En "¿Cómo quieres que cuente estrellas?" utilizamos fotografías encontradas en Google para ilustrar las diferentes entradas del blog. Si alguna es tuya, o tiene derechos de autor, y no quieres que salga en el blog, avísanos y la cambiamos por una del Conde-Duque de Olivares. Gracias.

martes, 22 de enero de 2019

Destripando la Historia: Los mayores villanos. (Alfaguara, 2018) Pascu y Rodri



        A Pascu y Rodri, de “Destripando la Historia”, los conozco por su canal de YouTube, al que estoy suscrito, y que me parece muy gracioso. Soy bastante fan de estos dos y sus videos, que están muy currados y me parecen bastante originales.

        Con el vídeo de “Thor” y su parodia, me suelo reír aún hoy, y eso que tiene ya unos años… ¿Dos o tres?, da igual, me encanta. El caso es que no tenía ni idea de que habían sacado un librito: “Destripando la Historia: Los Mayores Villanos”, editado por Alfaguara (2018), y claro, me lo he bebido en media hora.

         Pascu y Rodri nos presentan a una pequeña parte de los mayores villanos de la Historia, desde Hitler, hasta Atila el Huno, los lunes, el brócoli (yo, en Extremadura, le llamo “La brócoli”), Jack el destripador… Hasta diez malvados villanos. Lo bueno: Que me he reído como yo solo, a carcajadas con las viñetas. Lo malo: Que se me ha hecho muuuuuy corto. Os lo recomiendo, tanto el libro, como su canal de YouTube. Son dos cracks.

Todo tiene dos asas (2008) Alianza Editorial



        Creo que fue tras leer “Aprendiendo de los mejores” (2013) de Francisco Alcaide Hernández, cuando me llegó la primera referencia a este librito: “Todo tiene dos asas” (2008, Alianza Editorial) de Ronald Pies.
 

        Como dice a continuación, una “Guía estoica para conquistar el arte de la vida”. Y es que, el autor, en apenas ciento cincuenta páginas, desglosa muy bien la manera en que deberíamos conducir nuestras vidas, (si queremos ser aconsejados), y los errores más comunes que solemos cometer en ellas, a través de once apartados o capítulos aderezados con ejemplos supuestamente reales, que van desde La Razón y la Emoción hasta Estar Satisfechos con los que tenemos. Siguiendo las enseñanzas, no solo de Séneca, Epicteto o Marco Aurelio, sino también, igualmente, del Talmud y la Torá judíos, el budismo o el Antiguo Testamento, así como de filósofos cristianos, entre otros…

        Me ha parecido muy interesante. Corto, pero intenso, y os lo recomiendo si os van estos rollos como a mí.

domingo, 20 de enero de 2019

El reino (2018)



         Con la película “El reino” (2018) es imposible no sentirte identificado con la realidad que muestra, en la ficción, y con la realidad que acontece, y ha acontecido durante años, en este país corrupto llamado España.

          Me ha parecido una cinta mayúscula. Impresionante. Y, Antonio de la Torre, por variar, lo vuelve a bordar, consolidándose como uno de los grandes actores actuales que se mueven por el cine español.

           Tenemos a un político de nivel autonómico, Manuel, que está a punto de dar el salto a la política nacional. Su perfecta vida se desmorona, prácticamente, de la noche a la mañana, cuando sale a la luz un caso de corrupción que le salpica, directamente a él, pero también a amigos y compañeros del Partido. Desde el principio, intentará escapar del escándalo, pero ve como todo, y todos, se vuelven en su contra. Ya no hay amigos, ya no hay compañeros, solo “Sálvese quien pueda”. Pero Manuel no se resigna y va a intentar todo lo posible por llevarse a alguien más con él al pozo del ostracismo, a los Tribunales y a los recovecos sucios de la política…

          Es una cinta clara, valiente, que ya se ha llevado algunos premios (merecidos) y que es más que recomendable. El repaso a la política es la leche, pero los Medios de Comunicación también se llevan lo suyo, aunque sea solo de refilón. Enhorabuena por “El reino”.

Roma (2018)



        Oyes. Lees. Ves… Y en todos los lugares te hablan de “Roma”, la película de Alfonso Cuarón. Una cinta que ha ganado un saco de premios que no caben, seguramente, en las estanterías del cineasta mexicano.

