Mis Redes Sociales

Mis Redes Sociales.
Sígueme en YouTube Sígueme en Facebook Sígueme en Instagram Sígueme en TikTok  Sígueme en Twitter
Mostrando entradas con la etiqueta Manga. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Manga. Mostrar todas las entradas

miércoles, 19 de agosto de 2026

SAINT SEIYA THE LOST CANVAS Tomo 8 IVREA [RESEÑA MANGA]


¿Te interesa este cómic? Te paso enlace de compra al mejor precio posible, pincha en la imagen superior (la ed la portada), para adquirirlo.

         ... Os comento... El pasado 6 de agosto de 2026, hace casi un par de semanas desde que hago esta reseña, salió a la venta el octavo volumen de "Saint Seiya. The Lost Canvas. Hades Mythology", y allí estaba yo en mi librería especializada para hacerme con mi tomo, en formato B6, y publicado por Ivrea en España en un fantástico tomo doble... Por cierto... Gracias Ivrea por esta fantástica colección, y por darnos la oportunidad a viejunos como yo para poder disfrutarla...

Si ya has visto los siete vídeos anteriores que le he dedicado a esta colección, sabrás que estos tomos dobles tienen alrededor de 400 páginas, vienen de la mano de la mangaka Shiori Teshirogi, con la bendición del mítico Masami Kurumada, y fueron publicados originalmente en Japón allá por 2009, ya ha llovido... Por eso, para mí, hacerme con estos tomos, y poder disfrutar de ellos, es... Ufff, la caña de España (expresión que decíamos los niños hace 40-50 años).

El tomo suele venir con algunas láminas en color, y con el diseño de algunas armaduras o surplices, que son las armaduras del ejército de Hades, en las páginas finales. Y aquí, te vas a encontrar los capítulos del 124 al 141...


Como curiosidad inicial os puedo comentar que este es el primer volumen, hasta donde recuerdo, en el que prácticamente las 400 páginas están protagonizadas por un solo Caballero de Oro, en esta ocasión, Sísifo de Sagitario. En anteriores tomos, solíamos tener la historia de dos Caballeros, pero aquí la importancia de Sísifo en la narrativa es fundamental, y hasta las páginas finales no vamos a ver a Dokho de Libra y Defteros de Géminis...

También os tengo que comentar que este tomo es el que más raro narrativamente hablando, de los que me he leído hasta ahora... El séptimo ya apuntaba maneras, pero en este tomo hay cosas que me han rayado un poco... Veamos...


Seguimos con la Guerra Santa del S.XVIII. Estamos en el Himalaya, entre frías y gélidas montañas. Los Caballeros Secundarios de Bronce han terminado el llamado Barco de la Esperanza con el que los Caballeros de Atenea pretenden volar hasta el Lost Canvas, hasta el cielo donde Hades, nuestro artista barroco, está pintando su obra maestra... Un barco volador es algo que me choca bastante, es algo que como os digo, me comenzó a parecer un tanto surrealista ya en el tomo anterior, junto a la idea de que los Caballeros Secundarios de Bronce: Hydra, León Menor, Oso, Lobo... Tienen montada una empresa de construcción y reformas.

Resulta que ponen el barco a punto, y el barco para funcionar necesita una especie de sacrificio para funcionar, para ponerse a volar, y aquí es donde nuestros Caballeros de Bronce Secundarios se inmolan, se sacrifican, para que el barco se eleve, quedando solo Tenma de Pegaso y Yato de Unicornio vivos para ver el milagro del galeón volante. No sé qué les ocurre al resto de Caballeros inferiores usados como lerendos en el trabajo de reformar el Navio de la Esperanza, esa parte no queda nada clara.


Sin embargo, aparece por allí un barco negro volador, capitaneado por uno de los Tres Jueces del Inframundo, Aiacos de Garuda, un tipo que por pies tiene patas de pollo, y que está como una cabra en bicicleta.

