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domingo, 5 de enero de 2020

La batalla de Midway (1976)



        Pues nada, que me he venido arriba con el tema de Midway, después de leer el cómic de “Grandes Batallas Navales: Midway” hace unos días, me puse a leer sobre el tema, que lo tenía algo olvidado, y me he buscado la película “La batalla de Midway” (1976) que vi siendo un pitufo y me maravilló por las batallas bélicas aéreas entre japoneses y norteamericanos.

        La película, casi cincuenta años después, me sigue pareciendo un peliculón, con un elenco de actores increíble (Charlton Heston, Henry Fonda, James Coburn, Robert Mitchum, Glenn Ford…), bastante bien recreada dentro de las posibilidades de la época y con un metraje justo.

        La historia se desarrolla en tres frentes. Uno desde el punto de vista de Yamamoto, que quiere rematar en Midway a los norteamericanos. Otro, desde el punto de vista Matt Garth, capitán ficticio, que es aviador naval y está metido de lleno en la planificación y realización de las operaciones aeronavales americanas. Y otro, el punto de vista de su propio hijo, aviador naval como él, Thomas Garth (alférez), que está enamorado de una japo-americana recluida con sus padres en un campo de concentración sospechosos de estar metidos en sociedades patrióticas japonesas.

Como curiosidad, la cinta utiliza imágenes reales de los combates de Midway, y aparece por ahí Pat Morita (el famoso Señor Miyagi de la serie de películas “Karate Kid”), y me hecho gracia ver a un operador en la sala de mapas, bebiendo y fumando, y las pintas setenteras de los extras en los minutos finales de la película. Hay una nueva versión de 2019 que aún no he visto.

Residencia de estudiantes (Bruguera, 2019) Susanna Martín Segarra



        De Lorca, y sobre Lorca, el universal poeta granadino, se ha escrito ríos de tinta. Aquí no hemos sido menos, y hace ya un tiempo comentamos algunos cómics relacionados con el autor fusilado al comienzo de Guerra Civil: “Lorca. Un poeta en Nueva York” de Carles Esquembre y “Vida y muerte de Federico García Lorca” De Ian Gibson y Quique Palomo.

        Ahora, hemos tenido el placer de leer otro cómic, o novela gráfica, relacionada con Lorca y otra parte de su vida, “Residencia de estudiantes” (Bruguera, 2019) de Susanna Martín Segarra (guion y dibujo), que ha salido a la venta hace relativamente poco tiempo, y que discurre por esa etapa de la vida de Lorca donde se desarrolló como poeta, dramaturgo y mal estudiante, conociendo a las personas que lo marcaron y que le acompañaron a lo largo de su vida, a veces de la mano, a veces con roces y desavenencias: Emilio Prados, Salvador Dalí, Buñuel, Luis Cernuda, Maruja Mallo. Margarita Manso…

        No en vano, el cómic comienza de una manera curiosa, con una serie de viñetas donde dichas personas le dedican una frase, menos Buñuel, que se expresa en dos. El cómic está dividido en diversas partes relacionadas con la estancia de diez años (1918-1928) pasa en la Residencia de estudiantes de Madrid, y se hace eco, igualmente, de la existencia de la Residencia de señoritas, no tan conocida e igualmente interesante en su labor (y no falta de anécdotas).

        Cada parte, comienza con una frase o un extracto de un poema lorquiano, que nos da pie al capítulo. Es un cómic sencillo en el trazo, pero muy expresivo y colorido, salvo las caras de los personajes que se nos presentan, que suelen ser (no siempre) en blanco. Cada capítulo, igualmente, está dedicado a algo concreto: El tren, la vida, la muerte, la cama, agua amarga… Hasta un total de 16 y un epílogo sobre lo que sucedió con la Residencia durante y después de la Guerra Civil.

        Solo por la manera de narra de Susanna Martí, por las anécdotas que cuenta, como las cuenta (amores, desdichas, amistades y borracheras, fracasos y éxitos…) y por la magia que le inculca al cómic, ya es para mí una obra imprescindible, increíble. Lo he disfrutado mucho, tanto es así, que muchos de sus capítulos los he releído varias veces. Me ha parecido un homenaje muy necesario, preciso y ciertamente didáctico.

sábado, 4 de enero de 2020

La divertida historia de la Historia: Antiguo Egipto (Parramon, 2019) Jordi Bayarri



        Hace unos pocos meses, os presentábamos en el blog “La divertida historia de la Historia: La Prehistoria” (2019), de Jordi Bayarri, que tiene una colección de cómics científicos y divulgativos que merecen muchísimo la pena.

