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viernes, 10 de mayo de 2019

Un día más con vida (2018)



        Estamos en la segunda mitad del S.XX, la etapa de descolonización. El otrora importante Imperio Portugués, se va al garete. Sus colonias, como Mozambique y Angola, encabezan el proceso independentista y de descolonización. Posiblemente, lo que más dolió fue desprenderse de la joya en recursos materiales (diamantes, petróleo) Angola, en una guerra cruenta.

        Una vez expulsados los portugueses, los angoleños entran en una Guerra Civil atroz, entre dos bandos bien diferenciados (estamos en plena Guerra Fría, no hay que olvidarlo), el dirigido por el grupo guerrillero MPLA (apoyados por la URSS y Cuba) de tendencia socialista-comunista, y el FLNA y UNITA, más minoritario, pero con la ayuda internacional de la CIA norteamericana y de Sudáfrica, que aprovecha la coyuntura para invadir el país.

         En medio de este berenjenal, nos encontramos con el periodista (y hay algunos que dicen que también era espía) polaco Ryszard Kapuscinsky (1932-2007), que cubre el final de la presencia portuguesa en el país, y el comienzo de la Guerra Civil. Pronto, siente simpatía por la causa del MPLA y decide quedarse en el país, y ser testigo directo, de los acontecimientos que allí se desarrollan.

        La película está rodada con la técnica de rotoscopia, por la cual los fotogramas se convierten en fotogramas animados, quedándonos una película de animación muy interesante, que convive en su metraje con los pequeños cortes de entrevistas reales de personas que vivieron los hechos junto a Kapuscinsky, y que le acompañaron en aquellos años convulsos, junto a imágenes reales de la etapa. Me ha parecido una cinta muy interesante, muy buena de hecho, tiene varios premios de diversa índole, y quizás peca en la perfección del personaje principal, que parece como un auténtico tipo sin mácula ninguna, cosa que no llega a ser creíble, ya que todos los entrevistados lo consideran un tipo perfecto en todo lo que decía o hacía. Las “idas de pinza” surrealistas, en donde todo se distorsiona, de vez en cuando alrededor de Kapuscinsky no desentonan, y enganchan con los miedos, situaciones o anhelos de lo que se desarrolla a lo largo de toda la narrativa alrededor de los protagonistas.

         Ciertamente, es bastante recomendable, aparte de original en su desarrollo. “Un día más con vida” (2018) es una coproducción de varios países, basada en la novela que publicó, en su día, el propio autor con sus vivencias africanas, y que fue traducida a una veintena de idiomas.

        La guerra duró hasta 2002. Yo la estudié para poderme sacar el C1 de portugués, ya que era uno de los temas de los que me examiné en su día. De aquella Revolución que pedía Igualdad y Socialismo, no quedó nada. El país se sumergió en corrupción y en la vorágine, en la pobreza del Tercer Mundo… Por eso merece la pena leer, y conocer un poco más sobre la Historia de África, que, al fin y al cabo, también forma parte de nuestra Historia…

jueves, 9 de mayo de 2019

El tesoro del Cisne Negro (Astiberri, 2018) Paco Roca, Guillermo Corral



        Vivimos una etapa fascinante, en cuanto a arqueología, y arqueología submarina se refiere. Todos los días, no es raro ver y leer en la prensa, algún descubrimiento, en algún lugar del mundo de cierta magnitud. De hecho, yo llevo meses maravillado con la historia del Galeón San José, hundido en 1708 cerca de las costas de Cartagena de Indias (Colombia) por corsarios ingleses, con seiscientos marineros a bordo y un tesoro con un valor incalculable.


        España ha renunciado a los restos del Galeón (hace poco más de un mes, abril 2019), a pesar de ser un buque de guerra español, con pabellón español, y tumba de esos marineros. Y sus restos, y despojos se repartirán entre la empresa norteamericana que encontró el pecio, y el gobierno colombiano al 50%, lo cual viene a explicar la catadura moral que hay en España, y que te hace pensar que hubiera pasado si el pecio hubiera sido inglés… ¿Hubiera renunciado el gobierno británico tan alegremente a un barco hundido de su nacionalidad y ver como se lo reparten en un juzgado colombiano? No lo creo.

