Como me gustó tanto la miniserie de "Waco", yo creo que quedó claro en aquella reseña que le hice, no podía dejar pasar mucho tiempo para ver la continuación de la misma, "Waco: The Aftermath" (estrenada en España bajo el título de La masacre de Waco: Las secuelas).
Yo creo que, en el imaginario colectivo estadounidense, pocos nombres evocan un trauma tan profundo como el asedio de Waco en 1993, y ya sé que alguno me dirá que si el 11-S, pero me refiero a este hecho como un conflicto directo entre estadounidenses, y no por ataques exteriores.
Aunque el fuego que consumió el complejo de los Davidianos, Monte Carmelo, pareció poner fin a cincuenta y un días de angustia, el fuego espiritual y político de aquel desastre no hizo más que propagarse, y, de hecho, los davidianos, hasta donde yo sé, aún existen, aunque no son más de un centenar.
Esta miniserie, continuación de la del 2018, viene muy bien para mostrar, diseccionar, lo que ocurrió tras la tragedia, a través de distintos enfoques e historias. Vamos a ver qué ocurrió con algunos de los supervivientes y el juicio posterior, sobre todo desde el punto de vista de la Defensa y de los cuatro davidianos juzgados. Vamos a ver también los inicios de David Koresh, y su llegada al poder religioso, por decirlo de alguna manera, y la toma que hizo de Monte Carmelo, que a la postre, se convertiría en el escenario del horror. Y, por último, seguiremos al agente Noesner, que se enfrenta a una nueva amenaza para su país, y a otra aún peor, la burocracia de sus altos mandos, bastante ciegos, y que no sospechan lo que va a ocurrir en la ciudad de Oklahoma...
La miniserie está estructurada como una secuela directa de la aclamada miniserie Waco de 2018, como os comentada antes, y está compuesta por cinco episodios. El metraje de cada capítulo mantiene un ritmo sumamente concentrado, oscilando entre los 40 y los 47 minutos de duración por capítulo.
La serie se rodó cuatro años después de su primera parte, a lo largo de cuatro meses, entre marzo y junio de 2022, utilizando los áridos horizontes de Nuevo México (principalmente el condado de Santa Fe y Albuquerque) para recrear los parajes tejanos y de las llanuras americanas, además de recurrir a rodajes puntuales en Washington D.C. para las secuencias institucionales. Se estrenó en abril de 2023 en Estados Unidos, y yo he podido verla en España a través de Prime Video.
Narrativamente, la serie entrelaza dos líneas temporales indisolubles que exponen la causa y el efecto del extremismo. Por un lado, asistimos al tenso juicio penal contra los Davidianos supervivientes. El veterano negociador del FBI, Gary Noesner —interpretado magistralmente por un estoico Michael Shannon—, lucha contra sus propios fantasmas y contra el propio sistema judicial mientras atestigua cómo el Gobierno intenta tapar sus catastróficos errores tácticos. El peso de la defensa recae en Dan Cogdell, un abogado tejano con mucha experiencia que logra desmantelar la narrativa oficial demostrando que las agencias federales dispararon primero.
Paralelamente, la trama nos sumerge en el proceso de radicalización del joven militar Timothy McVeigh y su cómplice Terry Nichols.
La miniserie desvela sin rodeos cómo el resentimiento por la intervención gubernamental en Waco y Ruby Ridge, que también fue un episodio trágico, ocurrido justo un año antes (en 1992), y que también sería interesante analizar en un futuro (a ver si saco tiempo), y que actúa como el perfecto caldo de cultivo para las milicias supremacistas americanas, que según la información que da la propia miniserie, en Estados Unidos ya superan los 500 grupos de largo...
Más allá del pasado de Koesner, y los juicios, a mi lo que más me ha gustado de esta miniserie ha sido, otra vez, el papel que juega el agente Noesner para evitar, desesperadamente, una nueva tragedia sin conseguirlo. A pesar de sus desesperados intentos por alertar sobre el nacimiento de un terrorismo doméstico, el sistema fracasa en conectar los puntos, en analizar la información y en tomar decisiones. Y la serie culmina trágicamente con el atentado contra el edificio federal Alfred P. Murrah en la ciudad de Oklahoma el 19 de abril de 1995, el peor ataque terrorista en suelo estadounidense antes del 11 de septiembre, perpetrado precisamente en el segundo aniversario del incendio de Waco.
Como curiosidades curiosas del rodaje y de la historia real, os puedo comentar algunas a salto de mata:
Al igual que la miniserie Waco, esta continuación se apoya firmemente en material biográfico real, como son las memorias del propio negociador del FBI, Gary Noesner, en su libro Stalling for Time: My Life as an FBI Hostage Negotiator, y el libro A Place Called Waco: A Survivor's Story, escrito por el davidiano David Thibodeau.
El diseño original de la serie contaba con seis episodios escritos y filmados en su totalidad. Sin embargo, durante el proceso de montaje en posproducción, los creadores decidieron reestructurar y comprimir el metraje a cinco capítulos para dotar a la trama de un ritmo mucho más cinematográfico y asfixiante.
Para los entusiastas del detalle histórico, la serie comete un pequeño desliz automovilístico: muestra a Timothy McVeigh conduciendo un reconocible Mercury Grand Marquis amarillo durante los meses previos a la planificación del atentado. En la realidad, McVeigh no adquirió ese coche específico hasta cinco días antes de la explosión, tras averiarse su vehículo anterior en Kansas.
El rodaje supuso el regreso de John Leguizamo en el papel del agente infiltrado de la ATF, Jacob Vasquez. Leguizamo, quien había sido nominado al Emmy por la primera parte, insistió en volver a pesar de la brevedad de su trama para aportar continuidad dramática a la culpa institucional. Sale solo un par de minutos, pero su aparición le da cierto sentido a la historia inicial.
Clive Doyle, uno de los Davidianos reales que vivió el asedio y testificó en los juicios, colaboró indirectamente aportando sus memorias previas para asegurar que los diálogos de la secta mantuvieran fidelidad teológica. Doyle salió completamente de todos los cargos que se le habían imputado, y se hizo cargo de Monte Carmelo hasta su fallecimiento en 2022, a los 81 años.
En resumen... En definitiva: Buena continuación, que se me ha quedado corta en algunos aspectos. El principal quizás sea todo el tema de Oklahoma, las milicias, y el tema de la chica que Noesner llega a colar entre dichas milicias. No sabemos realmente como acabó su historia, al final te quedas con las ganas de querer saber más. Muy buena interpretación, por cierto, de Michael Shannon, una vez más. Este tipo suele bordar este tipo de papeles por regla general. De nota le voy a dar un 6. Recomiendo, por supuesto, ver primero la miniserie de 2018, y después esta, para enteraros bien del tema.



















