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domingo, 10 de febrero de 2019

La voz que no cesa. Vida de Miguel Hernández (Edt, 2013) Ramón Pereira, Ramón Boldú. Prólogo de Joan Manuel Serrat.



         Cada vez que pienso en Miguel Hernández, me acuerdo de una foto, para mí icónica, que define muy bien la persona que era. Es una foto en la que él está en Castuera, con la mano en alto, en un gesto retorcido, con la boca de un fusil delante y su propia boca abierta. Se le intuye la voz fuerte, desgarradora, recitando poemas a los soldados que le oyen, poco antes de entrar en batalla para luchar por los ideales en los que ellos creían, los ideales de la República. Atrás se intuyen unas encinas, o unos olivares, que parecen mecidos por un ligero viento.


          Encontrarme con este cómic, “La voz que no cesa. Vida de Miguel Hernández” (Edt, 2013), de Ramón Pereira y Ramón Boldú, con prólogo de Joan Manuel Serrat, ha sido un auténtico lujazo para mí, ya que, desde mi etapa estudiantil, siempre he leído poemas de Hernández, y me he interesado mucho por su vida, pero en esta gran biografía en cómic hay datos que desconocía: La actitud despiadada de su padre, las palizas, sus viajes a Madrid, su relación con Maruja Mallo, o la trágica muerte del que iba a ser su suegro…


        Otros detalles los conocía: La animadversión que sentía Lorca por él, o el incidente que tuvo con Alberti (y señora) y que le costaría, a la larga, su propia vida… Y aquellos últimos años preso, viviendo un auténtico infierno carcelario. Murió con apenas 31 años.


           Realizado en blanco y negro, este cómic es una maravilla. Me ha encantado, y ciertamente, lo recomiendo. No dejes de leerlo.

sábado, 9 de febrero de 2019

La Brigada Lincoln (Panini, 2018). Pablo Durá, Carles Esquembre, Ester Salguero



        De “La Brigada Lincoln” creo que se ha escrito ríos de tinta desde que tengo conocimiento. Incluso sé que están preparando una serie sobre los acontecimientos que tuvieron que vivir durante la Guerra Civil Española, este grupo de voluntarios norteamericanos, que vinieron a España en 1937 a luchar para defender los ideales de la República.

        En un principio era 450 brigadistas, pero llegaron a ser hasta 3000 los voluntarios estadounidenses que llegaron a España, participando en las batallas de Jarama, Brunete, Belchite, Teruel, y en la defensa de la carretera Valencia-Madrid, vital para evitar que los territorios controlados por la República se fraccionaran en dos partes incomunicadas.

        Después la de la guerra fueron perseguidos, juzgados, en su propio país durante “La caza de brujas” que aconteció en contra del comunismo, pero siempre se les vio con un halo de romanticismo, que, a fecha de hoy, no han perdido.

       Este cómic (Panini, 2018), es un justo homenaje al recuerdo de aquellos voluntarios que vinieron a España a luchar por unas ideas. Gran trabajo de Pablo Durá, Carles Esquembre (del que ya hablamos aquí hace unos años, por su magnífico cómic basado en la estancia de Lorca en Nueva York) y Ester Salguero. Muy recomendable.

jueves, 7 de febrero de 2019

Caboto. (Glénat, 2004) Lorenzo Mattotti, Jorge Zentner



        ¿Quién fue Sebastián Caboto?, ¿Cómo se llamaba realmente?, ¿Gavotto?, ¿Calbot?, ¿Caboto? ¿Fue un comerciante? Pudiera ser. También fue embajador, liante, cartógrafo, mentiroso, oportunista, explorador, astrónomo, espía…

        Sebastián Caboto (Venecia 1484, Londres 1557) fue un personaje del que realmente sabemos muy poco. El cómic “Caboto” (Glénat, 2004), con dibujo de Lorenzo Mattotti y guión de Jorge Zentner lo dice en su propio prólogo. Este hombre tiene una biografía casi imposible. Casi desconocida. Sabemos que trabajó para la Cara Real inglesa, que, al llegar a España, con una embajada, se puso al servicio de la Monarquía Hispánica. Carlos I le pone a cargo de una expedición para reforzar la presencia española en el Pacífico, concretamente en la ruta de las especias, antes de que los portugueses le ganen a la carrera.