         Te atreves a ir a verla, y te encuentras con una fotografía excepcional, con un enfoque de la leche, una belleza impresionante, unos recuerdos de niñez rodados en blanco y negro, desde la óptica de las sirvientas (nativas mexicanas) de una familia media-alta del barrio colonia Roma. En una etapa, los sesenta-setenta, convulsa (manifestaciones, revueltas, tiros y muertos, desigualdades sociales…), y que aún así, despierta los recuerdos de Alfonso y de la “nana” que tuvo en aquella época. Hay cosas que nos marcan de por vida.

          Hasta aquí, todo bien. Después de dos horas largas de película, y varias visitas al W.C, te das cuenta que has visto algo parecido a una temporada de la serie española “Cuéntame”, pero en versión resumida, y que, al fin y al cabo, no ha ocurrido nada. Todo muy de telenovela, pero con unos encuadres de la hostia. Solo nostalgia, melancolía, muy bien presentada, como un bombón o un caramelo, un olor que te llega y que te evoca algo, un recuerdo pasado, una vivencia, un ayer, la ciudad que no para de crecer, las clases sociales… Pero… Poco más. Bueno, sí, vamos a ser sincero. Hay algunas escenas surrealistas: La de un tipo en pelotas haciendo malabares con un palo y hablando japonés (que tiene bastante peso en la cinta, como se verá), y la de otro tipo que canta en mitad de un incendio una triste canción que no viene mucho a cuento, son un ejemplo de ellas.

         Sé que por esta opinión más de un@ me va a crucificar, pero lo veo así. Es emocional, es evocadora como ella sola, pero no transmite más que esto. Quizás se trataba de eso, de recordar una etapa de la infancia, unos hechos, y ya está…

          P.D: Lo mejor del tema es que apunta a llevarse un buen puñado de Oscars y varios premios más...

sábado, 19 de enero de 2019

Carmen y Lola (2018)



        Carmen es la “típica” gitana adolescente. Es requeteguapa, tiene un tipazo, la escuela le suena a chino, y vende en un mercado junto a su padre. Su destino es ser pedida (con diecisiete años), y tener hijos, como han hecho su madre, su abuela, sus tías, sus primas…

        Lola también es gitana. Pero a ella le gustaría estudiar, le gustan mucho los pájaros y hace unos grafitis de la leche. A Lola, le gustan las chicas. Algo que es tabú en la sociedad en la que vive, una auténtica aberración.

        Desde el primer momento en que Carmen y Lola se conocen, salta la chispa. Lola sufre un flechazo, Carmen se da cuenta un poco más tarde. Hay amor. Un amor verdadero, como un templo de grande. E intentar parar el amor, es poner puertas al campo, por mucha sociedad gitana que haya en medio.

       Película imprescindible. Interesante y valiente, que viene a romper muchas barreras y a hablar y mostrar una realidad que se quiere, muchas veces, ocultar. A mí, me ha encantado.

Comunión (Libro y película) Whitley Strieber


        Con “Comunión” de Whitley Strieber (editado en castellano por Reediciones Anómalas, 2018), me he tirado tres semanas largas. Desde hace más de treinta años, vengo leyendo referencias a/de este libro, clásico de las abducciones y del fenómeno ovni por antonomasia. Hace unos meses, viendo Cuarto Milenio, Javier Sierra hablaba de este caso en relación con el prólogo que había escrito para esta edición (de hecho), y me animé a comprarlo.

        Con la ilusión de un colegial con zapatos nuevos, me metí en su lectura de lleno. Las primeras sesenta páginas directamente me las bebí. Posteriormente, el libro empezó a decaer y ha parecerme un tostonazo infumable, de dimensiones épicas.

        Se supone que es una pequeña autobiografía del propio autor, Strieber, que comienza hablando de una terrible experiencia paranormal. El 26 de diciembre de 1985, recibe, de noche, la visita de unos seres (supuestamente extraterrestres) que lo secuestran de su propia habitación de la casa de campo que tiene la familia en un punto de un bosque del Estado de Nueva York. La experiencia en sí, la narración, es acojonante (al principio, Ojo). Pero el libro va perdiendo credibilidad, en mi opinión, cuando Strieber, sometido a hipnosis, relata que ha sido abducido desde prácticamente niño, casi semanalmente pensaría el lector, porque uno ya se pierde en fechas, circunstancias y hechos en los que se mezclan furgonetas blancas, con hombres de negro, pequeños seres grises (que, a veces, llenan la casa entera con sus presencias) con otros parecidos a insectos, y la búsqueda histórica de los posibles hechos a través de las hadas, sílfides y enanos que pululan nuestra mitología y nuestros cuentos antiguos, medievales… Esto último si me pareció interesante, como anécdotas a recordar.

