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viernes, 3 de abril de 2026

Lydia Litvyak (Cartem Cómics, 2026) Antonio Gil

 
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         Es un verdadero placer presentar, una vez más, un cómic bélico de Antonio Gil. No sé cuántas reseñas le habré dedicado a los cómics de Antonio Gil, creo que alrededor de la docena, quizás más… Vete a saber, perdí la cuenta, pero alguna vez he comentado que nadie te dibuja la historia en cómic como Antonio Gil.

        Dibuja aviones que quitan el hipo, y además, es una enciclopedia viviente, algo que demuestra en cada cómic que publica.

        En esta ocasión, le ha llegado el turno al cómic “Lydia Litvyak”, sexto tomo que nos trae Cartem Cómics, dentro de su colección “Historias de la Guerra”, publicado en este pasado febrero de 2026, y el tercero dentro de la colección del propio Antonio Gil.


        Nuestro autor abrió la veda con los dos primeros tomos, comentados por aquí (tanto por el blog como por el Canal), que fueron los títulos “Richard Halsey Best”, centrado en la Guerra del Pacífico, y “Hans-Joachim Marseille. La Estrella de África”, donde nos desplazamos al frente del norte de África. En esta ocasión le ha tocado el turno a una piloto soviética de la Segunda Guerra Mundial: Lydia Litvyak

        La colección, ya aprovecho para decirlo, es una verdadera gozada para aquellos, que, como a mí, nos encanta el cómic bélico. Hay que agradecerle a Cartem Cómics que nos traiga cómics como estos, donde se recuperan episodios, personajes y acontecimientos olvidados de la historia bélica. Yo, personalmente, los disfruto mucho, porque te crees que sabes todo sobre la Segunda Guerra Mundial, y estos cómics son bofetadas de realidad, que recuperan una memoria que no debería perderse.


        El cómic es un tomo autoconclusivo, como el resto de la colección, con un formato de álbum europeo, cartoné (tapa dura), con 56 páginas a color, donde te vas a encontrar una cuidada edición, con un dibujo espectacular y con extra histórico final, que es una verdadera maravilla: Por un lado, notas relacionadas con nuestra protagonista, la lista de victorias aéreas de Lydia Litvyak, y sus condecoraciones, y un dibujo de ella misma y su avión.

Y por otro lado, un dosier histórico complementario, que viene de la mano, en esta ocasión, del Doctor en Antropología e Historiador Aeronáutico, Carlos Lázaro Ávila, que aparte de la rigurosa documentación, aporta una serie de fotografías relacionadas con la protagonista y el contexto histórico donde nos movemos.

        En la narrativa, vamos a conocer a Lydia Litvyak —conocida como la “Rosa Blanca de Stalingrado”—, conocida de esta manera porque supuestamente llevaba una rosa blanca, en otras versiones, un lirio blanco, dibujado en el fuselaje de su avión.

La vida de Lydia tuvo mucho de película, de folletín y de propaganda soviética, y la historia juega con estos elementos.


Pierre, un periodista/escritor que investiga su vida, acaba dando con una anciana rusa, que, desde su retiro suizo, entre montañas, le corrige en los aspectos que él está equivocado respecto a la vida de la piloto soviética de la Segunda Guerra Mundial. Él ha caído en sus publicaciones, en tópicos y medias verdades, y la abuela le cuenta la historia de Lydia, y como aquella joven veinteañera se hizo un hueco en un mundo dominado por los hombres, para primero aprender a volar, y posteriormente a combatir sobre el cielo ruso plagado de cazas y bombarderos alemanes.

        La abuela va derrumbando mitos ante el escrito sobre la piloto, y no solo se mueve en el terreno bélico, también en el sentimental, a través de los recuerdos de aquella época. Vamos a conocer a otras pilotos de cazas soviéticos, y el escenario principal se mueve en torno a Stalingrado, en lo más crudo de la encarnizada lucha entre alemanes y soviéticos, donde morían tanto en tierra como en el aire.


        Por eso, os digo que tuvo una vida de película. Vemos su pasión por volar, la llegada del amor en el propio frente de guerra, la pérdida, el estrés emocional y la madurez de un personaje que acabó encontrando la muerte tempranamente, dándose por desaparecida en combate, lo cual llegó a crear nuevos mitos (en algunos de ellos, incluso como traidora a la madre patria), aunque sus restos fueron encontrados a finales de los setenta, restituyendo su historia y su memoria.

