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miércoles, 19 de agosto de 2026

SAINT SEIYA THE LOST CANVAS Tomo 8 IVREA [RESEÑA MANGA]


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         ... Os comento... El pasado 6 de agosto de 2026, hace casi un par de semanas desde que hago esta reseña, salió a la venta el octavo volumen de "Saint Seiya. The Lost Canvas. Hades Mythology", y allí estaba yo en mi librería especializada para hacerme con mi tomo, en formato B6, y publicado por Ivrea en España en un fantástico tomo doble... Por cierto... Gracias Ivrea por esta fantástica colección, y por darnos la oportunidad a viejunos como yo para poder disfrutarla...

Si ya has visto los siete vídeos anteriores que le he dedicado a esta colección, sabrás que estos tomos dobles tienen alrededor de 400 páginas, vienen de la mano de la mangaka Shiori Teshirogi, con la bendición del mítico Masami Kurumada, y fueron publicados originalmente en Japón allá por 2009, ya ha llovido... Por eso, para mí, hacerme con estos tomos, y poder disfrutar de ellos, es... Ufff, la caña de España (expresión que decíamos los niños hace 40-50 años).

El tomo suele venir con algunas láminas en color, y con el diseño de algunas armaduras o surplices, que son las armaduras del ejército de Hades, en las páginas finales. Y aquí, te vas a encontrar los capítulos del 124 al 141...


Como curiosidad inicial os puedo comentar que este es el primer volumen, hasta donde recuerdo, en el que prácticamente las 400 páginas están protagonizadas por un solo Caballero de Oro, en esta ocasión, Sísifo de Sagitario. En anteriores tomos, solíamos tener la historia de dos Caballeros, pero aquí la importancia de Sísifo en la narrativa es fundamental, y hasta las páginas finales no vamos a ver a Dokho de Libra y Defteros de Géminis...

También os tengo que comentar que este tomo es el que más raro narrativamente hablando, de los que me he leído hasta ahora... El séptimo ya apuntaba maneras, pero en este tomo hay cosas que me han rayado un poco... Veamos...


Seguimos con la Guerra Santa del S.XVIII. Estamos en el Himalaya, entre frías y gélidas montañas. Los Caballeros Secundarios de Bronce han terminado el llamado Barco de la Esperanza con el que los Caballeros de Atenea pretenden volar hasta el Lost Canvas, hasta el cielo donde Hades, nuestro artista barroco, está pintando su obra maestra... Un barco volador es algo que me choca bastante, es algo que como os digo, me comenzó a parecer un tanto surrealista ya en el tomo anterior, junto a la idea de que los Caballeros Secundarios de Bronce: Hydra, León Menor, Oso, Lobo... Tienen montada una empresa de construcción y reformas.

Resulta que ponen el barco a punto, y el barco para funcionar necesita una especie de sacrificio para funcionar, para ponerse a volar, y aquí es donde nuestros Caballeros de Bronce Secundarios se inmolan, se sacrifican, para que el barco se eleve, quedando solo Tenma de Pegaso y Yato de Unicornio vivos para ver el milagro del galeón volante. No sé qué les ocurre al resto de Caballeros inferiores usados como lerendos en el trabajo de reformar el Navio de la Esperanza, esa parte no queda nada clara.


Sin embargo, aparece por allí un barco negro volador, capitaneado por uno de los Tres Jueces del Inframundo, Aiacos de Garuda, un tipo que por pies tiene patas de pollo, y que está como una cabra en bicicleta.

De hecho, para demostrarnos lo loco que está, mientras Sísifo intenta salvar a su gente y te suelta parrafadas sobre el sacrificio y la ayuda al débil... Aiacos se dedica a cargarse a parte de su ejército de esbirros y espectros. Nos queda claro que es despiadado y que el terror absoluto es su herramienta de trabajo. De hecho, Aiacos se carga a más de los suyos, que los propios Caballeros de Atenea, y encima parece imparable, aunque enfrente tiene a Sísifo de Sagitario, que es todo moralidad, y rollo espiritual y "qué bueno soy conmigo y con los demás"


La narrativa nos deja claro que ambos son completamente diferentes en sus planteamientos: Mientras Aiacos ve a sus hombres como herramientas prescindibles, el Santo de Oro ve a cada soldado y caballero de bronce como un lazo sagrado de su propia familia. El duelo entre ambos trasciende la batalla para convertirse en un debate filosófico sobre el liderazgo y el valor de los vínculos afectivos.

Aiacos llega a inclinar la balanza a su favor, hasta que Sísifo comprende que, para derrotar a su oponente, debe abandonar toda dependencia de sus sentidos terrenales. En un acto de heroísmo, muy propio de Shaka de Virgo, Sísifo se priva voluntariamente de la vista, destruyendo sus propios ojos para sumergirse en una oscuridad absoluta, y así despertar el Octavo Sentido


Con ello, derrota finalmente a Aiacos, pero en un final un tanto caótico, tenemos la aparición de Pharaon de la Esfinge, que se presenta con una balanza para pesar los corazones de los presentes... Esta parte no tiene demasiado sentido para mí. 

