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lunes, 29 de diciembre de 2025

Kimba. El Emperador de la Jungla (Planeta Cómic, 2025) Osamu Tezuka

 
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“Kimba. El emperador de la jungla” es un cómic del gran maestro, Osamu Tezuka, el conocido como Dios del manga, que fue publicado originalmente por entregas entre los números de noviembre de 1950 y abril de 1954 en la revista Manga Shonen.

Es un cómic muy curioso dentro de la trayectoria de Tezuka. Lo comenzó a escribir, dibujar, con apenas 22 años. Hacia apenas cinco años que Japón se había rendido, y había concluido la Segunda Guerra Mundial, y ahora el foco gravitaba a otras localizaciones, países y continentes.


Uno de esos focos era, sin duda, África, la gran desconocida para muchos, que despertaba tímidamente, en muchos de sus territorios, pidiendo la descolonización y la independencia de los países europeos, algo que vamos a ver a lo largo de las tres siguientes décadas, hasta bien entrados los años setenta.

Y algo que se verá reflejado en esta obra, en mayor o menos medida, junto a referencias a nachis huidos de la guerra, la creación de carne sintética, los derechos de los animales, o la crueldad y avaricia extrema, y casi siempre sin sentido, de los seres humanos.


Una curiosidad de este cómic es que se rehizo (se redibujó) prácticamente su mitad, la mitad del cómic, quince años después de su publicación original, para la Colección Obras Completas de manga de Osamu Tezuka.

En años sesenta, concretamente en 1965, Mushi Productions se ocuparía de la versión animada del cómic, que sería el primer anime japonés en color, con un total de 52 episodios, y que resultó un éxito mundial.


Pero, antes de llegar a ello, el equipo de producción pidió a Tezuka los originales de la obra, para practicar el dibujo y familiarizarse con el estilo, llevándose uno de los miembros del equipo los originales de la obra a casa, donde el tipo falleció tras una intoxicación etílica.

Cuando quisieron recuperar los originales, estos habían desaparecido, por lo que Tezuka se vio obligado a redibujar, y en gran parte a reinventar el cómic en su primera parte.

Por cierto, en el tercer volumen, colaboraban en algunas viñetas un famoso dúo de dibujantes, que posteriormente se separarían, Fujiko Fujio, los creadores de Doraemon (Fujiko), y Ninja Hattori (Fujio), entre otros grandes clásicos manga.


 El cómic, originalmente, se tituló “Jungle Taitei”, pero en España se le tituló como Kimba, aunque ese nombre no salga en todo el cómic, y el protagonista se llame, en realidad, Leo. Ha sido reeditado en varias ocasiones en los últimos setenta años, y yo he tenido la suerte de hacerme con la edición publicada por Planeta Cómic en diciembre de 2025 forma parte de la colección “Biblioteca Osamu Tezuka”, que, si me seguís, sabéis que atesoro desde hace unos años.

“Kimba” es un volumen único en tapa dura, de 519 páginas, con sentido de lectura oriental y reproducción fiel al original en blanco y negro.

Como os decía al principio, es un cómic curioso que toca varios palos, desde la aventura más ingenua, hasta la relación de los humanos con los animales, pero también la búsqueda de la Paz, la ecología, la tecnología y la creación de nuevos inventos (como el helicóptero), las relaciones sociales, y el desconocimiento generalizado de África como continente.


La narrativa de “Kimba. El emperador de la jungla” gira en torno a un león blanco, Leo/Kimba, desde su nacimiento hasta su muerte.

Su padre, Panja, es el rey indiscutible de la sabana, pero un día cae ante los cazadores humanos. Su madre capturada y embarazada de él, es enviada a un zoológico, pero en el trayecto en el barco, Leo nace, y, tras una tormenta, es empujado al mar por su madre, que quiere que vuelva a África y reclame el trono de su padre, siendo ayudado por los animales que se cruzan en su camino, que lo reconocen como un rey soberano

Una vez en tierra, es acogido por humanos, concretamente por un chico japonés, y aprende a hablar, la cultura y tecnología humana, a la que teme y admira por igual, para, más tarde, regresar a África decidido a reclamar su trono, rehacer su vida, y usar todo lo aprendido en beneficio de su reino, y de los animales, aunque su aventura no acabará aquí, ya que uno de sus hijos vivirá una aventura parecida a la suya, y los humanos volverán por sus fueros, buscando las preciadas piedras lunares, involucrándose por última vez en una aventura con ellos.