        Ahora, nos hemos hecho con el segundo tomito de la colección: “La divertida historia de la Historia: Antiguo Egipto” (Parramon, 2019), que sigue la estela del anterior, está vez centrado en tres historias cortas relacionadas con el Antiguo Egipto: Las pirámides, El papiro y El Faro de Alejandría. El cómic es francamente didáctico, ameno y divertido, al seguir la historia de los tres títulos a través de unos personajes que nos explican todo muy detalladamente: Musehotep, Rocalhotep, Listeana, Bonacles, Curiolia y Osadptah.

        E incluye, en las páginas finales, un contexto histórico de cada uno de los elementos tratados en el cómic y una breve cronología del Antiguo Egipto.

        Es un cómic dirigido a los peques de la casa, pero eso no significa que un adulto no pueda disfrutarlo igualmente. La aplicación de Realidad Aumentada que puedes descargar en tu móvil, te hará disfrutar de tres páginas en 3D muy divertidas y animadas, acompañadas de una musiquita, que hará que disfrutes mucho más del tomo.

       Es, desde luego, una buena opción para acercarnos, a través del cómic, a conocer un poquito más Egipto.

La flor del nuevo mundo (Planeta, 2017) Enrique Sánchez Abulí, Alfonso Font



        A mi siempre me ha gustado el estilo, fino y elegante, del dibujante catalán Alfonso Font (1946). Aquí hemos hablado, hace un tiempo, de los cómics “El As negro” e “Historias negras”. Es un artistazo, en mi opinión, de los pies a la cabeza, y ya siendo joven, leía a principios de los ochenta, historias suyas, dibujadas en “Cimoc”, “1984” y “Creepy”, por citaros algunas…


        De Enrique Sánchez Abulí (1945), nunca hemos hablado en el blog, pero es prácticamente de la misma generación de Alfonso Font. Conocido por sus trabajos en “Creepy”, “Torpedo 1936” (los tengo en alguna parte, pero no los encuentro, pero sé que los tengo), “Historias negras” (junto a Jordi Benet) y algunas cositas que tenía en “El Jueves” y “Makoke”, revistas míticas del panorama comiquero español.


        Y cuando juntas a estos dos grandes de la historia del cómic y la historieta nacional, solo puede salir algo bueno, algo grande. Una pequeña joya. Y esa es mi sincera opinión de “La flor del nuevo mundo” (Planeta, 2017), un cómic basado en la conquista (fallida) por parte de los españoles, evangelización y repoblación de Chile, que comienza el extremeño Pedro de Valdivia, veterano soldado de las guerras en Italia, casi “alegremente”, y que se convertirá en un infierno para los españoles, cuando no puedan evitar los continuos ataques y saqueos de los indígenas, y de los caciques Caupolicán y Lautaro. Tierra, la de Nueva Extremadura, donde el propio Valdivia encontraría la muerte en Tucapal.


        En el cómic, seguimos la pista a Isabel de Maluenda y su marido (Juan), que, en 1541, se desplazan desde Sevilla, siguiendo los pasos de Valdivia a Nueva Extremadura, y adentrándose, como colonos más al sur. Pronto, la expedición es atacada, e Isabel secuestrada por el jefe mapuche Huagale, que la corteja hasta que Isabel es rescatada por un soldado español.


        Desde la aldea mal fortificada de Villarrica, habitada por lisiados, borrachos y unos pocos indios. Isabel deberá lidiar contra un nuevo ataque mapuche, dirigido por Huagale…

        El dibujo es una pasada, el colorido fantástico. Algunas páginas recuerdan los misteriosos cuadros de Henry Rousseau “El aduanero”, y el final onírico. Para mí, es una pequeña joyita, disfrutable de principio a fin.

viernes, 3 de enero de 2020

Esclavos de Franco (GP Ediciones, 2019) Chesus Calvo



        Tenemos a un soldado republicano, Julián, intentando huir por los Pirineos. La guerra ha acabado, y los más rezagados, como él, intentan huir hacia Francia. De repente, un tiro cercano a la cabeza, lo derriba, pierde el conocimiento.

