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domingo, 19 de mayo de 2019

El buen Sam (2019)



         Nueva York. Kate Bradley es una reportera de un canal de televisión local. Es la típica reportera, hija de un senador, que va de incendios a atracos y cosas parecidas. Un día le mandan un reportaje que ella cree que es secundario. Un tipo, apodado “El buen Sam”, va dejando bolsas con dinero (100.000 $) a diversas personas. Lo que Kate cree, en un principio, que es un simple caso de propaganda de alguna empresa concreta, va cobrando interés para ella, ya que el misterioso donante se resiste a dar la cara, y de paso, mientras investiga, va descubriendo el amor, al que tanto se resiste…

        “El buen Sam” (2019) es la típica película de sobremesa, de esas que parece que han hecho unos colegas en un mes y medio porque estaban aburridos en casa. Está basado en un libro del mismo título, de esos que no leo. La película la dejo a vuestra voluntad.

Soldados de Salamina (Reservoir Books, 2019) Javier Cercas, José Pablo García.



        En 2003 fui a ver la película “Soldados de Salamina” (2003) basada en el libro de Javier Cercas, de mismo título. No me gustó. Me aburrió soberanamente el estilo documental de la película, la vida de la protagonista, Cercas de apellido, que buscaba encontrarse como escritora, investigando el fusilamiento (del que escapó milagrosamente), de Sánchez Mazas, fundador de la Falange y posterior ministro en la primera etapa franquista, mientras que reflexionaba sobre su posible bisexualidad, al no hacerle ascos a una estafadora de viejos, bastante buenorra, que conoce en el geriátrico donde tiene a su padre ingresado (eso es lo que recuerdo, han pasado dieciséis años).

        Después, me compré el libro en un mercaíllo de Badajoz, pero no lo leí, y ahí está, amarilleando la portada hasta que me decida. Pero, este mes, vi el cómic “Soldados de Salamina” (Reservoir Books, 2019) recién salido del horno, con esa portada tan característica del soldado miliciano, fusil en alto, dubitativo bajo un aguacero de la hostia… Y, al ver el nombre de José Pablo García (“La muerte de Guernica”, “La Guerra Civil española”…) no tuve dudas ninguna. Me dije: Este cómic debe estar muy bien. Porque, sinceramente, todo lo que me he leído de José Pablo García (Málaga, 1982) me ha encantado, tanto por como narra las historias, como por sus dibujos, y he llegado a pensar, por los cómics que me he leído, que se está especializando en hechos relativos a la Guerra Civil española.

        El cómic es diferente a la película, y desconozco si al libro. Pero en el cómic tenemos al mismo Javier Cercas, que ha abandonado el oficio de escritor, al estar en un punto muerto de su carrera, y decide volver a lo que menos le gusta, para ganarse la vida, trabajar como periodista. Su vida sentimental gira alrededor de una “choni” de mucho cuidado, que no tiene nada en común con él. La historia del fusilamiento de Sánchez Mazas llega hasta Cercas, y pronto empieza a hilar entrevistas con testimonios, y un increíble trabajo de investigación, que le llevará a conocer, o al menos eso cree él, con ayuda del escritor chileno Roberto Bolaños, a aquel soldado republicano, que, una mañana lluviosa, tras la posterior escapada al fusilamiento, perdonó la vida del falangista…

        El cómic es muy entretenido, de hecho, me ha tenido enganchado hasta el final, y es que, José Pablo García nunca te defrauda con sus trabajos. Ciertamente, es muy recomendable. Y, a Javier Cercas, le pido perdón por no haberme leído el libro, todo llegará…

La canción de Ojo de Halcón




        Como ya sabéis, somos muy fans del personaje “Ojo de Halcón”. Esta autoparodia no podía faltar por aquí, me ha parecido requetebuena. Jeremy Renner es un auténtico crack. Me he reído mucho con este vídeo. ¡¡Mucho ánimo Hawkeye!!

