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lunes, 24 de junio de 2019

Sinfonía Heavy Metal. Jürg, el retorno (Editorial Club Universitario, 2003) Jürg



         “Sinfonía Heavy Metal. Jürg, el retorno” (Editorial Club Universitario, 2003) es un cómic independiente, realizado en blanco y negro, por un tal Jürg (que creo que es el dibujante Jürgen Hermont, que lo conocen mucho en su casa), amante de lo bizarro y lo grotesco. Son historias cortas, algunas de una o dos páginas. Es un cómic que se lee en poco más de cinco minutos, deudor del mundo del fanzine. En un par de ellos no se dice ni una sola palabra, pero ni hace falta, y no encontraréis, aparte de esta entrada, mucha más información sobre él. Yo me he reído con él, pero te quedas “Plof” por la brevedad de la obrita en cuestión. Por aquí lo dejo. 

Wadatsumi (Norma, 2000) Yumisuke Kotoyoshi



         Hacía mucho, pero que mucho tiempo, que no leía nada Manga. Tengo en mis estanterías muchísimo Marvel, cómics independientes (lo que más), autores nacionales y extranjeros, muy poco de DC Cómics, editoriales casi desconocidas a porrillo… Pero, de lo que menos tengo, es Manga. No llegaré a la treintena de cómics manga a fecha de hoy, y si os dais cuenta, es de lo que menos suelo escribir.

        Empeñado en enmendar dicha situación, he comenzado a comprar la colección de “One Punch Man”, pero creo que no me meteré en ese berenjenal hasta las próximas Navidades, ya que llevan 16 o 17 volúmenes (no lo tengo claro), y prefiero hacerme con todos. Y, para comenzar, he adquirido esta aventura futurista “Wadatsumi” (Norma, 2000) de Yumisuke Kotoyoshi, donde nos encontramos con un planeta Tierra prácticamente inundado, en el que un clan de guerreras intenta hacerse con el poder, hasta que se encuentran con Wadatsumi, que, con ayuda de cuatro viejales, y enemigas que se pasan a su bando, repartirá  hostias en unas páginas llenas de pechos grandes, y espadas y armas de todo tipo, a cual más terrible.

        La historia solo consta de dos volúmenes, y, tristemente, quiere contar muchas cosas en muy pocas páginas, por lo que la narrativa es un tanto caótica. Lo ideal hubiera sido que esta acción se desarrollara en cinco o seis cómics, como mínimo. Aún así, me ha hecho pasar un rato entretenido, aunque no me gusten las ubres de las protagonistas, que llegan a ser obsesivas de psicólogo para arriba…

Ya no te necesito (Tusquets, 2003) Arthur Miller



        Cuando hace casi treinta años comencé a leer autores norteamericanos de la segunda mitad del S. XX (sobre todo a Bukowski, y por ende, a John Fante, que me maravilló) en mi época de estudiante mediocre de Secundaria, uno de los autores que cayó en mis manos fue Arthur Miller (1915-2005).

        Miller no me llenó tanto como otros autores, de hecho, me llegó a aburrir sobre manera, a pesar de que había algún que otro profesor que lo veneraba. Durante la carrera, lo volví a intentar con él, pero no lo acabo de tragar. Y, hace unos días vi este libro de cuentos y relatos, “Ya no te necesito” (Tusquets, 2003), en el que viene el cuento “Los inadaptados” (título que, creo, se le puso en Argentina, ya que este relato fue inédito en España hasta 2003 precisamente), que, posteriormente, se convertiría en la película dirigida por John Huston, “Vidas rebeldes” (1961), que protagonizaron Marilyn Monroe (que estuvo casada con Miller durante cinco años, y por el cual se convirtió al judaísmo) y Clark Gable.

