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Mostrando entradas con la etiqueta Paco Roca. Mostrar todas las entradas
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sábado, 20 de noviembre de 2021

Tezucomi. Vol 1 (Planeta, 2021) Varios Autores

 

        “Tezucomi” (Planeta Cómic, 2021) es una revista manga dedicada al gran mangaka Osamu Tezuka, por su noventa aniversario, y que en este primer número consta de diez relatos basados en famosos cómics manga del gran autor japonés.


        En poco más de cuatrocientas páginas, tenemos versiones o adaptaciones de obras como “Black Jack”, “La Princesa Caballero”, Dororo”, “Adolf” o “Astroboy” por citaros algunas, que vienen de la mano de autores como Victor Santos, Matthieu Bablet, Sôichirô o Atsushi Kaneko.


        Se trata de un tomo entretenido, más si conoces las obras de Osamu Tezuka, ya que reconocerás muchos guiños, partes del guion o referencias claras al respecto de los cómics originales. Algunas historias te gustarán más que otras, lo cual es obvio en este tipo de publicaciones. Cada una de las historias viene rematada por una entrevista al autor de la adaptación, ya sea al guionista o al dibujante, que vienen a coincidir en la misma persona más de una vez. La portada viene a cargo de Paco Roca, y personalmente he pasado un par de horas bien entretenido con el tomo.


        En el prólogo se dice que serán un total de 18 tomos, de tirada mensual, pero no he visto noticias más allá del tercer volumen… Habrá que estar atentos. Si te interesa Osamu Tezuka, este es un buen complemento a sus obras. Te gustará.

miércoles, 15 de mayo de 2019

El Ángel de la Retirada (Bang Ediciones, 2010) Paco Roca, Serguei Dounovetz




        En “El Ángel de la Retirada” (Bang Ediciones, 2010) de Paco Roca, nos encontramos con una joven francesa, Victoria, que vive en la colonia española de Béziers (fundada en 1880) a raíz de la oleada masiva de españoles que fueron huyendo, a finales del S.XIX de la miseria y del hambre, provocado en parte, por la filoxera.

        Victoria es nieta de aquellos españoles, republicanos, que huyeron en el 39, por la frontera catalana, de la guerra. Se establecieron en Francia y tuvieron hijos. Ahora, Victoria, que sale también con un chico descendientes de españoles, Adrián, se plantea pedir la nacionalidad española, país, que, realmente, no conoce, salvo por lo que le cuentan los viejos de la colonia española.

        Mientras se plantea esta cuestión, Victoria comienza a tener sueños y visiones con los huidos de la guerra, concretamente con uno, Ángel, del que cree que se está enamorando, mientras comienzan los roces con su pareja. Pronto, se da cuenta que sus deseos de conocer la historia de aquellos españoles, se está mezclando con sus sentimientos, y que, en realidad, aquel Ángel era… Su abuelo.

        El valenciano Paco Roca (1969) es uno de mis autores favoritos, y uno de los que más entradas le he dedicado en el blog desde sus inicios. “El Ángel de la Retirada” (con guión de Serguei Dounovetz) no, es mi opinión, uno de sus mejores trabajos, pero no por ello deja de ser interesante. Por mi parte, me llevo saber de la existencia de la colonia española de Béziers, dato que, por mi parte, desconocía. Y con la alegría de que la protagonista, Victoria, toma al final del cómic la decisión acertada en cuanto a su futuro y sus dudas respecto a su nacionalidad.

        Se lee en quince minutos, y está realizado en blanco y negro con unos tonos grisáceos-azulados, predominando los fondos neutros y las viñetas pequeñas-medianas. Y, como todo lo que hace Paco Roca, personalmente (a pesar de todo), lo recomiendo.

jueves, 9 de mayo de 2019

El tesoro del Cisne Negro (Astiberri, 2018) Paco Roca, Guillermo Corral



        Vivimos una etapa fascinante, en cuanto a arqueología, y arqueología submarina se refiere. Todos los días, no es raro ver y leer en la prensa, algún descubrimiento, en algún lugar del mundo de cierta magnitud. De hecho, yo llevo meses maravillado con la historia del Galeón San José, hundido en 1708 cerca de las costas de Cartagena de Indias (Colombia) por corsarios ingleses, con seiscientos marineros a bordo y un tesoro con un valor incalculable.


