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Mostrando entradas con la etiqueta Anagrama. Mostrar todas las entradas
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domingo, 11 de abril de 2021

Hermanos de alma (Anagrama, 2019) David Diop

 

        “Hermanos de alma” (Anagrama, 2019) de David Diop, es un pequeño librito, de 156 páginas, que se lee en poco más de una hora, y que tiene varios trasfondos: La Primera Guerra Mundial, la visión de la guerra (y de la vida) de un joven soldado senegalés que participa en la guerra, la locura y la barbarie, su pasado, el sexo, la relación con sus compañeros… Y hasta con el enemigo.

        Narra la historia de Alfa Ndiaye, que junto a su amigo Mademba Diop, se va a la guerra, pensando (ambos) que al volver, podrían mejorar su nivel de vida, convirtiéndose en hombres ricos y respetables. Pero, las trincheras de la Primera Guerra Mundial, se llevarán a las primeras de cambio, la vida (de una forma horripilante) de Mademba, y ello hará que Alfa sufra una transformación interior, que le lleva a cortar las manos de los enemigos que abate cada noche, al colarse en las trincheras enemigas, como en un ritual, que le lleva a ser temido por sus propios compañeros…

        Es un librito escrito desde un punto de vista diferente, lo cual se agradece, y con cierta prosa poética, sobre todo en sus últimas páginas, donde los acontecimientos van forjando a Alfa, o transformando, mientras comparte con el lector todo lo que le comenzó afectando, y lo que ya directamente le resbala, con unos tintes muy filosóficos que comparten espacio con las creencias africanas en las que se basa el protagonista. Tengo que reconocer que me ha enganchado más al principio, y menos cuando el escenario se alejaba de las trincheras, pero no deja por ello de ser un libro a tener en cuenta.

        Resumiendo: Interesante historia. Dura. Sobrecogedora, y en momentos, hasta ciertamente gore. Es de lo más recomendable.

martes, 3 de septiembre de 2019

Cuentos de humor y de horror (Anagrama, 2009) Saki



         “Apagad ese maldito cigarro”, fueron las últimas palabras que pronunció Saki, en la batalla de Beaumont-Hamel, donde servía como sargento de los Fusileros Reales, antes de que un francotirador alemán le volara la cabeza.

       Héctor Hugh Munro (1870-1916), alias Saki, está considerado uno de los mayores escritores de relatos cortos en lengua inglesa del S.XX, y quizás uno de los mayores humoristas, de humor fino y de ironía socarrona, disfrazada de un gusto victoriano, con unos cuentos maravillosos sobre el carácter humano. Su alter ego, Clovis, así lo demuestra en muchos de sus relatos. Y, eso que, tenemos relativamente pocos relatos de él, ya que su hermana destruyó muchos de ellos al enterarse de su muerte.

        Leer a Saki es una gozada para los que disfrutamos de los relatos cortos. Estos últimos días de verano, he releído “Cuentos de humor y de horror” (Anagrama, 2009), que es una verdadera delicia de historias asombrosas, todas ellas de un humor sutil: Con hombres lobo, gatos que hablan y niños vengativos… Solo Saki sabe tomarse el horror, con perfecta naturalidad, y encima glasearlo con una capa de cachondeo.

       Si no conocéis su literatura, os aseguro que Saki crea una adicción impresionante. Escritor, periodista, historiador, era un genio a la hora de contar historias. Y, a Saki, hay que volver, de vez en cuando…  

sábado, 24 de agosto de 2019

El último libro de Sergi Pàmies (Anagrama, 2007) Sergi Pàmies



        Desde hace unos días, me he puesto a releer libros de la editorial Anagrama, que ya me leí hace unos años, al voleo. Esta vez, le ha tocado el turno a un pequeño librito de relatos cortos: “El último libro de Sergi Pàmies” (Anagrama, 2007) de, precisamente, Sergi Pàmies (1960). Pàmies es, para mí, junto a Quim Monzo, dos de los mejores escritores de relatos cortos, o por lo menos, los que más me gusta leer. Pàmies escribe en catalán, y tengo algunos libritos suyos que me encantan.

        En este, concretamente, tiene nueve relatos cortos, que apenas llegan a las ciento treinta páginas. Es un libro que te lees en media hora, con narrativas muy interesantes. En “La bestia”, un cazador se encuentra con su propio cadáver en el bosque, abriéndose para él mil posibilidades a raíz de dicho encuentro. En “La fama”, un señor que no se parece a nadie en el mundo, sufre depresión por ello. O en “La popularidad” nos resume, en pocas páginas, el daño que puede llegar a provocar un chisme, que pasa de simple ola a huracán en breve tiempo.