Historia del Arte en cómic. El mundo clásico. Volumen I (Desperta Ferro, 2019) Pedro Cifuentes



        La verdad es que, si hay algo en lo que cojea aún el mundillo del cómic, es, en mi opinión, en los cómics didácticos. Alguno me dirá que ya hay muchos editados, algo que no discuto, pero pienso que no son suficientes. Y lo digo con conocimiento de causa, ya que yo, en los últimos años, he ido introduciendo, poco a poco, el uso del cómic como material didáctico en las aulas, tanto prestando y comentando obritas, como metiendo viñetas fotocopiadas (lo sé, soy un malvado) entre los apuntes y los comentarios.


        Y, claro, después te encuentras con esta “Historia del Arte en cómic. El mundo clásico. Volumen I” (Desperta Ferro, 2019) del profesor Pedro Cifuentes (que para mí es un auténtico crack), y te quedas a cuadros, por el trabajo fantástico que lleva detrás, y por las posibilidades didácticas que tienes ante ti, se te abren mil puertas. Y al leerlo, aparte de descojonarte de la risa con los personajes: Cifuentes armado con su sable láser de juguete y su pandilla de alumnos inquietos, más Lómper, el perro callejero adoptado por Cifuentes, vas aprendiendo, de manera resumida y divertida la Historia del Arte Clásico, y piensas: Quiero más, mucho más, porque es divertido, ameno, entretenido y gusta al 200%.

        Ciertamente, algunas páginas vienen en forma de fichas, de resúmenes, y eso a los nenes les encanta, todo bien resumidito y con personajes que viajan en el tiempo, y se encuentran con la diosa Atenea, la de glaucos ojos, Heródoto, Homero o Safo, por citar algunos. Espero, ansioso, la llegada del segundo volumen, que versará sobre La Edad Media, y ojalá sacaran esta colección para Historia de España. Tanto si eres docente, como si eres autodidacta, no puedes dejar pasar, por nada del mundo, este fantástico cómic. Lo disfrutarás desde la primera hasta la última página.


sábado, 18 de mayo de 2019

Justo en lo mejor de mi vida (2015)



       Enzo es el típico músico de orquestas. Un día, al volver del trabajo, se mete en la cama, y, al despertar, se encuentra en el pasillo de su casa a un amigo de toda la vida, un músico de orquesta (Pibulli) del que no sabía nada hacía diez años. De la alegría inicial, pronto pasa al desconcierto, al descubrir que, en realidad, tanto él como Pibulli están muertos. Con la diferencia de que Pibulli murió hace diez años en Japón, a causa de un tifón, con toda la orquesta.

       Pibulli le recomienda la pronta partida al más allá, donde hay una burocracia del copón (que es como yo me lo imagino, igualmente), pero él quiere quedarse, y descubre cosas, como muerto, que no conocía de vivo, lo que le desconcierta mucho más, ya que descubre que no era tan querido, y oscuros secretos de la familia…

      “Justo en lo mejor de mi vida” (2015) es una película argentina de bajo presupuesto, eso me pareció, pero se defiende bien en la comedia y en el drama. Los dos interpretes principales son los más interesantes y trabajados, me entretuvo la casi hora y media que dura. Y, por cierto, yo firmaba, donde fuera, una muerte como la que sufre Enzo… Sin dudarlo. Como dicen en Portugal… “A vontade”

Extremadura Secreta. Brujas, Sabias y Hechiceras. (Almuzara, 2019) Israel J. Espino



        “Extremadura Secreta. Brujas, sabias y hechiceras” (Almuzara, 2019) es lo primero que me he leído de Israel J. Espino, periodista con un amplio y notable currículo que me llevaría media entrada relatar aquí, pero que os aseguro que es envidiable, conferenciante, escritora y presentadora de programas de televisión, relacionados con los mitos de nuestra Extremadura.

        Como os digo, y bien digo, es lo primero, pero no va a ser lo último que me lea de Israel, ya que, tras acabarme esta maravilla de libro, te quedas con ganas de más. Y es que, a través de sus páginas, me ha demostrado que es experta en estas lides, conocedora y recopiladora excelente del rico, amplísimo, y desconocido por la mayoría de nosotros folclore extremeño.

