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miércoles, 14 de octubre de 2026

Good Boy (2025) El TERROR que solo los perros pueden ver

          

Coincidiréis conmigo en que películas de terror hemos visto muchas, pero si hablamos de películas de terror protagonizadas por perros, yo creo que si nos pusiéramos a recordar... No debe haber muchas, o yo por lo menos, no recuerdo ninguna como “Good Boy” (Buen Chico), que es la película que vamos a comentar en esta reseña.

Hay que reconocer que el cine de terror siempre ha buscado nuevas esquinas desde las que espiar nuestros miedos más profundos, pero pocas veces lo ha hecho situando su mirada a solo unos palmos del suelo, y desde el punto de vista de un firulais. 


La verdad es que ya poco nos falta por ver en el género, si acaso, una película de terror vista desde el punto de vista de un extraterrestre, o de un monstruo, porque desde el plano fantasmal, ya tenemos “Los Otros”, o “El Sexto Sentido” si se tercia... Pero, volviendo a nuestra película: Good Boy (titulada en España como Buen Chico) es una película de terror sobrenatural estrenada en 2025 que consigue refrescar el género de las casas encantadas mediante una premisa tan arriesgada como brillante: narrar toda la angustia, el acecho, el miedo y la atmósfera de pesadilla estrictamente desde la perspectiva visual y sensorial de un perro.

A mí es una película, no sé bien por qué, que me ha recordado un poco a “Un Monstruo viene a verme”, quizás porque más que un monstruo paranormal, el verdadero terror que ve el perro sea la enfermedad incurable que atormenta a su amo, un joven que se ha mudado a la vieja casa familiar, en mitad de un bosque, en mitad de la nada, y rodeado por las lápidas de sus familiares fallecidos, también jóvenes...


Estrenada, de forma limitada, el pasado 17 de octubre de 2025, tras su paso por un par de festivales, incluyendo Sitges, la película tiene un metraje corto, que se pasa volando, de poco más de una hora y diez minutos aproximadamente.

Rodada durante casi tres años, y con un presupuesto de unos 70 mil dólares, la película se convirtió en un fenómeno viral de taquilla imprevisto, alcanzando una recaudación global de más de 8,8 millones de dólares, sin añadir los posibles beneficios de su estreno en plataformas (yo, de hecho, la he visto en Netflix), y fue rodada principalmente en Harding Township, en Nueva Jersey, Estados Unidos.


  La trama gira en torno a Todd (interpretado por Shane Jensen), un joven que sufre de una grave enfermedad pulmonar crónica y decide mudarse de la ruidosa Nueva York a una apartada e inhóspita cabaña rural en el bosque que perteneció a su difunto abuelo, quien murió allí en misteriosas circunstancias. Lo acompaña su alma gemela: Indy, un bellísimo firulais retriever, interpretado de forma magistral por la propia mascota del director, llamada también Indy. Es decir, el perro se interpreta a sí mismo, en un papel que supera con creces al de muchos actores humanos, y que hubiera merecido un buen Oscar al que hincarle el diente antes de enterrarlo en el jardín. 

  El reparto principal se complementa con Arielle Friedman (en el papel de Vera, la hermana preocupada de Todd) y el icónico actor de género Larry Fessenden (como el espectral abuelo difunto en los recuerdos y visiones de la casa).


  Pronto, la mudanza se sumerge en el horror. A través de ingeniosos enfoques de cámara bajos que emulan la visión perimetral del firulais, el firulais experimenta lo que Indy detecta con su olfato e instintos: unas fuerzas sobrenaturales y malignas que habitan en las sombras de la granja, aunque muchas veces lo pillan desprevenido, cosa que no me esperaba de un perro. 

Cada vez que su amo empeora de su enfermedad, las manifestaciones paranormales se vuelven más numerosas, por lo que he llegado a pensar que en realidad el perro lo que está viendo es la enfermedad y la proximidad a la muerte de su joven amo.

  Aunque, además, Indy sufre visiones terroríficas del perro que habitaba antes allí, que es una fotocopia suya pero con pañuelo al cuello, y de la agónica muerte del abuelo, siendo la historia de ambos casi un calco de lo que ocurrió en la casa un tiempo antes, y permaneciendo Indy, fiel junto a su amo, hasta el final, pase lo que pase.


