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miércoles, 15 de mayo de 2019

El Ángel de la Retirada (Bang Ediciones, 2010) Paco Roca, Serguei Dounovetz




        En “El Ángel de la Retirada” (Bang Ediciones, 2010) de Paco Roca, nos encontramos con una joven francesa, Victoria, que vive en la colonia española de Béziers (fundada en 1880) a raíz de la oleada masiva de españoles que fueron huyendo, a finales del S.XIX de la miseria y del hambre, provocado en parte, por la filoxera.

        Victoria es nieta de aquellos españoles, republicanos, que huyeron en el 39, por la frontera catalana, de la guerra. Se establecieron en Francia y tuvieron hijos. Ahora, Victoria, que sale también con un chico descendientes de españoles, Adrián, se plantea pedir la nacionalidad española, país, que, realmente, no conoce, salvo por lo que le cuentan los viejos de la colonia española.

        Mientras se plantea esta cuestión, Victoria comienza a tener sueños y visiones con los huidos de la guerra, concretamente con uno, Ángel, del que cree que se está enamorando, mientras comienzan los roces con su pareja. Pronto, se da cuenta que sus deseos de conocer la historia de aquellos españoles, se está mezclando con sus sentimientos, y que, en realidad, aquel Ángel era… Su abuelo.

        El valenciano Paco Roca (1969) es uno de mis autores favoritos, y uno de los que más entradas le he dedicado en el blog desde sus inicios. “El Ángel de la Retirada” (con guión de Serguei Dounovetz) no, es mi opinión, uno de sus mejores trabajos, pero no por ello deja de ser interesante. Por mi parte, me llevo saber de la existencia de la colonia española de Béziers, dato que, por mi parte, desconocía. Y con la alegría de que la protagonista, Victoria, toma al final del cómic la decisión acertada en cuanto a su futuro y sus dudas respecto a su nacionalidad.

        Se lee en quince minutos, y está realizado en blanco y negro con unos tonos grisáceos-azulados, predominando los fondos neutros y las viñetas pequeñas-medianas. Y, como todo lo que hace Paco Roca, personalmente (a pesar de todo), lo recomiendo.

martes, 14 de mayo de 2019

El Cumpleaños de Kim Jong-il (Astiberri, 2017) Aurélien Ducoudray, Mélanie Allag



        A lo largo de mi vida he conocido a gente que le encanta el régimen dictatorial de la República Popular “Democrática” de Corea del Norte. Ven en ese país, un ejemplo de sociedad igualitaria, socialista y bla bla bla, (¡¡Oh, Amado Líder!!), donde yo solo veo una cruel dictadura, llevada por un loco sanguinario, cuyo pueblo pasa hambre y pobreza desde hace más de setenta años.

        “El cumpleaños de Kim Jong-il” (Astiberri, 2017) de Aurélien Ducoudray y Mélanie Allag, es de los pocos cómics que he leído dedicado a Corea del Norte. Siempre recuerdo “Pyongang” (Astiberri, 2005) de Guy Delisle, que me leí hace unos años, pero al que no llegué a dedicar una entrada en el blog, donde me llamó la atención el hermetismo del régimen, y la ley marcial que se vive allí, la incoherencia y la deshumanización existentes en ese país desde hace décadas, y que, como os digo, tanto admiran algunas personas que he conocido (todos con licenciaturas superiores, por cierto), y que el lector sobrelleva porque el absurdo, finalmente, a través de Guy Delisle, lleva al humor.

        En este, el absurdo lleva al horror. Se trata de la historia de Jun Sang, un nene norcoreano de ocho años, orgulloso porque cumple años el 16 de febrero, el mismo día que el bienamado dirigente Kim Jong-il. El nene, como el resto de la sociedad norcoreana, tiene el cerebro sorbido desde bien pequeño, y solo cree en el régimen norcoreano, a pies juntillas, sin llevar a plantearse nada más en ningún momento: Canciones patrióticas, mentiras repetidas mil veces, los enemigos títeres del sur y los perros americanos, son el pan nuestro de cada día.

        La corrupción, el hambre y el miedo a ser denunciado y acabar en un gulag o centro de reeducación (unos buenos pocos de años), también suele ser común en la vida de un norcoreano. La vida de Jun cambiará cuando sus padres decidan, tras una hambruna brutal, que el régimen siempre trata de ocultar al exterior, huir a China, siendo arrestados por ello. Solo entonces, la mirada y la inocencia de Jun comenzarán a cambiar, a forjarse, y a ver a su Corea del Norte natal, con otros ojos: Los de la desesperación, el miedo y la desesperanza.