        En sus 265 páginas ofrece un minucioso estudio sobre la relación entre la mujer y la magia, desde el inicio de los tiempos, que es algo tan atávico como la humanidad misma, y que siempre nos recuerdan a esas Venus paleolíticas, acaso llenas de un significado mágico, y las manos impresas (femeninas muchas de ellas) en cuevas tan extremeñas, y tan antiguas según las últimas dataciones, como las de Maltravieso. Después, pasamos a la distinción entre Sabias, Hechiceras y Brujas, dato que yo, que tampoco sea dicho, soy un erudito de la materia, desconocía totalmente, y que, Israel nos explica a la perfección, con casos de pueblos, aldeas extremeñas, donde habitaban estas curiosas (para mí) mujeres del ámbito mágico, conocedoras de hierbas, auténticas botánicas del campo extremeño, de sus efectos positivos y negativos sobre los humanos. Historias de hechizos, embrujos y pócimas de complicados ingredientes, conjuros y oraciones, y que remata con una interesante bibliografía.

        De los diversos ejemplos e historias, el lector saca la conclusión, de que el pueblo más hechizado y brujeril de Extremadura, es Ahigal, pues son muchos los ejemplos citados sobre la población mágica de aquellas tierras, brujas no les faltaban, así como fascinantes historias de sus hechos. Creo que, con este libro, el objetivo es doble: Primero, que no nos olvidemos del rico folclore que hay en Extremadura, que no tiene nada que envidiar al de otras Comunidades, y que, como demuestra la autora, muchas veces está en clara relación, tanto en España, como en la parte rayana portuguesa. Y, segundo, disfrutar de este folclore, cosa que hoy en día, a los jóvenes les cuesta mucho, y tradiciones y cuentos, e historias que antes se contaban junto al fogón o en la mesa camilla, desaparecen sin remedio, tristemente. Disfrutar con estas historias, leyendas, mitos… Que, a pesar de los años, forman también una parte de nosotros, indubitablemente, es vital para cualquier sociedad que no quiera romper con su pasado, y el extremeño es rico, tremendamente rico, como se demuestra en estas páginas. Y ahí están, recuperados, gracias a “Extremadura Secreta”. ¿Recomendable el libro? No, recomendable no... Imprescindible.

viernes, 17 de mayo de 2019

Border (2018)



        “Border” (2018), es una película sueca, del director de origen pakistaní, afincado en Suecia, Ali Abbasi. Y, ciertamente, es una de esas películas que no te deja indiferente desde el minuto uno.

       Tina, es una agente de aduanas un tanto especial. Es bastante fea para los cánones de belleza a los que nos tienen acostumbrados (a mí me recordó a Fiona de “Shrek”), con un aire neandertal. Tiene una característica muy especial: Su olfato. Es capaz de olfatear la culpabilidad, la humillación, la vergüenza… Y cala a las personas precisamente gracias a esa habilidad, que la hacen ser un agente muy útil en aduanas. Además, los animales del bosque se le acercan sin miedo, mientras que los domésticos (perros) la temen. En lo personal, tiene un padre que está enfermo de Alzheimer, ingresado, y un novio hippie y capullo que se aprovecha de ella todo lo que puede, y más.

       Un día, en Aduanas aparece Vore. Vore parece ser su versión masculina. Es un tipo raro, que come gusanos, tiene sus mismas características físicas y parece ocultar algo, algo que a Tina se le escapa… Su aparición hará que Tina se plantee quién es, de donde vino, y porqué es así, una auténtica búsqueda de identidad perdida. Y es que, en los dos, hay algo raro, atávico, realmente antiguo, que los conecta con la mitología nórdica directamente…

        La película es de cine fantástico. Bastante original, y con unos giros argumentales que dejan el culo torcioh al más versado en estas lides. Sinceramente, la recomiendo, porque pocas veces se tiene la oportunidad de ver un cine tan original.

miércoles, 15 de mayo de 2019

El Ángel de la Retirada (Bang Ediciones, 2010) Paco Roca, Serguei Dounovetz




        En “El Ángel de la Retirada” (Bang Ediciones, 2010) de Paco Roca, nos encontramos con una joven francesa, Victoria, que vive en la colonia española de Béziers (fundada en 1880) a raíz de la oleada masiva de españoles que fueron huyendo, a finales del S.XIX de la miseria y del hambre, provocado en parte, por la filoxera.

