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domingo, 5 de abril de 2026

Primal. 1º Temporada (2019)

 

         Como viene siendo habitual en mí, llego a una serie como “Primal” con varios años de retraso, a pesar de que se me venía recomendando desde hace mucho tiempo…

        En un principio, pensé en verme del tirón las Tres Temporadas que han salido hasta la fecha, sus treinta episodios del tirón, pero tras una semana y media liado con sus diez primeros episodios, he llegado a la conclusión de que sería mejor dedicarle a cada temporada una reseña… Más que nada porque la Primera Temporada me ha parecido que lo merece. Me ha gustado mucho, ya lo voy adelantando, y las siguientes, que aún no he visto, podrían bajar la media, o quizás subirla más… No sé, aún no me he puesto con la Segunda Temporada.


        De todas formas, la Primera merece una reseña, y por eso estamos aquí… ¿Qué es “Primal”? Pues una serie de animación creada por Genndy Tartakovsky, que se estrenó en 2019 en Adult Swim. Consta de 10 episodios, cada uno con una duración aproximada de 20 a 25 minutos (con media cercana a los 22 minutos), y donde nuestros protagonistas son un cavernícola y un dinosaurio… Si, has oído bien, ¿A qué es un buen tándem? Pues no te equivocas.

        Estamos en un mundo prehistórico brutal, donde vemos a todo tipo de seres matarse y comerse mutuamente todo el rato. La piedad parece no tener cabida en este mundo donde te pueden destrozar en milésimas de segundo.

Un cavernícola llamado Spear pierde a su familia tras el ataque de unos dinosaurios. Os tengo que decir que no sabía realmente su nombre hasta que no lo busqué, porque en sus primeros nueve episodios, no se va a pronunciar ni una sola palabra. Solo gruñidos, gritos y rugidos. En el décimo, nos vamos a encontrar a una tipa calva que habla en un extraño y desconocido idioma, con acento de Badajoz.


 Poco después, el propio cavernícola presencia una tragedia similar cuando una hembra de tiranosaurio, Fang, ve morir a sus crías. Tampoco sabía el nombre de la tiranosaurio. ¿Tenían nombres los dinosaurios? Vete a saber, porque en este colorido mundo, todo es posible.

Unidos por el dolor, la perdida, y un vínculo inaudito y altamente improbable, crean un dúo, sin un destino concreto, y comienzan a sobrevivir juntos, cazando, luchando y encontrándose con todo tipo de monstruos.

 

Lo curioso es el grado de complicidad, en todos los sentidos, que llegan a tener el cavernícola y la dinosaurio. Y, es gracias a conexión, que logran enfrentarse a otros dinosaurios, primates locos, epidemias zombis, vampiros gigantes, brujas y fenómenos paranormales y sobrenaturales de todo tipo. El cavernícola armado con su lanza de piedra, y el dinosaurio con sus potentes fauces conformadas por 2300 dientes, colmillos y muelas del juicio del tamaño de un Seat Panda.

        No le busques en sentido histórico, antropológico o arqueológico a la serie. Sencillamente no lo tiene, y creo que tampoco lo necesita para transmitir sin una sola palabra, todo lo que te cuenta.

        Lo interesante es como sobreviven estos dos a todo tipo de peligros, vicisitudes y escenarios imposibles. Todo es movimiento, acción, y una naturaleza tan colorida como violenta y gore, donde no van a faltar los hectolitros de sangre, tantos, que seguro que habrán entusiasmado a más de un japonés cuando vio la temporada. Los episodios son conclusivos, pero si es cierto que hay un par de ellos que siguen una continuidad.


        Y, cuando no hay rugidos ni gruñidos, está el silencio, las miradas, los gestos, que funcionan muy bien todo el tiempo. En el último episodio, se encuentran a una mujer calva, prisionera escapada, que intenta hablarles, contarles su historia. Es el único episodio donde vamos a oír hablar, aunque Spear no lo hará, no contestará, no sabemos si por incapacidad, falta de interés o vete a saber.

Como curiosidades os puedo contar que, a pesar de que ya han pasado varios años de su estreno, su presupuesto sigue siendo un secreto insondable. También conviene destacar que la primera temporada se emitió en dos bloques: cinco episodios en 2019 y otros cinco en 2020, lo que generó una especie de “pausa narrativa” que aumentó la expectación.