        Cuando despierta, está en un campo de prisioneros, donde se le ofrece trabajar reconstruyendo el país, a cambio de reducir su condena, en los trabajos y condiciones más duras. Inconsciente, ha sido juzgado y condenado por tener un padre republicano, y le han caído veinte años. Es lo que se llamó “El Patronato Central de redención de penas”.

        En el campo pasan frío, hambre, sed, trabajan de sol a sol haciendo una carretera. Ven fusilamientos un día si y otro también, y los presos mueren por todo tipo de enfermedades. Julián se refugia en su pasado, para huir de la cruda realidad, recuerda a Paquita (su novia), la buena relación que tenía con el cura de su pueblo y el día que comenzó la guerra y lo reclutaron…

        “Esclavos de Franco” (GP Ediciones, 2019) del guionista y dibujante Chesus Calvo, es un cómic sobre un tema poco conocido de nuestra posguerra: Los campos de prisioneros y concentración, y las condiciones de vida que allí se dieron. Es difícil no inquietarse con lo que vivieron aquellos hombres en los años posteriores a la finalización de la guerra, y sin entrar en ideologías (yo no las tengo, tengo biblioteca) ni en rencores, creo que es un cómic necesario, bien conseguido y muy interesante.

Tibirís (Trilita, 2017) Arnau Sanz Martínez



        “Tibirís” (Trilita Ediciones, 2017) de Arnau Sanz Martínez es memoria viva. Dice: “Tibirís era el tío de mi abuela. Se cocinaba en un fogoncillo en su habitación. Era homosexual en la posguerra…”, y los recuerdos de sus abuelos, de noventa años, vuelven a un pasado de hambre, frío y represión.

        La abuela dice que es tonta, que no estudió, que solo sirve para hacer las cosas de la casa, y una vez perdido el miedo, tanto ella como el abuelo, van recordando cosas del pasado, desde su primera regla, hasta la relación que tenían con una Iglesia agobiante y mezquina, que coartaba la libertad. Y, de vez en cuando, vuelven a hablar de Tibirís, que se cuela para contarnos como era, lo que hacía, la tranquilidad de un hombre que tenía que vivir como estigmatizado, y encima la “tenía pequeña” (pero, eso es cosa de la familia) …

        Esta memoria viva, que ya se va apagando poco a poco, es fundamental no olvidarla, aunque sea en sus más nimios detalles. Los olores infantiles, los conejos, la hierba, los sonidos de las bombas cayendo… Y todo se va convirtiendo en algo íntimo, pero compartido, entre comidas, recordando un pasado lejano, pero aún presente.

        Dibujado con un azul siempre presente, de distintas tonalidades, y un trazo sencillo. “Tibirís” es la conversación que algunos mantuvimos con nuestros abuelos, para saber, para conocer, para no olvidar algunas cosas, pequeños detalles, sin entrar en hechos históricos ni grandes averiguaciones, solos en la intimidad de las palabras y los recuerdos familiares, sin llegar más allá. A veces, los silencios también nos comunicaban, y nos daban a entender el pasado. Tibirís era Luís. Le llamaban marica, violeta, sarasa. Era homosexual, y cocinaba en un fogoncillo en su habitación…

Las Grandes Batallas Navales: Midway (Norma, 2019) Jean-Yves Delitte, Giuseppe Baiguera, Denis Béchu



        Jean-Yves Delitte, pintor oficial de la Marina francesa, es un viejo conocido del blog. Le hemos dedicado algunas entradas, todas referentes a la colección que comenzó ya hace unos años, titulada “Las Grandes Batallas Navales”, y podéis encontrar en el buscador del blog (aunque yo os pongo los enlaces), los comentarios a las lecturas de “Lepanto” (un volumen delirante, protagonizado por un joven Cervantes acompañado de dos personajes que recuerdan inmensamente a Don Quijote y Sancho Panza), “Chesapeake”, “Hampton Roads”, “Tsushima” (que hace en colaboración con el dibujante Giuseppe Baiguera, y que nos lo volvemos a encontrar ahora, en “Midway”), “Jutlandia”, y “Trafalgar” (donde se ignora completamente la presencia española en la batalla, y prácticamente se acusa a los españoles de apoyar a los ingleses).

