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domingo, 1 de noviembre de 2026

Dance! Kremlin Palace | Uno de los cómic más extraños

 
Recomendación Manga

¡Ya disponible en Amazon!

Dance! Kremlin Palace

Por Shintaro Kago

Déjate llevar por el absurdo en esta genial y destructiva sátira de la historia rusa. Una obra imprescindible del gurú del eroguro donde líderes como Lenin, Stalin o Putin se enfrentan a las situaciones más delirantes.

Ver en Amazon.es 🛒
Disponible en formato Tapa Blanda (204 páginas)

       Una vez más, y con bastante regocijo por mi parte… He vuelto a leerme un cómic de Shintaro Kago. En esta ocasión, le ha tocado el turno a “Dance! Kremlin Palace”, una auténtica locura de cómic que pasaremos a analizar... Y es que este autor, este mangaka japonés, desde que lo descubrí casi por casualidad hace unos años, se ha convertido en uno de los cinco o seis autores, que, cada vez que puedo, sigo con fervor.

        Atesoro algunos de sus cómics, pocos por ahora, y ya hemos comentado, en los últimos años, tanto por el blog como por el canal de youtube, verdaderas joyitas muy recomendables. De hecho, de Kago, hemos comentado “El Palacio Infinito”, “Daño Cerebral”, “Ciudades e infraestructuras”, “Compendio de la verdadera Historia Universal”, “Cuerpos Extraños” y “La Formidable Invasión Mongola”, lo cual viene a demostrar que no exagero cuando os hablo de este tipo, que tiene la capacidad de provocarme la carcajada con su humor ácido, corrosivo, donde la lógica desaparece por completo, y se mezcla el surrealismo con el gore gratuito, sin llegar a caer en lo terrorífico, o no por lo menos en su estado más puro… Y, si en anteriores ocasiones, sus objetivos, y sus puntos de mira han sido cuerpos, ciudades, mongoles o la historia universal, ahora le ha dado por acercarse, con su peculiar estilo a la extinta URSS, en un cómic delirante y altamente recomendable.


      Hay una cosa importante que os tengo que decir, que advertir, y que no he caído hasta ahora… Este es un cómic para adultos. Ojo con esto. Shintaro Kago es el maestro indiscutible del ero-guro (erotic grotesque), y te va a mezclar gore, sexo, idas de pinzas brutales, y paranoias varias relacionadas con una temática… Y en esta ocasión, fija su punto de mira, su mirada más mordaz, en la historia, la iconografía, los personajes y los hechos, los mitos relacionados con la Unión Soviética.

      Originalmente, “Dance! Kremlin Palace” se publicó en Japón en 2003, serializada y posteriormente recopilada bajo sellos enfocados al manga de humor absurdo y satírico para adultos (seinen). En España, la llegada de esta loquísima obra se hizo esperar hasta agosto de 2019, momento en el que la extinta ECC Ediciones la incorporó a su catálogo dedicado al autor. La edición española es un tomo único en rústica con sobrecubierta (Flexibook), de dimensiones A5 aproximadas yh con un total de 204 páginas impresas predominantemente en blanco y negro, acompañadas de algunas ilustraciones a color al final del tomo, donde tras las historias disparatadas que vas a disfrutar, tenemos un material extra muy interesante, en forma de Glosario Básico para conocer a la Unión Soviética, otras sección titulada Los Grandes Pasos de la URSS y Rusia, y finalmente una sección de cosplay que remata el tema.


       “Dance! Kremlin Palace” comienza con una historia muy diferente al estilo de Shintaro Kago, con una historia que te puede recordar a los mangas de hace 50-60 años, con cierto aire de Tezuka, pero con la ida de pinza Marca Kago como sello de identidad, y que pretende ser una introducción a lo que se viene con el título “¿Qué es el Socialismo?”.

      El cómic no pretende ser un documento histórico riguroso, sino una sátira loca estructurada en 11 capítulos autoconclusivos. A través de estos relatos breves, Kago deconstruye la Guerra Fría, las purgas estalinistas, la carrera espacial y el colapso del bloque soviético desde un prisma delirante, loco y grotesco, y con enormes dosis de absurdidad.