        Se le atribuyeron siete derribos en menos de un año, y su historia, que yo no conocía, me ha servido mucho para interesarme más por el papel que tuvieron las mujeres como pilotos en el bando soviético durante la Segunda Guerra Mundial. Ya conocía algunas historias, pero no ésta.


        En definitiva: Yo tengo debilidad por los cómics bélicos de Antonio Gil, y solo puedo recomendarlo fehacientemente. Su dibujo, su historia, su enfoque, y hasta su final un tanto ambiguo, me han parecido fantástico. El remate del dosier histórico es igualmente fabuloso. Tenéis que leerlo, este y todos los de la colección. No defraudan, y encima son rabiosamente didácticos. ¿Se puede pedir más? A por ellos.

domingo, 18 de enero de 2026

El Imbécil que ganó la Guerra Fría (Harriet Ediciones, 2025) Jean-Yves Le Naour, Cédrick Le Bihan

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           En cuanto vi la portada de este cómic, supe que tenía que leérmelo. Ronald Reagan fue el primer presidente de los Estados Unidos que recuerdo, el actor que hacía de vaquero, el de las Guerras de las Galaxias, el del Rancho californiano, el que era secuestrado en el juego arcade del 88, “Bad Dudes VS Dragon Ninja”, el que le decía a Gorbachov que habría que aliarse contra los extraterrestres, y, en definitiva, “El Imbécil que ganó la Guerra Fría”.

        Con un título tan atractivo, y una portada tan icónica, para mi era imprescindible hacerme con este cómic de tapa dura y 64 páginas, publicado por Harriet Ediciones el pasado septiembre de 2025, y que viene de la mano de Jean-Yves Le Naour en cuanto al guion, autor de los dos cómics “Verdún”, que son muy recomendables y que tenemos comentados por el blog, y a los lápices, Cédrick Le Bihan, artista al que no conocía hasta la fecha.


        “El Imbécil que ganó la Guerra Fría” es un cómic que mezcla sabiamente la biografía ochentera de Reagan, con el contexto histórico (que era de aúpa), a través de un ojo satírico, mordaz, casi humorístico sino fuera porque lo que narra sucedió realmente, y se han quedado cortos…

        Para que podáis comprender el cómic en su totalidad, debéis situaros en el contexto histórico por el que nos movemos: La Guerra Fría dura desde finales de los años cuarenta, los antaño aliados contra el fascismo y el nazismo, son dos Superpotencias nucleares enfrentadas: Estados Unidos y la Unión Soviética.


        Las tensiones han sido continuas en los últimos treinta años, pero más en la última década y media, desde la crisis de los misiles de Cuba del 62, hasta la Guerra de Vietnam y la Invasión soviética de Afganistán, que, a la postre se acabó convirtiendo el particular “Vietnam soviético”, gracias en parte, a la ayuda que recibían los afganos por parte de los gringos.

En este escenario, Ronald Reagan, presidente de Estados Unidos desde 1981 hasta 1989, aparece con todos sus defectos, convirtiéndose en una figura polarizadora dentro de la política exterior mundial.

Ex actor de Hollywood, narrador de chistes (algunos sin mucho gusto), orador y defensor de políticas económicas conservadoras, Reagan logró de rebote, y quizás un tanto casualmente, el final de la Guerra Fría.


Sus políticas de defensa agresivas con el Proyecto Defensivo de la Guerra de las Galaxias, su discurso anticomunista y su relación con Mijaíl Gorbachov lo convirtieron en un símbolo de la victoria occidental, vencedora frente a las políticas comunistas, que se iban irremediablemente al garete en todos los planos: Social, económico, político (con liderazgos de viejunos, uno tras otro…)

        En el cómic, ya desde el principio nos encontramos con un Reagan ranchero, que le costaba memorizar discursos, chistoso, poco serio y relajado. Un tipo que le caía muy bien al americano medio, pero que se perdía en la realidad geopolítica que le tocó vivir, y que muchas veces resolvía los temas, incluso los más espinosos, con la naturalidad que podría tener un yanqui nacido en un pueblo recóndito. Directo, seguro de sí mismo, comunicativo, y poco complicado… No sabemos si fue realmente un imbécil con muchísima suerte, o un estratega que logró disfrazar de vaquero al mismísimo Gorbachov en unos Estados Unidos que vivieron bajo su Presidencia una etapa de bienestar para el americano medio, aunque también de tensión.


