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domingo, 26 de diciembre de 2021

Jeronimus (Ponent Mon, 2017) Christophe Dabitch, Jean-Denis Pendanx

 

        La historia de “Jeronimus” (Ponent Mon, 2017), a cargo de Christophe Dabitch (guion, os recomiendo su cómic “Cautivo”) y Jean-Denis Pendanx (dibujo, no dejéis pasar su cómic “A Fake Story”, también publicado por Ponent Mon durante 2021), es la historia del barco holandés “Batavia”, y de cómo se acabó relacionando aquel nombre con la barbarie y la deshumanización, la locura y la muerte.


        El Batavia era un barco perteneciente a la todo poderosa compañía holandesa de las Indias Orientales, también conocida como “VOC”. Con 340 tripulantes a bordo, su misión era llegar hasta Java (a la actual Yakarta concretamente), cargar el barco de especias y volver a casa, llevando de paso a una serie de pasajeros que se quedarían por aquellos recónditos lugares: Unos para predicar, otros para reforzar la presencia militar holandesa en la zona frente a portugueses y españoles, y otros en busca de una vida mejor que Holanda no les ha sabido dar…


        El 29 de octubre de 1628, perfectamente pertrechado para realizar la travesía que le llevará meses hasta alcanzar su objetivo, parte desde el puerto de Ámsterdam, con varios cientos de hombres, una treintena de mujeres y otros cuantos niños.


        Uno de aquellos hombres es el boticario Jeronimus Cornelisz, el único hombre a bordo que ha estudiado y que conoce los remedios, y venenos, para curar y matar hombres. Una vez pasado el Cabo de Buena Esperanza, el Batavia, demasiado al sur de su destino, acabará chocando contra una serie de arrecifes en las cercanías de los islotes deshabitados de Houtman Abrolhos (en la actual Australia).


        A raíz de ese acontecimiento, se desató un auténtico infierno en el que Jeronimus lideró a un grupo de hombres armados, que se dedicaron a matar al resto de hombres, violar a las mujeres (el propio Jeronimus se obsesionó con una dama, Lucretia Jans, que viajaba en busca de su marido tras perder en su Holanda natal a sus tres hijos) y acabar con las vidas de los pocos niños que había. Un pequeño grupo liderado por el soldado raso Hayes lo mantendrá a raya hasta la llegada del barco de rescate capitaneado por el comendador Pelsaert que había zarpado tras el naufragio, con cuarenta y cinco de los mejores marineros, en busca de ayuda.


        Tras conocer y aclarar los hechos, Jeronimus y sus seguidores fueron condenados a la mutilación de manos y posterior ahorcamiento (algunos se salvaron de las mutilaciones, pero no del ahorcamiento, y hubo uno que se salvó finalmente de las dos cosas por problemas mentales), pasando el destino del Batavia  y sus tripulantes como uno de los más truculentos sucesos de la Historia.

        El cómic, de 250 páginas, es una gozada en todos los aspectos, con una documentación exquisita y bien narrado. Sus viñetas parecen cuadros costumbristas de la época, y transmiten en todo momento el horror, la confusión y las vivencias de los supervivientes, utilizando muchísimo el silencio en las mismas, cuando la imagen no precisa de más.

        En las páginas finales se explica el destino que sufrieron algunos de los supervivientes, a modo de epílogo.

        Resumiendo: Estamos ante un cómic histórico mayúsculo. Entretenido, didáctico, apasionante y de lo más recomendable. Su lectura no solo no te defraudará, sino que posiblemente querrás saber más y te será como trampolín a bucear, algo más, en la trágica travesía del Batavia.

domingo, 13 de diciembre de 2020

El Maestro de Armas (Norma, 2017) Xavier Dorison, Joël Parnotte


 

        Estamos en el S. XVI, concretamente en 1537, y en las recónditas montañas nevadas francesas, una pequeña expedición protestante, guiada por el que fuera Maestro de Armas del Rey (Hans Stalhoffer), intenta llegar a Suiza, con una Biblia muy peculiar en su poder, para ser editada en dicho país. La Biblia, en vez de latín, está escrita en francés, y los católicos quieren a toda costa que la Biblia llegue a Suiza, se edite y se propague en la lengua vulgar. 


        Paralelamente, el viejo Hans Stalhoffer, mantiene un duelo con el nuevo Maestro de Armas (católico) del Rey Francisco I de Francia, sobre cual es mejor espada: La espada larga y tradicional que defiende Stalhoffer, que viene de la Edad Media… O la espada ropera, que usa magistralmente, el conde de origen italiano Maleztraza (una especie de Iñigo Montoya requetemalvado y pérfido). 


