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sábado, 28 de febrero de 2026

Drácula (2025)

 

     Con varios meses de retraso, como suele ser habitual en mí, he llegado al famoso “Drácula” de Luc Besson, que es una reinterpretación del mito clásico de Bram Stoker, libro al cual le ha dado una sonora patada, y ha parido una película que me ha tenido entretenido, pero en la que no he visto al Drácula que conozco entre el Cristo Románico catalán, la Majestad Batlló, las sillas de los Reyes Católicos, o las referencias claras al libro, y a la película “El Perfume”, entre pequeñas gárgolas de piedra, que me han hecho ver ya casi desde el principio que la intención de Besson no era adaptarse fielmente al libro…

        Con una duración de 129 minutos, un presupuesto cercano a los 45 millones de euros y una recaudación mundial aproximada de 41 millones de dólares, la película se metió el batacazo en taquilla en su día, pero la llegada a las plataformas, casi ocho meses después de su estreno en Francia, quizás consiga el milagro de “las gallinas que entran, por las que salen”. Es una reinterpretación cuanto menos, curiosa, en un mundo donde Francia y Rumania hacen fronteras, y el pastiche pseudohistórico está al orden del día… Hablemos, pues, del “Drácula” de Besson.


        En la narrativa estamos en la Valaquia del S.XV (creo recordar), el príncipe Vlad retoza a todo rato junto a su esposa, Elisabeta. Todo el alegría, amor y felicidad, hasta que la guerra se le planta en casa en forma de turcos otomanos que vienen a fastidiar el festival de caídas de Roma que se tiene montado el matrimonio.

        Vlad se pone la armadura, que es de chapa, comprada en el Temu por cuatro duros, y sale a quitarse de encima a los otomanos, mientras que manda a Elisabeta a un lugar seguro con cuatro tipos de guardaespaldas solamente. Él gana la batalla, pero ella es emboscada y el propio Vlad la ensarta accidentalmente con una espada voladora, cuando iba a salvarla del último otomano malvado de turno, maldiciendo a Dios por no haberla protegido.


        Al renegar de Dios, se acaba convirtiendo en un ser inmortal, en un vampiro que vaga por todo el mundo, a la luz de sol, mientras carga con la culpa, la obsesión por la pérdida de su señora, y ve como pasan los siglos, pero en la Tierra siguen los mismos idiotas de siempre, más o menos, y él duerme en un ataúd con aire acondicionado.

Cuatrocientos años después, un abogado gilipollas y repipi se presenta en su Castillo para hacerle una oferta de compra por una propiedad que tiene el conde en Francia, pero su curiosidad ya la primera noche le lleva a descubrir la verdadera naturaleza de su anfitrión, y ante la tesitura, le pide que le cuente su historia.

Y solo le tienes que pedir a un viejo, y más a uno de 500 años, que te cuente su historia, para qué más… Y empieza por un: Pues mire usted, en mis tiempos, todo esto era campo…


Estamos en el S.XIX, y resulta que en París hay una joven, llamada Mina, que es la prometida del abogado, que es la viva imagen de su Elisabeta hasta el último pelo de las cejas. Drácula se obsesiona con ella, y consigue llevársela hasta su castillo, a pesar de que Van Helsing, que es un cura alemán interpretado por un Christopher Waltz que no me ha convencido, intenta hacer todo lo posible por evitarlo.

Finalmente, tenemos una batalla final entre el ejército rumano y Drácula y sus pequeñas gárgolas, que se salda con unos 200 soldados muertos, Drácula convertido en ceniza de brasero de picón y las gárgolas en niños calvos.

        La película, para resumir, me ha tenido entretenido, pero la he visto un despropósito. Esto no es reinterpretación ni es nada parecido, esto es una inventada de cuidado, donde Besson pone cierto foco en Francia a la hora de escenificar.


        Como curiosidades, os puedo comentar, aparte del pastiche historicista, con Cristos románicos catalanes en Rumania y las sillas de los Reyes Católicos, que “Drácula” fue una de las producciones más caras de 2025, y que aún anda lamiéndose las heridas intentando que las pérdidas económicas no vayan a más, ocho meses después de su estreno. Supongo que el streaming ayudará algo a la recuperación. También os puedo comentar que supone la primera colaboración entre Besson y el compositor Danny Elfman. Aparte de que se rodó, fundamentalmente, en Finlandia y en París.

