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jueves, 2 de julio de 2026

¿Es el Tomo 7 el MÁS SURREALISTA de The Lost Canvas? Reseña y opinión

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       Nuevo tomo de Saint Seiya: The Lost Canvas, el séptimo, publicado en España por la Editorial Ivrea, y aquí que estamos para comentarlo, que me tiene muy enganchado esta colección, a pesar de que comienza a tomar tintes un tanto surrealistas en algunos aspectos de su narrativa, y que ahora os comentaré

         Ya pasamos el ecuador de la colección tras el número seis, y esta colección bimestral, me ha traído un nuevo tomo... Me lo compré el mismo día que salió a la venta, el pasado 18 de junio de 2026, y al igual que los tomos anteriores, se presenta como un tomo de formato doble B6, rústica con sobrecubierta a todo color, y en donde nos vamos a encontrar los tomos que iban de los capítulos 106 al 123 de la publicación original japonesa, y que serían los correspondientes a los números 13 y 14 publicados allá por 2009. Ya ha llovido.


Hasta esta misma semana no he podido leerlo, y la verdad es que ha caído en dos tardes, y me encuentro el hecho curioso, que ya había notado en tomos anteriores, que la historia parece haber rotado definitivamente su protagonismo a los Santos de Oro. Los de Bronce han pasado a ser meros secundarios, pero no ahora, desde hace ya un tiempo, y los tomos vienen siendo protagonizados normalmente en dos historias, cada una dedicada a un Caballero de Oro. Podría decirse que el tomo 13 original, el protagonista es Degel de Acuario, que tiene una historia interesante, porque se mezclan muchas cosas en su arco: Pandora y los esbirros de Hades en el Reino de Poseidón, él mismo batallando con un General de Poseidón, antiguo amigo suyo de la infancia... Con el Oricalco mítico en escena.

  Y el combate de Regulus de Leo y Violate de Behemoth en la segunda mitad del cómic, el que correspondería al número 14 de la colección original japonesa.

        A ver, como os he dicho en anteriores ocasiones... A mí los cómics me están gustando, pero hay cosas que comienzan a ser un poco surrealistas, y más si ya conoces el Universo de Saint Seiya, y ya has visto cosas un tanto bizarras... Aquí comienzan un poco a superarse...


Los combates de los dos Caballeros de Oro están muy bien, son fantásticos. De hecho, en realidad son tres, pero Kardia de Escorpio de va al otro barrio en los primeros compases de este cómic y deja solo a Degel de Acuario en su misión de entrar en el Reino de Poseidón, el BlueGard o Atlantis, en busca del mítico oricalco, un mineral, una fuente de energía que necesitan los Caballeros, y que se encuentra precisamente en el Reino Submarino, para hacer funcionar un barco gigantesco, de los tiempos antiguos, que los mismos caballeros están reparando, para hacerlo volar hasta el Lost Canvas de Hades, supongo que con intención de destruir el trabajo de Hades...

Es decir, los Caballeros, fundamentalmente los de Bronce, se meten a carpinteros, albañiles, peones de la construcción naval, y supongo que también harán la fontanería del barco, por si hay que hacer las necesidades en algún lado, para que aquello se convierta en un barco volador de ataque contra las tropas de Hades, el propio Hades y su trabajo artístico mal entendido.


      Degel descubre nada más llegar allí, aparte de que Pandora también ha ido para intentar fastidiar la consecución del Oricalco, que el General Marino Dragón de Mar es en realidad Unity, su mejor amigo de la infancia a quien creía muerto, y con el que jugaba a la pelota o a las canicas. Unity se ha corrompido e intenta usar el cuerpo de su propia hermana, Seraphina, que está en pelotas picada, como vasija para el alma de Poseidón con el fin de volver a traer al Dios a la Tierra, lo que sería desequilibrar la balanza demasiado.

  Degel derrota a Unity y le hace entrar en razón. De hecho, el da el oricalco, pero, Pandora interviene y destruye el Oricalco, desatando el poder descontrolado e inestable del dios del mar dentro del cuerpo de Seraphina. Para contener la devastación que amenaza con inundar el mundo entero, Dégel eleva su cosmos hasta el cero absoluto y realiza un sacrificio supremo: utiliza el Freezing Coffin (Ataúd de Hielo) para congelarse a sí mismo y a la Atlántida para siempre, logrando salvar la vida de Unity para que este entregue el fragmento restante del Oricalco a Atenea. Así que el tipo huye de allí, con tormenta incluida, y ahí se cierra la historia de Degel y del oricalco, hasta ahora.


Y ahora enlazamos con la historia del barco que os comentaba antes, que es el único artefacto capaz de ascender a los cielos e ingresar al lienzo perdido de Hades, y en la que los Caballeros de Bronce que han montado la empresa de Reformas, y están en plena faena, son atacados por las tropas del Inframundo.

