Somos el blog de entretenimiento extremeño, activo, más longevo, hasta la fecha: Con críticas, comentarios y opiniones de cómics, libros, películas, series, gatos, y asuntos varios. Con más de mil seiscientas entradas publicadas, y referencias de todo tipo. Bienvenid@ al Patio-Lavadero.

sábado, 4 de abril de 2020

Guns Akimbo (2019)



        “Guns Akimbo” (2019) me ha divertido bastante. Tiene cosas de aquella película ochentera de Arnold Schwarzenegger, alias “El Chuache”, titulada “The Running Man” (1987), en la que, en un futuro distópico, (2017 concretamente), la gente se enganchaba a un programa de Televisión donde unos tipos huían de ser cazados y muertos por otros, con pinta de punkies locos.

        Las referencias a otras películas, como “Terminator”, también de “El Chuache”, creo que son manifiestas, o de “Crank” (2006), que era otra ida de pinza similar, donde las carreras son a vida o muerte, frente a un enemigo superior.

        En esta película neozelandesa, Harry Potter tiene que huir de un programa emitido vía internet (llamado “Skizm”), neopunk, con mucha estética de videojuego, tipo “Fornite”, donde unos tipos con pinta de los jefes de nivel del “Street of Rage” lo han metido, para ser eliminado, en vivo y en directo, por la campeona imbatida, e invicta, “Nix”, que parece haberse escapado de “Blade Runner” mientras imitaba a Harley Quinn.

        Todo comienza, cuando Harry Potter, que tiene un apartamento de la leche, con muñecos por todas partes y de unos 100 m2 con vistas a la avenida, se cachondea de un tipo por una red social, que resulta ser Fétido, el de la Familia Addams, rodeado de una pandilla de frikis violentos.

        Estos tipos, con Fétido a la cabeza, se presentan en la casa de Harry Potter, y le hacen una operación, que ríete tú de la Seguridad Social, por la que le instalan dos pistolones en las manos, pasando a ser “Eduardo Manos Pistolas”.

        Entonces, comenzará una alocada persecución, en la que Nix intentará, por todos los medios, cargarse a Harry Potter. Y este, en calzoncillos y bata de estar por casa, intenta huir de su muerte segura, mientras unos drones lo transmiten por internet y la gente en casa se escacharra de la risa. ¿La policía? Corrupta al 200%.

        La película me ha tenido muy entretenido. Me han encantado las referencias a los cómics, series, (“He-Man”), videojuegos (hay una muy buena de “Mario”) y demás frikadas a las que soy aficionado. La música es buena, y, tiene un par de puntos en los que es inevitable la carcajada, aparte que Harry Potter está que se sale en el papel.

Bliss (2019)



        “Bliss” (2019) es rara de narices. Ya al principio de la película, te avisan de que hay imágenes que pueden provocar epilepsia y otras historias. Bien. Comienza, y pronto te das cuenta que la historia se puede resumir en tres líneas: Una pintora, antaño de éxito, se encuentra parada ante su nueva obra. En dique seco. No le viene la inspiración, y las deudas, el casero y el novio la agobian.

        Decide meterse una mierda para el cuerpo, para ver si le viene la inspiración a través de la droga. El camello de confianza le da “Bliss” (aunque también se refieren a ella como “Diablo”, en castellano)

        La droga le hace tener una inspiración de la leche, y avanza el cuadro cuando está bajo su influencia, pero como efecto secundario, se vuelve una especie de vampiresa, ávida de sangre, mientras mezcla sexo, Black Metal y muchas lucecitas y movimientos de cámara que marean más que una noria con tres cubatas. Por lo que tenemos gore servido con una pizca de terror y con una estética un tanto de los ochenta.


