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Mostrando entradas con la etiqueta Hip Hop. Mostrar todas las entradas
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domingo, 12 de enero de 2025

Kneecap (2024)

 

         Los “Kneecap” son un grupo de rap irlandés, que provienen de Irlanda del Norte, concretamente del oeste de Belfast, y que tienen la característica de que cantan en irlandés o gaélico irlandés, un idioma en franca minoría frente al inglés, que es el idioma más hablado comúnmente en Irlanda, y cuando digo Irlanda, me refiero a toda la isla.

        De hecho, el irlandés solo es hablado por unas 80000 personas, y el uso de la lengua podría decirse que es el eje principal de la película, a la que se le añaden otros hechos relacionados con la realidad de Irlanda del Norte, con la sociedad y con la Historia que comparten irlandeses y británicos, católicos y protestantes, seguidores del Rangers y del Celtic… Aunque en la película al Celtic no se les nombra, pero a los del Rangers si en cierta secuencia que tiene algo de esa diferenciación tan marcada, aun hoy en día, que supongo, aunque yo no conozco bien la realidad irlandesa, no os voy a mentir, sigue existiendo por aquellos lares.


        “Kneecap” es una película biográfica, un biopic romantizado, edulcorado, sobre un grupo que comenzó a sonar, allá por el 2017, y que está integrado por Mo Chara, Móglai Bap y DJ Próvaí, un característico DJ, mayor que los otros dos componentes y que luce un pasamontañas con los colores de la bandera de Irlanda en sus conciertos…

        “Kneecap”, que podríamos traducir como “Tiro a la rodilla”, que era el castigo que daban los republicanos irlandeses a los que traficaban con drogas en los años chungos, venían de hacer el videoclip “Guilty Conscience” con el director de origen irlandés, Rich Peppiatt, en 2021, y debieron tener buena sintonía porque entre los cuatro se pusieron con lápiz y papel y sacaron el guion de la película que lleva el nombre del grupo. Rich Peppiatt, que hace de todo, ejercería como director, guionista y chico de los recados tardaría casi tres años en levantar la película que lleva casi 5 millones de dólares recaudados en todo el mundo, y que, por petición explícita de los raperos, no será exhibida en Israel, ya que ellos apoyan abiertamente la causa palestina y colaboran habitualmente con ella.


        “Kneecap” mezcla hechos reales o elementos que ocurrieron, pero no necesariamente a los integrantes del grupo (como cierta escena en una comisaría donde el detenido solo hablaba en irlandés y simulaba no entender el inglés… Ocurrió, pero no a nuestros jóvenes protagonistas), con elementos puramente de ficción, que la convierten en una película no fiel al 100% de la historia del grupo, pero si una cinta desenfadada, divertida, entretenida, que apuesta por la preservación del patrimonio cultural irlandés…

Con un toque del cine de Guy Ritchie, un toque del Eminen de hace veinte o veinticinco años, y un toque de cine británico de barrio bajo, en cualquiera de sus facetas (me da igual, aquí podéis meter lo primero que se os ocurra y que se os venga a la cabeza y acertaréis), destacando en su hora y cuarenta y cinco minutos de metraje las principales canciones del grupo, y protagonizando la historia ellos mismos, haciendo los “Kneecap” de ellos mismos en la película en una historia donde Mo Chara y Móglai Bap son dos pequeños camellos de barrio, antiguos alumnos de un profesor de irlandés y de música, JJ Ó Dochartaigh, cuyo alter ego es el de DJ Próvai, un DJ de rap y Hip Hop que tiene un pequeño estudio en un pequeño garaje reconvertido en su refugio musical, y de otras cosas…


        Pronto, los tres, unidos por la música y por el uso del irlandés como lengua vehicular, harán rimas políticas, sobre drogas, sociedad, terrorismo, la propia Irlanda y todo lo que les rodea, levantando las iras tanto de grupos republicanos irlandeses como de los británicos, y perseguidos e incomprendidos por todos, pero con la música y las drogas como bandera, se irán haciendo un hueco en el panorama musical irlandés, y después internacionalmente.

        Como subtrama, bastante pegada y forzada en mi opinión, tenemos la participación de Michael Fassbender, que tiene en total una presencia de unos seis o siete minutos en toda la película, y que hace del aguerrido y patriótico padre de uno de ellos, guerrillero y luchador por la libertad de Irlanda, que abandona el hogar para cometer actos terroristas y desaparecer del seno familiar durante años, teniendo sus minutos de gloria en diez últimos minutos de la película. Creo que el personaje, y su trama, sobran totalmente y no viene mucho a cuento.


        La película tiene muy buenos momentos de humor, yo me he reído mucho con DJ Próvai el profesor de música que acaba enganchado absolutamente a todo lo que se mueve, algo de sexo (mezclado con política, que me ha dado algo de vergüenza ajena) y drogas, muchas drogas, mezcladas y sin mezclar, que dan lugar a situaciones surrealistas.

        En definitiva: A mi me ha gustado, lo he pasado muy bien y me he soltado alguna carcajada. De nota le voy a dar un 6,5. Está muy bien eso de preservar y salvar una lengua, a través de la música y hacérselo llegar a la gente joven. Buenos efectos, música pegadiza, buenas interpretaciones para no ser actores y en el lado negativo: Un Michael Fassbender alucinado que me hubiera reído si la película fuera del 99, y la mezcla a ratos de demasiadas cosas a la vez…

sábado, 30 de diciembre de 2023

Down with the King (Netflix, 2021)

 

“Down with the King” (Netflix, 2021), es una película estadounidense que me he encontrado como “Recién llegada” a la plataforma Netflix España, y que me ha llamado la atención por no haber sido traducido su título, algo que no suele ser habitual en nuestro país, y por ser el título de una canción de los RUN DMC, grupo rapero del que tuve un vinilo durante los años noventa con idéntico título. Después, cuando comienzas a ver la película, entiendes el detalle.


