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viernes, 24 de julio de 2026

JUGADA MAESTRA: Familia, Venganza... Y ASESINATOS.

 

      … Os comento… Dando vueltas por Amazon Prime Video, me he encontrado con “Una Jugada Maestra” (cuyo título original en inglés es How to Make a Killing), un largometraje de este 2026, británico-francés, una comedia negra y thriller psicológico dirigido, escrito y producido por John Patton Ford, que seguramente también se hizo cargo de llevar los cafés al set de rodaje…

      “Una Jugada Maestra”, a pesar de no ser una película muy original en su historia, en su narrativa, me ha hecho pasar una tarde entretenida, con un metraje, concretamente de una hora y cuarenta y cinco minutos…


      Y digo que no es muy original porque viene a ser la vieja historia de familias ricas, millonarias, codiciosas y egoístas, donde lo que prima es la pasta, en este caso una herencia de varios millones de dólares, y con un matiz de venganza familiar de fondo… Sabes a donde va, y por los caminos que va a tirar, y no es que seas adivino cuando lo vas viendo, es que no queda otra…

     Rodada en Ciudad del Cabo (Sudáfrica), y con un presupuesto estimado en unos 15 millones de dólares y una recaudación global que rozó, aunque no llegó, a los 22 millones, se estrenó en Estados Unidos el pasado 20 de febrero, llegando a España el 15 de mayo de 2026. ¿Hablamos de ella? Venga, vamos a ello…


     Como protagonistas tenemos a Glen Powell como Becket Redfellow, que además de actuar, el tipo se involucró como productor ejecutivo... Tenemos a Margaret Qualley (Julia), que si sumas todo su metraje, no va más allá de los seis o siete minutos, a pesar de que parece estar más tiempo en pantalla… Tenemos a Jessica Henwick (Ruth), Topher Grace (el pastor Steven)... Y tenemos al veterano Ed Harris como el abuelo Whitelaw Redfellow, que aquí hace de Final Boss, y que, como en el caso de Margaret Qualley, si juntas todas sus apariciones, te dan un total de poco más de cinco minutos, pero cuando sale… Se nota, y además, protagonizando una batalla épica contra su nieto, recortada en mano… Espectacular Ed Harris, oigaaaa.

      Pero, ¿Qué nos vamos a encontrar en la narrativa? El relato adopta una estructura de crónica criminal retrospectiva. Nuestra historia comienza con Becket Redfellow confesándose ante un sacerdote en prisión mientras espera su ejecución. Mediante extensos flashbacks, descubrimos que Becket es un joven de clase trabajadora que fue repudiado e injustamente desheredado por su millonaria, riquísima familia desde que nació.

     De hecho, antes del minuto diez de metraje, sus padres se han conocido, lo han tenido a él y han fallecido.




      Al enterarse de que una colosal fortuna familiar de millones y millones de dólares podría pertenecerle, salvo por la curiosidad de que él es el octavo en la línea sucesoria, y un perfecto desconocido para la familia que lo repudió, a él y a su madre… Decide hacer algo al respecto…

      El tipo diseña un retorcido plan enfocado en eliminar sistemáticamente a los siete parientes directos que lo separan del dinero, camuflando los homicidios como trágicos e ingeniosos accidentes. Algunos son más elaborados que otros, a los que apenas se les dedica un minuto para explicarlo, y por el camino, a lo largo de la trama, Becket se debate emocionalmente debido a un complejo triángulo amoroso: por un lado está Ruth, su novia actual (ex de un primo suyo artista), y por el otro Julia, su primer amor que está casada con tipo arruinado, y que lo usa continuamente, y de hecho, va a ser quien lo mande a la cárcel y la sombra que todo lo sabía. Una tipa peligrosa y poco de fiar, aunque al final, nuestro protagonista se libra de la pena de muerte, de la cárcel, y se queda con la chica…


      Como curiosidades, os puedo comentar:El guion escrito por John Patton Ford estuvo atrapado en Hollywood durante más de una década.Apareció originalmente en la prestigiosa Black List de 2014 (la lista de los mejores guiones no producidos) bajo el título Rothchild. En 2019 se anunció un proyecto totalmente distinto para dirigirlo con Shia LaBeouf y Mel Gibson como protagonistas, pero el plan colapsó antes de filmarse.

