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martes, 10 de mayo de 2022

Gichi Gichi Kid (EDT, Ediciones Glénat, 2005) Suehiro Maruo.


         “Gichi Gichi Kid” (EDT, Glenat Ediciones, 2005) de Suehiro Maruo (guion y dibujo) podría decirse que fue la carta de presentación (internacionalmente) de este reconocido mangaka japonés, que ya acumula grandes historias y cómics a sus espaldas como “Paraíso”, “La Sonrisa del Vampiro”, “Infierno embotellado” o “La extraña Historia de la Isla Panorama”, por citaros algunas de las más destacables y conocidas.


        En “Gichi Gichi Kid”, publicada originalmente en 1996, y que vendría a ser algo así como “Niño Chirriante”, nos encontramos a un extraño chico de tercero de primaria, que viste a la china (siendo japonés), y que tiene un alto sentido de la justicia, aparte de una gran inexpresividad, que usa para ir resolviendo desaguisados con sus peculiares poderes mágicos, enfrentándose a casos de acoso escolar, mentiras, abusos y hasta secuestros e intentos de sacrificios humanos infantiles.


        La narrativa, sencilla al igual que su dibujo, tiene cierto recordatorio (lejano, pero ahí está) a estereotipos que también vemos en “Doraemon”: La chica dulce que está en peligro, el gigante que anda a la gresca, y una extraña y recurrente magia que recuerda a cierto bolsillo mágico, con la que Gichi resuelve sus asuntos.


         Cómic perturbador en ocasiones (desnudos infantiles, crueldad, lo grotesco del ser humano y la sociedad), con ciertas dosis de humor, que oculta los orígenes del personaje o el porqué de su magia (y las de otros malvados personajes que aparecen), no es una obra para niños, pero si para un lector que más o menos conozca a Maruo, y que reconocerá, igualmente, la influencia de Rampo (como en otras de sus obras), en este “Gichi Gichi Kid”. Sin tirar cohetes, es interesante leerlo, y dejará en el lector un buen saco de dudas sobre lo que acaba de terminar con su última página. Ahí lo dejo.

lunes, 9 de marzo de 2020

Vergüenza y Olvido (Harriet Ediciones, 2019) Gregorio Muro Harriet, Alex Macho, Garluk Aguirre



        Me he llevado una grata sorpresa con “Vergüenza y Olvido” (Harriet Ediciones, 2019) de Gregorio Muro Harriet (guión), Alex Macho (dibujo) y Garluk Aguirre (color), por la manera de tratar uno de los más tristes acontecimientos de la Historia de España, el de la Guerra de Filipinas (1898), con un altísimo nivel de entretenimiento, y una buena historia que contar.

        En 1897, en el País Vasco, un accidente laboral deja invalido a Avelino. Su primogénito, José, ha sido enviado a Filipinas, cumpliendo el servicio militar, y Félix, su segundo hijo, exento de cumplir con dicha obligación, acepta ir a Filipinas, igualmente, a cambio de un minero que permita a su padre, y al resto de la familia, poder vivir.

         Antes de que los dos hermanos se encuentren, estalla la guerra contra los Estados Unidos, y los dos hermanos, en Filipinas, deberán hacer la guerra cada uno por su cuenta, uno de ellos en un pueblo llamado Baler.

        El cómic está francamente bien. A mi me ha aportado datos que desconocía, como la presencia de las armadas francesa, inglesa y alemana en la zona, en mitad del conflicto hispano-estadounidense, y el papel que jugó la burguesía local en la guerra, y otros que conocía, como las torturas que sufrieron los nueve mil soldados españoles prisioneros por parte de los filipinos, que los trataron como esclavos. El dibujo es excepcional, el color está genial (me recuerda a algunos cómics antiguos), y la trama se resuelve con una gran claridad narrativa. Tenemos batallas navales, amoríos, batallas, historias de espías, y la doble historia de los hermanos, que las pasan canutas de principio a fin… Es uno de los mejores cómics relacionados con la Historia de España, como digo, que se han publicado en este último año. Merece mucho la pena.

martes, 24 de diciembre de 2019

Nuevas Hazañas Bélicas (Glénat, 2011) Varios Autores



         Los que nacimos, y vivimos, en los setenta, conocimos en los quioscos, aquellos cuadernillos de historietas bélicas, en blanco y negro, muchas veces atemporales (ya que muchas veces no te especificaban donde luchaban, o en qué año, o en qué hecho concreto…), donde el héroe solía ser un soldado norteamericano que luchaba en la Segunda Guerra Mundial, contra los malvados norcoreanos o en las selvas vietnamitas contra el comunismo del Vietcong, englobadas en el título “Hazañas bélicas”.