        El caso del Galeón San José, no es, afortunadamente, el caso de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes (hundida en 1804), donde viajaban trescientas personas, con mujeres y niños, y que fue hundida en tiempos de paz, ya que no estábamos en guerra con Inglaterra. Y que es el hecho, en que se basa el fantástico cómic que protagoniza esta entrada de hoy: “El tesoro del Cisne Negro” (2018) del siempre genial Paco Roca (autor de, entre otras obras: Las calles de arena, El invierno del dibujante, La casa, Andanzas de un hombre en pijama…), y del diplomático Guillermo Corral, mezclando hechos reales con ficticios, en una trama por ver quién se queda su tesoro, descubierto por una empresa privada estadounidense de cazadores de naufragios, si el malvadisimo Gobierno español (debemos seguir con la Leyenda Negra, que no pare, que para eso la alimentamos, en parte, desde la propia España), o la empresa que ha descubierto el barco hundido.

        El cómic me ha gustado mucho, me ha parecido una maravilla, porque me ha recordado a los cómics de Tintín. Tiene mucho de aventura, de relaciones internacionales y tramas policiacas, algo de humor, de amor, Historia… Y es fácil engancharte a narrativas como esta. También es cierto que yo me considero un admirador de todo lo que hace, y firma, el valenciano Paco Roca (leo y compro casi todo lo que publica), pero dejando aparte mis loas al autor… De verdad, estamos ante un cómic de esos que te dejan, siempre, un buen regusto, y de los que es un placer encontrárselo en librerías. Astiberri es una de esas editoriales que no defraudan, está claro. Espero que lo disfrutéis como yo. Ya me contaréis.

1492: La toma de Granada (Cascaborra Ediciones, 2019) Carlos Díaz Correia, Ernesto Lovera, Ester Salguero



        La nueva entrega, durante este mes pasado de abril, de la colección “Historia de España en viñetas”, editado por Cascaborra Ediciones, corresponde al undécimo álbum titulado “1492: La toma de Granada”, que viene de la mano del guionista pacense Carlos Díaz Correia, con dibujo de Ernesto Lovera y color y rotulación de Ester Salguero (de la que ya hablamos por aquí, cuando nos referimos, en su día, al cómic “La brigada Lincoln”).

        En esta ocasión, nos trasladamos hasta los meses previos a la toma de Granada, por parte de los Reyes Católicos, los últimos días de 1491, donde, tras un asedio que dura ya diez años, la guerra llega a su fin. Acorralado, sin ayudas exteriores, y con un territorio cada vez más exiguo, el Reino de Granada se enfrenta a su fin.

        La Guerra Civil entre granadinos está muy presente. Boabdil negocia con Gonzalo Fernández de Córdoba (que hablaba árabe, y que pasará a la historia con el sobrenombre de “El Gran Capitán”) la entrega final del Reino, las capitulaciones, mientras que muchos le ven como un traidor, e intentan que Granada se revuelva y que no se rinda sin luchar, que lo haga hasta las últimas consecuencias…

        Cómic interesante, ya que no hay muchas referencias a como fueron aquellas Capitulaciones y los días previos a la rendición, el 2 de enero de 1492, aunque si sabemos, que, llegado el momento, muchos de los puntos del acuerdo no se cumplieron. Cascaborra, ya lo he comentado alguna vez, hace una tarea encomiable con esta maravilla de colección, para todos los públicos, que es amena y didáctica, y que, yo diría, hasta necesaria.

martes, 7 de mayo de 2019

Al relente. Manuel Ávila (2019) Editado por Ringo Rango. Ilustrado por José Manuel Téllez.



        Al relente se disfruta la vida, en muchos aspectos, ya que al relente es cuando más te das cuenta de que las pequeñas cosas, las que suceden alrededor, en nuestro día a día, casi sin darnos cuenta, son las más valiosas, y muchas veces las que menos admiramos. Al relente los vecinos hablan. Al relente ríen, comparten, hablan, y al relente, en Aldehuela, se siente lo atávico como lo normal, se hace pueblo, se hace gente.

       “Al relente” (Manuel Ávila, 2019, editado por Ringo Rango), es el tercer libro dedicado al Universo mágico que es Aldehuela, ilustrado por José Manuel Téllez, que, con sus dibujos, nos hace sentir más cercanos, incluso si cabe, esos maravillosos personajes que describe Manuel, y que comparte con nosotros, de Aldehuela, de una Extremadura siempre presente. Con sus desdichas, sus historias, sus tardes y sus chatos de vino, sus diversas suertes y el embrujo que tienen sus callejuelas.