      Hubo un Baile de títulos: Durante las subsiguientes etapas de preproducción y rodaje en 2024, el largometraje pasó a llamarse temporalmente Huntington. No fue hasta finales de noviembre de 2025 cuando el propio Glen Powell confirmó a la prensa internacional que la distribuidora decidió cambiar el título de forma definitiva a How to Make a Killing.



      Hay una inspiración en el cine clásico: La base argumental de la historia está inspirada directamente en el clásico británico de comedia negra de 1949 Ocho sentencias de muerte (Kind Hearts and Coronets), dirigido por Robert Hamer. Esa película, a su vez, adaptaba la novela de 1907 Israel Rank: The Autobiography of a Criminal.
      En la clásica cinta de 1949, el legendario actor Alec Guinness hizo historia cinematográfica al interpretar él mismo a ocho miembros diferentes de la familia aristocrática víctima de los crímenes. Para la versión de 2026, el director John Patton Ford optó por una estrategia realista: descartó el uso de un solo actor polifacético y contrató a intérpretes individuales bien diferenciados.



      En definitiva: Como os decía al principio, película entretenida, para pasar la tarde, pero sin tirar demasiados cohetes en la plaza del pueblo. A mi, lo que más me ha gustado es ver a Ed Harris metiendo cartuchazos a diestro y siniestro. Le doy un 6 de nota.

viernes, 15 de mayo de 2026

The Surfer (2024)

 

        Posiblemente, una de las mayores fumadas que me he visto en bastante tiempo, ha sido “The Surfer”. Película coproducida entre Australia e Irlanda de 2024, protagonizada por Nicolas Cage, y que seguramente en una década será considerada una obra de arte, y que de haberla visto hace treinta años, quizás la hubiera visto de otra manera, pero que hoy por hoy, más allá de la rareza, me ha dicho más bien poco.

        Estrenada mundialmente en el Festival de Cannes de 2024, dentro de la sección Midnight Screenings, la película mezcla thriller psicológico, drama existencial y un humor incómodo, muy ida de olla a niveles astronómicos.


        Dirigida por Lorcan Finnegan, director que yo conozco por la película “Vivarium” (que es otra interesante ida de pinza), tiene una duración aproximada de una hora y media, que a ratos se me ha hecho un poco cuesta arriba.

        Está protagonizada por Nicolas Cage, acompañado por Julian McMahon, que falleció poco después de hacer esta película, Nicholas Cassim y Miranda Tapsell, y rodada prácticamente en un par de escenarios…

De hecho, se filmó en distintas zonas costeras de Australia Occidental, especialmente en Margaret River y Yallingup, lugares famosos por sus playas salvajes y por la cultura surfista que es todo el rollo que tiene la película como fondo de escenario.


        No he conseguido averiguar el presupuesto de la película, ya que no lo he encontrado publicado por ninguna parte, pero en algunos foros se habla de entre 5-10 millones de dólares, siendo su recaudación mundial alrededor los 2,1 millones de dólares, una cifra modesta que posiblemente se incrementará un poco más entre plataformas y cosas parecidas con el tiempo.

         Lo curioso es que The Surfer no es, ni pretende ser una película de surf en el sentido tradicional. De hecho, creo que el tema del surf es más una excusa que otra cosa. No hay largas secuencias heroicas sobre olas perfectas ni una glorificación romántica del mar ni cosas parecidas. El surf funciona aquí como metáfora, como símbolo de pertenencia a un lugar concreto, de una masculinidad tóxica y violencia pandillera, y la playa es un territorio en disputa.


        La historia sigue a un hombre, Interpretado por Cage, cuyo nombre nunca llegamos a conocer, es simplemente “El Surfista”. Regresa a la costa australiana donde pasó su infancia con la intención de comprar una casa y surfear junto a su hijo adolescente. El regreso tiene algo de nostálgico y melancólico: el protagonista quiere recuperar una parte de sí mismo que cree perdida. Sin embargo, apenas llega a la playa, es rechazado de muy malas maneras por un grupo local de surfistas viejunos llamados los “Bay Boys” liderado por Scally, el personaje interpretado por Julian McMahon. La regla del lugar es sencilla y brutal: “No vives aquí, no surfeas aquí”.