        El cómic es impresionante. Brutal. Necesario. Imprescindible. Este cómic es de los que abren mentes, y, es una pena, que, haya hoy en día, en Occidente, personas que defiendan este régimen que consideran “democrático”. Por favor, cuanto enfermo mental. No dejes de leerlo.

domingo, 12 de mayo de 2019

Sobibor (2018)



        De los hechos en los que está relacionado “Sobibor” (2018), la película rusa, he leído alguna vez en revistas de Historia. Un campo de exterminio, el de Sobibor, situado en Polonia, creado en 1942, y donde, una vez abierto el Frente Oriental, los nazis se dedicaron a mandar a judíos soviéticos, gitanos y algunos prisioneros de guerra. Con el famoso método de las cámaras de gas, basado en la utilización del Zyklon B, los nazis eliminaron a un cuarto de millón de personas de distintas nacionalidades en el poco más de un año que fue campo de exterminio, y posteriormente, de concentración, donde también se guardaban las armas requisadas y confiscadas a los soviéticos. Al ser uno de los más numerosos, un grupo de presos (cuatrocientos), liderados por el capitán soviético Sasha, pudo organizar una rebelión, y posterior huida del campo, a pesar del fuego de ametralladora que les aguardaba, matando en su escape a ninguna parte, a varios soldados de las SS. Tras estos sucesos, el propio Himmler pidió el cierre y arrase del campo, que acabó siendo reaprovechado como campo de cultivos. Los fugados, fueron traicionados por la población local, fusilados, arrestados… Solo 58 lograrían sobrevivir a la guerra.

        La película viene a narrar estos hechos, y como siempre me pasa cuando la cinta es rusa, me llaman la atención algunas cosas desde el principio de la misma, los judíos llegan al campo de exterminio lozanos, contentos e impolutos, después de haber hecho, supuestamente hacinados en vagones, cientos de kilómetros para llegar al lugar donde van a morir. Después vas viendo que la película es dura, aunque hay escenas, y diálogos, que no tienen mucho sentido, muy teatral en ocasiones, e igualmente, te das cuenta, que, la música tiene un protagonismo inmerecido en la historia. En algunas partes, directamente la música sobra (a veces te dan ganas de quemar los violines), ya que intenta añadir un sentimentalismo que no hacía falta. Y la presencia mixta de hombres y mujeres dentro del campo también es algo que me descolocó, siempre he pensado que eran separados a la llegada a los campos.


       Aparte de eso, es una película que recomiendo. Su falta de prejuicios a la hora de mostrar las barbaridades, humillaciones y atrocidades, que suceden en el campo, la hacen más creíble, lo cual se agradece, a pesar de la dureza de algunas imágenes. Una sorpresa para mí fue ver a Christopher Lambert (que está hecho una mierda) haciendo de oficial de las SS.

Balthus y el conde de Rola (Astiberri, 2019) Tyto Alba





           Tyto Alba no es un desconocido en el blog, ya hablé de él hace un tiempo, cuando comenté su cómic “La vida. Una historia de Carles Casagemas y Pablo Picasso” (2016), y ahora, he tenido la oportunidad de volver a leer algo suyo, que estoy seguro que no será lo último, porque lo que hace Tyto Alba siempre tiene interés, sobre uno de mis pintores favoritos, Balthus, con el que siempre he compartido dos cosas: El amor incondicional por los gatos (se llegó a declarar “Rey de los gatos”), y el interés por los primitivos italianos (donde posiblemente empezó todo, realmente, dentro del mundo del Arte y que derivaría en lo que tenemos hoy).



