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domingo, 30 de noviembre de 2025

Tron: Ares (2025)

 

Uno de los mayores batacazos cinematográficos y económicos de este 2025 que se nos va, ha sido el protagonizado por la producción de Disney “Tron: Ares”.

Reconozco no haberme visto la de hace quince años, “Tron: Legacy”, y mis temores iniciales con esta película eran que quizás sería una segunda parte, una secuela, que no iba a poder comprender, pero después de haberme tragado su hora y cincuenta minutos de metraje, con escena post-créditos incluida, os puedo asegurar que la podéis ver sin ningún tipo de problemas, a pesar de que no conozcáis la clásica del 82, que tantas veces alquilé en VHS (de hecho, tengo una edición en DVD que compré hace 20 años), y la del 2010, a la que, posiblemente, le dé una posibilidad en los próximos días… Más que nada por completar en cuanto a visionados lo que llevo visto de la franquicia.


Rodada en Vancouver (Canadá) en seis semanas, durante los meses de enero y febrero de 2024, “Tron: Ares” me ha parecido una película muy ambiciosa, con unos efectos especiales y visuales muy destacados, y con una BSO muy buena a cargo de “Nine Inch Nails”, pero que se pierde bastante en una narrativa que no acaba de enganchar…

Dirigida por el noruego Joachim Rønning y protagonizada por Jared Leto y Greta Lee,” Tron: Ares” es una película que tengo que reconocer que me ha entretenido, y que tiene bastantes guiños a lo que yo recuerdo de la saga, del juego, a esa nostalgia, mezclada ahora con un paso más allá.


En vez de desarrollarse en la “Grid”, el mundo digital, ahora una IA, que es el programa Ares (Jared Leto), se plantea cosas, cruza el umbral al mundo real, y busca un Código de Permanencia que le haga quedarse en el mundo real sin llegar a desintegrarse después de los 29 minutos de vida que tiene cada vez que renace.

El código, que es como el Santo Grial para los programas, fue creado por un desaparecido programador, Kevin Flynn (interpretado por un Jeff Bridges que sale dos minutos y medio), aunque Ares no será el único que lo busque, ya que por otro lado tenemos a Eve Kim (Greta Lee), una investigadora y programadora que cree que el código puede usarse para traer nuevas curas a enfermedades (perdió a su hermana por una incurable) y nuevos avances científicos. Lo que es una idealista de toda la vida.


Y por el otro lado tenemos a un tipo, el creador de Ares y de su rival Athena, curiosamente los dos son nombres de dioses de la guerra griegos, que quiere el código para crear armas a través de la IA que puedan usarse en el mundo real.

Ares pronto se comenzará a preguntar cosas, con cada renacer, igual que en otras miles de películas que hemos visto por el estilo, desde “Cortocircuito” y su número 5, hasta “Yo Robot”, y otras tantas, y se revolverá contra su creador, aliándose con la investigadora para usar el código para el bien de la humanidad y de la propia IA, que se quiere comprar una Ducati y escuchar a los Depeche Mode.

Todo ello aderezado con buenas escenas de acción, conflictos y dilemas, reflexiones filosóficas, sobre la creación y los seres que se vuelven contra su creador, los peligros y responsabilidades de la IA y mil vainas más que se te pueden venir a la cabeza, y es que como el tema de la IA va disparado, quizás sean, en parte, reflexiones reales que el personal se tendrá que hacer en las próximas décadas, aunque yo soy más de los que piensan que el futuro va camino de parecerse más a “Mad Max”, aunque sin Tina Turner tristemente, que a lo que expone “Tron”.


        Estrenada el 10 de octubre de 2025: Como os decía al principio, la película ha sido un gran batacazo económico para Disney. De los 348 millones de presupuesto total, ha recaudado apenas 142 millones. Estas cifras creo que han sido las que han claveteado su tumba, ya que no creo que Disney se arriesgue con una nueva película de la franquicia, y es, en parte, una pena, porque el final lo deja muy abierto para una continuación.

        Dentro de lo positivo, yo destacaría, (aparte de su BSO que tiene un rollo electrónico que a mi me mola mucho), todo el rollo visual que se gasta: Los neones, el futurismo cyberpunk, los guiños a la película clásica, la estética… Y que sale Danna Scully tres minutos, y le hacen una operación de esternón sin anestesia.