        A partir de ese momento, la película se convierte en una lenta espiral de humillación hacia nuestro protagonista, que no da pie con bolo y todo comienza a salirle mal. Lo que inicialmente parece una discusión absurda en la playa evoluciona hacia una pesadilla psicológica. El protagonista pierde dinero, dignidad, estabilidad mental y hasta el vínculo con su hijo. Los surfistas locales funcionan casi como una secta masculina que defiende el territorio mediante intimidación emocional y violencia.

        Nadie ayuda al protagonista. El único policía del lugar lo ignora, los vecinos lo observan con indiferencia y el calor sofocante parece empujarlo poco a poco hacia la locura.


Todo va degenerando por cada una de las escenas que transcurre, y el protagonista, que es un tipo muy obsesionado, es incapaz de abandonar la playa aunque todo indique que debería marcharse. Duerme en su coche, se deshidrata, vaga por estacionamientos vacíos y comienza a comportarse de manera errática, acentuando su locura. Y, todo, aderezado con una paleta de colores muy cálidos, muy claros, donde el sol es parte de la pesadilla.

Cuando parece que ya no puede rebajarse más, y que ya nada puede ir peor, los surfistas de la playa lo ponen a prueba y lo aceptan en su secta o pandilla. Algo que él aprovecha para conseguir lo que quería, surfear con su hijo, a la par que un viejuno que andaba por allí, descabeza de un tiro a Scally y pone en pies en polvorosa a la pandilla.

        La película es muy metafórica, muy simbólica, muy psicodélica, y te da para análisis y para debate largo y tendido, pero yo con el final me he quedado un tanto frío, y con más preguntas que con respuestas.


Como curiosidades, os puedo comentar que el rollo de surfistas violentos y territoriales es, al parecer, real. En ciertas playas australianas y yanquis, hay grupos de surfistas conocidos por expulsar violentamente a quienes consideran “forasteros”.

        Otra curiosidad, es que la película se rodó en exteriores reales bajo temperaturas extremadamente altas. Y, al parecer, Cage sufrió el calorato en sus carnes realmente.


        En definitiva: Película para los muy cafeteros, que puede llegar hacerse un poco cuesta arriba, un poco excesiva, un poco pesadilla psicodélica, como os digo, y que personalmente, a pesar del calor que muestra, me h dejado un tanto frío. Nota: Un 5,5, y la dejo a vuestra entera elección.

domingo, 5 de octubre de 2025

4x4 (2019)

 

       El caso es el siguiente. En ni búsqueda por encontrar una película de terror, o un thriller para pasar la tarde, he llegado a la película gringa de 2025, “Blindado” (en Hispano-América le han llamado “Encerrado”), y resulta que lo primero que me ha llamado la atención cuando he visto la ficha de la película, es la escasez de actores y que dos de ellos sean el mismísimo Anthony Hopkins y Bill Skarsgard, porque he pensado que de ese dúo podría salir algo si no bueno, al menos, interesante.

        Pero la sorpresa me ha venido después cuando rascando un poco más, me encuentro que “Blindado” es un remake de una coproducción hispano-argentina de 2019, que viene de la mano a la batuta de Mariano Cohn, y al texto Gastón Duprat, titulada “4x4”… Así que, ni corto ni perezoso, me he dicho: Tienes que ver primero la de 2019, y después la yanqui, y es precisamente lo que he hecho.

        Y, me he encontrado con una película bastante interesante, sobre un ladrón y un coche blindado, que invita a reflexionar sobre muchas cosas en su hora y veinticinco minutos de metraje, pero abrocharos los cinturones, porque no nos vamos a mover del sitio, de la calle, del “4x4”…


        Rodada en Buenos Aires, con un presupuesto de tres millones de leuroh y una recaudación de un millón y medio (aunque esto para mi no es lo más importante, es un simple dato), “4x4” es una película en la que hay muchísimas vainas metidas en una coctelera, desde la inseguridad ciudadana, hasta las injusticias, los crímenes y delitos diarios, las desigualdades sociales infranqueables, sin llegar a abandonar el thriller por el cine social, aunque tiene bastante de este último también.

        Entre el elenco protagonista: Peter Lanzani, que me ha convencido en su papel de ladrón desesperado, Dady Brieva y Luis Brandoni.


        ¿Y en la trama que nos vamos a encontrar? A Ciro. Un joven ladrón, con algunos crímenes de sangre a las espaldas, armado con una pistola, que un día de calor, y con una simple pelota de tenis, consigue entrar dentro de un coche suv, o una camioneta como la definen en la película, aunque en España una camioneta es otro tipo de vehículos.