       Entre sus capítulos destacan historias como: Bajo la estrella de la bandera roja, centrado en la obsesión burocrática.¡Se acerca la tormenta! ¡La violenta Sovietilandia contraataca!, donde la URSS es reimaginada como un parque de atracciones temático. Los cosacos, la Perestroika y yo, un delirio sobre la reestructuración económica. O, Se oye la Canción de Varsovia, que es una de mis favoritas…


      En cuanto al estilo, obviando la primera historia, te encuentras el característico estilo visual de Kago, de líneas delgadas, personajes bien retratados, a pesar de lo anecdótico y lo grotesco, que contrasta radicalmente con lo aberrante de sus contenidos.

       A nivel narrativo, utiliza escatología, gore, mutilaciones corporales, desnudos, elementos eróticos, sexo y metamorfosis físicas extremas como recurso cómico. Los personajes históricos (como Stalin, Lenin o Gorbachov) son convertidos en muñecas matrioska vivientes, autómatas o personajes caricaturescos metidos en historias muy raras en todos los aspectos.


         Como curiosidades curiosas del cómic, y así a salto de mata, yo volvería a señalar las páginas finales del tomo a modo de sección de extras didácticos. Si te has reído, con esa sección ya rematas con las ocurrencias de Kago. Y, también os comentaría que este cómic, dentro de su extensa bibliografía suele considerarse un trabajo menor en términos de experimentación formal, pero no por ello carece de interés, en mi opinión... Funciona como una parodia política corrosiva, ácida, loca y desenfadada. Un cómic muy divertido, desinhibido y a ratos incómodo, pero que yo os recomiendo como uno de esos cómics raros para leer... 

miércoles, 28 de octubre de 2026

Waco: The Aftermath, UNA GRAN SECUELA.


         Como me gustó tanto la miniserie de "Waco", yo creo que quedó claro en aquella reseña que le hice, no podía dejar pasar mucho tiempo para ver la continuación de la misma, "Waco: The Aftermath" (estrenada en España bajo el título de La masacre de Waco: Las secuelas).

Yo creo que, en el imaginario colectivo estadounidense, pocos nombres evocan un trauma tan profundo como el asedio de Waco en 1993, y ya sé que alguno me dirá que si el 11-S, pero me refiero a este hecho como un conflicto directo entre estadounidenses, y no por ataques exteriores. 

  Aunque el fuego que consumió el complejo de los Davidianos, Monte Carmelo, pareció poner fin a cincuenta y un días de angustia, el fuego espiritual y político de aquel desastre no hizo más que propagarse, y, de hecho, los davidianos, hasta donde yo sé, aún existen, aunque no son más de un centenar. 


Esta miniserie, continuación de la del 2018, viene muy bien para mostrar, diseccionar, lo que ocurrió tras la tragedia, a través de distintos enfoques e historias. Vamos a ver qué ocurrió con algunos de los supervivientes y el juicio posterior, sobre todo desde el punto de vista de la Defensa y de los cuatro davidianos juzgados. Vamos a ver también los inicios de David Koresh, y su llegada al poder religioso, por decirlo de alguna manera, y la toma que hizo de Monte Carmelo, que a la postre, se convertiría en el escenario del horror. Y, por último, seguiremos al agente Noesner, que se enfrenta a una nueva amenaza para su país, y a otra aún peor, la burocracia de sus altos mandos, bastante ciegos, y que no sospechan lo que va a ocurrir en la ciudad de Oklahoma...

La miniserie está estructurada como una secuela directa de la aclamada miniserie Waco de 2018, como os comentada antes, y está compuesta por cinco episodios. El metraje de cada capítulo mantiene un ritmo sumamente concentrado, oscilando entre los 40 y los 47 minutos de duración por capítulo. 

  La serie se rodó cuatro años después de su primera parte, a lo largo de cuatro meses, entre marzo y junio de 2022, utilizando los áridos horizontes de Nuevo México (principalmente el condado de Santa Fe y Albuquerque) para recrear los parajes tejanos y de las llanuras americanas, además de recurrir a rodajes puntuales en Washington D.C. para las secuencias institucionales. Se estrenó en abril de 2023 en Estados Unidos, y yo he podido verla en España a través de Prime Video.