        El cuento “Los inadaptados”, a mi parecer, es de lo poco que se salva del libro (y aquí es donde los eruditos se estarán haciendo cruces, por lo que acaban de leer): En el cual, un grupo de hombres persiguen y capturan a caballos salvajes, para venderlos, como carne de perro, centrándose mucho en una yegua y su potro, y en lo poco que sacarán dichos vaqueros por un trabajo tan arduo. Y es que Miller, en mi opinión, brillaba mucho más en los relatos cortos, que en los cuentos que publicaba en revistas, en fascículos coleccionables (mediados de los cincuenta) y que no solían llegar muy lejos en cuanto a interés: Decía menos, cuantas más páginas le dedicara. El Miller interesante es el Miller dramaturgo, el Miller crítico que vivió la caza de brujas anti-comunista de un loco como el senador McCarthy (un auténtico obsesionado), el Miller de “Muerte de un viajante” (1949) …

        Aparte de “Los inadaptados” , me quedo con los relatos cortos “Monte Sant´Angelo”, donde un judío y su amigo buscan los orígenes de uno de ellos en un pueblo perdido en las montañas de Italia (el judaísmo, siempre tan presente en la obra de Miller), “No mates nada, por favor”, que es un interesante relato casi ecologista, en el que una mujer trata de devolver al mar los peces, recién sacados del mar, que nadie se comerá, y se encuentra sola en su lucha de titanes por salvar a los peces. O, “La profecía”, donde Miller se ríe bastante de veedoras y cosas parecidas. El propio “Ya no te necesito”, protagonizado por un nene de cinco años, judío, llamado Martín, es un tanto pesado, sobre la sensación de soledad que puede tener un crío al que no dejan de momento entrar en la sinagoga ni participar en los oficios religiosos y que tiene una difícil relación con su madre…

        En fin, lo dejo para los que se atrevan con él. Yo le daré un tiempo antes de volver a intentarlo. Miller era un crack, si, de acuerdo, pero a mi no me acaba de llegar del todo…

viernes, 21 de junio de 2019

La dimensión desconocida (2019)




        “La dimensión desconocida” o “En los límites de la realidad” (este segundo título fue una de las primeras películas que yo vi en un vídeo Beta), era una serie de finales de los cincuenta, que estuvo en emisión cinco años (hasta 1964), con un total de cinco temporadas y 156 episodios. Sus historias cortas, relacionadas con lo mágico, la ciencia ficción, el suspense y el terror, enganchaban a cualquiera a la pantalla.

        Ahora, la serie ha vuelto (2019) con nuevos episodios que no desmerecen (en mi opinión) de los antiguos, y, que, algunos de ellos conectan entre sí, haciendo, dicho sea de paso, mis más secretas delicias. En realidad, “La dimensión desconocida” abrió la puerta a otras series por el mismo estilo: Yo recuerdo (a bote pronto) “Cuentos de la cripta”, la canadiense “Misterio para tres” (tristemente olvidada y era una gran serie), “Cuentos asombrosos” de Spielberg, o en suelo patrio, pero sin llegar a ser lo mismo, las “Historias para no dormir” de recientemente fallecido Chicho Ibáñez Serrador, que conectaba más con el terror de Egdar Allan Poe, con el terror más clásico sin llegar a las ficciones de las series estadounidenses, y, de paso, enlazaba con aquellas maravillosas historias que nos contaba Alfred Hitchcock.
      El caso es que... Esta escena me suena muchísimo... ¿A ti no?, seguro que si. 

        Los episodios abren con un prólogo, y finalizan con un epílogo (Jordan Peele), y tienen cierto toque moralizante, cuando no directamente de crítica social: Comediantes que se hacen famosos a base de hacer desaparecer a gente, aviones que se estrellan misteriosamente o cámaras que cambian el tiempo, invasiones extraterrestres, niños prodigios… Los finales no son, precisamente, felices. Pero, los episodios siempre te sorprenden. A mí, como la antigua serie, me ha gustado mucho, y, de hecho, ha debido de ser generalizado, ya que prometen nueva temporada…

jueves, 20 de junio de 2019

La noche de siempre. Fin de semana (EDT, 2012) Ramón de España, Montesol.

 


        Ramón de España (1956) y Montesol (1952) solo colaboraron dos veces, en su juventud, en la Barcelona de los años Ochenta. Ramón con el guión y Montesol con los lápices, en “La noche de siempre” y “Fin de semana”, que se presenta en un solo volumen (EDT, 2012), con prólogo de Isabel Coixet, y con epilogo del propio Ramón de España, y que originariamente se publicaron en las revistas “Bésame mucho” y “Cairo”.

