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Mostrando entradas con la etiqueta Fantasmas. Mostrar todas las entradas
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domingo, 5 de enero de 2025

Exhuma (2024)

 

        “Exhuma” es una película de terror surcoreano, que merecería casi un estudio antropológico, cultural, folklórico y mitológico en todos los sentidos, incluso, si se tercia, hasta histórico, porque en esta película la Historia de Corea y la de Japón acompañan a la historia de terror sobrenatural que nos vamos a encontrar en un metraje de dos horas y diez minutos, que, si bien se te puede hacer larga, yo le quitaría media hora de su primera hora de metraje sin pestañear, si que se te puede hacer amena, entretenida, y en algunos aspectos, hasta didáctica.

        Una lástima que no sea yo quien haga ese estudio, y que no entre a mojarme demasiado al respecto, más allá de dar unas breves y concisas pinceladas, para que podáis ver “Exhuma” sin perderos demasiado, y dando por hecho que muchos ya la habéis visto, y podamos compartir a través de los comentarios diversos puntos de vista y enfoques sobre la misma.


La película mezcla tradiciones ancestrales con chamanismo, Feng Shui, posesiones y exhumaciones, y hasta con ciertas nociones y pautas del cristianismo, haciendo que todos estos temas parezcan más cercanos al espectador de lo que por lo menos serían para un occidental, pero que, seguro que siguen teniendo un gran peso en las sociedades asiáticas actualmente, y concretamente en la coreana, que es donde se centra principalmente la acción.

        Tanto el guion como la dirección, vienen de la mano de Jang Jae-Hyun, que es un tipo que lleva media docena de películas de terror a sus espaldas, y se le notan las tablas en esto del terror sobrenatural. Bien técnicamente, muy buena ambientación, fotografía, y no demasiada sobreactuación en los actores, que ya es pedir… No en vano, el veterano actor coreano Choi Min-Sik hace un papel muy creíble como geomante, que es una palabreja que yo creo que ha sido inventada en español directamente para doblar la película, que viene a ser un experto en Feng Shui en relación con el terreno, la tierra, su ubicación y orientación respecto a los elementos de la naturaleza, algo que en España nos vendría muy bien a la hora de orientar calles y edificios, y que se hacía desde etapa romana hasta hace unos cien años, pero que se ha ido perdiendo respecto a carreras más técnicas… En fin, que me lio…

 

        Presentada en febrero de 2024 en la Berlinale, realizada en tres idiomas (coreano, japonés e inglés), y cuando escribo para el blog, y hablo para el canal de Youtube, con una recaudación de casi cien millones de dólares, “Exhuma” es una interesante historia de terror que nos lleva a conocer a un cuarteto peculiar. Por un lado, tenemos a Hwa-Rim, una chamana, que, junto a su discípulo, Bong-gil, recorren el país librando a familias de malos espíritus. Un día, requeridos por una familia de postín, los Park, llegan hasta Los Ángeles, en Estados Unidos, donde se topan con algo que les viene grande, una maldición que pasa de generación en generación, pasando a los primogénitos de la misma.

        Para arreglar el desajuste espiritual, deciden recurrir a una pareja profesional del sector: Kim Sang-deok, un geomante experto en exhumaciones y en Feng Shui, y su amigo y colega, Yeong-geun, que es un sepulturero, un empresario dedicado a la venta de ataúdes y pompas fúnebres. Ambos no lo están pasando demasiado bien económicamente.


        Una vez formado el cuarteto, tenemos la típica película de fantasma vengativo, rencoroso, que viene desde el más allá para fastidiar a la familia, causando de paso un par de posesiones demoniacas, y fallecimientos a su paso al desenterrar el ataúd de un lugar maldito, cerca de la frontera con Corea del Norte, lleno de zorros y en mitad de la nada… Eso sería la primera hora, aproximadamente, de la película, y de quedarse ahí, pasaría sin pena ni gloria.