        “Balthus y el conde de Rola” de Tyto Alba, (Astiberri, 2019) nace al paso de la exposición del pintor por el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, como una novela gráfica dedicada a la vida del autor. Desde su interés por pintar y dibujar en la niñez, partiendo de una pérdida gatuna (“Mitsou”, cuya pérdida inspiró una treintena de láminas con prólogo de Rilke en la edición que se hizo posteriormente con ellas), a su relación con las mujeres, el entorno, y las polémicas con sus obras de chicas jóvenes que escandalizaban a los que no saben ver: Se le tachó de pedófilo y de mente perversa y degenerada por sus cuadros de niñas en poses eróticas. Picasso dijo de él que “Balthus solo quería ser Balthus, no quería ser Picasso (en referencia a otros pintores, que, al parecer, si querían)”. Era un gran cuentista, fabulador, creador de historias, y no un pintor prolífico, pero supo vivir la vida, como un gato, hasta el final. “Hay que seguir”, decía continuamente, hasta que falleció casi sin ver un carajo. Fuera de todas polémicas, que no alcanzo a entender al 100%, para mí siempre será uno de mis artistas favoritos del S. XX, y el cómic de Tyto Alba, pues eso… De los imprescindibles, sin duda, lo retrata muy bien, usa magistralmente los silencios, y un dibujo, sencillo, que recuerda a la acuarela. En resumen, un gran cómic.


sábado, 11 de mayo de 2019

Mies. (Grafito editorial, 2019) Agustín Ferrer Casas




        Creo que este cómic biográfico sobre el arquitecto alemán Mies Van der Rohe (1886-1969), titulado simple y llanamente “Mies” (Grafito Editorial, 2019), es lo primero que me leo de Agustín Ferrer Casas (Pamplona, 1971), y la sorpresa (grata) que me he llevado de él, es increíble.

        Me interesa mucho la arquitectura del S. XX. De hecho, para las oposiciones, me tuve que preparar un tema con los principales arquitectos y obras más relevantes, y estuve indagando durante bastantes meses sobre estilos, países, tendencias y vanguardias. La pila de libros que me he leído, pero que no he comentado por aquí, es brutal. Hace casi doce años, cuando empecé a escribir en el blog, hice una breve (y equivocada en parte) referencia a las sillas de Mies Van der Rohe, que se ha convertido en una de las entradas más visitadas y concurridas de lo que llevo publicado hasta la fecha, y que venía a satisfacer mi curiosidad por el periodo Bauhaus, y aquella estrambótica escuela de leyenda, donde lo mismo aprendías dibujo que arquitectura, teatro y escultura, cerrada por los nazis en 1933 siendo Mies Van der Rohe su último director. Es uno de mis autores preferidos, junto a Lloyd, y cuando vi el cómic entre las novedades anuales, no dudé en comprarlo. Este tenía que tenerlo, y leerlo cuanto antes.
   
        Y vaya si lo he disfrutado. Ferrer Casas ha hecho un magnífico trabajo. Es un cómic apasionante, donde un anciano y achacoso Mies narra a su nieto, Dirk Lohan (1938), arquitecto de profesión como él, la historia de su vida en un vuelo a Berlín Occidental, donde pondrá la primera piedra de la Nueva Galería Nacional. Su intimidad fluirá, a través de sus recuerdos, desde sus primeros pasos con su padre cantero, hasta su experiencia en la Primera Guerra Mundial, su paso por la Bauhaus, la reacción (ignorante) de Alfonso XIII ante su Pabellón Barcelona, su pique rencoroso con Walter Gropius (fundador de la Bauhaus, arquitecto al que también admiro), sus amores y sus miedos ante la falta de trabajos que realizar, así como la difícil relación con su clientela y con los nazis, a los cuales en un principio apoyará firmando un manifiesto (y del que pronto se arrepentirá).

        El cómic viene con prólogo de Norman Foster (arquitecto y Premio Pritzker 1999) y con un epilogo de la periodista e historiadora del arte, Anatxu Zabalbeascoa (1966), ya que, al parecer, el cómic está basado en un artículo suyo para XL Semanal. Lo recomiendo, fehacientemente. No lo dejéis pasar, porque es de lo mejorcito que he leído en cuanto a biografías comiqueras.

        P.D: Si Ferrer Casas te pilla intentado reproducir su obra, tienes que hacer el edificio Seagram en escala 1:10 y con palillos y cola. Espero que no me pille, porque no soy capaz de juntar tres palillos sin que se rompan.

viernes, 10 de mayo de 2019

Un día más con vida (2018)



        Estamos en la segunda mitad del S.XX, la etapa de descolonización. El otrora importante Imperio Portugués, se va al garete. Sus colonias, como Mozambique y Angola, encabezan el proceso independentista y de descolonización. Posiblemente, lo que más dolió fue desprenderse de la joya en recursos materiales (diamantes, petróleo) Angola, en una guerra cruenta.

