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domingo, 26 de abril de 2020

Fake (Norma, 2005) Sanami Matoh



        “Fake” (Norma, 2005) de Sanami Matoh, editada en los noventa en Japón, es una colección de siete mangas yaoi (cuya principal característica suele ser que hay una relación homosexual entre los protagonistas), que tengo desde hace años, y que no me he leído hasta hace unos días.

        En los mangas, Randy Maclean, alias “Ryo”, es un oficial americano de ascendencia japonesa que llega nuevo al Distrito 27 de Nueva York. Nada más llegar, su compañero Dee Laytner comienza a acosarlo sexualmente, y Randy se deja llevar por la situación. Mientras resuelven problemas con prostitutas, asesinos y traficantes de droga, se van convirtiendo en pareja, a la par que, en sus aventuras, adoptan a dos nenes huérfanos, Bikky (hijo de un traficante de drogas) y Carol (una carterista de cuidado), que les meten en más de un lío, sobre todo Bikky que no ve muy bien la relación de los dos policías, mucho más en los primeros volúmenes.

        Los casos que resuelven en los cómics son entretenidos, al igual que las broncas que tienen en todos los volúmenes. Sé que hay dos partes más editadas en castellano, pero desconozco de qué van. Estos son, de los que te lees, y a los dos días ni te acuerdas.

viernes, 3 de enero de 2020

Tibirís (Trilita, 2017) Arnau Sanz Martínez



        “Tibirís” (Trilita Ediciones, 2017) de Arnau Sanz Martínez es memoria viva. Dice: “Tibirís era el tío de mi abuela. Se cocinaba en un fogoncillo en su habitación. Era homosexual en la posguerra…”, y los recuerdos de sus abuelos, de noventa años, vuelven a un pasado de hambre, frío y represión.

        La abuela dice que es tonta, que no estudió, que solo sirve para hacer las cosas de la casa, y una vez perdido el miedo, tanto ella como el abuelo, van recordando cosas del pasado, desde su primera regla, hasta la relación que tenían con una Iglesia agobiante y mezquina, que coartaba la libertad. Y, de vez en cuando, vuelven a hablar de Tibirís, que se cuela para contarnos como era, lo que hacía, la tranquilidad de un hombre que tenía que vivir como estigmatizado, y encima la “tenía pequeña” (pero, eso es cosa de la familia) …

        Esta memoria viva, que ya se va apagando poco a poco, es fundamental no olvidarla, aunque sea en sus más nimios detalles. Los olores infantiles, los conejos, la hierba, los sonidos de las bombas cayendo… Y todo se va convirtiendo en algo íntimo, pero compartido, entre comidas, recordando un pasado lejano, pero aún presente.

        Dibujado con un azul siempre presente, de distintas tonalidades, y un trazo sencillo. “Tibirís” es la conversación que algunos mantuvimos con nuestros abuelos, para saber, para conocer, para no olvidar algunas cosas, pequeños detalles, sin entrar en hechos históricos ni grandes averiguaciones, solos en la intimidad de las palabras y los recuerdos familiares, sin llegar más allá. A veces, los silencios también nos comunicaban, y nos daban a entender el pasado. Tibirís era Luís. Le llamaban marica, violeta, sarasa. Era homosexual, y cocinaba en un fogoncillo en su habitación…

sábado, 9 de noviembre de 2019

El bailarín (2018)



        Hoy me he tragado “El bailarín” (2018), un biopic bastante interesante sobre la vida del bailarín soviético Rudolf Nuréyev (1938-1993), que fue considerado uno de los mejores bailarines del S.XX, y famoso, igualmente, por su huida de la URSS (aquel paraíso político, económico y social) en 1961.

         En Occidente se hizo muy famoso, y pudo, entre otras cosas, satisfacer su sexualidad (perseguida en la Unión Soviética) e iniciar una relación personal con otro bailarín, aparte de conocer el gran éxito internacional y el reconocimiento por su trabajo como bailarín, director, productor y actor… Aunque aquí sale tonteando con algunas mujeres, sin llegar a nada serio.

