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Mostrando entradas con la etiqueta Toni Collette. Mostrar todas las entradas
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lunes, 30 de marzo de 2026

Incontrolables (Netflix, 2025)

 

         En mi búsqueda por Netflix por ver una serie de la que no haya oído hablar, he llegado a “Incontrolables”, una serie que en realidad debería haberse llamado “Rebelde”, que es su traducción más fiel, pero que aquí en España nos las gastamos así… Y es lo que hay.

        La serie, de una sola temporada de ocho capítulos, (también presentada como mini-serie en algunos lares), se estrenó el pasado 25 de septiembre de 2025 en Netflix, y tengo que reconocer que me ha mantenido cuatro o cinco días bastante enganchado, bastante enredado en su trama, aunque también tengo que decir que cumple con una de mis viejas premisas de toda la vida, que es, ni más ni menos, que a toda temporada le sobran al menos tres episodios de puro relleno, y aquí se cumple a la perfección esa premisa.


De nacionalidad canadiense, “Incontrolables” podría pasar por la típica serie sobre sectas que están como una cabra en bicicleta, pero no deja de ser curiosa a la hora de abordar la manipulación de las masas, en este caso de todo un pueblo estadounidense, como no podría ser de otra manera… Hay mucha crítica social, un rollo enfocado desde el punto de vista adolescente, y un bebé a punto de nacer.

        Aunque la producción es canadiense, debieron pensar a la hora de rodar, que estas vainas solo pueden suceder en Yanquilandia, y la historia ideada por Mae Martin, que a la postre es también nuestro protagonista, Alex Dempsey, se desarrolla en un pueblito imaginario, Tall Pines, norteño, cercano a la frontera canadiense, pero estadounidense. Eso sí, rodada íntegramente en Canadá, que tampoco es para ponerse muy exquisitos.


        No os puedo hablar, en esta ocasión de presupuesto, ya que Netflix suele ser bastante celosa, recelosa, a la hora de dar datos económicos de sus producciones, y aquí no ha habido manera de averiguar absolutamente nada.

        Una de las cosas más destacadas, es la aparición de la actriz y productora australiana, Antonia Collete, nominada a un Oscar (que yo recuerde) por “El Sexto Sentido”, y conocida en el mundillo cinematográfico como Toni Collette, que hace un papelón brutal como la malvada, intrigante y loca como una regadera, Evelyn Wade. Para quitarse el sombrero, oiga, en mi caso la boina.

 

        ¿Qué nos vamos a encontrar en la narrativa de “Incontrolables”? Estamos en 2003. Y ya desde el principio, vamos a ver dos historias paralelas. Por un lado, la de dos adolescentes canadienses problemáticas, metidas en problemas hasta las cejas, y donde el padre de una de ellas es ni más ni menos que nuestro Ryu de la película “Street Fighter” del 94, el actor Byron Mann, que aparece un total de tres minutos, y que, como padre, es igual de malo que como luchador.

        Y, por otro lado, tenemos la llegada de un policía, Alex Dempsey, el actor/actriz no binario Mae Martin), y Laura, su mujer embarazada (la actriz Sarah Gadon, musa del director David Cronenberg), al pequeño pueblo, Tall Pines, donde ella se crio. No allí, más bien en una Academia, centro de rehabilitación, para jóvenes problemáticos que hay en un bosque cercano, donde Evelyn Wade es directora y mentora desde hace 30 años. La pareja viene buscando un lugar tranquilo donde criar a su bebé, ya que Alex ha tenido unos problemillas en el pasado que merecen borrón y cuenta nueva.

 

        Prácticamente, desde el principio, Alex descubre que el pueblo, sus habitantes, la Academia, y su propia mujer, forman parte de un todo aterrador. Una sociedad guiada por Evelyn, que tiene montado un sistema de control psicológico profundamente perturbador, donde a base de torturas, se doblegan las mentes adolescentes.

        Los jóvenes son sometidos a técnicas de manipulación emocional, aislamiento y vigilancia constante. Y, el que se intenta escapar, acaba desvivido accidentalmente. Todo estructurado y bien planificado, una sociedad donde no nacen nenes, y donde los padres de la inmensa mayoría de los adolescentes son cómplices de lo que ocurre allí.


