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jueves, 22 de mayo de 2025

Andor. Segunda Temporada (Disney, 2025)

 

        Un mes y doce capítulos después, me he terminado de ver, en realidad hace una semana, la segunda temporada de “Andor” emitida en Disney+. Serie que muchos dicen que es la mejor serie del universo “Star Wars” y con la que yo discrepo, porque me sigo quedando con “The Mandalorian” y “Ashoka”, y que viene a cerrar una etapa que daría pie a la película “Rogue One” de 2016, que para mi es una de mis favoritas de toda la saga.

        Cuando hace tres años hice la reseña de la Primera Temporada, ya señalé que la serie me parece más madura a lo que nos tiene acostumbrado Disney, pero que me llegó a parecer a ratos tediosa, llegando a ser un melodrama de cuidado, y bastante falto de acción.


        Aquí, en esta segunda temporada, se cumplen aquellas palabras de Carl Sagan cuando vio por primera vez “Star Wars” y habló de la presencia de los humanos en la franquicia. Aquí hay humanos, muchos humanos, muchísimos humanos de todos los colores y tamaños, pocos droides, pocos seres de otras razas y planetas, y una sociedad que se parece muchísimo a la nuestra… Y Coruscant, a Valencia.

…Y que, salvando las diferencias, parecen seguir pautas ocurridas en los últimos dos siglos en nuestro planeta, como la Revolución Francesa, la aparición de las dictaduras, el fascismo y mil guiños más… Si hasta tenemos televisión y programas parecidos a los nuestros, con noticieros incluidos… Y que vamos a ver sobre todo en el arco dedicado a Ghorman, y su ataque por parte del Imperio.


En “Andor” vemos hasta cuatro arcos narrativos y dos temas principales, que son: La evolución del propio protagonista, interpretado por un Diego Luna que lo borda, aunque tenga un rictus en forma de U invertida la inmensa mayoría del tiempo, y el camino a la Rebelión, en la que los Rebeldes se irán haciendo un hueco poco a poco en su lucha contra el Imperio mientras sufren traiciones y perdidas, pero con un crecimiento inevitable, que, como sabemos, acabará finalmente con el Imperio.

En cuanto a los arcos, en un principio tenemos a Andor robando una nave del Imperio para ir a caer a manos de unos rebeldes torpes, desorganizados y enfrentados en los primeros episodios de esta segunda temporada, que refleja el estado inicial de la Rebelión.


        El segundo arco nos muestra a un Cassian Andor cada vez más convencido de su lucha contra el Imperio, mientras pierde amigos, y ve como tomar partido por los Rebeldes le trae nuevos peligros mientras intenta pasar desapercibido y organizar una labor de espionaje contra el Imperio.

El tercer arco argumental se centraría en torno a Ghorman, la presencia del Imperio en la ciudad, su economía y su posterior masacre para dominar los recursos del planeta, algo que convencerá a algunos miembros del Senado a la hora de unirse a la Rebelión, que sigue expandiéndose, mientras se desarrolla todo un juego de espionaje, contraespionaje, y donde vemos, como os decía antes, bastantes similitudes a acontecimientos de nuestro propio planeta de los últimos dos siglos. En este arco argumental hay puños cerrados, manifestaciones, cadenas de televisión y si hubieran cantado La Internacional, yo no hubiera parpadeado.

Es quizás el arco narrativo más político, más de lucha social y contra la opresión, y hay cosas que te las ves venir, y no te equivocas cuando realmente llegan. La Galaxia Lejana, se convierte en muy cercana.


        El cuarto y último arco narrativo gira en torno a prepararnos para “Rogue One”, sobre todo en los dos últimos capítulos, donde Cassian se lleva de recuerdo a la Base Rebelde a un droide de seguridad imperial, KX, que se convierte en su compañero K-2SO una vez reprogramado, y con el que juega a la cuatrola y al dominó en los ratos libres, pasando de ser una máquina de matar del Imperio, a una máquina de matar “happy flower” de la Rebelión, y cuya relación vamos a ver, precisamente, en “Rogue One”, dejando el final de la serie en bandeja para que vuelvas a ver la película, por si no te acuerdas.

        Por todos estos aspectos, la serie sigue la estela de la Primera Temporada, siendo efectivamente una serie más madura, y política, a lo que nos tiene acostumbrados Disney, pero también creo que el antropocentrismo de la misma juega en su contra, y que las referencias culturales, sociales, políticas no la hacen original precisamente, más si conoces mínimamente la Historia de la Humanidad, como os comentaba, de los últimos siglos. Le falta acción, le sobra mucho rollo espionaje, mucha narrativa enrevesada y al menos tres episodios que aportan poco.


