Mis Redes Sociales

Mis Redes Sociales.
Sígueme en YouTube Sígueme en Facebook Sígueme en Instagram Sígueme en TikTok  Sígueme en Twitter
Mostrando entradas con la etiqueta Películas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Películas. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de mayo de 2026

Almost Cops (2025)

 

        No sé por qué, pero hace unos días, Netflix me recomendó la película neerlandesa, o como decíamos en mis tiempos, holandesa (que creo que ya no se puede decir, o que no está bien visto o que es incorrecto...), “Almost Cops”... Película de 2025. 

 De hecho, llegó a Netflix en julio de 2025, hace casi un año, y cuya característica más destacada es que es la típica película ochentera-noventera, de las que llamamos habitualmente “Buddy Movies”, protagonizadas por dos tipos, en este caso policías, que tienen personalidades muy dispares, pero que tienen tal química que superan cualquier obstáculo que se les cruza por el camino.


Dirigida por Gonzalo Fernández Carmona, un director neerlandés afincado en Amsterdam, “Almost Cops” es su debut cinematográfico... Y bueno, la película tiene una duración aproximada de una hora y media, creo que poco más, y mezcla acción, humor absurdo y drama criminal en las calles de la ciudad Róterdam, a la que, en la película, no me ha parecido que le hagan una buena publicidad precisamente, o por lo menos esa es la impresión que me he llevado... Menudos malteses hay en Róterdam.

Como no suelo ver cine neerlandes, pues no estoy muy familiarizado con los actores, pero os puedo contar que el reparto principal está encabezado por Jandino Asporaat, que es un comediante-humorista, actor, productor, escritor neerlandés, y Werner Kolf, un actor que destaca por su metro noventa de altura... Ambos son bastante conocidos en Países Bajos, pero yo hasta la fecha no los conocía.


En cuanto a la narrativa, ¿Qué nos vamos a encontrar en “Almost Cops”? Pues nuestra historia gira en torno a Ramon, un agente municipal obsesionado con convertir su barrio en un lugar más seguro, aunque es un buenazo e intenta siempre llevarse bien con todo el mundo, incluyendo los cacos, kinkis y maleantes de su barrio.

Siendo pequeño, vio como desvivian a su padre en un atraco bancario, y ese hecho le convenció de que debía ser policía municipal. Su padre, de hecho, es recordado en el barrio con un enorme grafiti que aparece de vez en cuando en la película, casi como si guiara a Ramón... Por cierto, por lo que he visto en la película, los municipales neerlandeses no van armados, y son un escalón que no parece tomarse en serio por absolutamente nadie.


Ramon no es el típico héroe de acción, aunque alguna vez fantasea con ello: Es torpón, demasiado bueno y sigue las normas a rajatabla

Su vida cambia cuando se ve obligado a trabajar junto a Jack, un antiguo detective temerario degradado tras perder a su compañero, que encima es el medio hermano de Ramón, y era un soplón de los malos de la película...  Como viene siendo típico/tópico en este tipo de películas, desde el primer momento ambos representan polos totalmente opuestos. Ramon cree en el orden, y no busca problemas con nadie; Jack, en cambio, desprecia la burocracia policial, y es un tipo de acción


Lo que empieza como una colaboración incómoda pronto se transforma en una investigación codo con codo, donde ambos descubrirán una trama mafiosa que opera con policías corruptos, y donde los kinkis del barrio se unirán a la policía local para lograr acabar con los malos, algo bastante delirante. 

  La premisa es todo un clásico dentro del género, y según vaya pasando el tiempo, vas a ir viendo que aparte de previsible, salta con facilidad entre el dramón, la comedia ligera y secundarios poco aprovechados.


        En definitiva: “Almost Cops” no es uno de esos películones que te vaya a marcar. Puede llegar a entretenerte, tiene algunos buenos puntos, sin pasarse con la comedia, y un final un tanto extraño, donde Ramon se queda con la chica guapa, una compañera Municipal con la que no tiene ninguna química y con la que no ha compartido apenas escenas dentro del metraje, pero da igual... Como curiosidad os puedo contar que nuestro protagonista, es a la vez coproductor de la película, y que el título de la película “Almost Cops”, casi policías, se debe a que estos servidores públicos no son del todo policías como os comentaba anteriormente, pueden poner multas, vigilan el vecindario en bicicleta, pero no portan armas... En fin... Nota final, un 4. Puede entretenerte, pero no vas a tirar cobetes en la plaza del pueblo. Ya me diréis.

viernes, 15 de mayo de 2026

The Surfer (2024)

 

        Posiblemente, una de las mayores fumadas que me he visto en bastante tiempo, ha sido “The Surfer”. Película coproducida entre Australia e Irlanda de 2024, protagonizada por Nicolas Cage, y que seguramente en una década será considerada una obra de arte, y que de haberla visto hace treinta años, quizás la hubiera visto de otra manera, pero que hoy por hoy, más allá de la rareza, me ha dicho más bien poco.

