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lunes, 26 de junio de 2017

Los forajidos del Misisipí (2013). Allan Pinkerton


        Sin duda, el apellido Pinkerton está asociado, ineludiblemente, a las aventuras del Lejano Oeste. Detectives, forajidos, pistoleros, cuatreros, agentes de la Ley, desperados


        Allan Pinkerton, su fundador, era un escocés que recaló en Estados Unidos huyendo de su activismo Cartista en las islas. Tonelero, espía durante la Guerra de Secesión, y, posteriormente detective privado, Pinkerton y sus hijos fundaron una famosa agencia de detectives que trabajó, no solo para particulares, sino también para gobiernos como el norteamericano (fundaron el servicio secreto) y español (en la Cuba española).
(Pinkerton, a la izquierda de la imagen, durante La Guerra de Secesión 1861-65, con Lincoln en medio)


        En “Los forajidos del Misisipí”, Allan Pinkerton, metido a escritor (publicó una veintena de exitosas aventuras), nos cuenta una de las aventuras de la familia y agencia Pinkerton, concretamente el caso de la banda de los Farrington, atracadores de trenes, escurridizos como ellos mismos. Los Pinkerton y sus agentes, con William Pinkerton a la cabeza, se verán envueltos en tiroteos y persecuciones, pesquisas y pistas falsas, hasta dar con los cacos, con todos los elementos típicos de una buena aventura en el Oeste.



        Es un libro cortito, que concluye con una biografía de los Pinkerton (El pobre Allan murió tras morderse la lengua) y con un pequeño cómic (en inglés) en las páginas finales con una de sus aventuras. Un librito muy recomendable, que se disfruta, en once capítulos, desde la primera página. Os gustará.

domingo, 25 de junio de 2017

Wonder Woman (2017)


        Pues nada, aprovechando la sesión matinal, gran invento para un domingo por la mañana, fuimos a ver “Wonder Woman” (2017), con la guapísima modelo israelí Gal Gadot al frente.


        “Wonder Woman” es la típica película a la que vas con miedo a verla. El típico friki, metido a comentarista cinematográfico, delante del Pc de su casa, escribe que si no está debidamente adaptada al cómic, que si prefería la versión setentera, que si Gadot está muy buena pero no es buena actriz, etc. Pero yo, que venía de exclamar que de “BatmanVsSuperman: El amanecer de la Justicia” (2016), ella y su canción de batalla “Is she with you?” era lo que más me había gustado, tenía claro que iba a ver esta película Sí o Sí.


        Lo primero que nos encontramos es una bucólica isla, situada en el Mediterráneo (supongo), y oculta a los ojos humanos bajo un escudo de invisibilidad. En ella viven las míticas amazonas. Guerreras que viven y entrenan bajo el mandato de su reina Hipólita. Allí solo falta Xena, la Princesa Guerrera, dando mandobles. Diana es la única niña de la isla, una celestial criatura, hija de Hipólita (la hizo de arcilla y Zeus le insufló vida, parecido al mito de Pigmalión). La niña quiere aprender el noble arte de dar hostias, aunque la madre se niega repetidamente.


        Los años pasan y La Paz Armada que gozan las amazonas se verá interrumpida por la llegada de un Fokker alemán derribado y un desembarco teutón en la playa de las amazonas, que ríete tú de Normandía y de la playa de Omaha. Los alemanes iban detrás del piloto, un espía inglés, que acaba de robar un cuaderno con los malvados planes de la Doctora Veneno o Doctora Maru para los amigos (especialista en mostaza, en gas, no en la salsa) y que le hablará a Diana de La Primera Guerra Mundial. La joven amazona, creerá desde un primer momento que, detrás de dicho conflicto está el malvado Ares, Dios de la Guerra, y se apunta a la contienda con espada, látigo y escudo. Lo más normal del mundo. Nadie osa explicarle en ningún momento el asesinato del archiduque Francisco Fernando a manos de Gavrilo Princip, no vaya a ser que se nos enoje.


