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sábado, 14 de marzo de 2026

El Flow de Kagoen (2026)

 

         Es una pena, pero desde hace un tiempo (varios años), no suelo ver muchas películas alemanas, y menos aún, series. Pero, en mi camino exploratorio por Netflix, hace un par de semanas me topé con “El Flow de Kagoen”. Una serie alemana, de este 2026, con una única temporada de nueve episodios, a la que le sobran, perfectamente tres (y con una duración media cada uno, de unos 35 minutos), que gira en torno a un humor absurdo, (alemán, claro está), que mezcla el drama de una familia un tanto peculiar, la cultura del rap en Alemania, un pato que narra la historia (rapero), y toda una serie de situaciones, algunas más delirantes que otras, que quizás sean más graciosas en alemán, o para un germano-parlante, pero que no siempre me han hecho levantar la ceja. Comedia satírica, podría definirse.

        Aún así, la he ido viendo en una semana y media, en nuestras noches de asueto, y a pesar de que ya os adelanto, le voy a dar un 5 raspado de nota, no me ha llegado a convencer del todo, aunque reconozco que te ofrece algunas reflexiones sobre la vida, los sueños que persigues, la familia, y el fracaso, en todos los sentidos, bastante a tener en cuenta, y con episodios, algunos, entretenidos.


        ¿Vale todo para conseguir superarte personalmente, o quizás debemos renunciar a nuestros sueños por, por ejemplo, un hijo? Por ahí va la moraleja de la serie, desarrollada en un pequeño y ficticio pueblo alemán, cerca del río Havel, en la zona de Brandeburgo, alejado de la civilización, de las grandes ciudades, que ayuda a remarcar las diferencias entre rurales y urbanitas en algunas ocasiones.

        Pero… ¿De qué va la trama de El flow de Kagoen? En el primer capítulo nos presentan a Toni Fleischer, un hombre de treinta y tantos años que lleva casi dos décadas intentando triunfar como rapero, sin ningún éxito. Durante años ha vivido en Berlín, donde combina su sueño artístico con su aspecto laboral, que es repartiendo pizzas.


        A pesar de su constancia y de su entusiasmo por la música, Toni nunca ha logrado alcanzar el éxito que esperaba. Sus canciones no son conocidas, tiene más años que un puente romano, y las nuevas generaciones lo van dejando atrás.

Toni, entonces, recibe una noticia inesperada: su madre ha muerto en un accidente absurdo mientras intentaba rescatar un pato. Este suceso obliga a Toni a volver a su pueblo natal, Kagoen, un lugar del que se había marchado años atrás con la esperanza de no volver nunca.


        El regreso al pueblo se convierte rápidamente en una experiencia bastante negativa para él. Se encuentra con viejos conocidos, con su familia (con la que tiene una relación bastante tensa), y se entera de que tiene un hijo adolescente llamado Charly.

        Así las cosas, Toni se enfrenta por primera vez a la responsabilidad de ser padre, algo para lo que claramente no está preparado. Charly, por su parte, ve a Toni como un extraño que aparece de repente en su vida sin haber estado presente durante su infancia, y quiere un acercamiento, pero Toni está enfocado en su carrera y en ver la película, que más le gusta de toda la historia, “Armagedón”, cada hora y media. Este tema de la película es bastante curioso, y hasta vamos a oír a hablar a Bruce Willis, al actor de doblaje, quiero decir, sobre la película. Algo que, de delirante, me gustó mucho.


        Otra cosa es la crítica social que hay: hacia la familia, hacia los trabajos, los políticos, los Estados Unidos, los alemanes… Hay cosas sutiles que me han parecido bien acertadas.

        Como curiosidades, os puedo comentar que la historia está narrada por el pato rapero Tupac, que creo que está poco explotado en la narrativa. Que el protagonista, Anton Schneider, es en realidad un rapero alemán bastante conocido por aquellos lares con el nombre de “Fatoni”. Que Sky Arndt, que interpreta a Charly, el hijo adolescente de Toni, es una chica, una actriz haciendo un papel masculino. Me parece interesante porque no suelo verlo en películas ni en series estos roles. Otro dato: Gran parte de la serie fue rodada en pueblos reales de la región de Brandeburgo.


