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jueves, 25 de diciembre de 2025

El Gran Diluvio (Netflix, 2025)

 

Con “El Gran Diluvio”, película surcoreana de 2025, que viene bajo la producción de Netflix, he tenido sentimientos encontrados. Vi el tráiler, como suelo hacer antes de enfrentarme a una película, y me gustó lo que vi. Película entre las más vistas y demandadas de la plataforma, pensé que me enfrentaba a una típica película de desastres naturales ubicada en Corea del Sur (recordad que, desde hace una década, casi todos los desastres tipo zombies, extraterrestres y eventos parecidos, han dejado su original escenario estadounidense y se han localizado en Corea del Sur, y Netflix está lleno de ejemplos)

Pero, a los diez minutos de comenzar (su metraje es de una hora y cuarenta y ocho minutos, al cual yo le recortaría encantado unos veinte minutos), nos encontramos conque no hay nada de desastres naturales y su historia, aparte de rocambolesca, gira en torno a otros derroteros, en los que se mezclan simulaciones, inteligencia artificial, un desarrollo que puede recordar a una aventura gráfica o a un libro-juego de hace cuarenta años, y donde vamos a ir viendo distintos finales, o más bien fracasos, hasta que la protagonista acierte el camino después de 20 mil intentos.


“El Gran Diluvio” se estrenó en Netflix el pasado 19 de diciembre de 2025, en cines unos meses antes, el 18 de septiembre, y no he sido capaz de encontrar datos ni de presupuesto ni de recaudación. Lo que si os puedo contar es que ha estado como película más vista durante una semana en 70 países donde opera Netflix, aunque eso quizás tampoco te diga mucho.

Su narrativa no es del todo original, de hecho, ya he visto historias parecidas… Así, a bote pronto, y salvando las distancias, se me viene a la cabeza: “Al filo del Mañana” (2014), “Código Fuente” (2011), “Todo a la vez en todas partes” película-comedía de 2022 a la que le debo una reseña, al igual que la de 2013, “Coherence”.


Escrita y dirigida por Kim Byung-woo, en “El Gran diluvio” nos vamos a encontrar una historia un tanto compleja, al principio difícil de ubicar en la que An-na, una investigadora especializada en inteligencia artificial, despierta una mañana para descubrir que el agua entra a raudales en su apartamento de Seúl. Junto a su hijo de seis años, Ja-in, intenta sobrevivir a olas gigantes, explosiones de gas, ladrones y agentes de seguridad armados.

Según va subiendo hacia la azotea y va tomando ciertas decisiones, le van ocurriendo ciertas cosas. En medio del caos, un agente de seguridad llamado Hee-jo (Park Hae-soo) viene a “rescatar” a An-na por órdenes de una organización que cree que ella es clave para preservar la humanidad debido a su trabajo en un proyecto de emociones a través de la Inteligencia Artificial.


En un primer momento, separada de su hijo, que resulta no ser su hijo, sino un ser robótico, un androide, es enviada junto a unos pocos seres humanos a una estación espacial del tamaño de la provincia de Badajoz, y una vez allí, descubrimos, que, en realidad, toda la narrativa es en realidad una simulación creada por Inteligencia Artificial que estudia a través de las distintas decisiones que toma nuestra protagonista, datos sobre las relaciones madre e hijo, por lo que nuestros personajes se ven condenados una y otra vez a repetir es mismo bucle, que tiene distintos finales, todos malos, por cierto, hasta que An-na, y Hee-jo, se dan cuenta y comienzan a tomar decisiones para romper el bucle y llegar a un final feliz, exitoso, que rompa las repeticiones de una vez por todas

Ni que decir tiene, que, finalmente, lo conseguirá después de miles de intentos que vamos a ir viendo reflejados en la camiseta de ella, donde aparece una especie de marcador con el número de intentos, aparte de un croquis de la planta o plantas de edificios donde sucede la trama.


A mi me ha recordado mucho, como os decía, a una aventura gráfica, o a un libro-juego, ya que según las decisiones que tome la protagonista, la simulación le planteará distintos finales y posibilidades, algo que en un principio, me llevó hacia cierta confusión hasta que pillé el tema. De hecho, llega un momento en que la película nos muestra ya descaradamente como se crea la simulación de paredes, puertas, elementos, todo…

Como curiosidad, os puedo contar que la película se rodó entre julio de 2022 y enero de 2023, con sets reales inundados y efectos visuales por un tubo desde las primeras secuencias, por lo que sospecho que el presupuesto no ha debido ser barato precisamente.