De hecho, para demostrarnos lo loco que está, mientras Sísifo intenta salvar a su gente y te suelta parrafadas sobre el sacrificio y la ayuda al débil... Aiacos se dedica a cargarse a parte de su ejército de esbirros y espectros. Nos queda claro que es despiadado y que el terror absoluto es su herramienta de trabajo. De hecho, Aiacos se carga a más de los suyos, que los propios Caballeros de Atenea, y encima parece imparable, aunque enfrente tiene a Sísifo de Sagitario, que es todo moralidad, y rollo espiritual y "qué bueno soy conmigo y con los demás"


La narrativa nos deja claro que ambos son completamente diferentes en sus planteamientos: Mientras Aiacos ve a sus hombres como herramientas prescindibles, el Santo de Oro ve a cada soldado y caballero de bronce como un lazo sagrado de su propia familia. El duelo entre ambos trasciende la batalla para convertirse en un debate filosófico sobre el liderazgo y el valor de los vínculos afectivos.

Aiacos llega a inclinar la balanza a su favor, hasta que Sísifo comprende que, para derrotar a su oponente, debe abandonar toda dependencia de sus sentidos terrenales. En un acto de heroísmo, muy propio de Shaka de Virgo, Sísifo se priva voluntariamente de la vista, destruyendo sus propios ojos para sumergirse en una oscuridad absoluta, y así despertar el Octavo Sentido


Con ello, derrota finalmente a Aiacos, pero en un final un tanto caótico, tenemos la aparición de Pharaon de la Esfinge, que se presenta con una balanza para pesar los corazones de los presentes... Esta parte no tiene demasiado sentido para mí. 

Igualmente, tenemos la vuelta de Radamanthys, otro de los Jueces, pidiendo un nuevo puesto a Hades, ya que perdió su plaza como Juez del Inframundo, y el tipo lo mismo le da que lo pongan de ordenanza, que, de guardia de seguridad, el caso es trabajar en algo, y cerca de Hades al ser posible. 

También hay algo curioso en el tomo, que es la relación que existía entre Violet de de Béhemoth y Aiacos, como si ella fuese la única, a la que llamaba su mano derecha, que podría despertar algo en este Juez loco... Y el cierre es la llegada de Defteros de Géminis, y una misión para Dokho de Libra...


En definitiva: Un cómic que parece ser un punto de inflexión. Se nos van acabando los Caballeros Dorados, y los espectros importantes, un tanto surrealista con el tema de los barcos voladores y con el sacrificio incoherente de los Caballeros de Bronce Secundarios. No le veo sentido. Esperemos que la cosa no se vaya de madre en los últimos cuatro tomos que nos faltan...

lunes, 20 de julio de 2026

Sobrevivir a la cumbre: La lucha brutal de K en los picos más altos

 
¿Te interesa este cómic? Te paso enlace de compra al mejor precio (Amazon España). Garantizado. Pincha en la imagen superior, en la de la portada.

... Os comento... El único cómic que me había leído hasta ahora, y que comenté en el blog hace diez años, del conocido "poeta del manga", Jiro Taniguchi, era "Los Guardianes del Louvre". Taniguchi falleció poco después de que yo le hiciera una brevísima reseña a aquel cómic, que ya de paso os recomiendo, y desde entonces... Nada.

Absolutamente nada he vuelto a leer de este autor, dibujante, mangaka japonés, con el que tenía una cuenta pendiente... Ahora, decidido a desfacer el entuerto, me he hecho con "K", un cómic donde el infierno es blanco, entre elevadas montañas donde habitan los dioses, y que viene a ser el único manga que me he leído con el tema del alpinismo como escenario fundamental, por lo que podemos decir que estamos ante una de esas joyitas del cómic, del manga, con más de treinta años, y que adereza al piolet y a los crampones y cuerdas, una dosis importante de misticismo, rescate y supervivencia a bajísimas temperaturas... Ideal para sobrellevar el tórrido verano extremeño...