        España ha renunciado a los restos del Galeón (hace poco más de un mes, abril 2019), a pesar de ser un buque de guerra español, con pabellón español, y tumba de esos marineros. Y sus restos, y despojos se repartirán entre la empresa norteamericana que encontró el pecio, y el gobierno colombiano al 50%, lo cual viene a explicar la catadura moral que hay en España, y que te hace pensar que hubiera pasado si el pecio hubiera sido inglés… ¿Hubiera renunciado el gobierno británico tan alegremente a un barco hundido de su nacionalidad y ver como se lo reparten en un juzgado colombiano? No lo creo.

        El caso del Galeón San José, no es, afortunadamente, el caso de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes (hundida en 1804), donde viajaban trescientas personas, con mujeres y niños, y que fue hundida en tiempos de paz, ya que no estábamos en guerra con Inglaterra. Y que es el hecho, en que se basa el fantástico cómic que protagoniza esta entrada de hoy: “El tesoro del Cisne Negro” (2018) del siempre genial Paco Roca (autor de, entre otras obras: Las calles de arena, El invierno del dibujante, La casa, Andanzas de un hombre en pijama…), y del diplomático Guillermo Corral, mezclando hechos reales con ficticios, en una trama por ver quién se queda su tesoro, descubierto por una empresa privada estadounidense de cazadores de naufragios, si el malvadisimo Gobierno español (debemos seguir con la Leyenda Negra, que no pare, que para eso la alimentamos, en parte, desde la propia España), o la empresa que ha descubierto el barco hundido.

        El cómic me ha gustado mucho, me ha parecido una maravilla, porque me ha recordado a los cómics de Tintín. Tiene mucho de aventura, de relaciones internacionales y tramas policiacas, algo de humor, de amor, Historia… Y es fácil engancharte a narrativas como esta. También es cierto que yo me considero un admirador de todo lo que hace, y firma, el valenciano Paco Roca (leo y compro casi todo lo que publica), pero dejando aparte mis loas al autor… De verdad, estamos ante un cómic de esos que te dejan, siempre, un buen regusto, y de los que es un placer encontrárselo en librerías. Astiberri es una de esas editoriales que no defraudan, está claro. Espero que lo disfrutéis como yo. Ya me contaréis.

viernes, 1 de julio de 2016

El invierno del dibujante. Paco Roca


         Hoy os traigo “El invierno del dibujante” (2010), un cómic de mi admirado Paco Roca sobre una temática poco conocida, poco estudiada y poco leída. La historia de los dibujantes de finales de los 50, en la España del Franquismo, y su afán por hacer, por un lado, algo que les gustaba y que les entusiasmaba, y por el otro lado, sobrevivir.

         La historia comienza en el invierno del 58, y desde el principio vamos a ver a un grupo de dibujantes de historietas clásicas, como fueron aquel Pulgarcito o Tío Vivo (que duró un suspiro), y entre los que se encontraban Vázquez, Conti, Escobar, Giner, Nadal, Ibáñez o Cifré, por nombrar a algunos. Con el trasfondo de la guerra aún, en una Barcelona asfixiante, con el fantasma de la represión y la derrota aún latente, y con la tenaza de la Editorial Bruguera, líder y dueña absoluta del sector apretando los sueltos y tiempos de los dibujantes.


        Para mí ha sido una obrita simpática, melancólica, a ratos dura, imprescindible si quieres llegar a esbozar, más que a conocer una etapa importante de lo que fue la viñeta, la historieta, el tebeo o el cómic en España. Grandes hombres, figuras que en su tiempo no fueron reconocidas, pero que hoy se salvan gracias a trabajos como este. El dibujo sencillo, correcto, en el estilo que tanto admiro de Paco Roca. El color según las etapas por las que pasemos, azules, ocres, rosas… Va por periodos, y el final, el epilogo, para suspirar.

domingo, 22 de mayo de 2016

Las calles de arena. Paco Roca.