        A nivel técnico, la animación fue muy elogiada por su uso expresivo del color y la violencia gráfica, poco habitual incluso en producciones adultas de animación televisiva. La serie combina influencias del cine mudo, el cómic y la pintura (entre expresionista y fauvista, diría yo), creando un estilo único, y bastante original. Salvando, y mucho, las distancias, algunas cosas me han recordado a Conan.

        En definitiva: Una primera temporada que me ha quitado el hipo, y me ha tenido una semana y media enganchado desde el primero hasta el último episodio. Es de lo más recomendable, a mí me ha gustado mucho, tanto que le voy a dar un 7 de nota. Ahora vamos a por la Segunda Temporada.

viernes, 3 de abril de 2026

Lydia Litvyak (Cartem Cómics, 2026) Antonio Gil

 
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         Es un verdadero placer presentar, una vez más, un cómic bélico de Antonio Gil. No sé cuántas reseñas le habré dedicado a los cómics de Antonio Gil, creo que alrededor de la docena, quizás más… Vete a saber, perdí la cuenta, pero alguna vez he comentado que nadie te dibuja la historia en cómic como Antonio Gil.

        Dibuja aviones que quitan el hipo, y además, es una enciclopedia viviente, algo que demuestra en cada cómic que publica.

        En esta ocasión, le ha llegado el turno al cómic “Lydia Litvyak”, sexto tomo que nos trae Cartem Cómics, dentro de su colección “Historias de la Guerra”, publicado en este pasado febrero de 2026, y el tercero dentro de la colección del propio Antonio Gil.


        Nuestro autor abrió la veda con los dos primeros tomos, comentados por aquí (tanto por el blog como por el Canal), que fueron los títulos “Richard Halsey Best”, centrado en la Guerra del Pacífico, y “Hans-Joachim Marseille. La Estrella de África”, donde nos desplazamos al frente del norte de África. En esta ocasión le ha tocado el turno a una piloto soviética de la Segunda Guerra Mundial: Lydia Litvyak

        La colección, ya aprovecho para decirlo, es una verdadera gozada para aquellos, que, como a mí, nos encanta el cómic bélico. Hay que agradecerle a Cartem Cómics que nos traiga cómics como estos, donde se recuperan episodios, personajes y acontecimientos olvidados de la historia bélica. Yo, personalmente, los disfruto mucho, porque te crees que sabes todo sobre la Segunda Guerra Mundial, y estos cómics son bofetadas de realidad, que recuperan una memoria que no debería perderse.


        El cómic es un tomo autoconclusivo, como el resto de la colección, con un formato de álbum europeo, cartoné (tapa dura), con 56 páginas a color, donde te vas a encontrar una cuidada edición, con un dibujo espectacular y con extra histórico final, que es una verdadera maravilla: Por un lado, notas relacionadas con nuestra protagonista, la lista de victorias aéreas de Lydia Litvyak, y sus condecoraciones, y un dibujo de ella misma y su avión.

Y por otro lado, un dosier histórico complementario, que viene de la mano, en esta ocasión, del Doctor en Antropología e Historiador Aeronáutico, Carlos Lázaro Ávila, que aparte de la rigurosa documentación, aporta una serie de fotografías relacionadas con la protagonista y el contexto histórico donde nos movemos.

        En la narrativa, vamos a conocer a Lydia Litvyak —conocida como la “Rosa Blanca de Stalingrado”—, conocida de esta manera porque supuestamente llevaba una rosa blanca, en otras versiones, un lirio blanco, dibujado en el fuselaje de su avión.

La vida de Lydia tuvo mucho de película, de folletín y de propaganda soviética, y la historia juega con estos elementos.


Pierre, un periodista/escritor que investiga su vida, acaba dando con una anciana rusa, que, desde su retiro suizo, entre montañas, le corrige en los aspectos que él está equivocado respecto a la vida de la piloto soviética de la Segunda Guerra Mundial. Él ha caído en sus publicaciones, en tópicos y medias verdades, y la abuela le cuenta la historia de Lydia, y como aquella joven veinteañera se hizo un hueco en un mundo dominado por los hombres, para primero aprender a volar, y posteriormente a combatir sobre el cielo ruso plagado de cazas y bombarderos alemanes.

