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domingo, 15 de febrero de 2026

Two-Fisted Tales (Diábolo Ediciones, 2025) Vol 2


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Hace ya varios meses, en verano de 2025, me hacía eco, a través de una reseña, tanto en el blog como en el Canal de Youtube, de una publicación que me pareció una auténtica maravilla: “Two-Fisted Tales”, una serie de historias bélicas, publicadas en Estados Unidos, hace caso ochenta años, por la mítica editorial EC, y que llegaba a España en un tomo integral de tapa dura a todo color, de la mano de Diábolo Ediciones, a los que hay que agradecer que nos traigan, rescaten, este tipo de publicaciones que eran prácticamente desconocidas en España.

Independientemente del valor que cada uno le pueda dar a este tipo de publicaciones, que para mí son definitivamente auténticas joyas, lo interesante de estos cómics es la amalgama de enfoques que tiene.


Me explico: A mí me interesa todo. Me interesan las historias, me interesa las dificultades que encontraron editores, dibujantes y guionistas para tirar del carro de la publicación de unas historias que sufrían censura, incomprensión, cuando no ataques de los propios organismos públicos gringos. Me interesan hasta las cartas de los lectores, que son tan valiosas igualmente…

Y, son valiosas, porque te dan una información extra sobre lo que pensaban los lectores yanquis de las historias, su nivel de conocimientos sobre determinados temas, sus opiniones, y hasta el nivel de lealtad que tenían hacia la publicación… Aparte de aquellas historias narrativas bélicas, complementarias, y los anuncios de todo tipo de objetos que la revista de turno ofrecía a los lectores, supongo que como un complemento económico para su supervivencia.


Tengo este segundo volumen de “Two-Fisted” desde que se publicó hace algunos meses, en noviembre de 2025, pero hasta ahora no he podido leerlo, y disfrutarlo. Este tomo contiene los números originales, publicados entre noviembre del 51 hasta octubre del 52, que vendrían a ser desde el número 24 al 29.

El tomo viene comentado por uno de los jueces de los Premios Eisner, el profesor universitario, especializado en cómics, Rocco Versaci, que además del prólogo, comenta algunas de las historias más notables de este tomo, aportando cosas muy interesantes que a lo mejor a ti se te han escapado en la lectura.


Una de los temas más relevantes, interesantes, de este cómic, es que no es un cómic que promueva o incite a la guerra. Aquí no hay héroes, es completamente antibelicista en su tono, y en sus 216 páginas a todo color, que además incluye además una galería de las portadas originales, te vas a encontrar a lo más granado del cómic gringo de hace 80 años como Harvey Kurtzman, Wally Wood o John Severin,

En las propias cartas de los lectores se nota el tono que le querían dar, en lo que responden a sus lectores: Historias de diversas guerras y conflictos con enfoque crítico, centradas en el absurdo de los conflictos armados, la deshumanización, las decisiones irracionales de los mandos y el sufrimiento de soldados e inocentes por igual. También es muy palpable en las narraciones cortas que incluyen en este tomo de tapa dura.


Entre las historias, las que más numerosas son las dedicadas a la Guerra de Corea, hay alguna de la Segunda Guerra Mundial, de la Guerra de Independencia americana, o de las Guerras Indias con Custer, El Álamo desde el punto de vista mexicano, y una dedicada al Barón Rojo durante la Primera Guerra Mundial. Algunas son completamente reales.

        En definitiva: Un tomo muy interesante, con un componente antibelicista, de denuncia que se tuvo que enfrentar en su día a las críticas y a la denuncia, con una grandísima calidad gráfica y narrativa, y que más allá del puro entretenimiento, da para reflexionar extensamente sobre los relatos, donde algunos, lógicamente, van a ser más buenos que otros, pero que en su conjunto global brillan como la joya que es. Una joya que no deberías dejar escapar. 

viernes, 13 de febrero de 2026

La Ley de Jenny Pen (2025)

 

         Como no suelo ver películas neozelandesas, me he propuesto desfacer el entuerto haciéndole una reseña a una película de las Antípodas que he visto hace una semana: “La Ley de Jenny Pen”, película de 2024, que se estrenó por estos lares en 2025, y que se presenta como un inquietante film de terror y thriller psicológico dirigido por el cineasta, y escritor neozelandés, James Ashcroft, al cual no conocía de nada, hasta la fecha.

