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miércoles, 7 de enero de 2026

Todo a la vez en todas partes (2022)


 

        A raíz de las reseñas de “El Gran Diluvio” y “Coherence”, y hablando de realidades alternativas, salió a colación una película que vi en su día, pero a la que no hice reseña.

        Dispuesto a arreglar en entuerto, me he vuelto a ver “Todo a la vez en todas partes”, película de 2022, difícil de clasificar, que tontea con el tema de las realidades paralelas, el multiverso, pero dándole una vuelta de rosca con un toque de originalidad que puede llegar a perderte en sus dos horas y diez minutos de metraje.

        En verdad, esto de las realidades alternativas es un poco excusa para presentarnos una historia, con grandes dosis de comedia absurda, que gira en torno a la familia, las oportunidades perdidas, los sueños no realizados, y todos los dramas que pueda haber en una familia donde un matrimonio con dudas, deudas, al borde del divorcio, con una hija lesbiana y un abuelo conservador, puedan llegar a tener.


        Si a la ecuación, además de ciencia ficción, le metes acción, artes marciales, dos piedras que hablan y un mapache cocinero, tienes la combinación perfecta.

        “Todo a la vez en todas partes” es la típica película de cine independiente que te demuestra lo que se puede hacer con una docena de actores, un par de escenarios, y 25 millones de presupuesto. Sacó en su día, de recaudación 140 millones, y no solo eso, se ha convertido para algunos en una película de culto, aunque yo lo veo, personalmente, un poco exagerado. Quizás, dentro de veinte años, si sigo vivo, os digo lo contrario, vete a saber.

        En la narrativa, tenemos a Evelyn Wang, una inmigrante china que regenta una lavandería con su marido Waymond y lidia con una auditoría fiscal que le ha visto algo raro en una de sus facturas presentadas.


En plena inspección fiscal, donde la funcionaria de turno parece ir a por ellos a saco, (que, por cierto, es la mismísima Jamie Lee Curtis), se ve transportada a otra realidad alternativa donde una versión alternativa de su marido, le revela que solo ella puede detener a una amenaza, encarnada en su hija Joy, capaz de destruir la realidad. Y, no solo eso, su propio padre, encarnado por el ya mítico actor, James Hong, tendrá igualmente sus propias versiones, algunas pavorosas.

Según explora múltiples versiones de sí misma en universos alternativos —incluyendo uno donde es una famosa chef y otro donde tiene dedos alargados y es lesbiana, siendo su pareja la funcionaria de Hacienda—, Evelyn se enfrenta a sus inseguridades y al conflicto con su hija Joy, desgrana todos sus miedos, traumas y problemas que arrastra desde que estaba en China.


Joy, que encarna a la maléfica entidad Jobu Tupaki, revela que Jobu solo busca escapar del dolor existencial, y Evelyn encuentra sentido a todo lo que le pasa, a través de la compasión y el amor hacia su familia, y opta por regresar a la realidad a la que pertenece y reconstruir, empezar de cero, con su marido, su hija y sobre todo con ella misma.

        ¿Parece sencillo de comprender? No lo es, créeme. La narrativa comienza ligerita, pero después vienen las curvas, demasiados saltos entre realidades a la vez, y puedes llegar a liarte entre las realidades de Evelyn, los diversos enfoques.

        A mí, que es la segunda vez que la he visto, se me ha hecho en esta ocasión un tanto cuesta arriba y creo que le quitaría 30 minutos al metraje sin pestañear.


Entre las curiosidades que os puedo contar sobre la película, os diré que originalmente, la película estaba pensada para ser protagonizada por Jackie Chan, algo que acabaron descartando, y es una pena, porque hubiera sido un hito dentro de la carrera de Chan, aunque conociéndolo, creo que lo hubiera rechazado.

        La película se rodó en 40 días, y con un gasto bastante mínimo en efectos especiales, casi que los hicieron ellos mismos. Los directores, The Daniels (los dos Daniels, Daniel Kwan y Daniel Scheinert), aparecen en un breve cameo, y la película se rodó en inglés y chino.


        Tuvo 11 nominaciones al Oscar, y se llevó siete estatuillas siendo la primera película de ciencia ficción en ganar el Oscar a Mejor Película, y la tercera en la historia en ganar tres premios de actuación en una misma edición.

        A mí, cuando la vi hace tres años, me gustó mucho, y no sé por qué no le hice la reseña en su momento. Esta segunda vez, no me ha entusiasmado tanto, se me ha hecho un tanto pesada, y por eso le voy a dar un escaso 6,5 de nota. Hace tres años, le hubiera dado un punto más… Pero es lo que hay.

domingo, 15 de junio de 2025

Warfare: Tiempo de Guerra (2025)

 

       “Warfare: Tiempo de Guerra”, película bélica estadounidense de 2025, basada en hechos reales vividos y sufridos por su co-director, Ray Mendoza y a Alex Garland, del que hemos comentado algunos trabajos suyos cinematográficos, como “ExMachina” (someramente hace unos años por el blog) y “Civil War”, el pasado verano…

La película comienza con muy buena onda, con Navy Seals disfrutando del videoclip “Call on me” de Eric Prydz, que lo petó en 2004 y que yo aún oigo de vez en cuando en el coche. Es algo que me ha sorprendido en sus primeros minutos, por inesperado, más que otra cosa.