Como curiosidad destacable de este cómic, aparte del debate ecologista y los temas que toca como os he comentado, una de las más conocidas es la supuesta relación entre Kimba y El Rey León de Disney (1994), y que yo mismo he podido comprobar que tiene elementos casi idénticos, como la usurpación al trono de Leo, algunos personajes secundarios, y escenas muy parecidas. En 1994, cinco años después del fallecimiento de Tezuka, más de 1,100 artistas japoneses firmaron una petición solicitando reconocimiento por parte de Disney, pero Disney guardó silencio hasta hoy.

En definitiva: Otra de esas joyitas que nos trae Planeta Cómic en una edición fantástica. Pensad que estáis ante un cómic que está camino de cumplir los ochenta años, y, que, sin embargo, en algunos aspectos sigue siendo de rabiosa actualidad. No solo es una fabula de animales que hablan, es una auténtica aventura de principio a fin. Muy recomendable.

jueves, 4 de diciembre de 2025

Neofausto (Planeta Cómic, 2025) Osamu Tezuka

 
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No sabía mucho de “Neofausto”, aparte de que se la considera una de las últimas obras, junto a la inconclusa “Fénix” (Hi no tori) de Osamu Tezuka. Publicada originalmente en 1988, ha sido publicada en este 2025 que agoniza por Planeta Cómic, dentro de esta fantástica colección dedicada al que se considera “Dios del Manga”.

De tapa dura, y 415 páginas, al leerlo pensaba encontrarme con el “Fausto” de Goethe, y aunque no es precisamente el libro clásico, hay que reconocerle a Tezuka la vuelta de hoja, de tuerca, a un clásico desde lo más profundo, emocional y simbólico que Tezuka podía ser, y más en esa última etapa de su vida, donde se volvió más reflexivo, más pesimista tal vez, y donde repetía algunos temas como la preocupación por el estado del país, por la sociedad japonesa (y en particular por la juventud de los años setenta), por la continua presencia estadounidense en asuntos nipones, y por la esencia del ser humano en una etapa donde el interés por los nuevos avances científicos, como el ADN, están encima de la mesa junto al existencialismo del ser humano, y esa pizca de Ciencia Ficción con la que Tezuka jugueteaba siempre que podía.


    Cuando Tezuka publicó Neofausto, era ya un autor consagrado y conocido, creador, pionero del manga moderno, estaba mejor que nunca y había dejado atrás algunos periodos oscuros dentro de su producción artística, para centrarse en la moralidad humana, entre otras cosas, en este “Neofausto”, que al igual que el de Goethe, pacta con el diablo para obtener conocimiento y poder, a través de una nueva juventud otorgada.

Aquí el diablo, Mephisto, es una diablesa que juega con la vida del anciano profesor de universidad, Ichinoseki. Es 1970, y la Universidad vive momentos tensos, en los que las huelgas y manifestaciones juveniles son sofocadas por palos y represión. Protestan contra la Guerra de Vietnam. Pero nuestro profesor parece vivir ajeno a todo ello. Él, todo un experto en genética, que lleva décadas estudiando para desentrañar los secretos del Universo, ve como su vida parece llegar a su fin y considera que ha fracasado en sus objetivos.

 


Mephisto le ofrece una nueva vida, una segunda juventud, a cambio de su alma, y el profesor Ichinoseki toma un rumbo diferente al que había vivido, teniendo un nuevo enfoque en su vida: Dedicándose a los negocios, enamorándose de una chica universitaria que participa en las protestas (con un hermano policía que pronto sospecha de sus intenciones), y viviendo situaciones comprometidas junto a Mephisto, que anda enamorada de él…

“Neofausto” plantea desde el principio una serie de cuestiones éticas y filosóficas interesantes. La duda del profesor sobre si su vida ha merecido la pena, su trabajo inconcluso… Chocan con las aspiraciones de la juventud japonesa que protesta, y él (todo un científico) recurre a la magia, lo esotérico, en forma de demonio sexy, para lograr sus objetivos por encima de todo. La ambición científica, el conocimiento supremo, por encima de cualquier moralidad.