        Ya en los setenta, muchas de estas historietas eran un tanto antiguas, ya que el padre de ellas, Guillermo Sánchez “Boixcar” (1917-1960), había muerto prematuramente, después de dejar una semilla muy importante en la historieta nacional. Boixcar había luchado por la República durante la Guerra Civil, había estado en un campo de prisioneros francés al inicio de los años cuarenta, pero pronto consigue buscarse la vida (como dibujante y guionista de sus propias historias), y en 1948 ya estaba enfrascado en “Hazañas bélicas”, a las que dedicará siete años de su vida, mientras mantenía otros proyectos paralelos.

        Glénat recuperó hace unos años, este nuevo proyecto con varios autores, “Nuevas hazañas bélicas (Glénat, 2011), que yo conocía por un integral que puso a la venta Norma Editorial este año (2019), pero poco más. Me he hecho con dos volúmenes, los primeros de la colección, que firman nombres como Hernán Migoya (guionista), Carlos García “Perro”, Miguel Gallardo, Antoni Guiral, Bernardo Muñoz… divididos (como no) en una serie roja “Dos águilas de un tiro”, y una serie azul “Unidos en la División”, donde se cuentan historias desde dos puntos distintos. En “Dos águilas de un tiro”, un minero asturiano, protagonista de la Revolución de 1934, consigue atentar contra Franco en Hendaya. En “Unidos en la División”, una monja se pasa por hombre para alistarse en busca de venganza en la División Azul, donde compartirá filas, armas y camaradería con un tal Berlanga, entre otros.

         Los dos tomitos traían sendos cómics reeditados. No dejan de ser interesantes para comprender el disparate de la guerra, siendo una crítica feroz de la crueldad y deshumanización de los frentes, y del conflicto bélico. Será interesante hacerse, algún día con el integral editado por Norma (aunque, por ahora, no está entre mis preferencias inmediatas).

martes, 7 de agosto de 2018

Sangre armenia (1979-2009) Guy Vidal, Florenci Clavé. Glénat




          Hace unos años tuve la oportunidad de leer el cómic (descatalogado) de Paolo Cossi “Medz Yeghern: La gran catástrofe” (2009). En este cómic se narraba, con desgarro y pesadumbre, la gran tragedia que sufrió el pueblo armenio, durante la Primera Guerra Mundial, por parte del Imperio Otomano al cual pertenecían.

            Las matanzas y deportaciones comenzaron mucho antes. El panislamismo turco asesinó, sin piedad ni contemplaciones, a cerca de los 300.000 armenios entre 1894-97, por el simple hecho de ser una minoría cristiana en territorio musulmán. Las crucifixiones, persecuciones, deportaciones, fusilamientos y decapitaciones estaban al orden del día.

           De una población total, aproximadamente de 2.100.000 armenios,, unos 700.000 fueron oficialmente asesinados, 600.000 “desaparecieron” y poco más de 200.000 se convirtieron al Islam para evitar ser asesinados, pasando a convertirse, igualmente, en ciudadanos de segunda, no asimilados.

             “Sangre armenia” (1979-2009) es un cómic, en blanco y negro, muy anterior al de Paolo Cossi, reeditado varias veces en los últimos cuarenta años. Quizás por ello, es menos hiriente en cuanto al dibujo y a la historia que narra. Aquí el guionista Guy Vidal nos narra las peripecias de un fotógrafo norteamericano, que, en Turquía, se ve envuelto con un pequeño grupúsculo de resistencia armenia para sobrevivir, y huir, con pequeños ataques de guerrilla, de una muerte segura. Constatando la falsedad de las grandes potencias europeas (Rusia, Alemania, Francia…) que prefieren mirar para otro lado, en vez de ayudar a la minoría armenia a salvarse de tu trágico final. El dibujo de Florenci Clavé (1936-1998) es magnífico, un clásico historietista que conozco de las Selecciones Ilustradas y de las viñetas de “El Papus”, y cuyo trabajo, y memoria, es para quitarse el sombrero.