        El personaje de Evelyn es posiblemente el más interesante. La tipa era una hippie radicalizada, que cree al 100% en su método, y tiene un discurso y un modo de vivir severo y sin fisuras. Todo para ella es disciplina, orden, inyecciones para caballos, y tiene alrededor una legión de palmeros y de zombis que fueron antiguos alumnos suyos tiempo atrás, y que ahora le ayudan a torturar a los adolescentes que van llegando a su institución.

        Como curiosidades, os puedo contar que Mae Martin, al parecer, a la hora de crear la historia, se basó en algunas experiencias vitales propias, y que, en un principio, iba a ser una comedia y no un thriller psicológico. El episodio final te ofrece dos posibles finales: Uno donde Alex huye con su bebé, y una de las chicas de la Academia, al Estado de Nueva York dejando atrás el pueblo de locos. Y el último y verdadero final, donde Alex se queda con cara de espanto en el pueblo, y solamente una chica de la Academia logra huir sin que sepamos cuál es su destino.


        En definitiva: Es entretenida, pero tiene un ritmo narrativo irregular, y a mí, a ratos, se ha hecho muy cuesta arriba. Le sobran, como os decía al principio, tres episodios sin pestañear, y te contaría exactamente lo mismo.

        De nota, como hoy me siento benigno, le voy a dar un 5,5. Es fácilmente olvidable, a pesar de la buena actuación de Toni Collette. La dejo a vuestra entera elección.

miércoles, 16 de abril de 2025

Mickey 17 (2025)

 

        Una de las películas de Ciencia-Ficción a la que más bombo y platillo se le dio a principio de 2025 ha sido “Mickey 17”, coproducción britano-estadounidense, que está escrita, dirigida y producida por el surcoreano Bong Joon-ho, que también se ha hecho cargo de los cafés y de barrer el plató todos los días antes de irse a casa.

Una apuesta arriesgada “Mickey 17” que está basada en una novela de 2022 titulada “Mickey 7” … En la película le han añadido Mickeys por un tubo.


        Bong Joon-ho lleva una docena de películas realizadas, documentales y programas de televisión, pero su nombre comenzó a sonar más en 2019, cuando se llevó un saco de Oscars por la película “Parásitos”.

        En esta ocasión, con “Mickey 17” ha conseguido salvar los trastos casi “in extremis”, ya que ha partido de un presupuesto de 115 millones de dólares y ha recaudado apenas 128 millones en el mes que ha estado en los cines de todo el mundo, recibiendo una crítica un tanto tibia, y a pesar de tener actores como el Hulk Mark Ruffalo, el vampiro Robert Pattinson y otras caras conocidas como Toni Collette o Steven Yeun, entre otros…


        A ver, “Mickey 17” comienza muy bien, parte de una premisa interesante en la que una nave va a colonizar un planeta dejando atrás una Tierra corrupta en todos los sentidos que se muere. Estamos en 2054 y los humanos llevan en esa nave parte de esa corrupción, egoísmo, y naturaleza humana que nos hace tan característicos y tan capullos.

        Mickey Barnes, que es nuestro vampiro Robert Pattinson, no tiene muchas luces y firma un contrato por el que se convierte en un “Prescindible” para poder embarcar en esa nave huyendo de gente que no lo quiere muy bien que digamos.


        Le hacen una copia de su mente, y con una impresora 3D que os podéis comprar en cualquier negocio chino de venta por internet, se le puede sacar cada vez que muera en alguna misión, accidente o en cualquier circunstancia. Solo hay que meterle nuevamente la memoria y hecho. Pero nunca puede haber dos clones a la vez, se saca un clon cuando se pierde o muere el anterior. Así que morir de diferentes maneras forma parte de la nueva vida y del contrato de Mickey Barnes.

        El primer cuarto y mitad de la película va de ver como los Mickeys mueren, nos cuentan de qué va el rollo y los vuelven a imprimir una y otra vez cada vez que muere, manteniendo, eso sí, los recuerdos de su vida anterior, con muerte incluida.