En definitiva: Os tengo que reconocer que he estado a punto de suspender la película. Primero por su complejidad, su narrativa mal explicada, que te deja como espectador con muchas dudas, y más con el final que se gasta, que no sabes si esta gente es real, son androides o una cabra en bicicleta. Y, en segundo lugar, porque el nene es lo más insoportable que he visto en mucho tiempo. Siempre se separa de la madre, hace lo que le sale de las narices, y he llegado a odiarlo profundamente. Que la ropa esté siempre seca, o que la gente dure 3 minutos en inmersión, tampoco ayuda.

Le voy a dar un 5 de nota, pero no me atrevo a recomendarla, así que la dejo a vuestra entera elección.

jueves, 10 de julio de 2025

El Juego del Calamar. 3ª Temporada (2025)

 

       Si hay una serie que lo ha petado en los últimos años, esa ha sido la surcoreana “El Juego del Calamar”, que desde 2021 nos ha tenido enganchado a un juego mortal en la que cualquier hijo de vecino arriesgaba su vida para intentar hacerse millonaria quedando como ganador de dicho juego, y todo rodeado de una estética llamativa, una violencia desatada y normalizada y unas tramas bastante enrevesadas pero curiosa y adictivas.

        Esa creo que es la palabra… Adictiva, que me ha hecho ver en poco más de seis horas, una maratón en toda regla, la Tercera y última Temporada de “El Juego del Calamar”, que se ha presentado como una de las series más caras de Netflix, 68,6 millones de dólares, y que se rodó de manera paralela a la Segunda Temporada entre julio de 2023 y junio de 2024 tirándose en post-producción casi ocho meses.


        La Tercera Temporada con sus seis episodios de una hora, marca el final de la franquicia, por lo menos la surcoreana, porque se rumorea la llegada de una nueva entrega que se desarrollaría en los Estados Unidos, y la verdad es que los minutos finales dan pie a pensar eso…

        Si la Segunda Temporada nos mostró una emocionante revolución de jugadores contra los calamardos de mono rojo y máscara negra, ahora la Tercera tiene su inicio en los hechos posteriores al fracaso y colapso de dicho intento de levantamiento. Con Seong Gi-Hun (jugador 456) derrotado y viendo peligrar su venganza sobre el juego y sus organizadores, solo y aislado por las enormes pérdidas que ha sufrido y bastante hundido, devastado, si la capacidad anterior de levantar la cabeza, más bien esperando algo que no llega y viéndolas venir.


        Por otro lado, el jefazo llamado “Front Man”, quiere modelarlo, hacerlo entrar en su juego, en el sistema, y comienza a mostrar algo de humanidad al ofrecerle una posible salida, y más cuando entra en juego la presencia de un bebé, hija cuatromesina de la jugadora 222, que añade un componente un tanto increíble a la trama.

Os confieso que, a mi de entrada, no me ha gustado el final de la Temporada ni de la serie, aunque puedo llegar a entenderlo, porque la vida en realidad tiene esas cargas dramáticas, brutales, y no siempre los héroes se alzan victoriosos.

Tampoco me han parecido los juegos propuestos algo tan enrevesado como en las dos primeras temporadas. De hecho, en uno de ellos, por parecer quitarse de encima personajes, la mitad de ellos tiene que eliminar a la otra mitad en un laberinto de puertas donde van a conseguir quitarse, por decirlo de alguna manera, a personajes que ya no tendrían un recorrido mucho más allá, o que no darían más de sí.


La presencia del bebé, que es un hándicap más que pronto se echa a la espalda nuestro empático 456, va a ser su condena precisamente, porque deja de lado la venganza para centrarse en la esperanza por salvar a la bebé y sacarla del juego mortal. Humanidad y sacrificio por encima de todo, mientras unos ricos malvados internacionales (que sobran totalmente) ven en directo la sucesión de muertes que provoca el juego hasta el final, y la presencia de la isla es por fin revelada…

En esta parte, yo, por ejemplo, hubiera montado un desembarco de Normandía y tiros y explosiones entre los calamardos rojos y el ejército, una unidad policial o algo parecido, mientras “Front Man” huye acariciando un gato blanco montado en pequeño helicóptero o algo parecido.