        Todos sus relatos tienen un punto de magia, de surrealismo, de misterio. Se leen, como os comento arriba, muy rápido y bien. Y, a mí, personalmente, me suele arrancar más de una sonrisa.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Zonas húmedas (Anagrama, 2009) Charlotte Roche



        Hace unos años me dio por coleccionar todo lo que publicaba Anagrama en su Colección Compactos. En una estantería tengo una treintena de libros, de los que me he leído casi todos, menos cuatro o cinco.

        Esta semana he decidido volver a leerlos, ya que hay algunos que merecen la pena, y otros son para bostezar. “Zonas húmeda” (Anagrama, 2009) de la escritora y actriz alemana (aunque nacida británica) Charlotte Roche (1978) es uno de los libros que no me había leído.

        El libro en sí es transgresor, provocador, al parecer, muy autobiográfico y bastante guarro. Si, has leído bien, bastante no, muy guarro. En “Zonas húmedas” se nos cuenta la historia de una chica de dieciocho años, que tiene que ser operada de unas hemorroides en el ano, tras infectarse una herida mientras se depilaba el trasero. En el hospital, narra todas sus fantasías sexuales, problemas con sus heces, la regla, con el vello púbico, y hasta con los mocos, mientras fantasea con Robin, un enfermero que la atiende en su convalecencia, y de paso, hace todo lo posible por rejuntar a sus padres separados.

        Son doscientas páginas llenas de idas de pinza, que, tengo que reconocer, me he leído en un par de tardes. No apto para estómagos delicados, aviso.

domingo, 14 de julio de 2019

Un día más con vida (Anagrama, 2019)



Animado por la película, que vi y que comenté, hace un tiempo, en el blog. Me decidí a comprar el libro de Ryszard Kapuscinski, “Un día más con vida” (Anagrama, octava edición, 2019). El libro refleja mucho mejor, como muchas veces suele suceder, los acontecimientos de la huida de los portugueses de Angola, y la posterior Guerra Civil entre facciones que se desencadena en el país, Capitalistas contra Comunistas, en el marco de la Guerra Fría, con muertos aquí y allá, y con el periodista polaco en busca de información.

Curioso cómo todos van abandonando el país, en los transportes que llegan desde Europa hasta una Luanda que se va quedando vacía de policías, de bomberos, de ingenieros, de perros… Y como se va describiendo la guerra, como un juego de peones de ajedrez, donde los frentes no están definidos, y las batallas principales se desarrollan en torno a emboscadas en carreteras. Respecto a la película, me ha defraudado mucho saber, que, Kapuscinski no llegó a conocer a la guerrillera Carlota (de la que todos andaban medio enamorados) en una escaramuza donde él estaba a punto de ser ejecutado (tampoco tienen en el libro, la inmensa importancia que tiene en la película, ya que en el libro cuenta que pronto cae en combate), ni que el Comandante Farrusco (traidor al ejército portugués) estaba en mitad de un cerco con helicópteros cuando llegó a conocerlo (aunque sí es cierto que fue herido de gravedad en un ataque con helicópteros)…

Obvia (la película) mucho el papel determinante de los cubanos en el conflicto, que se explica mejor en el libro, así como el papel de espía del autor, más palpable igualmente, en el papel. Así como el miedo atroz que le tenían (los angoleños) a las tropas sudafricanas, que llegan hasta Luanda con carros de combate. Igualmente, tampoco se refleja en la película la marcha final de las tropas regulares portuguesas, que llegan a coincidir durante semanas con las cubanas, en lo que todavía era territorio portugués, y la relación que tenía el periodista polaco con el primer presidente de la República de Angola, Neto, amante de la poesía.

Aun así, sigo recomendando tanto el libro, como la película, ya que ambas obras me parecen trepidantes (aunque, a veces, no se parezcan en nada), y muy interesantes, sobre la Guerra de Angola, que es, al fin y al cabo, un conflicto que sesgó la vida de más de un millón de personas.

        Al final del libro, hay un “ABC” de datos, fechas y nombres, que aportan un poco más de luz al tema, a la historia de Angola desde finales del S.XV, la esclavitud, los partidos políticos y facciones, y la sociedad y economía en general.

martes, 25 de diciembre de 2018

Pregúntale al polvo (1939) John Fante. Edición de Anagrama. Prólogo de Charles Bukowski



      Los tres o cuatro que nos sois fieles a las entradas publicadas en el Patio-Lavadero, sabréis de sobra lo que nos gusta leer a John Fante (1909-1983). Son muchas las referencias que hemos hecho de él en los últimos diez años, y no es raro que pongamos, de vez en cuando, alguna referencia a sus libros. De hecho, yo, personalmente, me he leído varias veces el mismo.

        Uno de los que más me ha llegado, siempre ha sido así, ha sido “Pregúntale al polvo” (1939), que se publicó en Nueva York, justo en el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Es un libro impactante, que siempre me deja un nudo en la garganta, sobre todo en sus ocho o diez páginas finales, que son tristes y demoledoras.