Y, por el contrario, creo que le sobra metraje, no acabas de conectar con la narrativa y hay demasiados dilemas y reflexiones encima de la mesa, no siempre bien planteados, o no con la claridad suficiente. Tiene muchos fuegos artificiales, pero no ha logrado emocionarme.

De nota le voy a dar su 5 de rigor. Ya me diréis qué os pareció a vosotros.

lunes, 17 de noviembre de 2025

Una casa llena de dinamita (2025 )

 

       “Una Casa llena de Dinamita” es un thriller político de 2025, enfocado desde diversos puntos de vista, y con tintes apocalípticos, con la fragancia de la Tercera Guerra Mundial en el aire, y que ya os adelanto que no sabemos cómo acaba después de una hora y cuarenta minutos de metraje.

        A mi me ha recordado, salvando las distancias, a la mítica película del 83, “Juegos de Guerra”, donde un Spectrum 128 k (¿O era un Commodore 32?), troleaba a todo un país, a los Estados Unidos, haciéndoles creer que los soviéticos habían soltado todo el arsenal nuclear y resulta que el ordenador en cuestión estaba de broma. Aquí, no vas a tener el placer de saber si es un troleo, quien ataca o por qué, solo vas a ser testigo de lo que ocurre en la cadena de mando desde diversos puntos de vista y como se toma cada escalón que un misil nuclear esté a punto de impactar sobre Chicago después de haber fallado las contramedidas, el misil interceptor, en una película que costó 30 minolles de dólares y una ridícula recaudación de 14 mil dólares en cines, aunque a su favor diremos que solo se estrenó en unas contadas salas, y la millonada habrá venido de Netflix.

 

        Nuestra narrativa arranca con la aparición de un misil de origen desconocido, que puede ser norcoreano o ruso, atravesando el Pacífico, en dirección a los Estados Unidos, en concreto a Chicago.

        Rápidamente, todos los estamentos políticos y militares del país se ponen en alerta, y se enfrentan a una carrera contrarreloj para decidir que hacer, averiguar quién les tira el pepinazo y cuál debería ser la respuesta a que se carguen a diez minolles en personas en un abrir y cerrar de ojos. Y todo transcurre en 18 minutos donde se deben tomar todo tipo de decisiones antes del impacto. ¿Presión? Que va, ninguna, jajajaja.


        Así, vamos a ver como la película se divide en tres partes, cada uno de ellos visto desde una perspectiva: Desde la sala de control o de mandos del Pentágono (que sería el punto de vista de unos militares que se comportan un tanto como niñatos), desde e punto de vista de la propia Casa Blanca, y desde el punto de vista del propio presidente de Estados Unidos, que es el mismísimo Idris Elba, al que no le pilan en Florida leyendo cuentos sobre cabras a nenes de guardería, pero casi casi…

        Estrenada en la Mostra de Venecia el pasado septiembre, “Una Casa llena de Dinamita” me ha parecido una película curiosa, aunque no novedosa, donde más que el impacto del misil, quién lo tira y por qué, resalta por la cantidad de decisiones que se deben tomar en esos 18 minutos que afectarán a minolles de personas, y donde la baraja se mueve entre la ética, el miedo a no saber qué va a pasar, lo apabullante de la situación y todas las cuestiones, muchas de ellas sin resolver, en torno al inicio de una Tercera Guerra Mundial.


Cambiamos de perspectivas ante un mal seguro, que es el pepinazo que se viene, pero la tensión desde luego es la misma, incluso parece crecer según cambiamos de perspectiva, cada cual lleva la procesión de una manera diferente.

Pero también os tengo que reconocer que ver la misma situación repetida, aunque sea desde estos diferentes enfoques, ha llegado a cansarme por momentos, y cuando al final se ha cerrado en negro y no me he enterado si hay o no pepinazo, me he cabreado mucho.

Sé que el objetivo del guionista, la señora directora, es la reflexión, pero esto no se hace…


En fin… Película entretenida para pasar la tarde, bien realizada, bien cosida, con una buena música que acompaña los momentos de tensión y de comerse las uñas. Igualmente, buenas interpretaciones, ahí no tengo nada que objetar, pero aparte de la reflexión ya comentada, no me añade mucho más. Incluso dudo que gran parte del personal reflexionara sobre el tema.

Como dijo alguien alguna vez: No sé cómo será la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta será con palos y con piedras. De nota le voy a dar un 6.