        Estrenada mundialmente en el Festival de Cannes de 2024, dentro de la sección Midnight Screenings, la película mezcla thriller psicológico, drama existencial y un humor incómodo, muy ida de olla a niveles astronómicos.


        Dirigida por Lorcan Finnegan, director que yo conozco por la película “Vivarium” (que es otra interesante ida de pinza), tiene una duración aproximada de una hora y media, que a ratos se me ha hecho un poco cuesta arriba.

        Está protagonizada por Nicolas Cage, acompañado por Julian McMahon, que falleció poco después de hacer esta película, Nicholas Cassim y Miranda Tapsell, y rodada prácticamente en un par de escenarios…

De hecho, se filmó en distintas zonas costeras de Australia Occidental, especialmente en Margaret River y Yallingup, lugares famosos por sus playas salvajes y por la cultura surfista que es todo el rollo que tiene la película como fondo de escenario.


        No he conseguido averiguar el presupuesto de la película, ya que no lo he encontrado publicado por ninguna parte, pero en algunos foros se habla de entre 5-10 millones de dólares, siendo su recaudación mundial alrededor los 2,1 millones de dólares, una cifra modesta que posiblemente se incrementará un poco más entre plataformas y cosas parecidas con el tiempo.

         Lo curioso es que The Surfer no es, ni pretende ser una película de surf en el sentido tradicional. De hecho, creo que el tema del surf es más una excusa que otra cosa. No hay largas secuencias heroicas sobre olas perfectas ni una glorificación romántica del mar ni cosas parecidas. El surf funciona aquí como metáfora, como símbolo de pertenencia a un lugar concreto, de una masculinidad tóxica y violencia pandillera, y la playa es un territorio en disputa.


        La historia sigue a un hombre, Interpretado por Cage, cuyo nombre nunca llegamos a conocer, es simplemente “El Surfista”. Regresa a la costa australiana donde pasó su infancia con la intención de comprar una casa y surfear junto a su hijo adolescente. El regreso tiene algo de nostálgico y melancólico: el protagonista quiere recuperar una parte de sí mismo que cree perdida. Sin embargo, apenas llega a la playa, es rechazado de muy malas maneras por un grupo local de surfistas viejunos llamados los “Bay Boys” liderado por Scally, el personaje interpretado por Julian McMahon. La regla del lugar es sencilla y brutal: “No vives aquí, no surfeas aquí”.

        A partir de ese momento, la película se convierte en una lenta espiral de humillación hacia nuestro protagonista, que no da pie con bolo y todo comienza a salirle mal. Lo que inicialmente parece una discusión absurda en la playa evoluciona hacia una pesadilla psicológica. El protagonista pierde dinero, dignidad, estabilidad mental y hasta el vínculo con su hijo. Los surfistas locales funcionan casi como una secta masculina que defiende el territorio mediante intimidación emocional y violencia.

        Nadie ayuda al protagonista. El único policía del lugar lo ignora, los vecinos lo observan con indiferencia y el calor sofocante parece empujarlo poco a poco hacia la locura.


Todo va degenerando por cada una de las escenas que transcurre, y el protagonista, que es un tipo muy obsesionado, es incapaz de abandonar la playa aunque todo indique que debería marcharse. Duerme en su coche, se deshidrata, vaga por estacionamientos vacíos y comienza a comportarse de manera errática, acentuando su locura. Y, todo, aderezado con una paleta de colores muy cálidos, muy claros, donde el sol es parte de la pesadilla.

Cuando parece que ya no puede rebajarse más, y que ya nada puede ir peor, los surfistas de la playa lo ponen a prueba y lo aceptan en su secta o pandilla. Algo que él aprovecha para conseguir lo que quería, surfear con su hijo, a la par que un viejuno que andaba por allí, descabeza de un tiro a Scally y pone en pies en polvorosa a la pandilla.

        La película es muy metafórica, muy simbólica, muy psicodélica, y te da para análisis y para debate largo y tendido, pero yo con el final me he quedado un tanto frío, y con más preguntas que con respuestas.


Como curiosidades, os puedo comentar que el rollo de surfistas violentos y territoriales es, al parecer, real. En ciertas playas australianas y yanquis, hay grupos de surfistas conocidos por expulsar violentamente a quienes consideran “forasteros”.