¿Era el profesor Ichinoseki una proyección de Osamu Tezuka?, ¿Se veía así el Maestro del Manga?, ¿Hubiera elegido vivir otra vida si el diablo se la hubiese ofrecido? Vete a saber.

 


“Neofausto” abre muchas puertas, y cierra pocas, algo muy característico de la obra de Tezuka, creando muchas subtramas. Su primera parte cierra un poco en falso, y añade unas páginas finales, pocas, que conforman la segunda parte, que, en mi opinión, sobraban y no le dan mucho sentido al conjunto final, pero que cierra la historia en negro, o más bien en blanco, difuminándose poco a poco ante los ojos del lector.

En definitiva: Me ha parecido una obra muy interesante, pero que se acaba perdiendo un poco. Interesante el Tezuka que no se anda con remilgos, y que lo mismo muestra pechos y desnudos femeninos, que relaciones, con total naturalidad. La crítica social es contundente, no se anda por las ramas, y procura tocar algunas claves de la sociedad de entonces, como antes os he comentado. Creo que merece la pena por todo ello.

lunes, 13 de octubre de 2025

MW (Planeta Cómic, 2019) Osamu Tezuka

 
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       Lo primero que me ha llamado la atención de “MW” es, precisamente su título, corto, de dos consonantes, enigmático junto a su portada, donde nos encontramos a su malvado protagonista. Y, lo segundo es que el maestro Osamu Tezuka me sigue sorprendiendo a fecha de hoy en esta ocasión, con un tomo como este, por la temática, la trama, y la manera de abordarlos, casi casi sin tapujos, aunque algunos hay y hay que entenderlo dentro de la lógica de ponernos en su lugar, cuando se publicó, hace 50 años, en 1976.

        Cómic de tapa dura, publicado por Planeta Cómic en 2019, que reúne los 26 capítulos que conformaron la historia en su día, en un fantástico tomo integral de 580 páginas, en los que vamos a ver al Tezuka más brutal. Crítico, como él mismo confiesa en el prólogo, contra la violencia, la traición, el borreguismo, la lujuria, la corrupción política, la inanición y la pereza, y descontento por no haber sabido expresar todo lo que quería con este cómic.


        Lo que no supo Tezuka, no quizás en ese momento, es que sus lectores si le comprendimos, y vimos lo que quería decir realmente, y no se equivocaba. Logró transmitirlo.

Yo añadiría, igualmente, dentro de esa crítica, a veces directa, a veces velada, la presencia de Estados Unidos en los asuntos locales japoneses, a los que Tezuka llama ejército aliado, o ejército extranjero, sin atreverse a decir estadounidense.


Nacido a mediados de los setenta, en una época complicada para Tezuka, que compartía periodos de estabilidad emocional, “MW” nace como todo un thriller moral, psicológico, político, realista, dentro de su búsqueda por conectar con un público más adulto, con temas más oscuros, y a la par más directo, para una sociedad japonesa que veía en su clase política casos de corrupción, y temas tabúes como la homosexualidad, el travestismo más allá de factores culturales como el Teatro Kabuki, y el uso y la utilización del suelo japonés para almacenar posibles gases o armas terribles, con efectos demoledores, en el país que había sufrido dos bombas atómicas y que continuaba viendo al ejército invasor, ahora aliado, en su territorio.

Acordaros que estamos en plena Guerra Fría, aparece el movimiento hippie, pero también las protestas y manifestaciones de un pueblo japonés muy hastiado.


        ¿Qué nos vamos a encontrar en la trama de “MW”? Cronológicamente hablando, estamos en la ficticia isla japonesa de Okinomafune. Una isla idílica de pescadores donde coincide la llegada de una banda de jóvenes, llamada “El Cuervo”, con el escape de un gas venenoso, arma de los estadounidenses, que provoca la muerte de todos los habitantes de la isla menos de dos jóvenes, que se guarecen en una cueva: Michio Yuki, hermano de un famoso actor de Kabuki y con apariencia muy femenina, e Iwao Garai, un joven un poco mayor que él, perteneciente a la banda recién llegada a la isla.

        Ambos son testigos de la masacre que ha provocado el gas, y ambos inician una relación sexual y sentimental, justamente en ese momento, que se va a mantener en el tiempo. A ambos, aquellos hechos y la relación, les afecta de distinta manera.


