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miércoles, 14 de enero de 2026

Predator: Badlands (2025)

 

       Yo creo que cada vez que se estrena una película de la marca, de la saga, de la franquicia “Predator”, hay que celebrarlo, porque hasta la fecha, lo que ha salido en los últimos años, no me ha defraudado, y 2025 ha sido un año, creo, muy bueno, para los fans de “Predator”.

        Con varios meses de retraso, como suele ser habitual en mí, he llegado a “Predator: Badlands”, película dirigida por Dan Trachtenberg, séptimo largometraje principal del universo Yautja y novena entrega global si contamos spin-offs, secuelas y precuelas, en una nueva vuelta de tuerca que viene a reinventar, a reimaginar el personaje, a través de un Yautja, un Predator, supuestamente debilucho, marginado por su padre, su especie, y con ganas de resarcirse en una aventura llena de acción, algo de sentimentalismo, y ya es raro mezclar sentimentalismo con la palabra Predator, y algo de humor, sin llegar a la comedia, con algunos guiños en algunas escenas.

        Estamos ante una película un tanto rara dentro del canon, pero no por ello me ha parecido mala… Es más, diría, que me he quedado con ganas de más… Más Predator, por favor.


        Ambientada en el llamado Planeta de la Muerte, el Planeta Genna, “Predator: Badlands” toca muchas teclas, algunas de ellas, como os decía, un tanto raras dentro de este Universo: El sentimiento de pertenencia dentro de un clan, en este caso del Predator, su identidad, el honor de los Yautja, que en parte son elementos también muy humanos, que nos llevan a un viaje de iniciación que hemos visto en películas un millón de veces.

        El típico/tópico “No damos un duro por ti”, y va el protagonista y demuestra con creces que todos estaban equivocados respecto a él, pero con un careto bien feo, y a eso le metes un androide femenino y charlatán, y una criatura adorable a la que adoptar como animal de compañía, que puede arrancarte la cabeza en cualquier momento, la ecuación está hecha.


        En la narrativa tenemos a Dek, un Yautja joven, pero que no tiene el físico ni las cualidades que se espera de su especie ni de su edad, que no cumple los requisitos para ser un cazador como todos los de su especie. A pesar de su entrenamiento, no llega al nivel deseado, y su propio padre ordena a su hermano que acabe con él.

        Pero su hermano, ve potencial en él, y muere descuartizado por su padre cuando lo defiende y lo manda a cumplir su misión cazadora al Planeta Genna, un planeta hostil donde muchos Yautja han perecido anteriormente.


        Genna tiene 400 especies letales por metro cuadrado, el mismo número de baches que tiene una carretera extremeña por metro cuadrado. La misión de Dek será acabar con el “Kalisk”, llamado el depredador supremo, ya que tiene la capacidad de regenerarse y se ha cobrado muchas victimas hasta el momento. No solo Yautjas, sino también los androides sintéticos enviados por la legendaria Weyland-Yutani Corporation, que pretenden capturarlo.

        En un campo de cardos borriqueros letales, Dek se encuentra con Thia (Elle Fanning), una androide que perdió las piernas en un desafortunado encuentro contra el Kalisk.

        Dek cree que Thia es un destornillador que le puede ser útil, y juntos, inician la caza contra el Kalisk, encontrando un pequeño y útil aliado por el camino, y evolucionando como guerrero según se acerca a la batalla final, contra el Kalisk, los androides y finalmente, su propio clan.

 

        Con una duración aproximada de una hora y cuarenta y cinco minutos, a la que no tengo ninguna pega que ponerle, “Predator: Badlands” tuvo un presupuesto de 105 millones, situándola como la película más cara de la franquicia Predator hasta la fecha, y una recaudación de 185 millones, situándose como una de las películas más exitosas, económicamente hablando, de la saga.

        Como curiosidades, os puedo contar que Dan Trachtenberg, el director, es el mismo que nos trajo la película de “Prey” en 2022.

Igualmente, que en la película no hay aliens, xenomorfos, pero con los androides de Weyland-Yutani, se refuerza la idea de universo compartido entre las dos franquicias.

Y, que, con la película, y aprovechando el tirón, se lanzó un cómic precuela que explora más a fondo el origen de Dek y su primera gran cacería, y contándonos más sobre quién es nuestro protagonista.

En la película, al contrario que en otras ocasiones, no hay humanos, y es un Yautja el protagonista absoluto.


En definitiva: “Predator: Badlands” me ha gustado bastante. No me esperaba mucho, pero me ha sorprendido positivamente. La trama está más que vista, mil veces, estos viajes iniciáticos a los que antes hacía referencia, y donde el protagonista va creciendo en todos los sentidos, pero al tener a un Yautja como protagonista, con sus enfoques y sus movidas, parece que le da otra patina diferente… Entretenida, buenas escenas de acción, predecible también… Le doy un 6,5 de nota.