        Hasta fecha de hoy, según tengo entendido (corregidme, por favor, si me equivoco), el Gobierno de Turquía aún no ha pedido perdón por aquella terrible masacre. Pero la memoria no olvida aquellos días malditos del pueblo armenio.

sábado, 4 de agosto de 2018

Sandra (2009) Santiago Arcas



         Ibrahim es un tipo que está obsesionado con una cosa: Descubrir la formula para resucitar a los muertos. Con ayuda de cuatro ordenadores y la técnica del vudú, resucita, sin querer, a no una… Sino tres personas… Bueno, en realidad a una sola. A Sandra. A la Sandra niña, la Sandra adulta… Y la Sandra muerta.

        Este hecho va a enfadar mucho a los habitantes del Infierno, lugar donde el alma de Sandra deambulaba antes de ser resucitada. Y enviarán a sus demonios a que todo vuelva a la normalidad, mientras Ibrahim ayuda a las tres Sandras a averiguar el por qué de su existencia, su vida, su muerte…

        Un cómic entretenido y original. De esos que te lo lees del tirón y gustan. Os gustará.

viernes, 27 de julio de 2018

Mantecatos (2003) Manel Fontdevila



        A Manel Fontdevila lo conozco desde hace muchos años, no personalmente, pero si artísticamente, pues era (y es) uno de mis autores preferidos de “El Jueves”, la revista que más leía, con avidez, en los años noventa.


      De hecho, recuerdo que, en mi último piso de Cáceres (año 99), me dejé olvidados algunos especiales de “La parejita”, que es una de sus tiras o personajes más conocidos, y que yo intentaba no perderme, pues aparte de que me sentía identificado con algunas de sus temas, su peculiar humor me desbordaba y lo disfrutaba mucho. Y sentí mucho aquella pérdida. 

        Hace poco cayó en mis manos este tomito, publicado por Glénat, que me ha parecido una delicia: “Mantecatos” (2003). Una serie de historias cortas, con todo el estilo de Fontdevila, guiños y humor del bueno. Que, prácticamente, me lo he leído de una sentada, y que he disfrutado muchísimo. Una pequeña joyita, de esas que disfrutamos a tope. Todas tienen su comienzo, su desarrollo y su punto final. Con personajes que viven, prácticamente, en las nubes, que no se enteran o tal vez… No se quieren enterar de qué va la vida, o el rollo, o que se autoengañan porque sí. He visto, he palpado, mucha añoranza en algunos guiños, o quizás una crítica a lo que dejamos atrás. A mí me ha gustado. Por aquí lo dejo.

domingo, 15 de julio de 2018

War Fix. Adicto a la guerra (2008) David Axe, Steven Olexa. Glénat




          El tema de “War Fix. Adicto a la Guerra” (2008, Glénat), que plantean David Axe y Steven Olexa no es nuevo para mí. Joe Sacco lleva años haciendo precisamente esto, y alguno más, que ahora mismo, se me pierde un tanto en la memoria.

Pero siempre es interesante leer el punto de vista de un reportero de guerra que transforma su experiencia en un cómic. Reporteros que van de guerra en guerra, y un día, se dan cuenta de que no pueden vivir sin una guerra en sus vidas. La guerra es su vida. Lo sacrifican todo: Familia, pareja, estabilidad… Por una buena guerra, buscando la foto, el reportaje, la entrevista…

sábado, 14 de octubre de 2017

Delta 99. Carlos Giménez. Jesús Flores Thies


        Nombrar a Carlos Giménez (Madrid, 1941) es nombrar a uno de los grandes del panorama del cómic español. Es un clásico entre los clásicos. Un auténtico cronista de la transición española, con su crítica ácida, mordaz, y tan necesaria, en obras como en la que fue su famosa trilogía de los setenta: “España Una, España Grande y España Libre”, después por la serie “Paracuellos” y otras obras como “Rambla arriba, Rambla abajo” o su otra trilogía famosa “Barrio”. Es un artista impresionante, sin lugar a dudas, premiado y reconocido.


