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lunes, 18 de abril de 2022

Momentos estelares de la humanidad. Catorce miniaturas históricas (Acantilado, 2020) Stefan Zweig

 

        “Momentos estelares de la humanidad. Catorce miniaturas históricas” (Acantilado, 2020) de Stefan Zweig (1881-1942), es el primer libro que me leo del escritor austro-británico.


        Escogidos a lo largo de la historia, Zweig nos lleva a una serie de momentos estelares, algunos más importantes que otros, quizás, pero no por ello menos interesantes. La prosa correcta, poética a ratos, teatral en otros. El contenido, ameno, aunque con grandes dosis en algunos casos de Leyenda Negra: Al hablar de Núñez de Balboa, que parece que mataba cientos de indios para desayunar, “causando allí la habitual carnicería entre los indígenas”,  y todo era barbarie y atropellos (las matanzas con perros salidas de la imaginación de Theodor de Bry y sus grabados, que Zweig compara con Corridas de Toros, que ni existían en el S.XVI, y que no fueron, ni mucho menos, tan habituales como repiten los anti-españoles de turno), o cuando habla del desorden español en “La Fiebre del Oro”, donde tal vez habría que revisar como era el urbanismo hispanoamericano durante los siglos de presencia española en la zona, y si aquello realmente estaba tan “desordenado” o eran mantras seculares que hoy siguen, ingenuamente, vigentes. Igualmente, tampoco es cierto que desde España salieran "ladrones y salteadores de caminos" hacia América, eso lo hacía la Gran Bretaña de Zweig con Australia, de aquí se fue lo más granado en cuanto a artesanos, carpinteros, misioneros y hombres de toda índole, entre los que habría algún malvado, pero no porque se decidiera de esa manera.


        En su conjunto, un libro de poco más de trescientas páginas, que me ha enganchado desde la primera página, y que solo me ha hecho torcer el gesto en las referencias citadas, por lo demás, tiene pasajes que son una verdadera delicia. Habrá que leer más de Zweig.

sábado, 7 de abril de 2018

Sapiens. De animales a dioses (2014) Yuval Noah Harari




        Los dos o tres lectores habituales del blog, quizás se acuerden, aunque es mucho suponer, de la crítica que hice hace unos meses al libro “Homo Deus. Breve Historia del mañana” (2016) de Yuval Noah Harari.

        Muchas personas me habían recomendado leer primero “Sapiens. De animales a dioses” (2014), editado en España por Debate, pero la verdad es que, aparte de por seguir un orden cronológico editorial, no veo razones para ello.

        Este mes le llegó el turno a “Sapiens”, y me ha ocurrido como con “Homo Deus”. Partes interesantes, y partes menos interesantes. Yuval nos hace una breve historia de la humanidad, con muchas reflexiones y matices de su cosecha, que no dejan de ser interesantes, como por ejemplo, como el Sapiens se ha cargado diversos hábitats a lo largo de su dilatada existencia, las influencias de las diversas revoluciones (agrícola, industrial, francesa, científica…), que él desgrana con simpatía y sobrado salero, este tipo sabe enganchar con golosinas al intrépido lector….

        … Pero… Al igual que me pasaba con “Homo Deus”… Veo que su mayor error, después de mostrarnos de lo que hemos sido capaces, como Sapiens, es confiar el futuro de la Humanidad en una super-tecnología avanzada, que nos hará evolucionar de Sapiens a MegaSapiens, o vete a saber qué.

        El lector no podrá evitar sonreírse, por no llorar, con todas las atrocidades que Sapiens lleva cometiendo desde su destete y su niñez, la creencia en mitos y dioses, en el destino y en la religión… Pero el propio autor falla en confiar, como digo, el futuro de la especie, a una avanzada tecnología que nos haga amortales (no inmortales) en cincuenta años, o que nos permita cambiar nuestro hígado por uno microcomputerizado porque a dos tipos de EEUU les hayan puesto sendos brazos robóticos.

        Cuando el ¿50, 70%? De la población mundial no tiene acceso a recursos básicos, como el agua o la comida, es difícil imaginarse dicho futuro, al menos que ese futuro pertenezca a unos pocos miles de seres afortunados del planeta. Yo en 2050 me imagino más un futuro parecido a Mad Max, pero sin Tina Turner, que el de los Súper-Sónicos y aquellas fantasías setenteras que hacían mis delicias de niñez frente a la pantalla del televisor.

        Libro interesante, como digo. Libro recomendable, por supuesto. Pero Harari parece compartir un futuro, con la Cienciología, con el que no estoy muy acuerdo…