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sábado, 17 de enero de 2026

El Tigre Blanco (2021)

 

        Aclarar que esta reseña está dedicada a la película india, no a la rusa de 2012 de idéntico título, que va sobre el papel de los tanques durante la Segunda Guerra Mundial, y que no he conseguido ver en español, aunque tenéis en ruso subtitulado en youtube.

He llegado a El Tigre Blanco (The White Tiger) por recomendación. Como tanto en el blog, como en el canal, hemos hablado varias veces de películas indias, el personal me hace llegar de vez en cuando alguna película de esta nacionalidad para comentar. Conocía la película, pero la había dejado pasar hasta ahora, tengo que reconocerlo.


“El Tigre Blanco” es un drama de 2021, dirigido y adaptado por el director estadounidense Ramin Bahrani, que a mi solo me suena de la película “Fahrenheit 451”, la versión del 2018 que me resultó bastante floja… Basada en el libro de Ray Bradbury, personalmente os recomiendo la versión de Truffaut del 66, y por supuesto, el libro.

Pero volviendo a nuestra película, esta también está basada en la novela homónima de Aravind Adiga, periodista y escritor indio-australiano, ganadora del Premio Booker en 2008, que yo no me he leído ni pienso de momento…

        “El Tigre Blanco” se estrenó mundialmente en Netflix el 22 de enero de 2021, tras una distribución limitada en cines selectos, consolidándose rápidamente como una de las producciones indias más comentadas de la plataforma durante ese año.


La historia es, desde el principio, una mirada crítica a la rígida estructura de castas de la India contemporánea y al ascenso personal de un hombre desde la pobreza extrema hasta la independencia económica, aunque para ello, llega a recurrir al asesinato, y pierde, en mi opinión, la chaveta.

Tiene un tono sombrío, a veces humorístico, a veces humillante, con elementos de comedia negra, donde un occidental como yo, puede llegar a sorprenderse que todavía estén en algunos temas sociales como en la Edad Media.


La película fue nominada al Oscar por Mejor Guion Adaptado, y tuvo un presupuesto de 200 millones de dólares. En cines recaudó en su día, la friolera de 680 dólares… Si, tal cual, 680 dólares. Y se confió en sacarle rentabilidad a través del streaming, por lo que no os puedo dar datos reales de su posible beneficio económico.

        Su metraje es de dos horas y cinco minutos, y yo, gustoso, le hubiera cortado su media hora de rigor, y me hubiese quedado tan pancho, porque a veces parece que la narrativa no sabe muy bien por donde avanzar, o como salir de ciertos bucles.


        Pero… ¿De qué va “El Tigre Blanco”?

La película se presenta en forma de carta dirigida al premier chino, donde Balram, su protagonista, describe su visión sobre la India y su transformación personal, simbolizando la lucha interna por romper con un sistema profundamente desigual.

Balram Halwai, un joven nacido en una familia pobre, de una casta inferior, de una zona rural de la India que se encuentra atrapado en un ciclo de servidumbre heredada y oportunidades prácticamente inexistentes. La abuela maneja todo el cotarro, en todos los aspectos, y desde niño, Balram aprende que la sociedad lo ha “entrenado” para ser poco más que un sirviente, destinado a aceptar su lugar bajo los que tienen dinero.



Con ambiciones propias de ascender socialmente, Balram logra hacerse con el trabajo de conductor para Ashok y Pinky, una pareja acomodada que ha regresado a la India tras vivir en Estados Unidos. Aunque al principio Balram idolatra a sus patrones, la realidad de la desigualdad hace su aparición, y con mucha crudeza.

Una noche, sus patrones atropellan y matan a un nene con el coche, e intentan inculparlo a él. Balram, que había sufrido abusos, racismo, golpes y humillaciones, indiferencia y todo tipo de malos tratos, ve como puede acabar en la cárcel por un crimen que no cometió, por culpa del sistema de castas.


Comienza a darle vueltas a su situación, a sus posibles salidas, y una noche asesina a Ashok durante un viaje en coche, que quería quitárselo de en medio a raíz del tema del accidente. Y, aquí viene la parte más increíble de la película: Balram le roba al finiquitado una enorme cantidad de dinero, soborna a la policía, y establece su propia empresa de taxis, la White Tiger Drivers, convirtiéndose en un emprendedor exitoso y dejando atrás su vida como sirviente. La última media hora, un tanto increíble.

