“El Club del crimen de los jueves” es un libro del autor
británico Richard Osman, publicado allá por 2020, que repite viejas formulas,
pero que ha conseguido vender hasta la fecha la escalofriante cifra de 12
millones de copias, en tropecientos idiomas, por todo el mundo.
Con un éxito de
tal envergadura, tarde o temprano tenía que salir la versión cinematográfica
del libro, y de hecho, “El Club del crimen de los jueves” tuvo
su premiere mundial el 21 de agosto de 2025 en Leicester Square, Londres.
Tras la premiere, se estrenó en algunos
cines seleccionados del Reino Unido al día siguiente durante una semana, antes
de su debut en la plataforma Netflix el 28 de agosto de 2025, posicionándose
rápidamente entre los títulos más vistos del servicio de streaming en varios
países, incluido España, pero yo no me he atrevido con ella hasta ahora, y más
por curiosidad que por verdadero interés, ya que sabía por los tráilers que
ofrece la plataforma, de qué iba, y esta vaina ya la he visto muchas veces,
aunque aquí hay que reconocer que el elenco es para quitarse el sombrero, a
pesar de que sus casi dos horas de duración se me han hecho un poco largas, más
en su segunda mitad.
La propia
Netflix tiene alguna producción parecida “El Club del Crimen de los jueves”, y
es que, hasta que la gente se aburra, este tipo de películas que yo bauticé
hace un tiempo como Género Cluedo, por el juego de mesa, tiene su público,
entre el cual me encuentro, de momento.
Misterio
ligerito, para toda la familia, alguna pizca de humor, un director como Chris
Columbus, y dando la cara veteranos como Helen
Mirren (con una referencia a su interpretación como Reina de Inglaterra, guiño
que los más peliculeros entenderán), Pierce Brosnan (nuestro Remington Steele,
que vuelve a investigar) y el polifacético Ben Kingsley, que convierten la
película en la típica película de misterios por resolver, protagonizada por
viejunos jubilados (con mucho tiempo libre, y con gran poder adquisitivo)… Una
especie de “Se ha escrito un Crimen” donde la Señora Fletcher se multiplica por
cuatro, aunque quizás los cuatro no sean tan sagaces como ella, y llevando el
peso protagonista el personaje de Helen Mirren en esta ocasión.
Vejez,
compañerismo, humor viejuno, crímenes por resolver, giros previsibles de guion,
lo tenemos todo.
Con un presupuesto de 60 millones de
dólares, “El Club del Crimen de los jueves”, aparte de a la citada “Se ha
escrito un crimen”, te puede recordar a la saga de “Puñales por la espalda”,
aunque esas son películas más enrevesadas y con una crítica social que aquí no
he notado, ni por asomo.
La narrativa gira en torno a cuatro
jubilados residentes de Coopers Chase, una comunidad de retiro de lujo en el
campo inglés. Cada uno tiene un apartamento en dicho complejo y comparten
aficiones, charlas, deportes… Nuestros cuatro protagonistas son:
- Elizabeth Best
(Helen Mirren), una exespía con un pasado lleno de secretos. Habla polaco
y tuvo misiones en Europa del Este durante la Guerra Fría. Es una gran
conductora.
- Ron Ritchie (Pierce
Brosnan), antiguo líder sindicalista que tiene un hijo que fue tricampeón
de boxeo, y que ahora le visita un par de veces por semana.
- Ibrahim Arif (Ben
Kingsley), un psiquiatra metódico.
- Joyce Meadowcroft (Celia Imrie), enfermera retirada y recién llegada al complejo residencial.
El
grupo se reúne cada jueves para discutir casos sin resolver por diversión,
hasta que un asesinato ocurre dentro de la propia comunidad: Uno de los tipos
que quiere botar a los viejunos del complejo residencial, para hacer
apartamentos de lujo en el solar, aparece muerto, como no, en extrañas
circunstancias, y el Club comienza sus pesquisas, aliándose de paso con una
joven policía local que ha caído bien al grupo de viejunos detectives.
Lo
que en un principio parecía un simple caso se transforma en una serie de muertes
y secretos, que acaba conectando con un misterio sin resolver que el Club
investiga al principio de la película, un antiguo caso de 1973.
Aparte del tema central, hay algunas
subtramas interesantes, como las enfermedades de algunos de los personajes
(como en el caso del marido de Elizabeth), la relación que hay entre ellos, con
familiares que pasan de ellos (como hijos desagradecidos), y la vinculación que
tienen con el complejo residencial, que para ellos es un hogar del que no
quieren irse hasta el final de sus días.
Como curiosidades os puedo contar que
hay una inspiración real detrás de la historia, ya que el autor de la novela,
Richard Osman se inspiró en la realidad: su propia madre vivió en una comunidad
similar a Coopers, y que tanto Chris Columbus como algunos de los actores han
expresado públicamente su interés en producir al menos dos secuelas más,
adaptando los libros posteriores de Richard Osman, que se han convertido en una
saga de ventas millonarias, lo que sugiere que Netflix ve potencial de
franquicia si la película sigue funcionando bien.
En definitiva: Me ha parecido una
película ligerita, entretenida, pero con un misterio que tampoco ha sido para
tirar muchos cohetes. En su segunda mitad se me ha hecho cuesta arriba, pero ha
tenido… Por igual… La capacidad de tenerme enganchado hasta el final, a pesar
de las miradas al reloj, como la capacidad de que la olvide rápidamente.
No es de lo mejor del género, pero no la voy a suspender. Le doy un 5,5 y la dejo a vuestra entera elección.













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