        Decide robar la radio o el panel frontal, que es del tamaño de Cuenca, y se orina dentro, aparte de dañar por dentro el vehículo.

        Pero cuando intenta salir del vehículo con el botín, descubre que está atrapado dentro del coche, convirtiéndose el vehículo en un habitáculo insonorizado, siendo imposible salir de él, hiriéndose incluso en el intento.


        A través del manos libres, el dueño del vehículo, Enrique, se comunica con él, comenzando una tortura psicológica de días encerrado en el vehículo, sumándose la complicación de la herida que se hizo él mismo, la claustrofobia, el calor y el frío, la fiebre, el hambre y el cansancio…

        Enrique parece querer experimentar con Ciro, castigarlo, traumarlo, mientras que tú como espectador reflexionas sobre la situación, y te debates si empatizar con un tipo que ya se ha llevado su merecido, o se merece todo lo que le pase y más.

        Finalmente, Enrique da la cara, presentándose a Ciro, y una lucha inicial involucrará a la mitad del barrio, a la policía y un sorpresivo final.


        En definitiva: Basada en hechos reales acontecidos en Córdoba (Argentina), “4x4” invita a muchas reflexiones a lo largo de su metraje, pero también tengo que reconocer que se me ha llegado a hacer un tanto larga por momentos, tanto en su primera parte, en la del encierro, donde es un poco “Naufrago” de Tom Hanks, aunque sustituye al Sr. Wilson por un grillo, como en su segunda y última parte, donde el debate moral se plantea en la calle, pistola en mano, durante demasiado tiempo. En poco más de una hora, u hora y cuarto, nos hubiera contado lo mismo y ganaría en ritmo, aun así, eso no es óbice para disfrutar de una buena película, como considero “4x4”, y se lleva mi cinco y medio de nota sin pestañear.

        Ahora, toca ver “Blindado”. Por cierto, anteriormente se me olvidó comentar que también existe un remake brasileño, pero no he conseguido información sobre la misma, más allá del nombre de su protagonista, así que la dejaremos estar por ahora.

lunes, 18 de agosto de 2025

La Noche Siempre Llega (2025)

 


           Basada en uno de esos libros, en esta ocasión firmado por Willy Vlautin (2021), que, como suelo decir, no me he leído ni me pienso leer, “La Noche Siempre Llega”, coproducción britano-yanqui de 2025 de 1 hora y 45 m, es uno de esos estrenos veraniegos de Netflix (se ha puesto a rodar el pasado 15 de agosto), que ha logrado despertar algo mi interés sobre el resto de propuestas, bastante irregulares, por cierto, durante este tórrido veranito.

        La cinta viene dirigida por Benjamin Caron (que me suena de haber dirigido “Andor”), y protagonizada por Vanessa Kirby, que también es productora de la película, así que todo queda en casa.

        Rodada íntegramente en Portland (Oregón), “La Noche Siempre Llega” es una de esas películas en la que la narrativa sucede en una noche, y se nos va estructurando, de manera lineal, por horas concretas.

No sé si este tipo de películas tiene un género concreto dentro del mundo del cine, lo desconozco totalmente. Pero una característica que suelen tener es que la fauna humana nocturna, y la propia ciudad, se convierten en un protagonista más en una selva curiosa, y peligrosa.


        ¿De qué va la película? La narrativa se centra en Lynette (Vanessa Kirby), una mujer que vive en Portland junto a su madre Doreen (Jennifer Jason Leigh) y su hermano Kenny (Zack Gottsagen), quien tiene síndrome de Down y que es un DJ requetebueno.

La familia, que fue abandonada por el padre hace un tiempo, se enfrenta a la amenaza inminente de perder su casa, que un agente inmobiliario ha sacado a la venta.

Para evitarlo, Lynette, que trabaja de camarera y se gana la vida también como cariñosa, debe conseguir 25 000 dólares en el transcurso de una sola noche, ya que el dinero que tenían para la casa, se lo ha gastado la madre en un Mazda en un arrepio que le ha dado, y que parece pasar de la casa y de todo en general.


 Este punto de partida, inicia una carrera contrarreloj, donde Lynette no dudará en hacer lo que sea para conseguir el dinero y poder llegar al día para entregar la pasta y evitar la venta de la casa y el desahucio de la familia, y para ello hará todo lo que sea, sea moral o no, en una ciudad que parece una partida del “Fatal Fury” o algo parecido, y no hay nadie normal de la cabeza.

