Mis Redes Sociales

Mis Redes Sociales.
Sígueme en YouTube Sígueme en Facebook Sígueme en Instagram Sígueme en TikTok  Sígueme en Twitter
Mostrando entradas con la etiqueta Suecia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Suecia. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de agosto de 2025

Una vida honrada (2025)

 

        Hacía tiempo que no veía una película sueca, y he tenido la oportunidad de ver esta producción que viene bajo el paraguas de Netflix, “Una Vida Honrada”, se le ha llamado en España, “Una Vida Honesta” en algunos países de Hispano-América.

        Basada en una novela del mismo título que no me he leído ni pienso, la película estrenada el 31 de julio de 2025, viene de la mano del director sueco Mikael Marcimain, un tipo que ha hecho más series que largometrajes en su carrera cinematográfica, y que no es muy conocido por estos lares, hasta donde yo sé y recuerde.


        “La Vida Honrada” tiene un metraje de una hora y cincuenta y cinco minutos, con una narrativa que juraría haber visto ya en otras producciones, que mezcla temáticas interesantes, como el anarquismo (por definirlo de alguna manera), la búsqueda de uno mismo, los comienzos, y, en parte, el sentido de la vida, o el encontrarse/ubicarse en una sociedad en la que puede ser que no encajes. El ritmo es lento, a ratos irregular, y lo más interesante, que contiene un leve giro que ya no te sorprende, lo puedes encontrar en los quince últimos minutos de la película.

        ¿De qué va “Una Vida Honrada”? La historia gira en torno a Simon (Simon Lööf), un chico “de provincias”, donde era el número uno de su promoción, que se muda a Lund, en el sur de Suecia, ciudad universitaria, a estudiar Derecho.


        Simon tiene encima menos dinero que uno que está en la ducha, pero ya desde el principio tiene claro que no quiere irse a una residencia universitaria, y se busca una habitación alquilada en una casa superpija de nenes de papá, donde lo van a tratar como una ñorda desde el primer minuto que cruza la puerta. El tema de las clases sociales, la exclusión social, la marginalidad social, aparece muy reflejado a lo largo de toda la película, y es algo en lo que se va a insistir mucho. Los de arriba pisan a los de abajo, y encima el ambiente universitario, flexible como una barra de hierro, tampoco ayuda mucho en el desarrollo de algunas personas, como es el caso del propio Simon.

        Nada más llegar a la ciudad, Simon se ve metido en una manifestación violenta que coincide con un robo por parte de un grupo de jóvenes anarquistas. Ahí conoce a Max (Nora Ríos) que le ayuda a quitarse de encima a un policía que la toma con él pensando que es uno de los manifestantes.


        Los dos se encaprichan mutuamente. Simon, por supuesto, mucho más por ella que ella por él. Y Max lo introduce en un mundo que va en contra de todo lo que Simon había creído, o que creía creer, porque no tiene las ideas muy claras o es más débil mentalmente de lo que te puedes imaginar.

        Pronto se ve metido en un grupo llamado “Los Bandidos”, que es un grupo anarquista, con ciertos aires a lo “Robin Hood”, que da golpes a clases altas, y que sale siempre indemne de ellos.


        Viven con un antiguo profesor universitario en una gran casa, donde beben, comen, filosofan y Simon comienza a encontrar su sitio, ilegal en todos los sentidos y contrario a lo que estudia, pero donde ve que puede encajar, más allá de idearios y actos vandálicos, siente la adrenalina y los deliciosos que se monta con Max le ayudan a ir convenciéndose de que ese es realmente su lugar mientras se agranda la brecha social con sus compañeros de alquiler, los nenes pijos, que lo ven prácticamente como un mayordomo al que trolear, sacarle los cuartos y mofarse de él.

        Por otro lado, el nivel de atracos y actos por parte del grupo, que no usa sus nombres reales, y que mienten más que corren, comienza a subir y Simon se ve envuelto en una espiral en la que le va a resultar difícil salir. El grupo le exige el 100% de compromiso, pero Simon es reticente al uso de la violencia, más de las pistolas, y las dudas le asaltan…


        En definitiva: Película para pasar el rato, a la que le sobra perfectamente media hora de metraje para ganar ritmo y superar esa lentitud que lleva en su ecuador, que es como ver al Guadiana a su paso por Badajoz. El debate social, la reflexión que plantea en su conjunto es interesante, aunque no me ha parecido novedoso, y en su último tercio se convierte en un thriller más del montón. Las interpretaciones aceptables, y la ciudad de Lund participa igualmente con toda su vida universitaria, sus clases, sus fiestas y discotecas. La BSO también me ha parecido muy buena, y más si suena en un tocadiscos, y merece destacar la aparición de un gato que hace un papel digno de algún premio cinematográfico internacional. De nota, le voy a dar un 5 raspadete.

domingo, 21 de abril de 2024

Robo (Netflix, 2024)

 

      Movido por el tema de que no suelo ver muchas películas suecas, y creía que tenía el deber de ver una, y aprovechando que “Robo” (Netflix, 2024) se estrenó hace dos semanas y está en la mitad de la tabla, casi saliéndose fuera de las películas más vistas en España y posiblemente salga fuera del ranking en los próximos días… Me he decidido por esta cinta tan visual, con tan buena fotografía, tan largo metraje para lo que nos cuenta y que tan lejos me queda en casi todas las cuestiones…

          Basada en hechos reales, narrados en un libro al parecer de idéntico título, que no pienso leerme, no os voy a mentir, “Robo” nos lleva a Suecia para tratar varias cuestiones interesantes, desconocidas para la inmensa mayoría de los mortales del planeta.