        El tiempo pasa. Ambos son adultos, y Michio Yuki vive una doble vida: Trabaja en una oficina bancaria. Es inteligente, guapo, carismático y es una persona responsable, que es admirada por sus jefes, que lo quieren ascender y casar con hijas solteras…

Pero a la par es un despiadado secuestrador, un asesino sin escrúpulos, con una gran capacidad para el disfraz y el travestismo que le salva siempre de ser detenido o reconocido, pasando muchas de las veces por mujer.

Por su parte, Garai es un sacerdote católico que mantiene su relación sexual y sentimental con Yuki. Conoce sus secretos a través de la confesión, y vive una lucha interna entre sus creencias religiosas y su atracción hacia Yuki.


Yuki, además, tiene un diabólico plan en la mente, que es hacerse con aquel gas mortífero, el “MW”, para provocar una hecatombe mundial, aunque sus planteamientos no están demasiado claros, y jugará con sus capacidades, sus ambigüedades, para ir engañando a los distintos personajes, como el detective Meguro, que junto al propio Garai, intentarán detenerlo, aunque sin mucho éxito, porque Yuki siempre suele ir un par de pasos por delante, y no dudará en asesinar y secuestrar, sobre todo a mujeres que se enamoran perdidamente de él, para conseguir sus fines.

Es muy curioso como Yuki parece gozar de mayor libertad y menos dudas que Garai en sus objetivos.


El cómic, desde luego, ha sido una revelación en cuanto a lo que había leído de Tezuka hasta ahora. Se aleja en muchos aspectos a lo que Tezuka me tiene acostumbrado y se nota, incluso en su grafismo, huyendo de las típicas caricaturas que hacía Tezuka para centrarse en viñetas de distinto tipo (pequeñas en los primeros capítulos, después más variadas) y personajes serios, donde el humor no tiene cabida, y la moralidad de cada personaje está bien definida.


        En definitiva: “MW” es un cómic que me ha sorprendido, es un cómic que no me esperaba que viniera de la mano de Tezuka, con una trama que me ha enganchado de principio a fin, sin héroes realmente, y donde la maldad parece siempre escapar, revolverse y seguir existiendo. Tiene contextos morales muy interesantes para la época en que se publicó, que en su día imagino que serían hasta perturbadores. Y, es desde luego, muy recomendable. Así que no dejéis pasar.

miércoles, 20 de agosto de 2025

Alabaster (Planeta Cómic, 2022) Osamu Tezuka


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            Dentro de la colección que Planeta Cómic le dedica a la obra de Osamu Tezuka, hoy le ha llegado el turno a un clásico, “Alabaster”, al que el Maestro no le guardó nunca un buen recuerdo, y, de hecho, así lo expresaba en el epílogo de este cómic recopilatorio de sus diez capítulos, tapa dura, y 480 páginas.

        “Alabaster” no es un cómic fácil de leer, es un cómic incómodo, donde su personaje principal es un tipo que ha sufrido una deformación, que venía de tenerlo todo, ser bello y admirado, y que se convierte en un ser desalmado, malvado como aquellos personajes antagónicos del James Bond de la época, castillo y esbirros incluidos.

“Alabaster” nació en un periodo histórico convulso (prejuicios raciales, estéticos, la Guerra de Vietnam por ahí detrás), al que no era ajeno, nunca lo fue de hecho, y es algo que suele reflejarse en muchos de sus cómics en forma de un pesimismo, a veces velado, y a veces no tanto. Y a eso, habría que añadir que nació de la mente de un Tezuka un tanto perdido, en una etapa de melancolías, entre, digamos, dos de euforia, y este estado de ánimo, unido al poco éxito de “Alabaster”, creo que lo marcaría de forma negativa.


        Tezuka podía brillar con “Astro Boy” o “Black Jack”, pero también caer en etapas ciertamente depresivas, por definirlo de alguna manera, más oscura, más vengativas con la sociedad y la realidad que lo rodeaba. “Alabaster” es un ejemplo, aunque no el único.

        Se comenzó a sacar en capítulos el 27 de diciembre de 1970, y concluyó de forma un tanto precipitada apenas seis meses después, el 28 de junio de 1971, en la revista Weekly Shonen Champion, y para 1978 se recopiló en tres volúmenes.