        En definitiva: Como os decía al principio… Entretenida, le sobran tres capítulos de rigor (esto se puede contar con menos), y sospecho que en su idioma original debe ser más graciosa, o llegarte más… En fin, la dejo a vuestra elección. Le dejo ese cinco de nota que os he comentado.

domingo, 12 de enero de 2025

Kneecap (2024)

 

         Los “Kneecap” son un grupo de rap irlandés, que provienen de Irlanda del Norte, concretamente del oeste de Belfast, y que tienen la característica de que cantan en irlandés o gaélico irlandés, un idioma en franca minoría frente al inglés, que es el idioma más hablado comúnmente en Irlanda, y cuando digo Irlanda, me refiero a toda la isla.

        De hecho, el irlandés solo es hablado por unas 80000 personas, y el uso de la lengua podría decirse que es el eje principal de la película, a la que se le añaden otros hechos relacionados con la realidad de Irlanda del Norte, con la sociedad y con la Historia que comparten irlandeses y británicos, católicos y protestantes, seguidores del Rangers y del Celtic… Aunque en la película al Celtic no se les nombra, pero a los del Rangers si en cierta secuencia que tiene algo de esa diferenciación tan marcada, aun hoy en día, que supongo, aunque yo no conozco bien la realidad irlandesa, no os voy a mentir, sigue existiendo por aquellos lares.


        “Kneecap” es una película biográfica, un biopic romantizado, edulcorado, sobre un grupo que comenzó a sonar, allá por el 2017, y que está integrado por Mo Chara, Móglai Bap y DJ Próvaí, un característico DJ, mayor que los otros dos componentes y que luce un pasamontañas con los colores de la bandera de Irlanda en sus conciertos…

        “Kneecap”, que podríamos traducir como “Tiro a la rodilla”, que era el castigo que daban los republicanos irlandeses a los que traficaban con drogas en los años chungos, venían de hacer el videoclip “Guilty Conscience” con el director de origen irlandés, Rich Peppiatt, en 2021, y debieron tener buena sintonía porque entre los cuatro se pusieron con lápiz y papel y sacaron el guion de la película que lleva el nombre del grupo. Rich Peppiatt, que hace de todo, ejercería como director, guionista y chico de los recados tardaría casi tres años en levantar la película que lleva casi 5 millones de dólares recaudados en todo el mundo, y que, por petición explícita de los raperos, no será exhibida en Israel, ya que ellos apoyan abiertamente la causa palestina y colaboran habitualmente con ella.


        “Kneecap” mezcla hechos reales o elementos que ocurrieron, pero no necesariamente a los integrantes del grupo (como cierta escena en una comisaría donde el detenido solo hablaba en irlandés y simulaba no entender el inglés… Ocurrió, pero no a nuestros jóvenes protagonistas), con elementos puramente de ficción, que la convierten en una película no fiel al 100% de la historia del grupo, pero si una cinta desenfadada, divertida, entretenida, que apuesta por la preservación del patrimonio cultural irlandés…

Con un toque del cine de Guy Ritchie, un toque del Eminen de hace veinte o veinticinco años, y un toque de cine británico de barrio bajo, en cualquiera de sus facetas (me da igual, aquí podéis meter lo primero que se os ocurra y que se os venga a la cabeza y acertaréis), destacando en su hora y cuarenta y cinco minutos de metraje las principales canciones del grupo, y protagonizando la historia ellos mismos, haciendo los “Kneecap” de ellos mismos en la película en una historia donde Mo Chara y Móglai Bap son dos pequeños camellos de barrio, antiguos alumnos de un profesor de irlandés y de música, JJ Ó Dochartaigh, cuyo alter ego es el de DJ Próvai, un DJ de rap y Hip Hop que tiene un pequeño estudio en un pequeño garaje reconvertido en su refugio musical, y de otras cosas…


        Pronto, los tres, unidos por la música y por el uso del irlandés como lengua vehicular, harán rimas políticas, sobre drogas, sociedad, terrorismo, la propia Irlanda y todo lo que les rodea, levantando las iras tanto de grupos republicanos irlandeses como de los británicos, y perseguidos e incomprendidos por todos, pero con la música y las drogas como bandera, se irán haciendo un hueco en el panorama musical irlandés, y después internacionalmente.

