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miércoles, 2 de noviembre de 2022

Salvaje es el Viento (Netflix, 2022)

 

        “Salvaje es el viento” (Netflix, 2022) nace de un par de premisas que me han parecido muy interesantes, aunque quizás, pobremente desarrolladas, o por falta de medios, o por un metraje que se dispersa en otras cosas, algo que suele suceder en casi todas las producciones de Netflix…


        Película sudafricana, nos narra la historia de dos policías corruptos, uno blanco y otro negro. Al principio de la historia, como un Peter Parker que deja pasar a un criminal (ya que no es su problema), hecho que después pasará factura, tenemos como un tipo raro se va en su coche de rositas después de haber cometido una infracción de tráfico.


        Posteriormente, vemos los tejemanejes de los dos policías, amigos en la corruptela, que están a punto de jubilarse con el dinero que sacan del tráfico de drogas y con mirar para otro lado.



        El asesinato de una chica blanca de la pequeña comunidad en la que viven, hará estallar conflictos raciales supuestamente enterrados, pero que estaban latentes y esperando una de estas oportunidades para salir y estallar, lo cual les afectará plenamente, ya que los principales sospechosos son, precisamente, sus protegidos en los negocios ilegales.


        La pelota está entre hacer su trabajo o volver a mirar para otro lado, pero además se mezcla motivos secundarios que harán que cada uno de ellos tome decisiones (según el punto de vista que defienden, y sus maneras de ver las cosas), y el plan que parecía perfecto, se vaya al carajo en poco tiempo…


        Como digo al principio, parte de un par de premisas interesantes: Racismo y corrupción en la Sudáfrica de 2022, pero pronto, el excesivo metraje (que manía con alargar narrativas hasta los extremos de romperlas) les va arrebatando la fuerza con la que comienzan (es una pena), cayendo en la lentitud y en el otear de la hora… La dejo a vuestra entera disposición. 

jueves, 25 de febrero de 2021

Dreaming Eagles (Planeta Cómic, 2021) Garth Ennis, Simon Coleby, John Kalisz

 

        Estamos en 1966. El Dr. Martin Luther King dice que tiene un sueño, pero lo que no sabe es que 20 años antes, otros negros ya tuvieron un sueño, y que lucharon por conseguirlo.

 

        “Dreaming Eagles” (Planeta Comic, 2021) nos traslada, a través del relato de un padre a su hijo adolescente, que sufre las consecuencias de la segregación racial, hasta los cielos europeos, donde un puñado de pilotos negros lucharon contra el nazismo, mientras tenían que soportar la intolerancia de sus compatriotas estadounidenses, simplemente por el color de la piel.

 

        Con guion de Garth Ennis (“Las Brujas de la Noche”, ”Sara”, “The Boys”), dibujo de Simon Coleby, y color de John Kalisz, “Dreaming Eagles” no es un cómic más de la Segunda Guerra Mundial. Están muy presentes las dificultades que tuvieron que pasar unos jóvenes, como el cadete Atkinson, desde su formación en Tuskegee (Alabama) hasta su prueba de fuego en una Europa convulsionada por la guerra.

 

        Con hasta ocho misiones diarias, superando la incomprensión de su propio ejército, el racismo diario, las balas nazis y el cansancio, para demostrar que eran héroes con alas. Criticados, olvidados, y recibidos de manera hostil de vuelta a casa, sus viñetas son una buena dedicatoria a aquellos hombres que aportaron su esfuerzo para que los Aliados ganaran la guerra.


         Un cómic conmovedor, desde todos los aspectos, y con un epilogo de los que ponen los pelos de punta, firmado por Garth Ennis en 2016. Ciertamente, de lo mejor del cómic bélico (y social) de los últimos años.

martes, 5 de enero de 2021

Las aventuras de Huckleberry Finn. Mark Twain (Norma, 2020) Clásicos Manga. Kuma Chan, Crystal Chan


        Interesante adaptación al manga, “Las aventuras de Huckleberry Finn” (Norma, 2020) de Mark Twain, dentro de su colección “Clásicos Manga”. Interesante porque, ya desde el prólogo, se nos advierte a que nos enfrentamos, en la etapa del “correctismo” político y social, y se nos pide, prácticamente, que veamos el libro dentro del contexto histórico-social en qué fue escrito: S. XIX, Estados Unidos, lenguaje de la época, Esclavitud… Algo en lo que insistirá en las páginas finales la guionista, Crystal “Silvermoon” Chan, que reconoce que para esta adaptación, se omite, dentro de ese “correctismo”, que en la novela original de Twain, Huckleberry Finn fumaba más que un carretero, y no vaya a ser que los jóvenes del S.XXI se vayan a enganchar al tabaco por ello… 


        En cuanto al Manga, conviene leer antes, dentro de la misma colección, el de “Tom Sawyer”, ya que este es continuación de ese volumen. No es obligatorio, pero si entenderás muchas cosas de las que suceden aquí al leerlo. El libro está recopilado en 43 capítulos, muy bien adaptados en mi opinión, salvo por algunos pequeños detalles menores, y recoge muy bien la manera de hablar de la época, de los esclavos y la relación con los blancos, y como era la sociedad de la época. 


        Este libro siempre me ha parecido que tiene mezcla de otros muchos libros, como “Don Quijote”, en la relación que tienen Huckleberry Finn y Jim, a través del río, con las aventuras que le ocurren, e incluso de “Romeo y Julieta”, en la disputa de dos familias que se llevan a matar (literalmente, a tiros) aunque tienen a dos jóvenes de las mismas, enamorados, que buscan el amor a pesar de los tiros y prohibiciones. 


