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domingo, 25 de enero de 2026

El Club del Crimen de los Jueves (2025)

 

        “El Club del crimen de los jueves” es un libro del autor británico Richard Osman, publicado allá por 2020, que repite viejas formulas, pero que ha conseguido vender hasta la fecha la escalofriante cifra de 12 millones de copias, en tropecientos idiomas, por todo el mundo.

        Con un éxito de tal envergadura, tarde o temprano tenía que salir la versión cinematográfica del libro, y de hecho, “El Club del crimen de los jueves” tuvo su premiere mundial el 21 de agosto de 2025 en Leicester Square, Londres.


        Tras la premiere, se estrenó en algunos cines seleccionados del Reino Unido al día siguiente durante una semana, antes de su debut en la plataforma Netflix el 28 de agosto de 2025, posicionándose rápidamente entre los títulos más vistos del servicio de streaming en varios países, incluido España, pero yo no me he atrevido con ella hasta ahora, y más por curiosidad que por verdadero interés, ya que sabía por los tráilers que ofrece la plataforma, de qué iba, y esta vaina ya la he visto muchas veces, aunque aquí hay que reconocer que el elenco es para quitarse el sombrero, a pesar de que sus casi dos horas de duración se me han hecho un poco largas, más en su segunda mitad.

        La propia Netflix tiene alguna producción parecida “El Club del Crimen de los jueves”, y es que, hasta que la gente se aburra, este tipo de películas que yo bauticé hace un tiempo como Género Cluedo, por el juego de mesa, tiene su público, entre el cual me encuentro, de momento.

 

        Misterio ligerito, para toda la familia, alguna pizca de humor, un director como Chris Columbus, y dando la cara veteranos como Helen Mirren (con una referencia a su interpretación como Reina de Inglaterra, guiño que los más peliculeros entenderán), Pierce Brosnan (nuestro Remington Steele, que vuelve a investigar) y el polifacético Ben Kingsley, que convierten la película en la típica película de misterios por resolver, protagonizada por viejunos jubilados (con mucho tiempo libre, y con gran poder adquisitivo)… Una especie de “Se ha escrito un Crimen” donde la Señora Fletcher se multiplica por cuatro, aunque quizás los cuatro no sean tan sagaces como ella, y llevando el peso protagonista el personaje de Helen Mirren en esta ocasión.


Vejez, compañerismo, humor viejuno, crímenes por resolver, giros previsibles de guion, lo tenemos todo. 

        Con un presupuesto de 60 millones de dólares, “El Club del Crimen de los jueves”, aparte de a la citada “Se ha escrito un crimen”, te puede recordar a la saga de “Puñales por la espalda”, aunque esas son películas más enrevesadas y con una crítica social que aquí no he notado, ni por asomo.


        La narrativa gira en torno a cuatro jubilados residentes de Coopers Chase, una comunidad de retiro de lujo en el campo inglés. Cada uno tiene un apartamento en dicho complejo y comparten aficiones, charlas, deportes… Nuestros cuatro protagonistas son:

  • Elizabeth Best (Helen Mirren), una exespía con un pasado lleno de secretos. Habla polaco y tuvo misiones en Europa del Este durante la Guerra Fría. Es una gran conductora.
  • Ron Ritchie (Pierce Brosnan), antiguo líder sindicalista que tiene un hijo que fue tricampeón de boxeo, y que ahora le visita un par de veces por semana.
  • Ibrahim Arif (Ben Kingsley), un psiquiatra metódico.
  • Joyce Meadowcroft (Celia Imrie), enfermera retirada y recién llegada al complejo residencial.

        El grupo se reúne cada jueves para discutir casos sin resolver por diversión, hasta que un asesinato ocurre dentro de la propia comunidad: Uno de los tipos que quiere botar a los viejunos del complejo residencial, para hacer apartamentos de lujo en el solar, aparece muerto, como no, en extrañas circunstancias, y el Club comienza sus pesquisas, aliándose de paso con una joven policía local que ha caído bien al grupo de viejunos detectives.

        Lo que en un principio parecía un simple caso se transforma en una serie de muertes y secretos, que acaba conectando con un misterio sin resolver que el Club investiga al principio de la película, un antiguo caso de 1973.


        Aparte del tema central, hay algunas subtramas interesantes, como las enfermedades de algunos de los personajes (como en el caso del marido de Elizabeth), la relación que hay entre ellos, con familiares que pasan de ellos (como hijos desagradecidos), y la vinculación que tienen con el complejo residencial, que para ellos es un hogar del que no quieren irse hasta el final de sus días.

        Como curiosidades os puedo contar que hay una inspiración real detrás de la historia, ya que el autor de la novela, Richard Osman se inspiró en la realidad: su propia madre vivió en una comunidad similar a Coopers, y que tanto Chris Columbus como algunos de los actores han expresado públicamente su interés en producir al menos dos secuelas más, adaptando los libros posteriores de Richard Osman, que se han convertido en una saga de ventas millonarias, lo que sugiere que Netflix ve potencial de franquicia si la película sigue funcionando bien.


        En definitiva: Me ha parecido una película ligerita, entretenida, pero con un misterio que tampoco ha sido para tirar muchos cohetes. En su segunda mitad se me ha hecho cuesta arriba, pero ha tenido… Por igual… La capacidad de tenerme enganchado hasta el final, a pesar de las miradas al reloj, como la capacidad de que la olvide rápidamente.

