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domingo, 22 de febrero de 2026

Roofman, un ladrón en los tejados (2025)

 

Si viene con la premisa de “Basado en hechos reales”, como es el caso de “Roofman, un ladrón en los tejados”, yo suelo caer fácilmente a la hora de elegir una película.

Con un presupuesto de 18 millones de dólares, y una recaudación de 35 millones a nivel mundial, “Roofman” gira en torno a una historia real, con bastantes puntos de comedia, porque a veces, la realidad supera la ficción, y en este caso, nuestro protagonista, que se está chupando más cárcel que un ciprés en un cementerio, llegó a caer en la comedia surrealista en todo lo que hizo, y que ahora os comentaré. Lo interesante es que nadie dijo, o dice, ni media palabra mala de un tipo, que, a pesar de atracador, es educado y respetuoso.


Dirigida por Derek Cianfrance, que es un director que tiene una interesante trayectoria donde ha coleccionado varias nominaciones y premios por guiones y películas suyas, la película se adentra en la vida de un delincuente peculiar que, lejos de encarnar la figura clásica del criminal despiadado, se presenta como un hombre contradictorio, entrañable y profundamente empático, humano, y respetuoso.

En el elenco de actores principales tenemos a Channing Tatum, nuestro Gambito de los X-Men, que es también productor ejecutivo de la película, junto a Kirsten Dunst, Peter Dinklage y Ben Mendelsohn, que hacen un buen papel. De hecho, Tatum le da un aire al protagonista real, aunque sin pasarse.


Roofman no es simplemente una película sobre robos, o ladrones comunes. Es la historia real de Jeffrey Manchester, conocido como “Roofman”, un exmilitar convertido en ladrón de docenas de restaurantes de comida rápida, fundamentalmente de McDonalds y Burguer Kings, donde se especializó entrando a robar por los huecos que hacía en los tejados, aunque tampoco les hizo ascos a otros negocios.

        Desde los primeros compases de la película, ya te das cuenta de que el tipo no era un verdadero criminal. Tras ser capturado de una manera bastante vergonzosa, logra escapar de prisión y se esconde durante meses en una tienda de juguetes, concretamente en Toys R Us, en una falsa pared que hay detrás del expositor de bicicletas, de apenas 10 m2, y que si fuese un piso cualquiera pediría 700 euros por alquilarla.


        Allí, en ese espacio, del que solo sale de noche cuando los empleados se han ido, crea una doble vida bajo una identidad falsa. Desde un principio, anula las cámaras de seguridad para poderse pasear sin miedo, se atraca de MMs hasta conseguir catorce caries, espía a los empleados, y se enamora de una de las empleadas, que tiene que soportar a un jefe un tanto despótico. Vive de robar y revender artículos de la tienda, más que nada videojuegos de consola.

Al cabo de un tiempo, cuando parece que todo el mundo se ha olvidado de él y ya no lo buscan, se atreve a salir de allí para ir acercándose a la chica que le gusta, que suele ir a la Iglesia Presbiteriana, iniciando una relación sentimental basada en la mentira. Incluso tiene la posibilidad de escapar de la ciudad, del país, bajo una nueva identidad, pero por amor o por tontuna, prefiere quedarse siendo finalmente capturado cuando se le ocurre atracar su propio refugio… Eso sí, por un bien superior, no por maldad ni por codicia.

Le cayeron más años que horas tiene un reloj, y aunque intentó volver a escaparse en un par de veces más, no lo consiguió. Aún le quedan diez años para la condicional.


        Interesante es que veáis los créditos finales, donde se narra la historia verdadera, con entrevistas, cortes televisivos, y en donde todo el mundo guarda un grato recuerdo de Jeffrey, un tipo que no es un villano sino más bien alguien demasiado humano.

        Como otras curiosidades de este tipo, os puedo comentar que el número total de restaurantes atracados gira en torno a 40-60 utilizando siempre el mismo método, entrando por el techo, y que, durante los robos, si pillaba gente dentro, los metía dentro de la cámara frigorífica, pero los abrigaba y los trataba exquisitamente bien.