        Victoria es nieta de aquellos españoles, republicanos, que huyeron en el 39, por la frontera catalana, de la guerra. Se establecieron en Francia y tuvieron hijos. Ahora, Victoria, que sale también con un chico descendientes de españoles, Adrián, se plantea pedir la nacionalidad española, país, que, realmente, no conoce, salvo por lo que le cuentan los viejos de la colonia española.

        Mientras se plantea esta cuestión, Victoria comienza a tener sueños y visiones con los huidos de la guerra, concretamente con uno, Ángel, del que cree que se está enamorando, mientras comienzan los roces con su pareja. Pronto, se da cuenta que sus deseos de conocer la historia de aquellos españoles, se está mezclando con sus sentimientos, y que, en realidad, aquel Ángel era… Su abuelo.

        El valenciano Paco Roca (1969) es uno de mis autores favoritos, y uno de los que más entradas le he dedicado en el blog desde sus inicios. “El Ángel de la Retirada” (con guión de Serguei Dounovetz) no, es mi opinión, uno de sus mejores trabajos, pero no por ello deja de ser interesante. Por mi parte, me llevo saber de la existencia de la colonia española de Béziers, dato que, por mi parte, desconocía. Y con la alegría de que la protagonista, Victoria, toma al final del cómic la decisión acertada en cuanto a su futuro y sus dudas respecto a su nacionalidad.

        Se lee en quince minutos, y está realizado en blanco y negro con unos tonos grisáceos-azulados, predominando los fondos neutros y las viñetas pequeñas-medianas. Y, como todo lo que hace Paco Roca, personalmente (a pesar de todo), lo recomiendo.

martes, 14 de mayo de 2019

El Cumpleaños de Kim Jong-il (Astiberri, 2017) Aurélien Ducoudray, Mélanie Allag



        A lo largo de mi vida he conocido a gente que le encanta el régimen dictatorial de la República Popular “Democrática” de Corea del Norte. Ven en ese país, un ejemplo de sociedad igualitaria, socialista y bla bla bla, (¡¡Oh, Amado Líder!!), donde yo solo veo una cruel dictadura, llevada por un loco sanguinario, cuyo pueblo pasa hambre y pobreza desde hace más de setenta años.

        “El cumpleaños de Kim Jong-il” (Astiberri, 2017) de Aurélien Ducoudray y Mélanie Allag, es de los pocos cómics que he leído dedicado a Corea del Norte. Siempre recuerdo “Pyongang” (Astiberri, 2005) de Guy Delisle, que me leí hace unos años, pero al que no llegué a dedicar una entrada en el blog, donde me llamó la atención el hermetismo del régimen, y la ley marcial que se vive allí, la incoherencia y la deshumanización existentes en ese país desde hace décadas, y que, como os digo, tanto admiran algunas personas que he conocido (todos con licenciaturas superiores, por cierto), y que el lector sobrelleva porque el absurdo, finalmente, a través de Guy Delisle, lleva al humor.

        En este, el absurdo lleva al horror. Se trata de la historia de Jun Sang, un nene norcoreano de ocho años, orgulloso porque cumple años el 16 de febrero, el mismo día que el bienamado dirigente Kim Jong-il. El nene, como el resto de la sociedad norcoreana, tiene el cerebro sorbido desde bien pequeño, y solo cree en el régimen norcoreano, a pies juntillas, sin llevar a plantearse nada más en ningún momento: Canciones patrióticas, mentiras repetidas mil veces, los enemigos títeres del sur y los perros americanos, son el pan nuestro de cada día.

        La corrupción, el hambre y el miedo a ser denunciado y acabar en un gulag o centro de reeducación (unos buenos pocos de años), también suele ser común en la vida de un norcoreano. La vida de Jun cambiará cuando sus padres decidan, tras una hambruna brutal, que el régimen siempre trata de ocultar al exterior, huir a China, siendo arrestados por ello. Solo entonces, la mirada y la inocencia de Jun comenzarán a cambiar, a forjarse, y a ver a su Corea del Norte natal, con otros ojos: Los de la desesperación, el miedo y la desesperanza.