El final, pues eso, a mi no me ha llegado a convencer del todo con el sacrificio de Gi-Hun, un epílogo un tanto extenso y la presencia de Cate Blanchett en Estados Unidos jugando en un callejón con un vagabundo, que daría pie a la versión gringa del asunto…


        Conclusión: Serie entretenida en su conjunto, aunque los seis episodios que conforman la Tercera Temporada y cierran la serie creo que no están a la altura de lo que hemos visto anteriormente. Emocionante, intensa temporada, pero no sé por qué, creo que se ha desinflado en sus tramas y que el cierre cae en la precipitación.

        Nota de la Temporada, un 6. Nota de la serie en su conjunto, un 7, y no le doy más porque creo que esta Tercera Temporada la ha lastrado bastante. Me quedo, y me quedaré siempre, con la 1º Temporada.

viernes, 9 de mayo de 2025

Seúl 1212 (2023)

 

       Leí en alguna parte que esta película surcoreana, “Seúl 1212”, fue la película más vista en el país en desde finales de 2023, se estrenó en noviembre, y gran parte de 2024, arrasando en las taquillas del país y sacando poco más de 36 millones de dólares de recaudación en las taquillas.

        Que la trama no fuera sobre zombis o invasiones extraterrestres, me ha animado a ver esta producción de dos horas y cuarto de metraje que no me ha desagradado, pero que también reconozco que me he llegado a perder en su narrativa porque no conocía el hecho que acabó con la democracia en Corea del Sur en 1979, tras el asesinato de su presidente-dictador de turno, y porque los tejemanejes de los militares, con traiciones, cambios de bando y vainas parecidas, me han sonado a sueco durante gran parte del tiempo.


        Es como si a un surocoreano le pones una película sobre el intento de Golpe de Estado en España, el 23-F, y le dices: Ahí lo llevas chaval, a ver que pillas de todo esto… Pues igual me he llegado a sentir yo a ratos…

        Originalmente, la película se titula “La Primavera de Seúl”, que coincidía con un posible despegue democrático del país que se cortó radicalmente por la revolución militar que se desarrolla en la película, y que nos muestra con bastante dramatismo el golpe de Estado del 12 de diciembre de 1979 en Corea del Sur.


Los cuarenta y cinco primeros minutos es una presentación de hechos, personajes y jugadores que tenemos en el tablero, y aunque utiliza nombres ficticios para sus personajes, algo que he comprobado después que me ha dado por buscar información sobre el tema para enterarme más y mejor de lo ocurrido, la película se basa en hechos reales que marcaron un punto de inflexión en la historia política del país y que llevaron a que incluso los militares llegaran a masacrar a parte de la población civil, algo que no vamos a ver en la película, porque son acontecimientos que ocurren justo después de su llegada al poder, mientras los yanquis allí ubicados miraban para otro lado.

A partir de esos primeros minutos, se desarrolla la acción, las nueve siguientes horas que fueron cruciales y en el que un grupo de oficiales, que tenían una especie de banda o club privado dentro del propio ejército, lideran un golpe que dirige el comandante del Comando de Seguridad, un tal Chun Doo-Gwang.


Enfrente se encuentra al comandante Lee Tae-shin, que cree firmemente que los militares no deben intervenir en la política, se opone al golpe, y a pesar de que parece que tiene la situación más o menos controlada, ve como se queda prácticamente solo cuando muchos de los mandos en los que él y el presidente confiaban, los van traicionando junto a sus respectivas unidades.

Es muy curioso cuando empieza la acción, que es el propio ejército surcoreano el que se mata en las bases o en los cuarteles con soldados que visten sus propios uniformes, y que cada uno defiende una posición si llegar a entrar en una guerra civil, que es lo que todos temen, pero si causando un par de docenas de muertos por el camino, que supongo fueron más en la vida real.

 

En definitiva: A pesar de que suelo comentar en todas las películas que superan la hora y media de metraje que hay que recortar, aquí supongo que resumir los hechos en dos horas y cuarto, puede llegar a perdonarse.

Tiene buenas actuaciones, pocas, pero efectivas escenas de acción, y lo que más se siente es la tensión y el dramatismo de los militares que se matan entre ellos, y no saben en quién confiar realmente. También es interesante lo que defienden cada uno de ellos y las estratagemas para conseguirlo.