        En definitiva: Película biográfica interesante, bastante increíble (parece ficción), y que, si hubiese sucedido en España, el tipo ya estaría suelto desde hace años. Creo que merece la pena el visionado. De nota le doy un 6.

viernes, 20 de febrero de 2026

La Invasión de los Hongos del Espacio (Diábolo Ediciones, 2025) Marina Shirakawa

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         Cuando vi la portada del cómic que os traigo hoy, “La Invasión de los Hongos del Espacio”, me llamaron de entrada dos cosas: Esa estética a manga de hace 50 años, y el nombre de Marina Shirakawa, que no conocía, y que yo imaginé que sería de una tipa perdida en un mar de mangakas setenteros, abriéndose paso en un mundillo lleno de dibujantes varones…

        Solo acerté en la estética setentera, porque Marina Shirakawa resultó ser un japonés medio, con más patillas que Curro Jiménez, que había adoptado ese nombre artístico por las sondas Mariner de la Nasa.


        Después, una vez adquirido, mis sorpresas han ido en aumento, siempre para bien, porque aparte de descubrir a un autor clásico manga (aún aprendo, a mi edad, que importante es no dejar de aprender), me he encontrado con un cómic que mezcla el terror, la ciencia ficción (tan en boga el tema ovni, a nivel mundial, en los sesenta, en los setenta, que ocupaba hasta páginas en los llamados periódicos y medios serios), y folklore japonés, a través de breves cuentos e historias, en viñetas. Un todo en uno, que quita el hipo en su lectura, prácticamente desde el principio.

        Originalmente publicada en Japón en 1976, “La Invasión de los Hongos del espacio”, este manga de 200 páginas (en riguroso blanco y negro), de Marina Shirakawa llega por primera vez al público español en una edición de Diábolo Ediciones, que me ha gustado mucho por la presentación, y por sus extras finales, que son reveladores, siendo además el primer manga publicado por Diábolo, editorial especializada en clásicos del cómic y géneros como el terror y la ciencia ficción, algunos de ellos comentados por nuestro blog y por el Canal de Youtube.


        En términos formales, es un manga que se inscribe dentro del género seinen, dirigido originalmente a un público adulto, donde, además de la historia principal, Shirakawa intercala fragmentos que funcionan casi como notas o interludios culturales: textos que narran leyendas tradicionales japonesas relacionadas con hongos o relatos sobre avistamientos de ovnis documentados, estando muy presente el famoso ovni de Adamsky. Estas interrupciones breves aumentan el contexto de la historia, enriquecen la lectura con elementos folclóricos y mitológicas, curiosos, relacionados con el mundo de los yokais.

        La narrativa del cómic arranca de forma relativamente tranquila. Tenemos una breve introducción sobre el tema ovni, y nuestro protagonista, Aoki, un estudiante, y su profesor el señor Sada, quedan varados juntos en una remota zona montañosa de Japón debido a un esguince que sufre el chaval. Este suceso les permitirá ser testigos del castañazo que mete un platillo volante a una distancia relativamente cercana a ellos.

        Ellos enseguida dan aviso del accidente, y como testigos del suceso, son recluidos por el gobierno y el típico científico que quiere tapar todo el suceso.


        Pero pronto Aoki y el profesor Sada consiguen averiguar la verdad. El platillo, en realidad, era una especie de laboratorio alienígena, en cuyo interior, había unas esporas espaciales, unos hongos parasitarios, que acabaron con la vida de sus ocupantes, y que ahora andan sueltos, transformando a todos los seres vivos en grotescos hongos, completamente imparables, con lo que el final del planeta es transformarse tarde o temprano en un vergel donde la naturaleza hará olvidar a los seres humanos y su existencia, gracias a la invasión de los hongos del espacio.

        La verdad es que la reflexión que deja el cómic al final es bastante buena. ¿Tiene la extinción humana un lado positivo, el planeta estaría mejor sin nosotros?

        Se nota que el manga es hijo de su tiempo: Shirakawa no solo era un fanático de los fenómenos extraterrestres, sino que incluso llegó a fotografiar un posible OVNI en 1974, imagen que figura en el prólogo de este cómic como prueba de su obsesión personal por el tema. De hecho, la narrativa tiene mucho de La Guerra de los Mundos y de Invasores de Marte, mezclado, como os decía con el folclore japonés en torno a las setas y los hongos.