        “Alabaster” es un cómic que mezcla venganzas, odios acérrimos hacia la humanidad, lo bello, la megalomanía, con ciencia ficción, racismo y un exacerbado culto a la belleza, usando para ello, una violencia sin piedad. Nada nuevo bajo el sol.


        En la narrativa tenemos a James Block, una estrella olímpica de raza negra, que gana títulos y premios hasta dormido, y cuyo mundo se derrumba cuando es rechazado por una mujer por el color de su piel. Este rechazo le vuelve tarumba y acaba n la cárcel, donde oye hablar a un viejuno sobre un milagroso rayo que ha inventado.

        Este rayo tiene la capacidad de volver invisible al personal, pero al probarlo James en sí mismo, el trasto que estaba bajo de batería, falla, y tras soportar un dolor impresionante, su piel se vuelve completamente invisible, dejando ver sus órganos, vasos sanguíneos y convirtiendo al pobre James en una figura horrenda y difícil de ver.


        A partir de aquí, James muere y nace el misterioso Alabaster, un tipo encapotado que inicia una cruzada contra la belleza (ahí yo no tendría nada que temer), junto a una chica, Ami, cuyo cuerpo es invisible y anda siempre en pelotas por las viñetas, ya que el efecto del rayo si funcionó con ella, y una primera banda de esbirros, niños como Ami, que se tragan el rollo macabeo que les cuenta Alabaster, el cual se hace de un Castillo como base de operaciones y planea hacer una gran ciudad de grotesca arquitectura, un día de estos.

        Como enemigo de Alabaster, tenemos a Lock Holmes, un agente del FBI que no es precisamente buena persona, es cruel, narcisista, violento y cínico como él solo.

Y el propio Alabaster deberá enfrentarse a la propia Ami y sus dudas morales, su esbirro Gen enamorado de Ami, y un hermano de Ami que aparece sin venir a cuento…


En definitiva: Algunos os dirán que “Alabaster” no es lo mejor de Tezuka, por lo menos del Tezuka amable y más conocido, pero no deja de ser una obra más suya. Forma parte de una parte de la vida artística del autor que él mismo no quería ver, pero que está ahí y es reconocible en la manera en la que te hace viñetas trabajadas, otras caricaturizadas, personajes reconocibles que Tezuka solía hacer una y otra vez dándoles diferentes personalidades a lo largo de los años.

Y, por otro lado, tenemos el mensaje de los juicios sociales, sus consecuencias, la crítica al narcisismo. A pesar de no ser un cómic fácil de leer, ya por los giros argumentales inverosímiles que da o la temática que presenta, como os decía al principio, es un cómic del que se pueden extraer muchas reflexiones, y a mí no me ha desagradado encontrarme con este Tezuka más oscuro.

Lo tenéis publicado en España por Astiberri (2014), pero está edición es de Planeta 2022. ¿Su precio? 24 euros.

sábado, 12 de abril de 2025

Dust 8 (Planeta Cómic, 2020) Osamu Tezuka

 
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         A pesar de que mi admirado Osamu Tezuka, conocido como el Rey del Manga tuvo mucho éxito en vida, y reconocimiento internacional, también es verdad que tuvo algunos mangas que no destacaron especialmente, como es el caso de “Dust 8”, un cómic que originalmente iba a titularse “Dust 18”, pero que el propio Tezuka ante el escaso éxito que estaba teniendo el cómic, tuvo que recortar, provocando, digámoslo así, algunos fallos de guion y de narrativa que posteriormente, en ediciones integrales posteriores, como esta de tapa dura y 407 páginas publicada por Planeta Cómic en una edición fantástica dentro de su colección dedicada a Osamu Tezuka presenta.

        El propio autor reconoce en un prólogo, que se escribió hace cuarenta años, que “Dust 8” sufrió muchos cambios en su reedición, algo a lo que Tezuka modificando escenas y hasta capítulos enteros, como el quinto, de los ocho que lo componen, convirtiendo a “Dust 8”, en mi opinión, en una joyita por descubrir, casi sesenta años después de su publicación, allá por 1969, a pesar de que no goza de la popularidad de otros cómics suyos como Astro Boy o Jack Black…


La trama gira en torno a un grupo de ocho personas que mueren en un accidente de avión en una isla remota, chocando el avión contra la montaña de la vida. Allá donde iban a morir todos, resucitan o sobreviven milagrosamente diez personas al caerles encima unas piedras milagrosas de la propia montaña. Este hecho, la supervivencia milagrosa, hace que la propia Montaña de la Vida, que es la naturaleza misma, se permita corregir el error.