          Los que habitualmente os pasáis por el Patio-Lavadero a leernos, sabéis, desde hace algún tiempo además, nuestra predilección en el mundo del cómic por Paco Roca. Este autor valenciano, que acumula merecidos premios por doquier, es siempre una caja de sorpresas, y sus cómics suelen ser éxitos rotundos.
(Portada de Las Calles de Arena)

            Por aquí, ya hemos hablado, creo recordar de “Arrugas”, “Los surcos del azar”, “El juego lúgubre”, “La Casa” (de esta hace relativamente poco hablamos aquí) y “El Faro”, entre otras obras destacadas, puede ser que se me escape alguna, y si hay algo que tienen todas estas obras en común, es su capacidad para enganchar al lector desde las primeras páginas.

            La manera de dibujar de Paco Roca es muy característica. A mi sus viejecitos me parecen casi todos iguales, muy afables, con cara de picarones y buena gente (Paco, no te enfades, que no es una crítica negativa, solo una opinión. Tú eres un genio macho). Sus protagonistas (masculinos) son tipos normales, como tú o yo, fácilmente identificables para el lector. Y sus protagonistas femeninas… ¡Ay!, son todo carácter, a mí me enamoran.

            Aún me queda mucho. Muchísimo por leer de Paco Roca. Creo que aún no he llegado al 40% leído de todo lo que ha publicado, pero poco a poco, despacito, voy descubriendo más y más de él. Y, desde luego, todo lo que leo, me encanta.
(Esa torre... ¿Donde la he visto antes?, ¿En Babel el verano pasado?)

            Hoy os traigo “Las calles de arena”, un cómic que ya tiene sus años. La primera edición es de 2009, pero yo me he hecho con un ejemplar estos meses atrás, y lo tenía en “Lecturas Pendientes” a la espera de ser leído, analizado, y disfrutado.
(El aprovechamiento urbanístico para por hacer un buen rascacielos)

            “Las calles de arena” es, en mi opinión, el cómic más surrealista de Paco Roca. Posiblemente también sea uno de los más surrealistas que jamás haya leído. Es una historia rara, extraña, pero ¡Ojo!, para nada mala.

(¡Qué manera de llover!)

            Nos encontramos con el protagonista comprando una figura a tamaño  real de Corto Maltés, mientras atiende la llamada de teléfono de su prometida. Esta le recrimina que haya olvidado (posiblemente) el aniversario de ambos, y que debe darse cita para llegar al Banco, donde han quedado para pedir un préstamo para un futuro piso. Debe conocerlo bien, pues acierta el regalo (la figura) que el chico ha comprado para el nuevo piso.
(Las cañerías, que eran de plomo...)

            Para evitar llegar tarde, el protagonista opta por atravesar el Barrio Viejo, una zona que no conoce bien, y que, como en una tela de araña, quedará atrapado, igual que otros personajes, sin poder salir de dicho barrio. La convivencia con los habitantes del barrio, completamente idos algunos, estrafalarios todos, le irán cambiando, poco a poco, y se irá adaptando a ese mundo extraño, imaginario y onírico, del que quiere salir a toda costa… Tiene referencias literarias para parar un tren, pero personalmente me recuerda mucho a Poe, a Cortázar, y sobre todo, a Lewis Carroll y su Alicia, ya que en su periplo, como Alicia, se encontrará con las más absurdas escenas, hechos y ocurrencias.

(Este viejecito me suena...)

 Si podéis, y tenéis oportunidad, no dudéis en disfrutar “Las calles de arena".







P.D: Es cierto, lo reconozco. La foto de la portada del libro es mía. Las otras no. Verá Sr.Juez, tenía que adornar un poco la entrada y busqué aquí y allí, ¿Sabe?, pero lo hice sin mala intención. Las retiro sin problema ninguno y pido perdón.Y es, en ese mismo instante, en que pongo los ojos del Gato con Botas, esos famosos ojos irresistibles.