Sobre gustos hay mucho escrito, pero poco editado.
Maullando desde 2008...
Somos el blog extremeño de entretenimiento, activo, más longevo, hasta la fecha: Con reseñas de cómics, libros, películas, series, gatos, y asuntos varios (relatos cortos y reflexiones). Con más de 4600 entradas publicadas, y 800 etiquetas de todo tipo. Bienvenid@ al Patio-Lavadero.
En parte ilusionado, en parte con miedo...
Este es el primer vídeo que he hecho con IA de una reseña cinematográfica. Vi
la película en su estreno, pero no tengo tiempo para hacer todas las reseñas
que me gustaría. Creo que la película merecía una reseña, pero las semanas han
ido pasando y ya no me acuerdo de algunos detalles... Entonces, he recurrido a
la IA para hacer la reseña. El resultado es un tanto irregular, pero es más o
menos lo que quería decir. Espero no haberla cagado mucho. Ya me diréis...
En parte ilusionado, en parte con miedo... Este es el primer vídeo que he hecho con IA de una reseña cinematográfica. Vi la película en su estreno, pero no tengo tiempo para hacer todas las reseñas que me gustaría. Creo que la película merecía una reseña, pero las semanas han ido pasando y ya no me acuerdo de algunos detalles... Entonces, he recurrido a la IA para hacer la reseña. El resultado es un atnto irregular, pero es más o menos lo que quería decir. Espero no haberla cagado mucho. Ya me diréis...
En parte ilusionado, en parte con miedo... Este es el primer vídeo que he hecho con IA de una reseña cinematográfica. Vi la película en su estreno, pero no tengo tiempo para hacer todas las reseñas que me gustaría. Creo que la película merecía una reseña, pero las semanas han ido pasando y ya no me acuerdo de algunos detalles... Entonces, he recurrido a la IA para hacer la reseña. El resultado es un atnto irregular, pero es más o menos lo que quería decir. Espero no haberla cagado mucho. Ya me diréis...
En parte ilusionado, en parte con miedo... Este es elEn parte ilusionado, en parte con miedo... Este es el primer vídeo que he hecho con IA de una reseña cinematográfica. Vi la película en su estreno, pero no tengo tiempo para hacer todas las reseñas que me gustaría. Creo que la película merecía una reseña, pero las semanas han ido pasando y ya no me acuerdo de algunos detalles... Entonces, he recurrido a la IA para hacer la reseña. El resultado es un atnto irregular, pero es más o menos lo que quería decir. Espero no haberla cagado mucho. Ya me diréis... primer vídeo que he hecho con IA de una reseña cinematográfica. Vi la película en su estreno, pero no tengo tiempo para hacer todas las reseñas que me gustaría. Creo que la película merecía una reseña, pero las semanas han ido pasando y ya no me acuerdo de algunos detalles... Entonces, he recurrido a la IA para hacer a reseña. El resultado es un tanto irregular, pero es más o menos lo que quería decir. Espero no harla agado mucho. Ya me diréis...
Con “El Gran Diluvio”, película surcoreana de 2025,
que viene bajo la producción de Netflix, he tenido sentimientos encontrados. Vi
el tráiler, como suelo hacer antes de enfrentarme a una película, y me gustó lo
que vi. Película entre las más vistas y demandadas de la plataforma, pensé que
me enfrentaba a una típica película de desastres naturales ubicada en Corea del
Sur (recordad que, desde hace una década, casi todos los desastres tipo
zombies, extraterrestres y eventos parecidos, han dejado su original escenario
estadounidense y se han localizado en Corea del Sur, y Netflix está lleno de
ejemplos)
Pero, a los diez minutos de comenzar (su metraje es
de una hora y cuarenta y ocho minutos, al cual yo le recortaría encantado unos
veinte minutos), nos encontramos conque no hay nada de desastres naturales y su
historia, aparte de rocambolesca, gira en torno a otros derroteros, en los que
se mezclan simulaciones, inteligencia artificial, un desarrollo que puede
recordar a una aventura gráfica o a un libro-juego de hace cuarenta años, y
donde vamos a ir viendo distintos finales, o más bien fracasos, hasta que la
protagonista acierte el camino después de 20 mil intentos.
