“El Falsificador”
es una de esas películas de las que todo el mundo habla desde que se estrenó el
23 de enero de 2026. Entró en Netflix por la puerta grande, y a pesar de que en
un primer momento sus casi dos horas no me entusiasmaron, reconozco haber
encontrado en esta película italiana, basada en la Roma de finales de los
setenta, los convulsos años del plomo… Una historia interesante, entretenida, y
hasta con un componente didáctico, al estar basada en hechos reales, y con un
contexto histórico que yo vagamente recordaba, y que me ha hecho buscar
información sobre algunos de los personajes que salen, o se nombran, en la
película.
Basada en un libro publicado allá por
2008, “El falsificador” viene dirigida por Stefano Lodovichi y protagonizada por
Pietro Castellitto, Giulia Michelini y Andrea Arcangeli. Ni que decir tiene,
que, yo, como buen ignorante del cine italiano actual, no conocía a ninguno
hasta la fecha. Por mucho que lo he intentado, no he encontrado absolutamente
nada en cuanto al presupuesto, pero tampoco es que importe mucho…
En cuanto a la narrativa… La cinta está
basada en hechos reales y narra la vida de Antonio “Toni” Chichiarelli, un
joven artista, un pintor, que no triunfa con su arte, pero si con un talento
extraordinario que es el de falsificar cualquier cuadro, o documento, de
cualquier artista.
Al
llegar a Roma en los años setenta, desde su pueblo, se ve envuelto en el mundo
de la falsificación, el crimen organizado y la política de una Italia convulsa,
en la que las Brigadas Rojas luchan por sus ideales, por un lado, el gobierno y
el servicio secreto italiano por otro, y Toni parece moverse como en una ola
entre unos y otros.
La película combina el drama personal de nuestro protagonista, que tiene un amigo cura y otro que pertenece a las Brigadas Rojas, extraña combinación, con los ecos históricos de una época, el final de los años setenta, marcada por tensiones sociales y violencia política, por lo que, si no tienes cuidado, puedes acabar con las manos rotas, o con un balazo en la tarra a las primeras de cambio. Y, todo ello, con Roma de telón de fondo.
Como
curiosidad os puedo contar que la película adapta el libro Il falsario di
Stato (2008), una obra que explora la figura de Antonio Chichiarelli a
través de narraciones e investigaciones sobre su vida en la Roma de los años de
plomo. Aunque la película se toma ciertas licencias dramáticas para fines
narrativos y cinematográficos, algo claro es que respeta el contexto histórico,
los hechos reales, el personaje que realmente existió.
Y, otro elemento curioso, y bien
cuidado, es que película es, además, fiel a la reconstrucción de época (la
estética, la moda, vehículos, música, el urbanismo…), todo está
milimétricamente estudiado, expuesto y bien representado.
En definitiva: Una película muy
interesante, y con un componente didáctico a tener en cuenta. Además de la
propia historia del personaje, inevitablemente vemos un contexto histórico poco
conocido, o por lo menos por algunos lares, y a mi me ha hecho que después de
ver la película me ponga a investigar sobre Aldo Moro, la época y todo lo
expuesto en la cinta. Buenas actuaciones, buena música, por cierto. De nota le
voy a dar un 6.
























































