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martes, 12 de agosto de 2025

Jurassic World: El Renacer (2025)

 

        Se nota que han pasado poco más de 30 años, y ya los dinosaurios no me entusiasman como antes. El estreno de “Parque Jurásico” en el 93 dio el pistoletazo de salida a una saga que dura hasta hoy, aunque como se reconoce en la propia película de manera sutil, “el interés por los dinosaurios ha ido cayendo y hoy a casi nadie le importan”.

        Y es que tanto dinosaurio, es lo que tiene, que al final te cansas de ellos, aunque los hagas mutantes, o en vías de extinción por causas naturales, o los encierres en una isla ecuatorial al que no va nadie que no sea un buscavidas, o alguien con ganas de morir de la manera más original y horripilante posible.

Hoy, el público adolescente no es el de hace treinta años, y aunque la película britano-estadounidense “Jurassic World: El Renacer”, la séptima de la franquicia, y cuarta de la saga “Jurassic World”, ha recaudado 800 minolles de dólares, frente a los 225 gastados en su producción, yo no he sentido aquel interés de antaño por los bichejos, ni el bombo y platillo que se les dio en su día… Será que ya pertenezco al jurásico… Chiste malo, lo sé.


        “Jurassic World: El Renacer” dura poco más de dos horas, y si eres un poco avispado, y ya has visto este tipo de películas, ya sabes que personajes las van a cascar al largo de su metraje.

        Yo los he adivinado todos, menos uno, que pensaba que estaba fallecido, y después resultó que estaba de parranda, pero he tenido una buena ratio de aciertos y sé que tú también lo adivinarías.

        Dirigida por Gareth Edwards, que es el director de una de mis películas favoritas de Star Wars, “Rogue One”, la película se estrenó el 2 de julio de 2025, y al parecer, sería la primera película de una nueva trilogía que se viene cociendo a fuego lento, bajo la producción de Steven Spielberg (al cual todos conocéis de sobra) y Frank Marshall, que aunque no tan icónico como Spielberg, es un tipo que ha estado detrás de producciones como ET, Los Gremlins, la trilogía de Indiana Jones, Regreso al Futuro… Por citaros algunas de ellas. Así que no es un cualquiera.

        Y de guionista, David Koepp, guionista de la primera película que nos regala algunos guiños en esta nueva entrega, y que notarás si eres observador.


        En la narrativa estamos en un mundo donde los dinosaurios han empezado a desaparecer por causas naturales. El cambio climático producido por los coches diésel de los curritos de turno, pero no por los aviones privados presidenciales ni por los yates de grandes mandatarios, ha hecho que los dinos comiencen a desaparecer junto al interés humano por ellos.

        Solo sobreviven en inhóspitas áreas ecuatoriales, donde algunos han mutado y ahora escuchan reguetón. Sin embargo, este ostracismo pronto se va a acabar. Se ha descubierto que algunos de ellos tienen en su adn, material genético que podría curar a millones de humanos.

        Así que el advenedizo de turno, Martin Krebs (Rupert Friend), ve una oportunidad para ganar billones de dólares con este adn, y monta un equipo para conseguir ese adn y venderlo al mejor postor en el Mercadillo de Badajoz. Este viene a ser el malvado de la película, al que le falta ensayar la risa diabólica y cuyo interés es el mismo que el del Sr. Cangrejo, de ahí lo de Krebs, el dinero.


        El equipo estaría formado por Zora Bennett (Scarlett Johansson): Una exmilitar que parece moverse primero por pasta, y después cree que el adn debería ser ofrecido a todo hijo de vecino, muy altruista, muy profesional.

        El Dr. Henry Loomis (Jonathan Bailey): Que es el flipado de los dinos, que sabe mucho, es muy friki, y por momentos parece ser el interés amoroso de la exmilitar Zora, pero solo es un espejismo. Ella cree que es un bicho raro, interesante, pero raro, y por lo tanto descartable como posible amante.

        Duncan Kincaid (Mahershala Ali): Que es uno de los cuatro mercenarios contratados para llevar a cabo la misión, y que sabes que esta gente es carne de cañón desde el minuto uno.

        Y una familia de cuatro miembros (padre, hijas y novio de la mayor), los Delgado, cuyo bote es hundido por unos krakens mutantes del tamaño del Teatro Romano de Mérida el más pequeño, y acaban en el barco del este peculiar comando una vez que son rescatados por estos, que debaten si rescatarlos o no y tal. Estos ya sabes, que, al ser familia, tendrán aventuras, pero sobrevivirán todos. Muy Spielberg este concepto.


        Así que antes de llegar a la isla de los dinos, ya han sido atacados, y ya han caído un par de secundarios, que ni recuerdo el nombre. La familia intacta, atacada, pero intacta.

        Una vez en la isla, tienen un día para conseguir el objetivo, y salir. Pero, claro, hay 200 dinosaurios carnívoros, agresivos, criminales y maleantes por metro cuadrado y las bajas comienzan a darse en paralelo a los dilemas morales, como el egoísmo humano, la fuerza de la familia unida y vainas por el estilo.


        En definitiva: Película entretenida, con buenos efectos digitales, y predecible como ella sola, que no te va a sorprender en ningún momento, con su acción y su tensión (como no puede ser de otra manera), cumple en lo narrativo, pero sin llegar a entusiasmar. Tiene la curiosidad de estar rodada en 35 mm que es algo ya viejuno, porque la mayoría del personal se ha pasado a lo digital a la hora de rodar, pero no es una película que vaya a recordar en una semana. De nota le doy su riguroso 5, y habrá que esperar a ver que nos trae la franquicia en los próximos años. ¿Se pondrán de nuevo los dinos de moda? Lo dudo.

lunes, 7 de julio de 2025

La trama fenicia (2025)

 

       El director y guionista Wes Anderson no me tiene entre sus más celebrados seguidores, hay que reconocerlo. Aunque he visto al menos una media docena de sus películas, no me ha llegado nunca a enganchar nunca su estilo, excéntrico, único y muy visual, como dice la crítica profesional entre la que no me encuentro.