        Cuando escribo estas líneas, hace poco más de veinte días que ha fallecido Jesús Flores Thies (1931-2017), militar de profesión, pero que llevaba una carrera paralela como dibujante, guionista e ilustrador. A finales de los sesenta, concretamente en 1967, José Toutain, director de Selecciones Ilustradas, le encargó que hiciera los guiones para un nuevo personaje, Delta 99. Un extraterrestre, muy atractivo para las mujeres, envidiado por los hombres, cuya misión en la Tierra sería la de luchar contra todo tipos de males, para preparar al planeta en su definitivo ingreso de una confederación galáctica de planetas y civilizaciones superiores. Difícil misión, desde luego. Thies se encargó de los primeros nueve guiones.


        “Delta 99” (Edición integral Glénat, 2007) no es, posiblemente, la obra más conocida de Carlos Giménez, pero en este cómic que os presento esta la colaboración maravillosa de Thies-Giménez, creada en el ambiente de finales de los sesenta, con un Giménez aún no muy maduro a los pinceles, pero no falto de técnica. Con unas aventuras que hoy nos hacen sonreír, contra nazis, robots y bellas mujeres con pantalones de campanas y camisas de flores.
(Carlos Giménez)



        La portada traiciona al contenido (Delta no es un héroe de capa y armado hasta los dientes). No en vano es una portada muy posterior de Giménez, de 2003. Delta 99 es un apuesto joven, de media melena, enamorado de Lu, una pirata china, metido en un embarullado mundo de espías, traiciones y malas ideas. El cómic es simplemente una delicia. Una vuelta al pasado a aquellas aventuras de tebeos, de publicaciones quincenales o mensuales, que por un par de pesetas se disfrutaban de principio a fin. Sirva esta entrada como sencillo y querido homenaje. Un cómic imprescindible. Descanse en paz, Jesús Flores Thies, y gracias por todo Maestro.
(Jesús Flores Thies)

domingo, 24 de septiembre de 2017

Historias Negras (2004) Alfonso Font


        “Historias Negras” (Glénat, 2004) del dibujante e ilustrador catalán Alfonso Font (1946) es otro de esos cómics, de pasta dura, de imprescindible lectura. Hace no mucho tiempo os traje una pequeña reseña de "El as negro" del mismo autor, que es un clásico de los cómics y de la historia cómica ilustrada. Sobre todo, yo os comentaba, lo leí en los ochenta, cuando me tocó, aunque su trabajo ya venía de mucho antes.


        Estas “Historias Negras” siguen la línea de Font. Suelen ser pequeñas historias cortas de dos páginas, a veces de cuatro, con la temática de La Guerra Civil, la pobreza, la falsedad del individuo, la miseria moral de la Iglesia… Historias ácidas y críticas, apetecibles, irónicas y sarcásticas, algunas metidas dentro de la Ciencia Ficción, pero en la mayoría de las ocasiones defiende al pueblo y critica la vileza de determinadas clases sociales dirigentes. Para mí es de imprescindible y recomendada lectura.

jueves, 21 de septiembre de 2017

El As Negro (2004). Alfonso Font. Glénat



        Alfonso Font (1946) es un clásico del cómic catalán, de esos que dices “de toda la vida”. Sus historias cortas son magníficas, publicadas en su día por Norma Editorial, hoy son buscadas por los coleccionistas. En los ochenta leí muchas de sus historietas en “Cimoc”, “Creepy” y en un par de ejemplares de “1984”.


        Este “El As Negro” (2004), es una pequeña recopilación que Glénat hizo de algunas de sus historias cortas hace unos años. Es una delicia de obra, con historias de detectives solitarios y puteros, historias de la Guerra Civil, de las Cruzadas y con alguna historieta también dentro del ámbito de la Ciencia Ficción. Si podéis, leed a Alfonso Font, porque lo vais a disfrutar con total certeza. Garantizado.