En la narrativa: Un rapero que está pasando una crisis existencial, vital y de falta de inspiración, de tres pares de narices, se traslada a un ambiente rural, en mitad de un bosque de Massachusetts, para lograr encontrar la inspiración que parece habérsele ido, una nueva motivación, una musa musical que le dé un aire nuevo, mientras nota que algo está cambiando dentro de él.


La situación quizás no sea muy original, porque este tipo de reinicios o nuevos comienzos vitales, ya los hemos visto en otras películas… Un rapero en una casa alquilada en mitad de un bosque, un pingüino en mi ascensor o un tuareg de turismo por Nueva York es el choque de dos elementos que en teoría no deberían cuadrar, y se juega a ese descuadre durante toda la historia. El rollo es ese.


Y quizás, para pasar por dicha situación no hace falta ser famoso, rapero o los Rolling Stones, un reinicio como el de la película lo puede necesitar cualquiera, sin necesidad de muchas explicaciones, y el espectador puede encontrar cierta conexión o empatía en ese aspecto.


La hora y cuarenta minutos de película se me hacen excesivas en un metraje donde realmente no sucede nada interesante hasta quizás el final. El protagonista descuartiza cerdos con un granjero local setentero interesado por el rap, da paseos, caza mofetas y recibe visitas de amigos, familiares y allegados que no comparten su decisión por irse a inspirar en mitad de la nada, pero sin demasiados sustos más allá que beneficiarse a una chica local que conoce en la ferretería del pueblo. Por lo que llegas a la conclusión de que mi premisa de que a toda película le sobra media hora, aquí cobra más fuerza y razón de ser que nunca.


Le sobran secuencias del lugar, de la naturaleza, planos largos donde no pasa absolutamente nada más allá de la mirada bovina ante el entorno… Ya tenemos claro cuál es el escenario como para recrearse tanto, y al final concluyes que estamos ante otra cinta independiente más, que por mucho que se haya estrenado en no sé qué festivales internacionales de cine, con algún premio incluido, puede llegar a tener el poder de dormir a las moscas en vuelo, con algunas situaciones tan teatrales, que no llegar a ser creíbles, como el uso del insulto cada dos por tres para cualquier cosa o situación, por poneros otro ejemplo: Hay una escena en la que nuestro protagonista, enamorado del bucólico mundo rural, decide dejar vía Twitter su carrera musical, y su manager se presenta en la granja, discuten y el rapero le simula una pistola con dos dedos de la mano en las sienes… No sé, cosas por el estilo, diálogos de besugos, típicos, por cierto, del género, en las que uno comienza una frase casi repitiendo la última palabra que le ha dicho su interlocutor, en situaciones casi dadaístas.


El final te deja un tanto seco. El tipo descubre que su vida no le gusta, corta en pleno concierto, y se vuelve a su bucólica casa alquilada en mitad del bosque. Total, hay un momento en que le confiesa a su manager que es asquerosamente rico. Solo, rodeado de sus cosas, pero con el único interés de cazar una mofeta, que merodea la propiedad, para después dejarla libre en mitad de la naturaleza… Debe tener un significado profundo, muy profundo, pero no seré yo quien lo analice…


Esta es la clase de películas que dejo a vuestra entera elección. Yo no le doy más de un cuatro de nota. Si la llego a ver en pantalla grande, después de haberme gastado 20 euros en la entrada, el café, las palomitas (que son mis mortales enemigas), y el refresco, os garantizo que arde el cine hasta los cimientos.

miércoles, 13 de mayo de 2020

Blue Story (2019)



        Tenemos que partir del punto de que “Blue Story” (2019) no es original. No es original en su trama, ni en su planteamiento, ni en su desarrollo, pero tiene algo que me ha gustado, que me ha tenido enganchado la hora y media a la pantalla.

        No tengo claro si es que la voz en off sea un rapero que te va contando la historia, la propia música, o que la historia transcurra en Londres, donde el porcentaje de criminalidad sube por días, a un ritmo imparable.

        La trama gira en torno a dos amigos, criados desde pequeños. Estudiaban juntos, se defendían, jugaban. Las bromas, las chicas, el barrio como frontera. Uno es de una zona, el otro de la contraria. En ambos hay pandillas enfrentadas. Marco es el hermano del líder de los Peckham, pero en un principio pasa de líos. Su amigo Timmy vive en la zona de los Guettos, pero igualmente pasa de malos rollos.

        Sin embargo, la violencia, los cuchillos y los tiros están al orden del día. Hay heridos, muertos, atracos, peleas territoriales a diario. Más pronto que tarde, a ambos chicos les pilla la vorágine de las pandillas. Marco es atacado por unos tipos del barrio de Timmy, rompiéndole el brazo. Timmy no ha tenido nada que ver, pero Marco se la jura a Timmy. La violencia se desata, inevitablemente, y los muertos empiezan a servirse en bandeja.

        La película está basada en un musical de un tal Rapman, que está colgado en YouTube, y que yo, personalmente, ni conozco ni he visto. Me ha entretenido algo más que el resto de las películas del género, como os comentaba, y no estaría mal que la vieran los jóvenes, sobre todo para que se dieran cuenta del sinsentido de la violencia, la gilipollez de pertenecer a una banda, y de cómo te puedes complicar la vida por cuatro tonterías.

        P.D: El día del estreno, ya hubo disturbios en Inglaterra. La gente está mal de la cabeza.