Mis Redes Sociales

Mis Redes Sociales.
Sígueme en YouTube Sígueme en Facebook Sígueme en Instagram Sígueme en TikTok  Sígueme en Twitter
Mostrando entradas con la etiqueta Fidel Martínez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fidel Martínez. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de julio de 2020

Sarajevo Pain (Norma, 2020) Fidel Martínez



        Los que conocemos a Fidel Martínez, llevamos este horrendo 2020 esperando que sacara “Sarajevo Pain” (Norma, 2020). Desde enero, sabía que su nuevo cómic iba a salir en marzo, que iba a tratar sobre un tema necesario y no tratado en los cómics, ni siquiera en nuestros manuales de Historia contemporáneos, con la suficiente claridad y precisión, como es la Guerra de Yugoslavia, que nos pilló a contrapié, como algo lejano y ajeno, y que resulta que estaba a nuestras puertas, y que fue, posiblemente, una de las mayores vergüenzas europeas de los últimos años.


        Después llegó el maldito covid19, coronavirus, plaga que aun sufrimos en nuestro día a día, y aquel cómic se retrasó hasta este presente mes de julio, que ha sido cuando he tenido el placer de tenerlo en mis manos, y de poder disfrutarlo. Y tanto ha sido así, que he hecho algo que no suelo hacer: Leérmelo dos veces. El motivo me ha parecido obvio. Es un cómic que engloba tanto, tantísimos puntos de vista: Étnicos, religiosos, históricos, hasta artísticos, que no quería dejarme atrás nada. Y, a pesar de ello, creo que algo se me ha podido escapar. Algo merece ser rescatado del tintero.


       Fidel nos lleva a aquella Yugoslavia que se desmorona a principios de los noventas en guerras y barbaridades abominables, a través de los ojos, del punto de mira de un francotirador serbio, que relata su historia. También vemos los puntos de vista de dos niños, concretamente de uno, Amir, a través de los cómics que lee y que extrapola a la situación que vive, entre fuego de mortero, tiros y bombas, y en la que hay un hueco para la amistad con una chica, a cuyo padre mataron de un certero tiro en la plaza en la que no quiere jugar con Amir.

        El arte hace su aparición y se pone al servicio de los más necesitados, para narrar el horror. Tal como hizo Goya. También la historia que intenta explicar el porqué de ese conflicto intestinal y nacionalista, que durante tantos años supo afrontar el mariscal Tito, pero cuya desaparición hizo estallar aquel avispero religioso y étnico, por los cuatro costados.

        La esperanza de sus protagonistas reside en la esperanza de que todo acabe, de que regrese el ser amado, de que todo sea ya un pasado sin odio ni rencor, mientras los europeos y sus soldados del unprofor miran para otro lado.

         Con una técnica muy personal, que a mí me recuerda poderosamente a los expresionistas alemanes, y a sus xilografías de la República de Weimar. Fidel nos lleva a través de un riguroso blanco y negro, de personajes angulosos, a mostrarnos lo que fue una vergüenza de diez largos años de odios, muertes, venganzas y francotiradores, de sitios y guerras intestinas, donde no se esperaba a Dios en un Sarajevo moribundo y humeante. Ni que decir tiene, que tenéis que leerlo. Es una verdadera maravilla.

         P.D: No os dejéis atrás “Fuga de la Muerte” y “Cuerda de presas”, que ya comentamos aquí hace unos años. No os defraudarán.

jueves, 28 de marzo de 2019

Apocalipsis (EDT, 2012)



         Pocas veces tengo la oportunidad de leer cosas tan interesantes como “Apocalipsis” (EDT, 2012). Interesante por la temática: El Apocalipsis según San Juan, e interesante por la concepción (en la Salita del Cómic de Extremadura, en Cáceres, durante unas cañas con amigos) y por el trabajo realizado, por varios artistas, que aportan cada uno de ellos, su visión particular a los diferentes pasajes que abordan el último de los libros del Nuevo Testamento.


