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jueves, 13 de enero de 2022

Meditaciones: El Manga (la Otra H, 2015) Marco Aurelio


         Dentro de la colección que la Editorial La Otra H dedica, en forma de manga, a diversos personajes, posiblemente uno de los más interesantes que me he leído hasta la fecha, ha sido este “Meditaciones: El Manga” de Marco Aurelio (La Otra H, 2015)


        En esta ocasión, aunque las primeras páginas apuntan a un posible volumen dedicado al estoicismo, disciplina filosófica que regía la vida de Marco Aurelio, pronto se aleja de esta visión para ofrecernos una biografía en cómic del llamado “Emperador Filósofo”, que gobernó entre el 161-180 D.C. El título, pues, es errado, ya que no son sus “Meditaciones” para nada, sino su biografía pura y dura.


        Marco Aurelio, de origen hispano, fue testigo de la muerte de varios de sus hijos y de varias revueltas y guerras a lo largo del Imperio Romano, fundamentalmente localizadas en la frontera con las distintas tribus germánicas que lo mismo buscaban la Paz, que traicionaban los diversos tratados alcanzados con ellos, con bastante facilidad.


        Gobernó en conjunto con su hermanastro Lucio, y en sus últimos años de vida, nombró co-emperador a su hijo Cómodo (emperador en solitario tras la muerte de su padre, 180-192 D.C), famoso porque a la postre, con él, comenzaría el final de una etapa en la que el Imperio ya no sería lo que fue antaño.


        Resumiendo: Estamos ante un cómic entretenido, que recoge muy bien la vida de Marco Aurelio, y que despierta la curiosidad del lector, pero no así sus pensamientos (plasmados en griego en sus Meditaciones), que es algo que debes tener en cuenta si vas a adquirirlo. A pesar de todo, sin duda, es una buena opción de lectura si te interesa el personaje, su vida, y los cómics manga.

domingo, 21 de julio de 2019

El Rey León (2019)



         Fuimos a ver “El Rey León” (2019), en sesión matinal, a sabiendas de lo que íbamos a ver. Y digo bien, porque sabía de antemano que la película digitalizada que hemos visto era, y es, exactamente, casi copiada, de la de 1994. Misma historia, misma situación, mismos personajes y canciones, pero sin el doblaje de Constantino Romero (Q.E.D). Pero, Ojo, está muy bien. Merece la pena, en mi opinión, disfrutar de un chute de ordenador del bueno.

          La película merece la pena irla a ver, como es mi caso, con nenes pequeños. La historia ya la conocemos. Reino de la sabana, gobernado por Mufasa, Rey león bueno, que tiene un hijo, Simba. Scar, su tío, derroca a Mufasa (lo mata, vamos), y Simba, apenas un cachorro, tiene que exiliarse con dos epicúreos (Hakkuna matata resume su filosofía), Pumba y Timón, que lo toman a su cargo, y lo convierten en un estoico al cabo de unos años comiendo bichos y cosas alucinógenas, a las que también es adicto cierto mandril que anda por allí con un “cayao”.


         Con el tiempo, Simba se hace un señor león. Mientras canta los temazos del momento, “Da cera, pule cera”, y eso le fortalece. Una novia de la infancia (cualquiera le dice que no, iba para monje) le convence para que vuelva a su Reino, que está hecho unos zorros (o unas hienas), y que restaure el equilibrio natural de las cosas, ante de que se proclame una República y se acabe la Monarquía para siempre.

         Simba vuelve, con un reducido comando, a dar un golpe de estado a su malvado tío, y de paso, quemar la mitad de la sabana por si hay que edificar, o reurbanizar, algo en un futuro no muy lejano. El mandril loco y drogata les da poderes a todos: Tú la leona, tú el guarro, tú pájaro loco, suricato postrero y tú el carroñero de bichos.

        Hay una batalla final, en la que Scar pasa a la historia, y Simba se proclama nuevo rey, trayendo de nuevo la paz y el equilibrio natural. Meten al Reino en la OTAN, y lo celebran comiéndose al mandril, al pájaro, al guarro y al suricato. Fin.

        Preguntada mi hija qué tal le pareció. Ella entusiasmada contesta que le ha encantado. Ha aprendido una valiosa lección: “Véngate. Tarda lo que tengas que tardar, pero no dejes de vengarte”. Tiene seis años. Lo ha pillado al vuelo. De eso trata, amigos míos, “El Rey León”.

miércoles, 24 de abril de 2019

Meditaciones. Marco Aurelio (Taurus, 2018)



        Llegué a este librito, “Meditaciones de Marco Aurelio” (Taurus, 2018), de casualidad al leer algunas referencias a Epicteto y a los estoicos. Marco Aurelio es conocido como el emperador filósofo. Vivió en la segunda mitad del S.II, y también es conocido por ser el padre de uno de los emperadores más locos, despiadados y neuróticos de la Historia de Roma: Cómodo.

        Sus “Meditaciones” están recogidas en doce libros. En los doce, Aurelio habla como si fuesen notas o consejos personales, que él mismo se apuntaba para recordar. Son citas filosóficas, algunas, ciertamente, en el camino de los estoicos. Algunas de estas citas, apenas son de una o dos líneas. Frases escuetas. Y las hay, igualmente más reflexivas. Sus pensamientos van desde como vivir, la muerte, los dioses, el destino, la existencia del alma… Posiblemente, Marco Aurelio escribió estas Meditaciones al final de su vida, cuando ya había visto morir a muchos amigos, hijos… Había conocido la guerra, y, posiblemente sospechaba, que su sucesor Cómodo no era el más indicado para continuar con su legado.