Por cierto, en algunos mentideros se habla de una nueva película, dirigida por el mismo Dan Trachtenberg, para 2027, habrá que estar atentos…

viernes, 19 de diciembre de 2025

Predator: Asesino de Asesinos (Disney, 2025)

 

He llegado a “Predator: Asesino de Asesinos” con varios meses de retraso, como suele ser habitual, por otra parte, en mí. Hacía mucho tiempo que no veía, ni comentaba una buena película de animación, y esta ha sido, como afirmo en la miniatura del vídeo, una animación fantástica.

Cuando en 1987, el Chuache y su equipo de machacas tropezaron con el cazador extraterrestre (comúnmente llamado Predator) en la jungla, nadie imaginó que aquel monstruo espacial y despiadado se convertiría en toda una saga que mutaría en cómics, películas, secuelas, spin offs y crossovers con otros peligrosos extraterrestres… Y, sin embargo, aquí estamos, ante una película que me ha parecido, ya os lo adelanto, una auténtica pasada dirigida por Dan Trachtenberg (que es el responsable de “Prey”, 2022) que convierte al Depredador en el punto de unión, en el nexo en común, de tres relatos encadenados que van a desembocar en una historia llena de acción, sangre por hectolitros, cortes y muertes truculentas, y con la libertad técnica que ofrece este formato, la animación… Aparte de guiños, algunos más claros que otros, y que los muy fans de la saga, estoy convencido, pillarán al vuelo…


Estrenada internacionalmente por Disney el 6 de junio, y con un presupuesto de 60 millones, “Predator: Asesino de Asesinos” tiene un metraje de poco más de una hora y veinte minutos, y una sinopsis interesante, articulada en tres historias, que confluyen en una.

Los Predators se plantean ponerse a prueba con los guerreros más fuertes del Planeta Tierras, y los elegidos son tres, de tres épocas distintas: Una vikinga, un ninja/samurái japonés, y un mecánico de cazas de la Segunda Guerra Mundial, reconvertido en piloto.

        La primera historia se titula “El escudo”, y nos lleva hasta el S.IX, en pleno apogeo vikingo por el Mar del Norte. Seguimos a Ursa, una guerrera vikinga que, con su hijo Anders, busca venganza desde hace décadas contra un jefe rival, con pinta de ruso, que le hizo asesinar a su propio padre siendo ella niña. Ursa llega a salirse con la suya, justo en el momento en que aparece un Predator y a pesar de que acaba con él, su hijo Anders cae en combate. Al final: Ursa despierta encerrada en una celda de una nace Predator con otros dos humanos (conexión con los otros relatos) que se nos vienen.


 El segundo, “La espada” (nos lleva hasta el S.XVII, a un Japón dominado por los shogunes) — Dos hermanos se entrenan y luchan por la sucesión de un señor de la guerra. Rivales desde la infancia, en la adultez, uno ha llegado a ser Señor de la Guerra, y el otro le intenta arrebatar el poder, asaltando su Castillo, aunque antes de que acabe el duelo, aparece el Predator de turno, y ambos deberán luchar contra él, quedando en pie solo uno de los hermanos, que acaba en la misma celda que Ursa y otro humano.

La tercera historia, “La bala” (nos lleva hasta Segunda Guerra Mundial). Torres, un joven estadounidense, mecánico de cazas de combate, se verá envuelto en un combate aéreo contra una nave Predator después de que caiga toda su escuadrilla, y aunque se alza con la victoria, acaba en la misma celda alienígena.


En la historia final, los tres humanos coinciden en una especie de anfiteatro que se tienen montado los Predators, y donde quieren que luchen entre sí, siendo el último superviviente el que deberá derrotar al Jefe Final, un “Predator Superior”.

Aunque al principio, Ursa parece querer seguir el juego, finalmente, colaboran entre los tres para intentar una huida, que acabará con el japonés y Torres huyendo, mientras son perseguidos por naves Predators…


Ahora bien, donde he dado el bote, ha sido en su escena final, muy parecida a la de “Indiana Jones y El Arca Perdida”, donde los Predators guardan a especímenes guerreros, criogenizados, y podemos ver a Naru, la protagonista de “Prey”. Así que, queda claro que la continuidad de la saga… Habrá que enterarse cómo acaba esa huida.

Tengo previsto ver y reseñar “Predator: Badlands” próximamente, aunque, hasta donde sé, no sería una continuidad de esta película. “Predator: Asesinos de Asesinos” creo que se merece un 7 de nota. Me ha gustado mucho, he disfrutado de las historias, sobre todo las dos primeras, de la paleta de colores y de toda esa acción trepidante que solo una buena película de animación te puede proporcionar. La recomiendo.