Y me he encontrado con una historia, con un metraje de poco más de una hora y media, y con casi diez minutos de créditos, cuya trama gira en torno a un caso de acoso viejuno, acoso en la tercera edad, en una residencia de ancianos, que mezcla elementos clásicos del horror con una reflexión social profunda sobre la vejez, el miedo y la soledad, la fragilidad de los ancianos, y el poder que ejercen incluso los más vulnerables, o supuestamente los más vulnerables, cuando nadie los observa. Situada en un espacio tan inhóspito, tan agobiante, como una residencia de ancianos aislada, la película reflexiona sobre la pérdida de autonomía, la represión y la resistencia desde perspectivas tan inesperadas como perturbadoras.


La película está protagonizada por dos grandes actores, viejunos, pero que siguen siendo a fecha de hoy dos gigantes del cine como son Geoffrey Rush, que hace de Juez retirado con un alzhéimer incipiente, y “Don Quijote” John Lithgow, que hace de un viejuno sádico y capullo, que está como una cabra en bicicleta, que lleva siempre una muñeca calva en una mano, Jenny Pen.

La narrativa de La ley de Jenny Pen comienza con un juicio, donde nuestro protagonista principal, Stefan Mortensen (interpretado por Geoffrey Rush), un juez severo, orgulloso y acostumbrado a ejercer el poder con mano firme, dictando sentencias con absoluta autoridad, sufre un derrame cerebral que cambia su vida de forma radical: pierde el control motor de gran parte de su cuerpo (sobre todo de las piernas) y, al no poder recuperarse de inmediato, es ingresado en una residencia de ancianos alejada y lúgubre contra su voluntad. Allí, rodeado de personas envejecidas cuyos recuerdos y habilidades están desvanecidos, Mortensen empieza a comprender de golpe lo que significa perder el control y la dignidad.


        Desde el principio, Mortensen rechaza el entorno que ahora le rodea, lidiando con la rabia y la frustración de verse reducido a una existencia donde sus habilidades intelectuales ya no le sirven para ejercer autoridad. Pronto conoce a Dave Crealy (John Lithgow), un interno extremadamente perturbado que se ha hecho notar por su presencia inquietante y por llevar consigo una muñeca sin ojos, y calva, llamada “Jenny Pen”. Aunque a primera vista Crealy parece inofensivo, rápidamente demuestra que es cualquier cosa menos eso: utiliza la muñeca como símbolo y herramienta de un cruel “juego” que implementa entre los residentes de la casa.

        Poco a poco, Mortensen descubre que Crealy ha ido instaurando lo que él llama “la Ley de Jenny Pen”: una serie de reglas impuestas a los demás internos mediante abusos, manipulación y actos sádicos que rozan lo psicológico y lo físico. Muchos residentes —por su edad y deterioro cognitivo— no se dan cuenta completamente de lo que ocurre, mientras que otros empiezan a caer víctimas de situaciones cada vez más violentas.

        Mortensen, a pesar de su estado vulnerable, es testigo de cómo los abusos son ignorados por el personal y por el sistema que supuestamente debe proteger a sus residentes.


        Aunque Mortensen intenta alertar al personal de lo que hace Crealy a los residentes, sus advertencias son desestimadas, en parte por su condición física y en parte por la indiferencia institucional. Mortensen se da cuenta de que si quiere detener el reinado de terror que Crealy ha establecido, deberá actuar por su cuenta. Con la ayuda de Tony Garfield, un ex deportista con el que comparte habitación, Mortensen comienza a planear cómo confrontar a Crealy, aunque Garfield es en un principio reacio a actuar contra Crealy, por pavor hacia el tipo.