Ahora, si no conoces los hechos, como supongo que el 99% de los espectadores no surcoreanos, o no estás interesado en películas con un componente histórico tan concreto, puedo entender que llegues a aburrirte… Por cierto, esta Quinta República, dictadura como otra cualquiera, llegó a su término en 19, y poco antes de Los Juegos Olímpicos de Seúl en el 88.87, no sin antes dejarse algunos muertos por el camino.

¿Nota? Un 6, y la dejo a vuestra entera elección.

domingo, 27 de octubre de 2024

Invasión, Insurrección (2024)

 

        “Invasión, Insurrección” es una producción surcoreana de 2024, que viene bajo la tutela de Netflix, y que me ha parecido una interesante apuesta cinematográfica, para los tiempos que corren. Tiene un trasfondo, un contexto histórico muy interesante, como es la invasión japonesa de la península coreana a finales del S.XVI, bajo el Periodo de la Dinastía coreana Joseon, que eran prácticamente un reino satélite, súbdito de los Ming chinos.

        El propósito de los japoneses era usar Corea como avanzadilla en la posterior invasión china, pero a pesar de los iniciales éxitos iniciales, la guerra de guerrillas puesta en marcha por los coreanos, y la destrucción de la Armada japonesa, terminó por sentenciar la invasión al fracaso.


       Partiendo de esa premisa, tenemos la ficción, que a pesar de ser eso… Una ficción, respeta mucho, y muy bien, no solo este contexto histórico al que os hago referencia, si no también el uso de armas, vestimentas, estamentos sociales, pensamientos… Que es algo en lo que me suelo fijar mucho, y que no suelo perdonar ni pasar por alto en este tipo de películas.

       ¿Qué te vas a encontrar en la narrativa de “Invasión, Insurrección”? Estamos en el S.XVI, concretamente en la década de los años ochenta, el rey de Corea, Seonjo, actúa despotamente y vive a años-luz de la realidad social y económica de su pueblo, que pasa penurias y más hambre que un perro chico mientras que él vive solo pensando en sí mismo, y en lo grande que es su palacio, en alusión, seguramente, a alguna carencia física de algún tipo.


      De hecho, el principio de la película comienza con la eliminación de una comuna hippie que aboga por una sociedad igualitaria, sin diferencias sociales, de tipo comunista, que acaban con la cabeza cortada, dirigida por Jeong Yeo-Rip, que prefiere ejecutarse él mismo, antes de que lo pillen, para ir ahorrando tiempo.

      Mientras tanto, en una provincia, el niño Cheon acaba como esclavo tras un error burocrático a pesar de que su padre intenta por todos los medios evitarlo. Pronto acaba en casa de un asesor militar, un noble que intenta convertir a su hijo Genshin en un futuro General. Por cada fallo que comete el hijo, el joven esclavo Cheon se lleva un palo, y como Genshin es bastante incapaz, la somanta de palos que se lleva diariamente Cheon es antológica.


       Harto de palos, Cheon le comenta a su joven amo, Genshin, las técnicas que tiene que hacer para vencer a su monitor, ayudándolo en el noble arte de la esgrima, algo que reduce el número de palos que Cheon se llevaba, aunque llegado el día de las Oposiciones a General, Genshin sigue más verde que una pera limonera, por lo que Cheon se presenta por él a cambio de que su amo le dé la libertad y deje de ser esclavo, quedando el primero de su promoción, y llevándose como premio: Una espada blanca de Jedi, un quimono azul y un apartamento en Torrevieja. En las Oposiciones se conoce que no te pedían ni el DNI y se podía presentar cualquiera.

       La celebración por el éxito en las Oposiciones, coincide con una revuelta de esclavos, que acaba con el amo y con toda la familia en el otro barrio, incluyendo la mujer e hijo de Genshin, que no se encontraba en esos momentos en casa. Cheon se ve libre para huir, y Genshin al enterarse, cree que su amigo, a la par que esclavo, ha estado involucrado en dicha revuelta y jura vengarse tarde o temprano.


      La invasión japonesa de Corea convierte a Cheon, disfrazado con su kimono azul y su espada, en todo un referente de la resistencia coreana ante los nipones, infligiendo graves derrotas él y su grupo de desarrapados a todos los japoneses que se encuentran por el camino, sobre todo a un samurái al que llaman “Corta-Narices” por la afición de este a la cirugía rino-facial sin anestesia.

