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domingo, 24 de agosto de 2025

La Historia de Souleymane (2024)

 

        “La Historia de Souleymane” es una película francesa de 2024, que ha ganado un puñado de Premios Cesar y que como digo en la miniatura de la reseña es el día a día de Europa, en esta ocasión a bordo de una bici, pedaleando por las calles de París y repartiendo comida a domicilio, viendo de todo, y de paso con un pie dentro y otro fuera, pendiente de un asilo.

        Hoy en día el tema de la inmigración, ilegal o no, se ha convertido en uno de los temas más controvertidos a nivel europeo, España ha sido uno de los últimos países en verse afectada por la llegada masiva de miles de inmigrantes procedentes fundamentalmente del norte de África, la África subsahariana e Hispano-américa, pero Francia lleva décadas recibiendo una gran cantidad de personas, provenientes en su mayoría, de sus antiguas colonias, casi mismamente después de iniciarse el proceso de descolonización que llegó tras la Segunda Guerra Mundial, y hoy en día, el flujo, lejos de haberse estancado, continua de manera ascendente.

        Esta es la historia de un guineano, Souleymane, que está en Francia de manera irregular y busca asilo…


La narrativa se encorseta, en realidad, en poco más de dos días, 48 horas, en la vida de Souleyman, cuyo personaje, por cierto, está interpretado por un actor no profesional.

Este joven guineano intenta buscarse la vida repartiendo comida en bicicleta, usando una cuenta subcontratada de un compatriota, durmiendo en refugios, mientras se prepara con un agente social una historia, completamente inventada, para soltarla en la Oficina Francesa de Protección al Refugiado para intentar conseguir un asilo político, ya que la historia gira en torno a una supuesta persecución por motivos políticos e ideológicos…

Pero, a Souleyman, que debe dinero, y trabaja pedaleando y repartiendo comida a domicilio casi catorce horas al día, le cuesta aprenderse esa mentira preparada que sueltan todos los días africanos como él en la misma oficina, una y otra vez, para quedarse a vivir en Francia. A pesar de que se la repite una y otra vez, no le entra en la cabeza, ni el mismo se la cree y en dos días tendrá la entrevista en la Oficina donde una funcionaria evaluará su caso, su supuesta vida de refugiado, y verá si hay motivos o no, para que Souleyman se quede en Francia.


La historia es interesante. Es fácil empatizar con un tipo que intenta buscarse la vida de verdad e integrarse en la sociedad, mientras se ve rodeado por gente que lo trata como una ñorda, lo estafan y en donde también encuentra algún amigo sincero.

Su metraje, sin embargo, de poco más de una hora y media, me ha parecido excesivo, porque en su segundo tercio realmente no ocurre nada, y la narrativa se estanca muchísimo, el ritmo se vuelve lento, mientras la cámara pedalea por la calle, se encuentra con dueños de restaurantes idiotas, clientes de todo tipo y compañeros de trabajo poco de fiar la mayoría de las ocasiones.


Es cine social, pero los últimos diez minutos se transforman en un thriller, en una entrevista con la funcionaria de la Oficina del Refugiado, que impávida, caza a la milla y media las mentiras de Souleymane y le exige que diga la verdad. Solo entonces, en esos últimos diez minutos, somos testigos de la verdadera historia del protagonista, lo que pasó por llegar hasta Francia y su derrumbe, que, por cierto, no sabemos como concluye, porque los créditos, y un sepulcral silencio cierran la película…

… Y te quedas con saber que le pasó a Souleymane, si le aceptaron el asilo galo o no, o tuvo que volver a echar papeles, o volvió a trabajar con la bicicleta, vete a saber… No tenemos un Final Feliz aparentemente, y eso te inquieta como espectador, pero tampoco lo necesitamos saber, ¿O sí? Es el día a día de muchos migrantes en Europa.

Y desde luego, en mi opinión, el fuerte de la película está en usar a un actor no profesional, el tipo ha pasado por cosas parecidas a su personaje, y se nota que le da la garra, el empuje y la emoción para que te lo creas. Y lo ves en sus diálogos con la policía, en el estrés del día a día en la bicicleta, las pequeñas mafias con las que trata, en la entrevista final.