        La película me ha parecido interesante. Parece mentira, que, con una historia tan sencilla, te tengan enganchado una hora y media. Es una cinta que a mí me hubiera encantado hace treinta años, la hubiera disfrutado mucho más, pero que ya me pilla un poco viejo para estos viajes psicodélicos. Aparecen como unos 9800 litros de sangre, lo cual envidiaría cualquier director japonés que se precie.

viernes, 3 de abril de 2020

Derribad al hombre (2019)



        Easter Cove (Maine) es un pueblo pequeño, pesquero, uno de esos que a las cinco de la tarde es noche cerrada y nieve casi perpetua. Las hermanas Conolly velan el cadáver de su madre, y una de ellas mata accidentalmente a un tipo que intenta propasarse con ella. Las dos, todavía de luto, tienen que deshacerse del cadáver, mientras que descubren que su madre no les ha dejado nada, salvo un negocio ruinoso, y encima bastantes facturas que pagar.

        Poco a poco, las dos se ven envueltas, además, en las guerras internas femeninas del pueblo, protagonizadas por parte de un grupo de ancianas, y es que aquello es demasiado pequeño, y oscuro, para que un secreto dure mucho.

        “Derribad al hombre” (2019) además, tiene carácter de tragedia griega, con unos pescadores cantores, entonando de vez en cuando, en los puntos de inflexión, una hermosa balada (aunque la música tipo "El Resplandor" que se gasta, de vez en cuando, sobre). Una película donde las mujeres tienen los papeles más fuertes, un auténtico duelo de intereses, con cierto tinte policíaco, y un final intrigante.

La hija de un ladrón (2019)



        En “La hija de un ladrón” (2019), tenemos a Sara. Una luchadora nata de 22 años, que ha trabajado de todo lo que le salía, mientras cuida de un hermano pequeño y un bebé en la Barcelona actual.

        Su padre, es un ladronzuelo, Manuel, que aparece de repente en su vida, después de haber estado un tiempo en chirona, es el obstáculo que se le pone en medio a Sara para tener su vida perfecta: Tener una familia normal. Como cualquier otra. Simplemente, normal. Algo diferente a lo que ella ha vivido hasta ahora.

        Pero la sombra del padre, que sale poco en la cinta (dentro de lo que cabe), es alargada, como digo, y Sara tendrá que hacer todo lo posible por encontrar esa normalidad.

        La película no está mal. Es un retrato, bastante fiel, de la vida de muchas personas de este país. Algunas alcanzan sus sueños, y otras viven auténticos dramas en su día a día. En esto, es poca novedosa. Igualmente, es un poco excesiva de metraje (le sobra media hora y contaría lo mismo), pero las interpretaciones están bastante bien. A ratos, no sé por qué, no podría ponerlo muy en pie, me ha recordado a “Techo y comida”, quizás por las dificultades de la vida, y el poder de las mujeres solas, y jóvenes, para tirar del carro, cueste lo que cueste.

Hala (2019)



        La historia de “Hala” (2019) no es nueva cinematográficamente hablando. Hemos visto cosas parecidas, salvando las distancias, en otras películas como “La bicicleta verde” (2012) o “Diez años y divorciada” (2014), que son las dos primeras que se me vienen a la cabeza.

        El encorsetamiento que vive la mujer dentro de la sociedad musulmana, visto en las dos primeras menciones, a través de los ojos de unas niñas, que no entienden muchas de las cosas que le rodean, y en el caso de “Hala”, desde el punto de vista de una joven de Chicago, pero de origen paquistaní, que ve como no puede disfrutar de toda la libertad que desearía.

        “Hala” es una chica, a la que le gusta patinar en su monopatín. Es buena estudiante, le gusta mucho la lengua y la literatura. Comienza a notar lo que es la adolescencia: Salir con chicos e investigar su propia sexualidad, y los prejuicios de su familia respecto a prácticamente todo lo que le interesa, o motiva. Con un padre que la adora (sobre todo para hacer crucigramas), pero tiene una doble moral, y que se va convirtiendo en un auténtico fanático según pasa la cinta. Y una madre severa, que parece envidiarla, (pero con buen fondo) y que solo le habla en árabe de religión y tradiciones, mientras que Hala lo hace en inglés, como buscando su camino y su vida propia.

