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domingo, 30 de agosto de 2026

40 Acres: Post-Apocalipsis en Canadá, ¿A qué pinta bien? Pues no tanto😁


         ... A ver, os comento... ¿A quién no le gusta un buen apocalipsis? Otro más... ¿Y a quién no le gusta otra película sobre el post-apocalipsis? Pues claro que sí, a todo el mundo nos gusta esta temática, y aquí está la película canadiense de 2024, "40 Acres" que ha venido a rizar un rizo que ya está, en mi opinión, bastante rizado, bastante trillado, pero que puede llegar a entretenerte en su hora y cuarenta y cinco minutos de metraje, aunque ya te aviso que con media hora menos, te cuenta lo mismo, ganaría en ritmo, y te irías con otro cuerpo...

«40 Acres» es un thriller distópico y de supervivencia, aunque a veces, he llegado a pensar que era un anuncio de la difunta Benetton, con muchas poses, caretos, mucha tecnología y filosofía barata, que aborda el tema del sálvese quien pueda en un mundo donde la gente se mata, te mata, por la tierra cultivable, se comen los unos a los otros, se ha perdido cualquier atisbo de humanidad o de sociedad civilizada, con el enfoque... El punto de vista... De una familia afroamericana, donde el padre de familia es un indio cree, los malos son todos blancos, y donde los lazos de sangre y familiares son los que te mantienen vivo frente a un mundo que se muere de hambre y que está deseando desvivirte a las primeras de cambio...

  Dirigida por el director canadiense Randall Thorne, la película intenta coser la herencia histórica de la comunidad afroamericana en Norteamérica, con los elementos más típicos y tópicos del cine posapocalíptico. Vigila tus vallas electrificadas, tus cámaras y observa el horizonte de tus "40 Acres"...


Si algo nos enseñó la pandemia del covid es que el apocalipsis debe cogerte con suficiente papel higiénico en casa, pero tener armamento militar y suficiente munición, al parecer, también te ayudará a sobrevivir...

Estrenada el 6 de septiembre de 2024 en el Festival Internacional de Cine de Toronto. Su estreno comercial no llegó a cines norteamericanos hasta casi un año después, el 2 de julio de 2025. Yo, por cierto, la he visto en Netflix España, plataforma donde está desde marzo de 2026.

"40 Acres" contó con un presupuesto estimado de 8 millones de dólares, pero su taquilla global alcanzó únicamente $776,595 dólares, por lo que espero que los beneficios del streaming inclinen la balanza, cosa que dudo.

  La filmación principal se llevó a cabo por completo en localizaciones naturales de Sudbury, Ontario, Canadá. El rodaje comenzó a mediados de septiembre de 2023 y finalizó el 26 de octubre de 2023, aprovechando la desolación otoñal de la región rural canadiense, que es ideal para lo que nos quieren contar.


Entre el elenco principal, tenemos a Danielle Deadwyler (Hailey Freeman), que es nuestra protagonista, y que aquí hace de férrea matriarca y exmilitar en un papel que borda de principio a fin.

  Michael Greyeyes (Galen): Interpreta al esposo de Hailey. Es un papel que no me ha convencido del todo, y parece metido con calzador, pero ahí lo tenemos haciendo de indígena de la comunidad nativa americana. 

  Kataem O'Connor (Emanuel Freeman): Da vida al hijo mayor que busca rebelarse contra el aislamiento, y está más salido que el palo de una escoba.

Del resto del elenco, me tenéis que perdonar, no me acuerdo... Eso me pasa por estar aquí hablando a salto de mata y no preparar las cosas.

Hay una cosa que tenéis que saber de la narrativa... Y es que está como dividida en episodios, con sus propios títulos... Lo que me da una idea de que aquí podría haber salido una miniserie perfectamente, pero se quedó en película...

  La trama nos traslada a un futuro cercano donde la sociedad ha colapsado tras una devastadora pandemia fúngica (es decir, por culpa de unos hongos) que extinguió a todos los animales y generó una cruenta guerra civil por la comida. En este panorama de hambruna extrema, gran parte de la humanidad superviviente ha caído en el canibalismo. 


  Sin embargo, en una remota zona rural de Canadá, la familia Freeman ha prosperado. Ellos son los últimos descendientes de agricultores afroamericanos que se asentaron en esas tierras en 1875 tras la Guerra Civil Estadounidense. De ahí lo de "40 Acres", ya que es lo que se les prometía tras la Guerra, "40 Acres y una mula". La mula, o sus descendientes, no salen en la película. Se asientan en Canadá, no en Estados Unidos.

  Liderados con puño de hierro y disciplina militar por Hailey Freeman, la familia protege su fértil propiedad —equipada con vallas electrificadas y un inmenso arsenal— como una máquina perfectamente engrasada. 