        Como curiosidad a destacar, os puedo contar que La ley de Jenny Pen fue acogida en festivales de género de terror como el Festival Fantástico de Austin y el Festival de Cine de Sitges 2024, donde no solo fue presentada, sino que también recibió premios: James Ashcroft ganó mejor dirección y tanto Geoffrey Rush como John Lithgow compartieron el premio al mejor actor en Sitges por sus actuaciones destacadas.


    En definitiva: No es una película de terror al uso. A mi me ha gustado por el tema del acoso, del abuso en la vejez, hay muchos aspectos que toca, desde la impotencia, hasta la soledad, el miedo y la enfermedad en la tercera edad, y otros tantos aspectos que toca. Basada en un relato corto de Owen Marshall, y a pesar de que se me ha hecho larga en algunos momentos, creo que merece la pena el visionado por la actuación memorable de sus dos actores principales. Tiene una buena mano la dirección, música inexistente, y yo le recortaría 15-20 minutos de metraje sin pestañear, pero aun así no solo la recomiendo, sino que le voy a cascar un 6 de nota.

miércoles, 11 de febrero de 2026

Las Grandes Batallas Navales. Santiago de Cuba (Norma, 2026) Jean Yves Delitte

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         Tengo toda la colección de “Las Grandes Batallas Navales”, y cada vez que sale un tomo relacionado con España, me pongo a temblar, porque el autor de esta colección, Jean-Yves Delitte es un gran hispanófobo, y cada vez que puede, pues nos mete alguna pulla, ya lo hizo en tomos como en “Trafalgar” donde decía que la población española estaba compinchada con los ingleses, y donde a los mandos españoles solo le dedicaba una triste viñeta, e igualmente lo hizo en el cómic dedicado a la Batalla de Lepanto, donde pone a combatir a Don Quijote y Sancho Pancha, ante la mirada de Cervantes…

        Como no podía ser de otra manera, el decimoséptimo cómic de la colección, titulado “Santiago de Cuba” nos lleva al fatídico 1898, a la guerra hispano-estadounidense, donde nos planta en medio del choque de escuadras que marcó el declive del Imperio Español a finales del siglo XIX. De hecho, en Cuba nos hundieron todo lo que flotaba, y el autor toma una iniciativa claramente proyanqui a la hora de abordar la temática, tanto en el cómic como en el dossier histórico final…

 

        Este tomo nº 17, el 21 en la edición francesa —encuadernado en cartoné de tapa dura, con un tamaño de 24 × 32 cm, 56 páginas a color, se trata de una reconstrucción ilustrada, en formato cómic europeo, de la batalla naval, paliza naval, o campaña en torno al puerto de Santiago de Cuba en 1898.

        Delitte pasa de puntillas por el tema del hundimiento del Maine, ¿De verdad alguien se cree que los españoles hundieron el Maine a estas alturas de la vida?, ¿Por qué no comenta que la causa del hundimiento fue una combustión espontánea en una carbonera que provocó la explosión de los depósitos de munición cercanos? Ay, Delitte, hijo mío.

        A finales de enero de 1898, mientras Cuba sufre sacudidas internas entre españoles e independentistas, Estados Unidos decide enviar un acorazado de guerra como gesto de intimidación y supuestamente para garantizar sus intereses económicos en la isla.

Estando en el puerto de La Habana, el USS Maine explota matando a casi toda su tripulación, en circunstancias que la época y los periódicos yanquis, atribuyeron a un ataque español.


        Este incidente enciende aún más el conflicto, y pronto Estados Unidos declara la guerra a España, alegando entre otras cosas, la política de reconcentración de Valeriano Weyler, que se había llevado a cabo años antes. El grueso del relato del cómic se centra en las maniobras de la flota española al mando del almirante Cervera y su intento desesperado de romper el bloqueo de Santiago de Cuba, Delitte recalca que los españoles no querían romper el bloqueo sino simplemente huir.

        La batalla resultante es devastadora: Toda la flota española es hundida con un total de más de 300 muertos, a cambio de un solo muerto yanqui. A la par, Delitte nos muestra el mismo resultado en Filipinas, mientras vemos los puntos de vista de la prensa amarilla de Hearst que tanto influyó en que se declarara el conflicto, y algunos personajes como Roosevelt (un tipo que mató españoles por la espalda), y algunos soldados anónimos de ambos bandos que ofrecen sus tibios puntos de vista y enfoques.

