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Mostrando entradas con la etiqueta Fritz Lang. Mostrar todas las entradas
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viernes, 7 de febrero de 2025

Fritz Lang. El Maldito (Yermo Ediciones, 2024)

 

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        Teniendo un blog y un canal de Youtube que le dedica la mayor parte de las entradas a reseñas de películas, para mí era obligado traeros un cómic relacionado con uno de los directores de cine más icónicos del S.XX: Fritz Lang.

        “Fritz Lang: El Maldito” es un cómic francés que viene de la mano del guionista y escritor Arnaud Delalande y del dibujante Éric Liberge, de los que conocía hasta ahora ninguna de sus obras, y que se ha publicado en España de mano de Yermo Ediciones este pasado 2024 en un tomo de tapa dura y 111 páginas, recogiendo en un cómic que me ha parecido una auténtica pasada, la primera parte de la vida de este cineasta de culto, al que debemos entre otras obras, “Metrópolis”.


        El cómic desgrana muy bien la vida de Fritz Lang, centrándose en los acontecimientos más importantes de su rocambolesca vida, su vida a salto de mata, que no estuvo exenta de momentos que darían perfectamente para, al menos, una miniserie televisiva, ya que estuvo en algunos de los acontecimientos más señalados de la primera mitad del S. XX…

        Quizás el nombre de Fritz Lang a algunos le resultará completamente desconocido, pero tuvo una vida muy cinematográfica.


        Nació en la convulsa Viena de finales del S.XIX, cuando aún existía el Imperio Austro-Húngaro, hijo de una judía convertida al catolicismo (aunque profundamente ateo en la mayor parte de su vida) y de un arquitecto vienés, se interesó en un primer momento por la vida bohemia, estudió Bellas Artes y mostró gran admiración por Gustav Klimt y Egon Schiele, y por el expresionismo, que sería el estilo que le acompañaría hasta el final de sus días.

Trabajó en cabarets vieneses y viajó por varios países con ellos, y el inicio de la Primera Guerra Mundial lo pilló en París, aunque consiguió trasladarse hasta su Austria natal para alistarse…


Con problemas en la vista, y siempre con un monóculo en su ojo derecho, que le daba la apariencia de un noble austriaco, luchó en la Primera Guerra Mundial, donde fue herido en un hombro de un balazo pronto se decantó por escribir historias y guiones durante su convalecencia.

Una vez concluida La Gran Guerra, con un Imperio Austro-Húngaro desaparecido y convertido en pequeños países y repúblicas, y una Alemania que dejaba atrás su Segundo Reich, su pasado colonial y metida de lleno en la naciente República de Weimar y los movidos años veinte de la hiperinflación…. Fritz Lang se trasladó a Alemania, donde adquirió la ciudadanía alemana y comenzó a trabajar en un primer momento como guionista, y posteriormente como director de cine.


Comienza a mantener una relación con la guionista y escritora Thea Von Harbou, y a raíz de ello, su esposa, que los pilla in fraganti, y se suicida de un disparo certero, que es, precisamente donde comienza nuestra historia en el cómic. Esa, al menos, fue la versión oficial, ya que Fritz Lang nunca quiso hablar de ello, ni siquiera con sus amigos y biógrafos más allegados, y en el cómic un persistente policía que duda de los hechos oficiales, le acosa y persigue en los momentos más críticos de su vida, dejando entrever que en realidad el papel de Lang en la muerte de su esposa fue otro, y que él miente y oculta algo sobre ese espinoso tema. La verdad es que nunca lo sabremos, porque Lang se llevó ese posible secreto a la tumba.

Con Thea Von Harbou como segunda esposa y guionista de sus películas (siempre criticada, por cierto), Fritz Lang realizó algunas de sus obras más icónicas desde 1920 hasta 1933: Las Tres Luces (1921), Dr Mabuse (1922), Los Nibelungos (1924), Metrópolis (1927), La Mujer en la Luna (1928), M, El Vampiro de Dusseldorf (1931) y El Testamento del Dr. Mabuse (1932).


El cómic recoge perfectamente aquellos años prolíficos para los cineastas alemanes, pero también la continua crisis política y económica en la que se balanceaba la República de Weimar, el ascenso del nazismo con el que su esposa Thea se siente plenamente identificada, y la llamada y posteriormente entrevista con Joseph Goebbels para hacerse cargo de la UFA y del nuevo cine alemán nacionalsocialista, algo con lo que Hitler, al parecer, estaba de acuerdo, ya que Goebbels le llegó a decir a Lang tras recordarle su ascendencia judía: “Nosotros decidimos quién es ario y quién no”. Esa misma noche huyó a París dejando a Thea, con cuya relación ya estaba rota, atrás.