  El conflicto explota cuando el hijo mayor, Emanuel, cansado del asfixiante aislamiento impuesto por su madre, rompe las reglas y rescata en los límites de la propiedad a Dawn, una joven herida que huye de los peligros del exterior, y que en condiciones normales, hubieran desvivido sin pestañear, pero nuestro chico está en celo y hay elementos que tiran más que dos carretas cargadas, no sé si me entendéis...


El caso es que Dawn resulta ser un caballo de Troya, ya que involuntariamente expone la ubicación de la granja ante la milicia de los llamados "Caras de Ciervo", un sádico grupo de asaltantes humanos convertidos en caníbales que ya han masacrado otras granjas de la zona, y chantajean a Dawn para lograr asaltar los 40 Acres.

Como os podéis imaginar, ya que la película es predecible como ella sola, la milicia asalta la granja y la familia se defiende con uñas y dientes, y aunque logran mantener la soberanía de su pedazo de tierra, tienen algunas bajas que lamentar, y aprenden una valiosa lección... Nos va mejor cuando disparamos, y después preguntamos.


Como curiosidades curiosas, os puedo comentar que...

Hubo problemas financieros en el set real: Durante el rodaje en Sudbury, el equipo fue objeto de acusaciones públicas por facturas impagas a trabajadores locales, proveedores de la zona y miembros del personal de filmación, lo que tensionó el desarrollo del proyecto independiente.

  Aunque se estrenó formalmente en 2024, el proyecto del director Randall Thorne estuvo gestándose durante mucho tiempo; las primeras noticias de su desarrollo surgieron en el Festival de Toronto en 2018, seis años antes de ver la luz en la pantalla.

Igualmente, comentaros que el director es ampliamente conocido en la industria musical norteamericana por haber dirigido videos musicales icónicos para estrellas mundiales de la talla de Snoop Dogg y Sean Paul antes de dar el salto al cine con este largometraje.


En definitiva... A favor: Me ha gustado el papel de Danielle Deadwyler, esta tipa se cree el papel, y no me extrañaría que se liara a hostias con los extras en mitad del campo. Es lo que más podría destacar. En contra: El rollo étnico tipo anuncio de ropa metido con calzador, no me lo creo. También repite excesivamente de los clichés clásicos del cine de supervivencia y distopías (vallas eléctricas, muy organizados y cuadriculados, armas por un tubo, el hijo rebelde que desafía las normas por una tipa...), demasiado tópico y típico. Los malos, todos blancos y caníbales, demasiados simples y despiadados... ¿Nota? Un 5,5. Creo que no añade nada nuevo al género.

miércoles, 8 de julio de 2026

Blame!: Reseña y opinión de la película de Netflix

 

Hoy os comparto el primer largometraje original de anime de Netflix: La película marcó un hito en la industria global. Blame!. Una película de 2017, de la que ya pocos hablan, que no fue una licencia comprada a posteriori, y cuya característica principal, aunque tiene otras tantas interesantes, es que fue la primera película de anime producida y catalogada oficialmente como "Película Original de Netflix".

       ”Blame!” fue la que... Podría decirse así, abrió la veda para el modelo actual de financiación directa occidental en estudios japoneses de animación.


  El título Blame! guarda una curiosa dualidad de significados, nació de un error lingüístico japonés y una interpretación narrativa un tanto rara. La palabra inglesa blame se traduce directamente como "culpa" (sustantivo) o "culpar / echar la culpa" (verbo). 

Desde una perspectiva filosófica, si estás viendo la película, y no conoces la colección de mangas en los que se basa, te planteas que el título puede estar relacionado con un sentimiento de culpa humana por la situación postapocalíptica que es el escenario de nuestra historia. Supongo, que te preguntas, como yo lo he hecho a lo largo de todo su metraje de 1 hora y 40 minutos: ¿Cómo han llegado a esta situación?, ¿Cuánto tiempo llevan así?, ¿Quién tiene la culpa de la catástrofe humana? El título te hace plantearte todas esas preguntas, y muchas más, porque si algo tiene esta película de animación, es que te deja muchas dudas sin resolver... Máquinas, inteligencias artificiales que cazan humanos, otros que construyen mundos sin parar... Y un extraño con una pistola que arrasa todo.


En realidad, el autor del manga, Tsutomu Nihei, explicó, hace ya un porrón de años, que el título real no nació de la palabra "culpa", sino de un malentendido de pronunciación. Es verdaderamente curioso: El autor quería titular a su obra "BLAM!", que es la onomatopeya anglosajona para el sonido de un disparo de arma de fuego (en referencia directa a la brutal, terrible y devastadora pistola GBE que lleva el protagonista, Killy)

  En la transliteración al japonés, la palabra terminó escribiéndose y pronunciándose fonéticamente como Buramu . Al volver a traducirlo al alfabeto occidental para su publicación, se cometió un error ortográfico y se fijó oficialmente como "BLAME!".


