Lo de este cómic ha sido
un flechazo a primera vista. Tengo que reconocerlo. Nombrar a Egon Schiele
(1890-1918), produce en mí, algo parecido a cuando digo “Modigliani”. Los dos,
salvando las distancias, y diferencias, tuvieron unas vidas trágicas, pasionales,
demasiado cortas, y los dos eran unos artistas, y unos dandis de los pies a la
cabeza. Les gustaban las mujeres, el buen gusto, y eran unos incomprendidos.
De Xavier Coste (1989),
autor francés, no había visto, ni leído nada. Pero me dio igual al ver la
portada del cómic. “Egon Schiele. Vivir y Morir” (Norma editorial, 2014), con
el nombre enmarcado en ese rectángulo tan característico. Desde el principio
del cómic, una currada biografía, te das cuenta de que el autor ha sabido
captar, perfectamente, la personalidad de Egon Schiele, desde su relación mala
con los académicos, hasta su amistad ambigua con Gustav Klimt, maestro al que
quiere superar. Sus problemas con las mujeres, Wally y Edith, sus dos amores.
La Guerra Mundial, la búsqueda de un estilo y su interés por los desnudos
femeninos que no se vendían en la Viena recatada de la década de los diez, del
S. XX. Igualmente, la denuncia por pintar niñas desnudas (llegó a pintar a su
hermana desnuda, aunque esto no aparece en el cómic, en varias ocasiones), y,
finalmente, la búsqueda de una estabilidad económica y emocional, truncada por
la llegada de la terrible Gripe Española que tantos millones de vidas sesgó.
El cómic, como ya
habréis adivinado, me ha encantado. Me ha gustado mucho el dibujo (su trazo es
fantástico), la narrativa, los silencios de algunas de sus viñetas, y un
acertado uso del color, que va cambiando según avanza la historia. Egon fue un
genio, a mi parecer, uno de los grandes artistas del S.XX, quizás no lo
suficientemente reconocido y valorado, con un expresionismo único, y el cómic
es una buena dedicatoria a su vida, y a su obra.