       En apenas una noche de velero, parten de la isla griega y llegan a la desembocadura del Támesis, donde la políglota Diana intentará ganarse el respeto de propios y extraños, y donde contrataran los servicios gratuitos de la versión “DC Cómics” de los marvelianos “Comandos Aulladores”, aquellos que en la versión Marvel comandaba Nick Furia y que era normal verlos junto al Capitán América en la Segunda Guerra Mundial. Aquí son: Un marroquí que se presenta en batalla con el fez o tarbush en la cabeza, corbata, y el abrigo de visón de su madre, un francotirador escocés borracho seguidor del Celtic de Glasgow (no podía ser de otra manera) y con un enorme parecido con el difunto actor Brion James, y un indio que andaba por la Bélgica ocupada.


        Y con estas, que no quiero contar más para no ser un malvado spoiler, se presentan en el frente en busca de Ares…


        ¿Nos ha gustado “Wonder Woman”? Si. Definitivamente sí. Lo mejor: Es una película entretenida, que enlaza muy bien con el final de “BatmanVsSuperman”, con una buena banda sonora, una pelazo Pantene que se gasta la Gador, un par de gags chistosos, escenas de hostias y acción muy buenas y algo de Steampunk. Lo peorcito: Otro par de escenas de vergüenza ajena, las escenas lentas (a lo “Matrix” que esperamos que no vuelvan, por Atenea).


        Lejos de analizar si se adapta al cómic o no, no quiero entrar en ese berenjenal, porque al fin y al cabo, yo soy más de Marvel, pero creo que el Universo DC no lo está haciendo mal, van bien encaminados y esperemos ver más veces a Gador dando latigazos, será buena señal. ¿Y a ti, qué te ha parecido?

viernes, 23 de junio de 2017

Las aventuras de Monsieur Vieux Bois (1837) Rodolphe Töpffer


        Si bien “El cuarto de Lautréamont” (1874) de Corcal&Édith se editó bajo el subtítulo de “La primera novela gráfica”, hay que reconocer que el mundo del cómic venía de más atrás, y no me estoy refiriendo a las paredes llenas de jeroglíficos y escenas cotidianas del Antiguo Egipto, o al Tapiz de Bayeaux (S.XI).


        Quizás, uno de los pioneros del cómic sea el suizo Rodolphe Töpffer (1799-1846), “El santo patrón del cómic” lo ha llegado a llamar Art Spiegelman, incluso de las tiras cómicas o historietas. Töpffer, hijo de un pintor aficionado, pronto se interesaría por las estampas de William Hogart, pero su carrera de pintor se comenzó a truncar a la temprana edad de veinte años. En 1819, viaja a París, en busca de los mejores oftalmólogos de Europa, para tratarse una constante pérdida de visión. Su madre, había muerto ciega, y de ella heredaría esta enfermedad ocular que haría que el joven Töpffer se inclinara más por la caricatura que por el preciosismo pictórico que demandaban los inicios del S.XIX.

        Una vez de vuelta en su Ginebra natal, Töpffer montará una escuela para estudiantes internos (1824) dirigida a todos los estudiantes de Europa (en gran parte pagada con la dote de su mujer). Padre de cuatro hijos, comenzará casi clandestinamente, bajo pseudónimos, su labor de viñetista y caricaturista, mientras se dedicaba a escribir, se metía a político del Partido Conservador suizo, pedagogo, y a teórico y ensayista artístico.


        Murió joven, posiblemente de una leucemia, a los 47 años, no sin antes publicar algún par de novelas (Novelas ginebrinas y Viajes en zigzag). “Las aventuras de Monsieur Vieux Bois” (1837) es una de esas obritas, pequeñas joyas del séptimo arte, en cuna en aquella etapa, que se componía de una pequeña escena y una frase explicativa de la misma. Grandes como el propio Goethe en sus tiempos, el propio Spiegelman (ganador del Pulitzer por “Maus”) o el historicista norteamericano Chris Ware (que tiene premios como yo empastes en la boca) reconocieron la maestría y el ingenio de Töpffer.


        Un clásico que merece una revisión y un reconocimiento, a tenerlo muy en cuenta.