        En definitiva: Esta segunda temporada me ha gustado, al igual que la Primera, ojo, pero… Sé que esta opinión no va a ser nada popular, y que habrá gente… Mucha gente, que esté en contra de lo que diga, y lo siento mucho por vosotros…

Pero para mí, no es la mejor serie de “Star Wars”, a pesar de que la crítica profesional la pone por las nubes, o por las estrellas, me sigo quedando con El Mandaloriano, y es que mi concepto de “Star Wars” (quizás porque soy un Boomer) es más de acción, seres de todo tipo y colores, llamadlo si queréis multicultural, batallitas, y con más entretenimiento en todos los sentidos.

Aun así, le voy a dar un 6, porque me explican cómo es el Imperio y su manera de actuar desde los reclutas, la policía secreta, el organigrama funcionarial que ríete tú de la Junta de Extremadura, hasta el funcionamiento de sus hospitales, como el que sale en un momento dado, el Nuestra Señora de la Estrella de la Santa Muerte, y como se teje la Rebelión con más moral que el Alcoyano, y con gente en contra de lo malo y a favor de lo bueno… Ya me diréis que os pareció a vosotros.

domingo, 19 de enero de 2025

Star Wars: Tripulación Perdida (2024)

 

        Lo prometido es deuda. Hace un mes algunos de vosotros me pedisteis que comentara sobre la nueva serie del Universo Star Wars, “Tripulación Perdida” o “Viaje hacia lo desconocido” (como se la ha llamado en Hispanoamérica), pero yo no soy de los que ven los dos primeros episodios de una serie y ya hace la reseña. Respeto a los que hagan esas cosas, pero soy más de los que quiere terminar primero la serie y después opinar, por eso he tardado más de un mes en ponerme con ello.

        La serie la terminé hace unos días, han sido ocho episodios emitidos por la maltrecha Disney, y he respirado fuerte antes de ponerme aquí delante a opinar.


        “Tripulación Perdida” sigue la estela del Disney de los últimos años, que, afortunadamente, no hemos visto en “The Mandalorian” y en alguna que otra serie más del Universo Star Wars de ir cayendo cada vez más en un entretenimiento un tanto infantiloide, y realizando productos que son más deudores de ciertos movimientos sociales o ideológicos, que del propio Star Wars, y “Tripulación Perdida”, quizás sea un ejemplo más, y ojalá que el último.

        A “Tripulación Perdida” te puedes acercar de dos maneras distintas. Te puedes acercar como el fan de Star Wars de toda la vida, de las películas clásicas, entre los cuales me cuento, como buen boomer viejuno que soy, y enseguida suspenderás la serie, y verás en ella un subproducto del Universo original. No en vano, creo que era ya Carl Sagan el que hace casi cincuenta años, criticaba las películas por su antropocentrismo, aquí más acentuado que nunca. Y le darías a la serie un 2, y te quedarías tan pancho.


        La otra manera de acercarte a la serie es como una persona que tenga de media treinta o cuarenta años menos que yo, un chaval joven o una persona que directamente pasa de la esencia primigenia del Star Wars de George Lucas, y verás un producto parecido a “Los Goonies”, salvando mucho muchísimo las distancias, porque “Los Goonies” es una película atemporal muy difícil de imitar, y eso que lo han intentado muchos en los últimos treinta años, incluyendo la Spilbergriana (de Steven Spielberg quiero decir) “Super 8”, y alguna por el estilo, donde los protagonistas son un grupo de niños, walkies en mano,


cada uno con unas características y unas cualidades, unas maneras de ser y unas personalidades más ochenteras que actuales (y creedme, sé lo que digo, porque trabajo diariamente con cien niños y adolescentes), y vista y abordada de esa manera, la podrás disfrutar, aunque te encontrarás con una serie predecible, que bien podría haber sido una película, donde de los ocho capítulos sobran tres perfectamente, y donde la visión de una galaxia muy muy lejana es lo más estadounidense que te puedas imaginar, con barrios totalmente yanquis, a los que solo les falta la bandera en el marco de la puerta, y clases media gringas, que mezclan la piratería del S. XVIII, con jerga y costumbres incluidas (con todo ese romanticismo edulcorado anglosajón típico/tópico de la temática), de los libros de Stevenson con naves espaciales, droides y oro, mucho oro, o créditos de la Antigua República… De hecho, a la serie, solo le hubiera faltado que saliera un galeón espacial español, llamado “Nuestra Señora de la Soledad”, y yo ni hubiera parpadeado.