        Después, llega el baile, que dura una hora y veinticinco minutos, un metraje correctísimo, y una historia que he disfrutado una auténtica barbaridad, por su realismo, por su enfoque y por ser desde luego, directa y tensa como ella misma.

        La narrativa nos va a llevar a vivir casi en tiempo real el infierno de una hora y media que sufrió un equipo de Navy Seals en 2006, en la ciudad iraquí de Ramadi, donde una emboscada los llevará a pasarlas realmente canutas, y donde sabes que aquí de ficción hay poco…

        La verdad es que la película se podría decir que tiene hasta algo de documental. Tenemos, como os digo, a un equipo de Navy Seals que toma posiciones en una casa de un barrio residencial, de casas bajas, de dos plantas con terraza superior, en la ciudad iraquí de Ramadi. Es noviembre de 2006.


        Entran de noche y haciendo bastante ruido, ya que tienen que tirar un tabique para acceder a la planta superior. Una vez allí inician una misión de vigilancia con el oficial Eric al mando (Will Poulter). Ray Mendoza se presenta como comunicador táctico, y el francotirador Elliot Miller toma posiciones para vigilar una calle que parece seguir su rutina diaria, pero que guarda sorpresas.

        La primera media hora es tensión, son miradas, comunicaciones, silencios no parece que vaya a ocurrir realmente nada importante más allá de la rutina propia de este tipo de misiones. Se nota el buen rollo entre ellos, y les acompañan dos soldados iraquíes que hacen labores de vigilancia en la planta baja, y que parecen los únicos plenamente conscientes de la situación que se les viene encima, y los que más temor demuestran.

        La paz y la tranquilidad que se veía en las calles se ve interrumpida cuando un megáfono llama a la yihad y de repente hay insurgentes por todos lados. Les tiran una granada dentro de donde está el francotirador, que queda bastante mal herido. El enemigo es prácticamente invisible y se mueven como gremlins por los tejados, terrazas, esquinas, disparando muy cerca de ellos, cercándolos, y la respuesta es inmediata.


        Necesitan ayuda exterior, pero los refuerzos también son atacados cuando intentan salir, y sin saber yo absolutamente nada de estrategia militar ni de como actuar ante este tipo de situaciones, he llegado a pensar: Estos tipos están vendidos, porque comienzan a tener bajas, un nuevo equipo llega hasta ellos y prácticamente también son cercados, dos Bradleys de refuerzo y siguen con el agua al cuello, apoyo aéreo que no arrasa la zona circundante y que solo da pasadas para darles cobertura…

        Pero, ojo, que como digo, yo no tengo ni idea, pero es verdad que la tensión va en aumento en aquella casa que se convierte en una ratonera, y donde llegas a sentir los pitidos y los silencios detrás de cada explosión.


        Al final, la evacuación se produce, aunque la paliza se la han llevado. No sabemos las bajas iraquíes, aunque deben ser pocas, porque la secuencia final nos muestra a los insurgentes tomando la calle una vez los Bradleys cruzan la esquina.

        Y en los créditos, vemos las fotos, las imágenes de los soldados reales y el actor que los caracteriza, alguno se parece, curiosamente los primeros, otros ni por asomo, pero eso nos debe dar igual. Has visto una historia de la que no tenía ni idea, ni de la que había oído hablar. Supongo que como estas habrá varias miles más en aquel conflicto, o en otros, y es lo que te quedas… Los gritos, la sangre, las quemaduras, los cuerpos desmembrados, el horror en su plenitud, sin heroísmos ni gilipolleces por el estilo. Real, veraz, cruda como ella misma.

También vemos escenas de la película con Mendoza indicando posiciones, tomas, bromeando con los actores, imágenes de la casa real, que estaba hecha trizas y de la familia iraquí que vivía allí, con nenes incluidos y que también tuvo sus momentos de tensión…


Posiblemente, realizar esta película, para Mendoza, ha debido ser un proceso duro, pero supongo que necesario para superar aquellos amigos caídos en combate, heridos y marcados para siempre.

Por cierto, la película tuvo un presupuesto de 20 millones de dólares, se rodó en Londres durante el mes de mayo de 2024, y distribuida por A24, que suelen apostar por producciones independientes, se estrenó el 16 de marzo de 2025 en Chicago, llegando a España hace un par de meses, el 16 de abril, recaudando unos 33 millones a nivel mundial.


En definitiva: “Warfare” no es espectacular, no tiene grandes batallas con enemigos cayendo por doquier mientras los gringos dan discursos, pero desde luego me ha parecido una muy buena película bélica a tener en cuenta por todo lo que os he comentado. Creo que es honesta como ella sola, quizás hasta didáctica en su sentido documental, y desde luego, las balas y el terror, se sienten. De nota le doy un 6,5 y os recomiendo su visionado. Ya me diréis.