        Desde luego, una vez leído el cómic, llegas a la conclusión de que todo estuvo en manos de un tipo que rozaba la idiotez en muchos sentidos, pero que supo jugar muy bien sus cartas contra un Bloque Soviético que se derrumbaba.

        No es un cómic que caiga en la simple parodia, en la comedia… Tiene momentos surrealistas, pero también viñetas en las que se masca la tensión de los acontecimientos y lo que se jugaban, no solamente Estado Unidos y la URSS, sino seguramente todo el planeta con miles de cabezas nucleares preparadas para salir volando ante cualquier situación no resuelta.


        Es un cómic que a mi me ha dejado finalmente con muchas preguntas, me ha resuelto otras, y al que yo hubiera añadido un dossier histórico, pero que sin duda es rabiosamente didáctico, muy recomendable, y hay que felicitar, y a agradecer, a Harriet Ediciones la publicación de “El Imbécil que ganó la Guerra Fría”. Imprescindible para los aficionados a la Historia, pocas veces tenemos el placer de disfrutar de un cómic dedicado a la Guerra Fría. 

martes, 4 de noviembre de 2025

Frente de Leningrado (Cartem Cómics, 2025) Paco Asenjo

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A pesar de que “Frente de Leningrado” se publicó en junio de este 2025, me ha costado horrores hacerme con el cómic, y, de hecho, no lo he conseguido hasta hace unas pocas semanas.

Paco Asenjo, su autor, que se encarga tanto del dibujo como del guion, es un viejo conocido de estos lares, amigo al que le hemos dedicado algunas otras reseñas como las dos dedicadas a su obra “Infierno Azul”, que comparten con “Frente de Leningrado” la temática, como es la presencia y actuación de soldados españoles luchando en el Frente Oriental durante la Segunda Guerra Mundial, encuadrados en el ejército alemán.


Publicado por Cartem Cómics, en tapa dura, y con 132 páginas, este cómic, como los anteriores de nuestro autor, huye de ideologías que puedan provocar suspicacias en algunos lectores. Asenjo se centra en el rigor histórico a través de los testimonios recogidos por los últimos supervivientes del conflicto, narrando con una fidelidad extrema los hechos, que, además, se apoyan en fotografías de nuestros protagonistas, lo cual refuerza en mi opinión, la veracidad de lo narrado en el cómic…

Si en “Infierno Azul” se nos mostró la crudeza del invierno ruso, aquí el frío vuelve a ser uno de los protagonistas, en un episodio que yo desconocía completamente (a pesar de que muchas veces presumo, malamente, de saber mucho sobre la Segunda Guerra Mundial). Cómics como este me bajan al suelo, y me enseñan datos, hechos, que me ponen en mi sitio. Aun aprendo, afortunadamente.


En “Frente de Leningrado” nos trasladamos la defensa de los Altos de Sinyavino durante el invierno de 1942–43, concretamente diciembre y enero. En diciembre de 1942 la División Azul recibió la orden de abandonar el Frente del Vóljov para participar supuestamente en el asalto a la ciudad de Leningrado. Un asalto decisivo, prácticamente suicida, que se va a topar con la más cruda realidad como es la contraofensiva soviética compuesta por efectivos que los superan en número, en hombres, en artillería, y que va a suponer una resistencia a la desesperada por parte de los españoles que perderán al 95% de los efectivos, y cuya lucha, a falta de munición, se centrará en sus compases finales en cargas con bayoneta.

De los 550 hombres que conformaban el II Batallón 269, sobrevivieron 30. Completamente aislados en los Altos de Sinyavino, abandonados a su suerte por los alemanes; Los continuos ataques en masa de los soviéticos, la escasez de munición, el frío extremo con temperaturas de -45º grados y las bajas continuas, harán que solo ocho hombres defiendan la posición hasta su retirada a un puesto de socorro alemán después de casi dos meses de luchas diarias.


“Frente de Leningrado” es un cómic, que, a pesar de no ser una continuación de los dos tomos de “Infierno Azul” (2023), casi podría considerarse como la parte de un díptico que nos faltaba para completar el puzle. Tiene un enfoque documental y didáctico muy bueno, un dibujo muy reconocible, con un buen trazo, y un gran uso del color que refuerza esa visión del invierno crudo que me mezcla con los combates, la guerra.