        Pero, al llegar al río de la Plata, conocido en la época como río de Solís, decide remontarlo y explorar la zona, buscando un paso al Pacífico, y, ya de paso, fundar fuertes y destacar la presencia hispana por la zona, mientras que él explora y alimenta la leyenda sobre un supuesto Rey Blanco, cuyo reino, fabuloso y rico, poseía una ingente cantidad de… Plata.
 

        Dibujado con una técnica expresionista, que recuerda mucho al movimiento artístico alemán de principios del S.XX, “Caboto” es un cómic que usa mucho la escena, los silencios, y que se lee en diez minutos, quedándote con las ganas de saber más sobre nuestro personaje… Pero, llegados a este punto, es cuando el lector debe adentrarse en la exploración, y no quedarse quieto…

Cómo ser un estoico. Utilizar la filosofía antigua para vivir una vida moderna. (Ariel, 2017) Massimo Pigliucci



          Leer “Aprendiendo de los mejores” (2013) de Francisco Alcaide Hernández, me llevó a “Todo tiene dos asas” (2018) de Ronald Pies, y de ahí a diferentes referencias bibliográficas sobre el estoicismo. Filosofía en la cual, cada día, estoy más interesado. Por ello, lo normal es que me hiciera con algún libro o manual sobre el estoicismo, que me aclarara algunas cosas sobre el pensamiento estoico. En un principio pensé en recurrir, directamente, a las fuentes primarias: Sócrates, Zenón, Epicteto, Marco Aurelio…
 

      … Pero, posteriormente, pensé que, lo mejor era buscarle la práctica a la filosofía para mi vida diaria, y que, para los clásicos, siempre tengo o tendré tiempo (ya sé que suena un tanto raro, pero así lo vi en su momento). “Cómo ser un estoico. Utilizar la filosofía antigua para vivir una vida moderna” (Ariel, 2017) del italo-americano Massimo Pigliucci, va por su quinta edición en el día que escribo estas líneas. Me venía como libro recomendado en algunas páginas especializadas, y me pareció un buen ejemplo para comenzar a comprender, y ejercer dentro de mis posibilidades, el estoicismo en una vida del S.XXI.
 

        A Pigliucci lo conocía por haber leído de él algunas entrevistas, en las que niega la existencia del Cambio Climático, o, al menos, que esté producido por el hombre. También tuvo cierto eco en una crítica que hizo al Papa Francisco en la cuestión de dialogar con los No-Creyentes (Pigliucci es ateo), el que el escrito no veía diálogo, sino solo monologo en las palabras del pontífice. Poco más sabía de él.

        Después, me he encontrado que el libro, sin entrar en más polémicas, es justo lo que andaba buscando. El autor se lo toma como un dialogo entre el exesclavo Epicteto, maestro estoico de la antigüedad, y él mismo, haciendo alusiones a ejemplos extrapolables a nuestro día a día, a nuestra vida actual, dividiendo este estoicismo práctico en tres partes, con numerosos ejemplos. Y que resume, perfectamente, en una serie de ideas finales que van desde “examinar nuestras impresiones” a diario, hasta “recordar la fugacidad de las cosas” (memento homo, memento mori) o “hablar poco y bien”, “enfrentarnos a los insultos con humor”, “elegir bien nuestras compañías”, etc.


        No es un libro de auto-ayuda. Es, como dice el propio libro en su portada, usar una filosofía antigua, su ideario, en nuestro pleno siglo XXI. A mí, personalmente, es un libro que me ha gustado mucho y lo recomiendo.

domingo, 3 de febrero de 2019

The Wall (1982)



         Hacía tiempo que no me daba una vuelta por las tiendas de Segunda Mano. Siempre que voy, suelo encontrarme algún pequeño “tesoro” por un leuro, dos como mucho. En mi último viaje de exploración, me he encontrado el dvd de la película “The Wall” (1982), perfectamente precintado, a estrenar, por un leuro…

        Esto está tirado, le he comentado al tipo de la tienda. Este es un clasicazo de los buenos. Pero, el tipo, solo se ha encogido de hombros, y me ha reconocido que al dvd le gana casi el 100% por ese precio. Que ya no se vende ni uno, y que cualquier día de estos los pone todos a cincuenta céntimos… Reconozco que eso me ha hecho sentirme un viejo, en un chasquido.