Igualmente, tenemos la vuelta de Radamanthys, otro de los Jueces, pidiendo un nuevo puesto a Hades, ya que perdió su plaza como Juez del Inframundo, y el tipo lo mismo le da que lo pongan de ordenanza, que, de guardia de seguridad, el caso es trabajar en algo, y cerca de Hades al ser posible. 

También hay algo curioso en el tomo, que es la relación que existía entre Violet de de Béhemoth y Aiacos, como si ella fuese la única, a la que llamaba su mano derecha, que podría despertar algo en este Juez loco... Y el cierre es la llegada de Defteros de Géminis, y una misión para Dokho de Libra...


En definitiva: Un cómic que parece ser un punto de inflexión. Se nos van acabando los Caballeros Dorados, y los espectros importantes, un tanto surrealista con el tema de los barcos voladores y con el sacrificio incoherente de los Caballeros de Bronce Secundarios. No le veo sentido. Esperemos que la cosa no se vaya de madre en los últimos cuatro tomos que nos faltan...

domingo, 16 de agosto de 2026

LA HEROÍNA DEL LAZO Reseña: El regreso de la Princesa Caballero

 

... Os comento... He llegado a la película de animación japonesa "La Heroína del Lazo" de puro milagro, por una recomendación vuestra, y la verdad es que me he llevado una grata sorpresa al verla, ya que está basada en una de las pocas novelas gráficas de mi admirado Osamu Tezuka, el Maestro o Dios del Manga, que no me he leído entero, y que no tengo: "la Princesa Caballero", más que nada porque el cómic supera los 40 leuros de precio en España, y el presupuesto no me llega... No os voy a mentir. Aunque, por otro lado, conozco la obra y sé por dónde va.

Después de verla me he llevado otra sorpresa, ya que gran parte de la crítica y de los espectadores, la ponen a parir de un burro, y creo que en parte es por desconocimiento, (lo cual, ojo, no es nada malo, el primer ignorante soy yo mismo), ya que el material en el que se basa en anime es del manga concebido allá por los años 50... En forma de actos, y no tenía una narrativa a la usanza, como estamos acostumbrados a ver, sino en forma de actos teatrales, donde la historia da muchos botes en el espacio-tiempo.


  Así que, aunque no comparto las críticas negativas, puedo llegar a comprenderlas, ya que el propio director, el aclamado animador Yuuki Igarashi, también se ha tomado la licencia de hacer su propia versión del cómic de Tezuka, como ahora os comentaré, quizás más conservadora, quizás no tan atrevida como fue la de Tezuka hace casi ochenta años.

  Estrenada globalmente a través de Netflix el 8 de agosto de 2026, yo la vi tres o cuatro días después de su estreno, esta superproducción de animación japonesa reinterpreta, como os digo, la obra de Tezuka...  

  Recapitulemos: La producción está profundamente basada en el manga clásico La princesa caballero (Ribbon no Kishi) del legendario Osamu Tezuka, considerado el "padre del manga", y del que yo, por cierto, tomo el nombre de Duncan de Gross, que es el nombre del último malvado que hizo para una serie de televisión, "Destello Azul", antes de fallecer


  El material original de los años 50, que os decía antes, revolucionó las convenciones del género shōjo al introducir una protagonista con dualidad de género obligada por las leyes de sucesión de su reino. Es decir, metía el tema del travestismo en una época en la que hacerlo era muy atrevido... Aunque también es verdad que, si te has leído a Tezuka, eso a él le daba igual y no era, ni fue, la primera vez que metía personajes travestidos, muchas veces solo físicamente, otras tantas también psicológicamente hablando.

  Sin embargo, esta adaptación de Igarashi, "La Heroína del Lazo" toma una distancia consciente del material original. El director decidió omitir la subtrama del travestismo tradicional para ajustarse a las sensibilidades del siglo XXI. Unos te dirán que el cambio no es fiel al cómic, lo cual no deja de ser cierto, y otros te dirán que hacerlo en la década del wokismo, sería echarle más sal al mar... En su lugar, la película tontea, explora la identidad híbrida a través de dos corazones que tiene Zafiro, nuestra protagonista, que se mantiene siempre en su papel de chica, copiando modelos, por cierto, que a mí me han recordado muchísimo a una ochentera clásica como es "Sailor Moon" en su estética, y en sus transformaciones.