        Así, comienza primero por tantear a su amante, Scott (Randall Park), a quien le roba un coche y le saca algunos cuartos.

Posteriormente, visita a una amiga escort, que le debe 3000 cucas, y que le da acceso a una caja fuerte que es de su novio, un político que le da a los polvos blancos, pero no es capaz de abrir la caja sin ayuda. Así que recurre a un compañero de trabajo, del bar, Cody (Stephan James), quien en un principio parece ayudarla, pero que nos ale rana e intenta largarse con la pasta conseguida hasta el momento, obligándola a atropellarlo para recuperar el dinero que ya se llevaba.


Finalmente, Lynette se ve obligada a reencontrarse con un tipo que había abusado de ella en su adolescencia, una puerta que había cerrado hace mucho tiempo, y al que recurre para vender los polvos de talco que consiguió en la caja, y que, a pesar de acabar con el dinero en la transición, termina bastante lastimada en el proceso. La verdad es que la película parece un poco aventura gráfica, y vas saltando de pantalla en pantalla y de sorpresa en sorpresa, y es que, en la noche de Portland, no hay nadie medio normal.

        Lo curioso es que, después de conseguir los 25 mil, y llegar a casa destrozada, su madre (Doreen), le dice que pasa de la casa y que se va a largar con Kenny, dejándola a ella más sola que la una.

        Lynnete se ha vendido en una noche, ha mentido, ha sufrido violencia, humillaciones, persecuciones, peleas, en una noche chunga, y la madre le sale con esto, así que ella misma también decide reinventarse y largarse… Y no sé por qué, creo que el final ya me lo esperaba, y de hecho, lo trágico hubiera sido quedarse con la casa con media ciudad detrás de tu cabeza.


        En definitiva: Una de las cosas que más me ha gustado de la película es presentar la ciudad, en este caso Portland, como un producto resultado de la pobreza, el fin del sueño americano, la marginalidad y las diferencias sociales cada vez más marcadas que tiene el país. Tiene una parte muy marcada de thriller, otra de realismo social y después está esa carrera, para mi nada creíble pero entretenida, por hacerse con una cantidad increíble de dinero en pocas horas.

Está bien interpretada, y también destacaría que aquí no hay personajes buenos ni malos, todos tienen sus matices, sus grises, menos Kenny, que le da el punto inocente a todo el asunto.

Más allá de lo fantasioso de la misión, me quedo con la reflexión que propone sobre lo que os decía de la ciudad, sus habitantes, los problemas que arrastran, que es una espiral de cuidado, y la incapacidad de salir de esa situación… No tengo casa, pero me he comprado un Mazda. Es lo que hay.

De nota, le doy un 5,5. No está mal, a pesar de que ya habrás visto temáticas y narrativas parecidas, pero la reflexión queda.

martes, 12 de agosto de 2025

Jurassic World: El Renacer (2025)

 

        Se nota que han pasado poco más de 30 años, y ya los dinosaurios no me entusiasman como antes. El estreno de “Parque Jurásico” en el 93 dio el pistoletazo de salida a una saga que dura hasta hoy, aunque como se reconoce en la propia película de manera sutil, “el interés por los dinosaurios ha ido cayendo y hoy a casi nadie le importan”.

        Y es que tanto dinosaurio, es lo que tiene, que al final te cansas de ellos, aunque los hagas mutantes, o en vías de extinción por causas naturales, o los encierres en una isla ecuatorial al que no va nadie que no sea un buscavidas, o alguien con ganas de morir de la manera más original y horripilante posible.

Hoy, el público adolescente no es el de hace treinta años, y aunque la película britano-estadounidense “Jurassic World: El Renacer”, la séptima de la franquicia, y cuarta de la saga “Jurassic World”, ha recaudado 800 minolles de dólares, frente a los 225 gastados en su producción, yo no he sentido aquel interés de antaño por los bichejos, ni el bombo y platillo que se les dio en su día… Será que ya pertenezco al jurásico… Chiste malo, lo sé.


        “Jurassic World: El Renacer” dura poco más de dos horas, y si eres un poco avispado, y ya has visto este tipo de películas, ya sabes que personajes las van a cascar al largo de su metraje.