      Una vez concluida la guerra, que al durar siete años, bautizan con el original nombre de “La Guerra de los Siete Años”, aunque es más conocida como las Guerras Imjin… Los tres hombres: Cheon, Genshin, y “Corta-Narices” que se ha quedado a vivir en Corea por el clima y la amabilidad de sus gentes, tienen unas cuentas pendientes que resolver… A espadazos.


       En definitiva: Entretenida película de dos horas que se me ha pasado volando, con buenas escenas de acción, que creo que os va a gustar. Personalmente la recomiendo, y le doy un 6 de nota. Si tenéis curiosidad, investigad los hechos en los que se basa la película, son muy interesantes y la película, ficción aparte, los aborda muy bien. Lo dejo por aquí.

martes, 30 de abril de 2024

Adiós, Tierra (Netflix, 2024)


 

       Una de las últimas novedades en cuanto a series de finales de abril de 2024 ha sido la surcoreana “Adiós, Tierra”, cuya trama gira en torno a la caída inevitable de un asteroide en nuestro planeta, concretamente en la península de Corea, y la consecuente destrucción de prácticamente toda Asia y posiblemente otras grandes partes de la Tierra.

       Esto de caídas de asteroides es un tema recurrente, nada novedoso, y se me viene a la cabeza, a bote pronto, la muy buena “No Mires Arriba”, “Armageddon” o “Impacto Profundo” aunque en narrativas cinematográficas anteriores, que no recuerdo series así de sopetón, nos salvábamos porque los americanos tenían a Bruce Willis, transbordadores espaciales y nucleares. En esta ocasión, aquí los gringos no pintan nada, y todo gira en torno a una serie de personajes coreanos, que, durante doce episodios que rondan entre los 45 minutos y la hora de duración, nos explicarán con sus actos como reaccionan ante la caída inevitable del pedrusco, con la óptica peculiar que tienen los asiáticos, que en los últimos quince años ya nos han enseñado que hacer con zombies, extraterrestres y otros tipos de desastres que han abandonado a los yanquis para centrarse en ellos, los coreanos, que son menos arrogantes y se toman las cosas de diferente manera.


       La narrativa, pues, la trama principal, está más que explicada. Estamos en el año 2025, en 300 días caerá el meteorito, y se impone la Ley Marcial. Desde el primer episodio asistimos a una cuenta atrás de casi un año, que hace que cada uno de plantee sus posibilidades en un mundo, que, si no va a acabar, si que va a ser diferente. En una Comunidad de amigos y vecinos, vemos como cada uno de ellos toma decisiones que afectan de una u otra manera, no ya solo así mismos, sino a la gente de su alrededor. “Adiós, Tierra” en este sentido, multiplica exponencialmente muchas subtramas, y tiene el añadido de múltiples idas y venidas en el tiempo para explicarnos lo que hace cada uno de los personajes, en un intento justificativo de cada una de las decisiones que se toman en los diferentes capítulos… Esto, a la larga, la convierte en parte en un culebrón, en una telenovela en muchas de sus facetas, siendo el asteroide más una excusa que una amenaza real, y en ese aspecto, me ha llegado a recordar a la también coreana “Tren del Apocalipsis” (2023), que cerró de una manera muy fea una muy buena idea e historia…


        Secuestros, desapariciones de niños, extorsiones, los puntos de vista de los militares y la iglesia católica, la aparición de sectas, los problemas del comercio, la emigración, criminalidad, robos y estafas… Son variados enfoques, tramas argumentales muy interesantes, pero inevitablemente llevan a un espectador como yo al más puro aburrimiento durante, al menos, seis o siete de los doce que conforman esta temporada.