        Mucha gente conoce a John Fante gracias a Bukowski, que fue su mayor altavoz, más en los cuatro o cinco últimos años de la vida de Fante, cuando llegó a conocer al que “creía que era Dios”. Este libro fue una revelación para el propio Bukowski, que en mitad de la nada, de libros insulsos e insípidos, se encontró con un puñetazo literario de realidad, y, posiblemente, de honestidad.


        En “Pregúntale al polvo”, el alter ego de Fante, Arturo Bandini, se busca la vida como escritor en Los Ángeles. Una ciudad que intenta quitarse de encima el sopor de la Gran Depresión. La pobreza, la soledad y la desesperación rondan por la ciudad, y Fante es uno de esos soñadores perdidos por las tascas y pensiones de mala muerte. Nadie le entiende, pero él tiene un sueño que va a cumplir, algún día, ser un gran escritor, un reconocido escritor.

        En su deambular por las calles, se fija en una joven de origen mexicano, Camila López. Una camarera que pronto le hechiza. Bandini tiene sentimientos contradictorios hacia ella. Le atrae, pero no parece ser su tipo, fantasea con ella, sufre impotencia en su presencia, se pelean y se reconcilian, en una ciudad en la que la inmensa mayoría de la gente está completamente sola. Igualmente, mantiene una lucha entre el ateísmo (debido a su propio raciocinio) y su creencia religiosa, heredada de una madre creyente.

       El libro es demoledor. Es trágico y es maravilloso. Fante sabía contar historias. Ya lo había leído. Su primera edición en castellano fue en 2001, pero a fecha de hoy, creo que va por la novena o décima, y no me extraña lo más mínimo. Volver a Fante, es volver a la literatura de primera.

      P.D: Sé que sobre el libro hay una película, pero nunca he tenido ocasión de verla.

sábado, 10 de noviembre de 2018

Sueños de Bunker Hill (edición en castellano 2002, Anagrama)



        Para mí, John Fante, y su alter ego, Arturo Bandini, son unos viejos conocidos. “Sueños de Bunker Hill” (Anagrama, 2002) no es el primer libro que me leo de él, aunque si es verdad que no le he dedicado el tiempo y la atención que se merece, en el blog. Hace un tiempo, escribí sobre “Espera a la primavera, Bandini”, pero no le dediqué unas líneas a “Llenos de vida” o a “La hermandad de la uva”, que son, en mi opinión, unas auténticas obras maestras del realismo norteamericano.

       Cuando leo a Fante, me siento más identificado con él, ya a estas edades, que con el escritor que me llevó hasta Bandini (Fante), Charles Bukowsky. A Bukowsky lo leía con catorce años, y quería ser como él, como Henry Chinaski. Cuando llevaba devorada la mitad de la bibliografía, publicada en castellano, de Bukowsky, poemas incluidos, descubría a Fante. Una literatura sencilla, directa, libre de adornos barrocos y real como una hostia. Sin florituras.

       En “Sueños de Bunker Hill”, nos encontramos a Bandini, medio arruinado, en busca de su sueño de convertirse en un gran escritor en Los Ángeles. Ha dejado atrás la provinciana Colorado, y sus sueños comienzan a chocarse con la realidad de puertas que se cierran, gente falsa, trabajos que no cuajan y desamores a raudales.


      Es un libro cortito, pero esclarecedor. Lo soltó, ciego, a su mujer, que fue copiando palabra por palabra, un año antes de que Fante falleciera. Otra de sus maravillas. Refleja muy bien la hipócrita sociedad norteamericana de la postguerra, el mundo de Hollywood y los guionistas y productores. Os lo recomiendo.

-         Quizá. ¿En qué está pensando?
-         Necesito un corrector de estilo.
Los gatos olían a rayos.
-         No creo que pueda aceptarlo.
-         ¿Lo dice por los gatos? Me encargaré de eso.


martes, 1 de agosto de 2017

El cazador de leones (1987). Javier Tomeo


        Venga, vale, lo reconozco. “El cazador de leones” (1987) de Javier Tomeo (1932-2013), editado por Anagrama, en su magnífica colección de Compactos, me ha dejado con el culo torcido, por su sencillez y su moraleja.

        “El cazador de leones” es una llamada telefónica de 95 páginas. Es el monólogo desesperado de Armando Duvalier, dedicado a una desconocida que está en el otro lado de la línea, y que escucha las aventuras, los sueños y desdichas, las esperanzas de Duvalier…


        Lo que comienza siendo un canto al surrealismo, a la fantasía… Acaba con algo más oscuro e íntimo. Curioso librito, y por supuesto, recomendable. Impresionante Tomeo.