       Según vamos leyendo, salen a la luz los miedos que todos teníamos a mediados de los ochenta, yo incluido: El mundo se precipitaría en una hecatombe nuclear, con el planeta destrozado, aliens con varitas metálicas que advierten a otros abducidos del fin del mundo conocido sobre el año 2000, malas cosechas a partir del 93… Una histeria total, social y colectiva. La gente veía platillos o Grises casi a diario, cada media hora larga, desde finales de los Cincuenta hasta finales de los Ochenta.

       Todo me ha chirriado muchísimo. Muy cutre para ser creído. Me ha parecido una novela de Ficción, y tampoco desde esa óptica muy buena, ya que corta reflexiones, mete sesiones de hipnosis, hay cierto protagonismo desmedido en Whitley (incluso una alien le llega a confesar que “él es el elegido”, aunque no se lo crea) frente a su hijo y a su esposa… A mitad del libro, la narrativa es confusa y aburrida. Yo tengo el convencimiento de que me abducen casi todas las noches y pongo cinco cámaras en la habitación, y lleno de polvos de talco el suelo de toda la casa para pillar huellas. Él espera dócil ser abducido día si y día también.

       No contento con el fiasco, posteriormente me he tragado la película basada en el libro (del 89), donde, como podréis imaginar, no tiene nada que ver. En la película, Strieber discute continuamente, con su mujer (a la cual en su libro adora y a la que no le levanta la voz, ni contradice nunca), en la película dispara a su mujer y están a punto de divorciarse, igualmente discute con sus amigos, y hasta con vecinos en la noche de Halloween ¿?, los aliens bastante cutres, tienen apariencia de los kobolds de “Dentro del laberinto” (la película de Bowie) y los típicos Grises en su variante color miel. Aquí Strieber se siente “violado” (no tengo muy claro si le hacen una colonoscopia o lo ordeñan directamente, en el libro esto pasa un tanto por puntillas), y recurre a una psiquiatra que en las regresiones a las que le somete ve que los aliens tienen secuestrados a muchos niños (en el libro habla de soldados), se hace colega de los aliens (se saludan como una mil veces y hacen una fiesta cubana)… Me ha dado más miedo Christopher Walken, que los extraterrestres. La película es más “ida de pinza” que el libro (del cual solo me quedo con las anécdotas, finalmente, y con las referencias históricas). Lo interesante es que la banda sonora es de Eric Clapton.

domingo, 13 de enero de 2019

Kamasutra, el manga (2016, La otra h)



        Cuando oyes hablar del “Kamasutra”, siempre te imaginas un libro ilustrado, compendio de mil posturas sexuales, a cual más complicada, digna de una pareja de malabaristas de circo, y que despierta curiosidad incluso al más versado.

       Pero, el “Kamasutra”, escrito por Vatsyayana, un filosofo y teórico hindú entre los siglos III y V de nuestra era, es algo más que un texto sobre posturas sexuales. Es una guía de varias partes, sobre las relaciones entre hombres y mujeres, desde el prematrimonio, hasta la existencia de una segunda esposa, las castas, las relaciones sociales, llevar una vida virtuosa y plena, etc, etc.

       Así lo presenta el manga “Kamasutra”, editado por La otra h. Una guía presentada por una maestra de danza, muy espiritual, a dos de sus alumnas, para aprender a ser persona a través de los aforismos sobre el amor, para recorrer el camino correcto.

      El “Kamasutra” siempre es interesante, o por lo menos para mí. ¿Cómo no voy a recomendarlo?

sábado, 12 de enero de 2019

Vida líquida (Paidós, 2013) Zygmunt Bauman



         No es la primera vez que me leo un libro de Zygmunt Bauman. De hecho, ya por aquí, os he dejado mi opinión sobre “Extraños llamando a la puerta” (2016), y “Retrotopía” (2017). Con “Vida líquida” (Paidós, 2013), me he tirado todo un mes. No ha sido porque el libro sea excesivamente largo, aunque si es cierto que es el más extenso y completo de los que me he leído de Bauman, sino porque ya expone muchas ideas de su visión del mundo actual (Bauman falleció hace relativamente poco, en enero de 2017), y define, por fin, su famosa teoría sobre la vida o modernidad líquida, refiriéndose a estos tiempos de cambios, adaptación y quiebros que da la estresante vida que llevamos.