        Una vez expulsados los portugueses, los angoleños entran en una Guerra Civil atroz, entre dos bandos bien diferenciados (estamos en plena Guerra Fría, no hay que olvidarlo), el dirigido por el grupo guerrillero MPLA (apoyados por la URSS y Cuba) de tendencia socialista-comunista, y el FLNA y UNITA, más minoritario, pero con la ayuda internacional de la CIA norteamericana y de Sudáfrica, que aprovecha la coyuntura para invadir el país.

         En medio de este berenjenal, nos encontramos con el periodista (y hay algunos que dicen que también era espía) polaco Ryszard Kapuscinsky (1932-2007), que cubre el final de la presencia portuguesa en el país, y el comienzo de la Guerra Civil. Pronto, siente simpatía por la causa del MPLA y decide quedarse en el país, y ser testigo directo, de los acontecimientos que allí se desarrollan.

        La película está rodada con la técnica de rotoscopia, por la cual los fotogramas se convierten en fotogramas animados, quedándonos una película de animación muy interesante, que convive en su metraje con los pequeños cortes de entrevistas reales de personas que vivieron los hechos junto a Kapuscinsky, y que le acompañaron en aquellos años convulsos, junto a imágenes reales de la etapa. Me ha parecido una cinta muy interesante, muy buena de hecho, tiene varios premios de diversa índole, y quizás peca en la perfección del personaje principal, que parece como un auténtico tipo sin mácula ninguna, cosa que no llega a ser creíble, ya que todos los entrevistados lo consideran un tipo perfecto en todo lo que decía o hacía. Las “idas de pinza” surrealistas, en donde todo se distorsiona, de vez en cuando alrededor de Kapuscinsky no desentonan, y enganchan con los miedos, situaciones o anhelos de lo que se desarrolla a lo largo de toda la narrativa alrededor de los protagonistas.

         Ciertamente, es bastante recomendable, aparte de original en su desarrollo. “Un día más con vida” (2018) es una coproducción de varios países, basada en la novela que publicó, en su día, el propio autor con sus vivencias africanas, y que fue traducida a una veintena de idiomas.

        La guerra duró hasta 2002. Yo la estudié para poderme sacar el C1 de portugués, ya que era uno de los temas de los que me examiné en su día. De aquella Revolución que pedía Igualdad y Socialismo, no quedó nada. El país se sumergió en corrupción y en la vorágine, en la pobreza del Tercer Mundo… Por eso merece la pena leer, y conocer un poco más sobre la Historia de África, que, al fin y al cabo, también forma parte de nuestra Historia…

jueves, 9 de mayo de 2019

El tesoro del Cisne Negro (Astiberri, 2018) Paco Roca, Guillermo Corral



        Vivimos una etapa fascinante, en cuanto a arqueología, y arqueología submarina se refiere. Todos los días, no es raro ver y leer en la prensa, algún descubrimiento, en algún lugar del mundo de cierta magnitud. De hecho, yo llevo meses maravillado con la historia del Galeón San José, hundido en 1708 cerca de las costas de Cartagena de Indias (Colombia) por corsarios ingleses, con seiscientos marineros a bordo y un tesoro con un valor incalculable.


        España ha renunciado a los restos del Galeón (hace poco más de un mes, abril 2019), a pesar de ser un buque de guerra español, con pabellón español, y tumba de esos marineros. Y sus restos, y despojos se repartirán entre la empresa norteamericana que encontró el pecio, y el gobierno colombiano al 50%, lo cual viene a explicar la catadura moral que hay en España, y que te hace pensar que hubiera pasado si el pecio hubiera sido inglés… ¿Hubiera renunciado el gobierno británico tan alegremente a un barco hundido de su nacionalidad y ver como se lo reparten en un juzgado colombiano? No lo creo.

        El caso del Galeón San José, no es, afortunadamente, el caso de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes (hundida en 1804), donde viajaban trescientas personas, con mujeres y niños, y que fue hundida en tiempos de paz, ya que no estábamos en guerra con Inglaterra. Y que es el hecho, en que se basa el fantástico cómic que protagoniza esta entrada de hoy: “El tesoro del Cisne Negro” (2018) del siempre genial Paco Roca (autor de, entre otras obras: Las calles de arena, El invierno del dibujante, La casa, Andanzas de un hombre en pijama…), y del diplomático Guillermo Corral, mezclando hechos reales con ficticios, en una trama por ver quién se queda su tesoro, descubierto por una empresa privada estadounidense de cazadores de naufragios, si el malvadisimo Gobierno español (debemos seguir con la Leyenda Negra, que no pare, que para eso la alimentamos, en parte, desde la propia España), o la empresa que ha descubierto el barco hundido.

