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martes, 9 de junio de 2026

La Leyenda de Ochi (2025) Diseño impecable, guion flojo


        

           Lo reconozco, las tres cosas que me llamaron la atención de la película “La Leyenda de Ochi”, cuando me apareció en Amazon Prime Video, fueron: El rollo ochentero spilberiano, la productora A24 en letras grandes, y Willem Dafoe disfrazado de soldado básico del WarCraft dando tumbos por un bosque con la lanza en la mano. 

        “La Leyenda de Ochi”, dirigida por el debutante Isaiah Saxon tiene los ingredientes para ser una buena película de aventuras, pero ya os adelanto que a mí no me ha llegado a convencer del todo... Fue una película que en su día vino con algo de bombo y platillo: Tuvo su premiere mundial en el Festival de Sundance el 26 de enero de 2025, llegando a las salas de cine de gran parte del mundo en abril de 2025. Vino con un presupuesto ajustadísimo de apenas 10 millones de dólares que se chupó en gran medida el caché de los actores. Y en taquillas, se metió el gran hostión, ya que apenas superó los 4.8 millones a nivel mundial —convirtiéndose en un fracaso comercial en salas—, y ahora, la película ha encontrado una segunda vida en plataformas digitales... Ya os digo que yo la he visto en Amazon, pero la tenéis disponible en otras plataformas. 


         Con una duración de una hora y media, y un ritmo bastante lento en su media hora central, “La Leyenda de Ochi” fue filmada íntegramente en los espectaculares entornos naturales de Transilvania, específicamente en las Montañas Apuseni de los Cárpatos, en Rumanía... Y, de hecho, las localizaciones son de lo mejor que tiene la película... 

        ¿Y a quién nos vamos a encontrar en el reparto principal? Pues como protagonista tenemos a la joven actriz alemana Helena Zengel (a quien quizás recuerdes por Noticias del gran mundo), que viene acompañada por el Duende Verde, el icónico, el camaleónico... Mi admirado Willem Dafoe (aquí es un Caballero del Zodiaco, un Bronce raso) y nuestro Finn Wolfhard (de Stranger Things), que lleva dos años reinventándose, y hace bien el chaval, después de la borrachera de demogorgons, y la veterana actriz británica, y coleccionista de premios, Emily Watson, que aquí hace un papel que es una mezcla entre el flautista de Hamelin, la Cantante Enya y un hobbit con zapatos, pero con flauta. 


        ¿Y qué nos vamos a encontrar en la narrativa, en la historia de “La Leyenda de Ochi”? Nuestra historia se ambienta en la remota e imaginaria isla de Carpathia, que, por cierto, es el mismo nombre del primer barco que socorrió a los náufragos del Titanic En ese bucólico lugar, vive Yuri (Helena Zengel), una niña de 12 años que ha crecido bajo el estricto adoctrinamiento de su padre, Maxim (Willem Dafoe). En este pueblo, los Ochi —unas misteriosas criaturas salvajes de rostros azules, parecidos a los orangutanes— son vistos como monstruos destructores de cultivos y de animales, y son percibidos como una amenaza letal que debe ser exterminada. Maxim entrena a los niños del pueblo, incluido el huérfano Petro (Finn Wolfhard), para darles caza, habiendo creado un pequeño ejército que sale a cazar a los Ochis por la noche, mientras que los adultos se quedan a ver La Ruleta de la Fortuna, y los ecologistas ni aparecen ni se les espera. 

           Todo cambia cuando Yuri encuentra a un bebé Ochi herido y abandonado. Desobedeciendo las órdenes de su padre, decide cuidarlo en secreto. Al convivir con él, descubre que los Ochi no son monstruos salvajes, sino seres profundamente empáticos y conectados con la naturaleza. Yuri decide huir con el Ochi cuando es descubierta su presencia, internándose en lo más profundo de los frondosos bosques de Carpathia para devolver al bebé con su madre. Maxim, a su vez, se pone la armadura de una constelación desconocida de Los Caballeros del Zodiaco, y con su pequeño ejército, persigue a su propia hija creyendo que lo hace por su seguridad.  Yuri, que es mordida por el Ochi, acaba en casa de su madre, que vive apartada en mitad de la naturaleza, fumando cosas raras, tocando la flauta, bebiendo té y creyéndose que es Gandalf el Gris 