Passengers (2016)


       En “Passengers” (2016), nos encontramos una enorme nave espacial, de diseño espiral, en la cual duermen hibernados, cinco mil colonos y doscientos y pico tripulantes. Su destino es un mundo lejano, Homestead II, un planeta para colonizar a 120 años luz de la decrépita Tierra, a la cual el ser humano, presumimos, ha dejado hecha unos ciscos y hay que abandonar para poder parasitar en otro idílico lugar, como corresponde.


       Todo va perfecto los treinta primeros años luz, hasta que la nave, llamada Ávalon, choca contra un enorme meteorito (mejor eso que encontrarse con la “Nostromo”), y de resultas, uno de los pasajeros, Jim Preston (Chris Patt) es despertado. Este pasajero no es capaz de volver a hibernar, desconoce los mecanismos para realizarlo, y empieza a dar vueltas por la nave, desesperado, hasta que se enamora de una bella durmiente, Aurora Lane (Jennifer Lawrence), a la que hace creer en un primer momento que ha sido la nave la que la ha despertado.

       La pareja intentará, por todos los medios, que la nave no se vaya al garete en varias y heroicas (e increíbles e imposibles) ocasiones. A ratos se llevan bien, a ratos ella lo quiere matar (con toda la razón). En un momento de la película aparece Laurence Fishburne, que se comió una vaca antes de embarcar en la nave, AKA Morfeo, (no es spoiler, es referir), dice dos o tres cosas sin demasiado sentido y se muere. Y aparece un barman-robot (Michael Sheen), que me recordó a cierta escena de “El resplandor” (1980), no sé si es porque el bar tiene unos aires “años veinte”, tipo Art-Decó, o por la escena en sí. La propia arquitectura de la nave parece orgánica, diseñada por Foster o por Wright. He de reconocer que, a ratos, también me recordó a “Wall-e” (2008), tampoco sabría decir el por qué. ¿Me habré pasado con la absenta?

(Se conoce que la comida de la nave es un asco)

        En fin, es una película entretenida, sin grandes pretensiones, de la que se podría haber hecho una trama más filosófica, que no hubiera dejado dinero en taquilla pero que la hubiera convertido en una cinta de culto, con los años. La recomiendo, ya me diréis que os ha parecido.




jueves, 22 de junio de 2017

Historia en viñetas de la Gran Guerra (2014) Louis Raemaekers


        Muy poco era lo que sabía de Louis Raemaekers (1869-1956) hasta que este libro cayó en mis manos: “Historia en viñetas de la Gran Guerra” (2014). Una fascinante colección de viñetas, y láminas, con un tono crítico y demoledor, que el dibujante editó durante cuatro años, para pesadilla del Imperio Alemán.


Fue tanto el éxito de sus viñetas, que el propio Imperio Alemán puso precio a la cabeza (12000 gulden) de este holandés que les hacía más daño con sus pinceles y lápices que las balas de la Entente.


        En 1917 hizo una gira por Estados Unidos, seguidas de varias exposiciones, donde el artista (cuya madre era de origen alemán, por cierto), mostraba la cara más inhumana de las tropas germanas en el saqueo de Bélgica: Fusilamientos indiscriminados, matanzas de niños, robos y violaciones… Eran los temas más recurrentes en las estampas de Raemaekers, en la línea de Goya y sus “Desastres de la Guerra” (1814), o de Daumier con la Guerra franco-prusiana.


       Raemaekers llegó a exponer en España, a pesar de que el embajador alemán intentó en varias ocasiones sabotear, bajo amenazas, dichas exposiciones. E incluso llegó a alabar el interés de Alfonso XIII por los desaparecidos y heridos de La Gran Guerra, con una viñeta en la que aparece reconfortando a las madres de los soldados aliados.


        Elogiado por Roosevelt, sus viñetas se hicieron muy famosas, convirtiéndose en dibujos de cajetillas de cerillas y tabaco, postales y cromos. En los años cuarenta, tuvo que huir de Bélgica a Inglaterra y a Estados Unidos, posteriormente, con el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Prácticamente olvidado, dejó de dibujar en 1941, habiendo perdido aquella chispa mordaz, satírica, que tanto le había caracterizado, pero dejando un legado fuerte e inolvidable. Volvió en 1953 a Holanda, y falleció en 1956.