   El ataque está liderado por la letal Violate de Behemoth, una de las guerreras más leales y brutales del Juez Aiacos de Garuda... Y los Caballeros de Bronce, que le tienen más pavor que a una inspección de Trabajo, porque allí se ve poca gente que haya hecho el curso de Riesgos Laborales, nada pueden hacer contra ella hasta que entra en escena Regulus de Leo: Para defender el barco y la vida de los santos de bronce que trabajan en él, desencadenando un combate brutal contra Violate, que acaba en paños menores, y donde los santos de menor rango contemplan por primera vez el abismal "talento innato" de un caballero dorado.


Lo curioso es que el final da pie a otro enfrentamiento entre un peso gordo de Hades, como es Garuda de Aiacos con un recién aparecido, Sisifo de Sagitario, y nuevamente los Caballeros Secundarios de Bronce se interponen delante del barco para que no le pisen lo fregao, y cosas de esas... Además, se me ha pasado decir que es muy curioso que Shiori Teshirogi vuelva a usar a los mismos Caballeros Secundarios como carne de cañón: León Menor, Hydra, Oso, Lobo... Los de siempre, vamos.

En resumidas cuentas: La cosa parece irse un tanto de madre, pero, aun así, sigo recomendando la colección. Si eres fan de Saint Seiya, estoy convencido de que te va a interesar.

domingo, 28 de junio de 2026

¿Vale la pena? 💥 Two Fisted Tales 3 (2026) | Reseña Completa

 

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Es muy curioso, que, en plena Guerra de Corea, naciera un cómic como “Two-Fisted Tales”. Un cómic antibelicista, creado por la mítica editorial EC Comics, que no dudo en mostrar a través de sus viñetas, toda la crudeza, la crueldad de la guerra, a través de unos personajes que muchas veces acababan bastante mal, rodeados de muerte, destrucción, y en ocasiones, soledad.

Hace un mes me he hecho con el tercer integral de esta colección está recuperando Diábolo Ediciones. Salió concretamente el pasado 28 de mayo de este 2026, con 216 páginas a todo color... Una edición en tapa dura (cartoné), para quitarse el sombrero, en mi caso la boina.


“Two-Fisted Tales” tuvo un corto recorrido, apenas unos años, pero desde luego, dejó huella en toda una generación de lectores ávidos de buenas historias. Este es el tercer tomo, de un total de cuatro, y recopila los números del 30 al 35 de la revista estadounidense, que se publicaron de forma bimestral entre noviembre de 1952 y octubre de 1953.

Siempre he comentado que disfruto mucho con estos cómics antiguos, como “Creepy”, “Eerie” y el presente “Two-Fisted Tales” porque son casi documentos históricos. Me encanta leer las cartas de los lectores de hace casi ochenta años, ver el merchandising que se gastaban, en revistas como estas también había breves narrativas... Y todo ello te da una idea de cómo era la sociedad estadounidense de hace casi ochenta años, como os digo, qué les gustaba leer e incluso qué tipos de historias o de periodos históricos les interesaban más...


  Lo primero que te vas a encontrar en el tomo van a ser las portadas originales de los números del 30 al 35, con los títulos de las historias que lo componen, cinco por revista, más el dibujante y el guionista al cargo... Es decir, 30 historias bélicas componen el integral. Después tenemos un prólogo de Joe Kubert, fallecido allá por 2012, y que fue uno de los grandes maestros del cómic yanqui de la segunda mitad del siglo XX, polaco nacionalizado estadounidense hasta donde recuerdo... Y que es muy revelador, el prólogo me refiero, porque te comenta cómo se trabajaba en aquella redacción a las órdenes del editor, jefazo y guionista principal, Harvey Kurtzman, un tipo meticuloso en todos los aspectos, y muy obsesionado con el rigor histórico, que es algo que vamos a ver, precisamente, en esas cartas de los lectores que van a las caídas, a señalar posibles errores... 

  Kurtzman, además, estaba acompañado en las historias por otro guionista importantísimo de esta etapa comiquera, como fue Al Feldstein. Y en el apartado lápices, viejos clásicos que también trabajaron para otras revistas de cómics, como Wally Wood, Jack Davis, John Severin, Reed Crandall o el mencionado Joe Kubert, entre otros... Alguno se me escapa, seguro.


  A diferencia de otros cómics de la época que hacían propaganda militarista, este cómic era mirado con lupa, por su enfoque profundamente humano, crudo, antibelicista... Historias que se movían por diferentes épocas y bandos, y en donde lejos de historias de superhéroes con uniforme, vemos el sufrimiento de los soldados y civiles inocentes. Para muestra, la portada, donde un tipo recibe un disparo al encender un mechero.

En cuanto a las historias, este volumen 3 es muy variado temporalmente e incluye: Especiales de la Guerra de Secesión: Dos números dedicados por entero a la crudeza de la Guerra Civil Americana. Y aquí vuelvo a hacer referencia a las cartas de los lectores, donde se muestran muy divididos respecto a los bandos. Es curioso, como noventa años después de la Guerra Civil, el asunto aún levantaba ampollas.


  Hay historias sobre conflictos del Siglo XX: Historias ambientadas en la entonces activa Guerra de Corea, la Primera Guerra Mundial, donde hay una historia llamada “El Batallón Perdido” donde se alienta a que los lectores pregunten a los veteranos de la Gran Guerra sobre ella... A mí me parece una delicia que le pudieran pregunta aún a algún vecino combatiente sobre este conflicto, y la Segunda Guerra Mundial.