        En este cómic, “El Maestro de Armas” (Norma, 2017) de Xavier Dorison (guion) y Jöel Parnotte (dibujo y color) confluyen varias temáticas del primer tercio del S.XVI: La aparición del protestantismo en Europa con Lutero, y las intestinas guerras civiles que por motivos religiosos se mantendrán en Francia entre cristianos, entre los llamados Hugonotes (protestantes calvinistas) y los “Papistas” (Católicos). Igualmente, hay una historia, una pugna muy interesante, entre dos maestros de esgrima: Uno viene de la tradición medieval, y ha ganado muchísimos combates, duelos y torneos con su espada larga. Otro aboga por la Edad Moderna, por la sofisticación de la espada ropera, ligera, y tan barata que no solo la lleva la nobleza al cinto. Este cambio de Era o de Edad, que en la época no era perceptible se nota, además, cuando hay señores que quieren seguir cobrando lo que en la Monarquía Hispánica (concretamente en Cataluña) llamábamos los “Malos Usos” a los campesinos: El derecho a cobrar por coger leña del bosque, por cazar, por usar recursos al fin y al cabo, que junto al cobro del Diezmo por parte de la Iglesia, posiciona a los católicos, amarrados a dichas tradiciones, como los “malvados” del cómic. Se echa, quizás en falta, una mención más destacable al panorama internacional, donde Carlos V era amo y señor de Europa, muy por encima del aquí admirado Francisco I.


        El cómic es una “road movie” en cierto aspecto (con algunos puntos, salvando las distancias, que me han recordado a los cómics de “The Witcher”), una huida hacía Suiza huyendo de la intolerancia, como muchas películas de la Segunda Guerra Mundial, donde los judíos intentaban huir al libertario país de los quesos y las cimas, obviando que los calvinistas no eran, precisamente, unos inocentes adorables (que se lo digan, por ejemplo, a Miguel Servet, sin ir muy lejos).

No me digáis, que este tipo no os recuerda a Klaus Kinski en la película "Aguirre. El azote de Dios"

        Con mucha acción, un gran colorido, y unos aspectos, ya comentados, francamente interesantes, (Dorison ya nos adelanta en su prólogo la postura de los dos autores), no deja de ser un cómic ameno, y de hecho, personalmente os lo recomiendo. 


           P.D: Por cierto: Existió un Maestro de Armas alemán, en el S.XV, llamado Hans Talhoffer, pero murió unos cincuenta años de los hechos aquí narrados, y siendo muy católico el tipo, dejando escritas algunas de sus técnicas y saberes.

viernes, 12 de junio de 2020

1585: Empel (Cascaborra, 2020) Javier Marquina, Jaime Infante, Guillermo Pereira


        Muchas veces he comentado en el blog, que es una suerte tener una editorial como Cascaborra que se esté preocupando por llevar la Historia de España a todos los públicos a través del cómic. No en vano, es la editorial a la que más entradas le hemos dedicado en el blog, y con mucha diferencia, y por algo será.

        “1585: Empel” (Cascaborra 2020) de Javier Marquina (guion), Jaime Infante (dibujo) y Guillermo Pereira (color) es un nuevo ejemplo de buen cómic histórico, divulgativo, que no pierde su interés en ningún momento, y que mantiene al lector expectante desde la primera hasta la última página. En primer lugar, por la misma confesión de Marquina en su prólogo, en la realización del cómic, donde habla del trabajo de investigación llevado, que, además, no hace falta resaltarlo porque se nota. Y, en segundo lugar, porque bordan el contexto histórico, notablemente, con una historia muy bien presentada y narrada, dentro de La Guerra de los Ochenta Años (1568-1648) que culminó con la Independencia de los Países Bajos.

        Empel no fue un episodio más. Pudo haber sido la tragedia de la perdida de tres Tercios integrados por cuatro mil hombres, atrapados en la Isla de Bommel en diciembre de 1585. Rodeados de agua, con el peligro de que los rebeldes rompan los diques y se los lleve por delante, y aguantando el cerco de la flota holandesa que los cañonea sin piedad, mientras aguantan el frío y la humedad, completamente desarrapados, pero con el orgullo muy alto, rechazando la rendición.

        En esta tesitura, un soldado encuentra una imagen de la Virgen mientras cava una trinchera para guarecerse, y la tropa española lo toma como gran milagro cuando ven que las aguas que les rodean se hielan en la noche del siete al ocho de diciembre, dejando a los españoles campo abierto para deslizarse sobre el hielo y atacar a los soldados holandeses, que huyen despavoridos ante los españoles. Los Tercios lo achacaron a un milagro de la Virgen. Milagro o no, fue un hecho celebrado y recordado, por el cual, la Inmaculada Concepción fue tomada por patrona de los Tercios españoles, y años (siglos) más tarde, por la propia Infantería.

        El cómic os va a sumergir en aquellos hechos de manera loable, con personajes que no existieron pero que ayudan al desarrollo narrativo, y respetando en todo momento los hechos, el lugar y el contexto en el que nos movemos. En las páginas finales, además, tenemos un dossier histórico de Manuel P. Villatoro, que remata perfectamente los hechos y la época de la que hablamos. Es ciertamente un buen cómic, os lo recomiendo.