        En esta película, donde Ralph Fiennes brilla como director, y como actor, se nos cuenta la historia del Nuréyev que huye a Occidente en busca de un futuro mejor, más prometedor. Sus esfuerzos por ser el mejor, para pulir su estilo. Como miembro de la Kirov Ballet, y seguido de cerca de la KGB, ve la oportunidad de desertar en Francia, mientras se intercalan algunos flash-backs, y se monta un buen pollo.

        No está mal, como comento. Le sobra, por supuesto, media hora larga, ya que tanto viaje a la memoria de su pasado, a su familia e inicios, la hace una cinta lenta a grandes ratos, pero me ha parecido amena.

        P.D: Yo hubiera respetado el título original, “El cuervo blanco”.

domingo, 29 de septiembre de 2019

Descifrando Enigma. Alan Turing: Un genio de su tiempo (Anaya, 2019) Jim Ottaviani, Leland Purvis



        Hoy en día, creo, casi todo el mundo conoce a Alan Turing (1912-1954), el célebre matemático británico, descifrador del código secreto alemán Enigma, que permitió acortar sobremanera la duración de la Segunda Guerra Mundial tras revelarse, en la secreta Bletchley Park, siguiendo sus premisas, la manera de entender dichos códigos y descifrar los mensajes ocultos por el enemigo, que enviaba a estaciones, barcos y submarinos.

        El S.XXI nos ha traído un buen puñado de libros sobre su vida, una película de la que tengo que hablaros dentro de poco, y un cómic, “Descifrando Enigma. Alan Turing: Un genio de su tiempo” (Anaya, 2019, edición en castellano) de Jim Ottaviani y Leland Purvis, que relata magistralmente su vida, a través de las personas que lo conocieron, que tuvieron relación con él: Su madre, sus profesores, sus compañeros, una efímera novia…

        Hasta llegar a su juicio, por homosexual, y su suicidio (otros dicen asesinato) en 1954. No en vano, en diciembre de 2013, la reina de Inglaterra, Isabel II, publicó, promulgó, el edicto por el que se exoneró oficialmente a Turing, quedando anulados todos los cargos en su contra, y cerrando, de paso, aquel vergonzoso episodio para Inglaterra.

        El cómic, escrito a través de entrevistas (en blanco y negro el entrevistado, dando a entender que están “muertos”), sigue más allá de la Segunda Guerra Mundial, con las investigaciones de Turing sobre inteligencia artificial, y los programas de las primeras computadoras.

        Yo, absorto, me lo he leído en media tarde, y me ha gustado mucho. Ya conocía la historia de este genio matemático, además de gran deportista, ajedrecista, filósofo… Pero siempre es bueno repasarla, y recordar, que, gracias a él, se salvaron miles de vidas…

lunes, 13 de agosto de 2018

La doncella (2016)



        A los diez o quince minutos, ya sabía que estaba viendo una gran película. La verdad sea dicha: “La doncella” (2016) me ha encantado.

        Y no es por su parte erótica, que la tiene bien cargada, ni por su sensualidad, que también. Si no, por una trama bien narrada, bien tejida y bien planteada.

        Estamos en la Corea ocupada (por los japoneses) de los años treinta. Una joven ladrona, Sookee, es contratada como doncella por una rica japonesa. Sookee, está compinchada con un supuesto conde japonés, que en realidad es otro coreano, un estafador, para intentar desplumar a la japonesa…
        … Pero, pronto, el espectador se da cuenta de que nada es lo que parece, y que la historia es mucho más sutil, y enrevesada, de lo que parece a primera vista…

        En mi modesta opinión: Es un peliculón. Lo mires por donde lo mires. No entro en más detalles, prefiero que la veas, y me cuentas.