        Pero esta historia es pronto superada por una segunda, y es que en el mismo lugar hay más ataúdes, que van a relacionar al primer fantasma, un coreano traidor que se enriqueció en vida con la invasión japonesa de la península coreana, de 1910 a 1945, con otros seres de ultratumba que vienen de más antiguo, como un Oni japonés, antiguo samurái, originario de finales del S.XVI, de cuando los japoneses invadieron la península coreana, durante la etapa Joseon.


        Aquí ya se mezcla Historia de los dos países, con lo sobrenatural, ofreciendo una película entretenida, pero que ha tardado mucho en arrancar en una primera parte que pronto prácticamente se olvida, y haciendo que nuestros cuatro protagonistas se tengan que enfrentar cara a cara con fuerzas astrales y espirituales superiores, recurriendo a ayuda de otras dos chamanas…


        En definitiva: Película a la que le sobra la primera parte, la relacionada con la familia Park, ya que es la segunda, la de los espíritus japoneses, la realmente interesante. “Exhuma” también hubiera funcionado muy bien como una miniserie, del tipo “Misterio para tres”, pero el primer capítulo hubiera sido el más aburrido, me temo.

        A mi me ha entretenido bastante, y a pesar de ese metraje tan excesivo, le doy un 6 de nota y os recomiendo su visionado. La historia sobrenatural, puede darte pie a investigar un poco sobre la relación Corea-Japón a lo largo de la Historia, algo muy recurrente en el cine coreano, en películas como “Invasión, Insurrección”, también de 2024, que tenéis comentada tanto por el blog como por el canal… Lo dejo por aquí.

domingo, 13 de octubre de 2024

Bitelchús, Bitelchús (2024)


       ¿Tú viste “Bitelchús” cuando se estrenó hace casi 40 años? Yo si la vi en los Cines Menacho de Badayork en 1988, y aquello fue una pasada. Una semana y media nos tiramos en la calle jugando toda la chiquillada pacense, a ser el histrionismo personaje del traje a rayas y aspecto asqueroso, gritando ochenta veces “Bitelchús, Bitelchús”, y Bitelchús sin aparecer, y las viejas amenazando con el bastón y diciendo: “Niño, que te conozco, que sé de quién eres… Como me vuelvas a llamar eso, se lo digo a tus padres y te enteran, que trolebús será tu madre...”.

         Ahhhhh, ¡Qué ilusión hacía ver estas películas en pantalla grande, cuando Tim Burton molaba, y Danny Elfman te hacía unas bandas sonoras de la leche! Y ya cuando salió en vídeo, ni os cuento, tres meses de espera para alquilarla.


        Por eso, creo yo, que ningún Boomer que se precie, como es el caso, se resistirá a una bofetada de nostalgia y querrá ver esta nueva secuela del clásico de terror, lo de terror entre comillas, y fantasía, con solo un tercio del elenco principal, porque muchos han fallecido, otros tienen problemas judiciales y mejor no mezclarse con ellos y hacer que su personaje muera… No sé, comido por un tiburón, y otros simplemente, como los personajes de Geena Davis y Alec Baldwin, ni están ni se les espera, porque pasaron a otro plano astral... Entonces, ¿Qué nos vamos a encontrar en la hora y cuarenta minutos de esta nueva entrega de “Bitelchús”?

         Pues en “Bitelchús, Bitelchús” nos vamos a encontrar un producto entretenido, con grandes dosis, con grandes esencias de lo que fue la película original, para contentar a esos boomers que han ido a verla con sus hijos, quien sabe… Alguno incluso con sus nietos más bien… Y ya de paso, hacerle un guiño a los más jóvenes, que a lo mejor han visto la primera parte y sienten curiosidad por la segunda.


        En la narrativa han pasado varios años desde los acontecimientos que acabaron con Bitelchús con la cabeza reducida. Lydia Deetz (una Winona Ryder que abre muchos los ojos y pone muchas muecas, algunas casi imposibles incluso para su edad), vive atormentada por los recuerdos de Bitelchús, ha perdido a su marido hace tiempo, y su representante le está haciendo la Corte y Confección, ya que pretende casarse con ella, que trabaja de médium en un programa televisivo de tercera.