        Pues ahora, vuelve a presentar un nuevo volumen, titulado “Las Grandes Batallas Navales: Midway” (Norma, 2019), con Delitte como guionista, dibujando tenemos a Giuseppe Baiguera (que es fantástico), y en el color repite, como viene siendo habitual en los álbumes de Delitte, Denis Béchu, que hace un magnífico trabajo.

        La Segunda Guerra Mundial ha comenzado en Europa, y a pesar de que Estados Unidos no se ha unido a ella, se ve arrastrado a la misma, tras el ataque japonés a la base naval de Pearl Harbor. Solo seis meses y medio después de dicho ataque, un pequeño atolón, en mitad del Pacífico, va a ser testigo de una batalla naval y aérea que cambiará, posiblemente, el curso de la historia. Lo que parecía una victoria fácil para los japoneses, se saldará con la pérdida de cuatro portaaviones y con la ventaja estadounidense en la guerra, a pesar de que estos tienen un armamento más obsoleto que los nipones (eso asegura el cómic, aunque los historiadores no opinan igual), y sus pérdidas son igualmente significativas.

        El álbum es una gozada, sobre todo por el dibujo. La narración de Delitte siempre suele girar en torno a tres o cuatro personajes que nos muestran como están las cosas, en esta ocasión, a través de cuatro pilotos americanos y dos marineros japoneses (uno de ellos, un incrédulo ante las victorias propias, algo raro en la mentalidad nipona de la época). La batalla en sí se desarrolla en poco más de dos páginas, espectaculares, pero muy resumidas. Y, finalmente, se remata el cómic, con un dossier histórico y fotos, muy ameno e interesante.

        P.D: se supone que antes de finalizar el año, se publicará, como mínimo otro volumen de la colección, que posiblemente será “Texel”, que lleva un año publicado en la versión francesa. Tendremos que estar atentos.

Grip. El extraño mundo de los hombres (Norma, 2004) Gilbert Hernández





        Hace tiempo perdí la cuenta de cómics raros que he leído en mi vida, bajo la etiqueta de underground, y que me han vendido como auténticas obras maestras que hay que adorar, admirar y dar difusión a toda costa, porque su autor ha querido expresar no sé muy bien qué, y es básicamente una crítica a nuestra actual sociedad deprimente, o al menos, sino es la nuestra, si es la estadounidense.

        Con “Grip. El extraño mundo de los hombres” (Norma, 2004) de Gilbert “Beto” Hernández, me ha ocurrido precisamente eso. Llevaba algún tiempo leyendo maravillas del cómic y del autor, y cuando me he hecho con él (el cómic va camino de los diecisiete añitos publicado en España), me encuentro con un ejemplar bastante raro de entender, dividido en cinco pequeños ejemplares, que supera al surrealismo y destroza la narrativa convencional por los cuatro costados. Pero, ¿Eso es requetebueno, no? Pues no (en mi opinión).

        La cuestión es que te pones a leer, y no sabes si estás en un sueño, una distopia con personajes cabezones, cuerpos contrahechos y mujeres de enormes pechos, donde la gente se quita la piel, se la intercambia, crea sectas, siguen a Mesías perdidos en sus propios mundos y tramas, y se matan por puro aburrimiento, cuando no les da por resucitar. El color, es destacable, casi fauvista.


        Es un cómic extraño, que tuvo, quizás, su interés en el mercado hace veinte años, pero no es para un público general, y es posible que hoy algunos lo consideren de culto. No sé, gente rara siempre te vas a encontrar (que te digan que algo es "sublime" cuando no acaba de serlo), y creo que dentro del cómic underground hay cosas más interesantes.

miércoles, 1 de enero de 2020

Zulu (2013)



          “Zulu” (2013) es una película francesa, ambientada en Sudáfrica, con unos tintes muy interesantes. Nos encontramos con la aparición del cuerpo de una chica. Tres policías sudafricanos inician una investigación. Cada uno de ellos es muy diferente.

           Cuanto más avanzan en la investigación, más se dan cuenta de que el asesinato de la chica no es cualquier cosa. Sudáfrica es un país peligroso, un país que no acaba de cuajar (el racismo sigue estando muy latente) y las diferentes mafias y bandas se reparten poder, zonas y territorios, desde lo más bajo, a las capas más altas de la sociedad, y encima hay una nueva sustancia (tic) en las calles, que hace que al personal se le vaya la olla a niveles de extrema violencia, y los muertos comienzan a aparecer aquí y allá...