        En definitiva: No es una película que yo me atreva a recomendar, más allá del mero entretenimiento y el desenchufe mental. De nota le voy a dar un 5, y la dejo a vuestra entera elección.

sábado, 27 de abril de 2024

Tras las huellas de Drácula. Vlad el Empalador (Dolmen, 2006) Hermann Huppen, Yves Huppen

 
Si te interesa el cómic, y quieres adquirirlo, pincha en la imagen superior, la de la portada del cómic...

      Si hay un personaje al que le hayamos dedicado entradas en el blog, y vídeos en el Canal de Youtube, por encima de otros, ese es sin duda: Drácula.

        Si. Drácula, porque Drácula, desde que lo hiciera mundialmente celebre Bram Stoker en su novela, como padre de todos los vampiros, Señor del Mal, malvado Conde Transilvano, y bebedor compulsivo de sangre de jovencitas, ha despertado siempre la imaginación de los amantes del terror clásico, y ha sido un referente de películas, series, libros, y cómics en los últimos doscientos años.


       Es cierto que Vlad Tepes no está pasando una buena época. A las nuevas generaciones no les da mucho miedo Drácula, y temen más quedarse sin internet como uno de sus máximos horrores, o que se les vaya la cobertura a su teléfono móvil… Pero viejunos como yo, aun disfrutamos del personaje.

       Sin ir más lejos… En el canal hemos hablado del Drácula de Pascal Croci, publicado por Norma en 2018… Del Drácula de Bram Stoker, publicado por Moztros en 2023… O el fantástico, humorístico e irreverente, Don Drácula, de mi admirado maestro del manga, Osamu Tezuka, publicado por Planeta Cómic en 2022… Y si ya os tuviera que citar las entradas que nuestro amigo el colmillos tiene dedicadas en el blog, no terminaría: La película del 2020, toda la colección del Drácula de Marvel comentada, el Drácula patrio de Azpiri y Forges, el Drácula de Mike Mignola y Roy Thomas, la serie Castlevania, el Drácula italiano de Valentino Forlini, el manga japonés de Virginia Nitouhei o las mil referencias en Creepy y en otras publicaciones ya comentadas…


       Así que no os debe extrañar, lo más mínimo, que os hable de un cómic basado en Drácula, otro más para la galería, que ha llegado a mi de casualidad, por un golpe de suerte, y me veo en la necesidad de recomendaros. Por que alguno dirá, ¿Y que tiene este de especial respecto a la docena y media que ya has comentado? Pues que, “Tras las Huellas de Drácula. Vlad el Empalador” (Dolmen Editorial, 2006) es el primero de un dueto de cómics dedicado a nuestro amigo Vlad Tepes desde un punto de vista histórico…

        Es decir, nada de murciélagos, castillos lúgubres, dentelladas ni napa parecido. Los belgas Hermann e Yves Huppen, padre e hijo, que son unos clasicazos del cómic europeo desde hace décadas, se hacen cargo de este tomo de tapa dura, y apenas 64 páginas, que, a todo color, nos traslada a la Rumania del S.XV, que se debate entre invasiones húngaras, polacas y turcas, que amenazan con su creciente poder, y más desde la caída de Constantinopla a media Europa.


       En ese delicado escenario, los Tepes, una dinastía de nobles, se debate entre su propia supervivencia, que bascula entre la lealtad a los turcos, su relación con la Iglesia Ortodoxa y las luchas intestinas con otras facciones de nobles, siempre en liza por los territorios fronterizos que cambian rápidamente de manos y dueños.

       Vlad Tepes, es un joven que pronto debe hacerse con el poder a base de espadazos, a veces coronado, a veces lleno de grilletes, su vida se basará en el miedo que inspira a sus adversarios, ya que saben que de caer en sus manos, el cruel y despiadado Vlad los empalará, y no pestañea a la hora de hacerlo con mujeres, niños o ancianos, manteniéndose siempre en la cuerda floja, y haciéndose un hueco en la historia de Valaquia, de Transilvania, de Rumanía y de gran parte de Europa Oriental…


      Es un cómic bien documentado, lleno de acción, y que explica a la perfección el origen de la leyenda. Tiene, como os digo, una segunda parte que aún no he tenido ocasión de hacerme con ella, pero que sospecho es ya más basado en el personaje que todos conocemos de Bram Stoker, y del que tenemos mil referencias, pero este concreto viene muy bien para conocer al hombre histórico, al noble de carne y hueso, que luchó y murió combatiendo… Y es por ello que os lo recomiendo. Es relativamente fácil encontrarlo por internet y no a mal precio.