Al final, al tiempo, el Especial de Navidad de “Star Wars” será un programa de culto al que todos adoraremos, después de haberlo rajado (yo no) durante años.


¿Qué nos vamos a encontrar en la narrativa de “Tripulación Perdida”? Estamos en At-Attin, un planeta perdido y oculto desde los tiempos de la Antigua República, donde los habitantes viven en Paz y Prosperidad en barrios de la Clase Media estadounidense, como os decía anteriormente, con jardín delantero y trasero, colegios e institutos, droides… Lo más parecido a Utah u Illinois un poco más allá de Plutón.

Cuatro nenes, amigos entre ellos, y que tienen en común lo que una moto a una galleta, descubren una vieja y abandonada nave pirata semienterrada en mitad del campo. Hay gente que encuentra monedas romanas por Extremadura y otros, platillos volantes. Los cuatro acaban como en un libro-juego clásico, saliendo de la atmósfera protegida de su planeta y conociendo a un pirata, Jod Na Nawood, (interpretado por Jude Law), que les promete ayudarles a volver a casa cuando descubre que los niños tienen un droide que se cree John “El Largo” y Reales de A Ocho españoles, digo créditos de la Antigua República, perseguidos por un Hombre Lobo y Steve Urkel por toda la galaxia… En fin, eso es en resumidas cuentas…


En definitiva: Como boomer, le doy de nota un 2. Como tipo que se ha hecho una lobotomía por la Seguridad Social, podría subir al 5 por recordar al niño que fui hace 50 años. Predecible, con unos nenes que siempre se libran de todo y unos piratas absurdos llenos de topicazos, la serie deja un final un tanto abierto, y aunque los primeros datos daban peores datos de audiencia que “The Acolyte”, que ya son ganas, en algunas webs españolas hablan de una segunda temporada para 2026. Aquí entre nosotros, espero que no.

domingo, 21 de julio de 2024

Star Wars: The Acolyte (2024)


      Durante el último mes y medio, me han preguntado en varias ocasiones mi opinión de “Star Wars: The Acolyte”, serie de 2024 perteneciente a una de las franquicias galácticas que existen, la más famosa en mi opinión, y cuyas películas, series y cómics llevo consumiendo en los últimos cuarenta años, y de la que soy fan declarado y juramentado.

      Los ocho episodios de “The Acolyte” venían con el visto bueno de una parte de la crítica especializada, e incluso a mi en redes sociales me han salido durante semanas vídeos de influencers y youtubers, con millones de visualizaciones por encima de las mías, alabando la serie caracterizados y espada láser en mano…


      Pero, a mi no solo no me ha convencido, si no que me ha parecido mala, bastante mala, y creo que es una opinión generalizada, por mucho que nos intenten convencer de lo contrario y vendernos una bicicleta que no acaba de entrarle a nadie por los ojos… Vamos a hablar, muy brevemente, eso si, de “Star Wars: The Acolyte”…

      Lo primero que tengo que dejar claro y cristalino, y vuelvo a reiterarlo, es que yo soy muy fan de la saga, pero no tanto como tatuarme cosas relacionadas en partes ocultas ni cosas parecidas… fan de los que intenta ver, leer y disfrutar de todo lo que sale de “Star Wars”…


      Es decir, si mañana sacan una serie que nos muestra como Yoda aprendió a montar en triciclo con ochenta y cinco años, yo la voy a ver.

       Será mala, o no, pero yo la veré, y ese es uno de los motivos por el que he visto “Acolyte” hasta el final. Otro es porque a mi no me vais a ver reaccionar a uno o dos episodios, yo opino sobre el conjunto de la serie una vez terminada.


      En la narrativa estamos en La Alta República, un siglo antes de que surja el Imperio y los acontecimientos de “la Amenaza Fantasma”. Una época en la que se supone que los Jedis tenían prácticamente el dominio sobre la Galaxia, un gran poder y representatividad sobre el Consejo, y todo eran flores y mariposas.

       Ya desde el inicio, vemos a una ninja intentar acabar con una Jedi que está de parranda con unos colegas. No hay duelos a espadazos, y si mucho Kung-Fu, que acaba con la Jedi apuñalada como en uno de los barrios chungos de tu ciudad. Extraña manera de morir para una venerable y experta Jedi que comete un error de libro, y que prometía por los posters dar más juego.