El cómic tiene una parte final, extras, que se leen a la occidental, y que consta, por un lado, de un ensayo del experto en fenómenos paranormales Takeo Udagawa, que contextualiza la obra de Shirakawa dentro del movimiento ufológico japonés, fenómeno mundial en los 60-70; por otro, un texto de Ryan Holmberg, historiador del manga clásico, que repasa la carrera del autor y sitúa este título dentro de la historia del cómic nipón, presentando otros cómics del autor, obsesionado con todo lo paranormal. En definitiva: Un curioso e interesante cómic.

miércoles, 18 de febrero de 2026

La Reunión (2024)

 

          En mis búsquedas por Netflix, me he encontrado con esta película, “La Reunión”, comedia de misterio estadounidense estrenada en 2024, dirigida por Chris Nelson, director de carrera irregular, y que viene a ser una película de las que yo llamo de género Cluedo, en la que un pequeño y diverso grupo debe averiguar al culpable de un asesinato de uno de ellos, con giros de guion, y en este caso, algo de comedia, aunque sin pasarse.

Con una hora y media de metraje, no he conseguido averiguar el presupuesto de la película, que en la narrativa se sitúa en una cena conmemorativa veinte años después de la graduación de una clase de secundaria, que se convierte en un película detectivesca cuando el anfitrión aparece asesinado en su habitación, al día siguiente, cuando los pocos asistentes que no se largaron, despiertan aislados por los efectos de una tormenta de nieve, que los ha dejado sin teléfono, internet, pizzas congeladas, muchas preguntas y pocas respuestas.

El grupo tiene un asesino, o asesinos entre ellos, y algunos de ellos tenían motivo para hacerlo, y como siempre pasa en estas películas, nada es lo que parece.


        El reparto principal de La Reunión reúne a actores con perfiles diversos. Como protagonista principal, tenemos a Lil Rel Howery, que es un comediante afroamericano, al que conozco sobre todo de la película “Déjame Salir” de 2017, que, si no la habéis visto, os la recomiendo. Billy Magnussen, que lo he visto este pasado 2025 en la última de “Lilo&Stich”, y lo recuerdo de “Aladdin” o de “El Puente de los espías”, posiblemente la cara que más me sonaba, junto a la de Nina Dobrev, de “Crónicas Vampíricas”, y Chace Crawford, el inolvidable “Profundo” de la serie “The Boys”, y otros nombres son Jillian Bell, Jamie Chung… Y no me acuerdo de ninguno más.

        A pesar de que antes os he hablado de que iba la película, os voy a dar una versión un poco más larga, fundamentalmente porque nadie me está viendo ni oyendo, y me gustaría contar un poco más de la narrativa:


        Veinte años después de graduarse en el instituto, un grupo de excompañeros se reúne en la lujosa mansión de Mathew Danbury, que es Chace Crawford, y que no sé por qué, aquí me ha recordado mucho a los personajes que hace Seann William Scott, el de “Destino Final”.

        Todo parece una fiesta de reencuentro donde cada uno intenta pasar el rato de la mejor manera, algunos presumen de lo bien que les ha ido en la vida, hasta que una tormenta de nieve deja a los últimos asistentes atrapados, nuestros protagonistas, y, a la mañana siguiente, Mathew aparece asesinado a balazo limpio.

Entonces, todo se transforma en la típica película Cluedo de “quién lo hizo”: mientras cada personaje revela sus rencores y secretos, el grupo descubre que Mathew tenía más enemigos de los que imaginaban en un grupo tan reducido como el suyo.


Tras una serie de pistas, acusaciones y giros —incluyendo un intento de incriminar a un inocente, que es nuestro protagonista principal— se revela que la verdadera asesina fue la esposa de Mathew, Lisa (que no estaba en la Mansión en la fiesta, y se suponía que estaba fuera de la casa), quien, junto con el policía del grupo, no solo se cargaron a Mathew, sino también a un posible rollete que se escondía en el armario, y que era la exnovia de nuestro protagonista, que, desde luego, tiene un razonamiento sobre lo sucedido, que ni en tres vidas se me hubiese ocurrido...

Como curiosidad, os puedo contar que el rodaje se realizó en Los Ángeles durante el otoño de 2021. Sé que es una mierda de curiosidad, pero es lo que hay chavales.


En definitiva: Película entretenida, con algunos buenos puntos humorísticos, pero que no creo que te vaya a marcar. Yo la he visto, me ha hecho pasar un rato, y he decidido hacerle la reseña antes de que se me olvide. De nota le doy un 5, y a otra cosa.

martes, 17 de febrero de 2026

Anaconda (2025)

 

         Antes que nada, tengo que decir que no soy fan de las películas de la franquicia “Anaconda”. Estudiaba la carrera cuando vi la del 97, y me pareció bien mala, al igual que esta de 2025, que me ha parecido también bastante nefasta, aunque con la diferencia de que la del 97 pretendía ser seria, y la del 2025, no pretende nada de nada, ya desde el principio, más allá que reírse de sí misma… Sospecho.