“El Gran Diluvio” se estrenó en Netflix el pasado
19 de diciembre de 2025, en cines unos meses antes, el 18 de septiembre, y no
he sido capaz de encontrar datos ni de presupuesto ni de recaudación. Lo que si
os puedo contar es que ha estado como película más vista durante una semana en
70 países donde opera Netflix, aunque eso quizás tampoco te diga mucho.
Su narrativa no es del todo original, de hecho, ya
he visto historias parecidas… Así, a bote pronto, y salvando las distancias, se
me viene a la cabeza: “Al filo del Mañana” (2014), “Código Fuente” (2011),
“Todo a la vez en todas partes” película-comedía de 2022 a la que le debo una
reseña, al igual que la de 2013, “Coherence”.
Escrita y dirigida por Kim Byung-woo, en “El Gran
diluvio” nos vamos a encontrar una historia un tanto compleja, al principio
difícil de ubicar en la que An-na, una investigadora especializada en
inteligencia artificial, despierta una mañana para descubrir que el agua entra
a raudales en su apartamento de Seúl. Junto a su hijo de seis años, Ja-in, intenta
sobrevivir a olas gigantes, explosiones de gas, ladrones y agentes de seguridad
armados.
Según va subiendo hacia la azotea y va tomando
ciertas decisiones, le van ocurriendo ciertas cosas. En medio del caos, un
agente de seguridad llamado Hee-jo (Park Hae-soo) viene a “rescatar” a An-na
por órdenes de una organización que cree que ella es clave para preservar la
humanidad debido a su trabajo en un proyecto de emociones a través de la
Inteligencia Artificial.
En un primer momento, separada de su hijo, que
resulta no ser su hijo, sino un ser robótico, un androide, es enviada junto a
unos pocos seres humanos a una estación espacial del tamaño de la provincia de
Badajoz, y una vez allí, descubrimos, que, en realidad, toda la narrativa es en
realidad una simulación creada por Inteligencia Artificial que estudia a través
de las distintas decisiones que toma nuestra protagonista, datos sobre las
relaciones madre e hijo, por lo que nuestros personajes se ven condenados una y
otra vez a repetir es mismo bucle, que tiene distintos finales, todos malos,
por cierto, hasta que An-na, y Hee-jo, se dan cuenta y comienzan a tomar
decisiones para romper el bucle y llegar a un final feliz, exitoso, que rompa
las repeticiones de una vez por todas
Ni que decir tiene, que, finalmente, lo conseguirá
después de miles de intentos que vamos a ir viendo reflejados en la camiseta de
ella, donde aparece una especie de marcador con el número de intentos, aparte
de un croquis de la planta o plantas de edificios donde sucede la trama.
A mi me ha recordado mucho, como os decía, a una
aventura gráfica, o a un libro-juego, ya que según las decisiones que tome la
protagonista, la simulación le planteará distintos finales y posibilidades,
algo que en un principio, me llevó hacia cierta confusión hasta que pillé el
tema. De hecho, llega un momento en que la película nos muestra ya
descaradamente como se crea la simulación de paredes, puertas, elementos, todo…
Como curiosidad, os puedo contar que la película se
rodó entre julio de 2022 y enero de 2023, con sets reales inundados y efectos
visuales por un tubo desde las primeras secuencias, por lo que sospecho que el
presupuesto no ha debido ser barato precisamente.
En definitiva: Os tengo que reconocer que he estado
a punto de suspender la película. Primero por su complejidad, su narrativa mal
explicada, que te deja como espectador con muchas dudas, y más con el final que
se gasta, que no sabes si esta gente es real, son androides o una cabra en
bicicleta. Y, en segundo lugar, porque el nene es lo más insoportable que he
visto en mucho tiempo. Siempre se separa de la madre, hace lo que le sale de
las narices, y he llegado a odiarlo profundamente. Que la ropa esté siempre
seca, o que la gente dure 3 minutos en inmersión, tampoco ayuda.
