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domingo, 20 de septiembre de 2026

El Mago del Kremlin: ¿La película que explica el poder de Putin?


Si hay algo que me ha gustado de "El Mago del Kremlin", película francesa de 2025, dirigida por Olivier Assayas, es que me ha conseguido enganchar de principio a fin, durante sus horas y media de metraje, sin apenas parpadear...

De hecho, como tiene ese carácter de película biográfica, me he llegado a decir... No puede ser, esto es demasiado bueno para ser todo real... Y, efectivamente, después me he puesto a leer un poco sobre la historia, y todo todo no es real, pero se parece mucho, y se mueve con pasmosa facilidad en el terreno de reflejar la geopolítica, en esta ocasión la rusa, y los mecanismos del control absoluto...

"El Mago del Kremlin" es un thriller político que funciona como una auténtica radiografía del autoritarismo. La historia nos narra, nos desgrana, las tripas del poder ruso, narrando la vertiginosa transición de una democracia caótica en la década de los 90 hacia la autocracia blindada del régimen actual de Vladimir Putin.


  La película está basada directamente en el libro homónimo de éxito internacional, que no me he leído y ni creo que me lea por falta de tiempo, escrito por el autor italo-suizo Giuliano da Empoli. Es curioso, pero el célebre escritor Emmanuel Carrère es uno de los que firman el guion... La novela original se publicó en 2022 en Francia (llegando a España en 2023 editada por Seix Barral). El libro, de hecho, fue galardonado con el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa y quedó finalista del prestigioso Premio Goncourt, sirviendo como un manual literario para comprender la propaganda y el nacimiento del "putinismo".

¿Y de qué va "El Mago del Kremlin"? La trama sigue los pasos de Vadim Baranov (Paul Dano), un joven e idealista artista y productor de televisión en la caótica Rusia postsoviética. Tras vincularse con el millonario Borís Berezovski (Will Keen), Baranov termina cruzando caminos con un frío y calculador exagente del KGB: Vladimir Putin (un fantástico, en mi opinión, Jude Law). Impulsado por el cinismo político, Baranov se convierte en el "Mago del Kremlin", el estratega de comunicación encargado de transformar la imagen pública de Putin y crear un sistema donde la verdad y la mentira se difuminan para infundir miedo y orden.

  A lo largo de tres décadas, vemos cómo Baranov orquesta la caída de los propios oligarcas que lo ayudaron a subir (como el aplastamiento de Berezovski y el encarcelamiento de Mijaíl Jodorkovski, representado en el personaje de Sidorov). Sin embargo, el "monstruo" que ayudó a crear se vuelve demasiado grande y paranoico. Tras darse cuenta de que se ha convertido en una pieza prescindible en un tablero difícil ya de manejar, y de que el régimen ha sustituido la astucia mediática por la pura violencia dictatorial, Baranov decide retirarse en secreto, viviendo en las sombras como un prisionero de su propia creación política, y concediendo una entrevista donde explica toda su experiencia vital...


Como curiosidades curiosas de la película, os puedo comentar...

  "El Mago del Kremlin" costó 20 millones de euros, su recaudación mundial ha sido de 8 millones y medio de euros, y se estrenó en plataformas, como en Prime Video, en mayo de 2026, que es donde yo la he visto (por cierto).

Se rodó a contrarreloj entre el 20 de enero y el 4 de abril de 2025. Ante la imposibilidad lógica de filmar en Moscú debido al conflicto geopolítico, el equipo recreó los escenarios de la capital rusa principalmente en Riga, Letonia.

Hay una inspiración real: Aunque el nombre de Vadim Baranov es ficticio para dar libertades narrativas, el personaje está basado directamente en Vladislav Surkov, quien fue el verdadero ideólogo, asesor de cabecera y "arquitecto de la desinformación" de Putin en la vida real, y, a diferencia de la película, no se lo cargaron... Por lo menos hasta el momento.

  Para dar mayor veracidad histórica sin poder pisar suelo ruso, el director de fotografía Yorick Le Saux mezcló de manera digital metraje real de archivo de los años 90 con las escenas ficcionalizadas grabadas en Letonia.


Entre los Aspectos Positivos:

  El trabajo corporal y psicológico de Jude Law para capturar la fría esencia de Putin, sumado a la actuación de Paul Dano ya me han gustado de entrada. A mí, los dos, me han encantado.

  Logra sintetizar tres décadas de compleja historia geopolítica rusa en pinceladas rápidas, haciendo que el espectador entienda el entramado del poder sin aburrirse. Quizás no sea para todos los públicos, pero el que conozca el contexto histórico, lo va a disfrutar.


Aspectos No Tan Positivos:

Tiene un ritmo desigual en el tramo final, y hasta un poco precipitado, como con ganas de ir acabando: Al abarcar un periodo de tiempo tan amplio (treinta años), la última parte de la película se siente apresurada o compactada para encajar en el metraje. Eso puede llegar a aburrir a algunos.