        No solo se fueron Cuba y Puerto Rico, sino igualmente Filipinas y Guam, y posteriormente, malvendidas, Las Carolinas y Las Palaos.


Aparte de la hispanofobia, a Jean-Yves Delitte le reconozco ser un gran dibujante de barcos y escenarios (no en vano es pintor oficial de la Marina francesa o belga, según la web que consultes), aunque dibuja siempre los mismos personajes, indiferentemente del bando en qué estén, y como guionista lleva 17 cómics haciendo la misma técnica y estructura narrativa, quien se los haya leído, los 17, no me lo negará. Al color, Douchka Delitte, cómo es habitual, que hace un gran trabajo.

        En definitiva: Cómic muy visual, como el resto de la colección, que aporta un dossier histórico final. Al ser cómics autoconclusivos, da igual el número de la colección que te compres, aunque en cuanto te leas tres o cuatro, te darás cuenta de lo que te cuento en esta reseña en lo referente a personajes y caretos repetidos, y estructuras narrativas. Me hubiera gustado que Delitte hubiera añadido que los cubanos, desde aquel entonces, gozaron de la libertad ofrecida por los yanquis, pero ya sabemos que no fue así… En fin, a ver si un día se anima y nos hace un cómic sobre Leopoldo II y el Congo Belga, por cambiar el tema marítimo. 

lunes, 9 de febrero de 2026

Aunque Nuestro Amor se Desvanezca esta Noche (Netflix, 2025)

 

En parte ilusionado, en parte con miedo... Este es el primer vídeo que he hecho con IA de una reseña cinematográfica. Vi la película en su estreno, pero no tengo tiempo para hacer todas las reseñas que me gustaría. Creo que la película merecía una reseña, pero las semanas han ido pasando y ya no me acuerdo de algunos detalles... Entonces, he recurrido a la IA para hacer la reseña. El resultado es un tanto irregular, pero es más o menos lo que quería decir. Espero no haberla cagado mucho. Ya me diréis...

En parte ilusionado, en parte con miedo... Este es el primer vídeo que he hecho con IA de una reseña cinematográfica. Vi la película en su estreno, pero no tengo tiempo para hacer todas las reseñas que me gustaría. Creo que la película merecía una reseña, pero las semanas han ido pasando y ya no me acuerdo de algunos detalles... Entonces, he recurrido a la IA para hacer la reseña. El resultado es un atnto irregular, pero es más o menos lo que quería decir. Espero no haberla cagado mucho. Ya me diréis...

En parte ilusionado, en parte con miedo... Este es el primer vídeo que he hecho con IA de una reseña cinematográfica. Vi la película en su estreno, pero no tengo tiempo para hacer todas las reseñas que me gustaría. Creo que la película merecía una reseña, pero las semanas han ido pasando y ya no me acuerdo de algunos detalles... Entonces, he recurrido a la IA para hacer la reseña. El resultado es un atnto irregular, pero es más o menos lo que quería decir. Espero no haberla cagado mucho. Ya me diréis...

En parte ilusionado, en parte con miedo... Este es elEn parte ilusionado, en parte con miedo... Este es el primer vídeo que he hecho con IA de una reseña cinematográfica. Vi la película en su estreno, pero no tengo tiempo para hacer todas las reseñas que me gustaría. Creo que la película merecía una reseña, pero las semanas han ido pasando y ya no me acuerdo de algunos detalles... Entonces, he recurrido a la IA para hacer la reseña. El resultado es un atnto irregular, pero es más o menos lo que quería decir. Espero no haberla cagado mucho. Ya me diréis... primer vídeo que he hecho con IA de una reseña cinematográfica. Vi la película en su estreno, pero no tengo tiempo para hacer todas las reseñas que me gustaría. Creo que la película merecía una reseña, pero las semanas han ido pasando y ya no me acuerdo de algunos detalles... Entonces, he recurrido a la IA para hacer a reseña. El resultado es un tanto irregular, pero es más o menos lo que quería decir. Espero no harla agado mucho. Ya me diréis...