        Se lee rápido y bien. Es un pequeño libro de bolsillo que no llega a las doscientas páginas, y que contiene, como digo, pensamientos de hace casi dos mil años, que hoy en día, cualquiera, también se los plantea. Lo veo una lectura amena y muy recomendable.

lunes, 18 de marzo de 2019

Todo un buen hombre (1998). Tom Wolfe




        La letra, Arial 8 y a un solo espacio. Cuando vi “Todo un hombre” (Ediciones B, 1998) de Tom Wolfe (1930-2018), pensé: “En menudo embrollo te estás metiendo”, pero después, poco a poco, vas conociendo a los cerca de doscientos personajes que conforman el libro, y algunos de ellos llegan a engancharte tanto, que quieres seguir leyendo.

        La narrativa se desarrolla en Atlanta, en torno a Charlie Croker, un antiguo jugador de rugby, metido a empresario, que se ha hecho con el mayor imperio inmobiliario de la ciudad al usar, perfectamente bien, los conflictos sociales que laten, aun, desde la Guerra de Secesión, hasta los noventa en los que se desarrolla el libro. El tipo tiene sesenta años recién cumplidos, una segunda esposa bellísima, un cuadro que adora de Jim Bowie en su lecho de muerte (en El Álamo), varios aviones y coches, varios cientos de empleados y una finca donde caza codornices. Charlie, sin embargo, está en la ruina, y el banco piensa en quitarle todo, absolutamente todo, y desplumarle, dejándolo sin blanca, arruinado y solo.

        Sin embargo, y sin entrar en detalles del resto de personajes. Para mí, el más interesante es Conrad Hensley, un joven trabajador, que es despedido de una de las empresas de Croker, y que acaba en la cárcel por una multa, una confusión, y un mal día. Conrad descubre el estoicismo en la cárcel, y a través de Epicteto, aprende a sobrevivir en un ambiente hostil. Las lecciones filosóficas, los consejos que sigue, les harán ser otra persona, otra versión de si mismo, mejorada y con las ideas más claras…

        El libro se conforma de más de 750 páginas, y es mucho más. Hay historias secundarias, y un lenguaje propio de la zona que al traductor le costaría horrores enfocarlo al castellano. He de reconocer que, hasta la mitad del libro, no sabía adónde quería llegar el autor, Después ya lo vi más claro y realmente me ha enganchado. Me he tirado con él un mes largo, pero ha merecido la pena. El rollo estoico me ha gustado mucho, y el epílogo nos deja una buena moraleja.

jueves, 7 de febrero de 2019

Cómo ser un estoico. Utilizar la filosofía antigua para vivir una vida moderna. (Ariel, 2017) Massimo Pigliucci



          Leer “Aprendiendo de los mejores” (2013) de Francisco Alcaide Hernández, me llevó a “Todo tiene dos asas” (2018) de Ronald Pies, y de ahí a diferentes referencias bibliográficas sobre el estoicismo. Filosofía en la cual, cada día, estoy más interesado. Por ello, lo normal es que me hiciera con algún libro o manual sobre el estoicismo, que me aclarara algunas cosas sobre el pensamiento estoico. En un principio pensé en recurrir, directamente, a las fuentes primarias: Sócrates, Zenón, Epicteto, Marco Aurelio…
 

      … Pero, posteriormente, pensé que, lo mejor era buscarle la práctica a la filosofía para mi vida diaria, y que, para los clásicos, siempre tengo o tendré tiempo (ya sé que suena un tanto raro, pero así lo vi en su momento). “Cómo ser un estoico. Utilizar la filosofía antigua para vivir una vida moderna” (Ariel, 2017) del italo-americano Massimo Pigliucci, va por su quinta edición en el día que escribo estas líneas. Me venía como libro recomendado en algunas páginas especializadas, y me pareció un buen ejemplo para comenzar a comprender, y ejercer dentro de mis posibilidades, el estoicismo en una vida del S.XXI.
 

        A Pigliucci lo conocía por haber leído de él algunas entrevistas, en las que niega la existencia del Cambio Climático, o, al menos, que esté producido por el hombre. También tuvo cierto eco en una crítica que hizo al Papa Francisco en la cuestión de dialogar con los No-Creyentes (Pigliucci es ateo), el que el escrito no veía diálogo, sino solo monologo en las palabras del pontífice. Poco más sabía de él.

        Después, me he encontrado que el libro, sin entrar en más polémicas, es justo lo que andaba buscando. El autor se lo toma como un dialogo entre el exesclavo Epicteto, maestro estoico de la antigüedad, y él mismo, haciendo alusiones a ejemplos extrapolables a nuestro día a día, a nuestra vida actual, dividiendo este estoicismo práctico en tres partes, con numerosos ejemplos. Y que resume, perfectamente, en una serie de ideas finales que van desde “examinar nuestras impresiones” a diario, hasta “recordar la fugacidad de las cosas” (memento homo, memento mori) o “hablar poco y bien”, “enfrentarnos a los insultos con humor”, “elegir bien nuestras compañías”, etc.


        No es un libro de auto-ayuda. Es, como dice el propio libro en su portada, usar una filosofía antigua, su ideario, en nuestro pleno siglo XXI. A mí, personalmente, es un libro que me ha gustado mucho y lo recomiendo.