Le voy a dar un 5 de nota, pero no me atrevo a
recomendarla, así que la dejo a vuestra entera elección.
“Mis 84 m2” es uno de esos productos veraniegos que nos ha traído Netflix
durante este verano de 2025, un thriller psicológico surcoreano, que como ya
adelanto en la miniatura del vídeo, mezcla muchas cosas, y tristemente, porque
de la idea principal, parten dos narrativas que se mezclan, pero que de manera
independiente hubiera dado para dos películas, igual de interesantes, pero en este
caso, la cocción me parece que ha quedado un tanto irregular.
El título de esta película
de una hora y cincuenta y cinco minutos se refiere a los 84 m2 de media que
tiene un apartamento surcoreano, y que, por lo que narra la película, conseguir
uno, ser propietario de uno de ellos, es casi un milagro, y para pagarlo,
necesitas tres vidas y cuatro trabajos.
Esta idea gira en torno a
su primera mitad: Conseguir el piso, préstamos, pagarlo, llegar al edificio,
aquí no hay quien viva, ¿Quién hace esos ruidos?, no te trago, creo que lo voy
a vender, pero perderé dinero, paso de alquilarlo… Y en ese lago, incluso me he
dicho: aquí hay cosas que coinciden con nuestra actual situación inmobiliaria
en España, pero después… “Mis 84 m2” cambia radicalmente, y es otra cosa.
Atentos, que vienen curvas…Tenemos a Noh Woo‑seong, oficinista de unos
treinta años, soltero y de contados amigos, o más bien ninguno, porque no se
pueden llamar amigos al compañero de trabajo listillo de turno.
Con muchísimo esfuerzo, logra comprar un
apartamento de 84m² tras
hipotecarse completamente, invirtiendo todos sus ahorros en una escena muy
curiosa donde compra el piso sobre plano, tras leer las características, sin
visitarlo antes ni nada parecido. Y en plan, o te decides y firmas aquí o mira
los 300 que están pendientes también de ese cuquero.
Prácticamente después de llegar al piso, empieza a
escuchar ruidos molestos cada noche de todo tipo que vienen del piso superior,
y que no lo dejan dormir en ningún momento. Una vecina con dos hijos
adolescentes, le planta continuamente posits en la puerta expresando sus quejas
porque dice que no pueden descansar ni estudiar.
Woo‑seong visita al vecino del piso superior, Jin‑ho,
un periodista un tanto borde, pero que se ofrece a formar un dúo con él para
investigar el origen del ruido que él también sufre.
De manera paralela, nuestro protagonista intenta
vender el piso sin que le conlleve muchas perdidas económicas, pero la verdad
es que no es así, cualquier decisión que tome le llevará a la ruina, y los
ruidos no paran de sonar todos los días, mientras los vecinos se amotinan
contra él, y, Eun‑hwa, presidenta de la comunidad, intenta arreglar las cosas
entre los vecinos afectados.
Hasta aquí, podrías pensar que estás ante una
película que te exagera, o quizás no, una situación que puede darse en
cualquier bloque de vecinos. Los roces, las desavenencias, los malos rollos
hasta extremos insospechados te los puedes encontrar, pero se va dejando atrás
poco a poco el tema de préstamos, inversiones o situación inmobiliaria del
país, para entrar en algo más oscuro relacionado con el constante ruido.
Hay toda una mafia montada en el edificio
interesada en echar a vecinos, comprar pisos, especular, y quien crees que es
amigo es enemigo y viceversa, y pronto la mente de Woo-seong se tiene que
enfrentar a demasiadas cosas a la vez, en poco tiempo, y con poca claridad
dadas sus emociones y su situación financiera.