       La abuela Delia (una fantástica y rescatada por fortuna, Catherine O´Hara, que tiene una vis bastante graciosa) trabaja como artista conceptual, mientras que Charles, su marido, ha fallecido devorado por un tiburón tras un accidente aéreo.


         Dicho accidente hará que tres generaciones de mujeres de la familia: La propia Delia, Lydia, y la joven Astrid, una Jenna Ortega que se ha ido afincando últimamente en papeles góticos y por el estilo, se reúnan y despierten accidentalmente a Bitelchús, que a pesar del tiempo, no ha olvidado a los Deetz.

         ...Y que vive-muere pensando en casarse con Lydia, por toda la eternidad, y que ve su oportunidad de oro en este nuevo regreso… Aunque el problema que tiene es el regreso a su vez de su mujer italiana grapada de arriba a abajo (Mónica Bellucci) que está empeñada en acabar con él (con Bitelchús), y la persecución de un actor metido a policía (un estupendo y versátil, como siempre, Willie Dafoe).


        En definitiva: Una película entretenida, aunque os tengo que reconocer que he soltado algún bostezo pasando el ecuador de la película, y no os vais a a encontrar nada novedoso respecto a la primera película. Es el mismo caramelo con otro papel, con otro envoltorio, disfrutable solo a ratos. Como boomer, me he sonreído ante alguna alusión a aquella película del pasado, que hizo las delicias de mi adolescencia.

        Tiene una música que despierta algo en la memoria, además de un “Soul Train” que me ha gustado mucho. Danny DeVito por ahí. Buenos efectos especiales, un “Bitelchus Bebé” que es el mismo Tim Burton en la versión original, bastante gracioso y buenas interpretaciones en general con canción de autor incluida por parte de Michael Keaton. Y ver a Bitelchús de torero también me hizo soltar cierta carcajada. Nota: Un 5,5. Imprescindible, si no lo habéis hecho, que veáis la primera parte para entender el todo.

miércoles, 8 de mayo de 2024

Cazafantasmas: Imperio Helado (2024)

 

         Cuando “Cazafantasmas: El Imperio Helado” (2024) se estrenó en cine hace un mes y medio, la verdad sea dicha, no salté del sofá para ir a verla. Hace un par de años vi “Más allá”, la primera parte de esta nueva franquicia, que por cierto, tenéis comentada por el blog, pero salvo algunas cosas muy concretas que comenté en aquella entrada, no fue una película memorable, y de hecho, yo os comentaba en aquella ocasión que la olvidaría más pronto que tarde.

         Quizás sea la nostalgia de los que vivimos a tope aquellas primeras películas de “Cazafantasmas” de los Ochenta, con villanos como Gozer el Gozeriano: ¿Eres tú un dios?, que preguntaría con su acento acadio, si es que existe tal cosa… O Vigo, el Azote de los Cárpatos, o quizás sea que en aquellas películas el peso de la trama lo llevaban adultos y no menores de edad resolutivos que parecen tener la clave para resolver, para llevar la historia a un buen término, y a pesar de que tú eras un crío, te gustaba ver como aquellos adultos tontorrones, fanfarrones y poco creíbles, con un insoportable Bill Murray a la cabeza, llevaban a buen término una historia mientras soltaban palabrejas y daban clases magistrales de auténticas absurdeces que sentaban cátedra, sin la ñoñería, el colorido y las políticas en boga que tanto se llevan en los últimos años, las que hacen que siga prefiriendo a aquellas viejas cintas de fantasmas, por encima de estas otras, que, ojo, puedan tener su aquel…


         ¿O tal vez sea la presencia del cargante Paul Rudd? Que no lo soporto ni como Hombre-Hormiga marveliano y que me resulta tan poco convicente en prácticamente todo lo que hace, no lo sé…

         El caso es que “Imperio Helado”, ha salido en alquiler en varias plataformas, como en Amazon, y me he decidido verla para constatar que mis temores no iban muy descaminados.