Y, al final, se revela la gran, y predecible, verdad: los humanos, como siempre provocaron la ira de los Ochi al invadir su territorio. Estos son muy buenos, muy buenos, los humanos son los malos. Y tras un emotivo enfrentamiento donde Yuri arriesga su vida para proteger a las criaturas, y devolver al bebé Ochi, que en un principio es rechazado porque huele a BurguerKing y viene cargado de garrapatas, Maxim comprende el grave error de su odio, y se deshace de su armadura de Bronce y todo 

Aparece la madre tocando la flauta por allí, el bebé es aceptado de nuevo por su comunidad, todo es muy bonito, y se nos demuestra que es posible la coexistencia pacífica entre humanos y Ochi, y de hecho, Yuri, aprende a hablar Ochi en un par de días, sin ayuda de Google ni nada de IA... 


En cuanto a curiosidades, hay muchísimas que contar, y, a mí me cuesta mucho creer algunas de ellas, pero al parecer, ante los rumores en redes, el director Isaiah Saxon aclaró que la película se hizo de forma puramente artesanal. El bebé Ochi es una marioneta hiperrealista real que requería de cinco titiriteros simultáneos en el set trabajando en perfecta sincronía. Para los Ochi adultos, se utilizaron actores reales usando trajes animatrónicos. 

           Además: El curioso diseño de los Ochi con ese característico pelaje y rostro azul no fue inventado de la nada; el director se inspiró directamente en el langur chato dorado, un exótico primate originario de China. Si me acuerdo, os pongo por aquí una imagen del bichino, y veréis que son muy parecidos, casi iguales. 


         Para lograr ese aspecto visual tan mágico que imita a películas como E.T. o Cristal Oscuro, Saxon utilizó lentes de cámara Baltar de la década de 1930 para suavizar la imagen digital. Además, ¡el director pintó a mano más de 200 fondos decorativos (matte paintings) para los paisajes! 

          Al filmar en los densos e indómitos bosques de Rumanía, el equipo de producción sufrió constantes visitas de osos salvajes locales que llegaban a destruir partes del set. ¿La solución del equipo de filmación? Durante las noches reproducían música rave electrónica a todo volumen y luces intermitentes para ahuyentarlos y mantener a salvo las locaciones. Y, por último: Su estreno estaba planeado para febrero de 2025, pero se pospuso a abril debido a que el director Saxon, perdió su casa en los terribles incendios forestales del sur de California a inicios de año. 


        En definitiva: Película que tiene los ingredientes, pero que no los cuece bien. Es muy chula estéticamente, pero predecible y lenta (llega a ser muy lenta). Hay algo de alegoría de rechazo a lo diferente, en este caso a los Ochis, o miedo a lo desconocido... Pero la temática humanos contra naturaleza que no comprende, y que pretende destruir o arrinconar, ya la hemos visto en otras ocasiones. Destacar, que se me ha olvidado mencionarlo antes, que la BSO fue compuesta por David Longstreth, el líder de Dirty Projectors. Es su primera banda sonora para cine y compuso una partitura orquestal masiva de 32 canciones, que no está nada mal 

        Por todo ello, y a pesar de haber visto a Dafoe vistiendo una armadura de Atenea, no puedo darle más de un 5 raspadete. Para mí es bastante olvidable, pero la dejo a vuestra entera elección. 

lunes, 7 de julio de 2025

La trama fenicia (2025)

 

       El director y guionista Wes Anderson no me tiene entre sus más celebrados seguidores, hay que reconocerlo. Aunque he visto al menos una media docena de sus películas, no me ha llegado nunca a enganchar nunca su estilo, excéntrico, único y muy visual, como dice la crítica profesional entre la que no me encuentro.

        Tampoco es que me desagrade sobre manera, y de hecho, hoy me he atrevido con “La Trama Fenicia” (2025) por darle una oportunidad y poder meterme de lleno en este tipo de cine que hace, que es muy visual, efectivamente, surrealista, a mi me recuerda vagamente a algunas cosas que hacía Buñuel, aunque Anderson no le llegue a los tobillos, y lleno de referencias de todo tipo, desde cinematográficas, hasta culturales y simbólicas, mezclada con una pizca de sátira, y enmarcadas en una fotografía de 35 mm en un ensayo que les llevó tres meses de rodaje en Postdam (Alemania), concretamente desde marzo hasta junio de 2024 en un mundo de papel cartón, primeros planos y estética cincuentera…

        Wes Anderson firma el guion, la dirección, y se hizo cargo de los cafés en el plató, todo muy Anderson.