        El subtítulo del volumen, reza en pequeñas letras blancas mayúsculas: “Los dos clásicos sobre la Barcelona de los 80, por fin en un solo volumen”, y Ramón de España medita, transcendental, con los años, que aquella Barcelona ya no existe… Claro. En estas dos historias se narra, ya se evoca diría, una realidad que ya nos es ajena y distante. La de una sociedad de jóvenes, veinteañeros, que vivió el post-franquismo, la transición, el terrorismo de ETA, del Grapo… El ascenso de los nacionalismos periféricos… Y da igual que el escenario sea Barcelona Madrid o la propia Badajoz (a pesar de ser minúscula y provinciana, me temo) … En mayor o menor medida, estas historias, con alguna que otra diferencia sucedían en las ciudades pobladas de punks, culturetas, borracheras y drogas, pubs y locales, literatos y artistas mediocres, locos y locas, hippies desmadrados y demás fauna que (exageradamente) el primer Almodóvar refleja en sus primeras cintas.

        Umbral escribió mucho sobre ello, y lo vivió. En Madrid le llamaron “La movida”, y aquí tenemos un reflejo en este tomito, a través de la historia de un escritor mediocre que espera escribir su obra maestra, Alfredo, y un profesor desesperado porque a sus alumnos no les interesa la literatura, Eduardo. Es parte de lo que conocimos como “Underground”, y había cientos de fanzines (en blanco y negro, o sepia) y cómics que reflejaban aquella realidad, algunos no llegaban al tercer número, y otros son, a fecha de hoy, cómics y revistas cotizadas por los coleccionistas en los mercadillos de fin de semana (me acuerdo de “El víbora” y “Makoki” a nivel nacional, sin pensar mucho).

        Todo es ir de un lugar a otro, beber, conocer gente, vomitar, drogarse, intentar trincar (follar, vamos) y vivir como se ya estuvieras de vuelta de todo, con Barcelona y sus habitantes de fondo. Si lo viviste, reconocerás muchas cosas, historias y situaciones, personajes, en la lectura de este cómic, y si por el contrario eres demasiado joven, creo que bostezarás… Y no te culparé por ello.

miércoles, 19 de junio de 2019

Numancia (Cascaborra Ediciones, 2019) Jorge Guillermo Palomera, Silvestre Szilagyi, Mónica Costanzo



        Uno de los episodios más conocidos de la conquista romana en la Península Ibérica es, junto a la feroz resistencia lusitana encabezada por Viriato, la de la ciudad celtíbera de Numancia, ocupada alternativamente por Pelendones y Arévacos.


        En “Numancia” (Cascaborra Ediciones, 2019) de Jorge Guillermo Palomera (Guión), Silvestre Szilagyi (Dibujo y color) y Mónica Costanzo (Color), que está dentro de la colección "Historia de España en viñetas", tenemos una recreación de los últimos días de la ciudad, desde el punto de vista de una familia celtíbera que lucha dividida, un padre entre las tropas romanas y unos heroicos hijos que luchan contra ellos a la desesperada.

        El cómic, como casi todo lo que edita Cascaborra, tiene un alto contenido didáctico. Es entretenido, ameno, está genial dibujado y tiene una narrativa rápida y fluida, que me ha recordado mucho a los cómics setenteros de aventuras.
 ¡Qué ocurrencias tienen estos celtíberos guasones!, me recuerdan a alguien...

        Su historia es inmortal, y todos sabemos como acabó aquella ciudad en manos de los romanos. La resistencia ardua que mantuvieron y su sacrificio final. Trepidante de principio a fin, “Numancia” es una de esas lecturas recomendables al 100%, para todas las edades y para todos los públicos. Se disfruta de principio a fin.

P.D: En las páginas finales del cómic, hay un epílogo, a cargo de Álvaro López Franco, Director de la revista "Descubrir la Historia", que cierra este gran cómic.