En definitiva: Me ha gustado mucho la temática, aunque es cierto que como os comentaba anteriormente, se me ha hecho larga, aun así, os recomiendo el visionado porque invita a reflexionar y que cada uno saque sus propias conclusiones. A mí, por ejemplo, el agente social invitando a inventar historias para buscar el asilo, me ha parecido muy significativo. De nota, le voy a dar un 6,5. Se pueden sacar muchas lecturas, y eso es lo que me quedo.

lunes, 6 de enero de 2025

Didi (2024)

 

        “Didi” es una película estadounidense de 2024, una producción que viene de la mano de Sean Wang, un director de 31 años, que, a pesar de haber hecho algunos medio metrajes, se lanza a la piscina con este largometraje (que algunos han calificado, para mí, erróneamente, de Opera Prima), y ha dado en el clavo en muchos aspectos.

        “”Didi” es una película que tiene cierto aroma underground, de tragedia griega y mezcla muy bien una serie de elementos, tan reales como verídicos, que unidos a unas muy buenas interpretaciones, la hacen una película que, si bien ya hemos visto cosas parecidas sobre el género, llamémosle de pre-adolescentes, o de nenes que están a punto de entrar en institutos, le da una vuelta de tuerca más al meter en la ecuación temas como el matriarcado, la migración mal encajada, la edad, las frustraciones, las hormonas y el rechazo en unas edades muy jodidas, como es la que tiene el protagonista de la cinta, Chris Wang, Didi o Wang Wang, que es un chaval que busca su sitio en la vida a base de cagarla, de que lo traicionen, de chocar frontalmente con la familia que le ha tocado (sus puntos de vista, su enfoque de la vida, la falta del padre), y la gran lección de ser uno mismo, con tus cualidades y tus defectos, en este viaje que es ni más ni menos, que la vida misma.

 

        La producción ha conseguido en un año varios premios, nominaciones y un superávit económico más que curioso, y no me extraña, ya que la verdad es que técnicamente no es mala, tiene buena fotografía, un par de canciones de su banda sonora realmente buena y unas interpretaciones a destacar, empezando por la del propio protagonista, Izaac Wang (curiosamente se llama como el director, que también es el guionista, el chico de los cafés y el que lleva la iluminación), que lo hace tan bien en el papel de Chris Wang, que creo que tardará en quitarse de encima el nombre de “Didi”, ya que lo borda, no por nada malo, ojo con esto.

        En la narrativa tenemos a Chris, un chaval de origen taiwanés, de 13 años, que está a punto de entrar en el instituto. Es verano de 2008 y se llevan aun los Nokia indestructibles, el difunto MySpace y un Youtube en pañales donde sube sus vídeos.


        Sus gustos son la fotografía, grabar vídeos, el skate y comienza a gustarle mucho una chica con la que irá al instituto después de verano, y a la que espía por sus redes sociales y con la que provoca encuentros fortuitos para conocerla mejor.

        Vive en un matriarcado: Su abuela solo habla chino mandarín, y solo conoce algunas pocas palabras en inglés. Es una mujer muy tradicional, que choca con la cultura gringa y todo lo que le rodea. Su madre, pintora frustrada, lidia ante la falta de su marido con dos hijos que son estadounidenses plenos, ella habla los dos idiomas, pero prefiere expresarse en chino normalmente. Su hija Vivian, se va a la Universidad y se lleva fatal con Chris, alias Didi, alias Wang Wang.


        Con este escenario, Chris inicia un viaje como es simplemente vivir y llevarse sus primeros desengaños en la vida: Traiciones por parte de los que él consideraba sus amigos, desengaños amorosos, familiares, las primeras fumadas de la alegría y las primeras vomitones, el skate y nuevas amistades, las crueldades de los adolescentes (que pueden hundir a uno en 0,2), etc.

        Aunque la película, a veces, parece que esté “más perdida que el barco del arroz”, como decimos por Extremadura, al final de su hora y media de metraje nos lleva al puerto de lo que no te mata, te hace más fuerte, que es la moraleja que le vas a sacar a todo el tinglado.