        Otra curiosidad, es que la película se rodó en exteriores reales bajo temperaturas extremadamente altas. Y, al parecer, Cage sufrió el calorato en sus carnes realmente.


        En definitiva: Película para los muy cafeteros, que puede llegar hacerse un poco cuesta arriba, un poco excesiva, un poco pesadilla psicodélica, como os digo, y que personalmente, a pesar del calor que muestra, me h dejado un tanto frío. Nota: Un 5,5, y la dejo a vuestra entera elección.

viernes, 8 de mayo de 2026

Llaman a la Puerta (2023)

 

         Estrenada en 2023, y dirigida por M. Night Shyamalan, la película terror, o de suspense psicológico más bien, “Llaman a la Puerta”, costó en su día 20 millones de euros, y recaudó cerca de 55 millones.

        Es verdad que en su día no la vi, y en todos estos años no he hecho absolutamente nada por verla, pero aprovechando que me ha salido en la plataforma Netflix, me he tragado su hora y veinte minutos de metraje, hace una semanita, y ahora viene algo que viene siendo habitual en mi (hacer reseñas con varios días o semanas de retraso).


        De entrada, os tengo que confesar que la película me ha parecido interesante, sin llegar tampoco a tirar cohetes en la plaza del pueblo. La presencia de Dave Batista, “La Bomba Batista”, haciendo un papel que no me hubiera imaginado en él, la de un dulce maestro de escuela ha sido lo que más me ha entrado por el ojo prácticamente desde el principio, y que la película se haya rodado también sobre casi un único escenario, quitando algunos flashbacks que nos vamos a encontrar, a modo de explicaciones entre escenas, también me ha llamado la atención por ese toque casi teatral de la historia…

        En la narrativa, tenemos a una familia compuesta por dos hombres, Eric y Andrew, y su hija adoptiva de origen asiático, Wen. Los tres están en una cabaña en mitad de un bosque, la típica cabaña enorme, con casita del árbol incluida, una biblioteca increíble, y por lo que se ve… Bastante acogedora.


        Wen está capturando una serie de bichos a pocos metros de la casa, cuando llega la Bomba Batista a darle una dulce matraca a la nena durante un rato. La nena, asustada, les cuenta a sus padres su encuentro con La Bomba Batista. Estos, mientras dudan si creer o no creer a la nena, se encuentran que llaman a la puerta de la cabaña.

        La Bomba Batista, aquí llamado Leonard, no viene solo, viene acompañado de dos mujeres, y otro hombre. Él les habla con educación, y pide entrar dentro de la cabaña, algo a lo que no acceden los ocupantes de la cabaña.

        Finalmente, los visitantes entran y reducen a la pareja, los amordazan, y les cuentan que viene el apocalipsis, que lo han visto en unas visiones, y que el mundo solo se salvará si uno de los dos: Eric o Andrew, muere.

 

        Así las cosas, la pareja está convencida de que los cuatro visitantes están locos de remate. Les intentan convencer con pruebas televisivas de diferentes hechos y catástrofes: Pandemias, terremotos y tsunamis, aviones que se caen, trenes que no andan como en Extremadura, cosas así…

        Y cada cierto tiempo, cada vez que la pareja no elige quién morirá, uno de los visitantes se suicida, y el resto ayuda a rematarlo. Esto va a ir sucediendo hasta que solo quedé la Bomba Batista Leonard, la pareja y la nena.

        En todo el proceso, Eric se ha ido convenciendo de que la profecía es real, mientras que Andrew ha permanecido completamente escéptico. Con el apocalipsis recién empezado, y con la Bomba Batista desvivido, Eric muere y solamente Andrew y Wen están para ver como acaba toda esa serie de catástrofes.


        La verdad es que impacta cada vez que uno de los visitantes se desvive, los otros lo rematan y volver a empezar. Los sacrificios y la reflexión filosófica que plantean en la película, la tesitura que exponen, todo me ha parecido interesante, hasta para debatir.

        Entre las curiosidades, os puedo contar que la película se rodó en los bosques de Nueva Jersey, que la película está basada en la novela “La Cabaña del Fin del Mundo” de Paul G. Tremblay, publicado en 2018, y en España en 2021. Aunque, al parecer, el final de la película difiere significativamente del libro, donde la que muere es Wen, y la pareja se enfrenta al supuesto Apocalipsis.


        En definitiva: Película interesante, que juega con los dilemas morales y filosóficos, más emocional y de suspense que de terror en sí. Da que pensar, y como confesaba al principio, me ha parecido interesante, pero sin llegar a ponernos estupendos. De nota le doy un 6.