        El cómic me ha gustado mucho, me ha parecido una maravilla, porque me ha recordado a los cómics de Tintín. Tiene mucho de aventura, de relaciones internacionales y tramas policiacas, algo de humor, de amor, Historia… Y es fácil engancharte a narrativas como esta. También es cierto que yo me considero un admirador de todo lo que hace, y firma, el valenciano Paco Roca (leo y compro casi todo lo que publica), pero dejando aparte mis loas al autor… De verdad, estamos ante un cómic de esos que te dejan, siempre, un buen regusto, y de los que es un placer encontrárselo en librerías. Astiberri es una de esas editoriales que no defraudan, está claro. Espero que lo disfrutéis como yo. Ya me contaréis.

1492: La toma de Granada (Cascaborra Ediciones, 2019) Carlos Díaz Correia, Ernesto Lovera, Ester Salguero



        La nueva entrega, durante este mes pasado de abril, de la colección “Historia de España en viñetas”, editado por Cascaborra Ediciones, corresponde al undécimo álbum titulado “1492: La toma de Granada”, que viene de la mano del guionista pacense Carlos Díaz Correia, con dibujo de Ernesto Lovera y color y rotulación de Ester Salguero (de la que ya hablamos por aquí, cuando nos referimos, en su día, al cómic “La brigada Lincoln”).

        En esta ocasión, nos trasladamos hasta los meses previos a la toma de Granada, por parte de los Reyes Católicos, los últimos días de 1491, donde, tras un asedio que dura ya diez años, la guerra llega a su fin. Acorralado, sin ayudas exteriores, y con un territorio cada vez más exiguo, el Reino de Granada se enfrenta a su fin.

        La Guerra Civil entre granadinos está muy presente. Boabdil negocia con Gonzalo Fernández de Córdoba (que hablaba árabe, y que pasará a la historia con el sobrenombre de “El Gran Capitán”) la entrega final del Reino, las capitulaciones, mientras que muchos le ven como un traidor, e intentan que Granada se revuelva y que no se rinda sin luchar, que lo haga hasta las últimas consecuencias…

        Cómic interesante, ya que no hay muchas referencias a como fueron aquellas Capitulaciones y los días previos a la rendición, el 2 de enero de 1492, aunque si sabemos, que, llegado el momento, muchos de los puntos del acuerdo no se cumplieron. Cascaborra, ya lo he comentado alguna vez, hace una tarea encomiable con esta maravilla de colección, para todos los públicos, que es amena y didáctica, y que, yo diría, hasta necesaria.

martes, 7 de mayo de 2019

Al relente. Manuel Ávila (2019) Editado por Ringo Rango. Ilustrado por José Manuel Téllez.



        Al relente se disfruta la vida, en muchos aspectos, ya que al relente es cuando más te das cuenta de que las pequeñas cosas, las que suceden alrededor, en nuestro día a día, casi sin darnos cuenta, son las más valiosas, y muchas veces las que menos admiramos. Al relente los vecinos hablan. Al relente ríen, comparten, hablan, y al relente, en Aldehuela, se siente lo atávico como lo normal, se hace pueblo, se hace gente.

       “Al relente” (Manuel Ávila, 2019, editado por Ringo Rango), es el tercer libro dedicado al Universo mágico que es Aldehuela, ilustrado por José Manuel Téllez, que, con sus dibujos, nos hace sentir más cercanos, incluso si cabe, esos maravillosos personajes que describe Manuel, y que comparte con nosotros, de Aldehuela, de una Extremadura siempre presente. Con sus desdichas, sus historias, sus tardes y sus chatos de vino, sus diversas suertes y el embrujo que tienen sus callejuelas.

