los Cerros de Úbeda, mientras cita a Montaigne y a Epicuro, y en menor medida, a los estoicos, Kant, Sócrates, Nietzsche…

          … ¿Pequeño tratado?, ¿Pequeño dices?, y te ríes tú. Trescientas páginas a un único espacio, escueto, donde el final de página está más lejos que las costas de Noruega. Inabarcable, soporífero a ratos, insondable en muchas de sus páginas… Lo siento, pero… No me ha gustado.

sábado, 3 de noviembre de 2018

Retrotopía (Paidós, 2017) Zygmunt Bauman



         Hace poco más de un año, me leí (estando en la piscina), “Extraños llamando a la puerta” (2016), en la que el fallecido filosofo polaco reflexionaba (en un librito que se lee muy bien, con celeridad y claridad) sobre las migraciones en una etapa convulsa, en Europa, en la que el autor pedía meditación y reflexión. Bauman, por suerte, se ha perdido la caravana hondureña que se dirige hacia los Estados Unidos, y que, seguramente, le hubiera valido otra nueva reflexión, con disgusto mediante. Ya entonces, aunque no estaba de acuerdo con muchas de las ideas, y pensamientos, de Bauman, vaticiné que leería algo más de él.

        La oportunidad me ha llegado esta semana, con “Retrotopía” (Paidós, 2017), su obra póstuma, cortita igualmente, donde la reflexión gira en torno al hombre actual. Retrotopía es, según el autor, “mundos ideales ubicados en un pasado perdido/robado/abandonado que, aún así, se ha resistido a morir…” He de reconocer que, la definición, me encantó cuando la encaré. ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? Nos inclinamos, cada vez más a menudo, a afirmarlo. Yo mismo, en mis clases de Geografía, me enfrento a preguntas y reflexiones, por parte de mi alumnado, que asiste impávido (no se lo creen, hasta que no lo ven) a las cifras y augurios, a los datos, de un planeta que se muere, y que les va a tocar a ellos ser los protagonistas de un par de grados más de temperatura, de asistir al final del Ártico y del Antártico, y posiblemente, de la emisión de varios Gran Hermanos más en TeleCinco, que es lo más preocupante quizás. Ya que es la prueba, fehaciente, de que alguien, les toma por tontos.

       Así, pues, Bauman reflexiona, recapacita, sobre la tendencia a la vuelta de algunos pasados por parte de una sociedad globalizada, que tiene los medios tecnológicos a su alcance para lograr grandes cosas, pero que se está encasillando en pasados un tanto oscuros. Reflexiona sobre la vuelta a Hobbes (1588-1679) y a su idea del Leviatán. ¿Está la sociedad sojuzgándose a un poder superior, llamado Estado o Empresa o Economía mientras revisa su cuenta de Twitter?, ¿Vuelve un neoconservadurismo?, ¿Echamos de menos las tribus?, ¿Triunfan los nacionalismos periféricos? (aquí cita los movimientos secesionistas de Padania en Italia, pero el catalán, el vasco o el escocés también, supongo, estarían en la mente de Bauman, que tampoco vivió para conocer el 1 de octubre de 2017), ¿Somos la sociedad más desigual de todos los tiempos?

        Me gusta el planteamiento de las diferentes cuestiones que se presentan en el libro. El mundo gira muy rápido, y es una lástima, como os digo, que Bauman se haya perdido algunos de los acontecimientos ocurridos en los dos últimos años. Supongo que ellos le hubieran hecho ser más pesimista, ya que aboga (junto al Papa Francisco), por el “dialogo”, y creo que, en los tiempos que corre, ese dialogo no existe hasta la fecha. No coincido con él, personalmente, en la demonización del individualismo. La gente tiende a estar sola en una sociedad cada vez más fría y visceral, pero no creo que el carácter individual de algunas personas sea la competitividad a la que hace mención, y producto de una sociedad desmembrada a pasos agigantados. Hay personas que son felices, estando solas. Curiosa la reflexión sobre el Amor, antes se decía “mi amor, o mi esposo… Ahora, mi compañero”, lo cual demuestra lo poco que ya se van a aguantando las nuevas generaciones, muy apoyadas en el sexo, en lo fugaz, más que en relaciones estables … Sigue habiendo de todo, como en botica, y más en los ámbitos rurales en los que yo me muevo.

       En fin. Resumiendo, me ha gustado leer, nuevamente a Bauman, aunque no comparta todas sus ideas, pero ahí radica la gracia… En mantener un dialogo fluido, sincero y cordial.

           P.D. Pienso incorporar "Retrotopía" a mi vocabulario.

viernes, 28 de julio de 2017

Extraños llamando a la puerta (2016) Zygmunt Bauman


        Cuando escribo estas líneas, apenas han pasado meses del fallecimiento del filósofo y pensador polaco Zygmunt Bauman (1925-2017).


        De Bauman, pensador polaco, como digo, y Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades (2010), solo había leído referencias en “El País”, artículos de fin de semana y me habían llegado algunas de sus reflexiones, vía radiofónicas, acerca de las crisis migratorias europeas actuales y el concepto, por él creado, de la “Modernidad líquida” y de Sociología reflexiva.

        “Extraños llamando a la puerta” (2016) publicado en España poco antes de su fallecimiento es lo primero que me he leído de él. Es un pequeño librito, de poco más de cien páginas, editado por Paidós, en la que el autor reflexiona sobre las migraciones actuales que sufre Europa, concretamente sirias, sin olvidar otras, y donde critica el individualismo del europeo medio, el impacto de dichos movimientos migratorios, y crítica la construcción de muros en lugar de puentes, y el papel negativo en muchos casos que tienen medios de comunicación, políticos y redes sociales.

        Aboga Bauman por la conservación, por el dialogo, la interdependencia, la solidaridad y la cooperación, para buscar una sociedad más ideal, más reflexiva con los problemas que debe solucionar, y con el futuro de la propia humanidad.


       Es un buen libro para reflexionar, para pensar, y para ver otros puntos de vista a los que nos tienen acostumbrados medios de comunicación y redes sociales (no coincido con todo lo que defiende, pero lo recomiendo, por supuesto, y no será lo último que lea de su obra, seguro).