        Con una Buena banda sonora, no sé por qué, después de verla, me ha recordado a algunas cosas de la película “Slumdog Millionaire”, aunque aquí incluso sean más claros, más directos, a la hora de criticar la sociedad india, y en eso que en aquella tampoco se quedaban cojos.


        En definitiva: Interesante película, aunque su trama (chico pobre que asciende socialmente y llega a ser rico) ya la hemos visto. Comprometida socialmente, aquí da una nueva vuelta de tuerca al tema indio, aunque se me ha llegado a hacer larga en algunas secuencias. De nota le doy un 6, y la dejo a vuestra entera elección.

jueves, 10 de julio de 2025

A Prueba (2025)


       Como hacia un tiempo que no veía una película india, me he decidido por “A prueba” (“Test” es su título original), un dramón estrenado en abril de 2025, producido por Netflix, y con dos horas y veinte minutos de metraje, que bien hubiera dado para hacer una miniserie de dos episodios, y que, como podrás imaginar, es un metraje excesivo al que yo le metería tijeras y me saldría lo mismo con 40-45 minutos menos.

        La narrativa principal de “A Prueba” se centra en un grandísimo jugador indio de críquet, que está pasando una etapa muy mala, y que está cerca del fin de su carrera, según parece. El críquet en países como India o Pakistán goza de mucha popularidad, al igual que por aquí en Extremadura que estamos a ver si nos organizamos una liguilla entre algunos pueblos un día de estos, o yo diría que incluso más.


        Las subtramas, giran en torno a la relación de Anjur, que es este jugador, con su propia familia, en particular con su hijo, que está pagando toda la mala racha del padre, y en un científico que ha inventado un motor de hidrogeno, que es el marido de una antigua novieta de Anjur…

        Lo sé, lo sé… Todo un culebrón, ya os digo. Porque al comedero de tarro de Anjur y su mala racha deportiva, le tenéis que sumar que su antigua novieta intenta quedarse embarazada de su marido, y al no conseguirlo, se están gastando una pasta en clínicas y médicos, y su marido, poco interesado en ser padre, intenta financiar su motor de hidrógeno vendiendo propiedades, haciendo tratos con la mafia local y secuestrando niños… Vamos, lo más normal.


        Por otro lado, la historia gira en torno a tres personajes principales: Anjur, el jugador profesional de críquet. Kumudha, que es una profesora que intenta quedarse embarazada de su marido, el científico loco que quiere fabricar un motor de hidrógeno que revolucionaría todo el país, y el mundo, pero que no interesa… Y que se nos da a entender que tuvo, y que aún tiene, cierto interés amoroso en Anjur, cuyo único amor es el críquet, y que pasa de todo, de su mujer, de su hijo, y se tira ¾ partes de la película con cara de circunstancias y mal humor. Y Saravanan, el científico que está de deudas hasta las cejas, y que es un personaje que tiene su simpatía la primera hora y se transforma en lo peor de lo peor según la película avanza.

        Una curiosidad que tiene la película es que, a veces, se convierte en un videoclip, algo que sucede en algunas ocasiones para mostrarnos una cancioncilla que te da pistas de lo que se cuece en la cabeza del protagonista, o la protagonista, de ese videoclip… Que no es un videoclip, pero lo parece… Si habéis visto la película, me entenderéis.


        Toda la vaina, que parece enredada, es en realidad bien simple, pero la película alarga absurdamente el metraje teniendo como telón de fondo un partido internacional de críquet entre India y Pakistán en Chennai, que es donde viven nuestros protagonistas.

        Resumiendo mucho, porque ya os adelanté parte de la trama y de la narrativa. Anjur, debido a su bajo rendimiento deportivo, teme ser botado del equipo nacional, lo que sería su fin deportivo. Su hijo que lo adora, recibe el ostracismo total por parte del padre, que lo ignora a diario, y que encima recibe insultos (el hijo) de sus compañeros de colegio. Kumudha y Saravanan tienen varios problemas, y parece que los superan día a día gracias a la confianza y el amor que se tienen, aunque siempre parece que ella duda de la relación, y es él el que tira del carro en ocasiones.


        Como os he comentado, él que estudió en Estados Unidos, quiere hacer un motor de hidrógeno que es su ruina económica, y ella quiere ser madre a toda costa, que también es otra ruina.