  La historia se ambienta en un reino de fantasía medieval donde un monstruo gigantesco, y prácticamente invencible, Nergal, arrasa con el Reino de nuestra protagonista Zafiro. En el cómic, la princesa, que no podrá reinar el día de mañana por ser mujer, es criada como un chico y así evitar que cierto duque corrupto herede el reino... Eso, aunque no me he leído el cómic, lo sé... Pero sigamos con la trama de la película... Zafiro pierde a sus padres en el ataque, y vaga durante siete años por distintos sitios, en compañía de una vieja que va en un transportín aéreo, en clara referencia a Grogu, que es una experta en tecnología.

Ambas, que pasan más hambre que un perro chico, acaban trabajando de mineras en un reino que extrae un mineral azul, imprescindible para el desarrollo tecnológico del reino... Zafiro, en un ataque de un esbirro de Nergal, acaba cayendo a una laguna subterránea donde despierta sus poderes de espadachina. 

Con estos nuevos poderes de Power Ranger, la ayuda de sus amigos, y con su espada tecnológica, deberá enfrentarse a Nergal, que ataca el reino y derrotarlo de una vez por todas... Volviendo en una escena final post-créditos a su propio reino en compañía de la vieja volante no identificada.


La narrativa está, como os comentaba anteriormente, estructurada como en actos teatrales, con cortinilla incluida, y el uso de distintos formatos de animación, incluyendo en sus minutos finales el uso de fotogramas reales, que es todo un homenaje a Tezuka, ya que estas imágenes muestran específicamente:

  El tomo impreso original del cómic del 53: Se observa el volumen real del manga La princesa caballero (Ribon no Kishi) de Osamu Tezuka reposando sobre una mesa. 

  El Gran Teatro de Takarazuka: Se muestran las calles, la estación y los edificios de la ciudad de Takarazuka (en la prefectura de Hyogo, Japón). Estas imágenes reales son, como os digo, un tributo directo a las raíces de la historia. Osamu Tezuka se crió en esa ciudad y su madre lo llevaba constantemente a ver las funciones de la famosa compañía teatral Takarazuka Revue. En este teatro, todas las actrices son mujeres y representan tanto los roles femeninos como los masculinos, lo que inspiró directamente a Tezuka para crear la identidad de la Princesa Zafiro. 


Al enfocar la cámara hacia el entorno real de Takarazuka, la película rinde honores a la cultura urbana y teatral que dio origen al manga original de 1953 y, por extensión, a las bases del género shōjo. Para mí, todo un detallazo.

 La decisión del director Yuuki Igarashi de eliminar el concepto original de "una mujer con ropas masculinas" generó un debate intenso entre los puristas de Osamu Tezuka, como os decía, y las nuevas audiencias. Igarashi defendió su postura argumentando que la vestimenta de hombre como única vía de empoderamiento ya no desafiaba los valores modernos de la misma manera que en 1953.


Como curiosidades curiosas, os puedo comentar que...

  Hay una serie de animación de La princesa caballero (título original: Ribon no Kishi) que fue estrenada el 2 de abril de 1967. Fue creada, dirigida y producida por el considerado "dios del manga", Osamu Tezuka, a través de su estudio Mushi Production. El anime concluyó el 7 de abril de 1968 tras la emisión de 52 episodios de 25 minutos. En España se emitió comercialmente bajo el título alternativo de Chopy y la Princesa, y el encargado de la música de aquella serie fue Isao Tomita, que en España conocemos por la cabecera del programa surrealista de los ochenta, "El Planeta Imaginario", que, por cierto, a mí me encantaba. Por cierto, Chopy era el ángel responsable de que Zafiro naciera con dos corazones. Como castigo divino, Dios lo envía a la Tierra sin sus poderes divinos para proteger a la princesa y tratar de recuperar su corazón masculino. 

  El diseño de personajes corrió a cargo del ilustrador Kei Mochizuki, lo que le dio al anime un aspecto estilizado y vanguardista muy alejado de las líneas redondeadas y clásicas de Tezuka.

  Hay reseñas de medios como The Guardian, que la calificaron como una reinterpretación que suaviza u omite la profunda e influyente complejidad de género del material de Tezuka. La verdad es que lo entiendo, pero el mensaje de Tezuka, que solía ser el pacifismo, la tecnología mal empleada, el ecologismo, la lucha contra las injusticias sociales... Eso está ahí, y creo que es indudable.


En definitiva: Repito nuevamente, puedo entender a los que critican esta película de animación, a los más puristas y sibaritas de Tezuka, pero "La heroína del lazo" sin llegar a ser el cómic, o la serie de animación, no deja de ser un buen homenaje, tal vez arriesgado en su concepción, ya que, como hemos podido comprobar, altera de forma drástica la esencia del manga clásico para encajar en el formato de un largometraje de acción contemporáneo, bastante espectacular... A mí, personalmente, me ha gustado, y le voy a dar un 6,5. Ahora solo me queda hacerme con el cómic.