Love, Death+Robots (2019)



        Como a tantas y tantas cosas, a “Love, Death+Robots” (2019) llego con algunos meses de retraso después de su estreno. Y eso que el tráiler, que lo vería sobre febrero o marzo, prometía violencia, música electrónica y un rollo nuevo. Pero… No, no es engañéis, no hay mucho nuevo en estas historias distópicas, tipo “Creepy” del S.XXI o un “Black Mirror” reducido, por lo menos, para mí. Pero no me malinterpretéis, hay que verla, aunque hay poco amor y pocos robots (más seres mitológicos y monstruos que robots), y mucha muerte, eso sí.

        Llama la atención, y mucho, los diferentes estilos de cada uno de los episodios: Dibujos animados, herederos de Pixar con diferentes estilos de animación por ordenador, 3D, imágenes reales... Sobresale, igualmente, la violencia, el papel de la mujer en algunos (no en todos) de los episodios (sexo, objetos sexuales, desnudos, erotismo, violencia hacia ellas o por parte de ellas, prostitutas, machismo en estado puro he llegado a pensar en algunos episodios…), la anécdota como recurso, y cierto uso de la moraleja completan esta serie, que, al parecer, prepara nueva temporada. Son relatos cortos, de ver y olvidar. De ver y disfrutar sin comerse mucho el tarro, porque si me preguntan en algunas semanas, quizás haya olvidado la inmensa parte de ellos, (a pesar de que aparecen gatos cada cierto tiempo, todo hay que decirlo).

        A favor tiene que sus episodios son cortos. Un total de 18 que varía en su metraje en su Primera Temporada, pero que en su totalidad serán unas tres horas y media, y que los episodios concluyen, cierran el circulo en sí mismos, no hay “To be continued” ni nada parecido, y ello, sinceramente, se agradece una barbaridad. Hay gente que me ha dicho que esperaban más, siendo los productores David Fincher (“El club de la lucha”, “Seven”…) y Tim Miller (“Deadpool”), pero si hubieran hecho lo que se esperaba de ello (que me huelo que hubiera sido más sangre, más tiros y más violencia con humor, entre otras movidas), esos mismos críticos ahora dirían que se repiten más que el ajo, y que han entrado en un bucle…

        En contra, uffff, solo tengo un “pero”, y es muy personal, y no tiene por qué afectarte a ti a la hora de ver la serie, pero es… Que esto, a mis casi cincuenta tacos ya lo he visto. Lo he visto en “Creepy” (salvando las distancias), lo he visto en “Heavy Metal”, en “1984”, en “La dimensión desconocida” … Yo que sé, en todas las revistas de finales de los setenta y los ochenta que había en los quioscos (cuando existían los quioscos, joder, un chasquido y no estoy muerto, es que tengo cincuenta tacos) con sus revistas de historias cortas, sus futuros de la hostia en blanco y negro: Tetas, tiros, muertos y robots… Lo que ahora muchos gordos con coleta y cigarro en la boca llaman “Pulp” y toda esa parafernalia que queda muy bien entre bocanada de humo. No lo he visto, quizás, en este formato, pero si, efectivamente, lo he visto, y, mejor aún diría, lo he leído. Y, como decía un poco más arriba, lo olvidaré.

        ¿Hay que ver esta serie? Si, por supuesto que SI. No lo dudes ni un instante. Ahora, os vais a encontrar con historias que hacen agua, con historias muy chulas, y otras con sexo explícito que mejor que no veáis si no tenéis cierta edad, pero es una pequeña joya esta serie, sin duda.

        P.D: Yo he visto un buen puñado de referencias a películas como “Titan AE”, “Terminator”, “Starship Trooper”, “Alien”, “Blade Runner”, “Sonámbulos” (nada mejor contra un vampiro que un gato), “Los Simpsons” (¿Os acordáis de aquel episodio en el que Lisa plantaba una de sus muelas y se desarrollaba una civilización?) … Y a algún que otro videojuego.