En definitiva: Me ha parecido una película interesante, a pesar de su excesivo metraje. A pesar de que tiene elementos de ficción, hay otros muchos que son muy esclarecedores relacionados con la Rusia de los últimos 30 años... Si te interesa el tema, tienes que verla. De nota, le doy un 6,5.

domingo, 19 de enero de 2025

Star Wars: Tripulación Perdida (2024)

 

        Lo prometido es deuda. Hace un mes algunos de vosotros me pedisteis que comentara sobre la nueva serie del Universo Star Wars, “Tripulación Perdida” o “Viaje hacia lo desconocido” (como se la ha llamado en Hispanoamérica), pero yo no soy de los que ven los dos primeros episodios de una serie y ya hace la reseña. Respeto a los que hagan esas cosas, pero soy más de los que quiere terminar primero la serie y después opinar, por eso he tardado más de un mes en ponerme con ello.

        La serie la terminé hace unos días, han sido ocho episodios emitidos por la maltrecha Disney, y he respirado fuerte antes de ponerme aquí delante a opinar.


        “Tripulación Perdida” sigue la estela del Disney de los últimos años, que, afortunadamente, no hemos visto en “The Mandalorian” y en alguna que otra serie más del Universo Star Wars de ir cayendo cada vez más en un entretenimiento un tanto infantiloide, y realizando productos que son más deudores de ciertos movimientos sociales o ideológicos, que del propio Star Wars, y “Tripulación Perdida”, quizás sea un ejemplo más, y ojalá que el último.

        A “Tripulación Perdida” te puedes acercar de dos maneras distintas. Te puedes acercar como el fan de Star Wars de toda la vida, de las películas clásicas, entre los cuales me cuento, como buen boomer viejuno que soy, y enseguida suspenderás la serie, y verás en ella un subproducto del Universo original. No en vano, creo que era ya Carl Sagan el que hace casi cincuenta años, criticaba las películas por su antropocentrismo, aquí más acentuado que nunca. Y le darías a la serie un 2, y te quedarías tan pancho.


        La otra manera de acercarte a la serie es como una persona que tenga de media treinta o cuarenta años menos que yo, un chaval joven o una persona que directamente pasa de la esencia primigenia del Star Wars de George Lucas, y verás un producto parecido a “Los Goonies”, salvando mucho muchísimo las distancias, porque “Los Goonies” es una película atemporal muy difícil de imitar, y eso que lo han intentado muchos en los últimos treinta años, incluyendo la Spilbergriana (de Steven Spielberg quiero decir) “Super 8”, y alguna por el estilo, donde los protagonistas son un grupo de niños, walkies en mano,


cada uno con unas características y unas cualidades, unas maneras de ser y unas personalidades más ochenteras que actuales (y creedme, sé lo que digo, porque trabajo diariamente con cien niños y adolescentes), y vista y abordada de esa manera, la podrás disfrutar, aunque te encontrarás con una serie predecible, que bien podría haber sido una película, donde de los ocho capítulos sobran tres perfectamente, y donde la visión de una galaxia muy muy lejana es lo más estadounidense que te puedas imaginar, con barrios totalmente yanquis, a los que solo les falta la bandera en el marco de la puerta, y clases media gringas, que mezclan la piratería del S. XVIII, con jerga y costumbres incluidas (con todo ese romanticismo edulcorado anglosajón típico/tópico de la temática), de los libros de Stevenson con naves espaciales, droides y oro, mucho oro, o créditos de la Antigua República… De hecho, a la serie, solo le hubiera faltado que saliera un galeón espacial español, llamado “Nuestra Señora de la Soledad”, y yo ni hubiera parpadeado.

Al final, al tiempo, el Especial de Navidad de “Star Wars” será un programa de culto al que todos adoraremos, después de haberlo rajado (yo no) durante años.


¿Qué nos vamos a encontrar en la narrativa de “Tripulación Perdida”? Estamos en At-Attin, un planeta perdido y oculto desde los tiempos de la Antigua República, donde los habitantes viven en Paz y Prosperidad en barrios de la Clase Media estadounidense, como os decía anteriormente, con jardín delantero y trasero, colegios e institutos, droides… Lo más parecido a Utah u Illinois un poco más allá de Plutón.

Cuatro nenes, amigos entre ellos, y que tienen en común lo que una moto a una galleta, descubren una vieja y abandonada nave pirata semienterrada en mitad del campo. Hay gente que encuentra monedas romanas por Extremadura y otros, platillos volantes. Los cuatro acaban como en un libro-juego clásico, saliendo de la atmósfera protegida de su planeta y conociendo a un pirata, Jod Na Nawood, (interpretado por Jude Law), que les promete ayudarles a volver a casa cuando descubre que los niños tienen un droide que se cree John “El Largo” y Reales de A Ocho españoles, digo créditos de la Antigua República, perseguidos por un Hombre Lobo y Steve Urkel por toda la galaxia… En fin, eso es en resumidas cuentas…


En definitiva: Como boomer, le doy de nota un 2. Como tipo que se ha hecho una lobotomía por la Seguridad Social, podría subir al 5 por recordar al niño que fui hace 50 años. Predecible, con unos nenes que siempre se libran de todo y unos piratas absurdos llenos de topicazos, la serie deja un final un tanto abierto, y aunque los primeros datos daban peores datos de audiencia que “The Acolyte”, que ya son ganas, en algunas webs españolas hablan de una segunda temporada para 2026. Aquí entre nosotros, espero que no.