        La abuela va derrumbando mitos ante el escrito sobre la piloto, y no solo se mueve en el terreno bélico, también en el sentimental, a través de los recuerdos de aquella época. Vamos a conocer a otras pilotos de cazas soviéticos, y el escenario principal se mueve en torno a Stalingrado, en lo más crudo de la encarnizada lucha entre alemanes y soviéticos, donde morían tanto en tierra como en el aire.


        Por eso, os digo que tuvo una vida de película. Vemos su pasión por volar, la llegada del amor en el propio frente de guerra, la pérdida, el estrés emocional y la madurez de un personaje que acabó encontrando la muerte tempranamente, dándose por desaparecida en combate, lo cual llegó a crear nuevos mitos (en algunos de ellos, incluso como traidora a la madre patria), aunque sus restos fueron encontrados a finales de los setenta, restituyendo su historia y su memoria.

        Se le atribuyeron siete derribos en menos de un año, y su historia, que yo no conocía, me ha servido mucho para interesarme más por el papel que tuvieron las mujeres como pilotos en el bando soviético durante la Segunda Guerra Mundial. Ya conocía algunas historias, pero no ésta.


        En definitiva: Yo tengo debilidad por los cómics bélicos de Antonio Gil, y solo puedo recomendarlo fehacientemente. Su dibujo, su historia, su enfoque, y hasta su final un tanto ambiguo, me han parecido fantástico. El remate del dosier histórico es igualmente fabuloso. Tenéis que leerlo, este y todos los de la colección. No defraudan, y encima son rabiosamente didácticos. ¿Se puede pedir más? A por ellos.

martes, 31 de marzo de 2026

Betwixt (Distrito Manga, 2026)

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         En mi búsqueda constante por cómics de terror, y en esta ocasión, manga, me he encontrado con el cómic “Betwixt: una antología de manga de terror”, publicado por Distrito Manga este marzo de 2026, aunque fue publicado originalmente hace ya tres años.

El dibujo de su portada fue lo que me llamó la atención, ya que me recordó poderosamente a mi admirado Junji Ito, y de hecho, es un dibujo de Junji Ito, el gran maestro mangaka del terror, que aparte de esta ilustración, se hace cargo del inquietante prólogo interior en un cómic peculiar, particular, que se presenta como una obra singular que yo he disfrutado de principio a fin.


La idea de hacer una antología de manga de terror no es nueva, pero lo interesante de esta edición de tapa dura, es que trae a seis artistas, ilustradores, guionistas y dibujantes dentro de este género del terror, para mi poco conocidos, tres de ellos estadounidenses y tres de ellos japoneses.

El cómic, si te lo lees por el lado de los estadounidenses, sigue el formato de lectura occidental, y si te lo lees desde el lado de los autores japoneses, pues se lee a la oriental, como solemos leer los mangas de toda la vida. Y, por supuesto, en las dos versiones, japonesa y gringa, te vas a encontrar el prólogo de Junji Ito, ¿A qué es inquietante?


Más que de terror, aquí hablamos de terror psicológico, para ser más precisos. La obra presenta seis historias autoconclusivas, muy diferentes entre sí en estilos, maneras de abordar la temática, y que te van a dejar distintas reflexiones, de eso no me cabe duda.

El término que da título al cómic, “Betwixt”, que según nos declara Junji Ito, es bastante obsoleto, daría lugar a una declaración de intenciones por su significado, que viene a ser: “entre” o “en medio de”.


Se busca una conexión a través de las historias entre dos lugares, dos mundos, que giraría entre lo real y lo normal, por decirlo de alguna manera, y lo extraño, lo paranormal, que se cuela o se cose con hechos, personales o realidades.

        Las historias tienden puentes entre esas realidades, o abren puertas entre ellas, y el terror va más allá de la presencia de monstruos, para centrarse en lo inquietante… Esa es la palabra que ya he comentado anteriormente, inquietante…


        Esa fusión de autores, gringos y japoneses, también actúa como nexo de unión ante el género. El cómic reúne a ocho autores de Japón y Estados Unidos, así pues tenemos a Ryo Hanada (mangaka conocida por su “Devils Line”, cómic con el que ha tirado años), Aki Shimizu (mangaka que ha hecho hasta videojuegos, muy activa ella en el mundo del manga), Shima Shinya (que tiene trabajos dentro del Mundo Star Wars), Becky Cloonan (que la conozco por cómics como Creepshow, que hemos comentado por aquí, y que ha trabajado bastante para DC Comics en obras como Wonder Woman, Gotham Academy o Batgirls, por citaros algunas), Michael W. Conrad (que lleva a las espaldas muchos trabajos también para DC Comics, Superman, Wonder Woman… entre otros), la americana Sloane Leong (que para mí es una auténtica desconocida, y que ha hecho más bien ilustraciones para cuentos), y Leslie Hung y Huahua Zhu.