        En definitiva: Una película más del llamado género “Coming of Age”, de la que tenemos miles de series y películas, que huye de la comedia (salvo en un par de ocasiones, como ver a la abuela preguntar qué significan ciertos insultos en inglés), pero que, afortunadamente, tampoco acaba cayendo en la tragedia de pañuelos de papel.

        Se puede ver, pero no añade nada realmente nuevo al género, y yo la acabaré olvidando más pronto que tarde a pesar de que aprueba, como os digo, en todo lo técnico e interpretaciones, que es donde más me suelo fijar y hacer hincapié.


        De nota le doy un 5,5, y la dejo a vuestra entera elección. Este tipo de películas, curiosamente, parecen dirigidas más para tipos adultos, que para adolescentes mismamente, y el componente autobiográfico del Sr. Sean Wang, no sé por qué… Pero me da que está muy presente. Lo dejo por aquí.

sábado, 14 de septiembre de 2024

Wanted Man (2024)

 

       Dolph Lundgren es un actor, director y guionista sueco, nacionalizado en agosto de 2024 como estadounidense, después de 45 años viviendo en Estados Unidos. Conocido como el boxeador soviético Iván Drago de Rocky IV, He-Man o El Castigador, entre otros papeles ochenteros… Lundgren sigue haciendo películas de acción, a sus casi 67 años, y tras superar una enfermedad que casi se lo lleva al otro barrio hace unos años.

         En esta ocasión, hablaremos de la película de 2024, “Wanted Man”, o como se ha llamado en algunos países, “Se Busca”, donde aparte de protagonizarla, la dirige, la produce y casi es además técnico de sonido e iluminación, en una producción de bajo presupuesto, que en los noventa hubiera ido de cabeza al video-club el primer día, rodada en Nuevo México en tres semanas, y en la que vuelve a ofrecer una película sencilla, básica como ella sola, pero que si te pilla el día de aquella manera, puede llegar a entretenerte lo suficiente la hora y veinte minutos escasos de metraje que se gasta.


        Personalmente, y salvando las distancias, “Wanted Man” me ha recordado mucho a una película de mi admirado Steve McQueen, a bordo de un Ford Mustang del 68, que se titulaba “Bullitt”, estrenada en España en el 69, donde aparecía además Jacqueline Bisset y un jovencísimo Robert Duvall haciendo de taxista…

        Sigue esa premisa de testigos molestos que hay que eliminar, policías corruptos y amigos que resultan que no son tan amigos son más bien todo lo contrario, pero aquí no deja de ser una película de serie B a la que se le añaden ingredientes muy de nuestra década como el tema de la migración, el racismo y el odio que destilan algunos gringos a todo lo que suene a mexicano o a hispano directamente, que también puede sonarte de otras producciones como “Gran Torino” de 2008, aunque está claro que Dolph no es Clint Eastwood.


        ¿Qué tenemos en la narrativa de “Wanted Man”? Un grupo de traficantes pasa una noche divertida, han hecho un gran negocio con otros traficantes, o al menos eso creen ellos, cuando un grupo de encapuchados entran en el almacén en el que están y se cargan a todo el mundo, incluyendo a unos agentes de la DEA que estaban infiltrados haciéndose pasar por uno de los grupos de traficantes.

        Solo dos chicas de compañía se salvan del tiroteo, y huyen del lugar, siendo arrestadas en México poco tiempo después. Concedida la extradición a estados Unidos en calidad de testigo, el agente Johansen, célebre por sus actuaciones en contra del colectivo de migrantes mexicanos, y de hispanos en general, que es nuestro querido Dolph, recibe el encargo de ir a México a recoger a las dos chicas y traerlas de vuelta a Estados Unidos.