        De manera fortuita, secuestran al hijo de Arjun y extorsionan al jugador para que pierda contra Pakistán, algo que generaría dinero en apuestas deportivas y daría para pagar las numerosas deudas con la mafia local. A pesar de que Arjun flaquea en un principio, su deber como deportista e indio, está por encima de todo… Incluyendo a su hijo.


        En definitiva: Con un presupuesto de 4 millones de dólares, “A prueba” es una película que hubiera dado mejor para una miniserie, y que hubiera permitido la exploración de algunos personajes secundarios, que, apenas esbozados, pasan sin pena ni gloria. Le sobra metraje para ser una película (el tema videoclips que os comenté antes), le falta profundidad, y puede llegar a entretenerte, pero también puede hacerte bufar al ver como la narrativa, y el tema culebrón dramático, no avanza como debería.

        De nota, le doy un 5 raspadete.

domingo, 17 de noviembre de 2024

Kill (2023)

 

       “Kill” es una película india de 2023, de una hora y cuarenta minutos de duración, que te va a ofrecer una hora y treinta minutos de pura acción, sangre por hectolitros, patadas, puñetazos, gore y algún tiro esporádico… Pero sobre todo cuchillos, muchos cuchillos, y todo aderezado con personajes estereotipados, ultraviooooleeeentos, escapados de los mejores juegos de acción, de arcade y de plataformas, sin olvidar una bella historia de amor cursi y trastocada de fondo.

        En su planteamiento no es original, pero eso te debe dar igual si lo que quieres es ver buenas escenas de lucha, venganzas, matanzas y requetematanzas, donde caen hasta las moscas, y la verdad es que ya están tardando los gringos en sacar su propia versión, aunque como os digo, películas como “Kill” hay una docena y media…


        Lo primero que tengo que deciros es que a mi “Kill” me ha gustado mucho. La he disfrutado como un elfo en un bosque. No sé si es que me ha pillado el día tonto, pero es una película que no destaca cinematográficamente en grandes actuaciones, pero eso no importa, porque lo más destacable es su magnífica escenografía. La música tampoco destaca más allá de que cada vez que sale un viejuno, que es uno de los Malos, suena una guitarra española con tintes muy flamencos, y alguna canción hindi pegadiza en ciertas escenas concretas.

         En la narrativa tenemos a Amrit y Viresh, dos amigos, dos comandos especiales del ejército indio, capitanes para más inri. Amrit está enamorado de Tulika, la hija mayor de un famoso empresario de Transportes. Ella también está por él, pero el padre la tiene comprometida con otro tipo. Aún así, Amrit no pierde las esperanzas y con ayuda de su amigo, intentará acercarse a ella en un exótico viaje en tren (no sé si lo sabéis, pero en Extremadura, consideramos a los trenes seres mitológicos, como los dragones o los unicornios, y solemos contar historias y leyendas sobre trenes prometidos por políticos de diversa ideología que no llegan, otros que se paran, y otros que salen ardiendo directamente).


       De manera paralela, un grupo de 450 forajidos, que son todos familia entre sí: Primos, sobrinos, padres e hijos, abuelos, tíos, asaltan ese mismo tren con el fin de robar todo lo que puedan. Al frente de este pintoresco grupo está Fani, un ladrón cruel y despiadado, chulito de playa, que le tiene poco respeto a su padre y que va de líder indiscutible.

        Desde el primer minuto, van a golpear y a causar heridos de diversa consideración, aparte de algunos fallecidos por arma blanca, pero la rápida intervención de los dos comandos nivelará la lucha… Aunque la vaina se complicará cuando Fani se obsesione con la presencia de la joven, bella, y extra cursi Tulika, llegándola a aseeeeesinar de la manera más cruel posible.


        A partir de ese hecho, Amrit pasa a Modo Destroyer-Killer Maximus, y lo que habían sido golpes, patadas, puñetazos y heridas superficiales por arma blanca, se transforma en una auténtica carnicería.

        Ese hecho marcará un antes y un después en las escenas de pelea, debiéndose enfrentar a algunos jefes, o forajidos, bastante icónicos, mientras van cayendo toda una legión de esbirros, lerendos o curritos por los estrechos pasillos de los vagones. De vez en cuando reciben alguna ayuda, aunque no suelen acabar muy bien que digamos, y es que es difícil en ocasiones distinguir entre amigos y aliados y enemigos, en un caos de cosas, gente que huye o que aparenta huir, y donde los móviles no funcionan y se han quedado sin cobertura, que posiblemente sea lo más trágico para los viajeros más allá de las certeras cuchilladas gratis y sin compromiso.