        Este tercer libro, después de “Recovecos” (2016) y “Trazos de papel” (2016), nos trae un ambiente, quizás, más reflexivo, más intimo con sus personajes. En los anteriores me pareció que abundaba más el diálogo, y el protagonismo de los personajes, aquí más la narración y la presentación en muchos de sus relatos del propio narrador, que no pone ni quita rey, solo ayuda a su señor, que es el hecho, la anécdota, el chascarrillo maravilloso, delicioso, que hace que al lector se le escape una risotada (como me ha ocurrido), o que se quede reflexivo ante un pensamiento, absorto ante un cuadro extremeño, que cobra vida ante tus ojos, en tus manos, en tu mente, y que no puedes dejar de observar, de admirar.

       La sencillez, la calidez de los personajes y la cercanía de los mismos, se dan la mano en “Al relente”, que no deja de ser un viaje a la nostalgia de muchos de nuestros pueblos, que comienzan a vaciarse, y que muchas de estas vivencias, o similares a ellas, se las lleva el viento de la despoblación. La sabiduría, decía uno, muchas veces se resume en las arrugas de las manos, y evocar a estos personajes, es tocar algo dentro de uno mismo, en el alma, es el olor del limonero, del jazmín, el botijo en la ventana, los pardales en las tejas, los gatos dormitando en la camilla junto al brasero de picón. Manuel sabe tocar todas esas cuerdas como nadie, tañe y oírlo, leerlo, es soñar con risas, melancolías, y volver, en mi caso, a una infancia que yo no podría narrar con tanta claridad y vehemencia. Sublime.

domingo, 5 de mayo de 2019

Ekhö. Mundo Espejo "Swinging London" (Norma Editorial, 2018) Arleston, Barbucci, Lebreton.



        Los cómics de “Ekhö. Mundo Espejo” no son una novedad en el blog. Llevo algunos años dedicándoles algunas entradas: Aquí de los cuatro primeros tomos, del quinto cómic (“El secreto de los Preshauns”), y del sexto (“Deep South”).

        La serie trata sobre las aventuras y desventuras de Fourmille Gratule y Yuri Podrov, una rubia explosiva y su compañero de andanzas (que anda muy enamorado de ella) en el Mundo Espejo. Una realidad alternativa en la que en vez de aviones, hay dragones, y la gente convive con los Preshauns, unas ardillas antropomorfas detectivescas enganchadas al té. Cuando no lo beben durante un tiempo, se convierten en monstruos.
        En esta ocasión, en la séptima entrega, titulada “Swinging London” (2018), Fourmille y Yuri viajarán al Londres distópico de Ekhö a investigar el robo de té en el puerto de Londres, que pone en peligro la convivencia de los Preshauns y los humanos.
        Con un dibujo alucinante (Alessandro Barbucci), guión de Arleston y color de Lebreton, la diversión está asegurada en un cómic que hace muchas referencias a mitos e iconos de la capital inglesa, desde Sherlock Holmes hasta los Beatles, pasando por el punk y las famosas cabinas telefónicas. Se puede leer como una aventura independiente al resto de la colección. A mi es que Fourmille me cae muy bien, francamente bien…

Mula (2018)



        Hacía mucho tiempo que no veía una película de Clint Eastwood, y eso que tengo unas ocho o nueve originales en la estantería, que ido comprando a lo largo de mi vida, y las he visto varias veces. Desde los westerns a las de policía con pistolón y patillas.

        Esta tarde me dio por alquilar “Mula” (2018), y, ciertamente, es una cinta que me ha gustado mucho. Es una de esas películas que podríamos ver un par de veces para sacarle cosas, que, seguramente, se te han escapado en el primer visionado, pero desde luego, es una gran película.

        Earl Stone es un viejuno de noventa años. Cultiva lirios, y está arruinado. Se encuentra separado de toda su familia, menos de su nieta. Su exmujer y su hija no se llevan nada bien con él, ya que suele faltar a compromisos y suele ir por libre en todo lo que hace.

        Un día, se le presenta la oportunidad de ganar dinero fácil, solamente conduciendo. Pero, poco a poco, estos viajes, en los cuales lleva droga a un cartel mexicano, comienzan a complicarse… Y, todo, peligra.

        Buen cine, de los que te enganchan durante dos horas. Buenas interpretaciones y bien ambientado. Eastwood hace un buen papel de viejuno blanco conservador, y, como siempre, los mexicanos y los filipinos son el lado oscuro de la sociedad. Y Bradley Cooper sigue cogiendo tablas, buena interpretación. Os la recomiendo.

sábado, 4 de mayo de 2019

Verano del 84 (2018)



        Me extrañaba, desde hace algún tiempo, que nadie se apuntara a la estela larga y luminosa, que, desde hace unos años, van dejando las diferentes temporadas (dos) de la serie “Stranger Things” (enlaces aquí, y también aquí), cuya tercera temporada está prevista que arranque para el 4 de julio (2019).

