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sábado, 4 de julio de 2026

Todo Sobre El Testigo | ANÁLISIS Miniserie


   La miniserie El Testigo se estrenó a nivel mundial en Netflix el jueves 4 de junio de 2026. Ese mismo día, la plataforma también lanzó en paralelo su documental complementario titulado El asesinato de Rachel Nickell

       El documental lo vi, y lo comenté tanto por el Canal de Youtube como por el Blog, y me quedó pendiente la miniserie de tres capítulos, que la he ido dejando hasta estos días, que me la he tragado en dos tardes...

        Como os digo, son tres episodios, de 57, 47 y 43 minutos de duración aproximadamente, lo que vienen a ser dos horas y media, y que vienen de la mano del creador y guionista Rob Williams, y en la batuta tenemos a Alex Winckler. Y, como viene siendo habitual, cuando se trata de producciones de Netflix, no he conseguido averiguar el presupuesto de la producción, pero teniendo en cuenta que se ha rodado en Inglaterra (Londres concretamente, Francia, y en Cataluña... Pues ha tenido que ser interesante.


        No sé si habéis visto ya el documental, o si conocíais en caso con anterioridad... Yo tengo que reconocer que no había oído hablar de él hasta que vi el documental hace un mes, pero es brutal, en todos los sentidos

       La trama reconstruye el caso real, ocurrido allá por 1992, del asesinato y posterior vejación de Rachel Nickell en un parque público de Londres. La chica estaba en compañía de su hijo de dos años, cuando un tipo le asestó 49 puñaladas, dejando al crío como único testigo del horrendo crimen...

       El documental está bastante bien, porque se centra en los hechos, con entrevistas a padre, hijo, investigadores... Y se analizan las grandes cagadas policiales del momento, pero lo bueno que tiene la miniserie es que, sin dejar de lado los hechos, se centra más, ahonda más en la herida psicológica del padre y del hijo, en lo que hicieron después, en qué fue de sus vidas... Y, por eso, como complemento, ambas producciones: Documental y miniserie, funcionan muy bien.


      Como os decía: Rachel es desvivida de 49 puñaladas en el parque Wimbledon Common de Londres frente a su hijo Alex, de solo dos años, quien se convierte en el único testigo presencial. El padre, André, trata de proteger al niño de una presión mediática asfixiante, tienen a la prensa hasta en la sopa

  Desesperada por colgarse una medalla, la policía se obsesiona con un sospechoso, Colin Stagg, que una testigo jura haber visto en el lugar, utilizando tácticas de entrampamiento dudosas mediante una agente encubierta. Esta parte, que se ve en el segundo episodio, es para llevarse las manos a la cabeza, y les quedó bastante “Berlanga”, si se me permite el adjetivo.

  Mientras la policía sigue la pista errónea, el verdadero asesino sigue cometiendo fechorías. De hecho, se quita de encima a una madre y a su hija pequeña. Y André, destrozado por el crimen de su mujer, y acosado por los tabloides, que empiezan a asomar por la taza del wáter, decide huir a Francia con su hijo.

Hay una escena que es bastante fuerte, en la que el padre mientras va en coche, le va diciendo al hijo lo que tiene que decir si alguien pregunta por su madre...

Mentirle, directamente, diciendo que su madre falleció en un accidente de coche, cuando en realidad el propio niño fue testigo de todos los hechos.


Lo de Francia no funciona, y André se traslada a Cataluña para pasar desapercibido. Y vaya que si lo logra. De hecho, tanto padre como hijo acaban hablando catalán y todo con vecinos y amigos. Aunque si yo hubiese querido esconderme de todo, y de todos, me hubiera venido a mi Extremadura, donde hay muchos chismosos y chinchorreros, pero aquí, como no hay tren y las carreteras son medievales, no hubiera llegado ni la prensa inglesa.

 El caso está que, con los años, Alex crece con un trauma profundamente reprimido que estalla en ataques de ira violentos en su adolescencia. Hace gilipolleces típicas de la adolescencia, fuma porros y se mete hostias con el monopatín, pero aparte tiene ese horror del pasado dentro suya.

  Más de una década después, los avances en ADN hacen que el detective Ivan Agnew reabra el caso. Se descubre la identidad del verdadero asesino: Robert Napper, un hombre peligrosamente perturbado. El caso se cierra judicialmente, pero el verdadero clímax narrativo ocurre cuando Alex (ya de 18 años) viaja a Inglaterra para hablar con la psiquiatra de Napper. 