Dos de los supervivientes han quedado atrapados en la isla, y el resto fue rescatado en alta mar, siendo la isla imperceptible para los ojos humanos, esos dos humanos atrapados, chico y chica serán poseídos por Kikimoras, seres mitológicos con apariencia de nutrias blancas, y cuya misión será la de recuperar las ocho piedras restantes, de las diez que se desprendieron la de la montaña y restablecer, con la muerte de los supervivientes, el orden natural de las cosas.


A partir de aquí se presenta una premisa filosófica interesante sobre el poder humano de desequilibrar la naturaleza y las posibles consecuencias que pueda tener.

Las ocho personas que tienen que devolver las piedras a la pareja de kikimoras son de muy diversa índole. En un principio, la pareja se muestra como un amoroso matrimonio con una misión difícil, que es arrebatar las piedras a estos humanos, y al quitárselas morirán. De hecho, los humanos son conscientes del poder de las piedras, quizás no al 100% pero saben o sospechan que están vivos gracias a que las piedras cayeron encima de sus cuerpos muertos y resucitaron gracias a ellas.


Primero hay que pedirles las piedras de manera educada, contándoles que deberían estar muertos y que hay que restablecer el orden natural de las cosas, y en caso de negación, que es por otra parte lo más normal, arrebatárselas como sea.

Algunos de los que poseen las piedras, para colmo son personas nobles y buenas que se sacrifican por los demás, con altos ideales, por lo que el debate está servido.

Posteriormente, los kikimoras actúan en solitario, llegando a establecer vínculos sociales y emocionales con los humanos a los que deben quitar las piedras.

 Sobre el chico kikimora, que ya no se presenta como el marido amoroso del primer capítulo y que se siente atraído por una humana concreta en uno de los capítulos, algo que el propio Tezuka explica como una de las modificaciones de narrativa.


Por otro lado, estamos en 1969, y la gente se imagina el futuro lleno de naves espaciales, robots e inteligencias artificiales del tamaño de una casa, por lo que la naturaleza mágica de las piedras entran en conflicto con la Ciencia en el papel del típico científico loco que quiere recuperar a su mujer fallecida años antes a través de la robótica y el uso mágico de la piedra que le salvó del accidente.

Cada uno de los ocho personajes resucitados tiene una misión en la vida que creen que deben concluir, algunos batir un récord, otros, salvar a un condenado a muerte, por poneros un ejemplo. Creen que no han cerrado el círculo de la vida, y se resisten a irse sin más.


Con algunos vas a empatizar más que con otros, pero lo indudable es que juega muy bien con los sentimientos humanos ante el hecho de que hay que irse, y dejar atrás todo porque el tiempo se agotó, y la condición humana tiene que aceptarlo, llegando a convertirse el cómic en una verdadera intriga desde el principio hasta el fin.

Su mera existencia ha causado un desorden, y da igual que quieran aprovechar esa segunda oportunidad, que amen u odien, el error divino causado por la naturaleza, que no juzga ni siente, debe enmendarse a través de la muerte, y cada uno de ellos tiene un capítulo dedicado, ocho, como indica el título del cómic.


En definitiva: No entiendo bien por qué este cómic pasó tan desapercibido en su día, ya que se presenta como una metáfora atemporal sobre el tempus fugit, el memento mori y el vivir intensamente hasta el final. A pesar de sus cuatrocientas páginas, yo me lo leído en una horita y lo he disfrutado mucho, por lo que mi recomendación está asegurada. Es un cómic con un componente filosófico, moral, muy importante, y llega a ser hasta inquietante por lo que plantea, y te puedes llegar a plantear en su lectura.

Por cierto, el tomo comparte espacio con una historia corta final, “Bakaichi”, que yo desconocía completamente, y que para mí ha sido todo un descubrimiento, sobre un nene que tontea con la hipnosis y sus consecuencias, siendo también el elemento naturaleza muy importante en la historia, todo con el estilo caricaturesco que gustaba Tezuka en este tipo de historias.

Por cierto, su precio ronda los 26 euros, y merece cada uno de los euros que te gastes en el cómic.