        “Verano del 84” (2018) sigue esa línea, tan ochentera, de niños preadolescentes, que tienen una pandilla que suele filosofar sobre “Star wars”, cómics, aliens… Suelen ser chicos a los que se les une una chica que vuelve especialmente loco a uno de los integrantes del grupo. Las referencias ochenteras, desde las bicicletas Monty hasta las recreativas, o las boleras, suelen estar muy presentes, junto a las enciclopedias, los muñequitos y la falta de internet. Películas con estas características preliminares tenemos un buen saco, lo sé, desde “Los Goonies” hasta “Súper 8”… Con este escenario… Se meten, en pleno verano a detectives, a investigar casos y ver conspiraciones por todas partes.

        En esta ocasión, Davey, un chico muy enganchado al rollo ovni y paranormal, comienza a sospechar de un policía de su barrio residencial, creyendo que es el asesino en serie que está sembrando el terror desde hace una temporada. Tenemos al gordito (cuya madre trabaja 56 horas al día), al cultureta de gafas como puños, al macarra (“El club de los cinco” marcó), y, al propio Davey, que es el líder del grupo de amigos… La historia es muy típica, hasta que, en un punto de inflexión, la cosa gira completamente, y se convierte en una película brutal, oscura y “real”, mucho más real que “Stranger Things”… La música, electrónica, parece estar hecha con un Pt-10 de principios de los ochenta, lo cual parece pegarle bastante bien.

        El final es de los que te deja con el “culo torcioh”. Os la recomiendo, ya me contaréis que os ha parecido.

Excursión a Toledo, Aranjuez... Y, sobre todo, al Parque Wagner... (Mayo, 2019)

        Hacía, ciertamente, mucho tiempo que no iba por Toledo. En mi última excursión con l@s chic@s de 3º y 4º del Barainca, porque estoy pendiente de destino definitivo (dentro de diez días lo sabré) y ya sé que no repito Centro, hemos ido a Toledo y a Aranjuez (jueves), acabando en la Wagner (viernes), los dos días de excursión.
 (Claustro de San Sebastián de los Reyes. Me gustó mucho este sitio. Gótico)

        El jueves salimos a las seis de la mañana de Valdelacalzada. El viaje no se nos hizo largo, a pesar de las casi cuatro horas, en parte como íbamos dormidos.
(Callejeando)

        Una vez en Toledo, a patear calles. Bus en la Puerta de la Bisagra, y a andar por calles y callejuelas repletas de turistas: San Sebastián (me chifla su claustro), Santo Tomé (El entierro del Conde Orgaz), la judería con su sinagoga, el Alcázar (que yo no conocía) que alberga el Museo del Ejército: Muy interesante, con piezas que harán las delicias de cualquier aficionado a la Historia, te guste o no lo militar. Después, comimos en un pequeño restaurante sirio, llamado Damasco, que a mí me gustó mucho, coqueto y caluroso, pero con un personal encantador. L@s chic@s se dispersaron por los distintos Burger´s que hay por allí. Toledo es una ciudad que siempre me gusta visitar, me harto de andar, patear todo aquello y siempre me quedo con ganas de más. En la Catedral no entramos por falta de tiempo, aunque también la conozco y es maravilla.
(Museo del Ejército en el Alcázar. Habrá que volver)

        Por la tarde Aranjuez, ciudad que no conocía, y cuyo Palacio me ha parecido también una pasada. Si vas a partir de las cinco de la tarde, la entrada es gratis. Hotel en Valdemoro, “Hotel Valdemoro”, pequeño, de esos que pasan desapercibido, en el Centro, aparcamiento casi imposible, para pasar la noche y poco más.

        Al día siguiente, viernes, visita a la Wagner. Conviene ir con las entradas compradas de antemano, y aún así, las colas son enormes. Abren a las 11 o 11,30 (no lo tengo claro), y a partir de ahí, ráscate la billetera o la tarjeta, porque el Parque no es barato. Nada más entrar, os van a abordar unos chicos jóvenes, con el rollo de haceros una foto. Si os la hacéis, la foto estará al cabo de unas horas en un puesto de la plaza de entrada, y creo que cuesta unos seis leuros. Algunos de los alumnos se la hicieron. Yo, primo de El Fary, parezco un chino harto de limones, pasé de la experiencia al no ser muy fotogénico.
(Caballería ligera musulmana. Las recreaciones están muy bien conseguidas. Arquero)