         En mi vida, he conocido a dos tipos que me dijeron, hace poco menos de cuarenta años, que esta película les había marcado, chocado, como ella sola, durante años. Uno fue un profesor de Literatura en el Instituto, que aseguraba haberse leído, analizado, y por supuesto, escuchado, las canciones de Pink Floyd hasta la saciedad después de ver la película. Creía que era una verdadera obra maestra. La otra persona, fue un camarero, donde, entre cafés y más cafés, me comentó que, después de la música de SuperTramp y Alan Parsons Project, posiblemente este álbum (y película) de Pink Floyd era lo que más le había llenado en los Ochenta.


          Siempre creí que ambos exageraban. La película la vi, por primera vez, a mediados de los Noventa, durante la carrera, y no llegó a marcarme tanto como a estos dos referentes a los que hago alusión, aunque reconozco que si me hizo sentir algo incómodo, por lo directo y claro que era el mensaje, supongo.

         Poco más de veinte años después, la he vuelto a ver. Con otros ojos. Y ahora… Ahora si comprendo lo que me querían decir. Tarde, sí, pero, ya se sabe. Es, tremendamente buena.

         Pink es un cantante, con ciertas ideas neonazis, enganchado a las drogas, que se presenta a su público como un dictador clásico (le falta el bigotillo). Se ha casado. Lo han dejado. Su pasado le persigue. La niñez, con un padre muerto en la Batalla de Anzio. Huérfano, solo, incomprendido. La escuela, regida por maestros y profesores malvados, que se reían de él, de sus sentimientos. La sobreprotección de su madre, la difícil relación con prácticamente todo lo que le rodea, su refugio en la televisión (en las viejas películas bélicas)… Todo le lleva a una locura, que, en la cinta se expresa a través de videos musicales, que mezclan, en muchos casos, la imagen con los dibujos animados.

          Es una crítica social en toda regla. Roger Waters lo bordó, con el guion y con las letras del disco (basadas en experiencias personales). Una crítica a la educación de la época, al gobierno, a la guerra, a las falsas relaciones sociales, a la estupidez humana, a los radicalismos, el miedo a la Guerra Fría y a otro conflicto… Pues si… Clasicazo, y Obra Maestra.

sábado, 2 de febrero de 2019

En defensa de España. Desmontando mitos y leyendas negras. (Espasa, 2017) Stanley G. Payne



        No voy a mentir. Hasta ahora, no había leído nada del hispanista norteamericano Stanley G. Payne (1934). Pero como hace ya un tiempo me leí, y disfruté una barbaridad, el libro “Imperiofobia y Leyenda Negra” (2017) de María Elvira Roca Barea, pues ver el título, o más bien el subtítulo de este libro, hizo que me lo agenciara en 0,2 segundos, como dicen mis alumnos, cada vez que algo les gusta en demasía.

        Voy a intentar ser muy conciso, y hacer un comentario no demasiado extenso, ya que mi intención no es criticar el libro negativamente (algunas partes me han defraudado, pero no por ello no os voy a decir que no lo leáis para tener, cuantos más puntos de vista, mejor), sino que cada cual que se lo lea, pueda sacar sus propias conclusiones…
 