En cuanto a la narración, Asenjo huye de las idealizaciones, te muestra los hechos tal y como se lo narraron los testigos, y no cae en subtramas ni cosas parecidas. No cae en sentimentalismos, no justifica (y hace muy bien), y el realismo se palpa, se siente.


En definitiva: Como gran fan de todo lo que esté relacionado con la Segunda Guerra Mundial, y del trabajo de Paco Asenjo, no lo voy a negar, “Frente de Leningrado” me ha parecido un cómic muy interesante y didáctico, en el que no vas a encontrar propagandas ni políticas de ningún tipo, solo Historia. Tiene un prólogo de Carlos Caballero Jurado que nos pone en antecedentes antes de la lectura, y la narrativa fluye con sus dosis de acción, la presentación de personajes, los hechos… Es un cómic para aquellos que disfruten de las narrativas de la Segunda Guerra Mundial, como es mi caso, que explora una temática a través del cómic, un tanto inhóspita aun, y que estoy convencido de que se puede explorar aún más. Y encima con una edición por parte de Cartem Cómics, muy buena, muy cuidada. En definitiva, pues… Muy recomendable.

martes, 15 de julio de 2025

Voces de Libertad (2024)

 

     “Voces de Libertad”, cuyo título original es “Olas”, es una coproducción checoslovaca, de la República Checa y Eslovaquia de 2024, que nos trae una de esas historias que yo considero imprescindible, para que la gente no olvide un hecho trascendental de la segunda mitad del S.XX, o por lo menos yo lo veo así, como fue la Primavera de Praga… Y para que la gente que no sepa que fue aquello, lo sepa, lo aprenda y lo asimile.

        La narrativa se basa, fundamentalmente, en la importancia de la radio como elemento de comunicación, como elemento de libertad del pueblo, en este caso el checoslovaco, frente a la opresión y dictadura de la URSS, teniendo como trasfondo social y político la Primavera de Praga acontecida en 1968, que pretendía un intento de liberalización política bajo el mandato de Alexander Dubček que hablaba de lograr “Un socialismo con rostro humano”, algo que llevará ya en verano, concretamente en agosto, a la URSS y a las tropas del Pacto de Varsovia a invadir el país, acabar con las malvadas reformas, e instalar de nuevo el Totalitarismo que venía sufriendo el país, y toda Europa del este, desde el final de la Segunda Guerra Mundial…


        Antes de meterme en faena sobre la trama de la película, dejadme que os cuente un poco el contexto histórico, de forma breve (durante los próximos siete u ocho minutos), y que no explica en las aulas de los institutos ni de las Universidades:

Después de la Segunda Guerra Mundial, y tras la derrota de Alemania en 1945, Checoslovaquia quedó dentro de la esfera de influencia soviética. En 1948, el Partido Comunista de Checoslovaquia toma el poder mediante un golpe de Estado conocido como el Golpe de Praga, instaurando un régimen comunista alineado con Moscú.


Durante los siguientes veinte años, Checoslovaquia, como otros tantos países que cayeron en la órbita soviética del amado Stalin, vivió bajo una dictadura de partido único, caracterizada por:

  • Censura estricta de prensa, radio y literatura.
  • Represión política, con prisión, tortura o exilio para disidentes.
  • Economía centralmente planificada, poco dinámica.
  • Aislamiento complete del mundo occidental.

Este sistema, que hoy muchos añoran, llevó a principios de los 60 a:

·         Problemas económicos crecientes: Escasez de medios, bienes, baja productividad y prácticamente escasez de todo… Pero eran felices, ¿No? Pues no.

  • Descontento intelectual y estudiantil, que reclamaba mayor libertad cultural y de expresión.
  • Y críticas internas al modelo estalinista, tanto en lo económico como en lo represivo.

A principios de 1968, concretamente en enero, Alexander Dubček fue nombrado Secretario General del Partido Comunista. Era un comunista convencido, pero también reformista. E impulsó un ambicioso programa de reformas conocido como el "socialismo con rostro humano".


Entre las reformas impulsadas se encontraban:

  • Libertad de prensa, radio y expresión.
  • Descentralización económica, introduciendo elementos de mercado.
  • Mayor autonomía para las distintas regiones del país (especialmente Eslovaquia).
  • Reducción de la actividad de la policía secreta.
  • Pluralismo político parcial (aunque sin permitir partidos no comunistas).