        Estas dos últimas, para mi también son un auténtico misterio… Si, lo sé, os habéis dado cuenta. Salvo el amigo Michael W. Conrad, todas son autoras de cómic, y casi podría haber sido una antología femenina del cómic de terror, lo cual hubiera estado muy bien, y hubiese sido interesante.


        Y como pasa en estos casos, cada una de las historias tiene su interés, su carácter, y es posible que no te gusten todas las historias… es posible, no. Seguramente no te gustarán todas, algunas más que otras, pero esto entra dentro de la normalidad en este tipo de publicaciones.

        El gancho quizás sea Junji Ito, pero yo tengo que reconocer que he pasado una tarde entretenida leyendo sus 224 páginas de rabioso blanco y negro. En la variedad está el gusto, y sus seis historias no se pueden negar que sean variadas, en dibujo, guiones y terrores impactantes.

lunes, 30 de marzo de 2026

Incontrolables (Netflix, 2025)

 

         En mi búsqueda por Netflix por ver una serie de la que no haya oído hablar, he llegado a “Incontrolables”, una serie que en realidad debería haberse llamado “Rebelde”, que es su traducción más fiel, pero que aquí en España nos las gastamos así… Y es lo que hay.

        La serie, de una sola temporada de ocho capítulos, (también presentada como mini-serie en algunos lares), se estrenó el pasado 25 de septiembre de 2025 en Netflix, y tengo que reconocer que me ha mantenido cuatro o cinco días bastante enganchado, bastante enredado en su trama, aunque también tengo que decir que cumple con una de mis viejas premisas de toda la vida, que es, ni más ni menos, que a toda temporada le sobran al menos tres episodios de puro relleno, y aquí se cumple a la perfección esa premisa.


De nacionalidad canadiense, “Incontrolables” podría pasar por la típica serie sobre sectas que están como una cabra en bicicleta, pero no deja de ser curiosa a la hora de abordar la manipulación de las masas, en este caso de todo un pueblo estadounidense, como no podría ser de otra manera… Hay mucha crítica social, un rollo enfocado desde el punto de vista adolescente, y un bebé a punto de nacer.

        Aunque la producción es canadiense, debieron pensar a la hora de rodar, que estas vainas solo pueden suceder en Yanquilandia, y la historia ideada por Mae Martin, que a la postre es también nuestro protagonista, Alex Dempsey, se desarrolla en un pueblito imaginario, Tall Pines, norteño, cercano a la frontera canadiense, pero estadounidense. Eso sí, rodada íntegramente en Canadá, que tampoco es para ponerse muy exquisitos.


        No os puedo hablar, en esta ocasión de presupuesto, ya que Netflix suele ser bastante celosa, recelosa, a la hora de dar datos económicos de sus producciones, y aquí no ha habido manera de averiguar absolutamente nada.

        Una de las cosas más destacadas, es la aparición de la actriz y productora australiana, Antonia Collete, nominada a un Oscar (que yo recuerde) por “El Sexto Sentido”, y conocida en el mundillo cinematográfico como Toni Collette, que hace un papelón brutal como la malvada, intrigante y loca como una regadera, Evelyn Wade. Para quitarse el sombrero, oiga, en mi caso la boina.

 

        ¿Qué nos vamos a encontrar en la narrativa de “Incontrolables”? Estamos en 2003. Y ya desde el principio, vamos a ver dos historias paralelas. Por un lado, la de dos adolescentes canadienses problemáticas, metidas en problemas hasta las cejas, y donde el padre de una de ellas es ni más ni menos que nuestro Ryu de la película “Street Fighter” del 94, el actor Byron Mann, que aparece un total de tres minutos, y que, como padre, es igual de malo que como luchador.