        Estrenada durante las Navidades de 2025, concretamente el Día de Navidad, no tengo claro si esta versión se considera canon dentro del universo de Anaconda, o es vete a saber qué, ya que mezcla aventura, comedia, acción y terror blandito, siendo dirigida por Tom Gormican, director que conozco de películas como “El insoportable peso de un talento descomunal”, o por ser uno de los guionistas de “Superdetective en Hollywood. Axel F”.


        Si la película es canon, sería la sexta entrega de la franquicia, y curiosamente yo solo habría visto la primera y la sexta, y se distingue por transformar la película de supuesto terror, con serpientes asesinas en una historia con muchos puntos humorísticos, que se ríe de sí misma, y con guiños a la del 97 bastante buenos dentro de lo que cabe.

        Con un metraje de casi una hora y cuarenta minutos, y un elenco encabezado por Jack Black, Paul Rudd, Steve Zahn, Thandiwe Newton, Daniela Melchior y Selton Mello, Anaconda (2025) es una mezcla de muchas cosas…


        La narrative se centra en Doug McCallister (Jack Black) y Ronald “Griff” Griffen Jr. (Paul Rudd), dos amigos de la infancia que han dejado atrás sus sueños de juventud para enfrentar vidas rutinarias y poco realizadas. Doug es un fotógrafo-videógrafo de bodas frustrado y Griff es un actor secundario de televisión que lucha por conseguir papeles significativos. Y, ambos comparten un sueño nostálgico: filmar un remake de su película favorita de todos los tiempos, Anaconda (1997). Lo sé, empezamos bien jodidos.

Un día, en una reunión de amigos, Griff afirma haber obtenido los derechos del film original, y el grupo consigue un préstamo para financiar su proyecto independiente y desplazarse a Brasil para rodar su soñado proyecto cinematográfico. Aquí hay que subrayar la idea de lo que es Brasil, México, España o cualquier país que no sea el suyo propio para los gringos. Siempre repiten ese concepto tercermundista de lugar dejado de la mano de Dios.


El grupo, a pesar de conseguir muy poco dinero para la filmación, consigue ponerse en marcha, pronto se les une una mujer local que dice luchar contra mineros de oro ilegales, y resulta ser ella uno de ellos, y un entrenador de serpientes, Santiago, con la suya para el rodaje.

Prácticamente todo les va saliendo mal desde el principio, y acaban troceando a la serpiente de Santiago, lo que causa desajustes en el grupo, que, por cierto, no pegan ni con cola. Y, llega un punto en el que se encuentran con un equipo de rodaje que viene con el elenco original del 97 para hacer un remake, y el caos se desata, ya que aparece una verdadera anaconda del tamaño de la provincia de Badajoz, acabando con casi todo el equipo de producción, y atacando igualmente al equipo de Griff, que pierden a Santiago y a Ana, la chica local que resulta ser una malvada minera ilegal.

El rodaje acaba por convertirse en un “Sálvese quien pueda”, donde las situaciones más surrealistas se van sucediendo entre plano y plano, y la propia película acaba riéndose de sí misma según vamos de disparate en disparate.

Como curiosidades os puedo comentar que la película se rodó prácticamente en escenarios australianos, y que se pensó originalmente en Nicolas Cage y en Pedro Pascal para los papeles protagonistas.

En definitiva: A pesar de tener un presupuesto de 43 millones de dólares y una recaudación de 133 en apenas un mes y medio de proyección en cines mundiales, todo un éxito de taquilla… “Anaconda” es una película mala, aunque tiene buenos puntos de comedia, que la salvan en algunos momentos de narrativa irregular, y con los que yo reconozco haber soltado alguna sonora carcajada. Los cameos y los guiños a la primera película están muy presentes, ya sea con algunos de los actores del 97, como Ice Cube y Jennifer López, que cierra prácticamente la película, pero es para ver y olvidar con facilidad. De nota le voy a dar un 5 raspado, muy raspado, pero la dejo a vuestra entera elección. A mí no me llegó a convencer, a pesar de la nota… Pero, en fin.

domingo, 15 de febrero de 2026

Two-Fisted Tales (Diábolo Ediciones, 2025) Vol 2


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Hace ya varios meses, en verano de 2025, me hacía eco, a través de una reseña, tanto en el blog como en el Canal de Youtube, de una publicación que me pareció una auténtica maravilla: “Two-Fisted Tales”, una serie de historias bélicas, publicadas en Estados Unidos, hace caso ochenta años, por la mítica editorial EC, y que llegaba a España en un tomo integral de tapa dura a todo color, de la mano de Diábolo Ediciones, a los que hay que agradecer que nos traigan, rescaten, este tipo de publicaciones que eran prácticamente desconocidas en España.