             Los tres policías que investigan el caso tienen situaciones económicas, sociales y personales muy diferentes. Uno, el “bueno”, vive con su chica que lucha contra un cáncer. El personaje de Orlando Bloom, que está completamente desaliñado y medio borracho, roza continuamente lo ilegal, un hijo que no le quiere y una mujer que se ha largado con un dentista rico, mientras se debate por ponerle o no, un nombre a la lápida de su padre fallecido. Y Forrest Whitaker, arrastra traumas del pasado, en un mundo cruel demasiado grande para él, y su personaje evoluciona del buenismo a la deshumanización.

         La película contiene algún episodio un tanto gore, de extrema violencia y un buen puñado de sangre y vísceras. Un tiroteo entre bandas bastante espectacular, y no me ha parecido mala… Eso sí, le sobran treinta minutos largos, y algunas subtramas (las relaciones familiares de los tres, por ejemplo, no llegan a ninguna parte, están más de relleno que otra cosa). Es un retrato sórdido de la sociedad sudafricana, que tiene aún mucho camino que recorrer, en muchos aspectos… El final de la cinta, me ha gustado mucho.

Y. El último hombre (Norma, 2004) Brian K. Vaughan, Pia Guerra



        “Y. El último hombre” (Norma, 2004) del guionista Brian K. Vaughan y la dibujante Pia Guerra, es un cómic bastante antiguo, que me he agenciado recientemente, y que me ha parecido la mar de interesante por la historia que plantea, que no es original, ya que ya había leído u oído guiones parecidos, pero nunca en cómic.

        A pesar de que lo he comprado como un número único, sospecho que se trató de una colección cuyo fin editorial desconozco. No sé si sacaron diez números, treinta… El caso es que, como os comento, presenta una curiosa distopia, una sociedad donde, tras una plaga, todos los varones/machos de todas las especies que hay sobre el planeta, han fallecido, salvo un tipo alelado y un mono.

        Desde entonces, un planeta repleto de mujeres (y animales hembras), se tienen que organizar sin que cunda el caos, y no es porque los hombres fuesen los representantes de la ley y el orden o de un estatus equilibrado, no es por eso (que os veo venir), es porque reina cierta anarquía ante los acontecimientos, y hay algunas bandas que actúan por su cuenta, otras solo quieren seguir viviendo tal cual, y otras están obsesionadas con dar con el atontado del protagonista, para verlo, oírlo, curiosear al fin de cuentas, mientras que agentes del gobierno y científicas quieren “protegerlo”, incluso, clonarlo al ser posible…

        Un cómic interesante en su planteamiento, con un dibujo muy bien conseguido, y con un planteamiento también muy interesante. Una vez, una chica me dijo que, sino hubiera mujeres, el mundo se acabaría en 72 horas… ¿Qué pasaría sino hubiese hombres en el planeta? (Intentaré hacerme con algún cómic más de la colección…)

La leyenda de Himiko (Norma, 2002) Oh! Great, Kou Maisaka



          Esta mañana, he comenzado el año, leyéndome una mini-serie manga de dos números, titulada “La leyenda de Himiko” (Norma, 2002) de Oh! Great (seudónimo de un mangaka japonés) y Kou Maisaka.


         Los dos tomitos se leen en diez minutos, y tiene una historia muy sencilla. Una pareja de jóvenes japoneses, normales y corrientes, descubren en 1998 (el cómic se publicó en Japón en 1999), que tienen cierta vinculación con un espejo medieval, quebrado, que encontró el chico, Kutani, al oír una voz en su interior. Jimiko, su compañera de clase, está enamorada de él.


           Pronto descubren, que, ambos, son contenedores de unos espíritus defensores, desde el medievo japonés, que aparecen cada vez que los demonios intentan huir del infierno. Y, al parecer, va tocando, ya que uno de ellos ha conseguido huir por una pequeña abertura, y Kutani y Jimiko, junto a otras deidades, deberán sellar a los demonios, a base de hostias y espadazos, y mostrando alguna que otra teta, ya sea dicho de paso, sin venir mucho a cuento…


                    Entretenido. Ligero de leer. No es para tirar cohetes, pero no deja de ser interesante.