       En el trayecto de vuelta, son emboscados, quedando solo Johansen y una de las chicas, Rosa, vivos. Además de enfrentarse a sicarios en el propio México, descubrirán que los autores de las muertes de los agentes de la DEA son policías y ex-policías estadounidenses, que quieren a la chica en el otro barrio criando malvas, y a Johansen también, ya de paso, por meter las narices…

        Con un Kelsey Grammer, el mítico Frasier, que debe estar pasando horas bajas para aceptar estos papeles tan malos, haciendo de Malote y poli corrupto, “Wanted Man” es una película que tiene pocas y malas escenas de acción, previsible como ella sola y que no te va a sorprender en ningún momento.


       Es el típico producto, de muy bajo presupuesto, como os decía anteriormente, de videoclub de los noventa. La ves, te entretiene y la olvidas a los diez minutos, y a pesar de su corto metraje, hasta podría sobrarle más. Su mensaje podría ser el de un racista o un xenófobo, con ideas preconcebidas, que acaba viendo la luz.

        De nota le doy un 4,5, pero aun así os recomiendo su visionado si tenéis el día tonto. Echadle un vistazo y ya me contaréis, lo dejo por aquí.

lunes, 25 de marzo de 2024

La Ley del Mar (Netflix, 2024)

 

     Como hacía bastante tiempo que no me atrevía a ver una serie, y a hacer la consecuente reseña sobre ella, y aprovechando que “La Ley del Mar” es una miniserie de tres capítulos, estrenada en España hace un par de meses (creo que primero en Televisión Española) y que está ahora en Netflix, pues me he decidido a verla, y me ha ayudado a recordar el incidente del barco pesquero “Francisco y Catalina”, acontecido hace casi 20 años, en el verano de 2006, que tuvo cierta repercusión, pero que antes de que finalizara aquel año ya había caído, desgraciadamente, casi en el olvido, y esta serie se encarga de recordarnos el suceso en cuestión…

      Si lees sobre aquel suceso, puedes encontrar información sobre aquellos hechos que no coinciden ni en el número de tripulantes del pesquero español, ni en el número de rescatados, y casi que la serie nos da otra versión, que, como advierte al principio, se toma ciertas licencias en la dramatización, algo que quizás hubiera sobrado porque la realidad, como se suele decir, supera la ficción, y porque en este caso, añade subtramas o relleno a una historia que creo, sinceramente, que no las necesita.


      La narrativa gira en torno a un barco pesquero de 25 metros de eslora. El “Francisco y Catalina”, un barco con puerto en santa Pola, que sale a pescar al Mediterráneo, alejándose cada vez más de las aguas en las que solía pescar por falta de caladeros. El barco tiene pérdidas desde hace años, y el armador tiene un descubierto de 20.000 pavos frente al banco. Esto quiere decir que, o pescan mucho y se vienen con una buena carga… O la ruina les espera nada más llegar a puerto.

      Parten, en la serie, 6 tripulantes desde Santa Pola. En algunas lecturas que he hecho después de ver la serie, algunos medios publicaron que eran diez, otros once… Al caso es lo mismo. Dentro del barco tienen sus más y sus menos, pues no deja de ser un miniuniverso, y se crean algunas subtramas para tener entretenido al espectador.


      En mitad del mar, en un punto indefinido entre la Libia de Gadafi y la europea Malta, el barco se encuentra con un cayuco con migrantes africanos, que se encuentra en mitad de aquella nada de agua, sin comida ni agua, y con mujeres y una niña a bordo… Aquí también las informaciones que posteriormente leí, se contradicen en el número de migrantes, en unos medios hablan de 43, en otros 50, en unos hablan de niños, en otros de dos embarazadas… Y vuelvo a repetir, al caso lo mismo, no es importante para mi análisis y reflexión, pero no deja de parecerme curioso. Aquí, por cierto, advertí que la bandera libia que sale es la actual, y no la completamente verde, que tenía el país en 2006. Esta gente no leyó el libro verde de Gadafi.

      Una vez recogidos, por humanidad, el barco se dirige a Malta, donde quiere desembarcarlos, pero se encuentran con la resistencia maltesa. En la serie, los patrulleros malteses hasta les disparan y se tienen que tirar cuerpo a tierra, que, de ser cierto, es un hecho que considero grave, aunque no he podido encontrar información al respecto.