        Este libro, que consta de los tres volúmenes que Raemaekers publicó en los cuatro años de guerra (casi cuatrocientas páginas, y más de cien y pico de láminas), es una justa dedicatoria a su obra y a su memoria. Cada una de las láminas del libro viene acompañada con un texto explicativo, una noticia de un periódico o un informe de bajas o atrocidades, todos muy relevantes.



        A mí, personalmente, me ha encantado su manera de dibujar, sencilla, con carboncillo, con un lápiz rápido y seguro. Y su manera de narrar, impresionante. Lo considero un libro muy recomendable e interesante. 
(El manicomio)

martes, 20 de junio de 2017

La Teogonía. Hesíodo.


        Hay gente que te dirá que “La Teogonía” es un coñazo de mucho cuidado, pero nada más lejos de la realidad. Escrita por Hesíodo, en forma de verso, sobre los S. VIII o S.VII a.c, trata sobre los orígenes del Cosmos y los distintos linajes mitológicos griegos, desde el comienzo de los tiempos.


        Me la leí en mis tiempos del Instituto, hace ya casi treinta años, a la par que las homéricas “Iliada” y “Odisea”, fascinado por la interesante mitología griega, que tan buenos ratos me ha hecho pasar. Y hoy, de un tirón, la he vuelto a disfrutar. Es cierto que te pierdes entre tantísimos nombres y genealogías, pero sus mitos y epitomes son muy buenos si, como el que firma, escribe relatos relacionados con los mismos.


        ¿Os acordáis de los relatos mitológicos de Michel IV de Gato y de Micho que publicaba por aquí?, muchos están sacados de esta obrita imprescindible que, ya en tiempos de Hesíodo, eran transmitidas oralmente. En la que conocemos como etapa arcaica, seguramente, las familias se las transmitían al calor de una lumbre, bajo las estrellas, me gusta imaginarlo así. Mitos de dioses poderosos y, a veces, crueles, héroes que luchaban contra monstruos terribles y que los lograban derrotar, a veces con tenacidad e ingenio (el homérico Ulises) y otras con la fuerza bruta de sus manos (Heracles).



        La obra comienza con una invocación a las Musas, para terminar en las últimas generaciones de dioses, los hijos que tienen con propios y mortales. En esta edición que os presento, que me ha costado muy barata, viene un práctico índice de seres y personajes, ordenados alfabéticamente. Recomendado para los interesados.

lunes, 19 de junio de 2017

One Punch Man (2009)


        Ya lo sé. “One Punch Man“(2009) es un manga, y un anime, un tanto antiguo. Pero a mí no me había interesado mucho hasta ahora, solo conocía referencias hasta que me ha dado por ver el anime, y me lo he tragado en tres o cuatro días: Los doce episodios, el especial (Road to Hero) y las seis ovas que añaden información extra a los doce episodios principales.


        Me ha parecido muy divertida, y la verdad sea dicha, espero ansiosamente que se estrene la segunda temporada que, al parecer, está anunciada para una fecha no concreta dentro de 2018.


        “One punch man” es la historia de Saitama. Un superhéroe, calvo, y extremadamente fuerte. Tiene 25 años y vive en Ciudad Z. Con 22 años salvó a un chico de morir asesinado por un monstruo y decidió entrenar para hacerse un héroe. En tres años consiguió dos cosas, ser el hombre más fuerte del mundo, sin rival alguno en la Tierra… Y quedarse calvo.

        Pronto a Saitama le acompañará un discípulo muy peculiar, Genos, un ciborg que admira profundamente a su Sensei Saitama. Él ve sabiduría donde solo hay inocencia, ya que Saitama es un tanto lelo. Los gags que se forman de esta amistad, y más cuando entran en La Asociación de Héroes son antológicos, desternillantes.


       Con el manga aún no me he puesto, pero desde luego, os recomiendo el Anime, que merece mucho la pena.