       Entonces nos enteramos que el ganador de “El Juego del Calamar”, al que le sienta como un tiro el pelo largo (le falta la litrona y la camiseta de los Maiden para mejorarlo), es un Maestro Jedi llamado Sol, que es encargado de investigar una serie de asesinatos a Jedis de una lista en la que está incluido él.

        La asesina escapada del “Assasin´s Creed” es la hermana gemela y malvada, ¿No vimos ya algo parecido en Los Simpsons hace unos años?, de una ex-padawan del mismo maestro Sol. Osha es la requetebuena que habla con su Game Boy, que dejó la Orden Jedi por una “agitación interna”, un posible colon irritable galáctico con diarrea incluida, y que hizo un módulo de electromecánica para buscarse la vida.


     Y Mae es su desaparecida hermana, la ninja navajera, que se creía muerta, quemada y enterrada, que entrenada por un Sith, ha vuelto buscando venganza en Sol y los compañeros Jedis que se presentaron en el planeta de las Brujas para llevárselas a un Centro de Menores regido por la Junta de Extremadura, aunque Mae se suponía que había caído en un incendio provocado por la sequía, o por los propios Jedis.

        La misión de resolver el entuerto se la encarga la Maestra Vernestra, que no Menestra, y cuyo color favorito es el azul, a Sol, que se tirará con cara de no ir mucho al baño los ocho capítulos de la serie, dando palos de ciego, digo… De Jedi, y de planeta en planeta.


        A partir de aquí, ya comienza el galimatías de Jedis frikis (de todo tipo y condición, aunque parecen más un festival de algo que una Orden Jedi), brujas hostiles de la Fuerza que viven en sitios con mucha ventilación, el poder de los midiclorianos para dejar a la gente preñada sin necesidad de macho por medio (lo que dejaría a Anakin en un brete, pues entonces ya no sería tan especial como nos dijeron, ¿No?), el rollo de las gemelas antes mencionado (que no son gemelas, que son la misma, pero divididas por una teoría freudiana), el malo que lo mismo te lleva un tenderete en el Zoco y te vende medio kilos de tomates, que se jala él solito a media docena de Jedis y padawans sin pestañear con una máscara del Temu, el Maestro Ki Adi Mundi diciendo chorradas: “Los Sith se extinguieron hace un milenio, es máquina del fango, que son bulos, oooiga”, Jedis que se suicidan después de años de reflexión (flotando y sin ir al WC), diálogos absurdos (simplistas, vacíos y sin profundidad), falta de droides aunque sean dando vueltas más allá de una Game Boy, y como traca, una rata de medio metro olfativa a la que he deseado que le dieran un tiro en la frente desde el primer minuto…

       Todo ello, hacen que la serie sea aburrida hasta bostezar, plana, y sin meterme ni en polémicas mayores, ni en politiqueos varios. No se trata de que yo sea un boomer de 51 años y no sepa de lo que hago, se trata de que esto no es “Star Wars”, y a veces roza hasta la parodia.


      En definitiva: Después de lo dicho, y me quedo muchas cosas en el tintero porque he prometido brevedad, le doy un 4 de nota y creo que es mucho. Creo que desde la serie “Willow”, que fue un auténtico despropósito, no me había defraudado tanto otra de una franquicia de nivel.

       La historia es predecible, y al contrario que “Ahsoka” y “The Mandalorian”, me temo que esta la terminaré olvidando. La presencia final del mítico Plagueis El Sabio, malvado entre los malvados (que de crear vida sabía un rato), y de la espalda de Yoda no me ha convencido… Aun así, como os comentaba antes, no dejaré de ver tooodo lo que saquen de la saga, porque uno es sufridor por naturaleza...En fin… Lo dejo por aquí, ¿Qué os pareció a vosotros?

domingo, 8 de octubre de 2023

Ashoka (Disney, 2023) Primera Temporada

 

           Primera Temporada de “Ashoka” (Disney, 2023), estrenada hace un mes y medio, finales de agosto, que consta de ocho episodios con una media de duración de 45 minutos, y que, a pesar de seguir los patrones ideológicos de Disney de los últimos años, que todos sabemos cuales son, no me ha parecido mala, y me ha hecho pasar un buen rato.