      Se inicia entonces, una lucha titánica entre embajadas, diplomáticos, España, Malta, Libia por medio, la Unión Europea y los Medios mediáticos del momento por resolver la crisis humanitaria a la que se enfrenta el pesquero de Santa Pola… Y hasta aquí os voy a contar al respecto, que para eso tenemos activados el 50% menos de spoilers este año.

      En definitiva: Serie entretenida y sin más pretensiones que mostrarnos una realidad que vivimos tanto en el Atlántico, que es donde empezó todo el fenómeno, como en el Mediterráneo, y que no deja de ser una vergüenza y un problema difícil de resolver, con la llegada de miles de personas anualmente a Europa ilegalmente, arriesgando sus vidas, en busca de una vida mejor que creen que encontrarán en Europa, y muchas veces lo que encuentran son mafias dedicadas al mercadeo de personas y muerte…


        La serie cuenta con un Luís Tosar que está como pez en el agua, nunca mejor dicho, y a mi me ha tenido enganchado una tarde entera, casi sin parpadear… Por lo que le doy un 6, y os invito a verla.


domingo, 16 de enero de 2022

Leaving Spain (Libros.com, 2015) Óscar Ibáñez

 

        “Leaving Spain” (Libros.com, 2015) de Óscar Ibáñez (guion y dibujo), es un cómic que nació de un proyecto de crowfunding y que trata sobre aquellos jóvenes españoles que con las crisis galopantes económicas (2008-2015), y sin ningún futuro en el país, optaron por marcharse a Gran Bretaña con sus títulos bajo el brazo.


        Lo que podría parecer una buena opción, se convirtió para muchos en pesadilla, y pasaron a engrosar (y eso con mucha suerte) las tropas de camareros, lavaplatos y repartidores en la capital de Inglaterra, mientras veían la posibilidad de volver (algunos) o de quedarse e intentar prosperar.


        Con un dibujo muy sencillo, a base de viñetas que se explican solas, y no con un desarrollo narrativo al uso, Óscar Ibáñez nos cuenta con mucho humor y acidez, la terrible situación por la que pasan muchos jóvenes que se la juegan a una carta en busca de un futuro que no consiguen en España. Tiene unos buenos puntos, y se lee en un rato. Yo lo he disfrutado mucho.

Las Casitas de Hojalata (Ediciones El Gallo de Oro, 2021) Josemi Benítez


         Hay pocos cómics, por ahora, que aborden lo que fue la emigración española durante el Franquismo, ya sea de interior o al exterior del país. Por ello, encontrarse con cómics como “Las casitas de hojalata” (Ediciones Gallo de Oro, 2021) de Josemi Benítez (guion y dibujo), es para mí todo un lujazo.


        Un tema tan interesante como el de las migraciones tiene su reflejo en esta historia, recogida con esmero por Josemi Benítez. Sus abuelos, fueron unos de aquellos miles de andaluces, extremeños o gallegos, que emigraron desde un pequeño pueblo de Jaén al País Vasco, buscando una vida mejor para ofrecerles a sus hijos.


        Bilbao vive tiempos difíciles tras la Guerra Civil, pero pronto se va a convertir en tierra de oportunidades para los emigrantes que llegan desde otras zonas del país. Las opciones laborales, gracias a su incipiente industria, hacen duplicar en apenas años la población de la ciudad, y estos nuevos bilbaínos se asientan en un principio en barrios de chabolas (más de 7000), construidas con hojalata por la noche, sin alumbrado eléctrico, agua corriente y con muchas penurias.


        A través de un trabajo periodístico espectacular, Benítez recupera la memoria de aquellos llegados en los cincuenta. Su modo de vida, sus trabajos, sus ilusiones y esperanzas, en un cómic fantástico, que sirve la mantener viva la memoria de todas aquellas familias que llegaron prácticamente sin nada, y que lucharon día a día, para sobrevivir y darles a sus hijos un futuro mejor.


        En mi opinión, es un álbum imprescindible para conocer, y entender, parte de la historia de la segunda mitad del S.XX en España, de la que el mundo del cómic se ha hecho (de momento) poco eco. Lo he disfrutado muchísimo, y me parece muy recomendable.