        No es de lo mejor del género, pero no la voy a suspender. Le doy un 5,5 y la dejo a vuestra entera elección.

sábado, 27 de diciembre de 2025

Jules (2023)

 

        He llegado a “Jules”, película de 2023, un tanto de casualidad. Al ver el trailer, pensé que me encontraba con una nueva vuelta de tuerca al género de la Ciencia Ficción, pero tras verla, y mientras lo hacía, he comprobado que iba un poco más allá… Podría decirse que dejando de lado algunos puntos que tiene, (de comedia me ha parecido más bien poco), creo que en el fondo “Jules” es un auténtico dramón… Un drama sobre la soledad del ser humano.

        Más cuando eres un viejuno, vives solo, y la memoria comienza a fallarte. Un drama, que, aun así, parece ofrecer un resquicio de esperanza, en la amistad, en la conexión humana, en la necesidad de hablar, de ser escuchado, o de escuchar, y donde el extraterrestre que mete un batacazo con el platillo volante en el jardín de atrás es un poco excusa, un poco espejo ante la situación de nuestro protagonista, o de nuestros protagonistas, ya que no está solo en la aventura que conlleva encontrarse con un alien que solo come manzanas y necesita cadáveres de gatos para hacer combustible para su Seat panda espacial.


        Con un metraje que está dentro de lo razonable, 87 minutos, no he encontrado el presupuesto oficial de la película por ninguna parte, sé que a nivel mundial recaudó en cines la modesta cifra de dos millones de dólares. Supongo que el salto a plataformas, también habrá sido beneficioso económicamente, aunque ignoro a cuanto está la visualización de Netflix en el mercado cinematográfico.

        En cuanto a la narrativa, la historia sigue a Milton Robinson (Ben Kingsley), un hombre de casi ochenta años, viudo y rutinario hasta aburrir, vive prácticamente aislado en un pequeño pueblo de Pensilvania, donde tiene una propiedad que es del tamaño de un pueblo de Extremadura. Semanalmente, asiste a reuniones del Ayuntamiento, para formular siempre las mismas quejas, que son desentendidas debidamente (en eso, me ha recordado mucho a Extremadura).


Tiene una hija de mediana edad, Denise, que es veterinaria, que procura combinar su vida laboral con el interés hacia su padre, que él percibe, a veces, como una invasión a su vida, ya que ella quiere hacerle pruebas médicas que él rechaza siempre que puede.

Una noche, mientras duerme. Un platillo volante se salta un Stop y mete un batacazo en mitad de su jardín de 400 hectáreas, cargándose las petunias, los geranios y unos brócolis que había plantado de temporada.

Milton intentará explicar a todo el mundo que tiene un extraterrestre calvo, gris, en pelotas y poco hablador en casa. Siendo estadounidense, lo raro es que no le meta tres plomazos nada más verlo, pero se lo queda en casa y le da manzanas para comer. Por supuesto, nadie le cree.


El extraterrestre no representa un peligro. Lo dejas en el sofá, y le puedes dar toda la matraca que quieras: Le cuentas la mili, o las diecisiete veces que te han rechazado por feo y te han dicho que te quieren como amigo, y el tipo ni parpadea. Por lo que se convierte en el compañero ideal de Milton. Eso sí, está obsesionado con conseguir gatos muertos, porque con los gatos y una manta, te hace un diésel que es ideal para los platillos volantes y los tractores extremeños.

Es extraterrestre, pero como dibujante un tanto pésimo, y se deja poner cualquier camiseta que le cueles.


        Pronto, dos vecinas, una más amiga que la otra de Milton, Sandy y Joyce, se enteran de la existencia del extraterrestre. Le ponen nombre y vienen a casa a ponerle la cabeza al bicho como las maracas de Machín con la verborrea, por lo que al extraterrestre le entran prisas por conseguir los gatos que le faltan. De manera paralela, el Gobierno sabe que el ovni metió un batacazo en alguna parte, y andan buscándolo, cerrando el círculo en torno a los tres viejunos cuando Jules, el extraterrestre, le vuela la cabeza de manera remota a un atracador que intentaba desvivir a Sandy.

        Una vez conseguidos los gatos, reparada la nave, in extremis los tres viejunos y Jules huyen en el platillo propulsado por gatos muertos, justo cuando llegan los del Gobierno a cobrarle impuestos al extraterrestre, y seguramente cosas peores. Sin embargo, Jules los deja tirados en Herrera del Duque, y se marcha a vete a saber dónde… El final es un tanto abierto, ambiguo, ya que vemos a un Milton solo en su casa y el platillo volviendo a por más sopa, o a dejar el vecindario sin gatos, y te quedas un poco chof por no saber cómo termina realmente.


        Como curiosidades, os puedo contar que la película no brilla precisamente por sus efectos especiales. El personaje de Jules es una actriz, interpretado a la antigua usanza. Está rodada en localizaciones de Nueva Jersey. Y, a mí me ha recordado en algunos aspectos, y salvando las distancias, a películas como “ET”, en el rollo de volver a casa y la relación con el protagonista, a la mítica “Cocoon”, una película de 1985, casi olvidada, en la que había también una relación viejunos-extraterrestres, pero con el tema del rejuvenecimiento de fondo. Y, aunque no venga a ser lo mismo, recomiendo el episodio once de la Segunda Temporada de la mítica serie, “Búscate la Vida”, titulado “Vomitón y yo”.

        En definitiva: Película de bajo presupuesto, independiente, con grandes actuaciones de los tres actores principales, y del extraterrestre que tiene más paciencia que un Santo. Ben Kingsley lo borda como Milton. Poca comedia, pero es una película reflexiva, interesante, y a mi me ha entretenido. Le doy un 6.