        El ambiente en el país se llenó de entusiasmo: emisoras de radio hablaban libremente, se publicaban libros censurados durante años, y miles de personas salían a las calles a reclamar aún más libertades.


Sin embargo, estos cambios alarmaron profundamente a la Unión Soviética y a sus aliados del Pacto de Varsovia. Temían que:

1.  Las reformas checoslovacas alentaran movimientos similares en otros países del bloque (como Polonia, Hungría, Bulgaria).

2.  Se produjera una "fuga" de Checoslovaquia hacia el capitalismo o hacia Occidente.

3.  Se debilitara el control geoestratégico del Kremlin sobre Europa Central.

 

        Moscú decidió intervenir militarmente. El 20 de agosto de 1968, más de 250 000 soldados del Pacto de Varsovia (principalmente soviéticos, pero también de Polonia, Hungría y Bulgaria) invadieron Checoslovaquia, con tanques, tropas y aviación. Rumanía y Albania no participaron, y Yugoslavia ya se había distanciado del bloque soviético.

El gobierno checo no opuso resistencia militar. Dubček y sus colaboradores fueron arrestados, pero no hubo enfrentamientos armados importantes. Sin embargo, la resistencia civil fue masiva:

  • Estudiantes, periodistas y ciudadanos anónimos se enfrentaron a los tanques con palabras, pancartas y huelgas, lo que puso muertos y numerosos heridos encima de la mesa.
  • Las emisoras de radio jugaron un papel clave: se movían de un sitio a otro para evitar ser silenciadas, informaban al pueblo y al mundo sobre lo que sucedía.
  • Se difundieron llamamientos a la no violencia, a pesar de la provocación soviética.

Dubček fue obligado a firmar una declaración aceptando la "normalización" impuesta por los soviéticos. En 1969 fue reemplazado por Gustáv Husák, quien revirtió todas las reformas.

La "normalización" trajo consigo:

  • Retorno a la censura total.
  • Purgas masivas en el partido, universidades y medios.
  • Represión cultural: escritores y artistas fueron silenciados.
  • Control absoluto del Estado durante los siguientes 20 años, hasta la Revolución de Terciopelo en 1989, que acabó, de forma pacífica, con la dictadura comunista y la falta de libertades que se imponía desde hacía más de 40 años, u que tipos como Václav Havel, que llevaban más de veinte años luchando por la libertad y las reformas en el país, llegaran al poder.

      ¿Os ha gustado el contexto histórico? Pues es en lo que se basa la película. El contexto es ese, los personajes ficticios, pero los hechos son reales, y en el caso de “Voces de Libertad” pesa más la historia real que la de los personajes.

¿Y en la trama que te vas a encontrar? Nuestro protagonista, Tomáš Havlík, accede casi por casualidad a trabajar en la Oficina Internacional de Radio Checoslovaca, centro de disidentes que buscan más libertad informativa, y de expresión. Libertad, a fin de cuentas. Su hermano, Pavel, está sin embargo muy metido en política en contra ed dichos cambios, y el enfrentamiento de ideas está servido, mientras vemos como se posiciona el personal y la radio se convierte en objetivo, que comienza a operar de manera casi clandestina por los intentos de manipulación, censura, los ataques por parte de los soviéticos… Y todo lo que te puedas imaginar.


        En definitiva: Guion ficticio, pero inspirado en testimonios reales. Con un presupuesto de 3,5 millones de dólares y una recaudación de 8 millones, “Voces de Libertad” es una de esas películas de obligado visionado. Vais a ver imágenes reales mezcladas con la narración de la película. Tiene una banda sonora muy buena, con canciones prohibidas en la época, de cantautores checoslovacos e internacionales, hasta los Rolling Stones le dedicaron una canción hace casi sesenta años, “Praga”.

 Un defecto es que cuando suena una canción, el volumen se sube tres cuartos y mitad. Es un buen guiño para recordar lo fundamental que es la libertad de prensa, preguntar, y tener el coraje para hacerlo y tocarle los huevos al poder, sea del color que sea. En cuanto al metraje de dos horas y cinco minutos, le sobra sus veinte minutos relacionados con la relación que hay entre los periodistas de la radio, sus relaciones, que yo creo que nos han quedado lo suficientemente claras y que ralentizan la película, sobre todo en su último tercio. Historia si, chisme no, por favor.

Es una película ideal para todos los públicos. No estaría mal que la vieran periodistas españoles de todos los colores e ideologías, algo iban a aprender. De nota le doy un 7.