        Cuando veo una película como “La trama fenicia”, me imagino a mi Yo de hace 40 años yendo a pases de cine independiente siendo apenas un crío. Estas películas me alucinaban, me enganchaban, y salía de la sala pensando que era un poco más intelectual que un par de horas antes.

        Ahora soy de los que piensan que si me gasto 15-20 euros en el cine, y veo algo de este tipo de cine, Andersoniano, el cabreo que me llevo a casa puede durarme un par de días y causarme una crisis de colon irritable. Porque ahora si veo referencias y ya estoy para pocas introspectivas cinematográficas, más que nada.

        El caso es que, ya que hablamos de dinero, la película costó 30 millones de dólares y recaudó a nivel mundial, 35, por lo que salvó los platos del puro milagro.


           Pero, ¿Qué nos vamos a encontrar en la narrativa de “La Trama Fenicia”? Pues una historia que tiene su “aquel”, que gira en torno a un excéntrico millonario, Zsa-Zsa Korda (Benicio del Toro), que ha sufrido ya seis intentos de asesinato, y que tiene cierta obsesión con su propia muerte (ahí es donde más he visto las referencias, en blanco y negro, al catolicismo surrealista de Buñuel).

           Zsa-Zsa es un magnate ricachón, mafioso en toda regla, que a lo largo de su vida se ha ganado múltiples enemigos que intentan acabar con su vida, aunque siempre sale bien, con alguna magulladura, pero vivo, pero que cree que su momento llegará más pronto que tarde, y decide que va siendo hora de pasar el relevo de sus turbios negocios a alguien de la familia.


           Tiene ocho hijos varones menores de edad, a los cuales apenas trata, y con los que no tiene casi nada de relación. Uno de ellos lo intenta quitar de en medio con una ballesta regalada por él mismo. Todo esto de la desestructuración familiar, la lejanía paterna, los malos rollos entre hermanos o el abandono, he podido comprobar que se repite en otras películas de Anderson, por lo que tiene que ser algo que realmente le obsesiona.

           Zsa-Zsa elegirá a su única hija para traspasarle sus poderes. Una joven monja novicia fumadora de pipa y con más pintura en la cara que un muñeco de circo, Liesl (Mia Threapleton, actriz de la que no había visto absolutamente nada hasta ahora, no os voy a mentir).


           Liesl no ve a su padre desde hace seis años y desconfía de él, ya que cree que él quitó de en medio en su día a su propia madre, y se suma a la iniciativa de Zsa-Zas al ver la probabilidad de averiguar ciertas tramas familiares, a la par de acercarse a sus abandonados hermanos.

           A lo largo de la película se van sumando, brevemente, otros miembros de la familia, socios y enemigos de esa trama fenicia que no deja de ser el gran negocio de infraestructuras (que unirían Europa y África) que Zsa-Zsa quiere montar antes de fallecer, o que lo fallezcan, teniendo a un secretario, Bjorn (Michael Cera), muy enamorado de Liesl, como espía dentro de casa.


           Entre los artistas invitados, haciendo cameos, o chupando cámara durante dos o tres minutos, tenemos a caras muy conocidas: Willem Dafoe, Tom Hanks, Scarlett Johannson, Benedict Cumberbatch, Jeffrey Wright, Rupert Friend, Bryan Cranston y otros tantos que ahora no recuerdo, que irán protagonizando escenas completamente surrealistas y delirantes en las que el peso de la narrativa lo llevan Zsa-Zsa y Liesl. A mí, personalmente, me ha gustado mucho el tratamiento que le dan a las granadas de mano.


           En definitiva: Sería que no tenía la tarde para muchas fiestas, pero a pesar de su correcto metraje de una hora y treinta y cinco minutos, “La trama fenicia” no ha llegado a convencerme del todo. Tiene un punto de obra teatral en sus primeros planos, en esas miradas al espectador, sobre todo en el personaje de Zsa-Zsa, que, si hubieran traspasado la Cuarta Pared, no me hubiera sorprendido. Muy Fellini, pero como en el caso de Buñuel, sin llegar a los tobillos.

           Esta es la típica película que en veinte años te dirán que es de culto, pero yo no le voy a dar más allá de 5 raspadete de nota. Hay que estar preparados, y a mi me ha pillado desganado o con la guardia baja. Se podría analizar en muchísima más profundidad, os lo aseguro, pero como dicen por aquí, no me vaga.