        En definitiva: Como decía anteriormente, la película me ha gustado, me ha entretenido bastante a pesar del rollo pasteleo romántico cursi que se gasta, entre galán, prometida y amor imposible con trágicas consecuencias, y que no aporta nada nuevo al género. Pero, su fuerte desde luego son las escenas de lucha, perdonad que insista, muy bien logradas en unos pasillos estrechos. De las actuaciones, la más creíble posiblemente sea la del malo malísimo, que tiene algunos puntos que pueden hasta resultarte humorísticos aunque sospecho que ese no era el objetivo original. De nota, no sé si exagero, le doy un 6. Tardan los gringos, vuelvo a decir, en hacer su versión. Lo dejo por aquí.

martes, 12 de noviembre de 2024

Vijay 69 (2024)

 


        “Vijay 69” es una producción india de 2024, una película de la mismísima Bollywood, que viene de la mano de Netflix, y que mezcla comedia con drama en una hora y cuarenta y cinco minutos de metraje. Aunque creo que la película gana muchos más enteros en su parte dramática, y de hecho, esta producción te la cogen los japoneses en un anime y te hartas de llorar, también es destacable la parte humorística de la misma, casi el 90% del metraje, con un humor un tanto exagerado, que, a ratos me ha recordado al francés o al italiano en algunos puntos. El doblaje es hispano-americano, pero como sabréis, que siempre os lo comento, yo no tengo nada en contra.

        “Vijay 69” es una historia de determinación, superación y resiliencia… del tipo “Si quieres puedes”, o “Nunca es demasiado tarde si quieres lograr tus sueños”, que intenta tocar fibras, y a ratos lo logra con una buena música, un elenco que más o menos se defiende a pesar de los arquetipos , y cuyo fuerte, como os decía antes, son los valores que intenta defender, como la amistad o la confianza en uno mismo para superar todos los obstáculos que se te ponen por medio…


      En la narrativa, Vijay es un viejuno, abuelete malcarado, malhablado de 69 años, que parece al principio de la película querer quitarse de en medio, de una vida que hace tiempo le dejó de llenar, más cuando enviudó.

       Tras presentarse en su propio entierro, donde se nota que la película va a apostar más por la comedia que por el dramatismo, sufre una revelación personal en la que se propone hacer algo grande por lo que ser recordado, y de paso dejar una huella.


        En los setenta fue Medalla de Bronce en unos Campeonatos de Natación, deporte al que le dedicó trabajo y afición, y piensa que podría hacer algo igual de grande o más, a pesar de que todos a su alrededor, desde su hija hasta sus amigos cercanos creen que no. El objetivo será completar una Triatlón, centrándose fundamentalmente en el entrenamiento de natación y bicicleta.

       Decidido a superarse a si mismo, y de paso callar a los demás con su posible hazaña, comienza a entrenar duro, buscándose a un entrenador personal un tanto estrafalario pero que confía en sus posibilidades desde un principio, Kumar, que vendrá a sumarse a la Corte que rodea a Vijay, que incluye a una joven influencer que retransmite sus vivos, un vecino celoso de su determinación que lo compara continuamente con su hijo al que menosprecia continuamente, del que se hará muy amigo al contrario que su padre ya que encontrará en Vijay a un verdadero compañero, su amigo íntimo Fali que es médico retirado y con el que suele tener muchos encontronazos, una enfermera medio loca, la prensa deportiva y todo un compendio de personajes que influirán en Vijay, para bien o para mal.

        Por supuesto, tras varios derroteros, situaciones jocosas y algunas dificultades, Vijay se verá recompensado en su esfuerzo con su participación en la prueba, donde demostrará su capacidad, y su heroísmo y compañerismo, que, gracias igualmente al poder de la música y los sentimientos positivos, finalizará sin haber sudado absolutamente nada y hecho un auténtico roble.


        En definitiva: Película que como os decía al principio, yo hubiera explotado más en su versión dramática, y hubiésemos sacado oro, que en su versión cómica. Tiene un metraje excesivamente largo, y en su segunda mitad comienza la narrativa a perderse un poco, a dar vueltas sobre sí misma, y pide la hora, por lo que creo que con 15-20 minutos menos de camino, hubiera ganado en ritmo y se haría más pasajera. Previsible, predecible y simpática.

