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jueves, 10 de abril de 2025

Heretic (2024)

 

           Cuatro meses después de su estreno (se estrenó en cines españoles el 1 de enero), me he atrevido a ver “Heretic”, película estadounidense de 2024 de terror psicológico que cuando la vino a presentar Hugh Grant a España en su día, me dio buenas vibras que se han confirmado tras su visionado, y que ya os adelanto, me parece uno de los papeles más interesantes de este actor británico encasillado en papeles de películas románticas, que hace treinta años lo petaban…

 En toda su carrera, por cierto, solo ha hecho dos películas de terror, esta y una de 1988, “La Guarida del Gusano Blanco”, basada en el último libro que escribió Bram Stoker, y que no tuvo mucho éxito ni bombo… Ni el libro ni la película.


        “Heretic” venía, viene, bajo esa interesante premisa de ver a un actor al que habíamos etiquetado, o se había etiquetado él solito, en un tipo de género, y que nos sorprende con una interpretación completamente distinta a la que nos tiene acostumbrados, y bajo la etiqueta de la productora cinematográfica A24, que tiene más de cien películas y producciones a sus espaldas, algunas bastante buenas, y otras no tanto…

“Heretic” costó diez millones de dólares, y lo petó en su recaudación, que entre unas cosas y otras alcanzó los sesenta millones siendo un exitazo en Estados Unidos cuando se estrenó la primera semana de noviembre de 2024. En España, por cierto, alcanzó poco más de un millón y medio de euros.


La película tiene una mezcla de varios géneros, lo cual me ha gustado mucho. Tenemos un fuerte terror psicológico, por un lado, que se entremezcla muy bien con reflexiones morales, religiosas, filosóficas y hasta musicales, si se me permite decirlo, con ciertas dosis de Cluedo (salvando las distancias). El personaje de Hugh Grant es el típico cultureta que sabe de todo, pero más inquietante que una rata en un vaso, y que cada vez que sonríe sube el pan.

La narrativa gira en torno a dos misioneras mormonas, que ya desde el inicio de la película andan reflexionando sobre tamaños de miembros, preservativos y temas ciertamente profundos. Van de casa en casa hablando de su fe, hasta llegar a una casa donde el tipo de la casa, el Señor Reed, las ha citado para que les hable sobre religión y sus creencias.


Las chicas confiadas, piden desde un principio la presencia de otra mujer para poder hablar con él, algo que desconocía completamente de los Mormones, y el Señor Reed las va toreando, diciendo que su mujer es muy tímida y chorradas parecidas, hasta que ya a los diez minutos las chicas se dan cuenta que están ante un tipo muy peligroso, y que, en realidad están retenidas en una casa de pesadilla, decorada por un primo de Rappel, y donde la luz funciona a 125 voltios, que las atiborra a cuestiones religiosas y existencialistas intentando quebrar la fe de las chicas, creando una atmósfera de miedo y manipulación bastante perturbadora.

Sustos, lo que se dice sustos en sí no te vas a llevar. “Heretic” no es la típica película que te revienta el tímpano con el chirrido de un violín atropellado a 55 mil decibelios, pero si logra crear una inquietud en ti, porque piensas a cada momento: ¿Por dónde va a salir el pavo este ahora? Y más cuando sale de escena, deja a las chicas reflexionar sobre el siguiente paso y él regresa con nuevas gilipolleces para comentar y reflexionar. Yo me lo hubiera cargado a los quince minutos.


Pero las chicas aguantan estoicamente el sadismo disfrazado de cortesía de un tipo que es una enciclopedia con patas, pero que está como una cabra en bicicleta, logrando que el espectador llegue a odiar las camisas a cuadros y las gafas grandes, y te llegas a plantear muchas de las cuestiones que plantea el individuo.

Por ejemplo, hay un momento en el que habla sobre dioses mitológicos y la relación con el monoteísmo de las tres religiones, y es muy interesante porque no se inventa nada. Cualquiera que haya leído sobre el tema lo sabe, pero la manera de presentar las cosas, la hostilidad manifiesta y la atmósfera de la casa, que tiene que tener billones de ácaros por metro cuadrado, logra que te tengas que quitar el sombrero, en mi caso la boina, ante uno de los mejores papeles que ha hecho Hugh Grant, como os decía anteriormente. Las actrices, Chloe East y Sophie Thatcher también dan una buena réplica, que pasan de ser unas beatillas a plantearse cosas, y por momentos crees que estás ante una representación teatral más que cinematográfica, lo cual también juega a favor del computo final de la película.


        En definitiva: Bien interpretada, gran nivel técnico y musical, bien planteada, con esa sensación asfixiante, quizás no sea una película que me haya marcado, pero si es una película que creo que merece un visionado. Personalmente, le doy un 6,5 de nota y os la recomiendo. Lo dejo por aquí.

miércoles, 26 de febrero de 2025

Érase una vez el Oeste (2025)

 

        Los más fans del western, de las viejas historias del Lejano Oeste, estamos de enhorabuena con la serie, o más bien miniserie de una temporada y seis episodios: “Érase una vez el Oeste”, que producida por Netflix y estrenada en 2025, ha venido a darle una nueva vuelta de tuerca al género con una historia francamente interesante, y hasta didáctica, lo cual hace que me guste aún más.