Okinawa, El Viento Habla (Reservoir Books, 2026) Susumu Higa

 
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         Hace un tiempo, en agosto de 2025, me hacía eco a través de una reseña, de un cómic que me pareció una auténtica maravilla: “Okinawa”, de Susumu Higa, publicado en España por Norma Editorial. Aquel cómic de 500 páginas, y con un dibujo que califiqué como un tanto naif, fue mi primer contacto con un autor que no conocía, Higa, de 73 años, y cuyo origen es la isla de Okinawa… Isla, por cierto, que tiene cierto movimiento independentista desde hace unos años, respecto a Japón, porque se consideran ninguneados por el Gobierno de Tokyo, entre otras cosas, por permitir la presencia militar estadounidenses en su conjunto de islas…

        Pero, volviendo al tema cómic, que es el que me interesa… Me encuentro en enero de 2026 con la sorpresa de que Reservoir Books publica un cómic, del mismísimo Susumu Higa, titulado “Okinawa, El Viento Habla”, que es precisamente el que os presento en esta reseña. Y mi primera duda fue si estábamos ante el mismo cómic que había leído seis meses antes, el publicado por Norma, o este es otro… Intrigado, me lo he comprado, me lo he leído, y, efectivamente, no es aquel, es otro…


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        “Okinawa, El Viento Habla” es un cómic que sigue la temática del cómic de Norma, el que se titula sencillamente “Okinawa”, pero se centra específicamente en la batalla de Okinawa de 1945, y los efectos inmediatos que tuvo en los isleños, que vieron como sufrían los abusos sexuales, y de todo tipo, por parte de los soldados estadounidenses, pero también por parte de su propio ejército, que les robaba comida, abusaba de ellos, o directamente los mandaba a muertes garantizadas, desde echarlos de refugios, hasta mandarlos a pequeñas e insignificantes islas con mosquitos de la malaria.

        Este cómic, no es tan amplio como el de “Okinawa”, que recogía además historias de la postguerra, y profundizaba más en el trato y la relación con los estadounidenses, algo que aquí apenas se va a ver.

        Igualmente, también es cierto, que aquí no vas a ver grandes batallas, ni siquiera destaca por su acción, sino que Higa se centra más en el sufrimiento del pueblo civil, harto de la guerra, que ve como sus supuestos salvadores son tipos codiciosos, malvados y egoístas, que hay que mantener también a raya en casi todas las ocasiones.


        Resumiendo, ya que me he puesto a comparar los dos cómics:

  • Okinawa es una obra más completa y amplia sobre la isla y su devenir histórico, con distintas historias y enfoques (batalla + consecuencias posteriores).
  • Okinawa, el viento habla se centra más en relatos de la batalla de Okinawa en sí y en contar esa experiencia desde múltiples voces, todas ellas, surgidas del propio pueblo de Okinawa.

    Susumu Higa, que además se puso a publicar ya bastante mayorcete, parece querer recuperar la memoria de su pueblo, de Okinawa, antes de que desaparezca. En “Okinawa”, además, las tradiciones de las yutas, las sacerdotisas locales, estaba muy presente, aquí no tanto… No es una memoria que recuerde mucho a los héroes, que alguno hay, pero siempre ayudando al pueblo, no haciendo cargas militares. Tampoco es una memoria que destile nostalgia, sino más bien una memoria rota, dolorosa, no curada, incómoda, que presenta a Okinawa como un territorio marginado, maltratado, a pesar de tener un pasado, una lengua y cultura propia.

        Algo que no noté leyendo “Okinawa”, pero si en este cómic “Okinawa, El Viento habla”, es la puesta en escena de una ruptura con Tokyo. El pueblo sufre los desmanes del Gobierno Central, que no piensa en ellos, sino que los sacrifica, los manda a la ruina, los ejecuta y los golpea, o los intenta matar de hambre, como si realmente no fuesen una parte real del propio Imperio japonés, y acaso un territorio más conquistado. Hay hambre, miedo, desesperación, manipulación en un cómic que es intenso de principio a fin. Te pones a leerlo, y ya no vas a parar.