  Narrativamente, la serie entrelaza dos líneas temporales indisolubles que exponen la causa y el efecto del extremismo. Por un lado, asistimos al tenso juicio penal contra los Davidianos supervivientes. El veterano negociador del FBI, Gary Noesner —interpretado magistralmente por un estoico Michael Shannon—, lucha contra sus propios fantasmas y contra el propio sistema judicial mientras atestigua cómo el Gobierno intenta tapar sus catastróficos errores tácticos. El peso de la defensa recae en Dan Cogdell, un abogado tejano con mucha experiencia que logra desmantelar la narrativa oficial demostrando que las agencias federales dispararon primero.

  Paralelamente, la trama nos sumerge en el proceso de radicalización del joven militar Timothy McVeigh y su cómplice Terry Nichols. 

  La miniserie desvela sin rodeos cómo el resentimiento por la intervención gubernamental en Waco y Ruby Ridge, que también fue un episodio trágico, ocurrido justo un año antes (en 1992), y que también sería interesante analizar en un futuro (a ver si saco tiempo), y que actúa como el perfecto caldo de cultivo para las milicias supremacistas americanas, que según la información que da la propia miniserie, en Estados Unidos ya superan los 500 grupos de largo... 


Más allá del pasado de Koesner, y los juicios, a mi lo que más me ha gustado de esta miniserie ha sido, otra vez, el papel que juega el agente Noesner para evitar, desesperadamente, una nueva tragedia sin conseguirlo. A pesar de sus desesperados intentos por alertar sobre el nacimiento de un terrorismo doméstico, el sistema fracasa en conectar los puntos, en analizar la información y en tomar decisiones. Y la serie culmina trágicamente con el atentado contra el edificio federal Alfred P. Murrah en la ciudad de Oklahoma el 19 de abril de 1995, el peor ataque terrorista en suelo estadounidense antes del 11 de septiembre, perpetrado precisamente en el segundo aniversario del incendio de Waco.

  Como curiosidades curiosas del rodaje y de la historia real, os puedo comentar algunas a salto de mata:

  • Al igual que la miniserie Waco, esta continuación se apoya firmemente en material biográfico real, como son las memorias del propio negociador del FBI, Gary Noesner, en su libro Stalling for Time: My Life as an FBI Hostage Negotiator, y el libro A Place Called Waco: A Survivor's Story, escrito por el davidiano David Thibodeau. 

  • El diseño original de la serie contaba con seis episodios escritos y filmados en su totalidad. Sin embargo, durante el proceso de montaje en posproducción, los creadores decidieron reestructurar y comprimir el metraje a cinco capítulos para dotar a la trama de un ritmo mucho más cinematográfico y asfixiante.

  • Para los entusiastas del detalle histórico, la serie comete un pequeño desliz automovilístico: muestra a Timothy McVeigh conduciendo un reconocible Mercury Grand Marquis amarillo durante los meses previos a la planificación del atentado. En la realidad, McVeigh no adquirió ese coche específico hasta cinco días antes de la explosión, tras averiarse su vehículo anterior en Kansas.


  • El rodaje supuso el regreso de John Leguizamo en el papel del agente infiltrado de la ATF, Jacob Vasquez. Leguizamo, quien había sido nominado al Emmy por la primera parte, insistió en volver a pesar de la brevedad de su trama para aportar continuidad dramática a la culpa institucional. Sale solo un par de minutos, pero su aparición le da cierto sentido a la historia inicial.

  • Clive Doyle, uno de los Davidianos reales que vivió el asedio y testificó en los juicios, colaboró indirectamente aportando sus memorias previas para asegurar que los diálogos de la secta mantuvieran fidelidad teológica. Doyle salió completamente de todos los cargos que se le habían imputado, y se hizo cargo de Monte Carmelo hasta su fallecimiento en 2022, a los 81 años.


  En resumen... En definitiva: Buena continuación, que se me ha quedado corta en algunos aspectos. El principal quizás sea todo el tema de Oklahoma, las milicias, y el tema de la chica que Noesner llega a colar entre dichas milicias. No sabemos realmente como acabó su historia, al final te quedas con las ganas de querer saber más. Muy buena interpretación, por cierto, de Michael Shannon, una vez más. Este tipo suele bordar este tipo de papeles por regla general. De nota le voy a dar un 6. Recomiendo, por supuesto, ver primero la miniserie de 2018, y después esta, para enteraros bien del tema.