        Este tercer libro, después de “Recovecos” (2016) y “Trazos de papel” (2016), nos trae un ambiente, quizás, más reflexivo, más intimo con sus personajes. En los anteriores me pareció que abundaba más el diálogo, y el protagonismo de los personajes, aquí más la narración y la presentación en muchos de sus relatos del propio narrador, que no pone ni quita rey, solo ayuda a su señor, que es el hecho, la anécdota, el chascarrillo maravilloso, delicioso, que hace que al lector se le escape una risotada (como me ha ocurrido), o que se quede reflexivo ante un pensamiento, absorto ante un cuadro extremeño, que cobra vida ante tus ojos, en tus manos, en tu mente, y que no puedes dejar de observar, de admirar.

       La sencillez, la calidez de los personajes y la cercanía de los mismos, se dan la mano en “Al relente”, que no deja de ser un viaje a la nostalgia de muchos de nuestros pueblos, que comienzan a vaciarse, y que muchas de estas vivencias, o similares a ellas, se las lleva el viento de la despoblación. La sabiduría, decía uno, muchas veces se resume en las arrugas de las manos, y evocar a estos personajes, es tocar algo dentro de uno mismo, en el alma, es el olor del limonero, del jazmín, el botijo en la ventana, los pardales en las tejas, los gatos dormitando en la camilla junto al brasero de picón. Manuel sabe tocar todas esas cuerdas como nadie, tañe y oírlo, leerlo, es soñar con risas, melancolías, y volver, en mi caso, a una infancia que yo no podría narrar con tanta claridad y vehemencia. Sublime.

domingo, 5 de mayo de 2019

Ekhö. Mundo Espejo "Swinging London" (Norma Editorial, 2018) Arleston, Barbucci, Lebreton.



        Los cómics de “Ekhö. Mundo Espejo” no son una novedad en el blog. Llevo algunos años dedicándoles algunas entradas: Aquí de los cuatro primeros tomos, del quinto cómic (“El secreto de los Preshauns”), y del sexto (“Deep South”).

        La serie trata sobre las aventuras y desventuras de Fourmille Gratule y Yuri Podrov, una rubia explosiva y su compañero de andanzas (que anda muy enamorado de ella) en el Mundo Espejo. Una realidad alternativa en la que en vez de aviones, hay dragones, y la gente convive con los Preshauns, unas ardillas antropomorfas detectivescas enganchadas al té. Cuando no lo beben durante un tiempo, se convierten en monstruos.
        En esta ocasión, en la séptima entrega, titulada “Swinging London” (2018), Fourmille y Yuri viajarán al Londres distópico de Ekhö a investigar el robo de té en el puerto de Londres, que pone en peligro la convivencia de los Preshauns y los humanos.
        Con un dibujo alucinante (Alessandro Barbucci), guión de Arleston y color de Lebreton, la diversión está asegurada en un cómic que hace muchas referencias a mitos e iconos de la capital inglesa, desde Sherlock Holmes hasta los Beatles, pasando por el punk y las famosas cabinas telefónicas. Se puede leer como una aventura independiente al resto de la colección. A mi es que Fourmille me cae muy bien, francamente bien…

Mula (2018)



        Hacía mucho tiempo que no veía una película de Clint Eastwood, y eso que tengo unas ocho o nueve originales en la estantería, que ido comprando a lo largo de mi vida, y las he visto varias veces. Desde los westerns a las de policía con pistolón y patillas.

        Esta tarde me dio por alquilar “Mula” (2018), y, ciertamente, es una cinta que me ha gustado mucho. Es una de esas películas que podríamos ver un par de veces para sacarle cosas, que, seguramente, se te han escapado en el primer visionado, pero desde luego, es una gran película.

        Earl Stone es un viejuno de noventa años. Cultiva lirios, y está arruinado. Se encuentra separado de toda su familia, menos de su nieta. Su exmujer y su hija no se llevan nada bien con él, ya que suele faltar a compromisos y suele ir por libre en todo lo que hace.

        Un día, se le presenta la oportunidad de ganar dinero fácil, solamente conduciendo. Pero, poco a poco, estos viajes, en los cuales lleva droga a un cartel mexicano, comienzan a complicarse… Y, todo, peligra.

        Buen cine, de los que te enganchan durante dos horas. Buenas interpretaciones y bien ambientado. Eastwood hace un buen papel de viejuno blanco conservador, y, como siempre, los mexicanos y los filipinos son el lado oscuro de la sociedad. Y Bradley Cooper sigue cogiendo tablas, buena interpretación. Os la recomiendo.