         El dibujo, del mangaka Kuma Chan, es muy correcto, dentro de los mangas clásicos, y resuelve muy bien algunas situaciones embarazosas, como el tema de los fallecidos a tiros o el tema de la brea a los farsantes “Duque y Rey”, sin entrar en mayores complicaciones. 


        Un libro muy recomendable, muy ameno y divertido, pero no apto para los que se ofenden con facilidad, o para los que quieren ver con ojos del S.XXI, unos hechos y realidades (que el autor ya de por sí criticaba con cierta acidez, y que aquí nadie defiende, ojo) que eran habituales a mediados del S.XIX.

lunes, 28 de diciembre de 2020

Los Guerreros del Infierno de Harlem (Umbriel Editores, 2017) Max Brooks, Caanan White

 


        Tengo que reconocer que hasta que no ha llegado a mis manos este cómic, “Los Guerreros Del Infierno de Harlem” (Umbriel Editores, 2017) con guion de Max Brooks y dibujo de Caanan White, no había oído nada sobre el 369 Regimiento de Infantería, formado por soldados exclusivamente negros, que llegaron a Francia en malos barcos, con malos uniformes y peor equipamiento, con la entrada de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial.


        Desde el primer día, se les integró en el ejército francés, destacando por heroicidades que le valieron numerosas condecoraciones, mal vistas por los blancos de su propio ejército. Fue la unidad que más tiempo se mantuvo en combate, 191 días, sin sufrir prisioneros ni ceder un palmo de terreno. 


        El cómic aporta mucha información sobre los soldados, así como la sociedad de la época y el pensamiento generalizado respecto a los negros que había en Estados Unidos.  Al final, tiene unas notas de Max Brooks respecto a cómo llegó a la información que manejó para el cómic, algunas fotos reales de los soldados, así como una extensa bibliografía y algo de filmografía. 


        Es un cómic muy expresivo, dibujado en blanco y negro, con viñetas que rompen la tradición estructura en pisos. La acción está al orden del día, y sus 255 páginas se leen con bastante rapidez. A mí, personalmente, me ha parecido muy didáctico.

sábado, 9 de mayo de 2020

Skin (2019)



        “Skin” (2019) te va a recordar, en gran parte, a la mítica “American History X” (1999), con la salvedad, de que esta película sea de menos presupuesto, pero igual de interesante, al estar basado en hechos reales, en los de la vida del joven Byron Widner (el actor es el de “Billy Elliot”), que fue criado desde pequeñito, por una familia de Skins de Ohio, que, como te podrás imaginar, estaban como una cabra en bicicleta.

        Educado en el odio y en el racismo más feroz, Byron despierta de la vida que tenía marcada, gracias, por un lado, al amor de una chica con sus tres hijas, y al apoyo de un activista negro, Dayle Lamont, que se enfrentó a la banda de Skins, consiguiendo para Byron una nueva vida, tras borrarse los mil tatuajes que tenía, y no sin antes sufrir amenazas, tiros y palizas a cascoporro.

        Es una película bastante didáctica, de como funciona el supremacismo blanco en Estados Unidos, con rollos de raza blanca superior y “Esta tierra es nuestra”, cuando ellos son hijos de vete a saber que irlandés o británico de turno, mientras adoran a Odín, a Freya y a toda la mitología nórdica, con los que no tienen nada en común.

        En los minutos finales de metraje, aparecen los personajes reales, y se narra parte de su historia, en la que está basada la cinta.

jueves, 16 de enero de 2020

Green Book (2018)



        He tardado un par de años en ver “Green Book” (2018), pero cuando me he puesto a verla, me he dicho: “Esto es lo de siempre, pero una vez más… Bien hecho”, y es que, a pesar de que la historia esté basada en un hecho real (1962, aunque la familia de ambos dicen que la película es una patraña llena de mentiras), y que los prejuicios raciales los hemos visto en muchísimas películas, si la cinta es buena y cuenta una historia como debe ser, pues funciona. Es así de sencillo.

        Es como pasear a “Miss Daisy” (1989), pero al revés. El chófer blanco, italoamericano, del Bronx, con sus propios prejuicios como buen italiano. El cliente, un virtuoso pianista de color que en plenos años sesenta, está haciendo un tour musical, junto a otros músicos, por la América profunda y racista.

        El pianista, sibarita y bien educado, un intelectual, el gran Don Shirley, un auténtico dandy. El chófer, un tipo sin muchas luces, buen estomago (obeso) y mejor derechazo, que estuvo en Alemania en los cincuenta, Tony Lip, actor y portero de discotecas neoyorkinas. El choque de intelectos está servido desde el principio de esta “road movie”. Se fueron dos, regresaron dos, pero no son los mismos. Este tipo de metamorfosis interiores, las vemos en las francesas “Intocable” y “Monsieur Chocolat”, “El cartero y Pablo Neruda” (en las misivas a casa) y como os decía ahí arriba, siempre funciona si se hace bien.

        La película toma como referencia “El libro verde de los viajeros negros” (editado entre 1936-1966), que era una guía para que los viajeros de color no tuvieran problemas al viajar por determinados sitios de los Estados Unidos. La cinta es una buena película sobre el racismo, los prejuicios, la amistad, la música, el respeto… Y, desde luego, muy recomendable, con razón tiene un saco de premios. La he disfrutado mucho, a pesar de ya haberla visto…