        El libro se titula: “En defensa de España. Desmontando mitos y leyendas negras”, y en el encabezado reza “Premio Espasa 2017”, por lo que el lector, por lo menos yo así me lo imaginé, se cree que se va a ver envuelto en una vorágine continua de mitos, dichos, chismorreos y leyendas negras desmitificadas desde la página uno. Pero… No… Para mi asombro, las cien primeras páginas dan un salto desde los tiempos romanos hasta el S. XX, sin, digamos, desmitificar mucho (ya sabemos que Al-Andalus no era el paraíso que nos han intentado vender), eso sí… Payne al menos, nos alaba en nuestra singularidad, que, a veces dice que no es tanta, pero que sí, pero que va a ser que no… Y llegados al S.XX uno ya se encuentra que no hemos desmitificado mucho, más bien poco, quizás nada… Los veinte primeros años del S.XX ni están ni se les espera. Cita curiosidades en las que coincido: Los españoles rajan de su propio país como ellos solos, los españoles no se han preocupados mucho por conocer su propia Historia, un sector muy concreto (en España) siguen difundiendo la Leyenda Negra española… Posteriormente, no comenta nada que un lector aficionado a la Historia de España no sepa de la Dictadura de Primo de Rivera, y entramos de lleno en lo que es el núcleo en sí de su obra: La Segunda República.

        A la Segunda República le da un baño interesante. La Segunda República ya no aguanta la imagen de lugar idílico en el tiempo patrio, y Payne insiste en los colmillos afilados de unos y de otros (en lo que coincido, aquí había hidep… Por todas partes, lados e ideologías), y se pregunta, algo interesante, por qué aún se siguen manteniendo ciertos exvotos como reales en pleno S.XXI sobre este tema. Franco, a pesar de ser criticado, no parece escapar mal parado según su óptica, por la descolonización sin apenas derramamiento de sangre y por su capacidad de sobrevivir en los tiempos que vivió (creo que podía haber metido más caña en este apartado). La Transición, admirable. Y la política actual, con una Derecha que no llega a mínimos, y una Izquierda que resucita viejos miedos y fantasmas…

        Por conocer otros puntos de vista, no me ha parecido del todo malejo. Aunque me interesan más los mitos y leyendas negras previas al S.XX, que es de lo que no me he encontrado por aquí en mucha cantidad. Aún así, si podéis leerlo, hacedlo, y ya me contáis…

1643: Rocroi. Roberto Corroto, Román López-Cabrera (Cascaborra Ediciones)



       “1643: Rocroi”, es el octavo álbum que me agencio, de Cascaborra Editorial, sobre “La Historia de España en viñetas”. Como los anteriores me han encantado, tanto que, de alguno de ellos me he llegado a comprar un par de ejemplares, he decidido suscribirme a toda la colección que Cascaborra va a publicar a lo largo de todo el año, uno al mes (menos el mes de agosto), porque es la mejor manera de hacerme con todos.

        Muchas veces os he recomendado esta colección, y una vez más lo hago, ya que este nuevo álbum, que viene de la mano de Roberto Corroto (guion) y Román López-Cabrera (dibujo), vuelve a mantener el gran nivel de cómics anteriores, con un tema muy conocido por los aficionados a la Historia de España: Rocroi. Lo que supuso aquella derrota para el reinado de Felipe IV, que veía desde 1640, como Portugal se había declarado independiente (Los Países Bajos iban por el mismo camino), a la par que la revuelta de Cataluña desgajaba una parte importante de la Monarquía Hispánica. El Conde Duque de Olivares, incapaz de llevar a cabo su ansiada Unión de Armas, era destituido de sus cargos, y los españoles acumulaban derrotas en todos los escenarios bélicos europeos. Rocroi fue una terrible derrota para los temibles, hasta entonces, Tercios Viejos, formados por soldados españoles sin parangón en toda Europa. Pero el mal mando, la descoordinación, y quien sabe, si la mala suerte, acabaron con aquella mítica imbatilidad que tenían los ejércitos españoles en los campos que señoreaban.

        Aún así, hasta la propia historiografía francesa se rinde ante la valentía de aquellos hombres, que lucharon incluso sin munición, frente a los continuos embates de las tropas francesas. Y este cómic, excepcional, es un gran tributo a la memoria de aquellos soldados.


domingo, 27 de enero de 2019

Polar (2018)



        “Polar” (2018) está basada en una serie de cómics, del valenciano Víctor Santos, que solo conocía por las novedades de Amazon. Como su precio, el de los tres tomos que vi, supera mi presupuesto mensual en cómics, pues aún no me he hecho con ellos. Pero, aprovechando que se estrenaba, con malísimas críticas, en Netflix, pues me he arriesgado esta tarde dominguera en verla.