        Como subtrama, bastante pegada y forzada en mi opinión, tenemos la participación de Michael Fassbender, que tiene en total una presencia de unos seis o siete minutos en toda la película, y que hace del aguerrido y patriótico padre de uno de ellos, guerrillero y luchador por la libertad de Irlanda, que abandona el hogar para cometer actos terroristas y desaparecer del seno familiar durante años, teniendo sus minutos de gloria en diez últimos minutos de la película. Creo que el personaje, y su trama, sobran totalmente y no viene mucho a cuento.


        La película tiene muy buenos momentos de humor, yo me he reído mucho con DJ Próvai el profesor de música que acaba enganchado absolutamente a todo lo que se mueve, algo de sexo (mezclado con política, que me ha dado algo de vergüenza ajena) y drogas, muchas drogas, mezcladas y sin mezclar, que dan lugar a situaciones surrealistas.

        En definitiva: A mi me ha gustado, lo he pasado muy bien y me he soltado alguna carcajada. De nota le voy a dar un 6,5. Está muy bien eso de preservar y salvar una lengua, a través de la música y hacérselo llegar a la gente joven. Buenos efectos, música pegadiza, buenas interpretaciones para no ser actores y en el lado negativo: Un Michael Fassbender alucinado que me hubiera reído si la película fuera del 99, y la mezcla a ratos de demasiadas cosas a la vez…

sábado, 30 de diciembre de 2023

Down with the King (Netflix, 2021)

 

“Down with the King” (Netflix, 2021), es una película estadounidense que me he encontrado como “Recién llegada” a la plataforma Netflix España, y que me ha llamado la atención por no haber sido traducido su título, algo que no suele ser habitual en nuestro país, y por ser el título de una canción de los RUN DMC, grupo rapero del que tuve un vinilo durante los años noventa con idéntico título. Después, cuando comienzas a ver la película, entiendes el detalle.


En la narrativa: Un rapero que está pasando una crisis existencial, vital y de falta de inspiración, de tres pares de narices, se traslada a un ambiente rural, en mitad de un bosque de Massachusetts, para lograr encontrar la inspiración que parece habérsele ido, una nueva motivación, una musa musical que le dé un aire nuevo, mientras nota que algo está cambiando dentro de él.


La situación quizás no sea muy original, porque este tipo de reinicios o nuevos comienzos vitales, ya los hemos visto en otras películas… Un rapero en una casa alquilada en mitad de un bosque, un pingüino en mi ascensor o un tuareg de turismo por Nueva York es el choque de dos elementos que en teoría no deberían cuadrar, y se juega a ese descuadre durante toda la historia. El rollo es ese.


Y quizás, para pasar por dicha situación no hace falta ser famoso, rapero o los Rolling Stones, un reinicio como el de la película lo puede necesitar cualquiera, sin necesidad de muchas explicaciones, y el espectador puede encontrar cierta conexión o empatía en ese aspecto.


La hora y cuarenta minutos de película se me hacen excesivas en un metraje donde realmente no sucede nada interesante hasta quizás el final. El protagonista descuartiza cerdos con un granjero local setentero interesado por el rap, da paseos, caza mofetas y recibe visitas de amigos, familiares y allegados que no comparten su decisión por irse a inspirar en mitad de la nada, pero sin demasiados sustos más allá que beneficiarse a una chica local que conoce en la ferretería del pueblo. Por lo que llegas a la conclusión de que mi premisa de que a toda película le sobra media hora, aquí cobra más fuerza y razón de ser que nunca.


Le sobran secuencias del lugar, de la naturaleza, planos largos donde no pasa absolutamente nada más allá de la mirada bovina ante el entorno… Ya tenemos claro cuál es el escenario como para recrearse tanto, y al final concluyes que estamos ante otra cinta independiente más, que por mucho que se haya estrenado en no sé qué festivales internacionales de cine, con algún premio incluido, puede llegar a tener el poder de dormir a las moscas en vuelo, con algunas situaciones tan teatrales, que no llegar a ser creíbles, como el uso del insulto cada dos por tres para cualquier cosa o situación, por poneros otro ejemplo: Hay una escena en la que nuestro protagonista, enamorado del bucólico mundo rural, decide dejar vía Twitter su carrera musical, y su manager se presenta en la granja, discuten y el rapero le simula una pistola con dos dedos de la mano en las sienes… No sé, cosas por el estilo, diálogos de besugos, típicos, por cierto, del género, en las que uno comienza una frase casi repitiendo la última palabra que le ha dicho su interlocutor, en situaciones casi dadaístas.