"K" fue publicado originalmente en Japón en 1988 por la editorial Shogakukan, ilustrado por el maestro, como os decía antes, el llamado poeta del manga, Jiro Taniguchi, y con guion de Shiro Tosaki. Ahora, tenemos la suerte de leerlo, gracias a Planeta Cómic, en una edición de 296 páginas, en riguroso blanco y negro, que te va a dejar helado, nunca mejor dicho, a través de una narrativa compuesta en cinco capítulos independientes, cada uno bautizado con el nombre de una imponente montaña del Himalaya o el Karakórum: K2, Pumo Ri, Everest, Makalu y Kailash. ¿Te atreves a escalarlas? Vamos a ello...

La verdad es que "K" es un cómic muy enigmático, empezando por su propio protagonista... La historia sigue los pasos de K, un enigmático japonés que vive como un paria o ermitaño al pie de las cordilleras más salvajes de Asia. K se gana la vida de manera humilde trabajando como porteador y guía de expediciones. 


Sin embargo, bajo su apariencia descuidada y silenciosa, se esconde el escalador más virtuoso del mundo, un hombre capaz de ascender paredes verticales imposibles en el más puro estilo alpino: sin oxígeno suplementario, sin cuerdas fijas y en solitario. 

Es prácticamente un héroe solitario y desconocido, silencioso, pero pronto nos vamos a enterar de que K, es en realidad, Keiichirou Kuga, un prodigioso alpinista que perteneció a la élite del montañismo japonés. Años atrás, durante un traumático ascenso, Kuga se vio obligado a cortar la cuerda que lo unía a su compañero para sobrevivir, un acto que lo condenó al ostracismo social y al remordimiento eterno. 

Rompiendo lazos con su civilización y con la mujer que amaba, decidió "morir" para el mundo y renacer simplemente como "K", mimetizándose con la cordillera.


  A lo largo de los capítulos, K es arrastrado una y otra vez hacia las cumbres debido a emergencias humanas. En el K2, debe rescatar a un millonario caprichoso atrapado en la "Zona de la Muerte". En el Pumori y el Everest, se enfrenta a los dilemas morales del egoísmo de los escaladores, pero también de las personas en general, donde se ve la inconsciencia de las personas que trata en sus rescates.

De hecho, en Everest, tenemos la típica historia de espionaje internacional, con la recuperación de los restos de un avión, asesinatos y traiciones, en mitad de la nieve.


  El clímax argumental y espiritual llega en los episodios finales: Makalu y Kailash. En Makalu, después de lo que ha sufrido en el Everest, nuestro protagonista se da a la bebida, se siente cada vez más solo, se retira de la montaña... Pero vuelve a otro rescate que le ayudará a enfrentarse a los fantasmas del pasado y salir de la depresión. Y en Kaliash, que cierra el tomo, vuelve a presentarnos una épica historia de rescate donde un enorme dragón en forma de ventisca helada, volverá a ser el desafío de "K"... Y no volvemos a saber de nuestro héroe, ni de su destino posterior... 

Como curiosidades, os puedo comentar que el guionista Shiro Tosaki realizó un trabajo de documentación técnica abrumador. Cada piolet, mosquetón, técnica de vivac y descripción del mal de altura o edema pulmonar responde a la realidad médica y deportiva de los años 80.

  Taniguchi utiliza un contraste brillante entre la inmensidad blanca y vacía de las montañas y el detallismo obsesivo de los rostros humanos castigados por el frío, parece querer dibujar con todo detalle el frío de los rostros, y el detallismo de las montañas, las cumbres... Es simplemente brutal.


En resumidas cuentas... K es, ante todo, más allá del tema de los rescates y del alpinismo... La historia de un tipo que busca una redención en las montañas más altas del planeta...Un cómic sobre culpas, pasados no cerrados y penitencias extremas.

Fantásticamente documentado y dibujado, la única dificultad que le he encontrado, pero es algo personal, es que muchas de sus viñetas verticales, como esas enorme y gigantescas paredes heladas, me ha sido muy difíciles leerlas... Su estrechez ha sido un reto para mi galopante presbicia, y sé que es porque son los recuadros originales de las viñetas del cómic japonés, pero eso no ha sido óbice para disfrutar de un gran cómic...