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sábado, 14 de marzo de 2020

Doctor Doom, mi cuarto funko.


        Lo recibí hace casi una semana, pero no he podido aguantarme, y dejar pasar la oportunidad de no hacerme con Doctor Doom (me ha costado nueve leuros, con gastos de envío incluidos). Y la verdad es que el funko, está bastante bien, aunque no me siguen gustando nada esos ojos redondos, blancos en este caso, que, en mi opinión, fastidian el muñeco. Por lo demás: La capa, la armadura, la pose, está muy bien conseguida.

        Doctor Doom viene dentro de la serie de Los Cuatro Fantásticos, por lo que veo en la caja. A este no lo he sacado de la caja. De hecho, al único que tengo fuera de la caja es a The Mandalorian, que me sigue pareciendo el mejor de todos los que tengo. ¿Será Doctor Doom el último funko?, posiblemente, de momento, puedo afirmar con rotundidad que sí… Al menos que se me cruce otro a tan buen precio… Claro está.

domingo, 23 de febrero de 2020

Hawkeye, Ojo de Halcón, mi tercer funko



        El amigo Hawkeye, Ojo de Halcón, ha sido el tercer funko, y de momento el último, que ha caído por aquí, en los diez últimos días. No es un funko, desde luego, para tirar cohetes, pero me lo he agenciado porque estaba a ocho leuros en Amazon, gastos de envío incluidos, y no podía dejarlo pasar.

       Ahora bien, este funko, que viene en la versión de las películas de Marvel, concretamente “EndGame”, con su traje negro con ribetes dorados y su completa inexpresividad, ganaría mucho más si fuese el clásico Ojo de Halcón de los cómics de toda la vida: Con su traje violeta y su mascara coronada por una enorme H mayúscula. Ese funko si que hubiese molado, pero… No lo he encontrado en esa versión, y desconozco incluso, si existe esa versión alternativa, que, al fin y al cabo, es la auténtica.

       Lo dicho, por ocho leuros, si me merece hacerme con algunos funkos, aunque siguen sin ser de mi devoción… ¿Caerá alguno más?

martes, 18 de febrero de 2020

Fortunoso, mi segundo funko.



        ¿Quién me diría, que, tres días después de comprarme mi primer funko, me iba a llegar un segundo personaje? Pues sí. Así ha sido. Cuando vi el funko de The Mandalorian, y me hice con él, pensé que sería mi primer y último funko. Pero ahora me he hecho, por un extraño rebote, con mi segundo funko, que viene de Alemania, que ha costado ocho leuros, y que, al parecer, es uno de los funkos menos conocidos, tanto es así, que está prácticamente descatalogado, y yo la lo he visto en eBay por treinta napos. Se trata de “Fortunoso” de la serie ochentera, “Los osos amorosos”.

        La serie, que era muy pastelera, la veía siendo un crío. Y he de decir que este oso verde era mi preferido, por su trébol en la barriga, y porque iba a su bola, saliendo en muy pocos capítulos, de hecho. Con este funko, ya tengo tres figuras de dicho personaje, las otras son un oso de peluche, y un pequeño muñeco que nos tocó hace varios años en una bola de plástico.

        Lo relaciono, por su color y el trébol, muchas veces con el Celtic de Glasgow, pero no tiene nada que ver, aunque si el simbolismo del verde, la suerte de los tréboles y esas creencias irlandesas (y escocesas). En fin, otro funko, que no he sacado de la caja, a la estantería de coleccionables. Está chulo este Fortunoso, no me digáis que no… Al menos, no es tan cabezón como otros.

domingo, 16 de febrero de 2020

The Mandalorian, mi primer funko.



        La verdad es que los funkos nunca me han llamado la atención. No conozco bien su historia. Sé que tienen más cuarenta años, pero que siempre han sido muñecos para un público que los buscaba fuera de España, ya que aquí no tienen mercado hasta hace ocho o nueve años, como mucho…

        No me han llamado nunca la atención por su enorme cabezón balanceante, y porque creo que no son como el resto de muñecos que te puedes comprar en tiendas o webs de mercadeo, donde lo que importa es que sean fieles al original.

        Pero, en fin, como a todos nos llega la hora. Ayer viendo un escaparate de una tienda (donde me compré una camiseta de Harley Quinn y otra de Wonder Woman, como si fuesen dos calaveras mexicanas, con la cara muy decorada), vi el funko de The Mandalorian. Y, como la serie me ha gustado una barbaridad, he decidido hacerme de él. Mi primer funko. Mi primer cabezón, es… The Mandalorian.

        “No lo saques de la caja, o pierden su valor”, me ha dicho un amigo. Ya lo sé, pero vamos, que su valor ahora mismo es de 14,90 leuros, y no creo que me den por él mucho más en los próximos trescientos años. No es de los más buscados ni cotizados. Al parecer, Baby Yoda, está agotado hasta mayo, por lo que me ha dicho la chica de la tienda. Yo lo he sacado de la caja, he guardado la misma a buen recaudo, y me he puesto a mirarlo, como balancea la cabeza. Me ha recordado a una figura del Fary que llevé muchos años en el frontal del coche, y que aún conservo.

       No está mal, he pensado. Aunque siguen sin entusiasmarme… O no al menos, para volverme un loco de los funkos, y la verdad es que no veo que la gente los compre compulsivamente. Después he leído que hay más de diecisiete mil funkos diferentes, y que la peña paga millonadas por los más cotizados, los más antiguos, los más difíciles de encontrar… Coleccionismo, al fin y al cabo, no es extraño.

        ¿Y tú, tienes funkos?, ¿Qué te parecen estos cabezones?, ¿Merecen la pena, o están sobrevalorados? Ya me dirás qué opinas sobre ellos…