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sábado, 24 de julio de 2021

Chicas de Instituto (Ediciones Otakuland, 2004-2006) Towa Oshima

 

        “Chicas de Instituto” (Ediciones Otakuland, 2004-2006) de Towa Oshima (guion y dibujo) es un manga que comenzó a publicarse en Japón en 2002 bajo el título de “Jyoshi Kosei”. Durante la primera década del siglo, llegó a ser bastante famoso, llegando hasta publicarse nueve tomos en japonés. Incluso, su autora, decidió retomarlo en 2014, en principio en formato de capítulos en revistas mangas, con un aire un tanto más serio, pero no tengo muy claro como acabó aquello…


        El tema es que de 2004 hasta 2006, año en que la Editorial Otakuland se fue al traste (lamentablemente), se publicaron en español los cinco primeros tomos de la colección.


        En la narrativa, tenemos a Eriko y a sus amigas, que acaban de llegar a un Instituto privado para chicas. Desde el minuto uno, nos contarán sus (nulas) relaciones con los chicos, lo que piensan del sexo, de la ropa interior, la depilación, y las extrañas vivencias y peripecias que viven en cuanto al deporte, las piscinas, las citas, las fiestas, las amigas… Un sinfín de situaciones, la inmensa mayoría bastante graciosas, con un humor picante y verderón, que hoy en día se mira con lupa de varios aumentos.


         Los cinco tomos son todos por el estilo, aunque es verdad que las chicas van evolucionando y se van añadiendo nuevos personajes en la trama, como los profesores y su relación con las chicas.


         Me he reído mucho con algunos gags, y lo único que puede rayarte un poco es el tema de que al haber pasado 20 años de su primera publicación, haya situaciones un tanto ya viejunas como los sms, Monica Lewinsky, los móviles arcaicos de primera generación, la manera de hablar de Chiquito de la Calzada (si, tal cual, has leído bien), o referencias a grupos que hace décadas que no existen… La propia autora, por cierto, dice haberse basado en las historias en experiencias propias, o de amigas y conocidas, lo cual es, aparte de sorprendente, más curioso si cabe.


         Los tomos aún se pueden comprar y adquirir en algunas webs de compra-venta. Se han convertido en clásicos, y, como digo, no están mal.

lunes, 2 de marzo de 2020

Goku Midnight Eye (Otakuland, 2004) Buichi Terasawa



          “Goku Midnight Eye” es un manga ochentero, con película incluida en 1989 (Toei), de Buichi Terasawa, y cuyos tres tomos fueron publicados por Otakuland (2004) en castellano.

            Goku Furinji es un detective, anteriormente policía, bastante hortera, que vive en un futurista 2014, rodeado de mitología china y japonesa, cyborgs, asesinos de todo tipo, conflictos de la Guerra Fría, tetas y más tetas, tangas y mucho sexo. Hortera es como él solo, ya que lleva malos pelos de cuatro meses y medio, chaqueta y corbata que cae sobre el pecho desnudo. No sabe lo que es una camiseta. La mayoría de las veces, lleva en la comisura de los labios un palillo o un cigarro sin encender, ya que gasta poco en mecheros.

             La característica que tiene el personaje, es que, tiene un ojo cibernético que le permite conectarse a ordenadores (en una época en la que no existía internet a nivel generalizado, eso es interesante), y lleva un palitoque que se alarga o retrae a voluntad, soltando sopapos de todo tipo.

         No en vano, este Goku está relacionado con el otro Goku, el mitológico Dios Mono, que viaja en una nube y tiene un palitroque de similares características.

            El caso es que, siendo policía, al ser atacado por poderes hipnóticos, él mismo se arranca el ojo izquierdo y tiene un accidente. Al recobrar el sentido, una misteriosa voz le informa de que lo han operado en la Seguridad Social, y que le han puesto el ojo cibernético, para ver que hace con él. Con el ojo, si quisiera, podría activar todos los silos nucleares del mundo, pero él lo suele utilizar para ver si las féminas llevan ropa interior y otras trivialidades, que para eso es más chulo que un ocho.


          Interesante manga. No he visto el anime aún, pero cualquier día me animo, solo para comprobar si en la película es igual de kinki.

jueves, 1 de agosto de 2019

Oda a Kirihito (edición en castellano 2004, Otakuland)



        De Osamu Tezuka (1926-1989) puedo contar poco. Sé que es el padre de “Astroboy”, y que, con veinte años, ya vendía miles de cómics en Japón. A partir de los años cincuenta ya le llamaban el “Dios del Manga”, y creó unos estudios, que no sé si siguen con actividad en la actualidad, que llegaron a ser un referente mundial en los inicios de los ochenta, en producción de cómics, autores, guionistas y películas de animación.

        Durante esta semana me he leído la trilogía “Oda a Kirihito” (Edición en castellano de Otakuland, 2004), que originalmente se publicó entre 1970-1971, y, que, sinceramente, me ha parecido muy interesante, a pesar del carácter de fotonovela que tiene en ocasiones, sobre todo porque da información sobre la sociedad internacional de aquella época, haciéndose eco del apartheid, del racismo, los conflictos internacionales por el petróleo que desembocarían en la crisis del 73, y el papel de la mujer en la sociedad japonesa.

        En la historia, un grupo médico investiga el Mal de Monmo, una extraña enfermedad que hace que el paciente se transforme en perro, y, que, finalmente, muera. Las discusiones entre los médicos están al día: ¿Es un virus, se contagia, es por el agua, es endémico de Japón? Kirihito es un joven médico japonés, que, investigando un caso, sufre una encerrona en una aldeucha, y sale de allí contagiado por la enfermedad.

        A partir de ese momento, su vida se convertirá en un infierno. Será perseguido, maltratado, golpeado, vejado, y todos los que se acercan a él sufrirán las consecuencias de dicho mal. Es curioso ver como casi todos los personajes femeninos acaban fatal.

        La trilogía, como digo, es interesante, pero muy densa. Son cerca de novecientas páginas, que, a veces, se te hacen cuesta arriba. Aún así, yo la he disfrutado, ya que es un clásico, y aporta cosas para reflexionar. Al final del tercer volumen, se habla de una enfermedad verídica, la enfermedad de Minamata, provocada por la presencia de mercurio en el pescado que consumen los nipones de dicha bahía, que es extrapolable al resto del planeta, por cierto, ya que la cantidad de mercurio, y de microplásticos vertidos al mar AL DÍA, es de varias miles toneladas en todos los mares y océanos.