         Esta es la típica película que gustará a viejunos con el corazón y la mente joven, que se ponen el chándal todas las mañanas para salir a andar, y que no gustará a fabricantes de calzado deportivo… De nota le pongo un 5,5 y la dejo a vuestra entera elección. Ya me contaréis vuestra opinión sobre “Vijay 69”. Lo dejo por aquí.

viernes, 20 de septiembre de 2024

Sector 36 (2024)

 

       No suelo ver cine indio, y no porque no me guste, sino más bien porque llega poco cine indio a nuestras pantallas, por regla general, a pesar de que los indios hacen películas como churros, de diversas calidades, todo hay que decirlo, con miles de producciones anuales…

         En esta ocasión, he tenido la suerte de ver una película de 2024, “Sector 36”, una producción india basada en hechos reales, concretamente acontecidos en 2006, donde el encuentro fortuito de una mano llevó a una investigación que descubrió una red formada por dos personas que secuestraban fundamentalmente niños y jóvenes, a los que torturaban, violinizaban y tras quitárselos de en medio, devoraban…


       “Sector 36” sigue los pasos de un policía, el inspector Ram Charam Pandey, que vive una vida normal y corriente. Casado y con una hija, acepta sobornos diariamente, aplasta cucarachas con el zapato, pide a sus subordinados su té diario, ve la televisión y hace obras de teatro basadas en sus creencias, y por lo que se ve, no es mal actor.

        Casi diariamente recibe a padres que buscan a sus hijos desaparecidos en un área que supera varios miles de habitantes, un barrio pobre lleno de críos que juegan al cricket en la calle, que deambulan de aquí para allá y que son presas fáciles para dos individuos que secuestran, torturan, matan, violinizan y devoran a dichos jóvenes, chicos y chicas…


         Ram Charam no quiere líos, y en un primer momento pasa de todos los casos. Se los quita de encima y a otra cosa, pero una noche, después de un a función suya, su propia hija sufre un intento de secuestro del que se libra por muy poco, eso va a cambiar su mente, su percepción ante la realidad y cree que es hora de comenzar a investigar.

       Muy pronto sus pesquisas lo ponen en la pista de Bassi, un millonario hombre de negocios, y de Prem Singh, un sirviente suyo, que es el auténtico asesino en serie, muy zumbado de la cabeza, frío, despiadado, falto totalmente de empatía y obsesionado con el concurso “¿Quiere ser millonario?”, que presenta la versión india de Carlos Sobera.


       A pesar de algún fracaso inicial, ya que se va a encontrar con la oposición firme de un superior, con fuertes vinculaciones con Bassi, que consigue quitárselo de encima, y además que pierda su trabajo… Pronto vuelve a la investigación y consigue una confesión tremenda de Prem Singh, que lo narra todo con muchísimo detalle y crudeza, en una escena que solo ella se lleva media hora de todo el metraje de casi dos horas que tiene “Sector 36”.

        La confesión y detención de Prem Singh, sin embargo, no llega a vincular en un principio a Bassi, pero la colaboración del propio Prem, que está como una cabra en bicicleta, destapa los lugares donde fueron dejando los restos de los cuerpos, y a la larga, el propio Bassi acaba cayendo, aunque en un país donde la corrupción está hasta normalizada, su puesta en libertad y venganza están más que garantizadas…


       En definitiva: Con un final que no he terminado de comprender bien, y que he visto precipitado respecto al ritmo que ha llevado la película todo el metraje, “Sector 36” es una película entretenida, que a pesar de parecer cruda, no cae en el morbo, y que va directa al grano, a los hechos, a las implicaciones y a la labor del inspector, y sus circunstancias.

       Buenas interpretaciones, muy buenas de hecho, creíbles, sentidas y hasta estremecedoras por momentos… Buena fotografía, y una música que a veces te tensiona, sobre todo, cuando comienzan las búsquedas de cuerpos, las protestas familiares…


      La película no va de héroes que ganan al final y hay finales felices, pero si da cierta luz entre tanta maldad, monstruos sueltos y un atisbo de esperanza para las familias que perdieron a estos jóvenes.

      De nota le pongo un meritorio 6, y os recomiendo su visionado. Ya me diréis qué os pareció. Lo dejo por aquí.