Pero, dejemos el título atrás, que yo me pongo a hablar, y se me va completamente... Vamos a centrarnos más en la película en sí:  En mayo de 2017, el estreno mundial de Blame! sacudió a los entusiastas de la ciencia ficción dura y el cyberpunk al presentar una propuesta estéticamente cruda, gris, fría y bastante claustrofóbica, donde los escenarios son enormes plataformas metálicas, sin aparente sentido, donde unos pocos humanos intentan sobrevivir.

  Dirigida por Hiroyuki Seshita y producida por el estudio Polygon Pictures, la película está basada directamente en un manga viejuno, que está a punto de cumplir los treinta años, escrito e ilustrado por Tsutomu Nihei, publicado originalmente entre 1997 y 2003 en seis tomos publicados en España por Panini. Yo, no os voy a engañar, el manga no lo he leído.


  Nihei, que se formó en una escuela técnica de arquitectura en Japón y posteriormente se licenció en Nueva York, trabajó durante un tiempo para una empresa de construcción, donde se encargaba de trazar y diseñar planos de obras... Después de aquello, lo dejó todo para dedicarse al manga, pero esa formación, esa experiencia laboral, quedó ahí, y, plasmó en sus viñetas un universo donde las megaestructuras artificiales crecen de forma desmedida e infinita, sepultando cualquier vestigio de la naturaleza.

De hecho, en la película sale un bicho robótico megagigantesco, llamado “Constructor” que es como un Curry de Fraguel Rock, no para de construir e ignora a los humanos.


Como no he leído el manga, no puedo comparar la película con los cómics, pero en la película se sitúa en un futuro quizás no muy lejano, donde la humanidad vive atrapada en la Megaestructura, una red infinita de niveles de hormigón y metal que se expande sin control humano. 

       Hace siglos, un virus genético despojó a la civilización del "Gen de Terminal de Red", el código que les permitía dar órdenes a las máquinas. Ahora, el sistema operativo de la ciudad considera a los seres humanos como "plagas no autorizadas" y ha programado a un implacable ejército de exterminadores mecánicos para erradicar cualquier rastro de vida.


  La trama arranca cuando Zuru, una joven perteneciente a una pequeña tribu humana al borde de la inanición, se arriesga fuera de su perímetro seguro en busca de comida. 

  Justo cuando su grupo está a punto de ser masacrado por las máquinas asesinas, son rescatados por Killy, un enigmático y silencioso vagabundo dotado con un arma de destrucción masiva devastadora. Un pistolón que arrasa con todo.


  Killy revela que se encuentra en una misión crucial: encontrar a algún superviviente que todavía posea el Gen de Terminal puro para hackear la red y detener la aniquilación de la especie. Al unirse a la tribu y aliarse con Cibo, una científica cíborg rescatada de un laboratorio en ruinas, o más bien lo que queda de ella (porque en un principio solo es un busto hecho trizas, después un cuerpo entero, después un brazo con patas robóticas... Y ha faltado que fuera un macetero o el orto de una vaca)... emprenden una peligrosa misión hacia una fábrica automatizada. Juntos intentarán devolverle el control del mundo a la humanidad antes de que las defensas de la ciudad los localicen y ejecuten. Y, la historia es narrada por una nieta de Zuru, que espera, como al Mesías, la segunda venida de Killy a la Tierra. Aunque yo creo que la película da a entender que muere, pero vete a saber...


Como Curiosidades del rodaje y su universo, os comento dos que son las que más me han llamado la atención: El protagonista, Killy, es extremadamente silencioso. A lo largo de las casi dos horas de metraje, solo pronuncia un total de 47 palabras, dejando que sus acciones y su imponente pistola hablen por él. Sobre todo, la pistola, aunque en sus acciones es bastante ambiguo, y mueren bastantes humanos por su culpa.

  Hay un guiño cinematográfico que me ha parecido una pasada: Cuando los protagonistas viajan por primera vez hacia las afueras de la fábrica automatizada, los planos angulares y el diseño de la maquinaria pesada rinden un homenaje explícito a los paisajes industriales de Metrópolis, el clásico del cine mudo de Fritz Lang. ¿No has visto Metrópolis? Tienes que verla. Clasicazo.


Y, eso es todo... En definitiva: Es una película que me ha gustado mucho por su estética, el rollo cyberpunk que se llevaba en los ochenta, aunque más refinado... Aquí hay mucha combinación de elementos, mientras la veía, me recordó a la serie de animación “Murderdrones, que es posterior, en algunos planteamientos narrativos, y me he preguntado si esta no es deudora de “Blame!”. También tiene cierto tufillo Mad Max, a las clásicas, en el tema de quien cuenta la historia de aquel tipo que apareció un día, solitario y callado, y dando tiros a los malos... Y algo de Terminator por el rollo IA maléfica

Es una película entretenida y curiosa a la par, sin duda, pero que deja muchas preguntas en el tintero. Será que me tendré que leer el cómic para llegar a entenderla al 100%. De nota le doy un 6,5.