¿Te interesa este cómic?, te paso enlace de compra al mejor precio posible en España (Amazon) con un descuento aplicado (pincha en la imagen superior, la de la portada). Lo vas a comprar más barato de lo que lo compré yo, y te va a encantar. Garantizado.
Es muy curioso, que, en plena Guerra de Corea, naciera un cómic como “Two-Fisted Tales”. Un cómic antibelicista, creado por la mítica editorial EC Comics, que no dudo en mostrar a través de sus viñetas, toda la crudeza, la crueldad de la guerra, a través de unos personajes que muchas veces acababan bastante mal, rodeados de muerte, destrucción, y en ocasiones, soledad.
Hace un mes me he hecho con el tercer integral de esta colección está recuperando Diábolo Ediciones. Salió concretamente el pasado 28 de mayo de este 2026, con 216 páginas a todo color... Una edición en tapa dura (cartoné), para quitarse el sombrero, en mi caso la boina.
“Two-Fisted Tales” tuvo un corto recorrido, apenas unos años, pero desde luego, dejó huella en toda una generación de lectores ávidos de buenas historias. Este es el tercer tomo, de un total de cuatro, y recopila los números del 30 al 35 de la revista estadounidense, que se publicaron de forma bimestral entre noviembre de 1952 y octubre de 1953.
Siempre he comentado que disfruto mucho con estos cómics antiguos, como “Creepy”, “Eerie” y el presente “Two-Fisted Tales” porque son casi documentos históricos. Me encanta leer las cartas de los lectores de hace casi ochenta años, ver el merchandising que se gastaban, en revistas como estas también había breves narrativas... Y todo ello te da una idea de cómo era la sociedad estadounidense de hace casi ochenta años, como os digo, qué les gustaba leer e incluso qué tipos de historias o de periodos históricos les interesaban más...
Lo primero que te vas a encontrar en el tomo van a ser las portadas originales de los números del 30 al 35, con los títulos de las historias que lo componen, cinco por revista, más el dibujante y el guionista al cargo... Es decir, 30 historias bélicas componen el integral. Después tenemos un prólogo de Joe Kubert, fallecido allá por 2012, y que fue uno de los grandes maestros del cómic yanqui de la segunda mitad del siglo XX, polaco nacionalizado estadounidense hasta donde recuerdo... Y que es muy revelador, el prólogo me refiero, porque te comenta cómo se trabajaba en aquella redacción a las órdenes del editor, jefazo y guionista principal, Harvey Kurtzman, un tipo meticuloso en todos los aspectos, y muy obsesionado con el rigor histórico, que es algo que vamos a ver, precisamente, en esas cartas de los lectores que van a las caídas, a señalar posibles errores...
Kurtzman, además, estaba acompañado en las historias por otro guionista importantísimo de esta etapa comiquera, como fue Al Feldstein. Y en el apartado lápices, viejos clásicos que también trabajaron para otras revistas de cómics, como Wally Wood, Jack Davis, John Severin, Reed Crandall o el mencionado Joe Kubert, entre otros... Alguno se me escapa, seguro.
A diferencia de otros cómics de la época que hacían propaganda militarista, este cómic era mirado con lupa, por su enfoque profundamente humano, crudo, antibelicista... Historias que se movían por diferentes épocas y bandos, y en donde lejos de historias de superhéroes con uniforme, vemos el sufrimiento de los soldados y civiles inocentes. Para muestra, la portada, donde un tipo recibe un disparo al encender un mechero.
En cuanto a las historias, este volumen 3 es muy variado temporalmente e incluye: Especiales de la Guerra de Secesión: Dos números dedicados por entero a la crudeza de la Guerra Civil Americana. Y aquí vuelvo a hacer referencia a las cartas de los lectores, donde se muestran muy divididos respecto a los bandos. Es curioso, como noventa años después de la Guerra Civil, el asunto aún levantaba ampollas.
Hay historias sobre conflictos del Siglo XX: Historias ambientadas en la entonces activa Guerra de Corea, la Primera Guerra Mundial, donde hay una historia llamada “El Batallón Perdido” donde se alienta a que los lectores pregunten a los veteranos de la Gran Guerra sobre ella... A mí me parece una delicia que le pudieran pregunta aún a algún vecino combatiente sobre este conflicto, y la Segunda Guerra Mundial.
Hay Batallas Históricas de la Antigüedad: Relatos sobre las campañas de Aníbal cruzando los Alpes camino a Roma o conflictos en la Edad Media, estas últimas un tanto fantasiosas.