Segunda República española (1931-1936) (Editorial Biblioteca Nueva, 2006) Julio Gil Pecharromán



        Suelo leer bastantes libros, artículos y ensayos de Historia de España, y al ver este libro, “Segunda República Española (1931-1936)” (Editorial Biblioteca Nueva, 2006), de Julio Gil Pecharromán (1955), me he ido a por él por dos motivos. El primero para que me cuenten cosas del período que no conozca, que siempre aparece algo, algún dato que no sabía, o que no recordaba, y que otros autores han pasado por alto, por considerarlo insignificante, o poco importante, pero que, el lector, ávido de información, encuentra relevante. El segundo motivo, menos importante quizás, es por leer algo de Pecharromán, ya que no tenía nada en mi pequeña biblioteca de este autor.
                              Mi gata Lili, junto al libro de Julio Gil Pecharromán.

        El libro está muy bien. Es muy correcto y muy claro en su narrativa. Me he perdido un poco con algunas siglas de Partidos y afiliaciones, pero tiene un siglario extenso, al comienzo del libro, al que he recurrido en alguna ocasión. Me ha despejado dudas sobre pequeños partidos políticos, minúsculos que desconocía, algunas dudas sueltas sobre los Estatutos de Autonomía “secundarios” (siempre se hace referencia al catalán y al vasco), y sobre las relaciones exteriores de la República, así como su papel internacional y en la ONU.

        Acompaña al texto una serie de fotografías de políticos, y algún acto, de la etapa, y cierra con una bibliografía básica, un tanto escueta, pero asequible.

        Lo que me llama la atención es el final del libro. La frase final es una losa, con la que no coincido del todo: “Pero la República de abril, y con ella la España posible que alentaban los reformadores republicanos, había desaparecido en los cálidos días del verano de 1936”. Porque, ¿Realmente desaparece la República en junio del 36?, ¿O desaparece de facto en abril del 39? En Secundaria, solemos decirle al alumnado de 2º Bachillerato, que, de cara a dividir periodos, la República es hasta el 36, y del 36 al 39 tenemos la Guerra Civil, y después la Dictadura Franquista… ¿Está bien expresado, está bien definido, está bien dividido este período histórico?, ¿Debería haber llegado el libro hasta abril del 39, está su título, y por ende, su contenido, herido, o al menos, no completado? Son dudas que me han quedado tras la lectura. Quizás, porque como siempre me pasa con temas que me gustan, me quedo con ganas de más.

        En fin, libro recomendable, que se me ha hecho corto, que me ha enganchado mucho, y del que siempre aprendes algo. Por aquí lo dejo.

lunes, 17 de junio de 2019

Los versos del olvido (2017)




        “Los versos del olvido” (Chile, 2017) es una interesante película, del iraní Alireza Khatami, sobre un viejo enterrador, que vive prácticamente solo en el cementerio, ya que apenas recibe visitas, y tiene una memoria prodigiosa, un cerebro que es una pura computadora de caras, datos y números, pero no de nombres.

        Un día, la revolución estalla en una ciudad cercana, y al volver al cementerio, encuentra todo aquello hecho unos ciscos, y en el depósito de cuerpos, el de una bella joven ensangrentada. Ella es la 999, y, en el momento en que el anciano enterrador la ve, resucitan en él viejos fantasmas, visiones y brumas de un pasado que le atormentan. Su universo está integrado por un compañero sepulturero, más joven que él, filósofo y pensador, en gran parte un Homero… Un conductor que sufre pesadillas de su pasado, una mujer muerta en vida que no encuentra a su hija desaparecida… Un microuniverso de olvidados, hace mucho tiempo, donde el surrealismo forma parte de la cotidianidad.

        Juan Margallo, actor extremeño, que a muchos os sonará por “Campeones” (2018) es el protagonista de esta película, con trasfondo político, y ciertamente muy poética, con el mar, y sus ballenas, como final de cualquier río.