        Y, por otro lado, tenemos la llegada de un policía, Alex Dempsey, el actor/actriz no binario Mae Martin), y Laura, su mujer embarazada (la actriz Sarah Gadon, musa del director David Cronenberg), al pequeño pueblo, Tall Pines, donde ella se crio. No allí, más bien en una Academia, centro de rehabilitación, para jóvenes problemáticos que hay en un bosque cercano, donde Evelyn Wade es directora y mentora desde hace 30 años. La pareja viene buscando un lugar tranquilo donde criar a su bebé, ya que Alex ha tenido unos problemillas en el pasado que merecen borrón y cuenta nueva.

 

        Prácticamente, desde el principio, Alex descubre que el pueblo, sus habitantes, la Academia, y su propia mujer, forman parte de un todo aterrador. Una sociedad guiada por Evelyn, que tiene montado un sistema de control psicológico profundamente perturbador, donde a base de torturas, se doblegan las mentes adolescentes.

        Los jóvenes son sometidos a técnicas de manipulación emocional, aislamiento y vigilancia constante. Y, el que se intenta escapar, acaba desvivido accidentalmente. Todo estructurado y bien planificado, una sociedad donde no nacen nenes, y donde los padres de la inmensa mayoría de los adolescentes son cómplices de lo que ocurre allí.


        El personaje de Evelyn es posiblemente el más interesante. La tipa era una hippie radicalizada, que cree al 100% en su método, y tiene un discurso y un modo de vivir severo y sin fisuras. Todo para ella es disciplina, orden, inyecciones para caballos, y tiene alrededor una legión de palmeros y de zombis que fueron antiguos alumnos suyos tiempo atrás, y que ahora le ayudan a torturar a los adolescentes que van llegando a su institución.

        Como curiosidades, os puedo contar que Mae Martin, al parecer, a la hora de crear la historia, se basó en algunas experiencias vitales propias, y que, en un principio, iba a ser una comedia y no un thriller psicológico. El episodio final te ofrece dos posibles finales: Uno donde Alex huye con su bebé, y una de las chicas de la Academia, al Estado de Nueva York dejando atrás el pueblo de locos. Y el último y verdadero final, donde Alex se queda con cara de espanto en el pueblo, y solamente una chica de la Academia logra huir sin que sepamos cuál es su destino.


        En definitiva: Es entretenida, pero tiene un ritmo narrativo irregular, y a mí, a ratos, se ha hecho muy cuesta arriba. Le sobran, como os decía al principio, tres episodios sin pestañear, y te contaría exactamente lo mismo.

        De nota, como hoy me siento benigno, le voy a dar un 5,5. Es fácilmente olvidable, a pesar de la buena actuación de Toni Collette. La dejo a vuestra entera elección.

jueves, 26 de marzo de 2026

Dos Mujeres Desnudas (Reservoir Books, 2026) Luz

 
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         Era mediados de los noventa, hace treinta años, y yo estudiaba Historia del Arte en Cáceres. No recuerdo bien si fue para subir nota en la asignatura de “Arte Contemporáneo”, o por cualquier otra vaina… El caso es que me vi en la tesitura de hacer, de entregar un trabajo sobre un expresionista alemán del que apenas se sabía nada, casi nada, y cuyos cuadros me habían encantado por su colorido, sus formas angulosas… Esas mujeres gitanas en pelotas en escenarios selváticos, un arte que evocaba el primitivismo…

        El tipo, resumiendo, se llamaba Otto Mueller, y algunos de sus cuadros fotocopiados, decoraron mis carpetas y mis paredes durante aquellos finales de los noventa. El trabajo, tras investigar en doscientas enciclopedias, libros de arte y rebuscar por todas partes, no llegó a dos folios y medio escritos… No había mucha información sobre aquel enigmático pintor que se había subido, al parecer, un tanto tarde a las vanguardias expresionistas alemanas, en una segunda y tardía oleada, cuando ya muchos estaban de vuelta y bajándose del carro… Un tipo solitario, que no llamaba la atención, y al que no le dedicarían en el futuro muchas referencias, ese era Otto Mueller.


        Así que, cuando hace un par de meses, me encontré con este cómic, “Dos Mujeres Desnudas”, obra del autor francés Luz (seudónimo de Rénald Luzier), publicado en España en 2026 por la editorial Reservoir Books, dentro de su colección de novela gráfica contemporánea, y leí de qué iba el cómic… Casi me da un patatús. Un cómic protagonizado por un cuadro, nada más y nada menos, que de aquel enigmático y desconocido pintor alemán… No podía dejarlo pasar… Tenía que leerlo.