       Si sois aficionados a la Historia, y al legendario y cruel personaje, este cómic os va a gustar. Garantizado.

lunes, 12 de febrero de 2024

Drácula (Norma, 2008) Pascal Croci


Si te interesa el cómic, y quieres adquirirlo, pincha en la imagen superior...

 

Si más o menos me has leído en el blog, o ya has visto algunos de mis vídeos dedicados a cómics, te habrás dado cuenta de que aparte del cómic histórico y de los mangas, otro género que tiene mucha cabida en el patio-lavadero de “¿Cómo Quieres que Cuente Estrellas?” es el de los cómics de terror…

“Creepy”, “El Guardián de la Cripta”, “Frankstein”, Junji Ito… Autores, publicaciones y monstruos del mundo del terror se han pasado, y se pasan por aquí, y uno de los que más he hablado, y más tiempo he dedicado, ha sido “Drácula”.


He hablado de él a través de las publicaciones que le dedicó Marvel hace cuarenta años, en su versión de manga clásico, igualmente en su versión cómica a través de los ojos del gran maestro Osamu Tezuka, a través de los ojos del fantástico dúo Azpiri y Forges, tenemos comentadas adaptaciones al cómic y al celuloide, aparte de la serie “Castlevania” también comentada y analizada en el blog para dar y tomar…

No es que el personaje sea uno de mis monstruos favoritos, sino porque “Drácula” representa el terror clásico, y como buen vampiro, resucita de vez en cuando, para la suerte de los lectores del cómic de terror…


En esta ocasión, os traigo otra vuelta de tuerca del mito, en esta ocasión de manos de Pascal Croci, dibujante y guionista francés, que firma este “Drácula”, junto a Françoise-Sylvie Pauly, que se encarga del guion y los diálogos, y que es habitual colaboradora de Pascal…

Un cómic que tengo desde hace mil quinientos años, de hecho, es una segunda edición de 2008 por Norma Editorial, pero que estaba en el fondo de la estantería de las lecturas pendientes y no me he acordado de él hasta que hace unos días leí “Auschwitz” del mismo autor, y recordé que tenía este tomo perdido por ahí y tenía que darle ya salida…


El cómic, de tapa dura, y 150 páginas es bastante peculiar. Está dividido en dos partes. Una primera que nos cuenta la historia de Vlad Tepes, bajo el prisma de los autores, con tintes pseudo-históricos, y donde el lector viaja por los siglos en una narrativa en la que hasta el propio Bram Stoker tiene su protagonismo. El diálogo, poético, y el dibujo muy característico de Pascal Croci, anguloso, con caras y cuerpos esquinados, alargados, enemigos de grasas, con grandes ojos y grandes bigotes en ellos, y con una fría serenidad en la mayoría de los rostros. Croci juega mucho con el paisaje, la imagen muchas veces blanca de descripción, rara vez colorida, y que a mi me recuerda mucho al primer expresionismo alemán, a las xilografías más exquisitas…

La segunda parte, una versión de la novela clásica, resumida, distinta, enfocada desde el punto de vista de los autores, es menos violenta, más descriptiva, y nos lleva directamente al S.XIX, donde los personajes principales son tres: Mina, Harker y Van Helsing, y se huye de colmillos ensangrentados, acción y personajes que en la novela aportan, pero que aquí han desaparecido.


Las páginas finales están dedicadas a un interesante contenido extra, donde Pascal Croci nos habla de su experiencia con el monstruo, su interés por el mismo y por el vampirismo en general, no en vano, él mismo firma también “Elizabeth Barthory. La Condesa ensangrentada”, un cómic que tenéis comentado en el blog sobre la mayor asesina en serie de la Historia, que se sepa hasta ahora, y descendiente del mismísimo Vlad Tepes… Y en dicho contenido, tenéis además de las reflexiones y el proceso de creación, fotografías, bibliografía y una filmografía relacionada con la temática, lo cual es de agradecer siempre…

En definitiva: Un cómic ameno, interesante, que le da otra vuelta de tuerca al monstruo, un enfoque personal y peculiar como digo, pero no por ello malo o carente de interés. Personalmente lo he disfrutado, y me ha parecido algo novedoso en estos aspectos que os comento… Echadle un vistazo y me decís que os pareció a vosotros.


¿Habrá más Drácula a lo largo de este 2024? A mi no me cabe duda, algo más tiene que venir durante este año, y aquí estaremos para comentarlo…