        El cine nos ha dado muchas películas basadas en historias reales de aquellos convulsos años: La Conquista del Oeste, los ataques de los indios, las masacres del ejército de los Estados Unidos, la creación de nuevas ciudades, vaqueros, pistoleros y mil episodios más, pero también es cierto, que, hay ciertos capítulos de aquella historia que no han sido narrados aún.


        Uno de ellos, que yo reconozco que solo conocía muy de pasada, es la llamada “Guerra de Utah”. Un episodio que discurrió entre mayo de 1857 y julio de 1858, y que también se conoció como “La Guerra Mormona” (de hecho, yo lo poco que sabía me lo había comentado un mormón hace 20 años), “La Rebelión Mormona”, o la más larga y romántica de las definiciones: “La Metedura de pata del Presidente Buchanan”…

        En realidad, aquello no fue una Guerra con sus batallitas, pero sí tuvo algo de guerra que involucró al ejército de los Estados Unidos, a los Mormones que se estaban estableciendo en Utah desde 1847 (diez años antes de los hechos narrados en la serie), y que llegaron a tener tanto poderío como la creación de un ejército propio, “La Legión Navoo”, y que habían sido expulsados de otros estados como Ohio, Misuri e Illinois, y por otra parte, a los indios de distintas tribus, algunos más belicosos que otros, que se veían desplazados continuamente de sus tierras por la llegada masiva de hombres blancos, y el propio ejército de los Estados Unidos que iba tomando posiciones en la zona, al principio, en franca minoría, pero con los años con más presencia… De hecho, para el final de la Guerra de Secesión, diez años después de los acontecimientos narrados en la serie, el ejército de la Unión se hizo fuerte en la zona, aunque los Mormones también continuaron con su labor misionera por la zona, ya sin mayores problemas.

        La serie se centra en dos arcos fundamentales, aunque hay algunas subtramas, narrativas secundarias, que me han llegado a recordar a ciertos videojuegos de rol basados igualmente en esta época tan movida.


        Por un lado, tenemos a una mujer soltera, Sara Rowell, que, acompañada de su hijo, intenta atravesar el peligroso Estado de Utah para llegar hasta su marido. Para ello, intenta contratar a alguien que los lleve hasta su destino, esquivando bandidos, peleas, tiros, indios, y gente poco recomendable, además de los elementos climáticos típicos de la zona, como nevadas del santo copón.

        De manera paralela, tenemos la historia de Jacob y Abiss, un matrimonio mormón, que intenta llegar con los suyos en una caravana compuesta por colonos que van hacia California, y donde hay mormones y gentiles. La caravana es atacada por indios y mormones disfrazados de indios que cubrían sus rostros con capuchas, acabando con hombres, mujeres, niños y todo lo que se movía.


        Este hecho, La Masacre de Mountain Meadows, fue completamente real, aunque la serie lo resume en un ataque certero de apenas media hora (ni siquiera llega), cuando en realidad fue un asedio de cinco días a los colonos, que, una vez pactada su rendición, fueron masacrados sin piedad por los mormones, perdonando la vida a solo diecisiete niños pequeños menores de siete años. El episodio de la Masacre es uno de los que más acción tiene de toda la serie.

        En la serie, Jacob y Abiss sobreviven a la Masacre, pero son separados. Jacob es dado por muerto cuando un indio le intentó cortar la cabellera, y Abiss ve como sus compañeras y amigas son degolladas por los indios de “Pluma Roja”, un jefe indio que se encapricha de ella. Jacob recurrirá al ejército y a sus hermanos mormones para recuperarla, sin sospechar al principio que han sido sus correligionarios los culpables del ataque, en pos de su autonomía, y hasta posible independencia de los Estados Unidos.


        En definitiva: Tengo que reconocer que la serie me ha entusiasmado. Me ha tenido pegado a la pantalla los seis episodios, y no he visto nada raro en armas e indumentarias, aunque si es verdad que los uniformes de los soldados me confundían un poco al parecerme una mezcla de los futuros uniformes yanquis y confederados.

        Tiene buenas escenas de acción, buenas interpretaciones y el violento, real y sórdido como marcaba la época en realidad. Nada de camisas requetebién planchadas tipo John Wayne. Tipos rudos, guarros, de gatillo fácil y donde la muerte está muy presente. Es la ley del más fuerte y eso se refleja pronto, rápido y bien.

        Personalmente, me ha gustado más la historia de Jacob-Abiss, los mormones y los indios, que la de Sara, su hijo y el periplo imposible hasta llegar hasta el supuesto marido de Sara, que me ha parecido más increíble, pero en el conjunto global aprueban y con nota.

        De hecho, de nota le doy un 7, y os la recomiendo fehacientemente. A mí me ha ayudado mucho a aprender una parte de la Historia que casi desconocía, y solo por eso, ya me valió la pena.