        La trama y los personajes se resuelven muy bien durante la primera hora, después la cosa comienza a dar algunas vueltas, algún giro, pero tarda algo en resolverse. Interesante, y valiente película.

jueves, 2 de abril de 2020

One Piece: Estampida (2019)



        “One Piece: Estampida” (2019) es la última película que he visto de universo “One Piece”. La banda de Sombrero de Paja, con Luffy a la cabeza, acude a un festival pirata en una isla clandestina, organizado por Buona Festa (un tipo que recuerda al actor secundario Bob, de Los Simpsons), junto al mayor elenco de personajes que jamás haya visto en una de sus películas. Una vez allí, se revela, que, el tesoro del más famoso pirata de todos los tiempos, Roger, está en la isla, y se inicia una lucha y carrera desenfrenada por hacerse con dicho tesoro.

        A la vez, se descubre que todo es una trampa, para que los piratas sean atrapados por la Marina, que se presenta en la isla con tropecientos barcos y varios almirantes, personajes bastante fuertes. Pronto, Marina y Piratas, descubren que son el objetivo de Douglas Bullet, un antiguo integrante de la tripulación de Roger, que se ha escapado de una cárcel de la Marina, y que quiere destruir todo lo que haya a su paso, y, que, de hecho, se ha hecho con el tesoro de Roger, el “One Piece”.

        La película es un verdadero festival de peleas, batallas y técnicas usadas por los más variopintos personajes en un “todos contra todos” inicial, para pasar a forjarse alianzas temporales para sobrevivir... Para mí, una de las mejores de la saga. Pero, solo recomendada para los que conozcan la serie, el personaje, los animes o los mangas… En caso contrario, no te vas a enterar de una mierda. (La última referencia que hice en el blog, fue para “One Piece Gold, os dejo enlace)

                                          P.D: Tiene una escena post-créditos muy interesante.

Creepy (Tercer integral, Planeta, 2009) Varios Autores



        Como dicen que no hay dos sin tres, estos días me he enfrascado en la lectura del tercer volumen de “Creepy” (Planeta, 2009), que tiene las historias publicadas en la revista original a finales de los sesenta. Unas cuarenta historias, con Archie Goodwin, como editor y guionista de muchas de ellas

        Y un buen número de dibujantes, al cargo, como Eugene Colan, Steve Ditko, Frank Frazetta, Alex Toth, John Severin o Angelo Torres, por citaros algunos.

        Las historias siguen manteniendo el nivel de interés, pero hay cosas que me llaman poderosamente la atención respecto a los dos primeros integrales. En primer lugar, el uso de la fotografía, tipo collage, que es novedoso en estas historias de Creepy, y posteriormente, el trazo expresionista de algunos autores, cuyas viñetas, parecen auténticas litografías o xilografías, en la onda del más puro expresionismo alemán de comienzos del S. XX.

        Los temas clásicos de Drácula, Frankstein y la Momia, dejan paso a adaptaciones de Poe y otros autores, y hay cierta presencia de historias relacionadas con la “Espada y Brujería” (estamos a finales de los sesenta, principios de los setenta, y Conan triunfa en los quioscos, entre otros personajes) y la Edad Media distópica.

        Las historias de Adam Link, personaje robótico que vive en la América de los sesenta, que es un fijo desde el primer volumen, se vuelven disparatadas y comienzan a sobrar, con giros narrativos inconcebibles. Y, después tenemos la delicia de las páginas de anuncios de calcomanías, películas y plantas carnívoras, que, junto al correo del Tío Creepy, hace que te tengas que sonreír, al pensar que este material tiene sus sesenta años largos, y vete a saber qué fue de estos incondicionales lectores…

        En fin. Lo he disfrutado tanto como el primer integral, y el segundo, que me compré junto con este, por una ganga, en la Feria de Segunda Mano de Badajoz…

miércoles, 1 de abril de 2020

El legado de los huesos (2019)


        Nada más empezar “El legado de los huesos” (2019), una cosa me llamó mucho la atención. Juicio, una inspectora en un juicio, embarazada, rodeada con algunos de sus hombres. El preso que está siendo juzgado, pide ir al W.C, y allí se suicida cortándose las venas.