        En definitiva: Ambos cómics son complementarios. Este es más intenso en cuanto a lo que sufrió el pueblo en Okinawa. No se va a salir de los meses centrales del año 1945, “Okinawa” es más completo en su conjunto, al incluir la postguerra y la relación con los yanquis. Y ambos, aparte de ser terriblemente didácticos, son de lo más recomendables. Si te interesa el tema de la Segunda Guerra Mundial, en el escenario del Pacífico, sus lecturas son imprescindibles. Ambos, “Okinawa” y “Okinawa, El Viento Habla”, tienen un precio que ronda los 23 euros, pero merecen muchísimo la pena.

jueves, 5 de febrero de 2026

Vida en Otro Planeta (Norma, 2011) Will Eisner

 
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Ahora me ha dado por leer a Will Eisner, autor del que no tenía muchas lecturas a las espaldas, a pesar de que el máximo galardón de Premios en Cómics lleva su nombre, o al menos uno de ellos, y es uno de los autores más relevantes y reconocidos de los últimos 50 años…

En mi búsqueda por su obra, he llegado a “Vida en otro planeta”, un cómic publicado por Norma Editorial allá por abril de 2011, y que viene a ser un cómic de Ciencia-Ficción, genero al parecer, que fue poco habitual en su catálogo comiquero.


Y, quizás, la Ciencia-Ficción no sea más que una excusa, porque después de leer sus 134, a todo sepia, llegas a la conclusión de que aquí hay mucho drama, mucha crítica y retrato social, y todo ello bajo un telón de fondo en una Guerra Fría, paralela en cuanto a nombres y personajes a la que vivimos en su día, pero con los mismos errores, perjuicios, codicias y decisiones que la verdadera, alrededor de una supuesta señal, proveniente de un lejano planeta, y las consecuencias que tendría en países antagónicos como Estados Unidos y la URSS, y en la humanidad en su conjunto.

        La historia de “Vida en Otro Planeta” comienza cuando desde un observatorio de radioastronomía en Nuevo México se capta una señal artificial procedente de una estrella cercana (Barnard), conformada por una secuencia numérica que solo podría ser emitida por una inteligencia extraterrestre inteligente.


        Este acontecimiento, lejos de ser una razón de júbilo o de curiosidad científica serena, desencadena una carrera internacional por controlar la información y capitalizarla, fundamentalmente por los gobiernos de Estados Unidos, y la URSS, aunque pronto se les suma otro país, en este caso imaginario, llamado Sidiami, que está gobernado por un cruel dictador, que, para evitar la deuda externa de su país, se autoproclama colonia de los extraterrestres.

        Además, pronto comienzan los asesinatos, la aparición de los grupos fanatizados, y el thriller político alrededor del nuevo escenario que aparece se complica por momentos, recalcando el carácter de sátira social que tiene el cómic casi desde sus primeros compases.


        El protagonista es un astrofísico implicado en la detección de la señal, que se ve arrastrado a un laberinto de espionaje, traiciones y conspiraciones que ponen a prueba su moralidad y su propia supervivencia, además de la gente que está junto a él.

        Todos quieren ser los primeros en contactar con los extraterrestres, en devolverles la señal, o en llegar hasta su planeta que está a diez años luz, para llegar a un final en el que no hay alienígenas, y todo es más banal y cercano de lo que te habrías imaginado como lector. Lo que queda es la avaricia, la falta de ética de individuo, gobiernos, la paranoia colectiva a través de los grupos de fanáticos, el afán por el poder, la competencia por ser los primeros en la carrera espacial y una ambición completamente desatada…


        En este cómic, uno puede comprobar porque Eisner publicó “El cómic y el arte secuencial”. Juega muy bien con la estructura de la narración secuencial, a veces, casi como si fuese una breve película de dibujos animados, las grandes viñetas de una sola página, con alguna viñeta pequeña en su interior, pero sin llegar a la doble página, la splash pages que llaman los anglosajones.