        El cómic es impresionante. Brutal. Necesario. Imprescindible. Este cómic es de los que abren mentes, y, es una pena, que, haya hoy en día, en Occidente, personas que defiendan este régimen que consideran “democrático”. Por favor, cuanto enfermo mental. No dejes de leerlo.

domingo, 12 de mayo de 2019

Sobibor (2018)



        De los hechos en los que está relacionado “Sobibor” (2018), la película rusa, he leído alguna vez en revistas de Historia. Un campo de exterminio, el de Sobibor, situado en Polonia, creado en 1942, y donde, una vez abierto el Frente Oriental, los nazis se dedicaron a mandar a judíos soviéticos, gitanos y algunos prisioneros de guerra. Con el famoso método de las cámaras de gas, basado en la utilización del Zyklon B, los nazis eliminaron a un cuarto de millón de personas de distintas nacionalidades en el poco más de un año que fue campo de exterminio, y posteriormente, de concentración, donde también se guardaban las armas requisadas y confiscadas a los soviéticos. Al ser uno de los más numerosos, un grupo de presos (cuatrocientos), liderados por el capitán soviético Sasha, pudo organizar una rebelión, y posterior huida del campo, a pesar del fuego de ametralladora que les aguardaba, matando en su escape a ninguna parte, a varios soldados de las SS. Tras estos sucesos, el propio Himmler pidió el cierre y arrase del campo, que acabó siendo reaprovechado como campo de cultivos. Los fugados, fueron traicionados por la población local, fusilados, arrestados… Solo 58 lograrían sobrevivir a la guerra.

        La película viene a narrar estos hechos, y como siempre me pasa cuando la cinta es rusa, me llaman la atención algunas cosas desde el principio de la misma, los judíos llegan al campo de exterminio lozanos, contentos e impolutos, después de haber hecho, supuestamente hacinados en vagones, cientos de kilómetros para llegar al lugar donde van a morir. Después vas viendo que la película es dura, aunque hay escenas, y diálogos, que no tienen mucho sentido, muy teatral en ocasiones, e igualmente, te das cuenta, que, la música tiene un protagonismo inmerecido en la historia. En algunas partes, directamente la música sobra (a veces te dan ganas de quemar los violines), ya que intenta añadir un sentimentalismo que no hacía falta. Y la presencia mixta de hombres y mujeres dentro del campo también es algo que me descolocó, siempre he pensado que eran separados a la llegada a los campos.


       Aparte de eso, es una película que recomiendo. Su falta de prejuicios a la hora de mostrar las barbaridades, humillaciones y atrocidades, que suceden en el campo, la hacen más creíble, lo cual se agradece, a pesar de la dureza de algunas imágenes. Una sorpresa para mí fue ver a Christopher Lambert (que está hecho una mierda) haciendo de oficial de las SS.

Balthus y el conde de Rola (Astiberri, 2019) Tyto Alba





           Tyto Alba no es un desconocido en el blog, ya hablé de él hace un tiempo, cuando comenté su cómic “La vida. Una historia de Carles Casagemas y Pablo Picasso” (2016), y ahora, he tenido la oportunidad de volver a leer algo suyo, que estoy seguro que no será lo último, porque lo que hace Tyto Alba siempre tiene interés, sobre uno de mis pintores favoritos, Balthus, con el que siempre he compartido dos cosas: El amor incondicional por los gatos (se llegó a declarar “Rey de los gatos”), y el interés por los primitivos italianos (donde posiblemente empezó todo, realmente, dentro del mundo del Arte y que derivaría en lo que tenemos hoy).