        Lo primero que habría que decir que no es una película apto para sensibles. El maltrato animal está muy presente a lo largo de todo el metraje y es posible que haya espectadores que no lo lleven bien. Creo que eso es lo primero que tengo que advertir.

         En la narrativa tenemos a Elsa, una joven Sami o lapona. Los Sami son un grupo étnico minoritario que vive en Suecia, Noruega, Finlandia, parte de Rusia, y que basan su vida en la cría de renos, de una manera parecida a la trashumancia en Extremadura, pero cambiando borregos por reno, y dehesas por paisajes nevados. Su modo de vida se ve en peligro porque unos tipos matan y mutilan a sus renos continuamente, sin llegar a pillarlos nunca. Elsa es apenas una niña cuando ve como matan a su joven reno, despiadadamente y sin motivo aparente por parte de un tipo que no es de su etnia, un tipo local al que reconoce cuando van a denunciar los hechos en una escena que rezuma cierta xenofobia por parte del sueco medio hacia este grupo étnico, y que posteriormente, se va a repetir a lo largo de la película con otros ejemplos de rechazo.


       Diez años después, nos encontramos a Elsa, que no destacaba como buena estudiante, como maestra pro-derechos de los Sami, y con el problema de las matanzas gratuitas agravándose, ya que las autoridades locales no les ayudan y la gente quiere acabar con ellos y con sus tradiciones, a la par que aguanta una sociedad patriarcal donde las mujeres tienen poco peso social, “chuichidios” y una mina a cielo abierto en sus pastos, a la par que el ostracismo dentro de la comunidad es bastante común cuando alguien discrepa de las versiones oficiales.

        En definitiva: Película sueca de una hora y cuarenta minutos, a la que le sobra su media hora de rigor, ya que su narrativa se te hace lenta a ratos. Tiene un alto componente de denuncia social, que toca varias ramas, como os decía anteriormente: Xenofobia, “chuichidio”, maltrato animal, el papel de la mujer en esta sociedad, el fin de determinadas tradiciones, etc. Salvando las distancias, podría decirse que es una películas de vaqueros, a la sueca, en vez de vacas hay renos, aunque si fuesen gringos se mataban a tiros desde el minuto uno. Por cierto, yo destacaría la fotografía, que es una pasada, y que poco tiene que envidiar a la de ciertos documentales.


         Es la típica película que gustará a vendedores de moto-nieves y a los elfos de Papá Noel, y no le hará mucha gracia a los renos y a parte de Suecia.

        Personalmente, le doy un 5 justito, y recomiendo su visionado, para ver un 1% de lo que pasa en la aquí idealizada Suecia, que siempre me la ponen por las nubes en lo social, y va a ser, queridos míos, que no… Que en todos sitios cuecen habas.

jueves, 19 de octubre de 2023

La Conferencia (Netflix, 2023)

 

“La Conferencia” (Netflix, 2023) es una película sueca, que, como antecedente al Halloween que se nos viene, se nos presenta como típica y tópica película de terror, del género slasher, que es aquel en la que un “achechino” en serie, disfrazado, o como mínimo con la cara tapada por una máscara, se especializa en grandes grupos a los que se va cargando individualmente, consiguiendo muertes muy artísticas y originales, utilizando cuchillos, hachas, hoces y un sinfín de artilugios que el tipo usa aleatoriamente, siendo normalmente la protagonista una chica joven, guapa, sensata, con los pies en el suelo y que sobresale por encima de su grupo.


En este caso, en la narrativa, tenemos a un grupo de funcionarios de cierto ayuntamiento sueco, que quedan en una especie de Campamento Krusty, para acercar posturas, conocerse y crear vínculos. Lo de la conferencia, sobra completamente, pues. El grupo, heterogéneo, está formado por jóvenes ambiciosos, viejunos raros y tipos inclasificables, todo con mucha representatividad de edad, multiculturalidad y todo lo demás.


Pronto, nos enteramos que se ha producido cierto caso de corrupción inmobiliaria para hacer una urbanización idílica e ideal con Ikea como buque insignia (como no podía ser de otra manera siendo suecos), que trajo como consecuencia el suicidio de un granjero local, a la par que un misterioso personaje, con un disfraz de carbonario, o más bien con la máscara, se dedica a matar al grupo sin mediar palabra, creando, como os podéis imaginar, el caos entre los funcionarios que intentan huir como sea del “achechino”.


Basada en un libro que no me he leído, y no creo que llegue a leerlo (sinceramente), “La Conferencia” se presenta como una película más del género, a la cual le sobra entre 15-20 minutos de metraje de un total de una hora y media. Personajes anodinos, poco creíbles, poco susto, pero bien estructurada, es la típica cinta para ver y olvidar, y aun así ha logrado entretenerme. Le doy entre un 4,5 y un 5, como mucho, sin llegar a tirar cohetes. Echadle un vistazo, y ya me contaréis.