        Como curiosidades os puedo contar que “Vida en otro Planeta” fue originalmente publicada en EE. UU. en entregas serializadas en revistas como Spirit Magazine entre 1978 y 1980, bajo el título general Life on Another Planet (pero también conocida inicialmente como Signal from Space). En inglés, de hecho, la obra ha circulado con ambos títulos: Life on Another Planet y Signal from Space dependiendo de la edición y del país.


        En definitiva: A mí me ha resultado un cómic complejo en su trama, incluso no me cuesta decirlo, en algunas de sus viñetas, más en su último tercio, me he perdido un poco entre tantas traiciones, tejemanejes sociopolíticos, y espionajes internacionales. Huid de este cómic, los que busquéis extraterrestres y Ciencia-Ficción, porque el cómic tira más por la naturaleza humana, e inhumana, que por otra cosa. Es más, una reflexión sociocultural y política, buena, pero recalco, compleja, que otra cosa. Aun así, lo recomiendo. 

martes, 3 de febrero de 2026

El Falsificador (2026)

 

        “El Falsificador” es una de esas películas de las que todo el mundo habla desde que se estrenó el 23 de enero de 2026. Entró en Netflix por la puerta grande, y a pesar de que en un primer momento sus casi dos horas no me entusiasmaron, reconozco haber encontrado en esta película italiana, basada en la Roma de finales de los setenta, los convulsos años del plomo… Una historia interesante, entretenida, y hasta con un componente didáctico, al estar basada en hechos reales, y con un contexto histórico que yo vagamente recordaba, y que me ha hecho buscar información sobre algunos de los personajes que salen, o se nombran, en la película.

        Basada en un libro publicado allá por 2008, “El falsificador” viene dirigida por Stefano Lodovichi y protagonizada por Pietro Castellitto, Giulia Michelini y Andrea Arcangeli. Ni que decir tiene, que, yo, como buen ignorante del cine italiano actual, no conocía a ninguno hasta la fecha. Por mucho que lo he intentado, no he encontrado absolutamente nada en cuanto al presupuesto, pero tampoco es que importe mucho…

 

        En cuanto a la narrativa… La cinta está basada en hechos reales y narra la vida de Antonio “Toni” Chichiarelli, un joven artista, un pintor, que no triunfa con su arte, pero si con un talento extraordinario que es el de falsificar cualquier cuadro, o documento, de cualquier artista.

Al llegar a Roma en los años setenta, desde su pueblo, se ve envuelto en el mundo de la falsificación, el crimen organizado y la política de una Italia convulsa, en la que las Brigadas Rojas luchan por sus ideales, por un lado, el gobierno y el servicio secreto italiano por otro, y Toni parece moverse como en una ola entre unos y otros.


La película combina el drama personal de nuestro protagonista, que tiene un amigo cura y otro que pertenece a las Brigadas Rojas, extraña combinación, con los ecos históricos de una época, el final de los años setenta, marcada por tensiones sociales y violencia política, por lo que, si no tienes cuidado, puedes acabar con las manos rotas, o con un balazo en la tarra a las primeras de cambio. Y, todo ello, con Roma de telón de fondo.

        Como curiosidad os puedo contar que la película adapta el libro Il falsario di Stato (2008), una obra que explora la figura de Antonio Chichiarelli a través de narraciones e investigaciones sobre su vida en la Roma de los años de plomo. Aunque la película se toma ciertas licencias dramáticas para fines narrativos y cinematográficos, algo claro es que respeta el contexto histórico, los hechos reales, el personaje que realmente existió.


        Y, otro elemento curioso, y bien cuidado, es que película es, además, fiel a la reconstrucción de época (la estética, la moda, vehículos, música, el urbanismo…), todo está milimétricamente estudiado, expuesto y bien representado.

        En definitiva: Una película muy interesante, y con un componente didáctico a tener en cuenta. Además de la propia historia del personaje, inevitablemente vemos un contexto histórico poco conocido, o por lo menos por algunos lares, y a mi me ha hecho que después de ver la película me ponga a investigar sobre Aldo Moro, la época y todo lo expuesto en la cinta. Buenas actuaciones, buena música, por cierto. De nota le voy a dar un 6.