“Dos Mujeres Desnudas” es un volumen único, de tapa dura, cuyas páginas no vienen numeradas, pero que tiene alrededor de las 192 páginas, a todo color.

Su edición francesa se publicó hace un par de años, en 2024, y al parecer, ha recibido importantes premios en Francia, incluyendo el prestigioso Fauve d’Or en el Festival de Angoulême.

Y, en cuanto a la trama… La trama es bastante original, al principio no la entendía bien… Pero es la historia del cuadro que da título al cómic, desde el punto de vista… Desde la visión… De propio cuadro, tal cual.


        El propio cuadro es el protagonista del cómic, y a la vez, es el testigo de lo que sucede en gran parte del S. XX en la convulsa Alemania, en un primer momento, y posteriormente, debido a las exposiciones pictóricas, recorre parte del mundo.

La historia comienza en 1919, con un fundido en blanco, y un diálogo, estamos en un bosque cercano a Berlín. Y, tras varias páginas, como si fuese un nacimiento, comenzamos a vislumbrar a algunas personas. Otto Mueller pinta a dos mujeres desnudas en un entorno natural, en compañía de su muer, y de un mirón.

El cuadro va viendo, desde el estudio de Otto, su vida, su relación con su mujer, que acabará dejándolo, aunque conservará una fuerte amistad con él aun después de la ruptura matrimonial.

Conoce los convulsos años veinte, y los últimos años de vida de Otto antes de fallecer por una infección pulmonar, que rápidamente pasa a ser un artista casi olvidado, o un tanto considerado de segunda división.

Llega un nuevo propietario, un judío que colecciona arte, un padre de familia, y el cuadro parece una grabadora que va registrando todo lo que sucede en su entorno, incluyendo la llegada del Nazismo, que inicia una persecución sin igua contra el arte moderno, calificándolo de “degenerado”.


        El cuadro de Mueller, por su estilo expresionista y por el origen del artista, entra en esa categoría. En este momento, la obra deja de ser simplemente un objeto estético para convertirse en un elemento político, casi de protesta. Y vemos cómo el arte puede ser perseguido no por lo que es, sino por lo que representa.

        Uno de los momentos de más tensión de la narrativa, aparte de que el cuadro está a punto de caramelo de ser quemado, es todo el proceso de expolio de las familias judías. El cuadro es expuesto, junto a otros muchos, en exposiciones organizadas por los nazis, que a pesar de todo, le sacan rédito al arte requisado, a través de subastas y ventas.

        A pesar de todo, el cuadro sobrevive al nazismo, a la Segunda Guerra Mundial, y vuelve con el tiempo a sus legítimos propietarios, los que sobrevivieron, ya octogenarios.


        El final es muy chulo, con un guiño al propio cuadro y a su historia. En las páginas finales del cómic, tenemos un interesante epílogo en relación a la creación del cómic, y es que el autor, Luz, realizó una intensa investigación sobre el cuadro, Otto Mueller, el contexto histórico… Se documentó bien. Y también tenemos unas breves biografías, relacionadas con personajes que aparecen en el cómic, y relacionados, en definitiva, con el propio cuadro.

Yo no conocía a Luz, el autor, hasta este cómic. Pero, al parecer, es conocido por su trayectoria como dibujante en el ámbito del periodismo gráfico (especialmente en el semanario satírico Charlie Hebdo), donde se salvó del atentado contra ellos en 2015, por la polémica que tuvieron con la figura del profeta Mahoma. Y, tengo que deciros que, sinceramente, el dibujo no me ha llegado a convencer del todo, pero la historia me ha parecido una auténtica maravilla.


        En definitiva: Me ha gustado mucho, a pesar de que el dibujo no es de mi estilo… La historia es una maravilla, y recordar a Otto Mueller, me ha sacado una sonrisa respecto a aquella anécdota que os comentaba al principio. Un gran artista en mi opinión, injustamente olvidado, cuya memoria he recuperado gracias a este cómic. “Dos Mujeres desnudas” hace uno de los recorridos más originales que te puedas encontrar a lo largo del S.XX, a través del arte, a través de un cuadro. Su lectura es más que recomendable.

No me extraña que sea un cómic premiado.