      Siempre he tenido un lema, y es que a toda serie le sobran tres episodios de relleno puro y duro. En el caso de “Adiós, Tierra”, solo tres no me han hecho bostezar y me han mantenido pegado a la pantalla, con un final esperable que no me ha pillado por sorpresa tras tres tardes enanchado a la serie…


        En definitiva: Creo que muchos no van a compartir esta opinión, ya que he visto que la serie ha tenido una muy buena aceptación general por parte de los espectadores españoles de Netflix, pero aquí se trata de opinar y compartir experiencias con buena onda, sin enfadarnos. Por mi parte, creo que podría haber salido un muy buen producto con la mitad de líneas narrativas, y a un total de cinco o seis episodios máximo, ya que hay momentos que se han hecho eternos y no conseguía enganchar bien con lo que sucedía, o simplemente no me lo creía, no conectaba con ello… No le doy más de un cinco de nota.

domingo, 28 de enero de 2024

Cazadores en tierra inhóspita (Netflix, 2024)

 

“Cazadores en tierra inhóspita” (Netflix, 2024) es el spin off de una película surcoreana que no he visto, “Sobrevivientes después del terremoto”, que, al parecer fue un exitazo en el sudeste asiático, pero que yo no he encontrado estrenada en España, y que, incluso, por lo que he leído en algunos foros y webs, la película se va a estrenar esta misma semana en España, por lo que, si he entendido bien, el spin off que es esta película de la que os quiero hablar, ha llegado antes que la película matriz, si se me permite el término… Todo bastante confuso para un boomer como yo, así que, si alguno me lo puede aclarar, se lo agradecería.


El caso es que me he metido en la plataforma Netflix y me ha salido entre las películas más vistas del país, así de entrada, y tras un breve visionado al tráiler, no he dudado en verla. De entrada, me pareció una mezcla entre “Mad Max” a la coreana, con “The Walking Dead” y otras películas y series del género zombi y “Sálvese quien pueda”, teniendo como uno de los ganchos principales, para mí el más importante quizás, al icónico actor de mi generación, Ma Dong-Seok, que hace películas como churros (creo que supera las sesenta en los últimos 15-20 años), y que es uno de mis actores favoritos en cuanto a Apocalipsis coreanos y acción se refiere.


En la narrativa: Un megaterremoto acaba con la sociedad tal y como la conocemos, justo cuando el típico científico loco ha inventado un suero para resucitar a los muertos y va a ser detenido. Este megaterremoto acaba con la sociedad tal y como la conocemos, y encima produce una sequía pertinaz que hace que el agua se convierta en un preciado bien. Ya lo es sin llegar a los extremos de la película, así que cuidad del agua, que es un tesoro.


Los supervivientes se organizan en libres y felices comunas vecinales donde nuestros protagonistas, Choi Ji-Wan, un joven arquero alocado enamorado de una chica locamente, que dibuja y vive con su abuela, y Nam-San, un antiguo luchador con un pasado oscuro, forman un tándem de cazadores de cocodrilos y mantienen el cotarro. Si el papel de Choi hubiera sido más serio, podrían haber sido una versión coreana de Terence Hill y Bud Spencer, pero entre ambos no he notado ninguna química.


Un día, llegan a la comuna unos simpáticos tipos muy bien arreglados, que están invitando a familias a un idílico lugar desde donde pretenden volver a recuperar la sociedad del pasado, a través de la gente joven. Los niños son el futuro, dicen, sonrientes.


La chica a la que le gusta Choi, y cuyo nombre no recuerdo, se va con su abuela. Nuestros protagonistas ven como asesinan a la abuela y a otro anciano con la excusa de enseñarles un socavón en un lugar apartado, y en la lucha contra sus asesinos, a la que se les une una exmilitar, la sargento Li, descubren que son zombies a los que solo se les puede vencer cortándoles la cabeza.


Pronto, organizan una partida de rescate de las familias, retenidas en ese supuesto paraíso dirigido por nuestro querido científico loco, el Dr. Yang Gi-Du, que a mí me ha recordado (no me preguntéis por qué, a uno de los jefes del videojuego “Cadillacs and Dinosaurs), que está experimentando con la gente joven en busca de esta nueva sociedad Frankstein, protegido por un destacamento militar…


En definitiva: Película de una hora y cuarenta minutos, con la que milagrosamente no me voy a meter con su metraje. Es una más del género, pero tiene ciertos puntos de humor, por parte de Ma Dong-Seok, que brilla como él solo, y de algunos de los malos de la subtrama, así como de algún personaje secundario, que se mezcla muy bien con las escenas de acción. No es para tirar cohetes, pero no deja de ser una película entretenida, que me ha hecho pasar un buen rato. Le doy un 6 de nota, y ahora intentaré ver la película de la que parte, aunque en Netflix no la he encontrado…