         En el momento en que se realizó, además, mucho más oportuno: Con el calendario maya reivindicando, por octava vez en el siglo, el fin del mundo, o, al menos de una era.


        “Apocalipsis” es la labor de varios artistas gráficos (algunos de los cuales tengo el placer, y la inmensa suerte, de conocer) como Fidel Martínez (que quizás recordéis por fantásticas obras como “Fuga de la muerte” (2016), o “Cuerda de presas” (2016) por citaros algunas de las obras de las que hemos hablado, y comentado, por el Patio-Lavadero), Borja González Hoyos (“La reina Orquídea”)  o Fermín Solís (“El laberinto de las tortugas”) entre otros…

        Lo he disfrutado mucho este “Apocalipsis”, en riguroso blanco y negro (y la consabida ristra de grises), con sus diferentes estilos y visiones. Me ha encantado, y eso que lo que cuenta es para acojonar, ya que parece estar describiendo, desde el primer momento, el plató de un programa de TeleCinco una tarde cualquiera. Os lo recomiendo, nunca hubo un Fin del Mundo tan ameno.

domingo, 15 de mayo de 2016

Fuga de la Muerte. Fidel Martínez

Volver a tener, entre las manos un cómic, de un autor como Fidel Martínez es, simple y llanamente, una gozada. Siento predilección por todo lo que firma este autor, igual que me sucede con Paco Roca, y a fecha de hoy es uno de mis 6-7 autores españoles favoritos del panorama actual de este país.

 (Fuga de la Muerte)


 Fidel Martínez es sinónimo de calidad. Ya lo comenté hace unos meses, cuando dediqué una entrada a su “Cuerda de presas” en este Patio-Lavadero. Su dibujo, muy característico, que a mi tanto me recuerda a los expresionistas alemanes de “El Puente, y sus planchas xilográficas. Nolde y compañía, sacando el jugo máximo a la madera. Pues Fidel te hace lo mismo con las tintas, con el juego de huecos y llenos, con el blanco y con el negro, te hace magia, expresiva y directa, comunicadora desde el principio. Su dibujo ha evolucionado, claro que sí, pero sigue siendo igual de bueno, igual de claro para expresar situaciones, emociones y sentimientos. Es un arte brutal. Tan brutal, como necesario.

 ¿Y que nos trae Fidel Martínez en “Fuga de la Muerte”?, pues la interesante historia del poeta rumano Paul Celan. Desde su infancia en la región de Bucovina, donde ya le vemos desde pequeño destacando en los idiomas, hasta el fin de su cautiverio en un campo de trabajo de Moldavia. La historia de Paul corre paralela a sus poemas, a su interés y amor por la lengua alemana, inculcado por su madre, y a su pasión por vivir, en un mundo que sucumbe a su alrededor, ante el fracaso primero de la revolución soviética que se presenta como una farsa, y ante el horror terrible del nazismo que arrasa con toda la humanidad de las personas.
 (Paul Celan)

 El poeta se salvará. Tontea con el suicidio. En el puente de Mirabeau de París. Lo vemos en el epílogo recitando “Todesfuge” (Fuga de la Muerte), ese poema por el cual (creo yo) es más reconocido, y en el que habla del campo de concentración de Auschwitz. Marcado para siempre. Paul no llegará nunca a recuperarse de aquel infierno nazi que le torturó, y que se llevó a sus padres. Su padre, muerto de tifus. Su querida madre, asesinada de un balazo en la cabeza en Ucrania.
 (Paul Celan)

Las diez últimas páginas del cómic son, en mi opinión, las más impactantes. Hay una sucesión de imágenes que no necesitan el acompañamiento, siquiera, de una sola y triste vocal. Hablan solas. Impresionan. Fidel, como siempre, muy recomendable.

P.D: La imagen de la portada es mía. Y las otras las he encontrado en la Red, aquí y allí.