Creo que se pierde el primer mensaje, la primera
idea, que resulta más interesante, la de la situación inmobiliaria, los
problemas financieros o emocionales que puede conllevar la compra de un piso,
sea en Corea o en España, en detrimento de la segunda historia, más oscura y
menos contundente. La posible ironía, crítica social, se diluye en el último
tercio de la película en escenas bastante oscuras, confusas por momentos, y con
un final que deja el culo torcido, y que no sabes si es una metáfora, el sueño
de Los Serrano, o vete a saber qué.
En definitiva: A lo
añadido, le quitaría su media hora de rigor sin pestañear. Creo que “Mis 84 m2”
es una oportunidad perdida. La realidad supera cualquier thriller de ficción. Y
hay material para explorar el tema de la convivencia vecinal, más allá del humorístico
que tenemos en España en series como “La que se avecina”, o “Aquí no hay quien
viva”, es una faceta que podría haberse explorado y explotado mejor. De nota le
voy a dar un frío 5, y espero vuestros comentarios al respecto.
Es muy curioso,
pero cada vez que pienso en cine surcoreano, pienso en invasiones zombis,
extraterrestres, fantasmas y películas de terror, que es de lo que más he visto
en la última década de este país.
Sin embargo, con el visionado de
“Rescate Lunar”, producción surcoreana de 2023, he tenido la oportunidad de ver
una película surcoreana sobre el espacio, la luna, y un accidentado viaje a
nuestro satélite natural, y en sus dos horas y casi diez minutos de metraje, no
ha pasado nada paranormal, ni ataques de marcianos, ni fantasmas selenitas
botando por la superficie lunar ni nada parecido.
Por un lado, reconozco mi frustración (y
parte de asombro) ante ello, pero por otro lado, también me ha dado la ocasión
para ver algo diferente, algo a lo que no estoy acostumbrado, que es ver cine
sobre el espacio, con un gran nivel técnico, una fantástica fotografía, y un
metraje excesivamente largo, al que le puedes quitar una hora sin pestañear y
donde hasta los epílogos post-créditos se te pueden hacer tan largos como un
viaje a la luna…
Viajar a la Luna, a otros planetas, o a
Badajoz en tren desde Madrid es algo con lo que la humanidad siempre ha soñado
desde tiempos inmemoriales, por eso no es de extrañar que ya hace 115-120 años,
concretamente en 1902, una de las primeras películas de cine fuera “Viaje a la
Luna”, de los Hermanos Mélies, que además de hacer una de las primeras
películas de Ciencia Ficción de la Historia, también hicieron una de las más
largas, con una friolera de 14 minutos de duración. Y os lo dice alguien que
está obsesionado con los metrajes de las películas.
El interés por el espacio estaba muy de
moda a finales del S.XIX y principios del S.XX, y eso es palpable en la
literatura, en libros como “De la Tierra a la Luna” de Julio Verne de 1865 o
“La Guerra de los Mundos” y “Los Primeros hombres en la Luna” de H.G Wells de
1898 y 1901 respectivamente, aunque hay muchos más ejemplos de siglos
anteriores…
Hoy en día, desde hace unos años, varios
países han mostrado su interés en no solo volver a la Luna, si no intentar
pisar Marte, y quién sabe, establecerse en colonias espaciales por todo el
Universo.
Aunque personalmente, yo no lo veo.
Siempre me imaginé el futuro como en las películas de la saga “Mad Max”, pero
tristemente sin Tina Turner.
El caso es que los surcoreanos no van a
ser menos, (ya lo intentamos los españoles en 1970 con la película “El
Astronauta” y nuestro querido y admirado Tony Leblanc acabó en Almería), y en
“Rescate Lunar” nos cuentan una historia en la que Corea del Sur se ha lanzado
a la Conquista espacial, y de la Luna en particular.
No se sabe a ciencia cierta si estamos
en un presente alternativo, o en un futuro cercano, lo que está claro es que no
hay autovía Huelva-Badajoz. Los surcoreanos han sido expulsados de la Agencia
Espacial Internacional por ir por libres y fracasar estrepitosamente al
intentar mandar una Misión a la Luna, que acabó con los tres astronautas
fallecidos y su prestigio como país por los suelos.
