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viernes, 13 de febrero de 2026

La Ley de Jenny Pen (2025)

 

         Como no suelo ver películas neozelandesas, me he propuesto desfacer el entuerto haciéndole una reseña a una película de las Antípodas que he visto hace una semana: “La Ley de Jenny Pen”, película de 2024, que se estrenó por estos lares en 2025, y que se presenta como un inquietante film de terror y thriller psicológico dirigido por el cineasta, y escritor neozelandés, James Ashcroft, al cual no conocía de nada, hasta la fecha.

Y me he encontrado con una historia, con un metraje de poco más de una hora y media, y con casi diez minutos de créditos, cuya trama gira en torno a un caso de acoso viejuno, acoso en la tercera edad, en una residencia de ancianos, que mezcla elementos clásicos del horror con una reflexión social profunda sobre la vejez, el miedo y la soledad, la fragilidad de los ancianos, y el poder que ejercen incluso los más vulnerables, o supuestamente los más vulnerables, cuando nadie los observa. Situada en un espacio tan inhóspito, tan agobiante, como una residencia de ancianos aislada, la película reflexiona sobre la pérdida de autonomía, la represión y la resistencia desde perspectivas tan inesperadas como perturbadoras.


La película está protagonizada por dos grandes actores, viejunos, pero que siguen siendo a fecha de hoy dos gigantes del cine como son Geoffrey Rush, que hace de Juez retirado con un alzhéimer incipiente, y “Don Quijote” John Lithgow, que hace de un viejuno sádico y capullo, que está como una cabra en bicicleta, que lleva siempre una muñeca calva en una mano, Jenny Pen.

La narrativa de La ley de Jenny Pen comienza con un juicio, donde nuestro protagonista principal, Stefan Mortensen (interpretado por Geoffrey Rush), un juez severo, orgulloso y acostumbrado a ejercer el poder con mano firme, dictando sentencias con absoluta autoridad, sufre un derrame cerebral que cambia su vida de forma radical: pierde el control motor de gran parte de su cuerpo (sobre todo de las piernas) y, al no poder recuperarse de inmediato, es ingresado en una residencia de ancianos alejada y lúgubre contra su voluntad. Allí, rodeado de personas envejecidas cuyos recuerdos y habilidades están desvanecidos, Mortensen empieza a comprender de golpe lo que significa perder el control y la dignidad.


        Desde el principio, Mortensen rechaza el entorno que ahora le rodea, lidiando con la rabia y la frustración de verse reducido a una existencia donde sus habilidades intelectuales ya no le sirven para ejercer autoridad. Pronto conoce a Dave Crealy (John Lithgow), un interno extremadamente perturbado que se ha hecho notar por su presencia inquietante y por llevar consigo una muñeca sin ojos, y calva, llamada “Jenny Pen”. Aunque a primera vista Crealy parece inofensivo, rápidamente demuestra que es cualquier cosa menos eso: utiliza la muñeca como símbolo y herramienta de un cruel “juego” que implementa entre los residentes de la casa.

        Poco a poco, Mortensen descubre que Crealy ha ido instaurando lo que él llama “la Ley de Jenny Pen”: una serie de reglas impuestas a los demás internos mediante abusos, manipulación y actos sádicos que rozan lo psicológico y lo físico. Muchos residentes —por su edad y deterioro cognitivo— no se dan cuenta completamente de lo que ocurre, mientras que otros empiezan a caer víctimas de situaciones cada vez más violentas.

        Mortensen, a pesar de su estado vulnerable, es testigo de cómo los abusos son ignorados por el personal y por el sistema que supuestamente debe proteger a sus residentes.


        Aunque Mortensen intenta alertar al personal de lo que hace Crealy a los residentes, sus advertencias son desestimadas, en parte por su condición física y en parte por la indiferencia institucional. Mortensen se da cuenta de que si quiere detener el reinado de terror que Crealy ha establecido, deberá actuar por su cuenta. Con la ayuda de Tony Garfield, un ex deportista con el que comparte habitación, Mortensen comienza a planear cómo confrontar a Crealy, aunque Garfield es en un principio reacio a actuar contra Crealy, por pavor hacia el tipo.

        Como curiosidad a destacar, os puedo contar que La ley de Jenny Pen fue acogida en festivales de género de terror como el Festival Fantástico de Austin y el Festival de Cine de Sitges 2024, donde no solo fue presentada, sino que también recibió premios: James Ashcroft ganó mejor dirección y tanto Geoffrey Rush como John Lithgow compartieron el premio al mejor actor en Sitges por sus actuaciones destacadas.


    En definitiva: No es una película de terror al uso. A mi me ha gustado por el tema del acoso, del abuso en la vejez, hay muchos aspectos que toca, desde la impotencia, hasta la soledad, el miedo y la enfermedad en la tercera edad, y otros tantos aspectos que toca. Basada en un relato corto de Owen Marshall, y a pesar de que se me ha hecho larga en algunos momentos, creo que merece la pena el visionado por la actuación memorable de sus dos actores principales. Tiene una buena mano la dirección, música inexistente, y yo le recortaría 15-20 minutos de metraje sin pestañear, pero aun así no solo la recomiendo, sino que le voy a cascar un 6 de nota.

domingo, 2 de agosto de 2020

A Night of Horror: Nightmare Radio (2019)



        Cuando ves una película como “A Night of  Horror: Nightmare Radio” (2019) es inevitable no acordarse de “Creepshow”, tanto de la película como del cómic, porque esta producción neozelandesa bebe directamente de ese estilo.