        La película está en la línea de John Wick, y quizás que venga su rebufo, es lo que no ha gustado a los sibaritas de esta clase de cine, que suelen cogérsela con papel de fumar, normalmente, mientras se mesan la perilla. Por un lado, tenemos a una empresa de asesinos a sueldo (“Damocles”), de estética estrafalaria, psicodélica y neo-pop que ríete tu de De la Prada y toda esa fauna. Por otro lado, tenemos a no de sus asesinos más longevos, Duncan Vizla, alias “El Kaiser Negro”, que se nos jubila en apenas dos semanas, después de cientos de asesinatos cometidos en noventa y nueve países.

        La jubilación del Kaiser le costará a la empresa la friolera de ocho “minolles de dólares”, y la de otros asesinos en nómina ya ni te cuento… Así que, para ahorrarse esa pasta, la empresa decide liquidar a los asesinos que están en prejubilación. Los gobiernos te suben la jubilación a los setenta años, con la esperanza de que la cagues antes, y aquí “Damocles” corta por lo sano, ahorrándose años de cotización. Algo parecido ocurría en la serie de películas “Red”, y es que no te puedes cargar a un asesino en serie, por muy viejuno que sea, porque más sabe el tonto en su casa que el listo en la ajena.

         Hay un momento en que me ha recordado al viejo “Nick Furia”, al de los cómics de Marvel de hace cincuenta años, no al edulcorado que tenemos ahora. También tiene una pizca de “El Castigador”. Tiene algunos puntos buenos, cómicos, algo de Tarantino, a “Lagertha” (que sale arrebatadora), un malo psicótico y hortera (Mr. Blut), miles de casquillos de bala, cuchillos afilados, un millón de litros de sangre… Y un Mads Mikelsen que yo creo que se ha metido en el papel al 100%.

        No me ha parecido taaaaan mala como la tacha la crítica. Bizarra, entretenida, sin grandes pretensiones… Ahora, habrá que ahorrar para los cómics.

sábado, 26 de enero de 2019

Cinco metros cuadrados (2011)



        “Cinco metros cuadrados” (2011) es una película que ya tiene unos años, nacida a raíz de la burbuja inmobiliaria que hizo que muchas personas se quedaran en la ruina, que gobiernos rescataran bancos privados, y que, personas como yo, se quedaran en Paro (un par de años) porque todo estaba entrelazado, y bien unido, y al caerse uno cayeron los demás.

         Hoy, que ya soy funcionario docente, aún miro atrás y pienso que he tenido mucha suerte. Tuve mucha suerte. Conocí personas que lo tuvieron que dejar todo, empezar de cero, estar de prestado durante años, hipotecarse con bancos a un interés altísimo para toda la vida… Y, aún hoy, cuando les hablo a mis somnolientos alumnos de esta crisis inmobiliaria, que a ellos los pilló en pañales, me estremezco al recordar casos y personas, muchos de ellos perdieron el sueño, sus propios sueños de futuro, y otros acabaron empastillados.


         La película trata sobre una pareja, Álex y Virginia, que invierten todos sus ahorros y los de los padres de Virginia, en un piso cerca del mar, con garaje y trastero, una inversión para toda la vida. Compran sobre plano. Tienen planes para casarse. Tienen trabajo, son felices, ¿Qué puede fallar?

         Un buen día se encuentran que las obras están paradas, que nadie sabe nada, que la inmobiliaria no les coge el teléfono, que nadie responde, y que hay personas como ellos en su misma situación. Su lucha en Tribunales les llevarán a pasar crisis económicas y personales, a perder amigos, dinero… A la pura desesperación, ¿Y cuál es la solución cuando nadie responde?