        Nosotros íbamos con un menú de grupo que incluía la entrada: Macarrones, escalope con patatas fritas, postre y agua. Si te sales de ahí, te pueden cobrar 5 leuros por una ensalada perfectamente, sin pestañear. Un consejo: Hay que ir buscando sitio para comer a partir de la una. ¿Es muy pronto? No, créeme que lo agradecerás, porque los españolitos tendemos a ir a comer a partir de las 13,45 o 14,00 y se pone todo a tope, con gente de pie, a 12 centímetros de ti, mientras tu comes y ellos, los que quieren comer, esperan. La zona del Rancho es de las más espaciosa, es un self-service y es rápido. En el Parque no faltan zonas de aseos, tiendas y restaurantes. La Wagner no la conocía, me ha gustado mucho, y me gustaría volver, pero, como digo, hay que ir bien preparado de “pasta gansa”, y con críos se disfruta mucho más. En las atracciones, como buena gallina, no me monté. Solo me interesaba andar, pistear, patear cuesta arriba y abajo. Al poco de llegar, perdí mi podómetro, que se me desenganchó de la muñeca. Lo reclamé en Atención al Cliente, y apareció a media tarde, lo cual es de agradecer, ya que me trataron muy bien en ese aspecto.

        Hay espectáculos callejeros cada cierto tiempo, y los personajes salen de vez en cuando para que los nenes se puedan hacer una foto con ellos, aunque quizás no lo suficiente, ya que se montan colas rápidamente detrás del Pato Lucas o de Bugs Bunny. Las tiendas suelen tener mucho material de Superman, Batman, Flash, Wonder Woman y Linterna Verde, y algo menos de Harley Queen, Cyborg y Joker. No vi nada relacionado con Robin, Teen Titans, Green Arrow y otros personajes de DC Cómics… Me gasté 60 leuros en regalos: Camisetas, capas de superhéroes… Pero, es lo que había… La ambientación cambia por “barrios”, igual que la música ambiental. A las seis de la tarde nos fuimos, porque el viaje de regreso se vaticinaba eterno, como así, de hecho, fue. Y, en resumen, lo pasamos genial. Un detalle, que me gustó mucho, fue ver chic@s con discapacidad trabajando en el Parque. Me pareció un acierto.
 (Nunca había pisado un Starbucks. En Extremadura no existen, y cuando he ido por ahí nunca me ha dado por entrar... No creo que repita la experiencia)





 (El Joker dejó el crimen y montó una tienda de chuches. ¿Hay algo más malvado que eso?)


        Vi que el 14 de junio abren Wagner Beach, un parque acuático, y sería interesante darse una vuelta. Lo malo del viaje: Que, con las paradas, desde el Parque hasta Extremadura (Valdelacalzada) hay casi seis horas de bus. Con el terreno que tenemos por aquí, una bajada fiscal, y apretando las tuercas con las infraestructuras viarias, ya podían montar un Parque Temático en Extremadura (Bellota Park o algo parecido), que el éxito (la rentabilidad no sé) creo que estaría asegurado. Vara: Menos Casinos (que no somos indios) y más cosas de estas hay que buscar, que den curro, entretengan y no contaminen mucho.😋😋

miércoles, 1 de mayo de 2019

Vigilia (2017)





        Un buen día, Santiago decide largarse de casa. Cuando regresa, al cabo de unos años, hecho una mierda, las cosas han cambiado en su lugar de origen (situado en una localidad de Santiago del Estero, Argentina) asolado por una sequía bíblica, contumaz.

        En casa, no solo no lo reconocen, sino que cada miembro de la familia, sus padres, parecen vivir en su propio delirio, en su mundo de fantasía. El padre lo rechaza (tiene visiones, y le gusta más una escopeta que a un yanqui), la madre está a su bola, loca perdida. El perro familiar se les está “asalvajando”, y la asistenta y un peón, son los únicos que habitan por aquellos parajes bellos, pero perdidos de la mano de Dios, donde la locura y el surrealismo acampan a sus anchas.

        En la película abundan los silencios, muchos a mi parecer, que estorban en el desarrollo narrativo. Violencia animal (en España se hubiera montado un buen revuelo si esto se rueda por aquí), y algún que otro episodio, igualmente, de violencia sexual. La fotografía bellísima. El montaje perfecto. Pero, a veces, he llegado a pensar: Que me fusilen si me estoy enterando de algo. Como dicen los portugueses: “A vontade”.