        Bauman critica, ferozmente, en este libro, el individualismo. Postulado que puedo llegar a comprender, pero que no comparto. Y pone ejemplos muy claros de ese malvado individualismo, donde cada uno piensa en lo suyo, “todo se ha individualizado” llega a afirmar… Frente a la colectivización de un pasado que añora, y que a mi me da escalofríos, pues bajo esa colectivización llegaron a morir varios millones de seres humanos, dato que Bauman, inconscientemente o no, obvia.


       Coincido en la estupidez de una sociedad consumista e infantil que se devora a si misma, su visión y definición dan en el clavo, describe perfectamente el síndrome consumista de excesos voraces y algunos rasgos urbanitas que se han desatado en llevar una vida rápido y fugaz, donde hay que gastar por encima de todas las cosas, pero huyo de sus posibles soluciones a través del marxismo, que es lo que, en definitiva, nos propone en las páginas finales del libro (donde se le va un tanto “la pinza” reflexionando sobre Arendt, Adorno y otros teóricos de la filosofía de su tiempo), porque el capitalismo es realmente dañino, pero el marxismo norcoreano está muy bien si eres una abeja o una hormiga. Claroscuros en su obra, creo. Aún así, leer a Bauman (aunque yo no coincida con sus ideas) es siempre interesante.

You (2018)



        De vez en cuando, te llega una de esas series que te enganchan desde el primer capítulo, y ya no puedes parar de verla hasta el final. Eso, mismamente, es lo que me ha pasado estos días con “You” (2018), que, fue ver los primeros veinte minutos y ya sabía que me iba a gustar, que me iba a enganchar a esta historia hasta el final. La serie está basada en una novela de Caroline Kepnes, de homólogo título, que, al parecer, difiere en algunos aspectos claves de la serie.


       No sé como explicar muy bien la historia, porque no sé aún si es la historia de un acosador, de un demente o de un psicópata de los más peligrosos. Por un lado, tenemos a Beck, una joven y guapa chica, que quiere ser escritora, y que tiene una complicada vida entre novios que se la tiran, pero no la quieren, amigas pijas e imbéciles y una gran vida virtual basada en las redes sociales. Por otro lado, tenemos a Joe, un empleado de librería, que, en cuanto ve a Beck, se enamora perdidamente de ella.

       Posteriormente, comienza una obsesión enfermiza por parte de Joe para conocer a Beck, e intentar enamorarla, por todos los medios posibles. Utilizando para ello, toda la filosofía maquiavélica a la que un tipo de estos pueda recurrir. Es un hombre un tanto introvertido, y con bastante mundo interior. No es frío, calculador y metódico, pero tiene más recursos que El Equipo A en un almacén de trastos viejos.
 

       De manera paralela, Joe, cuida de un chavalito, que vive en su bloque y que sufre maltratos por parte del novio de su madre, prestándole atención y libros (el nene los devora). El tipo, como os digo, hará de todo para conquistar a la chica, absolutamente de todo… 


        Y, a partir de ahí, ya os podéis ir imaginando el resto de la serie… Porque prefiero que la veáis y que me deis vuestra opinión sobre ella. Algunas veces me ha recordado, salvando las distancias, a “Dexter”, otra serie ya mítica en la mente del cinéfilo o del amante empedernido de las series. Es inquietante, tiene ritmo, interés, y desde “Vis a vis” o “La casa de Papel”, es la primera serie que me ha enganchado desde el principio a fin. Al parecer, tendremos Segunda Temporada, basada en un segundo libro de la autora, “Hidden boddies”, donde el amigo Joe seguirá con sus particulares obsesiones amorosas… Lo dicho, muy recomendable.

martes, 8 de enero de 2019

Keanu (2016)



       En “Keanu” (2016), Rell lo está pasando francamente mal en su vida, pero la aparición de un pequeño gatito, Keanu, que perteneció a un mafioso, le ha cambiado la vida. Por eso, cuando Keanu es secuestrado por una pandilla, Rell y su primo Clarence, idean pasarse por dos pandilleros para rescatar a Keanu.

       La cosa se complica, y los dos tendrán que asumir unas personalidades que no les corresponden, y meterse en mil embrollos, mientras el gatito hace las delicias del espectador en las contadas ocasiones que aparece…

       Al parecer, los dos actores principales son conocidos cómics estadounidenses. Yo no los conozco, no me suenan de nada, pero la verdad es que he disfrutado mucho de la película, que no es una joyita, sino más bien para echarte unas risas y pasar el rato. La recomiendo porque hay pocas películas de gatos, o con gatos como el gancho principal, y porque tiene unos pocos gags graciosos.

       P.D: En la versión original, uno de los protagonistas tiene una fumada importante y oye al gato hablar. La voz del gato es la de Keanu Reeves.