... Os comento... "Unabomber" es una película estrenada en septiembre de 2026, concretamente el día 25 a nivel mundial en Netflix, que me ha traído a la mente una vieja historia que ya había olvidado, y que sucedió hace poco más de 30 años... El arresto de uno de los terroristas más buscados de Estados Unidos durante las dos últimas décadas del S. XX.
La película es una sucesión de flashbacks enter los años 50 y 90, un inquietante y perturbador viaje psicológico hacia las raíces del terrorismo doméstico, si se me permite la palabra, en Estados Unidos. La historia se va a cimentar en la dualidad de la mente humana: Por un lado, el nacimiento de un genio matemático, un joven prometedor que quería estudiar filosofía y con una mente prodigiosa, y, por otro lado, su fractura definitiva para convertirse en uno de los criminales más buscados del siglo XX.
"Unabomber" está estrictamente basada en hechos reales y narra la vida de Theodore "Ted" Kaczynski, un niño prodigio con un coeficiente intelectual de 167 que ingresó a la Universidad de Harvard con solo 16 años.
Entre 1978 y 1995, Kaczynski llevó a cabo una meticulosa campaña de atentados enviando cartas bomba a universidades y aerolíneas (de ahí el acrónimo Un-a-bomber). Sus ataques causaron 3 muertos y 23 heridos, sembrando el pánico colectivo y desafiando al FBI durante casi dos décadas en la que se convirtió en la caza al hombre más larga y costosa de la historia de la agencia. El caso culminó cuando obligó a los principales periódicos a publicar su manifiesto contra la sociedad tecnológica, lo que finalmente permitió su identificación y arresto en su remota cabaña de Montana en 1996.
La película de una hora y media de metraje, ha contado con un presupuesto de 30 millones de dólares, y su rodaje se llevó a cabo principalmente durante el año 2025, utilizando localizaciones boscosas de Canadá (Columbia Británica) para recrear el aislamiento de Montana, combinadas con sets de filmación en Massachusetts para las secuencias de la prestigiosa universidad estadounidense.
Y, como os decía anteriormente, la trama, dirigida por el danés Janus Metz, fragmenta su narrativa en dos líneas temporales entrelazadas de manera constante.
La primera se sitúa en 1958, donde seguimos a un joven y vulnerable Ted Kaczynski (Jacob Tremblay) en los pasillos de Harvard. Pronto es reclutado por el carismático y manipulador profesor de psicología Henry Murray (Russell Crowe), quien lo somete a abusivos experimentos de degradación psíquica en el sótano de la universidad. Aquí vemos cómo la mente brillante de Ted es sistemáticamente destrozada y humillada, sembrando el desprecio absoluto hacia los sistemas de control y el progreso tecnológico.
La segunda línea viaja a la década de 1990, enfocándose en la cacería humana liderada por la agente del FBI Joanne Miller (Shailene Woodley) junto a su equipo, en el que figuran actores como Alexander Ludwig, Steven Ogg y Marc Menchaca. En un principio, los altos mandos del FBI buscan erróneamente a un mecánico o un obrero resentido. Sin embargo, Miller —tras analizar exhaustivamente el manifiesto de 35,000 palabras del terrorista— se da cuenta de que están ante una mente con una educación académica asombrosa, y que no es un cualquiera.
Cuando localizan al Ted adulto, en un bosque en medio de la nada, y en parte por la ayuda de su propio hermano, pensé que habría un tiroteo al más puro estilo de Hollywood, pero no... El final es bastante tranquilo, donde veremos cierta venganza en forma de libro hacía su mentor, que lo ha maltratado psicológicamente con sus experimentos, y tenemos en el cierre, al igual que a lo largo de al película, por cierto, imágenes y vídeos de noticias reales de la época, de hace 30, 40 años, de los personajes reales, de su detección e información extra de cómo acabó la vaina, y la vida de Ted.
Aunque la película lo aborda de forma sutil por posibles implicaciones legales, el experimento del Dr. Henry Murray en la vida real estuvo financiado por el infame programa de control mental de la CIA conocido como MKUltra. El experimento real buscaba medir la resistencia bajo un estrés psicológico extremo. Kaczynski tuvo que redactar un ensayo muy personal con sus ideales de vida; después, el Dr. Murray entregaba esos textos a abogados entrenados para que se burlaran despiadadamente de él en una sala de interrogatorios, bajo luces cegadoras y conectados a electrodos, destrozando su autoestima semanalmente. El largometraje recrea estas secuencias de forma claustrofóbica e incómoda.
En una de las escenas más tensas de la línea temporal de los 50, un Ted Kaczynski confrontado le entrega a su mentor, el Dr. Henry Murray, una copia de la novela Moby-Dick. En la vida real, el Dr. Murray era considerado uno de los mayores expertos académicos del mundo en la obra de Herman Melville.
Este detalle del guion funciona como un sutil "insulto intelectual" de Kaczynski hacia su captor psicológico.
Jacob Tremblay, aclamado por su rol en La Habitación, fue elegido específicamente por el director tras ver su madurez interpretativa en su rodaje previo, Sovereign (2025). Tremblay pasó semanas estudiando grabaciones de voz y la postura rígida de Kaczynski, mientras que el equipo de maquillaje trabajó intensamente para lograr que sus facciones conectaran de forma creíble con las del actor que interpreta a Ted en la etapa adulta.
Para interpretar al manipulador Dr. Henry Murray, Russell Crowe subió notablemente de peso y trabajó con un lingüista para emular el acento elitista y cortante de la Costa Este de los años 50.
La película populariza el nacimiento de la lingüística forense, demostrando cómo la obsesión de Kaczynski por no cometer una sola falta de ortografía y el uso de giros lingüísticos antiguos fueron su verdadera sentencia de muerte al ser identificados por su hermano. Además, los guionistas de la cinta, Sam Chalsen y Nelson Greaves, estudiaron realmente en Harvard, lo que los motivó a investigar a fondo los archivos reales de la institución para estructurar la película.
Como Aspectos Positivos, destacaría sobre todo la gran actuación de los actores. Como aspectos no tan positivos: Tiene un ritmo un tanto mareante e irregular con tanto flashbacks. Cuando he buscado información sobre la agente del FBI, me he encontrado que no existió. Meten a una agente que resultó ser una amalgama de agentes masculinos que, si existieron e investigaron el caso, el típico caso de correctismo social.
Buscando información sobre la historia y la película, me he encontrado con la indignación de las víctimas reales y de los puristas del género criminal. En algunos foros, se acusa a la película de rozar el lavado de imagen institucional y la justificación ideológica de un asesino de masas, al retratarlo en exceso como un "subproducto" de los experimentos secretos del gobierno.
Por otro lado, me he enterado de que hay una miniserie de 2017 sobre el caso, que no la he visto, pero que habría que buscarla, a ver qué tal está, se llama: Manhunt: Unabomber.
En definitiva: Como os he comentado anteriormente... No me ha gustado enterarme de que es muy rigurosa en su historia, pero que el personaje femenino nos lo han metido con calzador... Y repito: Tiene un ritmo un tanto irregular en su último tercio con tanto ida y venida al pasado y al presente, pero es una película interesante, entretenida dentro de lo que cabe, y que me ha recordado el caso, que yo ya lo había olvidado por completo... El debate que presenta está servido, ¿Fue Unabomber producto del propio gobierno yanqui que lo volvió tarumba con sus experimentos, o estaba destinado a estar como una cabra en bicicleta ya de por sí? Aquí podéis sacar cada uno vuestras propias conclusiones que me encantaría leer en comentarios. Yo os la recomiendo, y de nota le voy a dar un 5,5.