Siete años después, lo vuelven a intentar
por su cuenta. En esta ocasión, como no puede ser de otra manera, todo se
vuelve a torcer. Y es que, si puede salir mal, saldrá peor, que es algo con lo
que ya contaban los surcoreanos.
A las primeras de cambio, ya caen dos
astronautas, debido al anticiclón espacial de Las Azores, que hace que la nave
quedé como un medio guiñapo que no querría ni Antonio Lobato para vender, y
dejando al más novato de ellos con la responsabilidad de alunizar en la luna,
por el honor del país y volver.
Pero, para ello, para que la misión
salga correctamente, deberán recurrir al antiguo director del programa espacial
surcoreano, que es el exmarido de la tipa que será la futura jefa de la Nasa,
que está casada de segundas con un occidental, con un yanqui concretamente, y
juntos deberán dirigir a nuestro joven astronauta, coleccionista de osos de
peluche, a cumplir la misión.
Y todo ello, poniendo muchas caras
raras, mucha sobreactuación, y esquivando a los yanquis, que no quieren ayudar
al igual que el resto de los países, a los pobres surcoreanos expertos en
accidentes y desgracias espaciales de todo tipo, mientras que el astronauta
llega a la luna y le cae una granizada de meteoritos, se lleva todo tipo de
golpes y no le salen selenitas al paso del puro milagro.
Finalmente, es rescatado por otros
astronautas internacionales, tras cumplir su misión, más muerto que vivo, y con
una escena post-créditos infinita.
En definitiva: “Rescate Lunar” fue
escrita y dirigida por Kim Yong-Hwa en 2023, que también era el encargado de
traer los cafés y barrer el set de rodaje cuando se iban. Ese mismo año,
también le dio tiempo a firmar el guion de “Project Silence”, que tenemos
comentada tanto por el blog como por el Canal.
Centrándonos en “Rescate Lunar”, como os
comentaba a principio, yo destacaría por encima de todo el nivel técnico de la
película (con muy buenos efectos especiales), la fotografía y poco más, siendo
bastante olvidable el resto. El tema de rescatar a un antiguo trabajador
espacial, en este caso un director competente que acaba entreteniendo niños,
para salvar una Misión… Juraría que ya lo he visto en media docena de ocasiones
en el cine, y a lo mejor me quedo corto. Tiene algún momento de acción, pero se
me ha hecho larga y aburrida, por lo que de nota le voy a dar un 5 raspado.
“Invasión,
Insurrección” es una producción surcoreana de 2024, que viene
bajo la tutela de Netflix, y que me ha parecido una interesante
apuesta cinematográfica, para los tiempos que corren. Tiene un
trasfondo, un contexto histórico muy interesante, como es la
invasión japonesa de la península coreana a finales del S.XVI, bajo
el Periodo de la Dinastía coreana Joseon, que eran prácticamente un
reino satélite, súbdito de los Ming chinos.
El
propósito de los japoneses era usar Corea como avanzadilla en la
posterior invasión china, pero a pesar de los iniciales éxitos
iniciales, la guerra de guerrillas puesta en marcha por los coreanos,
y la destrucción de la Armada japonesa, terminó por sentenciar la
invasión al fracaso.
Partiendo
de esa premisa, tenemos la ficción, que a pesar de ser eso… Una
ficción, respeta mucho, y muy bien, no solo este contexto histórico
al que os hago referencia, si no también el uso de armas,
vestimentas, estamentos sociales, pensamientos… Que es algo en lo
que me suelo fijar mucho, y que no suelo perdonar ni pasar por alto
en este tipo de películas.
¿Qué
te vas a encontrar en la narrativa de “Invasión, Insurrección”?
Estamos en el S.XVI, concretamente en la década de los años
ochenta, el rey de Corea, Seonjo, actúa despotamente y vive a
años-luz de la realidad social y económica de su pueblo, que pasa
penurias y más hambre que un perro chico mientras que él vive solo
pensando en sí mismo, y en lo grande que es su palacio, en alusión,
seguramente, a alguna carencia física de algún tipo.