En definitiva: Estamos ante un cómic biográfico mayúsculo. Una biografía en viñetas fantástica, que recoge muy bien las vivencias del cineasta en esa época, su vida personal y artística, su interés por el expresionismo, pero también por la sociedad de la época y por el futuro de la humanidad, la mitología, los vampiros y que supo ver a tiempo lo que venía en Europa. El cómic concluye con la marcha de Fritz Lang a Estados Unidos, y a pesar de que cierra perfectamente el ciclo, la narrativa, me hubiera gustado que hubiera una segunda parte del mismo, centrada en la vida de Lang en Estados Unidos, donde también tendrá sus éxitos y fracasos y donde su estrella se apagó definitivamente en Bervely Hills, en 1976. En cuanto a su precio, ronda los 28 euros, pero ya sabéis lo que digo en estos casos: Merece y mucho la pena.

domingo, 25 de abril de 2021

Metrópolis. Homenaje a la película de Fritz Lang (Libros del Zorro Rojo, 2021) Christian Montenegro

 

        “Metrópolis” (Fritz Lang, 1927), posiblemente sea uno de los iconos más característicos del cine, no ya alemán, sino internacional de la primera mitad del S.XX. Cine mudo, con guion del propio Lang y de Thea Von Harbou, basándose en una novela que la propia Thea había publicado un año antes, “Metrópolis” nos lleva hasta el S.XXI, al año 2026, donde una macro ciudad-estado sufre la división en dos clases sociales muy diferenciadas: La élite, que vive en la parte superior de la ciudad, y la de los Trabajadores, que viviendo en los guetos inferiores, aspiran a cambiar las cosas… (Y hasta aquí os contaré, porque hay que ver la película y leerse este magnífico cómic).

 

        La novela gráfica, “Metropolis” (Libros del Zorro Rojo, 2021) de Christian Montenegro,  recoge muy bien toda la esencia expresionista, vanguardista, de la película, en grandes viñetas que ocupan la página entera, con formas angulosas en blanco y negro y múltiples tonos de grises. Es una obra, como la película, muy visual, y que se lee en un rato, pero como complemento para los que conocemos el clásico de Fritz Lang está genial.


        En las páginas finales se añade información extra del historiador de cine argentino Fernando Martín Peña, que clarifica algunos aspectos, que yo, personalmente, desconocía. Es, desde luego, muy recomendable.

domingo, 12 de junio de 2016

Metrópolis. Fritz Lang.

       Lo reconozco. Hasta esta semana no había visto (entera) Metrópolis (1927), de Fritz Lang. Conocía solo algunas partes de la película, esos rascacielos enormes neoyorkinos, la figura robótica, antropomórfica, tan característica, y que el argumento giraba en torno al siglo XXI. Pero poco más podría haber contado de este clásico del cine mudo.
 (La versión de 2010)


       Me hice con una copia de la versión restaurada de 2010. La famosa que contiene los 26 minutos inéditos (encontrados en Buenos Aires un par de años antes), y me dije que de esta semana no pasaba. Café en mano, a los pocos minutos estaba absorto en el argumento. Al principio, ciertas cosas me recordaron a Chaplin en Tiempos Modernos. Esa mecanización, inhumana. Esa humanidad dividida en dos grandes sectores, muy diferenciados. La arquitectura, los rascacielos, con enormes ventanales, muy relacionados con la Escuela de Chicago (Richardson, Sullivan...) y el exotismo de los jardines, te hacen ver los continuos guiños al mundo del Arte, en el expresionismo alemán de entreguerras y el esos trajes tan Decó que se me gastan.
(El malvado ser robótico)

       La historia en si podría ser perfectamente interpretada a lo largo de toda la historia de la humanidad. Como decía antes, una sociedad dividida entre unos privilegiados que viven en la superficie de la gran megalópolis, Metropolis, que son los que controlan el cotarro. Y una enorme masa obrera, que vive en el subsuelo (en ese lugar de sombras que me recuerda al Mito de la Caverna de Platón), que trabaja para mantener a los que viven arriba. Aparece entonces Maria, una guía espiritual que insta a los trabajadores a cambiar su estatus, no por la vía violenta, si no a través del cambio de la propia sociedad, un cambio pacífico dirigido por un "Mediador" que unirá a las dos sociedades...
(Cambio de turno en el subsuelo)

       Y no os cuento más, por que estoy seguro de que no la habéis visto, y no seré yo el que os cuente la película entera. Hay bastante de Marxismo en el planteamiento de la película, la lucha de clases (que por lo que plantea Lang, no llega a buen término), el corporativismo (utópico, supongo) entre las diferentes clase sociales...

       Me ha gustado mucho. Es una película para ver más de una vez, para diseccionarla, para comentarla más largo y tendido. No me extraña que sea considerada como parte de la Memoria del Mundo por la Unesco.