        Hay dos escenas sublimes, que conectan la cinta con la misma mitología griega, clásica y pagana, tan presente aún en nuestras vidas: 1ª. En la que el protagonista se interna en un laberinto de expedientes polvorientos y viejos, guiado como Teseo con un hilo, para no perderse, y en el que llegan a encerrarlo a él mismo allí. 2ª Visita al Archivero Judicial, que atiende en las profundidades, y al que hay que llegar en un viejo ascensor. Allí, el archivero, representación de Hades, trabaja rodeado de relojes, que, al fin y al cabo, miden el tiempo que nos queda.

domingo, 16 de junio de 2019

The Axiom (2018)




        ATENCIÓN: SPOILER Y RAJADAS DESDE AQUÍ... No miento, lo pienso como lo digo. Creo que a los que estudian Cine, les deberían decir desde el primer día: “Y no hagáis películas sobre un grupo de jóvenes, un bosque, y dimensiones llenas de monstruos… Que ya está muy visto, y que el público os agradecerá que os ahorreis semejante mierda…”, pero claro, como la veda está abierta, y la originalidad la encuentras a cuentagotas, pues de vez en cuando te ofrecen en la parrilla televisiva esta “The Axiom” (2018), producción estadounidense, que, espero, no haya salido previamente en cines, porque es telita…
 Esta es la cara que se te pone cuando te das cuenta que te has dejado el horno puesto en casa.

        Desde el principio ya la cosa no apunta bien, cuando a una chica asiática le hace una operación de tiroides un tipo en pijama pintado de gris. Después, tenemos a un grupo de rescate, conformado por cinco personajes sin química ninguna, que carecen bastante de credibilidad y que van en un coche, por una carretera forestal a cuarenta kilómetros por hora. Lo mejor de todo es que se autodefinen como adolescentes, cuando uno de ellos es calvo desde hace setenta años, y los demás parecen haberse casado y separado en varias ocasiones. El tema preferido de conversación de la pandilla feliz es que están deseando que los maten y los cocinen, ¿O es al revés? McKenzie quiere encontrar a su hermana (Marylin), y encabeza este pintoresco grupo que pregunta continuamente: ¿Cuándo me matan, me toca ya, me van a devorar…?

         Una vez en el bosque, que está cerrado a cal y canto (¿Quién dice que no se le puede poner puertas al campo?), nuestro intrépido grupo, descubre, a los cinco minutos de llegar al bosque, que hay una puerta a otra dimensión, lo cual es lo más normal del mundo. De hecho, en este bosque explican que hay como unas trescientas, algunas llevan al Parque Warner y otras a mataderos de zombies… Desde entonces, comienzan las apariciones de muertas (al calvete se le aparece la chica de la curva, pero al rato se acostumbra y lo ve normal), las conversaciones estúpidas y sin sentido… Y, por supuesto: La inevitable cabaña.
 Es un primo hermano, por parte de padre, del malo de Harry Potter. Esos dedos son muy útiles si tienes un picor en los...

          Y es que, sin cabaña, estas películas, ya se sabe, no van a ninguna parte. De hecho, “The Axiom” agota todos los recursos habido y por haber enseguida. Una buena excusa a un Parque Nacional para hacer una película entre unos colegas, durante una semana. Risas, sexo, porros, alcohol, tabaco para parar un tren y muchas ganas de no hacer algo serio.
                                ¿Oiga, Telepizza?, quisiera hacer un pedido...

            En fin, sigamos… En la cabaña se dan cuenta que sucede el milagro de “Tentudía”, es medianoche y es pleno día. La sucesión de muertos cabreados y aparecidos comienza a ser habitual (los monstruos son lamentables, de verdad), pero en ningún momento se paran a hablar del tema, extrovertidos para unas cosas, introvertidos para lo paranormal. Y comienzan a volverse majaras, más de lo que ya estaban, y claro, a caer como moscas…
                            Estoy de bajonazo, creo que no me quiere...

           Bueno, la película, como es podéis imaginar, es mala de narices. No merece la pena dedicarle la larga hora y media que dura, pero si no fuera por estas mierdas, el blog perdería lectores y yo me aburriría de estar siempre viendo buenas producciones… Hasta la próxima cagada cinematográfica amigos.
      Efectivamente amigos, también tenemos un hacha. En un bodrio de estos no podía faltar. Con una espátula no queda igual, un hacha le da... No sé, su puntito interesante.