         Grandes Tejero, Alterio y Gutiérrez Caba en sus personajes. Me ha gustado mucho la cinta y no descarto ponérsela a mis alumnos, un día de estos, para que me reflexionen, para que la mastiquen, piensen, y crucen los dedos para que no se repita una de estas crisis donde se hinchan los bolsillos cuatro listos, a costa de personas humildes y trabajadoras, que se dejan el alma a diario, solo para poder vivir dignamente.

martes, 22 de enero de 2019

Destripando la Historia: Los mayores villanos. (Alfaguara, 2018) Pascu y Rodri



        A Pascu y Rodri, de “Destripando la Historia”, los conozco por su canal de YouTube, al que estoy suscrito, y que me parece muy gracioso. Soy bastante fan de estos dos y sus videos, que están muy currados y me parecen bastante originales.

        Con el vídeo de “Thor” y su parodia, me suelo reír aún hoy, y eso que tiene ya unos años… ¿Dos o tres?, da igual, me encanta. El caso es que no tenía ni idea de que habían sacado un librito: “Destripando la Historia: Los Mayores Villanos”, editado por Alfaguara (2018), y claro, me lo he bebido en media hora.

         Pascu y Rodri nos presentan a una pequeña parte de los mayores villanos de la Historia, desde Hitler, hasta Atila el Huno, los lunes, el brócoli (yo, en Extremadura, le llamo “La brócoli”), Jack el destripador… Hasta diez malvados villanos. Lo bueno: Que me he reído como yo solo, a carcajadas con las viñetas. Lo malo: Que se me ha hecho muuuuuy corto. Os lo recomiendo, tanto el libro, como su canal de YouTube. Son dos cracks.

Todo tiene dos asas (2008) Alianza Editorial



        Creo que fue tras leer “Aprendiendo de los mejores” (2013) de Francisco Alcaide Hernández, cuando me llegó la primera referencia a este librito: “Todo tiene dos asas” (2008, Alianza Editorial) de Ronald Pies.
 

        Como dice a continuación, una “Guía estoica para conquistar el arte de la vida”. Y es que, el autor, en apenas ciento cincuenta páginas, desglosa muy bien la manera en que deberíamos conducir nuestras vidas, (si queremos ser aconsejados), y los errores más comunes que solemos cometer en ellas, a través de once apartados o capítulos aderezados con ejemplos supuestamente reales, que van desde La Razón y la Emoción hasta Estar Satisfechos con los que tenemos. Siguiendo las enseñanzas, no solo de Séneca, Epicteto o Marco Aurelio, sino también, igualmente, del Talmud y la Torá judíos, el budismo o el Antiguo Testamento, así como de filósofos cristianos, entre otros…

        Me ha parecido muy interesante. Corto, pero intenso, y os lo recomiendo si os van estos rollos como a mí.

domingo, 20 de enero de 2019

El reino (2018)



         Con la película “El reino” (2018) es imposible no sentirte identificado con la realidad que muestra, en la ficción, y con la realidad que acontece, y ha acontecido durante años, en este país corrupto llamado España.

          Me ha parecido una cinta mayúscula. Impresionante. Y, Antonio de la Torre, por variar, lo vuelve a bordar, consolidándose como uno de los grandes actores actuales que se mueven por el cine español.

           Tenemos a un político de nivel autonómico, Manuel, que está a punto de dar el salto a la política nacional. Su perfecta vida se desmorona, prácticamente, de la noche a la mañana, cuando sale a la luz un caso de corrupción que le salpica, directamente a él, pero también a amigos y compañeros del Partido. Desde el principio, intentará escapar del escándalo, pero ve como todo, y todos, se vuelven en su contra. Ya no hay amigos, ya no hay compañeros, solo “Sálvese quien pueda”. Pero Manuel no se resigna y va a intentar todo lo posible por llevarse a alguien más con él al pozo del ostracismo, a los Tribunales y a los recovecos sucios de la política…

          Es una cinta clara, valiente, que ya se ha llevado algunos premios (merecidos) y que es más que recomendable. El repaso a la política es la leche, pero los Medios de Comunicación también se llevan lo suyo, aunque sea solo de refilón. Enhorabuena por “El reino”.