         En la narrativa tenemos a los descendientes de Egon Splenger, que siguen su legado como Cazafantasmas neoyorquinos, tras dar carpetazo a su experiencia anterior por la América Profunda en Oklahoma. Pronto, una nueva amenaza les obligará a enfrentarse a un nuevo Jefe fantasmal más fuerte de lo habitual, otro espíritu de hace 5000 años, milenio arriba, milenio abajo, que regresa y despierta en la Ciudad de Nueva York para tomarse venganza de su encierro helando la ciudad y adelantando el cambio Climático con ello.

       Los nuevos Cazafantasmas, entre los que destacan algunos secundarios fácilmente olvidables y prescindibles, como Lucky o Podcast que parecen escapados de alguna serie de Nickelodeon, tendrán la ayuda de la Vieja Guardia, o de gran parte de ellos, ya que en esta ocasión no disfrutamos de la presencia de Sigourney Weaver, y así veremos desfilar, con cierta vergüenza ajena por mi parte, a Ray Stantz, Peter Venkman, el ahora millonario y filántropo Winston Zeddemore o a la secretaria Janine Meltnitz, que asoma la cabeza para soltar alguna frase suelta.


        Además, se les suma un nuevo personaje, Nadeem, que es capaz de controlar el fuego, algo que les vendrá muy bien a la hora de enfrentarse al nuevo y poderoso fantasma, y que parece escapado de “Mortal Kombat” o algún videojuego por el estilo, y que abre el abanico en cuanto a personajes, igualmente prescindibles, en todo caso…

       Con una hora y cuarenta y cinco minutos de duración, donde no ocurre prácticamente nada durante una hora, “Cazafantasmas: Imperio Helado” tiene un par de guiños a los fans de las primeras películas, como la presencia de Slimer, el fantasma glotón y babosete, o el fantasma de la bibliotecaria que asusta a Ray Stantz… Abre una puerta en una de su subtramas al posible amor/amistad entre fantasmas y humanos en los personajes de Phoebe y Melody y tiene un desarrollo previsible, sin giros argumentales a destacar. Le sobra metraje, sin duda.


       En definitiva: Es una película que gustará a los más jóvenes de la casa, supongo, a vendedores de hielo y adoradores de divinidades acadias y sumerias. Pero no le hará mucha gracia a los más sibaritas de la franquicia, y a fans de las bicicletas… Por cierto, tenéis una escena post-créditos, por si os interesa.

         Personalmente, como seguidor de las antiguas películas, le daría un 4 de nota, pero por otro lado, reconozco no haberlo pasado tan mal, o es que aún me rascan los euros dedicados al alquiler y le daría un 5… Es decir, de media, un 4,5. Echadle un vistazo, y me decís que os pareció a vosotros.

sábado, 25 de febrero de 2023

Un fantasma anda suelto por casa (Netflix, 2023)

 

       “Un fantasma anda suelto por casa” (Netflix, 2023) es una “pseudo-comedia” de una hora cincuenta minutos, donde la única actuación a destacar es la de David Harbour (Hooper de “Stranger Things”) y que es muy posible que olvides en menos de 48 horas dada su poca calidad cinematográfica…


       En la narrativa tenemos a una familia que se muda a una casa con un fantasma. Desde el primer minuto el fantasma (David Harbour) ya aparece por allí como Pedro por su casa, con una camisa de una bolera y con ganas de asustar para ganarse el pan fantasmal…


        Pero pronto, nos damos cuenta que es un buenazo y se hace amigo amiguísimo de uno de los dos hijos del matrimonio (el otro, como si no existiera). Entonces, se inicia una vaina para averiguar quien fue Ernest (realmente Harry), cómo murió, quienes eran sus familiares y todo lo relacionado con el susodicho ectoplasma.


        Un vídeo viral, grabado a los diez minutos de llegar la familia a la casa, hace que Ernest y la familia se vuelvan muy famosos y sean blanco de supuestas médiums medio locas, caza-fantasmas y demás frikis raros y malos…


       En definitiva: Película floja, que me ha llegado a aburrir y me ha parecido más lenta que el caballo del Malo. Quiere abarcar muchas cosas, pero no llega. Yo me la ahorraría.