Independientemente del valor que cada uno le pueda dar a este tipo de publicaciones, que para mí son definitivamente auténticas joyas, lo interesante de estos cómics es la amalgama de enfoques que tiene.


Me explico: A mí me interesa todo. Me interesan las historias, me interesa las dificultades que encontraron editores, dibujantes y guionistas para tirar del carro de la publicación de unas historias que sufrían censura, incomprensión, cuando no ataques de los propios organismos públicos gringos. Me interesan hasta las cartas de los lectores, que son tan valiosas igualmente…

Y, son valiosas, porque te dan una información extra sobre lo que pensaban los lectores yanquis de las historias, su nivel de conocimientos sobre determinados temas, sus opiniones, y hasta el nivel de lealtad que tenían hacia la publicación… Aparte de aquellas historias narrativas bélicas, complementarias, y los anuncios de todo tipo de objetos que la revista de turno ofrecía a los lectores, supongo que como un complemento económico para su supervivencia.


Tengo este segundo volumen de “Two-Fisted” desde que se publicó hace algunos meses, en noviembre de 2025, pero hasta ahora no he podido leerlo, y disfrutarlo. Este tomo contiene los números originales, publicados entre noviembre del 51 hasta octubre del 52, que vendrían a ser desde el número 24 al 29.

El tomo viene comentado por uno de los jueces de los Premios Eisner, el profesor universitario, especializado en cómics, Rocco Versaci, que además del prólogo, comenta algunas de las historias más notables de este tomo, aportando cosas muy interesantes que a lo mejor a ti se te han escapado en la lectura.


Una de los temas más relevantes, interesantes, de este cómic, es que no es un cómic que promueva o incite a la guerra. Aquí no hay héroes, es completamente antibelicista en su tono, y en sus 216 páginas a todo color, que además incluye además una galería de las portadas originales, te vas a encontrar a lo más granado del cómic gringo de hace 80 años como Harvey Kurtzman, Wally Wood o John Severin,

En las propias cartas de los lectores se nota el tono que le querían dar, en lo que responden a sus lectores: Historias de diversas guerras y conflictos con enfoque crítico, centradas en el absurdo de los conflictos armados, la deshumanización, las decisiones irracionales de los mandos y el sufrimiento de soldados e inocentes por igual. También es muy palpable en las narraciones cortas que incluyen en este tomo de tapa dura.


Entre las historias, las que más numerosas son las dedicadas a la Guerra de Corea, hay alguna de la Segunda Guerra Mundial, de la Guerra de Independencia americana, o de las Guerras Indias con Custer, El Álamo desde el punto de vista mexicano, y una dedicada al Barón Rojo durante la Primera Guerra Mundial. Algunas son completamente reales.

        En definitiva: Un tomo muy interesante, con un componente antibelicista, de denuncia que se tuvo que enfrentar en su día a las críticas y a la denuncia, con una grandísima calidad gráfica y narrativa, y que más allá del puro entretenimiento, da para reflexionar extensamente sobre los relatos, donde algunos, lógicamente, van a ser más buenos que otros, pero que en su conjunto global brillan como la joya que es. Una joya que no deberías dejar escapar. 

viernes, 13 de febrero de 2026

La Ley de Jenny Pen (2025)

 

         Como no suelo ver películas neozelandesas, me he propuesto desfacer el entuerto haciéndole una reseña a una película de las Antípodas que he visto hace una semana: “La Ley de Jenny Pen”, película de 2024, que se estrenó por estos lares en 2025, y que se presenta como un inquietante film de terror y thriller psicológico dirigido por el cineasta, y escritor neozelandés, James Ashcroft, al cual no conocía de nada, hasta la fecha.