        Un presentador de radio nocturno, cuenta historias de terror (ocho en total, nueve si contamos la suya propia, que también la vive) mientras atiende el teléfono, pone publicidad y va pasando una noche de lo más terrorífica.

         Lo malo de esta película es que, sin ser mala, la irregularidad de las diferentes historias que cuenta, hace que tu interés sufra altibajos constantemente. Las hay buenas, las hay soporíferas, las hay predecibles y olvidables. Hay como en botica, de todo. La dejo a vuestra elección. A mí me ha entretenido, pero sé que habrá gente que la encontrara un tostonazo.

         P.D: Hay actores españoles en la cinta, no sé si será una coproducción o una simple colaboración, y tampoco sé si cada historia está dirigida por un director o por el mismo, a saber…

sábado, 25 de julio de 2020

Burt Munro: Un sueño, una leyenda (2005)



        No conocía la historia de Burt Munro, y me la he encontrado en internet mientras buscaba otra cosa que no tenía nada que ver, pero que me ha ido llevando a distintos enlaces hasta llegar a la vida de este neozelandés.

        Después he visto que había una película de 2005 con Anthony Hopkins de protagonista, titulada “Burt Munro: Un sueño, una leyenda”, y me he decidido verla. Tras el visionado, me he dado cuenta que la película no tiene nada que ver con las biografías que había leído del verdadero Munro, pero eso no quiere decir que la película sea mala o entretenida (en caso contrario, posiblemente, no le habría dedicado más de cuatro líneas).

        En la narrativa, tenemos a un viejo Burt Munro (con problemas cardiacos, algo que nunca tuvo) que vive en Nueva Zelanda, con una pensión y una pequeña propiedad de hierba alta. No es conocido por su higiene, y tiene una sordera galopante. Su mayor sueño es viajar a Estados Unidos con su vieja moto Indian de 1920 y batir un record de velocidad en mitad del desierto.

        Para ello, todos sus vecinos y amigos le ayudan a reunir el dinero y mandarlo a cumplir su sueño, donde, una vez allí (en los Estados Unidos), conocerá a toda una serie de personajes (y personajillos) en su travesía hacia el desierto (y su sueño). La brecha cultural es palpable, y él se comporta como una especie de Paco Martínez Soria (le faltan las gallinas), lo cual busca la sonrisa del espectador.

        La película no está mal, aunque me ha parecido realizada a base de retazos, y un tanto “El Mago de Oz”, por la manera en la que Munro se va encontrando a cada uno de los personajes, y que muchos de ellos compartan con él sus experiencias, vidas, amistad (o cama). Quizás le sobre media hora, como os habréis podido imaginar (hay subtramas que no vienen a cuento y que no aportan nada a la historia principal), pero no deja de ser una buena película.

sábado, 4 de abril de 2020

Guns Akimbo (2019)



        “Guns Akimbo” (2019) me ha divertido bastante. Tiene cosas de aquella película ochentera de Arnold Schwarzenegger, alias “El Chuache”, titulada “The Running Man” (1987), en la que, en un futuro distópico, (2017 concretamente), la gente se enganchaba a un programa de Televisión donde unos tipos huían de ser cazados y muertos por otros, con pinta de punkies locos.

        Las referencias a otras películas, como “Terminator”, también de “El Chuache”, creo que son manifiestas, o de “Crank” (2006), que era otra ida de pinza similar, donde las carreras son a vida o muerte, frente a un enemigo superior.

        En esta película neozelandesa, Harry Potter tiene que huir de un programa emitido vía internet (llamado “Skizm”), neopunk, con mucha estética de videojuego, tipo “Fornite”, donde unos tipos con pinta de los jefes de nivel del “Street of Rage” lo han metido, para ser eliminado, en vivo y en directo, por la campeona imbatida, e invicta, “Nix”, que parece haberse escapado de “Blade Runner” mientras imitaba a Harley Quinn.

        Todo comienza, cuando Harry Potter, que tiene un apartamento de la leche, con muñecos por todas partes y de unos 100 m2 con vistas a la avenida, se cachondea de un tipo por una red social, que resulta ser Fétido, el de la Familia Addams, rodeado de una pandilla de frikis violentos.

        Estos tipos, con Fétido a la cabeza, se presentan en la casa de Harry Potter, y le hacen una operación, que ríete tú de la Seguridad Social, por la que le instalan dos pistolones en las manos, pasando a ser “Eduardo Manos Pistolas”.

        Entonces, comenzará una alocada persecución, en la que Nix intentará, por todos los medios, cargarse a Harry Potter. Y este, en calzoncillos y bata de estar por casa, intenta huir de su muerte segura, mientras unos drones lo transmiten por internet y la gente en casa se escacharra de la risa. ¿La policía? Corrupta al 200%.

        La película me ha tenido muy entretenido. Me han encantado las referencias a los cómics, series, (“He-Man”), videojuegos (hay una muy buena de “Mario”) y demás frikadas a las que soy aficionado. La música es buena, y, tiene un par de puntos en los que es inevitable la carcajada, aparte que Harry Potter está que se sale en el papel.