  Allí comprende que la diferencia entre el destino del asesino y el suyo fue el amor y la protección de su padre. André, además, recibe documentos filtrados, y bastante reveladores


  La policía tuvo múltiples oportunidades y denuncias previas para detener a Napper antes de que matara a Rachel, exponiendo que la muerte de su esposa también fue fruto de la negligencia institucional, policial, que la cagó bastante/mucho desde el principio.

          La narrativa da muchos saltos en el tiempo. Al pasado, al presente de ellos, a Inglaterra, a Cataluña... Y una de las cosas más llamativas es el contraste de dos infancias: La serie utiliza su recta final para comparar a Alex y a Robert Napper. Ambos sufrieron infancias rotas por el dolor, pero el amor incondicional de André salvó a Alex de convertirse en un monstruo. Es una tesis sobre cómo el entorno afectivo vence al trauma. Eso ha sido algo que me ha gustado mucho. André antepone siempre a su hijo, por encima de todo, su bienestar, su salud mental. Fue un padre coraje desde el minuto uno.


Otra cosa que me ha gustado, y que hay que recalcar, también me gustó en el documental este aspecto... Que se acercan a los hechos, lo enfocan sin morbo: A diferencia de otras series de asesinatos, el director Alex Winckler ha omitido planos explícitos del crimen en el parque, centrando toda la fuerza visual en las devastadoras miradas de los personajes y el sufrimiento en silencio del niño, del padre, en las consecuencias psicológicas.

Y también, que se hayan apoyado en el libro autobiográfico de André, Letting Go: A True Story of Murder, Loss & Survival. Implicando tanto al padre como al hijo en la producción de la miniserie. Eso garantiza la fiabilidad de lo que estás viendo.


Como curiosidades de los episodios, y de la trama, lo que más me ha llamado la atención fue la trampa encubierta: Cómo la policía metropolitana de Londres utilizó a una agente encubierta (bajo el alias de "Lizzie James") para intentar seducir al sospechoso erróneo, Colin Stagg. Intentaron incitarlo a confesar mediante fantasías sexuales aberrantes creadas por el psicólogo Forense Paul Britton, que estaba como una cabra en bicicleta. Y, décadas después, el Estado británico tuvo que indemnizar a Colin Stagg con más de 700.000 libras por destrozarle la vida. Mientras gastaban recursos en esta trampa, el verdadero asesino (Robert Napper) atacó a más de 80 mujeres y asesinó a otra madre y a su hija pequeña. 

        En definitiva: Miniserie, que, como el documental, da para un análisis más profundo, pero dentro de lo que me acuerdo, así a salto de mata, te puede dar una idea de por dónde va la Historia. La verdad es que recomiendo tanto el documental, como la miniserie. Se aleja del sensacionalismo, es desgarradora, y te deja sin palabras por momentos. De nota le doy un 6,5, y os la recomiendo.

jueves, 2 de julio de 2026

¿Es el Tomo 7 el MÁS SURREALISTA de The Lost Canvas? Reseña y opinión

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       Nuevo tomo de Saint Seiya: The Lost Canvas, el séptimo, publicado en España por la Editorial Ivrea, y aquí que estamos para comentarlo, que me tiene muy enganchado esta colección, a pesar de que comienza a tomar tintes un tanto surrealistas en algunos aspectos de su narrativa, y que ahora os comentaré

         Ya pasamos el ecuador de la colección tras el número seis, y esta colección bimestral, me ha traído un nuevo tomo... Me lo compré el mismo día que salió a la venta, el pasado 18 de junio de 2026, y al igual que los tomos anteriores, se presenta como un tomo de formato doble B6, rústica con sobrecubierta a todo color, y en donde nos vamos a encontrar los tomos que iban de los capítulos 106 al 123 de la publicación original japonesa, y que serían los correspondientes a los números 13 y 14 publicados allá por 2009. Ya ha llovido.


Hasta esta misma semana no he podido leerlo, y la verdad es que ha caído en dos tardes, y me encuentro el hecho curioso, que ya había notado en tomos anteriores, que la historia parece haber rotado definitivamente su protagonismo a los Santos de Oro. Los de Bronce han pasado a ser meros secundarios, pero no ahora, desde hace ya un tiempo, y los tomos vienen siendo protagonizados normalmente en dos historias, cada una dedicada a un Caballero de Oro. Podría decirse que el tomo 13 original, el protagonista es Degel de Acuario, que tiene una historia interesante, porque se mezclan muchas cosas en su arco: Pandora y los esbirros de Hades en el Reino de Poseidón, él mismo batallando con un General de Poseidón, antiguo amigo suyo de la infancia... Con el Oricalco mítico en escena.