Y hay historias sobre Biografías y Tecnología: Relatos sobre figuras reales como el as de la aviación francés Georges Guynemer y el terrorífico impacto tecnológico y moral de la bomba atómica. Ocho años después, los yanquis se ponen en el otro lado de la bomba y la ven caer, es tal cual... El cómic humaniza al bando contrario. Ya sea un soldado norcoreano o un soldado confederado, el cómic los muestra como personas atrapadas en el mismo infierno que los protagonistas, y a veces, son protagonistas realmente.
Y, bueno, como historiador, ves alguna cosa que te raya un poco, pero como os decía antes, Harvey Kurtzman hacía que sus dibujantes se documentaran hasta el más mínimo detalle (uniformes, armas, terrenos). No quería "fantasías heroicas", quería realismo sucio.
Estos cómics se publicaron justo antes de que se instaurara el Comics Code Authority en EE. UU., el organismo censor que casi destruye a EC Comics por ser "demasiado explícitos y críticos con el sistema". Tened en cuenta que en 1952-1953, el cine y el cómic mainstream pintaban la Guerra de Corea como una aventura heroica. Y Kurtzman rompió con esto. En estos cómics, los soldados no mueren con discursos patrióticos y con la bandera en la mano; mueren en el barro, con miedo, o por errores estúpidos de sus superiores. Los ojos de los personajes, los silencios, las muecas... Te hablan del estrés postraumático antes de que el término siquiera existiera.
Como curiosidades, y es que a mi este tomo me maravilla y tengo que comentarlo:
Este volumen incluye, como os decía, dos números enteros dedicados a la Guerra Civil Americana. Lo brillante es que Kurtzman no tomó partido por el Norte o el Sur para buscar héroes. Mostró la guerra como una tragedia fratricida americana. John Severin, el dibujante especialista en wésterns e historia militar buscaba el máximo detalle en los uniformes confederados y unionistas era quirúrgico. Y tanto detalle retrasaba la entrega, y por lo tanto las ventas de cómics.
Esto, por cierto, cabreaba mucho al dueño de EC Comics, William Gaines, que se tiraba de los pelos porque el perfeccionismo de Kurtzman hacía que la revista apenas fuera rentable debido a los costes de producción y el tiempo invertido.
Y, después, tenéis a los artistas del lápiz: Mientras Jack Davis destacaba por la expresividad de los rostros desencajados por el miedo, Wally Wood dominaba las texturas. En este volumen, la lluvia, el fango de las trincheras de Corea y el humo de los tanques cobran vida gracias al entintado de Wood que hacía ese realismo sucio que le gustaba a Kutzman.
La revista original de Two-Fisted Tales dejó de publicarse definitivamente en febrero de 1955, alcanzando un total de 24 números. El último ejemplar impreso fue el número 41. Y supongo que el cuarto integral que falta por publicarse en España recogerá estos números finales, del 36 al 41, y yo estoy deseando leerlo.
Y, por cierto, otra curiosidad más, hablando de números, fue la Paradoja de la Numeración. Aunque solo tuvo 24 entregas, la revista empezó a publicarse directamente en el número 18 (en noviembre de 1950). El dueño de la editorial, William Gaines, cambió el nombre a una cabecera anterior (The Haunt of Fear, de la que, por cierto, se han publicado cinco tomos en España, y no podéis dejarla pasar) para ahorrarse las tasas de registro de una revista nueva ante el servicio postal de EE. UU. Al final, The Haunt of Fear continuó por su cuenta y Two-Fisted Tales heredó esa extraña numeración para siempre. Del 18 al 41. Todo muy extraño.
Y... ¿Por qué se canceló en 1955?
Primero, porque hubo un cambio de tono: Harvey Kurtzman dejó de ser el editor principal en el número 35 (el último del tomo que hemos reseñado). Los siguientes números (#36 al #39) perdieron el enfoque puramente bélico y regresaron a las historias de aventura bajo el título de The New Two-Fisted Tales. Y, se puede decir sin tapujos, perdió su esencia original.
Y, después tenéis la crisis de la censura: En 1954 nació el brutal comité de censura Comics Code Authority. La presión social contra EC Comics, sumada a una caída en picado de las ventas por la estricta regulación, obligó a la editorial a publicar un triste editorial de despedida en el número 41, cerrando la persiana para siempre.
En definitiva: Diábolo lleva publicados tres integrales, que son una maravilla, y hay que darle las gracias a la editorial por traernos este fantástico material, que yo disfruto tanto. Si te gusta el cómic bélico, el cómic histórico, y el cómic yanqui de esta época, no puedes dejar escapar, ni este tomo, ni los dos anteriores, ni el que vendrá. Poco más puedo añadir, es una joya a tener en cuenta.




