El final te deja un tanto seco. El tipo descubre que su vida no le gusta, corta en pleno concierto, y se vuelve a su bucólica casa alquilada en mitad del bosque. Total, hay un momento en que le confiesa a su manager que es asquerosamente rico. Solo, rodeado de sus cosas, pero con el único interés de cazar una mofeta, que merodea la propiedad, para después dejarla libre en mitad de la naturaleza… Debe tener un significado profundo, muy profundo, pero no seré yo quien lo analice…


Esta es la clase de películas que dejo a vuestra entera elección. Yo no le doy más de un cuatro de nota. Si la llego a ver en pantalla grande, después de haberme gastado 20 euros en la entrada, el café, las palomitas (que son mis mortales enemigas), y el refresco, os garantizo que arde el cine hasta los cimientos.

domingo, 17 de septiembre de 2023

Freestyle (Netflix, 2023)

 

       “Freestyle” (Netflix, 2023) es una película polaca que no destaca por su originalidad, porque ya hemos visto mil quinientos veces la historia del típico y tópico rapero, en esta ocasión uno llamado Diego, que para impulsar su carrera como cantante de rap, se mete en un rollo de tráfico de drogas que sale mal casi desde el principio, viviendo al límite en un camino de robos, rap, amenazas, camisetas de la NFL, gorras de mil tipos y colores, cuernos y sexo mientras suena un sintetizador de fondo… No es, por cierto, una película para nenes.


         En la narrativa, nuestro protagonista, Diego, se ve envuelto en un rollo chungo de drogas con unos eslovenos mientras intenta conseguir la pasta para lanzar su carrera musical. Lo que parecía una operación fácil, droga para allá y dinero para acá, acaba con la policía de por medio, los dueños de la droga en Modo Venganza Chunga y con Diego con pocas posibilidades para sobrevivir si no se mueve rápido…


         En lo técnico hay escenas que parecen grabadas con un móvil o una cámara en la mano, con planos a veces muy cercanos, ya que a ratos se mueve más que un “Tío Vivo”, y puedes ver los pelos de la nariz de los protagonistas. El ritmo es rápido a lo largo de su hora y veinte y dos minutos, aunque no os voy a mentir, funcionaría igual con un metraje medio de poco más de una hora, y es algo que yo haría sin pestañear, cortar aquí y allá.


         Los polacos se han especializado en los últimos años en películas que giran en torno a gánsteres, drogas y mafias variopintas, y han logrado que sus películas, como esta concretamente, lleguen a ser entretenidas, con una música pegadiza, aunque sin tirar cohetes…


          Porque la historia es previsible a kilómetros de distancia, no esconde nada nuevo y te ves venir cada una de las tramas, sin sorpresas. Pero, si te va este tipo de género, te puede llegar a convencer. A mí me ha hecho pasar el rato, y por eso le doy un 5, no más, porque no hay que ponerse estupendos, pero ahí está, ya me diréis que os pareció.

domingo, 6 de noviembre de 2022

Ciudad de Mentiras (Netflix, 2018)


 

        “Ciudad de Mentiras” (Netflix, 2018), es una película que, por sus actores principales protagonistas, puede prometerte de entrada una buena historia (basada en hechos reales). Nada más y nada menos que Johnny Deep y Forest Whitetaker…


        …Pero, me temo que, la película no vale mucho a pesar de que comienza bien, pero pronto se va distorsionando y perdiendo en una marisma enrevesada, liosa y bastante lenta, a la que le sobra media hora, y aún así, veríamos si se salvaba.


        En la narrativa tenemos los asesinatos no resueltos de dos famosos raperos de hace 25 años, 2Pac (que me hace gracia, porque aún hoy veo camisetas suyas en chicos jóvenes, pero no saben ni quién fue…) y The Notorious BIG. La película comienza con la investigación del homicidio de ambos, pero pronto se va por otros derroteros: Polis corruptos, atracos, pandilleros, problemas personales y laborales de uno de los protagonistas (el detective Poole), y ya la historia se dispersa tanto que no te crees que estés viendo la película que comenzaste en un principio…


        El tándem policía-periodista investigando, tipo documental, con continuos flashbacks no me llega a cuajar, y francamente, se me ha hecho eterna…


        En fin… La dejo a vuestra entera disposición, pero a mi no me ha convencido…