Como curiosidades curiosas de la historia y la producción, os puedo comentar algunas cosas:

  1. El director Ben Leonberg rechazó utilizar efectos digitales para forzar expresiones en Indy. El rodaje casi tres años porque el equipo esperaba pacientemente a que el perro mirase de forma natural hacia las esquinas oscuras, jadease o reaccionara a sonidos reales creados tras las paredes.



  1. Para capturar fielmente la perspectiva del animal, se diseñaron estabilizadores de cámara mecánicos especiales situados a ras de suelo. El diseño de sonido también está "alterado", magnificando ruidos ambientales casi imperceptibles para los humanos (como el crujido de la madera o pisadas lejanas en la tierra) para transmitir la hiperestesia de un can.

  1. La crítica especializada alabó que el guion puede leerse como un drama psicológico sobre el dolor que sufren las mascotas cuando ven enfermar a sus cuidadores, algo en lo cual coincido, y que es algo que compartiría con la película “Un monstruo viene a verme”. El terror no nace de los sustos repetitivos, sino de la angustia empática de ver a Indy sufrir al no poder comunicarse verbalmente con la persona que más ama en el mundo, que es su joven y agónico amo.


En definitiva: Es una película interesante, que no nos muestra el rostro de la mayoría de sus personajes, menos del joven amo de Indy, que se cobra todo el merecido protagonismo. No es una película para tirar cohetes, pero no hay que restarle su interés, su perspectiva y el trabajito que habrá tenido trabajar con firulais durante casi tres años para lograr determinadas escenas. El mensaje es bonito al final, me gusta creer eso, a pesar de la angustia y los miedos que le hacen pasar al perro. De nota le voy a dar un 6, y ya me diréis qué os pareció a vosotros.

lunes, 12 de octubre de 2026

¿Por qué Waco es una miniserie que debes ver?

 

¿Qué si me acuerdo de lo de Waco? Claro que me acuerdo. Aquello salió en todos los medios, y dio que hablar durante bastante tiempo... La gente hablaba de una secta que había decidido desvivirse en pleno asedio del FBI, atrincherados en un rancho de Texas llamado Monte Carmelo.

Era 28 de febrero de 1993, y todo el planeta estaba con la vista puesta en aquel rancho texano en mitad de la nada, hecho prácticamente de madera, donde unos cien tipos, entre mujeres, hombres y niños, aguantaban el pulso, primero a la ATF y después al FBI. Lo que comenzó como una inspección de armas por parte del gobierno federal se transformó rápidamente en uno de los episodios más oscuros, controvertidos y sangrientos de la historia moderna de los Estados Unidos. Veinticinco años después de la tragedia, el 24 de enero de 2018 concretamente, se estrenó una miniserie de seis capítulos al respecto que hasta ahora no he tenido la oportunidad de ver, y ya os adelanto que me ha gustado mucho...


Como os decía antes, la miniserie tiene 6 episodios posee un metraje total aproximado de 300 minutos (unas 5 horas repartidas en capítulos de entre 47 y 52 minutos). Lejos de ser una ficción nacida de la imaginación de un guionista, la serie está firmemente basada en dos libros biográficos contados desde las dos perspectivas del conflicto: A Place Called Waco: A Survivor's Story, escrito por el superviviente David Thibodeau, cuyo personaje tiene un papel importante en la serie, y Stalling for Time: My Life as an FBI Hostage Negotiator, redactado por el negociador del FBI Gary Noesner, que también tiene un importante papel en toda esta historia. 

Aunque los hechos ocurrieron en el Estado de la Estrella Solitaria, la serie se rodó entre abril y junio de 2017 en los áridos paisajes del condado de Santa Fe, Nuevo México, utilizando las instalaciones de los Santa Fe Studios para recrear el complejo fortificado. Con un presupuesto solvente respaldado en sus inicios por The Weinstein Company (justo antes de que el escándalo de su fundador obligara a retirar el nombre de los créditos), la miniserie se sumerge sin tapujos en la psicología de un desastre anunciado. Por cierto, fue estrenada solo seis meses después de rodar su último capítulo, el 24 de enero de 2018. 