        Yo los he adivinado todos, menos uno, que pensaba que estaba fallecido, y después resultó que estaba de parranda, pero he tenido una buena ratio de aciertos y sé que tú también lo adivinarías.

        Dirigida por Gareth Edwards, que es el director de una de mis películas favoritas de Star Wars, “Rogue One”, la película se estrenó el 2 de julio de 2025, y al parecer, sería la primera película de una nueva trilogía que se viene cociendo a fuego lento, bajo la producción de Steven Spielberg (al cual todos conocéis de sobra) y Frank Marshall, que aunque no tan icónico como Spielberg, es un tipo que ha estado detrás de producciones como ET, Los Gremlins, la trilogía de Indiana Jones, Regreso al Futuro… Por citaros algunas de ellas. Así que no es un cualquiera.

        Y de guionista, David Koepp, guionista de la primera película que nos regala algunos guiños en esta nueva entrega, y que notarás si eres observador.


        En la narrativa estamos en un mundo donde los dinosaurios han empezado a desaparecer por causas naturales. El cambio climático producido por los coches diésel de los curritos de turno, pero no por los aviones privados presidenciales ni por los yates de grandes mandatarios, ha hecho que los dinos comiencen a desaparecer junto al interés humano por ellos.

        Solo sobreviven en inhóspitas áreas ecuatoriales, donde algunos han mutado y ahora escuchan reguetón. Sin embargo, este ostracismo pronto se va a acabar. Se ha descubierto que algunos de ellos tienen en su adn, material genético que podría curar a millones de humanos.

        Así que el advenedizo de turno, Martin Krebs (Rupert Friend), ve una oportunidad para ganar billones de dólares con este adn, y monta un equipo para conseguir ese adn y venderlo al mejor postor en el Mercadillo de Badajoz. Este viene a ser el malvado de la película, al que le falta ensayar la risa diabólica y cuyo interés es el mismo que el del Sr. Cangrejo, de ahí lo de Krebs, el dinero.


        El equipo estaría formado por Zora Bennett (Scarlett Johansson): Una exmilitar que parece moverse primero por pasta, y después cree que el adn debería ser ofrecido a todo hijo de vecino, muy altruista, muy profesional.

        El Dr. Henry Loomis (Jonathan Bailey): Que es el flipado de los dinos, que sabe mucho, es muy friki, y por momentos parece ser el interés amoroso de la exmilitar Zora, pero solo es un espejismo. Ella cree que es un bicho raro, interesante, pero raro, y por lo tanto descartable como posible amante.

        Duncan Kincaid (Mahershala Ali): Que es uno de los cuatro mercenarios contratados para llevar a cabo la misión, y que sabes que esta gente es carne de cañón desde el minuto uno.

        Y una familia de cuatro miembros (padre, hijas y novio de la mayor), los Delgado, cuyo bote es hundido por unos krakens mutantes del tamaño del Teatro Romano de Mérida el más pequeño, y acaban en el barco del este peculiar comando una vez que son rescatados por estos, que debaten si rescatarlos o no y tal. Estos ya sabes, que, al ser familia, tendrán aventuras, pero sobrevivirán todos. Muy Spielberg este concepto.


        Así que antes de llegar a la isla de los dinos, ya han sido atacados, y ya han caído un par de secundarios, que ni recuerdo el nombre. La familia intacta, atacada, pero intacta.

        Una vez en la isla, tienen un día para conseguir el objetivo, y salir. Pero, claro, hay 200 dinosaurios carnívoros, agresivos, criminales y maleantes por metro cuadrado y las bajas comienzan a darse en paralelo a los dilemas morales, como el egoísmo humano, la fuerza de la familia unida y vainas por el estilo.


        En definitiva: Película entretenida, con buenos efectos digitales, y predecible como ella sola, que no te va a sorprender en ningún momento, con su acción y su tensión (como no puede ser de otra manera), cumple en lo narrativo, pero sin llegar a entusiasmar. Tiene la curiosidad de estar rodada en 35 mm que es algo ya viejuno, porque la mayoría del personal se ha pasado a lo digital a la hora de rodar, pero no es una película que vaya a recordar en una semana. De nota le doy su riguroso 5, y habrá que esperar a ver que nos trae la franquicia en los próximos años. ¿Se pondrán de nuevo los dinos de moda? Lo dudo.