Y me he encontrado con una historia, con un metraje de poco más de una hora y media, y con casi diez minutos de créditos, cuya trama gira en torno a un caso de acoso viejuno, acoso en la tercera edad, en una residencia de ancianos, que mezcla elementos clásicos del horror con una reflexión social profunda sobre la vejez, el miedo y la soledad, la fragilidad de los ancianos, y el poder que ejercen incluso los más vulnerables, o supuestamente los más vulnerables, cuando nadie los observa. Situada en un espacio tan inhóspito, tan agobiante, como una residencia de ancianos aislada, la película reflexiona sobre la pérdida de autonomía, la represión y la resistencia desde perspectivas tan inesperadas como perturbadoras.


La película está protagonizada por dos grandes actores, viejunos, pero que siguen siendo a fecha de hoy dos gigantes del cine como son Geoffrey Rush, que hace de Juez retirado con un alzhéimer incipiente, y “Don Quijote” John Lithgow, que hace de un viejuno sádico y capullo, que está como una cabra en bicicleta, que lleva siempre una muñeca calva en una mano, Jenny Pen.

La narrativa de La ley de Jenny Pen comienza con un juicio, donde nuestro protagonista principal, Stefan Mortensen (interpretado por Geoffrey Rush), un juez severo, orgulloso y acostumbrado a ejercer el poder con mano firme, dictando sentencias con absoluta autoridad, sufre un derrame cerebral que cambia su vida de forma radical: pierde el control motor de gran parte de su cuerpo (sobre todo de las piernas) y, al no poder recuperarse de inmediato, es ingresado en una residencia de ancianos alejada y lúgubre contra su voluntad. Allí, rodeado de personas envejecidas cuyos recuerdos y habilidades están desvanecidos, Mortensen empieza a comprender de golpe lo que significa perder el control y la dignidad.


        Desde el principio, Mortensen rechaza el entorno que ahora le rodea, lidiando con la rabia y la frustración de verse reducido a una existencia donde sus habilidades intelectuales ya no le sirven para ejercer autoridad. Pronto conoce a Dave Crealy (John Lithgow), un interno extremadamente perturbado que se ha hecho notar por su presencia inquietante y por llevar consigo una muñeca sin ojos, y calva, llamada “Jenny Pen”. Aunque a primera vista Crealy parece inofensivo, rápidamente demuestra que es cualquier cosa menos eso: utiliza la muñeca como símbolo y herramienta de un cruel “juego” que implementa entre los residentes de la casa.

        Poco a poco, Mortensen descubre que Crealy ha ido instaurando lo que él llama “la Ley de Jenny Pen”: una serie de reglas impuestas a los demás internos mediante abusos, manipulación y actos sádicos que rozan lo psicológico y lo físico. Muchos residentes —por su edad y deterioro cognitivo— no se dan cuenta completamente de lo que ocurre, mientras que otros empiezan a caer víctimas de situaciones cada vez más violentas.

        Mortensen, a pesar de su estado vulnerable, es testigo de cómo los abusos son ignorados por el personal y por el sistema que supuestamente debe proteger a sus residentes.


        Aunque Mortensen intenta alertar al personal de lo que hace Crealy a los residentes, sus advertencias son desestimadas, en parte por su condición física y en parte por la indiferencia institucional. Mortensen se da cuenta de que si quiere detener el reinado de terror que Crealy ha establecido, deberá actuar por su cuenta. Con la ayuda de Tony Garfield, un ex deportista con el que comparte habitación, Mortensen comienza a planear cómo confrontar a Crealy, aunque Garfield es en un principio reacio a actuar contra Crealy, por pavor hacia el tipo.

        Como curiosidad a destacar, os puedo contar que La ley de Jenny Pen fue acogida en festivales de género de terror como el Festival Fantástico de Austin y el Festival de Cine de Sitges 2024, donde no solo fue presentada, sino que también recibió premios: James Ashcroft ganó mejor dirección y tanto Geoffrey Rush como John Lithgow compartieron el premio al mejor actor en Sitges por sus actuaciones destacadas.


    En definitiva: No es una película de terror al uso. A mi me ha gustado por el tema del acoso, del abuso en la vejez, hay muchos aspectos que toca, desde la impotencia, hasta la soledad, el miedo y la enfermedad en la tercera edad, y otros tantos aspectos que toca. Basada en un relato corto de Owen Marshall, y a pesar de que se me ha hecho larga en algunos momentos, creo que merece la pena el visionado por la actuación memorable de sus dos actores principales. Tiene una buena mano la dirección, música inexistente, y yo le recortaría 15-20 minutos de metraje sin pestañear, pero aun así no solo la recomiendo, sino que le voy a cascar un 6 de nota.