En la trama nos vamos a encontrar el asedio de los 51 días, empezando por el día a día del rancho de Monte Carmelo, hogar de los Davidianos, una secta religiosa escindida de los Adventistas del Séptimo Día. El grupo está liderado por David Koresh (interpretado fantásticamente por Taylor Kitsch), un hombre con un carisma magnético que se proclama el último profeta y que convence a sus seguidores de que el apocalipsis es inminente. Koresh impone el celibato absoluto a los hombres de la comunidad mientras él se reserva el derecho de procrear con las esposas e hijas de estos —incluyendo a jóvenes como Michele Jones (Julia Garner)—, bajo la premisa de construir el linaje de Dios. En el rancho también vive David Thibodeau (Rory Culkin), un músico joven que se une al grupo buscando respuestas espirituales.

  La ATF (Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos) pone sus ojos en ellos debido a sospechas de acumulación ilegal de armas. Envían al agente encubierto Robert Rodriguez (John Leguizamo) a infiltrarse.  



  Rodriguez llega a encariñarse de la comunidad y advierte a sus superiores de que las cosas se saldrán de control, pero los altos mandos comienzan a tomar acciones precipitadas, sin control, y acusan a la secta de ser terroristas, así que deciden ejecutar una redada armada, y se lía.  

  Al llegar las furgonetas de la ATF, las balas empiezan a volar en una de las secuencias con más acción de la serie, cobrándose la vida de varios agentes y davidianos. 

  A partir de este sangriento error, da comienzo un asedio de 51 días. La gestión pasa a manos del FBI, dividida en dos facciones ideológicas: la rama táctica y destructiva liderada por Mitch Decker (Shea Whigham), y la unidad de negociación pacífica a cargo de Gary Noesner (Michael Shannon). Noesner logra progresos reales y la liberación de varios niños mediante la empatía y la palabra. Sin embargo, la impaciencia de los jefes de escuadrón y las provocaciones constantes de Koresh —quien utiliza la guerra psicológica tocando rock con amplificadores Marshall contra las sirenas del FBI— dinamitan la vía pacífica. 


  El día 51, la paciencia del gobierno se agota. Vehículos blindados inyectan gas lacrimógeno masivo dentro de los edificios de madera donde se hacinan mujeres y niños. En medio del caos sofocante, se desata un incendio masivo e incontrolable. La serie adopta una postura desgarradora mostrando cómo la estructura colapsa. Algunos se desviven, otros mueren asfixiados. El propio David Koresh perece dentro del recinto. Thibodeau es uno de los poquísimos supervivientes que logra escapar de las llamas y vive para contarlo.


Como curiosidades curiosas de la serie, os puedo comentar algunas...

  • El actor Taylor Kitsch, perdió unos 14kg para emular la figura esbelta de Koresh. Además, aprendió a tocar la guitarra y memorizó pasajes enteros de la Biblia para entender el misticismo del personaje.  

  • Debido a la naturaleza tan crítica del argumento hacia el gobierno estadounidense, el ejército de los EE. UU. se negó a prestar vehículos militares de la época para el rodaje. La producción tuvo que rastrear y alquilar tanques y transportes blindados pertenecientes a coleccionistas militares privados. 

  • En un movimiento cargado de simbolismo, el episodio final de la serie se emitió en televisión el 28 de febrero de 2018, coincidiendo exactamente con el 25.º aniversario del día en que comenzó el tiroteo original en 1993.  


En definitiva: "Waco" es una serie que me ha tenido enganchado dos tardes, he visto tres episodios por tarde, y me ha gustado mucho. No conocía la historia en su totalidad, y la verdad es que aquí ves diferentes enfoques y puntos de vista. Las interpretaciones son muy buenas, y las pocas escenas de acción, concentradas en el tercer y sexto episodio, que a la postre, es el último... Son realmente buenas. Es una miniserie que recomiendo, y a la que le voy a dar un 7 de nota... Por cierto, tuvo continuación en otra miniserie de 2023, "La Masacre de Waco: Las Secuelas" consecuencias", disponible en Amazon Prime en España, que quiero ver y comentar pronto.