  Hay Batallas Históricas de la Antigüedad: Relatos sobre las campañas de Aníbal cruzando los Alpes camino a Roma o conflictos en la Edad Media, estas últimas un tanto fantasiosas.


Y hay historias sobre Biografías y Tecnología: Relatos sobre figuras reales como el as de la aviación francés Georges Guynemer y el terrorífico impacto tecnológico y moral de la bomba atómica. Ocho años después, los yanquis se ponen en el otro lado de la bomba y la ven caer, es tal cual... El cómic humaniza al bando contrario. Ya sea un soldado norcoreano o un soldado confederado, el cómic los muestra como personas atrapadas en el mismo infierno que los protagonistas, y a veces, son protagonistas realmente.

Y, bueno, como historiador, ves alguna cosa que te raya un poco, pero como os decía antes, Harvey Kurtzman hacía que sus dibujantes se documentaran hasta el más mínimo detalle (uniformes, armas, terrenos). No quería "fantasías heroicas", quería realismo sucio.


Estos cómics se publicaron justo antes de que se instaurara el Comics Code Authority en EE. UU., el organismo censor que casi destruye a EC Comics por ser "demasiado explícitos y críticos con el sistema". Tened en cuenta que en 1952-1953, el cine y el cómic mainstream pintaban la Guerra de Corea como una aventura heroica. Y Kurtzman rompió con esto. En estos cómics, los soldados no mueren con discursos patrióticos y con la bandera en la mano; mueren en el barro, con miedo, o por errores estúpidos de sus superiores. Los ojos de los personajes, los silencios, las muecas... Te hablan del estrés postraumático antes de que el término siquiera existiera.


Como curiosidades, y es que a mi este tomo me maravilla y tengo que comentarlo: 

  Este volumen incluye, como os decía, dos números enteros dedicados a la Guerra Civil Americana. Lo brillante es que Kurtzman no tomó partido por el Norte o el Sur para buscar héroes. Mostró la guerra como una tragedia fratricida americana. John Severin, el dibujante especialista en wésterns e historia militar buscaba el máximo detalle en los uniformes confederados y unionistas era quirúrgico. Y tanto detalle retrasaba la entrega, y por lo tanto las ventas de cómics.

  Esto, por cierto, cabreaba mucho al dueño de EC Comics, William Gaines, que se tiraba de los pelos porque el perfeccionismo de Kurtzman hacía que la revista apenas fuera rentable debido a los costes de producción y el tiempo invertido. 


Y, después, tenéis a los artistas del lápiz: Mientras Jack Davis destacaba por la expresividad de los rostros desencajados por el miedo, Wally Wood dominaba las texturas. En este volumen, la lluvia, el fango de las trincheras de Corea y el humo de los tanques cobran vida gracias al entintado de Wood que hacía ese realismo sucio que le gustaba a Kutzman.

  La revista original de Two-Fisted Tales dejó de publicarse definitivamente en febrero de 1955, alcanzando un total de 24 números. El último ejemplar impreso fue el número 41. Y supongo que el cuarto integral que falta por publicarse en España recogerá estos números finales, del 36 al 41, y yo estoy deseando leerlo.


  Y, por cierto, otra curiosidad más, hablando de números, fue la Paradoja de la Numeración. Aunque solo tuvo 24 entregas, la revista empezó a publicarse directamente en el número 18 (en noviembre de 1950). El dueño de la editorial, William Gaines, cambió el nombre a una cabecera anterior (The Haunt of Fear, de la que, por cierto, se han publicado cinco tomos en España, y no podéis dejarla pasar) para ahorrarse las tasas de registro de una revista nueva ante el servicio postal de EE. UU. Al final, The Haunt of Fear continuó por su cuenta y Two-Fisted Tales heredó esa extraña numeración para siempre. Del 18 al 41. Todo muy extraño.

Y... ¿Por qué se canceló en 1955?

Primero, porque hubo un cambio de tono: Harvey Kurtzman dejó de ser el editor principal en el número 35 (el último del tomo que hemos reseñado). Los siguientes números (#36 al #39) perdieron el enfoque puramente bélico y regresaron a las historias de aventura bajo el título de The New Two-Fisted Tales. Y, se puede decir sin tapujos, perdió su esencia original. 

Y, después tenéis la crisis de la censura: En 1954 nació el brutal comité de censura Comics Code Authority. La presión social contra EC Comics, sumada a una caída en picado de las ventas por la estricta regulación, obligó a la editorial a publicar un triste editorial de despedida en el número 41, cerrando la persiana para siempre. 


En definitiva: Diábolo lleva publicados tres integrales, que son una maravilla, y hay que darle las gracias a la editorial por traernos este fantástico material, que yo disfruto tanto. Si te gusta el cómic bélico, el cómic histórico, y el cómic yanqui de esta época, no puedes dejar escapar, ni este tomo, ni los dos anteriores, ni el que vendrá. Poco más puedo añadir, es una joya a tener en cuenta.