Hacía muchísimo tiempo, que no veía un documental. Y esta semana he tenido la oportunidad de ver uno, que además estaba entre los elementos más vistos de la plataforma Netflix en España, y me he decidido por “El Choque”, un documental que me ha parecido un tanto incómodo, por la temática que aborda, que abarca varios aspectos...
No estamos en Estados Unidos, y no sé si es por suerte o por desgracia, pero me da la sensación de que allí tienen problemas más graves que nosotros con los jóvenes. Y no sé cómo algunos se atreven a hacer determinadas cosas en un país donde la Justicia no es tan laxa como en España.
Del documental... Me quedo con el tema de la salud mental, tanto de los jóvenes como de los padres (porque hay un par de padres/madres que no los he logrado entender por mucho que he intentado usar la empatía), me quedo también con el tema de las relaciones tóxicas, que acaban siendo destructivas y eso se ve muy bien en este documental... Y me quedo con la manipulación mediática y el circo que suelen montar los gringos con estos casos, me extraña mucho que aún no hayan hecho la película.
El documental es uno de esos que suelen dar morbo al personal. A mi me espantan. De hecho, me ha hecho sentirme a ratos incómodo. Estos documentales basados en crímenes reales, a veces, llegan a perturbarme porque no puedo creer que haya gente que esté tan loca o tan zumbada. Estás aquí de paso, y los hay que se complican la vida de una manera bastante estúpida.
El caso es que el documental reconstruye el caso real, y para mí completamente desconocido, de Mackenzie Shirilla, una adolescente de Ohio condenada por provocar deliberadamente un accidente automovilístico en el que murieron su novio, Dominic Russo, y un amigo de ambos, Davion Flanagan.
Lo que me ha parecido interesante es, no ya el tema del accidente y de los desvividos, sino la vida que llevaban estos adolescentes, y sobre todo nuestra protagonista, MacKenzie, que resulta ser el producto de unos padres totalmente permisivos con la nena desde pequeña, consentidores absolutamente de todo lo que hacía: Faltas de respeto, consumo de cosas raras y malas, amenazas... Y, en definitiva, lo que es criar a alguien como carne de cañón para que ocurra lo que ocurrió.
Y, eso que el padre de la nena es profesor de instituto, que es lo que más me ha llegado a flipar por momentos. El documental no te aclara realmente algunas cosas. Tenemos claro, o al menos esa es la sensación que yo me he llevado, de que esto estaba estudiado o premeditado por la chica, aunque no nos quedan claros los motivos. Tenían una relación tóxica con su pareja, discutían, se decían de todo y volvían...
Pero, ¿Por qué hacerlo con el colega también en el coche? ¿O fue un acto impulsivo realmente de una niña malcriada que no sabía cuales iban a ser los resultados reales de estrellas un coche a 150 o 160 km por hora contra una pared de ladrillos? ¿Estaba como una cabra verdaderamente la nena, o es una manipuladora de manual? A saber...
Me ha gustado bastante como te van presentando los hechos, cómo hablan los amigos de los finiquitados, los policías, los mensajes que se mandaban unos a otros, los vídeos de las redes sociales... Al principio no lo acababa de ver, pero a los diez minutos estaba bastante enganchado al documental, y no pude parar de verlo hasta el final.
Y, encima, hay tantas cosas que me resultan familiares, salvando las distancias con Estados Unidos, en el tema de adolescentes que hacen gilipolleces todos los fines de semana... Y, ojo, que también he sido adolescente, hace cuarenta años, pero hay cosas que no entenderé nunca, la verdad.
Aquí cada uno aporta su granito de arena, y tú sacas tus propias conclusiones, pero algo bastante llamativo es que Mackenzie Shirilla participa directamente en el documental, y se la ve bastante entera para ser una tipa que ya se ha tragado algunos años de cárcel, y lo que le queda, porque tiene revisión del caso y posible libertad condicional, si mal no recuerdo, para 2037... Para esa fecha, tendrá 33 tacos y se habrá pasado la mitad de su vida entre rejas. En definitiva: Como os decía, me ha resultado un documental algo incómodo de ver, pero es ideal para visionar con adolescentes... Da para comentar y para debatir con ellos, y sacar conclusiones. De nota le voy a dar un 6. Ya me diréis qué os pareció.


















