  Y el combate de Regulus de Leo y Violate de Behemoth en la segunda mitad del cómic, el que correspondería al número 14 de la colección original japonesa.

        A ver, como os he dicho en anteriores ocasiones... A mí los cómics me están gustando, pero hay cosas que comienzan a ser un poco surrealistas, y más si ya conoces el Universo de Saint Seiya, y ya has visto cosas un tanto bizarras... Aquí comienzan un poco a superarse...


Los combates de los dos Caballeros de Oro están muy bien, son fantásticos. De hecho, en realidad son tres, pero Kardia de Escorpio de va al otro barrio en los primeros compases de este cómic y deja solo a Degel de Acuario en su misión de entrar en el Reino de Poseidón, el BlueGard o Atlantis, en busca del mítico oricalco, un mineral, una fuente de energía que necesitan los Caballeros, y que se encuentra precisamente en el Reino Submarino, para hacer funcionar un barco gigantesco, de los tiempos antiguos, que los mismos caballeros están reparando, para hacerlo volar hasta el Lost Canvas de Hades, supongo que con intención de destruir el trabajo de Hades...

Es decir, los Caballeros, fundamentalmente los de Bronce, se meten a carpinteros, albañiles, peones de la construcción naval, y supongo que también harán la fontanería del barco, por si hay que hacer las necesidades en algún lado, para que aquello se convierta en un barco volador de ataque contra las tropas de Hades, el propio Hades y su trabajo artístico mal entendido.


      Degel descubre nada más llegar allí, aparte de que Pandora también ha ido para intentar fastidiar la consecución del Oricalco, que el General Marino Dragón de Mar es en realidad Unity, su mejor amigo de la infancia a quien creía muerto, y con el que jugaba a la pelota o a las canicas. Unity se ha corrompido e intenta usar el cuerpo de su propia hermana, Seraphina, que está en pelotas picada, como vasija para el alma de Poseidón con el fin de volver a traer al Dios a la Tierra, lo que sería desequilibrar la balanza demasiado.

  Degel derrota a Unity y le hace entrar en razón. De hecho, el da el oricalco, pero, Pandora interviene y destruye el Oricalco, desatando el poder descontrolado e inestable del dios del mar dentro del cuerpo de Seraphina. Para contener la devastación que amenaza con inundar el mundo entero, Dégel eleva su cosmos hasta el cero absoluto y realiza un sacrificio supremo: utiliza el Freezing Coffin (Ataúd de Hielo) para congelarse a sí mismo y a la Atlántida para siempre, logrando salvar la vida de Unity para que este entregue el fragmento restante del Oricalco a Atenea. Así que el tipo huye de allí, con tormenta incluida, y ahí se cierra la historia de Degel y del oricalco, hasta ahora.


Y ahora enlazamos con la historia del barco que os comentaba antes, que es el único artefacto capaz de ascender a los cielos e ingresar al lienzo perdido de Hades, y en la que los Caballeros de Bronce que han montado la empresa de Reformas, y están en plena faena, son atacados por las tropas del Inframundo.

   El ataque está liderado por la letal Violate de Behemoth, una de las guerreras más leales y brutales del Juez Aiacos de Garuda... Y los Caballeros de Bronce, que le tienen más pavor que a una inspección de Trabajo, porque allí se ve poca gente que haya hecho el curso de Riesgos Laborales, nada pueden hacer contra ella hasta que entra en escena Regulus de Leo: Para defender el barco y la vida de los santos de bronce que trabajan en él, desencadenando un combate brutal contra Violate, que acaba en paños menores, y donde los santos de menor rango contemplan por primera vez el abismal "talento innato" de un caballero dorado.


Lo curioso es que el final da pie a otro enfrentamiento entre un peso gordo de Hades, como es Garuda de Aiacos con un recién aparecido, Sisifo de Sagitario, y nuevamente los Caballeros Secundarios de Bronce se interponen delante del barco para que no le pisen lo fregao, y cosas de esas... Además, se me ha pasado decir que es muy curioso que Shiori Teshirogi vuelva a usar a los mismos Caballeros Secundarios como carne de cañón: León Menor, Hydra, Oso, Lobo... Los de siempre, vamos.

En resumidas cuentas: La cosa parece irse un tanto de madre, pero, aun así, sigo recomendando la colección. Si eres fan de Saint Seiya, estoy convencido de que te va a interesar.