De
hecho, el principio de la película comienza con la eliminación de
una comuna hippie que aboga por una sociedad igualitaria, sin
diferencias sociales, de tipo comunista, que acaban con la cabeza
cortada, dirigida por Jeong Yeo-Rip, que prefiere ejecutarse él
mismo, antes de que lo pillen, para ir ahorrando tiempo.
Mientras
tanto, en una provincia, el niño Cheon acaba como esclavo tras un
error burocrático a pesar de que su padre intenta por todos los
medios evitarlo. Pronto acaba en casa de un asesor militar, un noble
que intenta convertir a su hijo Genshin en un futuro General. Por
cada fallo que comete el hijo, el joven esclavo Cheon se lleva un
palo, y como Genshin es bastante incapaz, la somanta de palos que se
lleva diariamente Cheon es antológica.
Harto
de palos, Cheon le comenta a su joven amo, Genshin, las técnicas que
tiene que hacer para vencer a su monitor, ayudándolo en el noble
arte de la esgrima, algo que reduce el número de palos que Cheon se
llevaba, aunque llegado el día de las Oposiciones a General, Genshin
sigue más verde que una pera limonera, por lo que Cheon se presenta
por él a cambio de que su amo le dé la libertad y deje de ser
esclavo, quedando el primero de su promoción, y llevándose como
premio: Una espada blanca de Jedi, un quimono azul y un apartamento
en Torrevieja. En las Oposiciones se conoce que no te pedían ni el
DNI y se podía presentar cualquiera.
La
celebración por el éxito en las Oposiciones, coincide con una
revuelta de esclavos, que acaba con el amo y con toda la familia en
el otro barrio, incluyendo la mujer e hijo de Genshin, que no se
encontraba en esos momentos en casa. Cheon se ve libre para huir, y
Genshin al enterarse, cree que su amigo, a la par que esclavo, ha
estado involucrado en dicha revuelta y jura vengarse tarde o
temprano.
La
invasión japonesa de Corea convierte a Cheon, disfrazado con su
kimono azul y su espada, en todo un referente de la resistencia
coreana ante los nipones, infligiendo graves derrotas él y su grupo
de desarrapados a todos los japoneses que se encuentran por el
camino, sobre todo a un samurái al que llaman “Corta-Narices”
por la afición de este a la cirugía rino-facial sin anestesia.
Una
vez concluida la guerra, que al durar siete años, bautizan con el
original nombre de “La Guerra de los Siete Años”, aunque es más
conocida como las Guerras Imjin… Los tres hombres: Cheon, Genshin,
y “Corta-Narices” que se ha quedado a vivir en Corea por el clima
y la amabilidad de sus gentes, tienen unas cuentas pendientes que
resolver… A espadazos.
En
definitiva: Entretenida película de dos horas que se me ha pasado
volando, con buenas escenas de acción, que creo que os va a gustar.
Personalmente la recomiendo, y le doy un 6 de nota. Si tenéis
curiosidad, investigad los hechos en los que se basa la película,
son muy interesantes y la película, ficción aparte, los aborda muy
bien. Lo dejo por aquí.
“Identidad Desbloqueada”
(Netflix, 2023) es una película surcoreana que tiene una trama, y un tema,
interesante a tratar: Tu intimidad a través de tu móvil.
Con doblaje hispanoamericano,
en realidad tenemos dos tramas principales: Por un lado, un caso policial en
busca de un peligroso asesino que deja un reguero de cadáveres.
Por otro, la de una chica, que,
tras perder el móvil, se lo devuelven pirateado, por lo que es espiada en todas
y cada una de las actividades.
A la hora y cincuenta minutos
de metraje, le sobran los preceptivos treinta minutos en una cinta que no en
pocas ocasiones tiene bastante de spot publicitario, pero que cumple a medias
con la intención de advertirnos sobre los peligros tecnológicos: Publicaciones
ofensivas, revelación de datos, suplantación de identidades…
Se deja ver, pero sin tirar
cohetes. Su excesivo metraje juega en su contra.