        Tampoco es que me desagrade sobre manera, y de hecho, hoy me he atrevido con “La Trama Fenicia” (2025) por darle una oportunidad y poder meterme de lleno en este tipo de cine que hace, que es muy visual, efectivamente, surrealista, a mi me recuerda vagamente a algunas cosas que hacía Buñuel, aunque Anderson no le llegue a los tobillos, y lleno de referencias de todo tipo, desde cinematográficas, hasta culturales y simbólicas, mezclada con una pizca de sátira, y enmarcadas en una fotografía de 35 mm en un ensayo que les llevó tres meses de rodaje en Postdam (Alemania), concretamente desde marzo hasta junio de 2024 en un mundo de papel cartón, primeros planos y estética cincuentera…

        Wes Anderson firma el guion, la dirección, y se hizo cargo de los cafés en el plató, todo muy Anderson.


        Cuando veo una película como “La trama fenicia”, me imagino a mi Yo de hace 40 años yendo a pases de cine independiente siendo apenas un crío. Estas películas me alucinaban, me enganchaban, y salía de la sala pensando que era un poco más intelectual que un par de horas antes.

        Ahora soy de los que piensan que si me gasto 15-20 euros en el cine, y veo algo de este tipo de cine, Andersoniano, el cabreo que me llevo a casa puede durarme un par de días y causarme una crisis de colon irritable. Porque ahora si veo referencias y ya estoy para pocas introspectivas cinematográficas, más que nada.

        El caso es que, ya que hablamos de dinero, la película costó 30 millones de dólares y recaudó a nivel mundial, 35, por lo que salvó los platos del puro milagro.


           Pero, ¿Qué nos vamos a encontrar en la narrativa de “La Trama Fenicia”? Pues una historia que tiene su “aquel”, que gira en torno a un excéntrico millonario, Zsa-Zsa Korda (Benicio del Toro), que ha sufrido ya seis intentos de asesinato, y que tiene cierta obsesión con su propia muerte (ahí es donde más he visto las referencias, en blanco y negro, al catolicismo surrealista de Buñuel).

           Zsa-Zsa es un magnate ricachón, mafioso en toda regla, que a lo largo de su vida se ha ganado múltiples enemigos que intentan acabar con su vida, aunque siempre sale bien, con alguna magulladura, pero vivo, pero que cree que su momento llegará más pronto que tarde, y decide que va siendo hora de pasar el relevo de sus turbios negocios a alguien de la familia.


           Tiene ocho hijos varones menores de edad, a los cuales apenas trata, y con los que no tiene casi nada de relación. Uno de ellos lo intenta quitar de en medio con una ballesta regalada por él mismo. Todo esto de la desestructuración familiar, la lejanía paterna, los malos rollos entre hermanos o el abandono, he podido comprobar que se repite en otras películas de Anderson, por lo que tiene que ser algo que realmente le obsesiona.

           Zsa-Zsa elegirá a su única hija para traspasarle sus poderes. Una joven monja novicia fumadora de pipa y con más pintura en la cara que un muñeco de circo, Liesl (Mia Threapleton, actriz de la que no había visto absolutamente nada hasta ahora, no os voy a mentir).


           Liesl no ve a su padre desde hace seis años y desconfía de él, ya que cree que él quitó de en medio en su día a su propia madre, y se suma a la iniciativa de Zsa-Zas al ver la probabilidad de averiguar ciertas tramas familiares, a la par de acercarse a sus abandonados hermanos.

           A lo largo de la película se van sumando, brevemente, otros miembros de la familia, socios y enemigos de esa trama fenicia que no deja de ser el gran negocio de infraestructuras (que unirían Europa y África) que Zsa-Zsa quiere montar antes de fallecer, o que lo fallezcan, teniendo a un secretario, Bjorn (Michael Cera), muy enamorado de Liesl, como espía dentro de casa.


           Entre los artistas invitados, haciendo cameos, o chupando cámara durante dos o tres minutos, tenemos a caras muy conocidas: Willem Dafoe, Tom Hanks, Scarlett Johannson, Benedict Cumberbatch, Jeffrey Wright, Rupert Friend, Bryan Cranston y otros tantos que ahora no recuerdo, que irán protagonizando escenas completamente surrealistas y delirantes en las que el peso de la narrativa lo llevan Zsa-Zsa y Liesl. A mí, personalmente, me ha gustado mucho el tratamiento que le dan a las granadas de mano.


           En definitiva: Sería que no tenía la tarde para muchas fiestas, pero a pesar de su correcto metraje de una hora y treinta y cinco minutos, “La trama fenicia” no ha llegado a convencerme del todo. Tiene un punto de obra teatral en sus primeros planos, en esas miradas al espectador, sobre todo en el personaje de Zsa-Zsa, que, si hubieran traspasado la Cuarta Pared, no me hubiera sorprendido. Muy Fellini, pero como en el caso de Buñuel, sin llegar a los tobillos.

           Esta es la típica película que en veinte años te dirán que es de culto, pero yo no le voy a dar más allá de 5 raspadete de nota. Hay que estar preparados, y a mi me ha pillado desganado o con la guardia baja. Se podría analizar en muchísima más profundidad, os lo aseguro, pero como dicen por aquí, no me vaga.