        La inspectora, rodeada de sus hombres, se acerca a ver el cadáver, y abracadabra, se le aparecen unos guantes blancos en las manos, donde antes no los había, para coger un sobre dirigido a ella, lleno de sangre, que portaba el difunto. Eso, en los dos primeros minutos, y me he dicho: Mal empezamos. Por cierto, dentro del sobre, una sola palabra: “Tarttalos”. “El legado de los huesos” es la segunda parte de la trilogía del Baztán, novelas publicadas por Dolores Redondo, y cuya primera parte “El Guardián Invisible” (2017) trajo cierta polémica en su estreno en el cine (por las declaraciones, contra los españoles, por parte de una de las actrices participantes en la película), con intentos de boicot incluidos, pero que no llegó más allá, ya que la cinta fue bien acogida. A mí, me entretuvo (sin tirar cohetes), pero no llegué a dedicarle una entrada en el blog, vete a saber por qué. La tercera parte, que cerrará la trilogía, supuestamente en 2021, será “Ofrenda a la tormenta”.

        Pero, a lo que vamos. Después de eso, el patrón de preso con las venas cortadas, y el sobre con la palabra “Tarttalo” se repite. La inspectora tiene roces con su marido, que es británico, aunque no nos enteramos bien. Un juez que le entra como cosa mala. Y una narrativa en la que comienzas a perderte, con rollos de brujas, profanaciones y rollos familiares de la propia inspectora (ya es casualidad), mientras la atmosfera y el ambiente se hace cada vez más gris y lluvioso. Es Navarra, no Extremadura, pero joder, caen 5000 litros por centímetro cuadrado.

        En fin, un tanto caótico todo, entretenida, al fin y al cabo, localista como ella sola, y le sobra, perfectamente, media hora, y mucha agua.

martes, 31 de marzo de 2020

Bloodshot (2020)



        “Bloodshot” está basado en un cómic de la Editorial Valiant, y que aquí, en España, es distribuido por Aleta Ediciones. El cómic, o los cómics más bien, no me los he leído, pero me he atrevido con la película (2020), siguiendo la estela de puñetazos, tiros y escenografías espectaculares a la que nos tiene acostumbrados Vin Diesel, desde hace décadas.

        La película no es nada original en su argumento. De esto hemos visto películas, cómics, libros y series a cascoporro, empezando por Frankstein hace ya doscientos años, y siguiendo por los Robocop, Soldado Universal y toda la demás prole de cyborgs que han pululado por nuestras pantallas e imaginación.

        Al protagonista, después de una misión militar, que conllevaba rescatar a unos rehenes. Un tipo con chanclas y calcetines blancos, le da un tiro, y le mata a la mujer mientras escucha una canción de “Talking Heads” del año de la Polka. Cuando despierta, Guy Pearce, científico loco cibernético, que ha dejado los viajes en el tiempo, le dice que ha resucitado gracias a la tecnología (interesante, resucitan muertos, pero no tienen narices de acabar con el coronavirus). El tipo ahora es un cyborg futurista, con nanorobots en las venas, en vez de sangre, que le hacen invulnerable prácticamente, con un factor de curación parecido al de Lobezno, con la fuerza incrementada, capaz de rompes bloques de hormigón a puñetazos, y con acceso a internet sin usar WiFi.

        Guy Pearce, lo programa a voluntad, una y otra vez, para acabar con viejos amiguetes, ahora convertidos en enemigos, como si fuese aquello el Día de la Marmota.

        La cinta está entretenida, para no pensar mucho. Tiene un par de puntos interesantes, y hasta divertidos. No está del todo mal, con la aparición estelar de Doctor Octopus, y el metraje justo para un nuevo y musculoso Frankstein. 

                                P.D: Me he enamorado, perdidamente, de Eiza González.