            El personaje de Ashoka, interpretado por Rosario Dawson, no me era desconocido, pero tampoco estaba muy familiarizado con él porque no he seguido series animadas como “Las Guerras Clon” o “Rebel”, que es donde creo se ha prodigado durante años y varias temporadas, a pesar de las buenas críticas, porque en su momento yo no estaba mucho por la labor…


            En la narrativa de esta serie, nos encontramos a una Nueva República que ha asimilado a los restos del Antiguo Imperio, los ha metido a funcionarios del Estado, trabajadores de todo tipo y cuya admisión dentro de la República, como irán descubriendo nuestras protagonistas, no es del todo sincera y siguen aspirando por una nueva llegada del Imperio, que les baje los impuestos y les dé algo de vidilla en el asunto galáctico, porque los de la Nueva República son un tanto sosos…


            La serie transcurre en paralelo a los hechos narrados en “The Mandalorian”, y Ashoka, que es la Jedi de cabecera, junto a una especia de padawan llamada Sabine, descubren que la amenaza imperial es más real de lo que imaginaban, ya que uno de los antiguos oficiales imperiales, El Almirante Thrawn, que está exiliado en otra galaxia junto a un Jedi llamado Ezra, que ahora vende botijos en un planeta habitado por caracoles con chalecos, podría regresar por Navidades fastidiando el idílico paraíso que es ahora la Galaxia. Además, descubrimos que un antiguo miembro del Templo Jedi, Baylan Skoll, que sobrevivió a la Orden 66, se ha metido a dar clases particulares de mercenario, sith, jedi renegado y tiene una alumna muy interesante en clase.


            En resumidas cuentas: Tenemos ocho episodios, de los que tres son completamente prescindibles, relleno en el que no pasa nada, miradas que parecen que van a acabar en un rollo lésbico y tramas que a veces no avanzan ni tirando de oca a oca, y tiro porque me toca. Un droide, Huyang, que deja a C3PO en cuanto a pedantería barata a la altura de los tobillos, y que puede llegar a provocar que uno pierda los nervios. Un par de escenas de combate destacables. Soldados Imperiales zombies que dicen ceeeerebro, pero que no aciertan nada a tres metros de distancia ni vivos ni muertos, brujas que logran enterarse de chismes a años luz de distancia dejando a tus vecinas de meras alcahuetas de tercera división y mucho rollo woke, metido con calzador, te guste o no te guste, que es lo que se lleva ahora.


            Se puede ver, efectivamente, pero sin tirar cohetes, ni dar tiros de blasters al espacio. Le doy un 6 y vamos viendo donde acabará todo esto en una futura, pero incierta temporada, que aún no tiene fecha de estreno, pero que los mentideros en España dan por hecho para 2025…

 

viernes, 21 de abril de 2023

The Mandalorian. Tercera Temporada (2023)

 

         La verdad es que las dos primeras temporadas de “The Mandalorian” me entusiasmaron (aquí, y también aquí), y por ello, tengo que decir ya desde el principio que esperaba algo más de esta Tercera Temporada (Disney, 2023)… Y, aunque no está mal, no ha cumplido con las expectativas que tenía respecto a las dos anteriores.


        Ocho capítulos en los que Mando, lejos de las misiones de proteger y buscar el destino de Grogu (aquello ya se cerró) se centra en misiones secundarias mientras que la principal gira en torno a Bo-Katan (personaje, por cierto, que por momentos llega a ser más interesante en su trama que los dos protagonistas, que ceden terreno, y mucho) y su bíblica misión de volver a reunir a los mandalorianos que andan sueltos por la galaxia, y que, en un principio creí media docena para descubrir que son varios cientos a lo largo de la temporada.


       La narrativa se infantiliza: Los malos caen en combate, los buenos, salvo algunos héroes que recordaremos… No. Es así de sencillo… Sin hablar de piratas espaciales que recuerdan a cierta franquicia del Caribe…


        Cada capítulo trae una misión, pero antes hay que resolver una secundaria para llegar a la principal, debiéndose mucho al videojuego clásico, a la aventura gráfica y a la repetición de esquemas en el desarrollo principal que hace que las sorpresas se vayan perdiendo según avancemos.


       ¿Qué el sable oscuro es importante? Nos lo cargamos. ¿Qué el beskar es un mineral difícil de conseguir? Cientos de soldados imperiales lo llevan en su armadura en el último episodio…


         En definitiva: Poder, se puede ver, pero creo que el nivel ha caído unos pocos puntos. Sigue aprobando, entretiene, pero si hay una Cuarta Temporada… Espero que sea un poquito mejor.