        Pero la historia sufre un punto de inflexión cuando Mickey 17, que dan por muerto tras caer en una cueva helada habitada por unos bichos alienígenas parecidos a las cochinillas, esos bichos que se hacen una bola ante el peligro, sobrevive milagrosamente, gracias a esos propios bichos que no se lo comen como se esperaba si no que lo salvan y le ayudan a que regrese a su base, donde descubre que ya está operativo Mickey 18, lo cual va a provocar un dilema moral, filosófico y un problema legal ya que no puede haber dos, y ambos, curiosamente, van a tener personalidades y mentalidades diferentes, que van a llevarlos primero a un enfrentamiento directo, y posteriormente a colaborar entre ellos si quieren sobrevivir.

        Así que pasamos de tener dos vampiros Pattinson en vez de uno, algo que plantea situaciones un tanto histriónicas, aunque curiosamente a mi me ha llegado a aburrir, o, mejor dicho, ya llevaba un rato aburrido, a pesar de los debates que se montan en torno a quién se queda con la chica (ella tiene claro que se queda a los dos) o todos los dilemas morales relacionados con tener dos Yos físicos y vainas parecidas.


De paso, “Mickey 17” aprovecha para tirar con bala al tema del Imperialismo, el capitalismo y las dictaduras encubiertas, y eso se ve muy bien desde que llegar al planeta objetivo, que podría ser perfectamente Hoth de Star Wars, un planeta helado con recursos minerales, donde los humanos se organizan como si fuesen meros empleados a los que se les controla desde la vida sexual hasta el número de calorías que toman o gastan, y dirigida por un narcisista, un político fracasado, un tipo mediantico llamado Kenneth Marshall, el Hulk Mark Ruffalo, que junto a su esposa, se comportan como dos reyezuelos absolutistas que pueden llegar a recordarte a la Reina de Corazones, y donde el absurdo campa a sus anchas.

        La crítica social, pues, está muy presente en “Mickey 17”: Productividad de empresa, logro de objetivos, cero empatía, la prescindibilidad de cualquier hijo de vecino ante el sistema, pero la sensación es que a la media hora de visualización, la narrativa se está yendo al carajo y se pierde, y yo he llegado ya a bufar y a mirar el reloj repetidamente.


        ¿Le sobra metraje? Por supuesto, perfectamente media hora, y te cuenta exactamente lo mismo. ¿Nota? Un 5 por todo lo que cuestiona, por un lado, por eso la apruebo, pero ese 5 también es porque es fácilmente olvidable… De hecho, ¿De qué os estaba hablando?

sábado, 14 de diciembre de 2024

Jurado Nº2 (2024)

 

     “Jurado Nº2” es la cuadragésima película realizada por el mítico director, actor y productor nonagenario, Clint Eastwood, que vuelve a demostrar una vez más como se hace cine, buen cine, en un thriller que me ha tenido enganchado a la silla la hora y cincuenta minutos de metraje, casi sin pestañear, con una película que tiene el gusto clásico, aquel de cuando se hacían películas serias para adultos, y con unas muy buenas interpretaciones.

Tengo que reconocer que, para mi, no es la mejor película de Clint Eastwood, pero desde luego está muy bien y es de lo mejor que he visto en todo el año, con unas interpretaciones destacables, sobre todo la de Toni Collette, cuyo papel le viene como anillo al dedo. Quizás alguno me dirá que películas parecidas, sobre los típicos juicios gringos, jurados raros, y casos por resolver o resueltos injustamente, ya las hemos visto por docenas, y no os faltará razón, pero aquí hay un dilema moral bien tejido, con unas subtramas paralelas que acompañan desde el principio hasta el final la narrativa, dándote como espectador las justas píldoras y haciéndote partícipe de diversos puntos de vista: De la Fiscalía, de la Defensa, del propio acusado, testigos y miembros del Jurado, para que cada uno, si la empatía se lo permite, haga su propios juicios de valor mientras ve como el suspense, y la intriga presente desde el principio, crezca a cada paso. Con secundarios de lujo como Kiefer Sutherland, y J.K. Simmons, estrenada en contados cines estadounidenses, y a fecha de hoy, con pérdidas, es una pena que “Jurado Nº2” no sea una película más vista, y valorada.