        “Balthus y el conde de Rola” de Tyto Alba, (Astiberri, 2019) nace al paso de la exposición del pintor por el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, como una novela gráfica dedicada a la vida del autor. Desde su interés por pintar y dibujar en la niñez, partiendo de una pérdida gatuna (“Mitsou”, cuya pérdida inspiró una treintena de láminas con prólogo de Rilke en la edición que se hizo posteriormente con ellas), a su relación con las mujeres, el entorno, y las polémicas con sus obras de chicas jóvenes que escandalizaban a los que no saben ver: Se le tachó de pedófilo y de mente perversa y degenerada por sus cuadros de niñas en poses eróticas. Picasso dijo de él que “Balthus solo quería ser Balthus, no quería ser Picasso (en referencia a otros pintores, que, al parecer, si querían)”. Era un gran cuentista, fabulador, creador de historias, y no un pintor prolífico, pero supo vivir la vida, como un gato, hasta el final. “Hay que seguir”, decía continuamente, hasta que falleció casi sin ver un carajo. Fuera de todas polémicas, que no alcanzo a entender al 100%, para mí siempre será uno de mis artistas favoritos del S. XX, y el cómic de Tyto Alba, pues eso… De los imprescindibles, sin duda, lo retrata muy bien, usa magistralmente los silencios, y un dibujo, sencillo, que recuerda a la acuarela. En resumen, un gran cómic.


sábado, 11 de mayo de 2019

Mies. (Grafito editorial, 2019) Agustín Ferrer Casas




        Creo que este cómic biográfico sobre el arquitecto alemán Mies Van der Rohe (1886-1969), titulado simple y llanamente “Mies” (Grafito Editorial, 2019), es lo primero que me leo de Agustín Ferrer Casas (Pamplona, 1971), y la sorpresa (grata) que me he llevado de él, es increíble.

        Me interesa mucho la arquitectura del S. XX. De hecho, para las oposiciones, me tuve que preparar un tema con los principales arquitectos y obras más relevantes, y estuve indagando durante bastantes meses sobre estilos, países, tendencias y vanguardias. La pila de libros que me he leído, pero que no he comentado por aquí, es brutal. Hace casi doce años, cuando empecé a escribir en el blog, hice una breve (y equivocada en parte) referencia a las sillas de Mies Van der Rohe, que se ha convertido en una de las entradas más visitadas y concurridas de lo que llevo publicado hasta la fecha, y que venía a satisfacer mi curiosidad por el periodo Bauhaus, y aquella estrambótica escuela de leyenda, donde lo mismo aprendías dibujo que arquitectura, teatro y escultura, cerrada por los nazis en 1933 siendo Mies Van der Rohe su último director. Es uno de mis autores preferidos, junto a Lloyd, y cuando vi el cómic entre las novedades anuales, no dudé en comprarlo. Este tenía que tenerlo, y leerlo cuanto antes.
   
        Y vaya si lo he disfrutado. Ferrer Casas ha hecho un magnífico trabajo. Es un cómic apasionante, donde un anciano y achacoso Mies narra a su nieto, Dirk Lohan (1938), arquitecto de profesión como él, la historia de su vida en un vuelo a Berlín Occidental, donde pondrá la primera piedra de la Nueva Galería Nacional. Su intimidad fluirá, a través de sus recuerdos, desde sus primeros pasos con su padre cantero, hasta su experiencia en la Primera Guerra Mundial, su paso por la Bauhaus, la reacción (ignorante) de Alfonso XIII ante su Pabellón Barcelona, su pique rencoroso con Walter Gropius (fundador de la Bauhaus, arquitecto al que también admiro), sus amores y sus miedos ante la falta de trabajos que realizar, así como la difícil relación con su clientela y con los nazis, a los cuales en un principio apoyará firmando un manifiesto (y del que pronto se arrepentirá).

        El cómic viene con prólogo de Norman Foster (arquitecto y Premio Pritzker 1999) y con un epilogo de la periodista e historiadora del arte, Anatxu Zabalbeascoa (1966), ya que, al parecer, el cómic está basado en un artículo suyo para XL Semanal. Lo recomiendo, fehacientemente. No lo dejéis pasar, porque es de lo mejorcito que he leído en cuanto a biografías comiqueras.

        P.D: Si Ferrer Casas te pilla intentado reproducir su obra, tienes que hacer el edificio Seagram en escala 1:10 y con palillos y cola. Espero que no me pille, porque no soy capaz de juntar tres palillos sin que se rompan.